Disclalimer: Rowling es la gran propietaria de HP

Gracias por sus reviews a Venetrix, a samj y a Misila.


Lorcan Scamander

Supo que se había equivocado. Lo supo. Lo supo en el preciso instante en que aquellas palabras salieron de su boca. Ella había cerrado los ojos, se había dado media vuelta y lo había dejado con su dolor, con su culpa.

Él se había marchado. Había salido a caminar. Quizás a darse cabezazos contra las paredes. Quizás a lanzarse desde lo más alto.

Se había conseguido con su mejor amiga.

- Tienes que disculparte.

- Pero Rose…

- Nada de peros. Sabes que debes hacerlo. Deja el orgullo y discúlpate. No te cuesta nada y te hará sentir mejor.

- ¿No es ella la que debería disculparse?

- No, sabes que no.

Lorcan lo sabía pero de todas formas nada le costaba intentar.

- Rose, no puedo.

- Sí puedes. Puedes y lo harás.

- Me cuesta…

- A mí también me cuesta disculparme, pero sé cuando debo hacerlo. Y ahora, Lorcan, tú debes disculparte

Ahí estaba - una hora después -, a sólo metros del sillón en el que ella se sentaba, armándose de valor y odiádose por dentro.

No hacía falta ser Lyssander para darse cuenta que la había embarrado hasta el fondo. No había querido, en serio no había querido decir lo que dijo aunque ese momento quería decir lo que luego dijo. Se arrepentía de decirlo, estaba mal y lo reconocía.

- Perdóname. Perdóname, por favor.

Y ella le sonrió. Sus ojos azules, brillantes por las lágrimas, no le guardaban rencor. Como si no hubiera dicho nada. Pero él no quería eso.

- En serio, perdóname. Ya sé que no lo merezco. De verdad que no quise decir lo que dije.

- Lorcan, está bien.

- Aunque en ese momento estaba seguro de lo que decía, realmente no. Realmente no… Yo no creo que seas mala, yo no creo que lo que haces sea sólo por maldad, sé que es por mi bien. Lo sé. Por favor… por favor perdóname.

- Ya lo hice, Lorcan. Ya lo hice, siempre lo hago.

- Es que a veces… a veces no te entiendo, madre. No eres como las otras. Tú eres diferente y eso… a veces no sé qué pensar, no sé cómo actuar. Y frustra, ¿sabes? Frustra…

- Lorcan, te perdono.

- No es justo. No es justo.

- Te quiero, te quiero y no me importa cuántas veces… cuantas veces creas que lo hago por mal o por… Todo lo que hago es por amor.

- Ya lo sé.

- Ven acá.

- Sabes que te quiero, en serio que te quiero, mamá.

- Lo sé.

En la noche se consiguió nuevamente con Rose.

- ¿Y bien?

- Ya hablé.

- Viste, te hizo sentir mejor.

- Supongo.

Rose negó con la cabeza.

- Ven, vamos a bailar.

Las luces de El Duende Cojo - el nuevo y más famoso pub - hacían que el cabello de Rose brillara furiosamente.


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