Capítulo doce.
—Utau... —murmuró Ikuto secamente.
—¿Utau? ¿Quién es ella? —le pregunté en susurros, me parecía conocida, si no me equivocaba, era una idol en el sueño de un chico.
Ella me miró muy enojada y se acercó a nosotros. Golpeó a Ikuto haciéndolo estrellarse muy fuerte contra la pared, lo cual me sobresaltó. Gritó y yo me levanté y me aleje de golpe— ¡Quién eres! —le pregunté asustada.
—¿Qué haces tan cerca de él? ¡Por qué llegaste con él! ¡IKUTO! —lo miró iracunda— ¿Es esta otra de tus compañeritas con las que te acuestas? ¡Te voy a matar pervertido!
La miré indignada, ¿compañerita con la que se acuesta?, me acerqué a Utau y la tomé de los hombros en un impulso de imprudencia.
—¡Escúchame bien rubiecita! Yo no soy ninguna "compañerita con la que se acuesta", en primer lugar, ¡este maldito me tiene secuestrada desde hace casi una semana...! —abrí los ojos y me cubrí la boca sonrojada. Miré a Ikuto asustada, yo había revelado demasiado rápido lo que debía mantener en secreto— yo... yo no quise decir eso.
La chica llamada Utau suspiró como si se tratase de algo obvio.
—Yo sé que él es un demonio... —jugueteó con la punta de su cabello. Abrí aún más los ojos y volví a ver a Ikuto, que se había molestado notablemente, se levantó del suelo y se sobó la espalda.
—No quería explicar esto... pero, Utau —se colocó a mi lado y se apoyó en mi cabeza, lo cual me hizo molestar— ella es Amu, mi prometida.
—¿Qué? —las dos gritamos y me aparté de golpe, a Utau se le salió el alma por la boca y yo echaba humo como robot descompuesto.
Ikuto carcajeó hasta caer en el suelo y luego recobró la seriedad.
—E-es chiste, baka -w-, ambas caen como si tuvieran dos años.
Se me acercó otra vez y me coloco la mano en la cabeza. Utau se levantó petrificada y yo solo estaba en un trance.
—Papá la secuestró porque llegó de un mundo extraño, y quiere que la convierta en demonio para usar sus poderes para el mal, tú sabes... lo normal —parecía orgulloso de decirlo—, y ahora la tengo que cuidar hasta que la necia decida ser un demonio por las buenas o por las malas.
-Eh… —Utau entró en mi estado de impresión también, abriendo sus ojos como platos.
—Tengo que ver que las dos son unas estúpidas —añadió Ikuto.
—E-eso significa que vive contigo...
Ikuto asintió como si nada, mientras los ojos de Utau seguían perplejos.
Unos minutos de silencio se presentaron, realmente incómodos, Utau temblaba señalando a Ikuto con el dedo, empezó a sudar e intentaba decir algo pero parecía un robot descompuesto echando chispas.
—¡Tuu! ¡Pervertido! ¡Siempre lo he sabido, eres un ser despreciable! ¿Cómo se te ocurre hacer asquerosidades con una... unaa... ¡bebé!
Bebé, sé que soy bajita pero no me ofendan de ese modo. Y esta malpensada solo ha mencionado esas porquerías desde que llegó.
—Etto... —junté mis dedos índice mirando hacia abajo— él y yo... nada, ¡nada! absolutamente nada, solo podría pasar en una pesadilla de un mundo paralelo que estalla en mil pedazos. Por favor —la miré sonrojada— deja de decir asquerosidades, ya de por sí he tenido que soportarlo todos estos días con sus perversiones como para... —tragué— que digas que... etto... hicimos cosas de humanos! es lo más incómodo que me ha pasado desde que me mordió la oreja.
Utau pareció confundida, pero al oír lo último, volteó como un títere poseído, un aura negra la rodeó y sus ojos se pusieron prácticamente rojos.
—¿Tú le mordiste la oreja? ¬_¬ —Un fuego se avivó detrás de ella.
—¡Cállate! Todo el rato has preguntado esas cosas extrañas, te lo aclararé yo mismo. Nunca me acostaré con una niña, segundo, es mi mascota y hago lo que se me antoja con ella hasta que coopere. Y tercero, deja de molestarme y vete a tu clase, porque ahora mismo…
El timbre sonó y empezó a escucharse que la gente caminaba hacia el edificio. Utau bajó la cabeza y dijo con la voz adorable mientras yo seguía siendo la mesa de la mano de Ikuto.
—¿P-por qué? ... ¿por qué le prestas más atención a ella y hasta dejas que se quede contigo? ¿Acaso yo no importo? ¿Ya no?
Está bien, si, esto es lo más raro que he visto, ni siquiera en los sueños veo estas cosas. Primero llega, lo manda a la porra y lo lanza contra la pared, luego prácticamente se le pone de rodillas a rogarle. Uhm... y yo me siento como un mal trío aquí…
Empecé a moverme de lado hasta llegar a la puerta, pero los lloriqueos de Utau me hicieron voltear y cuando lo hice...
—¡Arg! ¡Utau! ¡Aléjate idiota! —Ikuto la apartó cuando ella se le lanzó encima y lo besó en los labios, apenas un roce, pero lo hizo. Así que ésta era la novia de Ikuto... el muy idiota era un pervertido conmigo teniendo novia, ¿acaso se puede esperar algo así de un demonio? Bueno, la verdad… sí.
—¡La tienes a ella en casa y a mí no me dejas visitarte! Eres un idiota... —pegó sus puños al pecho y empezó a llorar como una chica de telenovela, tan dramática— ¡Ikuto no me hagas esto! —la verdad, no entendía este tema. Utau se volvió a lanzar encima de él hasta tumbarlo en el suelo, tomó su rostro entre las manos mientras Ikuto intentaba zafarse de ella y le plantó un beso muy profundo, como esos de las películas, apasionada, solo ella. Porque Ikuto estaba retorciéndose hasta que logró apartarla. Me miró un momento y yo estaba sonrojada por ver una escena tan intensa como un beso francés, estando recostados en el suelo en una posición muy extraña.
—¡Utau cálmate! —ella intentaba volver a pegarse a su boca y el la empujó muy fuerte hasta hacerla caer lejos de él— ¡Eres mi hermana!
—¿Uh? O_O —Quedé prácticamente como una piedra— ¿her… HERMANA?
. . .
¡Que queeeeeee!
Utau refunfuñó, y se oyó de nuevo la puerta corrediza, unos alumnos la habían abierto y empezaron a entrar ignorando que Utau estaba tumbada en el suelo e Ikuto también, pero lejos de ella, ninguno notó mi presencia junto a la puerta, yo estaba como... ehm ¿cómo decirlo..? Quizá... ¿así?:
¿PERO QUE MIER…? D:
