Disclaimer: Harry Potter es de Rogling, yo sólo me adjudico la historia

Gracias por los reviews a Misila, samj, Annie Thompson y Laina M


Scorpius Malfoy

- ¿Y qué tal si no voy a Slytherin?

Scorpius Malfoy tiene once años, el cabello rubio, los ojos de un gris verdoso. Algunos dicen que es la viva estampa de su padre, otros, que tiene el carácter de su madre. Scorpius además tiene esa cosquilla en la panza que siempre aparece cuando está especialmente nervioso, como ahora.

Draco sonríe. Algo parecido a la nostalgia se anida en su pecho: nostalgia por ese niño que fue, por ese niño que le hizo a su padre las mismas preguntas, nostalgia por ese niño que se perdió en los altares de la guerra.

- Es fácil - responde -. El abuelo Lucius te desheredará.

- ¡Draco! - exclama Astoria. Ella le golpea juguetonamente el brazo y sonríe de forma divertida -. Es broma, Scor. Tu abuelo no hará algo como eso.

- ¿En serio?

- Bueno, tal vez sí.

- Draco…

- Pero eso no importa. No importa, Scor. Lo que queremos es que seas feliz, ¿está bien?

- ¿Y… y qué tal si voy a Hufflepuff?

- Vestirás el amarillo y el negro. Y seguirás siendo nuestro hijo.

- Y estaremos orgullosos de ti - dijo Astoria.

Scorpius sonríe agradecido.


Scorpius se ha encerrado en su habitación. Ha vuelto a casa por Navidad, y Draco sabe que ya no es el mismo, Hogwarts ha cambiado a Scor. Astoria intenta serenarse mientras toma el té. Narcisa está sentada en su sillón favorito y mira la situación con aire de disimulada indiferencia. Por su parte, Draco suspira y se sujeta la cabeza. Se levanta y va en busca de su hijo.

- Scorpius…

Silencio. Draco se deprime por momentos. Esto va a ser más difícil de lo que pensó, pero debe enfrentarlo, debe hacerlo.

- Scorpius…

- ¡Déjame en paz!

- Scorpius, por favor…

Nuevamente el silencio. Draco traga saliva. Esto no sería tan difícil si… si tan sólo le hubieran dicho desde el primer momento…

- ¿Cuándo se supone que me ibas a decir? ¿Cuándo?

- Scor, abre la puerta. Por favor.

- ¡No!

- Scorpius, abre la puerta la puerta, ahora.

La puerta de la habitación se abre. Scorpius está en el umbral. Lo mira y parece atravesarlo con esos ojos tan grises y tan verdes, al mismo tiempo. Draco siente que esa mirada se clava como un puñal en su pecho.

- ¿Cuándo me lo ibas a decir, papá? - y su voz es casi como un susurro. Draco hubiera preferido que siguiera gritando.

- ¿Cuándo te iba a decir qué?

- ¡Lo que somos! ¡Lo que esta familia es! Mi papá… Mi abuelo… Mortífagos - escupió la palabra. Draco sintió que se desgarraba. - Mortífagos - repitió - Adoradores de un… de un monstruo hijo de puta. Lamebotas de un asesino.

- No… no fue así…

- ¡Así exactamente fueron las cosas! Mi familia… Mi padre… el hombre que más me importaba… es sólo… es sólo… - parecía que Scorpius no pudiera conseguir las palabras, como si no pudiera encontrar un gran insulto para su progenitor - ¡Somos escoria, papá! ¡Escoria! ¿Cuándo me ibas a decir que somos escoria? ¿Tal vez cuando estuviera listo? ¿Cuándo estaría listo? ¿Cuándo fuera mayor de edad? - Se ríe. Es una risa fría y helada -. Pues ya puedes ahorrarte las explicaciones. Ya no tienes necesidad de dármelas. Ya lo sé todo. Y te odio. Te odio a ti, a mi abuelo… ¡Odio mi apellido! ¡Odio ser un Malfoy!

- Basta - dice Draco. Y ese "basta" enmudece a Scorpius. La voz de su padre es ronca pero firme. Scorpius siente que ha hecho algo irremediable, siente que acaba de romper algo importante. - Basta - repite Draco. - Te amo. Te amo, Scorpius. Si te oculté… si te oculté lo que… si te oculté nuestro pasado fue… fue porque te amo. Tal vez no lo entiendas ahora. Pero te amo. Te amo y amaba el amor que me dabas, amaba la admiración que me profesabas. Amaba ser tu héroe… Amaba ser el hombre que más valoraras en este mundo. Amaba ese poder que me dabas. Y puedes llamarlo cobardía o idiotez pero… pero no pude decirte la verdad. No quería… no quería caer del altar en el que me habías puesto. Quería seguir siendo tu ídolo, tu héroe. ¿Por qué había de ensuciarte tu héroe con historias de villanos? ¿Por qué había de hablarte de Voldemort, marcas tenebrosas y torturas de varitas? ¿Por qué había de destruirte el mundo que había construido para ti?

- Debías saber que de todas formas se destruiría.

- Sí, debí saberlo - Draco esboza una mueca de sonrisa - Pero estaba tan ciego, tan embriagado con tu admiración… Hice lo mismo que tu abuelo. Lo que me prometí no hacer jamás: ponerme en un altar. Ponerme en un altar del que algún día por fuerza debía caer. Mi altar se cayó cuando tenía entre quince y dieciséis años. Al menos tu altar se cae ahora, la caída es más débil, ¿sabes?

- Padre…

Pero Draco Malfoy ya se ha marchado a su despacho.


Scorpius está en frente de la puerta del despacho de su padre.

Cuando era niño entraba sin tocar, Draco negaba con la cabeza y lo hacía devolverse. "Aún cuando te haya llamado, debes tocar", le decía siempre. Y siempre Scorpius se olvidaba de tocar.

Ahora, el tocar parece convertirse en una empresa imposible. Pero debo hacerlo, se dijo, tengo que hacerlo… tengo que hablar con mi padre. Toca la puerta.

- Pase.

Draco Malfoy está inclinado sobre documentos. Trabajo, siempre se escuda en el trabajo. Scorpius sonríe de forma amarga.

- Hola papá.

- Hola Scorpius - Lo mira. Sus ojos grises parecen atravesar a Scorpius y leerlo sin necesidad que él hable.

- Yo… yo vine a decirte que lo siento. Yo… no debí decir las palabras que te dije. Estuvo mal y lo lamento. Yo… ¿podrías perdonarme, papá? Necesito que me perdones. No lo quise decir, en serio. Yo…

Draco suspira.

- Te amo, Scorpius. Puedes jurarlo, te amo. Tranquilo, puedes odiarme. Pero por favor, no odies ser un Malfoy. Ser un Malfoy es algo más que adorar a un asesino y promover políticas anti-muggles. Ser un Malfoy es… bueno, no sé como decírtelo, pero es algo diferente.

Scorpius intenta decir algo, pero las siguientes palabras de Draco lo detienen.

- Por favor, tampoco odies a tu abuelo. Sé que es difícil, probablemente te hayan enumerado todos los ataques en los que estuvo… pero tu abuelo no es en sí una mala persona. Las malas personas son las que hacen cosas malas. Tu abuelo hizo cosas malas pero también hizo cosas buenas. Ama a tu abuela, me ama a mí, ama a tu madre, y lógicamente te ama a ti. Para él, lo más importante es su familia. Sé que no es justificable, pero si apoyo la causa de Voldemort fue por dos razones: el poder y la posibilidad de erradicar a los que no eran como nosotros, es decir, una retorcida forma de protegernos, a tu abuela y a mí.

- Una verdadera forma retorcida. Los muggles, los hijos de muggles y los mestizos no son tan diferentes a nosotros.

- Olvidas a los squibs.

- Exacto. Ellos tampoco son tan diferentes. Todos tenemos conflictos, problemas, malas rachas con nuestros padres…

- Sí, tienes razón…

- No te odio, papá. Yo… no te odio. Me molestó que no me dijeras. Soy tu hijo, si tú eres una persona importante para mí, yo también debo ser una persona importante. Ya sé que lo soy, pero de todas formas… hubiera apreciado tu sinceridad.

- Lo sé…

- No te odio. Pero ya no podrás ser mi héroe, ni tampoco mi ídolo. Eres mi padre. No… no quiero ser igual a ti. Yo…

- Está bien. Te entiendo.

- ¿Eso es malo?

- No, no lo creo. Ya eres diferente a mí, Scorpius.

- ¿En serio?

- Eres una mejor persona de lo que yo jamás fui. Y por eso estoy orgulloso de ti.

- Gracias, papá.

- Ven, siéntate. Te contaré la historia completa de lo que realmente pasó.

- Está bien.


Bien, aquí otra viñeta o capítulo, porque creo que me quedó muy grande para ser viñeta. Espero que les haya gustado.