Disclaimer: ¿A estas alturas alguien duda que la trama es mía?
Gracias por sus reviews a Misila, Anikuni, Venetrix, Cataleya, Annie Thompson y NatWizard.
Con ustedes el noveno capítulo de Herederos.
Lucy Weasley
- ¿Y entonces?
- Sí, creo… creo que sí.
Él sonrió ampliamente. Había tenido éxito. Podía gritarlo a los cuatro vientos. Oh, estaba tan feliz.
- Oh, eso es fantástico. Te aseguro que no decepcionaré, Lucy. Te aseguró que…
- Difícilmente podrías decepcionarme, Lance.
La mirada de Lucy era burlona, pícara. Lance sintió una sensación agradable en su pecho.
- Intentaré no hacerlo, Lucy - y le regaló una sonrisa torcida. Lucy se sonrojó.
A Lance nunca le había llamado la atención que una chica se sonrojara, pero Lucy Weasley se sonrojaba y a él le encantaba. Lucy le encantaba, ella era la perfecta combinación, entre la chica dulce que uno puede presentarle a su madre y la chica pervertida que un hombre mataría por tener en ciertos aspectos de su vida. Lance se inclinó un poco sobre ella, Lucy cerró los ojos y lanzó un suspiro. Lance intentó no besarla, a Lucy le hubiera gustado que lo hiciera. Ella abrió los ojos.
- Deja de hacer eso, Lance.
- ¿Qué cosa?
- Provocarme. No es justo.
- ¿Por qué no?
- Porque algún día cederé y no responderé de mí.
- Estaré preparado para ello.
- Pervertido.
- Tal vez.
- Oye, ¿sólo me estás pidiendo que cante en tu presentación, cierto? Nada más, ¿verdad?
Por ahora sí, pensó Lance. Más adelante, tal vez podía pedirle algo más. Esperaba que "ese más adelante" fuera pronto, de verdad que lo esperaba.
- Sí, eso es lo que te pido.
- Lo harás genial, Lance. Bueno, como siempre.
Lucy lo entendía mejor que nadie. Ella podía leerlo entre líneas, ella sabía cuando estaba triste o feliz, y sabía cómo confortarlo y como seguirle la corriente, sea cual sea el caso. Oh, como podría vivir sin ella. Era su mejor amiga, su musa, era… Lance no sabía que era exactamente lo que quería de Lucy pero confiaba en que más pronto que tarde lo averiguaría. Debía hacerlo. Lucy era una persona muy importante en su vida. Lance decidió exponerle los miedos que le oprimían el estomago.
- Lucy, es la primera vez que dirijo yo. Ya no soy un bailarín más de la compañía. Ahora soy el director. Sí, claro bailo, pero también dirijo, tengo el mayor peso de la obra.
- Y lo harás muy bien. Lance te he visto en los ensayos: eres fuerte, perfeccionista, tomas riesgos, te preocupas por el mayor desempeño de tus bailarines… No te hace falta más nada, te lo juro.
- Supongo que sí…
- Estás nervioso. Tranquilo, es normal. Yo estaba así el día en que tocó cantar frente a un público numeroso.
Lance volvió a sonreír:
- Por alguna razón, me cuesta imaginarte nerviosa.
Lucy negó con la cabeza, y al hacerlo agitó su rojo cabello por encima de su cabeza. Lance lo miró admirado, como siempre.
- ¡Por favor! Claro que sí, soy humana, Lance. Me pongo nerviosa antes de cada presentación. Antes sólo cantaba para mi familia, mi gran familia, la cual, yo sabía, nunca se burlaría de mí. Luego… luego tuve que contar para un público más grande y desconocido.
- Y como siempre lo hiciste bien.
Lucy sonrió, pagada de sí misma. Pero recordó a la persona que había hecho eso posible, a la persona que siempre había estado ahí para ella:
- Molly me ayudó mucho en esos momentos. Horas antes de la primera presentación, ella subió a mi cuarto, en la casa de Hufflepuff, me ayudó a vestirme, a maquillarme, me influjo confianza en mí misma.
- Como siempre. Tienes una relación envidiable con tu hermana. Mejor de la que tengo yo con Steve.
- Eso no es cierto y lo sabes. Steve te admira, te quiere, está pendiente de ti. Lo que pasa es que a veces se siente desplazado, y eso no gusta. Tu deber como hermano mayor es hacerlo sentir bien, hacerlo sentir seguro, tal y como Molly me hace sentir a mí.
- No es lo mismo.
- Sí, bueno, pero deberías hacer el esfuerzo.
- Debería.
Se miraron silencio. Lance era muy atractivo, pensó Lucy, no por primera vez. Era rubio, su cabello era largo y lo tenía atado en una coleta, le gustaba cuidar su cabello y lucir una melena larguísima. Lo que más le gustaba a Lucy eran sus ojos, azules, grandes, profundos y juguetones. Lucy sonrió.
- Bueno, vamos a brindar.
Lance sirvió las copas de vino de elfo, le ofreció una a ella.
- ¿Por qué brindamos? - preguntó.
- Por el futuro, por el éxito, por las cosas buenas.
- Son muchas cosas.
- ¿Y?
- Bien. Brindamos por el futuro, por el éxito y por las cosas buenas.
Chocaron las copas y bebieron, mientras se miraban a los ojos y le hacían saber al otro las promesas que no se atrevían a decir en voz alta.
Lance es de mi imaginación, él es una bailarín, mientras que Lucy es cantante. Espero que les guste.
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