De regreso a mi vida.

Capítulo 15: Sobre mi cadáver.

La señora Lee estaba sentada dentro del ataúd de madera en la que la habían metido con la cabeza escondida entre sus piernas pensando cualquier cosa para que su mente olvidara que estaba encerrada en una cueva dentro de un ataúd asegurado con cadenas. Hacía ya como un día entero que su secuestrador no volvía a aparecer por la cueva ni siquiera para informarle el avance que llevaba en la búsqueda por encontrar a su hijo o si el trono de la Familia Real ya era suyo y ella ni en cuenta de eso. Sin embargo, de pronto la mujer demonio escucho como unos pasos bajaban las escaleras de forma apresurada y como estos se detenían de golpe muy cerca del ataúd. Hanna se levantó sintiendo curiosidad para ver de quien se trataba a través del agujero que tenía el ataúd, pero momentos antes de recargar su rostro en la madera un objeto filoso la atravesó repentinamente causando que Hanna retrocediera golpeando su espalda contra la madera que había en la parte de atrás del ataúd. Varias veces la madera fue atacada y el arma que provocaba el daño era sacada con brusquedad, y cuando el daño fue el suficiente, una mano se introdujodentro y jaló la madera con tal brusquedad que esta era separada de todo lo demás creando un agujero más grande. Hanna estaba tan asustada que no pudo voltear a ver quién estaba haciendo tal barbaridad y se tapó los ojos evitando que algún resto de madera le cayera en los ojos.

-Madame Lee- Llamo alguien delante de ella. Hanna volteo y abrió los ojos encontrándose con Alabaster, a quien le hacía falta un brazo, goteaba agua por todos lados y traía en su mano izquierda la Guitarra-Hacha de Marshall- Levántese,- Ordeno- tengo un pequeño trabajo para usted.

-Pues escogiste a la sirvienta equivocada, Alabaster. En tus sueños haría trabajos para ti.

-¡Pues quiera o no va a hacerlos! Ahora muévase- Grito Alabaster tomando a Hanna del brazo y aventándola hacia afuera del ataúd.

-¿Cómo para que quieres que te ayude?- Pregunto ella reuniendo el valor suficiente para hablarle de esa forma al vampiro.

-Tu hijo me ha estado causando muchos problemas y no eh podido convencerlo de que me de la Nocheosfera. Intente de todo, pero estoy seguro de que con su supuesta madre en peligro de muerte no dudara en darme lo que quiero- Dijo el vampiro tomando una de las cadenas del ataúd para amarrar a Hanna con estas.

-¿Dónde está Marshall?- Exigió saber ella una vez rodeada de las cadenas.

-Quien sabe, pero ahora lo único que me importa es terminar con él y con su asquerosa novia ¿Puedes creer que la maldita intento ahogarme? ¡Qué tontería! Y yo que pensaba que los humanos tenían la consciencia suficiente para saber eso, pero no han cambiado ni un poco.

-¿De qué humana estás hablando? Fionna la humana es la única que existe en toda la Tierra de Aaa.

-¿¡Y de quien cree usted que estoy hablando!? ¡Porque del Gato con Botas no es, mi Señora! Ahora bien, no quiero que mueva un solo dedo cuando estemos en Glob sabe en qué lugar este Marshall Lee ahora. Y si mato a su "hijo", usted tranquila, me asegurare de que se reúna con él y Sir AlgulAbadder en un parpadeo.

-Estas abusando de tu suerte, Alabaster, yo conozco bien a la humana y es una guerrera digna de pelear contigo. Y en mi opinión tú serás el que terminara bajo los pies de ella y mi hijo.

-Eso quiero verlo- Siseo el vampiro muy cerca del rostro de Hanna y un momento después puso su mano bruscamente en el hombro de la señora Lee y entonces los dos desaparecieron de la nada cuando Skull uso movimiento de transportación.

Pasadas un par de horas el cuerpo de Marshall fue cubierto por una sábana blanca de los pies a la cabeza por órdenes del Dulce Príncipe para que nadie lo viera mientras Fionna, Gumball y Cake hablaban para decidir si el funeral debía ser en la Tierra de Aaa o en la Nocheosfera, que eran sus tierras y el lugar donde estaba el cementerio de todos los que en algún momento fueron soberanos respetados, o al menos que llegaron a ser reyes y reinas. Sin embargo, quien tenía la última palabra en ese caso era la madre de Marshall, la señora Lee, de quien por cierto no se había sabido nada los últimos días. Gumball y Cake votaron por que el cuerpo de Marshall fuera enterrado en la Nocheosfera al ser el lugar en donde pertenecía, peroFionna nunca dijo una sola palabra en toda la conversación que se tuvo durante todo este tiempo. Estaba muy dolida para hablar de algo y sobre todo de la ubicación del lugar en donde se colocaría un pedazo de piedra con el nombre del Rey de los Vampiros tallado que muy pronto sería un lugar olvidado con el paso del tiempo cuando se consiguiera nuevo monarca, y tal vez muchos lo llegarían a olvidar porque él solo fue uno de los muchos que se sentaron en el trono de la Familia Real, pero Fionna en su vida olvidaría todo lo que pasaron juntos el uno con el otro.

Quiso morirse ella también cuando se dio cuenta de que Marshall Lee se había ido para nunca regresar, quiso morir para estar con él y seguir viviendo aventuras pateando el trasero de los malos aunque nadie se diera cuenta de que eran ellos quienes habían sido los responsables de haberlos dejado sin un trasero en el cual sentarse. Ahora se encontraba ella en la gigantesca sala del comedor del Dulce Reino con Cake y Gumball, todos en silencio pues la conversación de hace rato había llegado a la conclusión de que no se decidiría nada hasta que la madre de Marshall diera su palabra. El silencio era tan incómodo que Gumball nunca se había dado cuenta de lo grande que era la sala del comedor y eso lo llevo a pensar en todo lo que pudo haber hecho con el dinero que sus padres, el rey y la reina, gastaron construyendo nada más el comedor del castillo. No habría ese silencio si el Rey Vampiro ahora estuviera molestándolo o tocando una de sus clásicas canciones con su Guitarra-Hacha animando un poco el ambiente, pero ahora que Marshall Lee estaba muerto parecía que la alegría de Fionna, de Cake e incluso de Gumball se había ido con él.

-Príncipe- Le llamo Cake por lo bajo y el muchacho la atendió acercando su oído para escucharla mejor- Sé que se debe de guardar un minuto de silencio cuando se presenta una muerte, pero ya llevamos como una hora guardando silencio.

-Entiende que en estos momentos no hay ni una clase de tema del que poder hablar. Murió un amigo, Cake, es normal que la tristeza este presente.

-Fionna me preocupa. No ha dicho nada desde que pidió que la dejáramos sola en la enfermería.

-Bueno, Cake, creo que tu debería saber que la relación que Fi tenía con Marshall era más que simple amistad.

-Sospeche, pero Fionna siempre me negó que lo quería más que como un amigo- Volteo a verla- Pero ahora que lo veo… si era mucho más que simple amistad.

-Era amor- Murmuro Gumball posando su mirada en los ojos apagados de Fionna.

Sinceramente nunca espero ver que el rostro de la niña alegre y valiente que conoció terminara por mostrarse como todo lo contrario a lo que ella era.

¿Tan fuerte era ese sentimiento? ¿Tan fuerte era el amor como para poner a alguien de esa forma?

Pues bien, él no podía decir que si o que no porque no experimentaba lo que Fionna sentía. Durante mucho tiempo la niña de doce y trece años que una vez fue Fionna la humana estuvo perdidamente enamorada del Príncipe Gumball, pero el monarca estaba demasiado ocupado con los asuntos reales en ese entonces que ni él mismo se había dado un tiempo para conseguirse novia o algo por el estilo, y era por eso que nunca pudo decirle que si o la evitaba diciéndole que era muy joven para él. Pero con el pasar de los años, esa niña de catorce años se convirtió en una de catorce, de quince, de dieciséis hasta llegar a los diecisiete llegando a convertirse en la joven más bella y valiente que Aaa conocía, una dama siempre sonriente, llena de alegría y sin temor a nada. Que lastima que ahora esa hermosa sonrisa que generalmente se veía en Fionna y el brillo que adornaba sus ojos azules ya no estaba; se habían ido transportadas en lágrimas cuando Fionna lloro sobre el pecho de Marshall.

Tal vez Gumball no supiera lo que la chica sentía, pero considerando que perder a alguien tan importante te hacía sentir así, entonces no podía hacer otra cosa más que darle consuelo junto con su hermana. Y estuvo a punto de empezar una conversación, pero antes se escuchó como los guardias gritaban frases como ¡No puede entrar! ¡Cálmese o lo lastimaremos!, acompañadas de sonidos de objetos rompiéndose y uno que otro grito. Esto llamo la atención de Cake y el soberano, a excepción de Fionna claro está, y cuando la felina se disponía a salir de la sala del comedor el portón de este se abrió de par en par dejando entrar a AlabasterSkullcon Hanna Lee apresada en unas cadenas que él sostenía con el único brazo que le quedaba.

Fionna por fin reacciono cuando escucho el trancazo de las puertas, lo que la hizo voltear en dirección a la entrada encontrándose con lo que por un momento juro que era un fantasma apresando a la madre de Marshall con unas cadenas, pero no, no era un fantasma, una ilusión o algo parecido, era el mismísimo Alabaster en carne y hueso. Se levantó de su asiento, impresionada de lo que estaba viendo, no creía que el vampiro que ella juro que había ahogado en el agua aun estuviera vivo, pero cuando lo analizo para estar segura de que era él noto que su gabardina y sombrero todavía estaban mojados y su camisa estaba manchada de la sangre que despidió su cuerpo cuando le corto el brazo con…. ¡La Guitarra-Hacha!

Alabaster tenía el arma de la Familia Real colgada en la espalda ¿¡Pero como demonios la había conseguido!? Entonces Fionna recordó que cuando Cake llego de puro milagro a la playa y los llevo al Dulce Reino se olvidó por completo del arma, y es que estaba tan desesperada que casi olvida su propio nombre. Regresando a lo primero, era imposible que el sujeto hubiera salido con vida del fondo del mar así como así, y lo peor del caso es que ahora ya no estaba Marshall para pelear su derecho al trono, que seguramente era lo que Alabaster venía a buscar.

-Perdónenme la interrupción pero… ¿¡EN DONDE CARAJOS ESTA MARSHALL LEE!?

-¡Eso a ti que te importa, Alabaster!-Grito Fionna, errabunda solo por el hecho de recordar que ese vampiro había tenido la culpa de que Marshall ahora estuviera muerto- ¡Sera mejor que te largues de aquí antes de yo y Cake te saquemos a patadas!

-Oh, no te preocupes humana de mierda, yo saldré de este empalagoso y horrible reino cuando en mis manos este la concepción del Rey Vampiro para sustituirlo.

-¡Fionna, Cake, llamen a mi hijo para que arregle todo esto!- Exclamo Hanna. Fionna y Cake entristecieron sus miradas al escuchar que Hanna procuraba a su hijo sin tener la menor idea de que él ya no estaba- ¿Qué pasa? ¿Por qué no hacen algo?

-Señora Lee, esto va a resultar difícil para usted y para nosotros, pero lo único que por ahora puedo decirle es que la razón por la que Marshall no se encuentra en esta sala ¡Es por culpa de AlabasterSkull!- Grito, señalando al confundido vampiro con el dedo.

-¿¡Mi culpa!? Yo no tengo la culpa de que el cobarde de Lee no se haya querido presentar, y si no llega en menos de cinco minutos me veré obligado a matarla- Amenazo, tirando a Hanna al suelo tomando la Guitarra-Hacha que colgaba en su espalda para un segundo después ponerla en el cuello de la demonio- ¿Y bien, en donde está el hijo de AlgulAbadder?

-Por favor, señor, podemos hacer esto sin tener que recurrir a la fuerza bruta- Comento el Dulce Príncipe, quien hasta el momento no había dicho nada.

-¡Silencio, imitación barata de chicle en oferta! Este no es tu problema, metiche- Silencio el vampiro.

-¿Me dijo chicle en oferta?- Se preguntó, confundido por la forma en que Alabaster lo trataba- Oiga, en serio, si no se retira me veré obligado a llamar a todos y cada uno de mis guardias.

-A tus guardias los mande a dormir, así que ni se te ocurra amenazarme si no quieres que te patee el real trasero.

-¡Al único que le van a patear el trasero es a ti, Alabaster!

Luego de decir eso, Fionna corrió directamente a donde se encontraba el vampiro, sin su mochila verde en la espalda ni su espada empuñada. Necesitaba darle lo que se merecía a Alabaster por haber matado a Marshall pero, al no llevar con que defenderse, Alabaster soltó la Guitarra-Hacha y el sombrero, que de repente en las orillas desprendió unas filosas cuchillas de metal para después lanzar este con el único brazo que tenía en dirección a la chica. Esta no pudo hacer nada más que tirarse al suelo cuando las cuchillas casi le rebanaron por completo el cuello. Sin embargo, cuando Fionna pensó que lo peor ya había pasado, Skull apareció de la nada a su lado cuando ya se estaba levantando y la golpeo usando su hombro provocando que ella perdiera un poco de equilibrio, pero sin haberla hecho caer.

Cake se metió a la pelea cuando se dio cuenta de que su hermana estaba en problemas, por lo que la gata estiro sus brazos a donde se encontraba Alabaster y los enrollo en su cintura para luego jalarlo hacia atrás logrando estrellarle la cabeza directamente en el suelo abriéndole una herida en la cabeza que en poco tiempo comenzó a sangrar. Skull no se dejó humillar tan fácil y agarro bruscamente los brazos de Cake para luego jalarlos haciendo que la gata saliera impulsada directo a él. El vampiro entonces soltó las alargadas patas de Cake y la mando a estrellarse contra una pared dándole un puñetazo en el costado derecho de la cabeza. Al ver esto, Fionna se preparó otra vez y corrió directo a donde Alabaster teniendo en mente acabarlo justo ahí, y aunque la humana le llego de sorpresa al vampiro, este fue lo suficientemente rápido para usar sus afiladas garras golpeando a la chica con estas terminando por marcarle en la cara cinco arañazos sangrantes en una de sus mejillas.

Por supuesto que cinco rasguños no iban a ser lo suficiente para detenerla y la decisión de Fionna era tanta que no lo pensaba dos veces cuando regresaba a atacar a Alabaster, quien en uno de sus descuidos recibió un golpe de los buenos en el estómago por parte de Fionna, quien luego de eso enrollo su brazo en el cuello de Skull y un momento después de eso se dejó caer al suelo junto con el vampiro aun enrollado entre su brazo. El impacto fue muy doloroso y el mismo Alabaster se quejó de ello, y como Fionna tenía menos resistencia de lo que tiene un vampiro pues fue Skull quien se recuperó primero y dio el siguiente ataque, el cual consistió en levantarse, agarrara Fionna de una pierna y lanzarla contrala misma pared en la que se impactó Cake dañándole a grandes rasgos la espalda.

-Ok, ya me divertí buen rato con ustedes. Ahora quiero ver presente a Marshall Lee en esta sala.

-Marshall Lee no puede hacerse presente ni en este momento ni en ningún otro- Se atrevió a decir Gumball, quien estaba ayudando a Hanna a ponerse de pie y a quitarse las cadenas que Alabaster le había puesto. El vampiro se giró a ver al monarca cuando escucho aquello y no dudo en decir:

-¿Puedo saber porque?- Pregunto. Gumballl volteo a ver a Fionna para saber si debía decirle o no lo que paso, pero la humana aún seguía recuperándose de todo golpe que recibió- ¿Y bien? Ojala y te dignes a responderme, chicle.

-Dile lo que paso, muchacho, para que ya nos deje en paz y mi hijo arregle todo esto- Dijo la demonio al no tener idea de que su hijo no vendría salvarlos.

-Es que es algo muy delicado…

-¡Si no tienes nada que decir mejor sigo con mi trabajo, eh! Empezando por dejar sin gobernante a todo tu reino.

-Está bien, está bien, te lo diré. Mira, hace ya varias horas se presentó una emergencia con Marshall Lee aquí en el castillo, y creo que la causa de esa emergencia fue un enfrentamiento con usted si no me equivoco.

-Continua.

-Bueno, lo que paso fue que Marshall Lee llego mal herido hasta acá y se creyó que había muerto, pero lo revise y aún estaba vivo. Pero para serte franco, dentro de Lee se encontraba una sustancia radioactiva que lo mataría si no era removida a tiempo- Hanna puso los ojos en blanco cuando oyó eso- Hace varios días que la radiación estaba avanzando y fui muy claro con el cuándo le dije que enfrentarse a un nivel de aceleramiento o estrés podría avanzar más el proceso radioactivo, lo que lo mataría en cuestión de horas o quién sabe. Pero al enfrentarse con usted supongo que el corazón se le acelero mucho, la radiación avanzo más rápido y cuando intentamos salvarlo pues… simplemente… murió.

-¿Qué?- Soltaron Alabaster y Hanna al mismo tiempo, pero obviamente con un tono más emocionado y Hanna con uno más preocupado y asustado.

-¿O sea que estuve exigiendo su presencia cuando ya estaba muerto?- Pregunto Alabaster, sin creerse que ya le habían hecho todo el trabajo.

-No entiendo ¿¡Como que mi hijo está muerto!?- Exclamo la señora Lee con los ojos cristalizados, rogando porque alguien le diera una explicación razonable de lo que paso.

-¡Ay, vamos, Hanna, tu y yo sabemos que ese muchacho ni siquiera era hijo tuyo! ¿Por qué tenerle lastima?

-¡Porque lo crie como a mi hijo, idiota, y tú lo mataste!- Grito la demonio golpeando el pecho de Alabaster con el puño.

-Déjame en paz- Ordeno Alabaster empujando bruscamente la mano de madame Lee- Lo bueno de esto es que no le ocultaste todo.

-¿Por qué dices eso?

-Revele un par de cosas graciosas que Víctor Bangladesh me dijo acerca de… ¿Qué será?... La muerte de su padre tal vez, o mejor aún, porque era humano cuando su padre y su "madre" eran demonio y vampiro. Debiste ver su cara, estaba tan confundido que por un momento creí que se le había olvidado su nombre. Bueno, el caso es que paso a mejor vida con toda la verdad restregada en la cara.

-¡Eres un monstruo!- Grito Hanna Lee dejando que sus lágrimas la traicionaran y estas se deslizaran por sus mejillas.

-No del todo. Incluso yo tengo sentimientos, pero eso es lo de menos. Ahora, debido a que yo mate a Marshall Lee, Rey de los Vampiros, creo que es hora de que me entreguen la Nocheosfera, ¿no creen?

-¡Ni en tus sueños!

Antes de que el Dulce Príncipe o Hanna pudieran decir algo Fionna llego de sorpresa y tacleo por completo a Alabaster en el piso, donde empezó a golpearlo con gancho derecho e izquierdo volviendo a empezar una pelea. Pero como en esos momentos Alabaster disfrutaba de una victoria que definitivamente no iba a perder, este se vio obligado a quitarse a la humana de encima dándole otro golpe en la mejilla haciéndola a un lado. Errabunda por todo lo que el vampiro ese había hecho, la humana se levantó otra vez, miro a todos lados tratando de encontrar la Guitarra-Hacha y afortunadamente la localizo cerca del portón que daba paso a la sala del comedor. Lo agarro, corrió a donde el vampiro y cuando este menos lo pensó, Fionna ya lo había golpeado en la cabeza mandándolo a volar haciéndolo impactarse justo con todo lo que estaba encima de la gigantesca mesa. Y fue tanto el enojo que eso le provoco, que por un momento Alabaster se olvidó por completo de que ahora era dueño de la Nocheosfera entera y se apresuró a levantarse convirtiéndose nuevamente en el horripilante demonio en el que se transformó cuando le corto el brazo para después correr a la muchacha teniendo en mente acabarla justo ahí para que ye no le causara más problemas.

Cuando la humana vio que el vampiro venia corriendo a todo lo que le permitían dar las piernas empuño con fuerza la Guitarra-Hacha preparándose para darle el golpe decisivo. Ya faltaban pocos segundos para que el demonio quedara frente a frente con la humana, este desapareció momentáneamente en el aire obligando a Fionna a buscar al sujeto por todos lados cuidando de que no le apareciera de sorpresa. Sin embargo, la aventurera nunca se esperó que Alabaster reapareciera de nuevo frente a ella, y debido a esto, cuando menos pensó Alabaster ya la había golpeado directo en el estómago, lo que hizo que Fionna soltara la Guitarra-Hacha quedando indefensa por completo. Fue ahí cuando Alabaster dio el siguiente ataque…

La enfermería del castillo estaba en absoluto silencio, no se escuchaba ni el zumbido de una mosca. Toda la habitación completa estaba casi en penumbras si no fuera porque aún quedaban como dos horas para que el sol se ocultara por completo y eso permitía que entraran los débiles rayos por las ventanas que estaban puestas en el punto más alto de las paredes. En medio de todo ese silencio se encontraba una camilla y encima de esta yacía un bulto cubierto de los pies a la cabeza poruna sábana blanca a la que se podían notar una que otra mancha de sangre pequeña. Ahí se encontraba muerto Marshall Lee.

De repente, de la nada una de las ventanas de la enfermería se abrió dejando entrar una pequeña ventisca de aire que movió un poco la manta con la cual estaba cubierto el cuerpo del Rey Vampiro hasta lograr quitarla revelando el rostro apagado de Marshall Lee. La pequeña ventisca que entro a la habitación sin permiso alguno volvió a correr acariciando de nuevo el rostro de Lee, a quien, de repente, volvieron a aparecerle dos colmillos afilados sobresalientes se su labio superior; de la nada sus orejas se hicieron puntiagudas y su color de piel se hizo de un gris azulado. Era increíble, aun después de la muerte Marshall estaba volviendo a recuperar las facciones de vampiro que perdió después de que el arma radioactiva del Dulce Príncipe lo volvió humano y, por si fuera poco, de un momento a otro sus ojos empezaron a abrirse pesadamente, pero se cerraban al poco tiempo que se abrían.

Levántate.

Ahí estaba de nuevo.

Ponte de pie.

Como si fuera tan fácil.

Abre los ojos.

Pero ya estaba muerto.

Tú eres el Rey de los Vampiros. El más temido entre las criaturas, el hijo del legendario Algul Abadder.

Esa no era una excusa.

Levántate, hijo… todavía no te has muerto.

Y de golpe abrió los ojos.

-Wow- Fue lo primero que Marshall Lee dijo cuándo despertó- ¿Qué fue eso?

Se inclinó en la camilla hasta quedar sentado sobre el colchón de estámirando a su alrededor. No, definitivamente esa no era la playa, era la enfermería del dulce y empalagoso reino de Gumball. Miro sus manos, estaban heridas y manchadas en sangre pero al poco tiempo las heridas comenzaron a cerrarse hasta que ya no quedo rastro de estas. Miro sus brazos, piernas y pecho y se dio cuenta de que las heridas de esas partes también estaban empezando a cerrarse, las del rostro también, pero lo que más sorpresa le causo de todo eso fue que su piel ya no era como lo estaba antes de morir, sino que era exactamente igual a como la tenía cuando era vampiro. Llevo una mano a su boca y de repente se cortó con algo en la esquina de su labio superior, entonces toco esa área con más cuidado para no volver a cortarse encontrándose con que en ambas esquinas había dos colmillos bien afilados. Esto lo llevo a automáticamente tocarse las orejas, que eran más grandes puntiagudas que cuando era humano, y cuando se dio cuenta de la presencia del frio en su piel se dio cuenta de que eso significaba una sola cosa.

Pero para estar seguro de eso, rápidamente bajo de la camilla y abrió los cajones de un mueble cercano buscando como loco algo que pudiera reflejarlo, pero no encontró otra cosa más que jeringas, agujas y frascos de medicina hechos de plástico con nombres raros y difíciles de pronunciar. Desesperado, Marshall Lee corrió a la salida de la enfermería tropezándose varias veces y elevándose en el aire sin que el diera la orden de flotar. Al salir, busco cualquier espejo por el pasillo; quería verse, quería saber lo que había pasado.

No vio a nadie circular por el castillo así que se metió al baño y casi choca con el espejo de este si no hubiera frenado a tiempo, pero antes de que esto pasara el joven perdió el control de sus piernas y se tropezó, pero pudo evitar un mal golpe atinando a detener su caída deteniéndose del lavamanos del baño. Apoyado en este, Marshall se puso otra vez en pie y se encontró con que lo que había sospechado era la pura verdad. Tenía piel gris azulada, un par de colmillos sobresalientes de su labio superior, orejas como de gato y sus ojos verdes habían sido reemplazados por un par de orbes carmesí.

-Glob… ¿Qué fue lo que paso?- Pregunto, tocando el cristal del espejo para asegurarse de que era él quien estaba reflejado.

-¡AAAAAAAAAAH!- Escucho un grito. Conocía muy bien esa voz, y como olvidarla si fue lo último que escucho cuando se supone que debió haber muerto.

-¿Fionna?- Era ella sin duda alguna- ¡Fionna!

Marshall se echo a correr después de haber gritado el nombre de la muchacha. Salió del baño, agarro camino por uno de los pasillos que sorpresivamente estaban vacios, cosa rara porque generalmente era Mentita quien más se veía caminando por el castillo, pero ni a ella la encontraba. Escucho varias veces a Fionna gritar por quien sabe qué y gracias a cada grito de la muchacha Marshall podía localizarla más fácil, aunque le preocupaba la razón de que gritara de esa forma. Y al dar vuelta en otro pasillo, algo se le atravesó al joven de la nada haciéndolo tropezar y estamparse contra el suelo. Se sobo la cabeza y al mismo tiempo se inclino un poco mirando al frente para ver que "carro lo había atropellado" y, nunca pensó que lo haría, pero sonrió al encontrarse con la sirvienta del Príncipe Gumball, quien también estaba en el suelo sobándose la cabeza.

-¡Mentita, que bueno verte!- Dijo el joven gateando rápidamente a donde se encontraba la menta gigante. Esta, al escuchar la voz de Marshall, dejo de sobarse y miro al frente suyo encontrándose con el rostro sonriente de Marshall Lee.

-¡Aaaaaah!- Grito la sirvienta preparándose para correr al ver al "cadáver" de Lee sonriéndole.

-¡No, no, no, espera Mentita, espera!- Llamo Marshall lanzándose a una de las piernas de Mentita evitando que esta corriera.

-E-esto no es posible- Titubeaba el dulce gigante mirando con miedo a Marshall Lee- U-usted debería estar muerto. Y-yo lo vi morir, n-no tenia pulso.

-Pero no estoy muerto- Dijo, pero después volvió a rectificar el caso- Bueno, en parte pero eso no importa. Ahora dime, Mentita, ¿en dónde está Fionna?

-En la sala del comedor con Cake y el Príncipe, pero…

-¡Gracias!- Dijo él y entonces salió disparado por el pasillo en busca del comedor del castillo dejando a Mentita con la palabra en la boca-

-¡Joven Marshall Lee, no es seguro entrar ahí! ¡Oiga, deténgase!- Gritaba Mentita para que la escuchara y aunque su tono de voz era muy alto Marshall tenía tanta prisa por encontrar a Fionna que las palabras de la sirvienta no llegaban a sus oídos.

Corrió como nunca antes había corrido en busca de la maldita puerta que diera al comedor de Gumball. Quería volver a verla, a decirle que estaba bien porque sin duda alguna su presunta muerte la tendría muy mal, pero tenía que ser discreto, no quería que se desmayara cuando se diera cuenta de que estaba vivo cuando ella creyó que había pasado a mejor vida. Y tampoco quería que se diera cuenta de su cambio repentino porque ni él se explico cómo diantres había pasado de ser un humano a un vampiro que resucito de la muerte. Siguió su camino pensando en cómo explicarle todo a Fionna, y al final, pudo encontrar lo que buscaba...

Fionna se golpeo contra el piso del suelo de manera violenta mientras Cake hacia lo posible por quitarle un poco de energía al demonio de Alabaster, sin embargo, este estaba tan aferrado a que por fin iba a convertirse en el Rey de los Vampiros que ni siquiera le ponía atención a lo que estaba haciendo. Los golpes de Fionna y Cake los bloqueaba como si le estuvieran lanzando cualquier cosa, al Dulce Príncipe lo había noqueado y ahora estaba tendido en el suelo al igual que Hanna Lee, quien había hecho lo posible por vengar la muerte de su hijo a manos de ese monstruo. Las únicas que hasta el momento estaban en pie eran la humana y la gata, que ya de por si no podían levantarse sin que Alabaster apareciera de la nada e intentara acabarlas a la de ya porque de por si el vampiro era desesperado, y ahora que una gata y una humana armada sin nada más que con la Guitarra-Hacha que de ahora en adelante le pertenecería a él, se lo estuvieran impidiendo. Así de fácil se le estaba alejando más su boleto para sentarse en el trono de la Familia Real de Nocheosfera, así de fácil se le estaba yendo la oportunidad de convertirse en Rey de los Vampiros sin cometer el error que cometió hace más de mil años.

La humana, con varias heridas visibles en el cuerpo y con la ropa con desgarres y sucia por lo mucho que la habían golpeado y por todas las veces que Alabaster le había hecho en todo lo que llevaba el transcurso de la pelea. Pero eso no le impidió a Fionna volver a levantarse, su deseo de venganza en el nombre de Marshall era tanto que ya ni el dolor de las heridas sentía por más fuerte que el vampiro la golpeara.

Empuño con fuerza la Guitarra-Hacha, preparada para dar el siguiente golpe aprovechando que Alabaster estaba distraído peleando con Cake, pero antes de que pusiera un pie al frente, el portón de la sala se abrió violentamente obligando a todos voltear en esa dirección. Y al hacerlo, Fionna soltó la Guitarra-Hacha al suelo asombrada de haber visto a quien estaba parado en medio de la gigantesca puerta. Cake se había quedado con la boca abierta y Alabaster… bueno, ni hablar de la expresión de Alabaster. Parecía sorpresa, pero también decepción; enojo, pero a la vez asombro; no tenia precio la forma expresiva de Alabaster al ver a Marshall Lee parado debajo de la puerta, él, al igual que Fionna y Cake, no se podía creer que a pesar de que le hubieran dicho que estaba muerto ahora resultaba que de un momento a otro está vivo, y fue tanta sus sorpresa que incluso soltó a la gata y regreso a su forma normal.

-¿¡Marshall Lee!?- Exclamaron los tres al mismo tiempo.

-Ah, canijo… ¿De qué me perdí?- Pregunto el muchacho al ver toda la escena.

-¿Qué no tú estabas…?- Empezó a decir Cake, pero antes de que terminara su pregunta Alabaster la dejo caer en seco al suelo mostrando una expresión que no tenía precio alguno. Fionna, por otra parte, miraba sonriendo al joven con los ojos cristalizados gracias a las lágrimas de alegría.

-Está vivo- Murmuro Alabaster sin poder creerse que su oportunidad de ser el nuevo Rey de los Vampiros se había ido por el drenaje- ¿Por qué está vivo?... ¡Oye, te hubieras quedado muerto, así ya no sufres más y me haces feliz!

-¿Alabaster Skull? Pensé que ya no ibas a fregar más, imitación barata de vampiro- Comento Marshall.

-Pues ya somos dos, y veo que ahora si eres un verdadero vampiro, no como el ridículo humano con el que me encontré en la playa. Aplaudiera, pero me hace falta mi brazo y mano derecha para eso.

-Pues como no puedes aplaudir y yo estoy vivito y coleando solo te pido una cosa y no la repetiré dos veces, ¿capisci? Muy bien; quiero que salgas por esa puerta, atravieses todo este empalagoso reino, regresas a la mazmorra de donde saliste y nunca ¡TE DIGO NUNCA!, regreses. No quiero verte jamás y tampoco quiero saber nada de ti en lo que queda de mi eternidad.

El silencio fue quien gobernó la sala después de que Marshall puso sus condiciones, y era tanta la tención que a Fionna ya se le hacía que Alabaster con gusto volvia a empezar una nueva pelea por la forma seria en la que miraba al joven. Pero lo siguiente fue algo que nadie se espero:

-Ok, como quieras. Me iré y no sabrás nada de mí en los siguientes… milenios- Dijo el vampiro para después transportarse en un santiamén a la puerta. Marshall se giro al instante al sentir su presencia detrás de él y lo encontró- Hagamos como que esto nunca paso, ¿sí? Quédate con el aburrido puesto de Rey de los Vampiros si eso quieres. Tengo mejores cosas que hacer que sacar impuestos. Buena suerte con tu novia y… come tus frutas y verduras.

Y entonces volvió a desaparecer.

El joven retrocedió un par de pasos después de haber visto a Alabaster desaparecer así de la nada y aceptando tan fácilmente su renuncia al trono del Rey de los Vampiros, cosa rara porque durante buen rato había estando dale y dale conque toda la Nocheosfera estaría posada bajo sus pies y quien sabe que tantas otras tonterías más. Fionna y Cake llegaron a su lado cuando vieron que Skull desapareció y, antes de que alguien dijera una sola palabra, Cake empezó a picotear el brazo de Marshall con su dedo llamando la atención de este y mirándola como si fuera una masa gelatinosa. Sin embargo, al notar que Marshall la miraba como si se hubiera vuelto loca, lo único que Cake dijo fue:

-Verifico que no seas un fantasma- Dijo la gata así nada más.

-A mí también me da gusto verte, Cake. Y a ti sobre todo, Fi...

Pero antes de que terminara la frase, Fionna ya se le había lanzado encima abrazándolo y gritando su nombre con alegría para después besarlo sin romper en ningún momento. Marshall Lee correspondió el beso abrazándola a ella también dejando a Cake con la boca completamente abierta al ver la comprometedora escenita que su hermana y el "resucitado" Rey Vampiro tenían. Al poco tiempo los dos se separaron sonriéndose y encontrando sus miradas como la primera vez en la que se besaron en la playa antes de que todo el royo de Alabaster pasara y pusiera su vida de cabeza.

-Hola- Saludo Fionna por no saber que decir al ver a su querido Marshall con vida de nuevo.

-Hola- Dijo también él.

-Eres un vampiro de nuevo…Eh… No entiendo… ¿Qué fue lo que te paso?

-Je, je, créeme que ni yo tengo la menor idea de lo que ocurrió, Fi. Pero mejor así que muerto.

-¡Ay, Marshall, no sabes lo mucho que me afecto cuando moriste! Pensé que jamás te volvería a ver y aquí estas ¡Estás vivo!- Decía ella alegremente.

-Oye, si tu no eras la única que se iba quedar así, yo también sufrí y mucho. Pero ahora que estamos juntos…

Justo antes de que el vampiro terminara su frase, una parte del techo del comedor se desprendió de la nada hasta despedazarse cuando choco contra el suelo levantando humo y viento por toda la sala y evitando que el comedor se hiciera visible a simple vista. El humo se expandió hasta el portón del comedor nublándole la vista a Fionna, Marshall y Cake evitando que pudieran ver porque el humo había desaparecido tan de repente, y cuando este se fue, lo primero que vieron fue el rostro errabundo de Alabaster Skull mirándolos a los tres como si con solo hacer eso pudiera borrarlos del mapa. Marshall oculto a la humana y a la gata detrás de sí preparado para cualquier cosa que el demente ese quisiera intentar como siguiente movimiento

-¿Qué? ¿Creíste que me iba ir así de fácil? Para tu información, deshacerse de mí es como intentar matarte a ti… aunque no es tan fácil.

-Te advertí que no quería volver a verte, Skull.

-Y yo te dije que me dieras la Nocheofera, pero nunca se obtiene lo que se desea, ¿cierto?

-Marshall, ¿en que estas pensando?- Pregunto Fionna.

-Creo que ahora que soy inmortal otra vez y no tengo restos radiactivos a punto de matarme…-Estiro su mano en la dirección en la que estaba su Guitarra-Hacha y esta al instante se levanto y voló en el aire hasta terminar entre los dedos de Lee- ¿Qué te parece si celebramos con una buena pelea?

-¿Estás seguro? Acabas de regresar de la muerte, podría ser peligroso.

-Peligro es mi segundo nombre ¡Oye, Alabaster, pongámosle más sabor al caldo y peleemos por el trono! ¿Qué dices, marica?

-Me gusta la idea- Siseo y al momento paso a su forma demoniaca corriendo con los colmillos preparados directamente a Marshall.

-Viene, viene, viene…- Murmuraba el chico empuñando con fuerza el mango de su Guitarra al mismo tiempo que Alabaster venia hacía él-…Vine, viene, viene…

Justo cuando Skull estuvo a punto de dar el primer ataque, Marshall uso su arma para golpearlo en la cara de tal manera que el ataque vampiro demonio fue por completo desviado hacia atrás al momento de que el metal del arma lo golpeo sacándole uno de los colmillos. Por otra parte, Skull se estrello contra los restos de concreto que cayeron del techo del comedor levantando un poco más de humo, pero no tanto como al principio.

-¿Qué te parece? Home Run- Comento Lee colgándose el arma al hombro- Fionna, Cake, saquen a mi madre y al gay bueno para nada de Gumball de aquí antes de que todo se ponga más feo.

-¿Y que pasara contigo?- Dijo Cake, angustiada.

-Nada. Soy inmortal, no hay muchas posibilidades de que muera otra vez- La humana lo miro no muy convencida y el vampiro rodo los ojos para luego convencerla dándole un beso- Estaré bien, te lo prometo. Ahora vayan antes de que Alabaster se levante.

La humana y la gata no tuvieron otra opción más que obedecer las órdenes del vampiro y coger a Hanna y al Príncipe Gumball llevándoselos lejos de la sala del comedor. Por supuesto que Fionna no quería dejarlo solo con ese monstruo y arriesgarse a perderlo de nuevo por más que se hiciera la idea de que todo podría salir bien, que no pasaría nada. Bueno, nunca llegaba a hacerse una idea clara de esa idea, sin embargo, era Marshall Lee quien estaba peleando, él era el Rey de los Vampiros, el más temido y respetado, el hijo de Algul Abadder, una leyenda entre la Familia Real de Nocheosfera, pero Fionna estaba segura que después de ese día Marshall seria conocido por haber sido vampiro, regresar a ser humano, morir y regresar a la vida volviendo a ser un vampiro. De que muchos dirían que eso solo era una fantasía inventada, lo dirían, pero solo porque no estuvieron presentes cuando todo ocurrió.

Buena suerte, Marshall Lee.

Fue entonces cuando Alabaster se levanto de la nada entre los restos de concreto del techo en los cuales había caído, miro a Marshall y a duras penas se levanto tambaleándose y con restos de polvo ensuciando su vestimenta. Cuando lo vio de pie Marshall se preparo de nuevo empuñando la Guitarra-Hacha como si fuera un gladiador esperando a que el tigre lo atacara, y tal y como lo haría un animal salvaje enojado, Alabaster aun convertido en demonio soltó un rugido parecido al de un león enojado para después transportarse en un santiamén justo al frente de Lee, quien intento cortarle la cabeza con el filo de su arma en cuanto lo tuvo en frente pero Skull fue más rápido y cuando el joven menos pensó ya lo había golpeado con las garras afiladas de su mano, lo que le causo una rasgadura grande en la ropa del chico y tres marcas de heridas en su pecho las cuales no duraron mucho tiempo pues al ser vampiro de vuelta estas se cerraron por cuenta propia hasta dejar la piel de Lee intacta. Alabaster entonces quiso dar un siguiente golpe, pero no lo logro debido a que Marshall lo bloqueo usando su Guitarra-Hacha como escudo sintiendo su piel temblar a causa de que la fuerza con la que su contrincante golpeaba el hacha intentando encontrar una manera de hacerle daño a Lee con tanta fuerza que al recibir contacto los brazos del chico temblaban.

En un movimiento inesperado para Skull poco antes de que diera el siguiente golpe, Marshall Lee soltó su arma y dejo caerse al suelo, lo que hizo a Alabaster diera su golpe en seco al aire. Una vez en el suelo, el joven arrastro su pierna por el suelo en una curva derribando al vampiro de manera que este se golpeo la barbilla, y al estar indefenso en el suelo Marshall Lee aprovecho para atacar y se subió encima del vampiro inmovilizándolo por completo. Esto no evito que Skull se moviera como demente para librarse del agarre para evitar que el Rey Vampiro hiciera lo que sea que tuviera planeado hacer, pero cuando lo vio agarrar su Guitarra-Hacha apuntando el filo directamente en donde estaba su cuello. Al instante le quedaron en claro las intenciones del joven vampiro, y antes de que le cortara la cabeza, Alabaster impulso su cabeza hacia atrás atinando a golpear su cabeza contra la del chico, quien volvió a soltar su arma al recibir el golpe.

Rápidamente, Skull levanto a Marshall enroscando su brazo alrededor del cuello y presionándolo de forma brutal mientras Lee intentaba zafarse antes de que su enemigo hiciera su siguiente movimiento. Acto seguido, Alabaster retrocedió hasta quedar cerca de la pared para después golpear a Marshall contra esta de tal modo que el concreto se agrieto y una herida de la que empezó a salir sangre apareció en la frente del Rey Vampiro, pero esta no alcanzo a cerrarse puesto que de nueva cuenta Skull golpeo contra el concreto derramando un poco más de sangre. Cansado, Marshall evito que Alabaster siguiera rompiéndole la cara dándole un codazo en el costado lo cual hizo que el vampiro escupiera sangre por la boca aflojando el agarre que tenia contra el muchacho, quien al estar libre le asesto un puñetazo debajo de la barbilla seguido de una patada en el estomago un golpe de karate en la espalda jurando por haberle roto la vertebra de la espalda, pero solo pudo hacer que se des transformara y regresara a su forma de vampiro.

-¿Te rindes?- Pregunto levantando a Alabaster del cuello de su gabardina mirándolo de manera fija. Pero el vampiro simplemente rio como su costumbre era.

-Oh, Marshall Lee, no sabes lo que estás haciendo. En nuestras manos la Nocheosfera no tendrá que ser solo un lugar oculto al que nadie quiere ir, no será solo eso si tú me la das. Nocheosfera será el todo.

-¿Por qué querría que un montón de vampiros y demonios se apoderaran de toda Aaa? Ni siquiera me gusta la Nocheosfera.

-¡Perfecto! Ahora olvidémonos de nuestras diferencias y dámela para quitarte un peso de encima.

-Dije que odiaba ese lugar, pero de mi boca nunca salió un consentimiento para dártela.

-¿Quieres apostar a que las leyes de Nocheosfera caerán aun después de que yo no lo hubiera logrado?

-No entiendo.

-Porque no estás enterado. Te aseguro que todo esto va a continuar cuando menos te lo esperes. Pero para no causarte molestias…

Justo en ese momento Alabaster le hizo una herida a Marshall en la cara con sus garras dejándole tres marcas que le atravesaban el rostro en diagonal, lo cual hizo que el joven soltara a su enemigo, quien volvió a transformarse en su forma demoniaca agrandando más sus garras.

-… acabare contigo de una vez.

Entonces Skull se lanzo de nuevo contra el Rey Vampiro, y este, poco antes de ser atacado, se agacho y Alabaster termino rodeando por el piso hasta chocar con la pared detrás de Marshall Lee. Este, por su parte, tomo otra vez su Guitarra-Hacha al mismo tiempo en que el vampiro se recuperaba para luego volver a correr directo a donde se encontraba el muchacho. Antes de que Skull hiciera lo que tenía planeado Marshall se hizo a un lado y encajo el filo de su Guitarra-Hacha en el costado de Alabaster, quien al sentir el dolor se des transformo una vez más y cayó de rodillas retirando bruscamente el arma de su costado del cual empezaba a salir una gran cantidad de sangre. Marshall, desesperado, busco algo que pudiera ponerle fin a todo eso pero antes de encontrar ese "algo" que pudiera salvarlo el vampiro con el que había estado peleando se puso en pie y del interior de su gabardina saco una estaca de madera con punta afilada al tiempo en que se acercaba a Marshall de una manera amenazante. Al no saber qué hacer, Lee retrocedió un par de pasos mirando como el vampiro se acercaba a él con el objeto hecho de madera en sus manos.

-Aquí acaba todo, Marshall Lee. Por fin lo que hemos esperado desde hace años se va a cumplir, y todo porque por fin el Rey de los Vampiros fue asesinado.

-¿Estás hablando en tercera persona o que royo con tu vida?- Pregunto, asustado.

-No te puedo decir. Y ahora, Lee…-Comenzó a decir levantando la estaca en el aire- ¡Mue…!

Poco antes de que Alabaster matara por segunda vez a Marshall fue tacleado por Fionna, quien llego de la nada e hizo que el vampiro tirara la estaca en el suelo mientras la humana lo inmovilizaba en el suelo, solo que se le estaba haciendo muy difícil porque Alabaster era muy fuerte para ella. Marshall, al ver esto, no lo pensó dos veces antes de agarrar la estaca de madera y correr a donde Alabaster, quien era retenido por Fionna mientras este se movía de un lado a otro como si fuera una serpiente queriendo escapar del agarre de su opresor. Y Marshall, por su parte, ni siquiera se dio cuenta cuando estuvo al frente de Alabaster, y en un movimiento inesperado, Lee levanto la estaca en el aire para después dejarla caer impulsada por la fuerza de su mano terminando encajada justo en la zona donde se hallaba el corazón de Alabaster.

Skull automáticamente dejo salir un grito desgarrador distrayéndose por completo y permitiendo que Fionna se levantara al no haber peligro de que pudiera hacer algo malo. La humana se coloco al lado de Marshall, sorprendida de lo que estaba viendo; el cuerpo de Alabaster estaba desprendiendo humo, como si se estuviera quemando, pero ya casi ni había sol; el vampiro se retorcía en el piso gritando como si su vida dependiera de ello y soltando frases incoherentes a las que casi no se les entendía nada. Poco a poco, las venas del vampiro se hicieron más notables y varias veces se transformo y des transformo en el demonio en el que él se convertía nada más que apenas se alcanzaban a ver unas ciertas partes de las transformaciones, como la piel desgarrada o los ojos negros que parecían no tener fondo. El cuerpo de Alabaster se quemaba más y más, y no transcurrió mucho tiempo cuando por fin dejo de moverse posiblemente porque ahora había muerto, pero para estar seguro de eso, Marshall se acerco a paso lento al cuerpo inerte de Skull para estar seguro de que todo había acabado. Sin embargo, no necesito acercarse tanto, pues antes de llegar a donde Skull, de repente llego una fuerte ventisca que se llevo el cadáver en cenizas por el aire de la manera típica en la que un vampiro moría. En pocos minutos no quedo ni rastro alguno del vampiro más que la estaca de madera que quedo enterrada en el suelo.

-¿G-ganamos?- Pregunto Fionna, titubeantemente.

-Parece que si- Y entonces cruzaron miradas.

Sin más, se abrazaron el uno al otro riendo de felicidad por haber logrado lo que desde hace mucho querían hacer.

-No puedo creerlo ¡Ya nos deshicimos de Alabaster y de su obsesión por tomar tus tierras!

-Ahora solo queda limpiar el desastre que hicimos y explicarle a mi madre y a Gumball lo que paso.

-Hablando de eso, tu madre ya se entero de que habías muerto. Se puso muy mal cuando se entero, sobre todo porque Alabaster le dijo que te había contado toda la verdad antes de que murieras.

-Entiendo… ¿Crees que a Gumball le dé un infarto cuando me vea vivo? Eso sería genial.

-¡Marshall!

-¿Qué? Era una broma- Se explico para luego empezar a caminar fuera de la sala del comedor- Aunque…

-Oye, ¿y qué vas a hacer ahora que sabes todo lo de tu pasado, vas a dejar la Nocheosfera?- Pregunto Fionna caminando al lado de Marshall.

-Pues sinceramente no se qué pensar. Digo, eh sido el Rey de los Vampiros durante más de mil años, y renunciar así de la nada sería algo muy repentino además de que no arriesgue mi vida por nada.

-¿Y de tu papá no has pensado nada?

-De él, Fionna, estoy completamente seguro de dos cosas; una, es mi padre; y la otra… nunca se fue.

La respuesta no fue lo que Fionna quería saber, pero aun así siguió caminando junto con Marshall para explicarles de una vez a todos todo lo que paso. Aunque claro, haciendo a un lado el hecho de que Marshall había vuelto a la vida siendo un vampiro, cosa que por supuesto sorprendería a Gumball y lo llevaría a hacer quien sabe cuántos experimentos raros con su ADN y quien sabe de qué demonios les hable. Llegaron a la habitación principal de todo el castillo, ahí donde estaba la puerta de entrada y salida, y se encontraron con que Hanna y el Dulce Príncipe ya estaban despiertos escuchando la explicación de Cake sobre como encontró a su hermana y a Marshall muerto, pero su plática fue interrumpida cuando vio a Fionna y al vampiro parados debajo de una puerta. Hanna y el soberano también voltearon llevándose la sorpresa de que Lee estaba vivo otra vez. Y sin pensarlo, la demonio se echo a correr a donde su hijo para después abrazarlo, feliz de que aun estuviera con vida.

-Me tenías muy preocupada, jovencito- Le dijo su madre, casi regañándolo- No vuelvas a asustarme así, ¿entendiste?

-Mamá… ¿es verdad todo lo que me conto Alabaster?... ¿Tu… no eres mi verdadera madre?- Ella no supo que responderle. Iba a decirle que sí, pero entonces se dio cuenta de que no siempre podría esconderle a su hijo la verdad. Él era el Rey de los Vampiros y el hijo de su esposo, tenía todo el derecho a saber la verdad.

-No, Marshall, yo no soy tu madre. Tu verdadera madre murió tres días después de que naciste; tu padre no te quiso dejar sin madre y como ya estaba casado conmigo pues me convertí en el reemplazo de Alicia. P-pero eso no quiere decir que no te quiera, tú fuiste como mi propio hijo, te crie como a un hijo.

-Algul… ¿Qué tan loco estaba?

-Lo suficiente como para ponerse a dibujar en las paredes con su niño de cinco años- Respondió ella sacándole un par de risas a Marshall- Te quería mucho, de eso nunca dudes, y en vez de parecer el Rey Vampiro más bien parecía un niño de la edad que tenías cuando murió. Fue hermano, padre y amigo para ti.

-¿Y mi memoria?

-Víctor Bangladesh hizo que Alabaster te la borrara. Queríamos protegerte de los otros dos bandos, y como de niño ya sabías que pertenecías a la raza vampírica y eras el siguiente en sustituir a Algul Abadder, pues nos vimos obligados a hacer eso. Alabaster solo te borro algunos recuerdos de tu padre y para que no nos olvidaras por completo Víctor te dejo una fotografía.

-Ah, sí, la fotografía. Se quemo un poco cuando la guerra ya estaba en su esplendor, pero aun la tengo en casa.

-Lo importante ahora es que estas bien, Marshall.

Y sin avisar, de repente el portón de entrada también se abrió de golpe dejando entrar al Mensajero Real montado en su caballo negro, y rápidamente este dirigió su rumbo a donde estaba la demonio y el Rey Vampiro diciendo desesperadamente:

-Madame, lord Marshall Lee, que bueno que los encuentro, mis señores. Tenemos un grave problema, un sujeto extraño amenaza con tomar la Nocheosfera y desterrar a…

-Cálmate, Mensajero. Ya todo término, el sujeto del que estás hablando ahora está muerto- Informo Hanna.

-¿De verdad? No entiendo, lo último que recuerdo fue que me lo encontré en las praderas cuando estaba por entregarle un mensaje a Marshall Lee.

-Seguramente te bloqueo la mente y te dejo dormido, como a los guardias del Príncipe Gumball. Pero ahora que está muerto eso ya no va a funcionar.

-Me alegro… Un momento, ¿y qué hay de las huelgas en la Nocheosfera? Los habitantes están como locos al no saber nada del secuestro de su madre y la muerte de Bangladesh.

-Eso lo arreglare yo- Dijo Marshall- ¿Me acompañas, Fionna?

-Sera un placer, Marshall- Acepto ella y Lee le tendió la mano para que la acompañara. Pero antes…

-¡Momentito, momentito! A mi niña no la llevas a ningún lado sin mi consentimiento, vampiro- Advirtió Cake. Marshall, no muy de acuerdo, la asusto poniendo sus ojos de demonio, lo que la obligo a esconderse detrás de las piernas de Gumball.

-Extrañaba hacer eso. Vámonos, Fi.

Lo primero que hicieron fue ir a buscar la Guitarra-Hacha para abrir un portal rápido a la Nocheosfera, y durante el camino Fionna solo se quedaba mirando la cara relajada y sonriente del muchacho, como si nada de nada hubiera pasado. Marshall parecía tan feliz que hasta a ella se le había olvidado que lloro en la playa y en la enfermería del castillo a causa de su muerte, ni siquiera parecía pensar en lo ocurrido. Esto llamo un poco la atención de la humana y, antes de entrar de nuevo al comedor donde se encontraba la Guitarra-Hacha, ella se puso frente a él diciendo:

-¿Por qué estas tan feliz?- Marshall se sorprendió al oír eso.

-¿No debería estarlo?- Pregunto él.

-Si, por supuesto, pero con todo lo que paso creí que aun seguirías pensando en eso.

-Fionna, ya el pasado es pasado. Y…

No termino la frase. Solo se apresuro a tomar a la humana de la cintura acercándola más para después besarla suavemente en los labios, gesto que ella con gusto correspondió pasando sus brazos sobre los hombros de él. No se sentía como las veces en las que Marshall la besó por primera vez cuando era humano pues el tacto con su piel se sentía a una temperatura más fría, pero eran los mismos movimientos lentos y tiernos los que él le daba a ella. La chica no sabía si Marshall en algún momento de su eterna vida volviera a extrañar ser humano, pero con todo lo que paso por culpa de la radiación y los problemas que tuvo con respecto a Alabaster tal vez lo pensaría dos veces antes de entrar en la noche por una ventana. Al poco rato ambos se separaron, cruzaron miradas viéndose con esa ternura que uno sentía para el otro, la única diferencia de las veces anteriores era que ahora los ojos de Marshall eran rojos y su apariencia había cambiado un poco.

-…y el presente es el presente- Completo él la frase.

-Te amo, Marshall.

-Yo también- Y entonces volvieron a besarse. Después de todo, siendo vampiro o humano, muerto o vivo, Marshall siempre amaría a Fionna. Todo por ella, y ella todo por él aunque eso significara morir.

Fin.

¡Y se acabo!

Bueno, mi publico lindo, antes de dar oficialmente terminado mi fic, quiero disculparme enormemente con ustedes por haber tardado tanto en subir este capitulo. Perdónenme, por favor, es que tuve un problemita con mi Microsoft Word ¡Ah! Llore como Magdalena, pero ahora que se arreglo ya puedo escribir de nuevo y ¡Uff!, vaya que escribi. Este es el capitulo más largo que eh hecho en todo el tiempo que llevo de escribir fanfics. Y bueno, pasándonos a lo otro, espero que les haya gustado el último capitulo de "De regreso a mi Vida" ¡Estoy tan feliz! Por fin pude revazar mi triste racha de sesenta y quien sabe cuantos Reviews, pero gracias a ustedes ahora tengo más de cien. ¡LOS ADORO, UN ABRAZO A TODOS! Y ahora los agradecimientos:

Mil gracias a: Dayi.14, Blackoctubre, Kmimelo, Giannela Cullen, Fiioremarcy117, ADHDA10, Princess Keida, NoOnis, Paqs, Mel Escobedo, Guest, Yoshii Lee, Neko Girl y Kateryn por sus hermosos reviews en el capitulo pasado.

Y bueno, ahora seguramente estarán pensando "¿Riux no hara otro fic?" "¿Sacara una segunda parte?" Muchachos, estuve meditándolo buen rato y que creen… ¡HABRA SEGUNDA PARTE! La continuación tal vez no tenga mucho que ver con "De regreso a mi vida", pero les juro que hare lo posible porque mi siguiente fic que se titulara "El código Negro" sea igual de bueno para ustedes como lo fue este.

Sin más que decir me despido, hermanos ¡Amor y paz a todos! Nos veremos en la continuación ¡Los amo, cuídense y sean pacientes porfavor, que yo también tengo cosas de persona normal que hacer! Como ir al baño . Nos veremos en "El código Negro". Adios.

Riux, Chaitooo. ¡Paz!

-P.D- ¡No se pierdan "El código Negro"!