22
—Que niña tan desobediente —Soltó una risa burlona mientras cruzaba los brazos. Qué rápido había cambiado su humor.
Volteé a ambos lados, ¿cómo había llego tan lejos? hacía apenas unos segundos estaba entrando a un callejón, y ahora estaba en una carretera que tenía un cartel donde leía 'afueras de Tokio'
—Tú...
—¿Yo que?, que ahora tu puedas correr rápido no significa que yo haya dejado de hacerlo, pero tendrás que aprender a controlar tu velocidad, no querrás que yo te multe, ¿cierto?.
Mordí fuerte y bajé la mirada lejos de él.
—Ikuto...
—Yo te recomiendo que... arreglemos esto de manera poco civilizada.
—¡Maldición! —corrí hacia él y lo golpeé en el pecho, puñetazo tras otro mientras lloraba— ¡mira lo que me hiciste idiota! ¡Todo esto es tu culpa! ¡Y lo peor es que te comportas como si nada! ¿Que clase de retrasado eres?
Me tomó del brazo.
—Me alegra que aún no seas fuerte, ahora volvamos a casa —Me zafé de él rápidamente.
—¿Por qué? ¡No volveré a esa casa vieja! ¡No quiero volver a verlos a ustedes!
—Ni a mi padre ni a esa casa los vas a ver —dijo volviéndome a sujetar el brazo— Ahora vamos antes de que mi padre nos encuentre y me venga con otro sermón.
—¿A qué te refieres? ¿a-a donde me llevas? ¡Escúchame! —había empezado a correr sujetándome del brazo, a diferencia de que ahora le podía seguir el paso, corría también porque no tenía otra opción.
—¡A mi departamento! ¿De acuerdo? ¡Pero cállate!, créeme que prefieres que yo te encuentre a que lo haga él.
—¿P-por qué?
—Se puede decir que no cumplí la misión como debía, y si nos encuentra, a ti y a mi nos van a enviar al infierno.
Le frené resistiéndome a su agarre.
—¡Qué! ¿Por qué yo también? ¡Cómo es posible que yo tenga que ser castigada por tus idioteces, imbécil! —¡No era justo!, empecé a alejarme de él.
—Porque tú tienes la mitad de mí, ¿entiendes? si a mí o a ti nos pasa algo, el otro morirá también. ¡Ahora déjate de ridiculeces si quieres salvarte!
Me quedé inmóvil y molesta, bajé la mirada y no protesté cuando me alzó y me llevó corriendo a una velocidad no tan rápida como la vez pasada.
No lo quería mirar mientras me llevaba, estaba tan molesta. Mi vida entera se destrozó en miles de pedazos después de esto. ¿Cómo iba a sobrevivir? Estaba muy confundida, me dejé llevar por un demonio a un lugar extraño pero, ¿a dónde podía escapar entonces? ¿Cómo iba a regresar a mi mundo? desde un principio parecía imposible. Si Ikuto desconocía la existencia de una persona que creaba sueños y ningún otro demonio había visitado mi mundo antes, excepto los que nacían allí... entonces aquí nadie sabía que mi mundo existía T.T
—Onee-chan ¿por qué no puedes jugar conmigo?
—Ahora no Ami, ¡tengo que estudiar!
—Ami, descuida ^^ cuando tu hermana sea una Free Dreamer podrá jugar contigo siempre.
—Mamá... yo aún no se si pueda convertirme en una Free Dreamer.
—Descuida Amu, yo tengo fe en que si vas a lograr tus metas, cuentas con el apoyo de todos nosotros —Soltó una sonrisa dulce nos besó la mejilla a ambas.
—Mamá —Sonreí— Gracias... ¡gracias!
—¡Onee-chan! —Ami me abrazó
—Amu... ¡Amu!
Tenía los ojos aguados ante los recuerdos, los aclaré y miré un suelo de baldosas blancas y hermosas.
—Ya deja de lloriquear ¬¬ llegamos.
Me depositó en el suelo y yo observé que estábamos en una calle desierta con un edificio pequeño en frente.
—Estamos en un pueblo muy lejano, ésta es la carretera apartada y ésos son los departamentos —Empezó a caminar hacia la entrada. El edificio era blanco con azul, y tenía tres pisos.
Yo lo seguí desanimada, entramos y subimos las escaleras, llegamos al segundo piso e Ikuto sacó unas llaves, abrió la reja y luego la puerta de madera corrediza.
Olfateó con cuidado.
—Hogar dulce hogar, he aquí un departamento que compré a escondidas con el dinero que le quité a un infeliz que asesiné.
—No me interesan los detalles —Dije con la mirada fija en el suelo— ¿De qué me sirve estar aquí? ¿Qué vamos a hacer?
Me miró con una expresión en blanco.
—Huir... supongo, nos quedaremos aquí hasta que consiga otro lugar, quizá otro país...
—¿Y tú pretendes que me quede contigo? ¿Por qué tengo que hacerlo? Lo único que tengo es una camisa tuya, unos shorts y unos malditos Converse. Aquí no hay comida, no hay nadie.
—Cierra la boca, hay vecinos viviendo arriba y abajo, una pareja arriba y un señor soltero allá abajo con el que quizá la mujer del otro lo engañe. Y claro, puedes irte, encuentra tú sola a un Piffle en un mundo donde uno como tú jamás puso un pie, además de ti, en más de diez mil años. Encuentra demonios que no te vuelvan papilla, y evita toparte con exorcistas que sabrán lo que eres con tan solo mirarte. Te matarán de una manera dolorosa, y claro, encuentra tu sola el dinero y el lugar para quedarte. Nadie te dará trabajo, eres solo una niña. Y soy lo suficientemente idiota para darte por lo menos UN MALDITO LUGAR PARA QUEDARTE y tú te quejas. ¡No puedo contigo!
Levanté una ceja.
—¿Por qué no dejas de quejarte como yo lo hago? —Le dije, él dudó.
—¿Será porque la mitad de tu esencia humana y obstinada la tengo yo? Pero como es tan difícil de adivinar ¬¬.
—¬¬ yo... no tengo a donde ir. Aunque quizá si voy con los guardianes...
—Guardianes, ellos te conocen de un día y para remate son exorcistas, por supuesto, podrás ser su mejor amiga pero te odiarán en cuanto vean en lo que te convertiste.
—En... lo que me convertiste —Corregí desanimada. Vi por la ventana del pequeño departamento la noche, intensa y obscura, así sentía mi corazón, además de adolorido.
—¿Qué hora es? —Los párpados me caían y no lo podía evitar.
—Quizá es medianoche.
Lo miré con desdén.
—¿Dónde está mi habitación? —Pregunté mirando a todos lados.
—Olvidé mencionar eso...
No me digas que es lo que creo que es.
—Qué cosa ¬¬
—Yo no sabía que tendría que venir aquí contigo... y como verás este lugar es diminuto ._. y pues... solo hay una habitación e.e
—e_e —Lo miré.
—e.e —Se quedó con esa expresión.
—e_é ¿qué-demonios?
—Bueno —se dirigió a una puerta al lado de lo que parecía ser el baño— suerte durmiendo en el sofá que no tengo.
—¿Esto es una broma?
—Estamos en peligro de muerte y solo hay una habitación y una sola maldita cama, ¿que broma tan divertida, no?
—¡No pienso dormir en el suelo con las cucarachas! ¡Duerme tú ahí! ¡Pero la cama es mía!
—No seas tonta, ya hemos dormido juntos antes, no es que fuéramos a hacer otra cosa además de dormir.
Me enrojecí.
—¡Me dijiste plana, pervertido!
—¡Sólo te hice el favor de ponerte una pijama, una mía!
—¡ARG! —Grité.
—¡BAKA!
—¡NECIO! ¡LA CAMA ES MÍA!
—¿TE CUESTA COMPORTARTE UN POCO? ¡NO HAREMOS NADA! —Se molestó bastante debido a su expresión.
—No puedo confiar en eso ¬¬
—Amu... tu... te has vuelto toda una pervertida —me miró con picardía.
Me enrojecí más y entré en la habitación cerrándole la puerta en la cara. Él no respondió.
El cuarto era muy pequeño, la cama estaba pegada a la pared junto a la ventana y había un gavetero y la entrada al baño privado de la habitación, lo exploré, había una regadera incluso más grande que la de la casa, con un trozo de pared sobresaliente con mucho, mucho espacio para sentarse, si ponía agua caliente serviría como sauna para seis personas. El resto del baño tenía un tamaño normal. Pero la regadera (ducha) me pareció enorme.
—Qué buen gusto tengo con los baños ¿no crees? ._.
Volteé con infinito desprecio.
—¡Kya! ¡Sal de aquí!
—No dormiré en el suelo, allá tu si te complicas la vida por esto —Corrí fuera del baño y salí al pequeño balcón.
—¡Sal! ¡Sal! —grité, casi infantilmente, señalando la calle.
Ikuto salió del baño cerró la puerta de éste, luego se apoyó en el closet asintiendo.
—¿Quieres que salga? está bien, pero será por cinco minutos, me largo, te pones la estúpida pijama y vuelvo con la mía.
Con Ikuto no sabía negociar, terminé asintiendo.
—¿Qué pijama?
—Los antiguos dueños de aquí dejaron el closet lleno y el cuarto y la cocina amueblados, busca tú que te sirva —Dijo saliendo de la habitación.
Cinco minutos. Solo tengo cinco minutos para esto... y ya no sé que voy a hacer.
Cayendo de rodillas al suelo, cubrí mi rostro con ambas manos y maldije, una y otra vez, mientras sentía la enorme presión el pecho.
Miedo, angustia, decepción, más miedo, todo junto en un remolino que justamente, se revolvía en mi estómago.
Agradezco que si sigues mi fic, porfa deja un review, así tenga muchos, el mejor regalo que me pueden dar para saber que si lo leen, es un humilde y corto review cada tantos capis :c ¡opina!
