Disclaimer: HP es de Rowling
Gracias por sus reviews a samfj, Annie Thompson, bell y Selenite Andrómeda
James Potter
Harry Potter ve a su esposa. Acostada en una camilla en San Mungo, Ginny Weasley luce cansada y satisfecha. Entre sus brazos tiene a su primer hijo, esa cosa pequeñita que Harry y ella han hecho, y que ya se ha ganado un pedacito en sus corazones.
- Es adorable, ¿verdad?
- Lo es - susurra Harry.
- Tenemos que ponerle un nombre.
- Ah sí.
Desde que saben que Ginny está embarazada le buscan un nombre al bebé. Han pensado en muchos, pero no se deciden. Ese día, sin embargo, ambos padres lo saben.
- Se llamará James - susurra Ginny.
- James Sirius Potter - dice Harry.
- Me gusta.
- A mí también.
- Serás grande, James. Estoy seguro que lo serás.
- Y nos hará muy orgullosos, más de lo que ya estamos.
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James Sirius Potter es digno portador de su nombre.
Usa lentes como su padre y su abuelo.
- ¿Debo hacerlo?
- Sí, James. Así verás nítidamente el pastel de riñones de la abuela y la tarta de melaza de tu madre.
- Tu padre las usa.
- Y todavía no conozco a nadie que haya tenido problemas con los lentes.
- Está bien - acepta.
Ginny Harry sonríen.
Se revuelve el cabello para que siempre parezca que se ha bajado de la escoba.
La primera vez que lo hizo, los presentes se rieron.
- Otro jugador más en la familia - dijo la abuela Molly con nostalgia.
- Otro bromista tal vez - dijo Ginny.
Harry sin embargo se acordó de un nervioso James Potter haciendo el tonto frente a Lily Evans. Y se rió, sospechando que se repetiría la misma historia.
James enamora a las chicas que tiene a su alrededor.
A sus maestras del colegio, que no pueden negarle nada y que sólo pueden sonreírle las gracias.
A sus primas, que aunque él les eché las miles de bromas nunca lo acusan y siempre lo cubren.
A su madre, que sabiendo que el desastre en la cocina es obra y gracia de James sólo puede darle un castigo leve. Ted le dijo una vez:
- Eres un peligro para el cuerpo femenino, James.
- Nah.
Pero ese "nah" con el paso del tiempo se ha convertido en un: Sí, por supuesto que sí.
- ¿Por qué?
- Porque me gustas - dijo simplemente.
- ¿Por qué…? ¿Por qué te gusto?
- Sí.
- Pero…
- Y sé que tú también gustas de mí.
- Yo… Yo… ¡Por supuesto que no!
James Potter alzó una ceja. No le cree. No le importa. Ella se lo cree y eso sí importa. James Potter no le gusta. ¡Pero si está clarísimo! ¿Cómo le podría gustar un chico con una media neurona en su cabeza, con más arrogancia que sangre en las venas, y con menos decoro que Pevees? ¡Es que es sencillamente imposible!
- Si te gusto.
- Que no.
- Que sí.
- Ahora te comportas como un niño. Madura, ¿quieres?
- No.
- Argg, déjame en paz.
Damaris se intentó ir, en serio que lo intentó, pero una mano se cerró sobre su muñeca derecha. Un escalofrío recorrió su espina dorsal, la boca se le secó, y los nervios se le tensaron.
- ¿En serio quieres que te deje en paz?
- Sí…
James se rió.
- Mentirosa.
- ¡No soy una mentirosa!
- ¿No?
- ¡No!
- Sí tú lo dices…
- ¡Deja de burlarte de mí!
- No me burlo de…
- Sí, por supuesto que te burlas de mí. Te burlas de todos: de los profesores, de tus otros compañeros, de tus ex novias, de las chicas que se tiran a tus pies… ¡Te burlas de todo y de todos! La vida para ti es una gran broma, todo debe ser divertido, todo debe ser genial, la gente debe reírse siempre…
- No, claro que…
- ¿Pero te digo algo? La gente sufre. La gente sufre porque la economía del país se va debilitando poco a poco, porque día tras día sólo prueban el poder de gobernantes corruptos, porque nos estamos quedando sin árboles y tarde o temprano también nos quedaremos sin oxígeno, porque… porque… ¡porque ignorantes como tú le dan la espalda al mundo y se dedican a ver su ombligo!
- ¡Vaya!
- ¿Qué?
- No tenía ni idea de que eres tan buena oradora. Deberías lanzarte a Primer Ministro, ¿sabes?
- Detesto la política.
- ¡Yo también! Así que… ¿no te parece que tenemos algo en común?
Damaris suspiró.
- ¿James, has oído lo que te he dicho hace un momento?
- Nop.
- Me lo imaginaba - Negó con la cabeza: - Aléjate de mí, ¿quieres?
James la detuvo nuevamente. Ella abrió la boca para protestar. Con un rápido movimiento, James unió sus bocas. Ella suspiró en medio del beso. Ella se sujetó a sus brazos. El beso sube de nivel. James Potter sabe besar, se dice Damaris. Él la tomó de la cintura.
Cuando se separan, Damaris mantuvo los ojos cerrados, y James sonrió.
- Nos vemos, Nott.
Y se marchó. Ella se quedó allí, rodeada de los curiosos espectadores que la han visto ceder. Parece que si me gusta James Potter, se dice. Damaris Nott piensa en su padre, oh, iría al infierno por besar a James. Tal vez me iría al infierno con gusto, pensó mientras una sonrisa se esbozó en sus labios.
A James le gusta la atención. Ha hecho un tiro perfecto, pasando la quaffle por el aro. Baja de la escoba y se revuelve los cabellos. Las mujeres le chiflan y le alaban. Los hombres, aunque recelosos, le aplauden su actuación. Su equipo se le tira encima y lo celebran todos a una.
Porque James Potter, siempre, siempre, logra lo que se propone.
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