Capítulo 5:

YAOI, YAOI EVERYWHERE

PREPARATIVOS PARA EL VIAJE


— ¡Es absolutamente inaceptable! Señor Kirkland, tiene 38 reuniones pendientes con el señor Cameron, y unas cuantas visitas a su Majestad, solo en esta semana. Usted no puede ir a ese país…

—Puff…—el inglés terminó de doblar y acomodar su ropa interior en la maleta—Solo dile que estoy enfermo… y a la reina dile que mi honor como caballero está en juego

— ¿Qué enfermedad dura 4 semanas? ¿Y… qué puede poner en juego su "honor de caballero"?—Inés estaba claramente histérica— no me va a decir que hallaron fotos pornográficas suyas…

—Inés… solo dile lo que se te ocurra...—escupió el rubio antes de salir de su habitación cargando dos de sus maletas favoritas y luego voltea un poco sonrojado en su dirección—Y no menciones nada sobre… fotografías


¡West! ¡WEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEESTT!—el pruso empezaba a impacientarse. Debería gritar más fuerte— ¡—el peliblanco tomó aire—EEEEEEEEEEEEEEEEEST!

— ¿Qué?—el rubio se sentó lentamente en la cama. Bien, es claro que no suele tomar siestas… pero eran las tres de la mañana, así que quería dormir con tranquilidad… cosa que probablemente Prusia no entendía—

— ¡Prepara tus no awesomes maletas! ¡Iremos a Paraguay!—reía como el idiota awesome que era, pero lo cierto es que no tenía ni puta idea de donde quedaba ese lugar. ¡No importa! A él le gustan los viajes. No importaba si era a una selva en medio de Sudamérica o el kiosco de la esquina

— ¿Para…Paraguay? ¿Para qué iremos a Paraguay? ¿Y…?—el alemán notó a un italiano dormido con su cabeza sobre su entrepierna. Gilbert curvó una ceja y de inmediato Ludwig se ruborizó

— ¿Qué hace aquí Italia? ¡Te dije que cerraras las puertas con llave!

— ¡Pero si las cerré todas!—ambos se voltearon para descubrir un enorme agujero en la pared

—Llama a alguien para que arregle eso…—añadió el rubio a medida que se levantaba, dejando al italiano abrazado a su almohada y tomaba su maleta, poniéndola sobre la mesita de noche.

—Y a todo esto… ¿para qué iremos a Paraguay? No es un país muy significativo… ni tenemos políticas económicas co-

— ¡Inglaterra encontró a las dueñas del pendrive! ¡Quiero conocerlas! ¡Seguro serán hermosas chicas morenas, pelinegras y totalmente sexy! ¡Y son dos! Una para mi y otra para mi ¿no es genial?

¿Signorinas? ¿Bellas? —El italiano abrió los ojos de golpe— ¡Podré coquetear con ellas!

El prusiano lo fulminó con la mirada mientras el alemán solo suspiraba y seguía empacando lo necesario

— ¡Iré a avisar a mi fratello!—se precipitó hacia el agujero por el que había entrado murmurando cosas como "¡no debo olvidar la pasta!" y "ti amo Alemania"


¡Fratello, ve~ fratello!—una figura delgada se precipita a la habitación y se tropieza cayendo de cara al suelo— Auch…

—Tch, idiota. Merda, ¿que quieres?—escupe el sureño ignorando que la nariz de su hermano estaba sangrando— interrumpes mi desayuno de tomates

— ¿Quieres ir a Paraguay? ¿Quieres, quieres?—

— ¿Paraguay? ¿Para que querría yo ir ahí?

Ve~ solo piénsalo fratello… si las mujeres españolas son hermosas… ¡piensa en las sudamericanas! Me parece que hermanito España hizo muy buen trabajo…

—Ugh…—el mayor tragó en seco lo que tenía en la boca y observó a su hermano— ¿y… que tiene que ver el bastardo de España con todo esto?

—Nada… solo que hermanito España es el padre de Paraguay… —canturreó— y de Argentina, y Uruguay, de Bolivia, Perú, Chile… y otros que no recuerdo~

—S-su… ¿su padre? ¿Y de todas esas… naciones?

—Claro, ¿acaso no lo sabías?—juntó sus manos—Ah, hace tiempo que no veo a mis sobrinos americanos, especialmente a Martín…

—Eh… claro que lo sabía… je, je… —se llevó con nerviosismo otro tomate a la boca ignorando las ensoñaciones de su hermano— solo que no lo recordé porque no me interesan ni un poco las cosas que haga ese bastardo…

Bene, bene. Iré a preparar mis maletas hermano, ven si quieres… total, también había fotografías comprometedoras de ti—antes de terminar la oración, el italiano del norte ya había desaparecido en el pasillo y su voz se perdió en el silencio

El sureño dejó caer el tomate cuando una ráfaga de entendimiento le alcanzó de pronto:

Si esos países son los hijos de España… eso lo convertiría a él en… —abrió desmesuradamente sus ojos oliváceos— P-pero no creo que España se haya embarazado… ¡NO! Él es un hombre… y los hombres no se embarazan… aunque tampoco somos humanos… Oh mi dios… ¡ESPAÑAAAA!


Había trascurrido tres días desde que Inglaterra les ordenó a 4 naciones alistarse para el viaje diciéndoles que se prepararan para encontrarse en el aeropuerto cuando él les indicase. Obviamente se había tomado todo con mucha responsabilidad. ¡Ya era una cuestión de vida o muerte!

— ¡Iggy! —Grita un medio-calvo héroe mientras come una hamburguesa—está decidido. ¡Tony y yo te acompañaremos en el viaje! Haha

—What? ¡N-no! America, eso no es necesario... y menos si vas a ir con ese maldito alienígena tuyo…

—No seas así con Tony, Iggy…—lo abraza por la espalda— sabes que él te quiere… ¡hasta le caes bien! —Claramente Alfred no recuerda el incidente "I WILL KILL YOU FUCKING LIMEY"—además, piénsalo… si algún vándalo quiere hacerte daño: ¡AHÍ ESTARÉ YO PROTEGIENDOTE! ALFRED F. JONES, EL HÉROE Hahaha

—Eres un… completo idiota. No sé como pude criar a una nación tan inconsciente… —Arthur se sonroja y lo aparta de sí— pero está bien, si quieres venir, puedes hacerlo. Pero asegúrate de no desencadenar una guerra con alguno de ellos…

— ¿Yo? ¿Guerra? nah, de que hablas Iggy… yo salvé tu trasero del exterminio dos veces…

—Arthur intenta golpearlo pero él se esquiva— ¡No me llames Iggy, America ese apodo es molesto!

—Lo que tú digas, Iggy…—sube a la mesa y empieza a pisar todos los papeles para llamar su atención

—Oh… eres un maldito caso perdido... ¡Y bájate de la maldita mesa bloody bastard!

— ¡Admite que amas cada cosa que hago Artie!

—Ah—enarca una ceja—si, si, lo que digas idiota. Ahora esperame aquí un segundo, voy por algo. No toques nada, ¡NADA!—se empezó a alejar en dirección a la puerta— ¡NADA!

Arthur enfiló a la cocina en busca de su infaltable té —con Alfred ahí, ya lo estaba necesitando para calmarse—y de paso, marcó el número del alemán menor:

— ¿Hallo? ¿Que se te ofrece, England?

—Hm, es que quería que organizaras a las naciones que van a ir… ya sabes, creo que se han apuntado muchos…

—Sí, Italia ha regado la noticia por todo el continente y muchos quieren ir… ¿en qué aeropuerto nos encontraremos?

—En el London Heathrow Airport

—Lo imagine. Bien, ahí nos vemos…

—Right—El inglés colgó el teléfono, y fue por su taza de té. Volviendo al living, le habló a su excolonia

—America, quiero que empaques…

El candelabro colgaba del techo y solo lo sostenían tres cables que amenazaban con soltarse de un momento a otro sobre el sofá el cual tenía marcas de haber sobrevivido una especie de tiroteo, y sobre las alfombras turcas se encontraban los restos de su almohadón favorito, directo de india, regalo de la difunta Reina Victoria

Su retrato tenía pintarrajeado unos lentes de moldura gruesa y un enorme bigote –que no me queda mal pensó—pero que se veía patético en conjunto

—Alfred… ¿que carajos sucedió en mi sala?

—Iggy… —se acercó y tomó del hombro al inglés y mientras se calaba mejor las gafas observo el destrozo—solo diré que fue una divertida fiesta de 5 minutos~


Luego de que el inglés colgara, Ludwig tomó su agenda de números y marcó al primero que encontró. Segundos después, una voz demasiado conocida le contestó

—Aquí Francia~—el alemán arrugó el entrecejo— ¿Acaso necesitas de mi amour? Ohonhonhonhon...

— ¡Nein!—la voz del incomodo alemán resonó en los oídos del francés

— ¿Non? ¿Entonces para que llamas? ¡Esta es la línea del amor!

—…. —el alemán meditó un poco las palabras del francés. ¿De verdad quería pasar varias horas de avión junto a aquel pervertido?

Terminó por colgar. Seguro Italia le avisaría, y si no… pues no morirían por que el francés no fue.

— ¿Ah…? Aló? Aló, aló? Ehm… Lud? Luddy? Ah, creo que ya colgó. Alemán aburrido...


—Hm… con que Paraguay, ¿eh?—repitió por decimo tercera vez el español mientras giraba un tomate en sus manos

—Si, ahí, por cierto tiempo…

—Humm... Paraguay…

— ¡JA!—gritó el alemán— ¿podrías dejar de repetirlo? Suenas retrasado España…

—Bien, no tengo nada que hacer…—mentía, en su escritorio había una pila de hojas que debía firmar y revisar—además, Italia dijo que Lovino iría también… y podré pasar un tiempo de nuevo con mis niños… ¡ponme en la lista hombre!—gritó el alegre Antonio con voz cantarina—pero dile a Inglaterra que ya que él invita… ¡se encargará de comprar mis pasajes!

—Gut, nos vemos en Heathrow...

— ¿En la casa de Inglaterra? No… —lo pensó mejor— aunque… oh, no importa. Iré a empacar. Nos vemos ahí

—Humm, si, claro—colgó.

Bien faltan Rusia, sus hermanas, China, Japón… —masculló revisando su agenda—Inglaterra, España e Italia están confirmados… también Alfred quien irá con Arthur—marcó con una X el nombre del ojiazul—según Italia, Roma también irá… ah, bruder Prusia también. Pero aun así tengo la impresión de que alguien falta…

En ese momento juró oír un agudo grito proveniente del otro lado del mundo "¡Me olvidas a mi!" seguido de un "¿Who are you?" ¡CANADA!"

—Hn, bueno, no importa… —masculló distraído mientras comenzaba a marcar el numero del ruso—Hallo Rusia… Ja, Alemania… Hm… ya veo. Gut, te he llamado por el incidente del pendrive… Sí, Inglaterra y su asistente ya las localizaron y tienen nombres y direcciones… ah? Nein, no es necesario que lleves tu pica y caves en sus cuerpos… bien, nos vemos en Londres, aeropuerto de Heathrow… auf widerfsen

—Uf, ahora entiendo por qué Inglaterra me dio este trabajo… —susurra— solo unas llamadas más… "Hallo, ¿Ucrania? Necesito hablar con Belarús…


— ¡Ya era hora de que llegaran!—un furioso hombre cejudo inglés tomó las maletas de la bielorrusa y sin pensarlo dos veces las lanzó a la cinta— ¡No tenemos tiempo! El vuelo no nos esperará precisamente—repitió la misma acción con las maletas de todos

—Relajate un poco aru—masculló Yao viéndole algo nervioso

— ¡Mi awesome persona no puede esperar para llegar a ese exótico lugar!—gritó Gilbert quien por alguna razón llevaba puesta una camiseta hawaiana— ¡quiero meterme al mar!

—Bruder… —el alemán lo tomo del brazo—tengo dos preguntas para ti: porqué estas vestido así… y si no sabías que es un país mediterráneo. No hay mar ahí…

—Ehm… verás, pequeño y no tan awesome Ludwig… mi maravillosa persona sabe que en estos momentos en Sudamérica hace clima cálido entonces vine preparado… y lo del mar… ¡si lo sabía! Solo no lo recordaba…

—P-pero bruder, aquí, ahora está haciendo mucho frío…

— ¿Y?

— ¡Podrías morir congelado!

— ¿Enserio? No siento nada de frío—el prusiano se defendió con estalactitas de moco colgando de su nariz

—Gut, pero no digas que no te avisé—el menor se alejó y fue donde Arthur, que ya era un auténtico manojo de nervios

— ¡Debemos tomar el puto avión ya!

—Vigila tu vocabulario mon ami, se nota que tus modales los dejaste en Buckingham… pero en fin, ¿de que te preocupas? Tomaremos un jet privado, ¿no?

—B-bueno… Inés no logró conseguirnos uno…

— ¿¡QUE! ¿Y… el que tiene tu preciada reina? ¿Acaso no te lo puede prestar?

— ¡Idiota! ¡Ninguno de nuestros jefes de estado saben que iremos! No puedo pedirle eso a la reina, ¡es inaceptable! En fin, lo mejor que pudo conseguir fue un avión normal… pero…

— ¿Qué ocurre? No me digas que eres tan incompetente como para no conseguir un avión decente para mi hermano y para mi—murmura la bielorrusa y lo acusa con la mirada para agarrarse más fuerte del brazo de Iván

— ¡Dilo de una vez maldito bastardo!—gritó Lovino que arrastraba a Feliciano que quería lanzarse a los brazos de Alemania

—Hera, hera, hera... ve~ Alemania, ¡tengo hambre! Quiero tu wurst! Dame pasta y wurst!

Todos los presentes le miraron raro, y Alemania solo atinó a ignorar el rubor que tenía sus mejillas y al italiano que estaba por lanzársele encima—C-calmate Italia… comerás en el avión…

— ¡Pero seguro no tendrán pasta!—chilló el castaño

— ¡Aiyaa! No me toques aru!

— ¡Pero si Yao debe ser uno con Rusia!

— ¡Ni hablar aru!

—Ah Lovino, ¡tan lindo, lindo, liindo…!

— ¡C-callate bastardo del tomate!

—Tengo hambre, Alemania, tengo sueño-.. ¡Abrazame Alemania! Alemania, Alemania, ve~

— ¡I-talia! ¡Calmate!

— ¡Waaaaah!

— ¡Dejame en paz aru!

—Kolkolkol~

—Ustedes...—susurra Arthur ya completamente fuera de sí a causa del escándalo que estaban armando las naciones—ya… ya… ¡SHUT UP!

—Inglaterra…—mascullaron todos antes de quedar en silencio y mirarlo

—DE acuerdo, manada de anormales, escúchenme y háganlo bien: TOMAREMOS UN JODIDO AVION NORMAL, CLASE ECONOMICA! ¿Comprenden?

— ¿Clase económica?

— ¿Acaso no pudiste conseguir algo mejor? ¿Por lo menos primera clase?

—No… Inés es eficiente pero no tanto. ¡Y no se quejen!

— ¿Crees que pasaré tantas horas junto a estos idiotas? Lo único bueno sería que mi adorado Iván…—la sonrojada bielorrusa se acercó más a su hermano mayor

—Hai. No hay más que hacer y el tiempo es oro—dijo el japonés que había estado callado durante el caos—

—Gut, entonces…. En marcha todos. Sudamérica espera… aunque no sé muy bien que es lo que ganaremos con eso…—añadió por ultimo el alemán


NEXT CHAPTER: VUELO DEL INFIERNO

¡Perdon por la tardanza!