Disclaimer: Nada de Harry Potter me pertenece.
Gracias a samj, Lui Nott, Annie Thompson, Venetrix y Misila por sus reviews.
Con ustedes el décimo noveno capítulo de Herederos:
Sólo para ser liberal y volvértelo a dar;
Y sin embargo sólo deseo aquello que tengo.
Mi botín es tan ilimitado como el mar,
Mi amor igual de profundo, cuanto más te doy
(Romeo y Julieta. Acto II, Escena ii)
Dominique Weasley
- ¿Dominique?
- ¿Um?
Manos acariciando cabellos de color negro. Manos enredándose en las hebras del pelo de su amado.
- ¿Cuándo vuelves de Londres?
Manos deteniendo su avance. Manos que aguardan la orden del que las conduce.
- ¿Por qué lo preguntas?
- Por nada - responde rápidamente.
- Vamos…
- En serio, por nada. Sólo… curiosidad.
Un cariñoso tirón de pelo. Manos volviendo a su daza lenta.
- Mentiroso - susurra.
Labios que se encuentran. Mejillas lampiñas que se acarician. Lenguas que batallan unas con otras. Jadeos ahogados en las bocas.
- ¿Me extrañarás? - pregunta, aún jadeante por las caricias otorgadas - ¿Me extrañarás, Dominique?
- Claro que sí. Contaré cada minuto. - Él otro sonrió. Dominique imitó su sonrisa - ¿Y tú, Jacques?
Manos que acarician el pecho desnudo y acarician el pezón. Un suspiro travieso.
- Cada segundo que pases afuera será una tortura para mí.
Bocas encontrándose. El beso que se profundiza. Dom le regalaría el Premio de Corazón de bruja a la lengua de Jacques. Debería ser un pecado poder mover la lengua así, debería ser ilegal.
Corazón que se acelera. Dom maldice entre dientes.
- Respira. Respira amor.
Jacques obedece. Inhalar y exhalar… Inhalar y exhalar… Jacques no siente que lo logre. Su corazón se acelera un poco más. Dom le acaricia los cabellos y le susurra cosas al oído, cosas que no entiende, cosas que no comprende. Dom lo mira. Jacques se pierde en esa mirada azul. Jacques lucha por respirar, lucha por él, por Dom…
Poco a poco se tranquiliza, poco a poco vuelve a tomar consciencia de sí mismo. Se encuentran en la habitación de Jacques, abrazados en la cama, mirándose a los ojos. Dom luce preocupado. Jacques lo tranquiliza con un beso en la mejilla. Dom suspira de alivio.
- Estoy bien - susurra Jacques - Estoy bien.
- Tienes que decirme cuando parar, Jac. Tienes que hacerlo…
Jacques lo interrumpe. Son besos castos, labios que se reconocen, labios que dicen todo lo que sus dueños a veces no dicen.
- Estoy bien, Dom.
- Eres mi perdición. Te lo juro que lo eres.
- Tonto.
- Gracias.
Y ese gracias es "gracias por estar aquí", "gracias por quererme", "gracias por aceptarme". Es también "gracias por permitirme estar contigo", "gracias por nunca dejarme caer".
- ¿Entonces me extrañarás?
- Sí.
- Bien.
- ¿Dom?
- ¿Um?
- ¿Por qué te tienes que ir?
Dominique se tensa. Jacques lo nota pero no lo entiende. Dom piensa en qué decir. Podría decirle una pequeña mentira: "voy para estar con mi familia, en tres días es el cumpleaños de mi única hermana y debo estar ahí". Sí, podría decirle eso, pero no sería justo. No sería sincero. Podría decirle la verdad: vuelvo porque lo necesito, porque quiero estar lejos de ti, porque esto que siento por ti me confunde, me desestabiliza, me perturba. Podría decirle incluso una verdad más cruda: hay alguien que me espera Jacques y no sé si debo corresponder sus sentimientos, sé que es lo que mi familia quiere que haga, pero yo no estoy seguro. Podría decirle tantas cosas…
- Extraño Inglaterra.
- ¿En serio?
- Sí.
Podría decirle tantas cosas, pero opta por no decir nada, por callar, por omitir. Opta por ser esclavo del silencio.
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