Nota de la autora:Cuando termino de escribir un capi no lo leo para buscar incorecciones, si encuentran un error ortográfico o algo mal dicho como 'yo mismo lo haré yo mismo' y cosas que no tienen sentido porque SABEN que esta mal escrito, avísenme por los Reviews y yo lo arreglo.
Otros ejemplos son... Los carro. Y cosas con errores de plural y singular. He notado que por escribir rápido me equivoco pero intento corregir lo que puedo. Gracias por leer y no olviden que sin reviews no sigo escribiendo :\
Se agachó en cuclillas frente a mí con el ceño fruncido, suspiró y calmó el rostro.
—¿Por qué tienes que ser tan tonta? No dejaré que vallas por ahí como se te antoja para luego abrir la bocota y revelar mi secreto como lo hiciste con Utau —al recordarla me sonrojé porque las escenas que vi fueron perturbadoras— tienes suerte que ella ya supiera, pero no me arriesgaré a que lo hagas otra vez, y con el resto de los guardianes.
Bajé la vista asustada.
—Hablando de Utau... ¿por qué ella si sabe? y lo que más me asusta. ¿Es tu hermana y está enamorada de ti? —mi rostro expresaba incredulidad.
—Ella está... loca. Y es mi hermana pero es un demonio como yo, a diferencia que solamente es fuerte pero no necesita asesinar personas, ni sangre, ni nada de lo que yo si. Por eso ella solo puede golpearme. Y me cambié de su clase porque no hace sino lanzarse encima de mi y besarme como si estuviéramos de luna de miel.
Hice una mueca de asco e intenté levantarme, pero Ikuto me agarró de los hombros y no me dejó.
—¿Por qué esa mueca?
—¿Eh? —mis ojos se abrieron como platos— bueno... etto... es desagradable para mí ver como los humanos se besan de tal manera, más nada.
No era el mejor momento para hablar sobre la manera asquerosa y babosa de besar para los humanos, y menos con un pervertido como éste.
—Eres demasiado inocente, no te puedo comprender.
—Mi mundo es inocente, no como tu ¬¬ eres un demonio, tu mente esta sucia y solo quieres maldad.
Ikuto asintió sonriente.
—Tú me debes algo —Dijo acercando el rostro.
—¿Qué? ¡NO NO NO! ¿Qué haces?
—¡Hambre! ¬_¬
—Ah... eso no ¬_¬ ya te dije que no te dejaré morderme en la vida.
—De ti no depende eso. Además, quizá te pueda convertir en demonio si te muerdo mucho, ¿no crees?
Tragué saliva, el punto era cooperar falsamente y luego huir, pero volver a vivir lo de aquella noche era algo que me atemorizaba mucho. Los ojos zafiro cambiaban a rojo y sus dientes perfectos se tornaban puntiagudos e hirientes, que me sujetara tan fuertemente que llegara a lastimarme, todo eso me hacía estremecer, de miedo, de asco, ¡de todo!
Me abracé a mi misma y pensé en algo para detenerlo.
—¡E-espera! Si... si tu me muerdes aquí, ¿no sería raro salir... em... llena de sangre? ¡La gente lo notaría! No puedes hacerlo, ni aquí, ni allá, ni en ninguna otra parte, ¿te cuesta buscarte a otra persona?
Su expresión cambió.
—Si mato a otra persona por esto, te enojas, si te muerdo solo por sangre y ni siquiera por deliciosa carne, te enojas también, además, siempre quise alimentarme cuando quisiera, aunque sea solo de sangre, la tuya, debo aprovechar que te tengo solo para mí.
Apreté la mandíbula y sentí ardor en la cara, ¿me había... sonrojado?, supuse que de la rabia, como siempre, esas palabras eran muy fuertes para mí, pero me estresa que siempre me trate como porquería. ¡Ahh! Solo quería escapar, detestaba esto, no sabía si podría soportar mucho así. Tenía que hacer algo para que no me volviera a morder, era lo más doloroso que viví desde que nací.
Ikuto puso un dedo en mi mejilla y se echó a reír.
—¿Qué rayos? —le dije sin dejar de abrazarme a mi misma.
—¡Estas caliente! —rio de nuevo— ¡Te sonrojaste! —Se tumbó al suelo de la risa, yo quería asesinarlo, se tensó, se sentó en el suelo con rapidez otra vez y me miró de una manera extraña.
—Si te sonrojas... quiere decir que toda la sangre se te fue a la cara —sonrió y me atrapó de manera brutal, intenté gritar pero tapó mi boca, intenté zafarme pero él era demasiado fuerte.
Respiré agitadamente presa del pánico, el espacio era pequeño, al fin y al cabo, el armario del conserje, Ikuto me cubría la boca con una mano y la cintura con la otra para que no pudiese moverme, era una posición muy incómoda, demasiado, podría decir. Estaba sentado apoyado contra los estantes con las piernas abiertas y yo entre ellas prácticamente amarrada. Por suerte no estaba de frente a él, o el pánico sería peor, era como si yo estuviera recostada en él, pero nada cómoda. ¡Odiaba esto, lo odio lo odio lo odio! Quería gritarle que me soltara.
En eso me pegó a él, apartó el cuello del vestido, y arrancó la venda que yo tenía por la última vez que me había mordido.
—No será tan malo... quizá hasta algún día lo disfrutes —Jadeó extasiado por la emoción de morderme.
Soltó mi boca para sostenerme mejor en mi cintura y mantenerme bien sujeta para que no escapara, yo seguía intentando huir en vano.
—¡Maldito pervertido! ¡Suéltame ya! ¡No quiero que me hagas esto! —Sentí su respiración en la parte sana del cuello y solté un gemido de desesperación, él se rio entre dientes.
En eso alguien abrió la puerta, ¡Oh Dios que alivio!,observé a la persona y... no, ¡ésto no es un alivio!
Era Kuukai, cuando abrió la puerta abrió sus ojos como platos, estaba extremadamente petrificado por la incredulidad. Sentí mucha vergüenza, todo esto podría malinterpretarse muy fácilmente.
Claro, imagino que si yo entro al armario del conserje y me encuentro a un chico abrazando por la cintura a una chica entre sus piernas sin saber que la esta sujetando para que no escape y de remate, tener la cara entre su cuello, como si la estuviese besuqueando y claro, ella con la cara totalmente roja. Yo pensaría que estas personas estarían a punto de... hacer cosas de humanos en un armario D:
—¡Ah! ¡Idiota que haces! —Ikuto no apartó su cara y más bien, cuando Kuukai nos miró, me lamió el cuello.
Kuukai se tapó los ojos y se sonrojó al límite.
—¡Yoo... lamento interrumpir no sabía que estaban... —empezó a temblar— haciendo... eso!
Yo tampoco Kuukai, yo tampoco.
—¡No es lo que parece! —Grité en mi defensa temblando por el asco que me daba que el pervertido de Ikuto me hubiera lamido el cuello.
—¿Por qué no te vas chismoso? ¿Qué no ves que le estoy besuqueando el cuello? —Ikuto habló muy indignado.
Como Ikuto estaba distraído y aflojó los brazos por un momento, salté lejos de él hacia Kuukai.
—¡Sálvame! —le rogué.
—Amu, eres una miedosa, e.e pensé que querías que te besuqueara —Ikuto se defendió haciéndome quedar como la pervertida. Kuukai seguía asombrado y no sabía que decir.
—¡Mentiroso! ¡Tú me hiciste eso a la fuerza! T^T
—Yo ehm... mejor me voy —Susurró Kuukai alejándose hacia atrás.
—Si, mejor —Escupió Ikuto— Estaba a punto de lograr que ella se quitara la rop...
—¡No no! ¡Llévame contigo! ¡Ya te dije que no es lo que parece! Sálvame de este idiota T_T
—Es enserio... yo no quise interrumpir nada —Dijo aún con una expresión de shock— pueden... continuar con... ¡con eso! —Salió corriendo como si se trata el fin del mundo, estaba en shock, el asco en sus ojos era impresionante, así que si existían humanos inocentes... observé con asombro el rastro de humo que dejó.
Ikuto cerró la puerta otra vez y me jaló del pie hacia él, luego me sostuvo como una princesa y me habló muy cerca de mi rostro, de manera pícara.
—Así que... señorita pervertida, ¿nos estábamos besuqueando? —sonrió malvadamente, a lo que apreté los ojos con fuerza y aparté el rostro.
—¡NO!
—Yo creo que ahora todo el mundo va a pensar que es así, y seguro ya Kuukai debe tener por hecho que tu y yo hicimos lo que tu llamas, 'cosas de humanos' —carcajeó.
—¿Queeeee? —abrí los ojos de golpe— ¡Suéltame maldito pervertido! ¡Bájame! ¡No te soporto!
—¡Los que están en el armario, salgan! —Se escucho una voz fuera del armario y yo sentí la iluminación del cielo.
Ikuto gruño.
—Bien, ahora interrumpen mi almuerzo.
¡Castigo divino!, pensé sonriendo malévolamente para mí.
No me bajó, me hizo pasar más vergüenza, abrió la puerta conmigo en brazos. El chico rubio que nos ordenó desde afuera que saliéramos se sonrojó al ver que era Ikuto el rufián del armario.
—Ikuto, tu y tus perversiones, ¡Seguro intentabas abusar de la chica nueva! Kuukai vino corriendo a avisarme ¬¬.
—¿Qué te puedo decir? Fue ella la que me lo pidió, y yo no se lo puedo negar —respondió Ikuto.
—¡Mentira! —me ardió el rostro monumentalmente— ¡Él es un pervertido que...! —No podía decir que me iba a morder, sería peor— Que...
—Silencio —ordenó seriamente— bájala ya y acompáñenme a la sala de dirección, ustedes dos están en problemas.
¿Los dos? ¿Qué pasó con el castigo divino? ¿Acaso no fui yo la victima?
—Uhm —Ikuto empezó a seguirlo jalándome del brazo con toda la serenidad del planeta.
Este capi ya fue arreglado¡ :D dejen reviews :c
