Disclaimer: No soy Rowling, no soy ella.

Gracias por sus reviews a Mislia y a Annie Thompson. Este es el décimo séptimo capítulo de Herederos.

Lyssander Scamander

- Ya, tranquilízate, Lorcan. Vas a terminar haciendo un hoyo en el piso.

- Cállate.

- Oh, ¿estamos molestos?

Lorcan suspira y voltea hacia su hermano.

- Lyss, no estoy de humor.

- ¿No se supone que es el día de tu boda? Anímate hombre.

- Liyss…

- ¿Qué es lo peor que puede pasar? Que ella no se presente. Que ella te deje plantado. Que ella te diga no en el último momento. Por desgracia eso no va a suceder.

- No estás ayudando en nada, Lyss.

- Ya, so sólo decía.

Lorcan se deja caer en una silla y oculta su rostro entre sus manos. Está desesperado, nervioso y angustiado. También tiene deseos de vomitar y de cometer un asesinato.

- Lorcan, le estás dando muchas vueltas a la cabeza. En serio tranquilízate. Rose te ama. Va a decir que sí. Sólo ten calma. Y bueno, si después de todo te dice que no, nos robamos el alcohol y nos volvemos mierda entre las paredes de nuestro cuarto.

A su pesar, Lorcan ríe. Lyssander esboza una sonrisa complacida.

- Pero creí que hoy saldrías con Steve.

- Bah, puede pasar unos días sin mí. Mi hermano es más importante.

- Gracias, Lyss.

- Oye, ¿para qué están los hermanos?

- ¿Para joder? - aventuró Lorcan.

- También - concedió - pero yo iba a decir que para apoyarse el uno al otro.

- Ah, bueno eso también.

- Exacto.

Se quedaron en silencio unos minutos. Luego, cuando Lorcan sintió que los nervios volvían, comentó:

- La próxima boda es la tuya, Lyss.

Lyssander se encogió de hombros.

- Ni Steve ni yo tenemos prisa.

- O es eso, o es que no quieres compromisos… Bueno, sólo digo.

- Nuestra relación es seria, Lorcan, lo sabes mejor que nadie.

- Es cierto, y lo sé con menos de talles de lo que me gustaría - fingió un gesto de horror.

Lyss rió. Lorcan esbozó una sonrisa pícara.

- ¿Qué me dices de ti? - preguntó Lyss - Tú tampoco te quedas atrás en tus detalles.

- Por favor, no hagas alarde de ello. Rose me mataría si supiese que no te guardo ningún secreto.

- Rose no te matará, Lorcan. Lo hará su padre.

- No me lo recuerdes, de veras que le tengo miedo a su padre.

- Bueno, lo disimulas bastante bien.

- Soy un gryffindor, soy una persona valiente.

- La valentía no tiene nada que ver con la casa a la que perteneces - recordó.

- Es cierto. Pero no me vas a negar, que es una buena frase.

- Claro.

La puerta se abrió y la cabeza rubia de Luna Scamander apareció.

- Hola chicos.

- Hola, mamá.

- ¿Estás listo, Lorcan?

- Casi.

- Tranquilo, todo estará bien.

- Sí, por supuesto que estará bien, cuando deje los nervios de novia - dijo Lyss.

Lorcan esbozó una mueca. Lyss rió y Luna aguantó la risa.


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