Aclaración: -Escocia tiene 12 años, Gales 10 años, las Irlandas 7 años e Inglaterra 5 años

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Helado

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Los días soleados eran muy raros en Inglaterra

No recodaba muchos, y los pocos que presenciaba duraban apenas unas horas, sin embargo, eso no era impedimento para que la familia saliera a pasear: todos los fines de semana –al menos en los que papá no salía de viaje- iban a Hyde Park a caminar, entretenerse y a comer

Eran de los días que más le gustaban porque, además de que podía jugar sin que sus hermanos mayores lo molestaran, o de que sus padres estaban juntos con ellos, era cuando podía acercarse tranquilamente a Glen y estar con él

No entendía muy bien por qué, pero al estar en casa, siempre era interrumpido en ese tiempo de calidad por Scott. Claro, era un completo idiota, pesado y odioso que le gustaba molestar al mundo, sumando ese placer por controlarlo todo, pero eso no justificaba que lo agobiara tanto, o que quisiera al de ojos oliva sólo para él

En este último caso, justo cuando llegaba de la secundaria, lo acaparaba y no dejaba a nadie acercarse, ¡no tenía ningún derecho! ¡También era SU hermano y la persona con la que más quería estar!, pero por más intentos que hiciera por demostrárselo, los golpes lo dejaban indispuesto

¡Ya quería crecer para enseñarle que no podía hacer lo que quisiera! Aunque por ahora, debía aguantarse. Mierda

… al menos, le alegraba que Glen no cediera ante el mínimo capricho… y sí, jugaba con ese pesado, pero también con él; sí, participaba en sus tretas, pero le ponía igual atención… y tal vez los golpes dolían, pero siempre estaba ahí para brindarle la ligera sonrisa que siempre lo tranquilizaba

Estar con su hermano era lo mejor a pesar de las circunstancias… aunque le gustaba más cuando no tenía que cuidarse, ¡por eso, esos días los esperaba con ansias!

Comenzaban cuando, en sábado, se despertaban como a las 9:00 am. y bajaban a desayunar la comida que mamá ya había preparado. Papá también estaba ahí, por lo que Scott no lo atacaba descaradamente, y como no ocupaban un lugar cercano en la mesa, ya las cosas se volvían buenas

Luego se cepillaban los dientes, y listos, salían de casa, llegaban al parque y paseaban como una familia normal~

Ese día especialmente, Bryan y Ryan molestaban sanamente al pelirrojo, quien se mantenía entretenido buscando venganza, y sus padres al estar al pendiente de que no se lastimaran de gravedad, ¡Glen era sólo para él! Lo que aprovechó tomándolo de la mano con fuerza y posesión

Sintió su mirada curiosa, pero como no hizo nada por rechazarlo, se mantuvieron así, ¡Que bien! No podía estar más contento~

Pronto apareció en su camino un carrito de helados. Papá atrajo su atención anunciando que les compraría uno a cada quien, así que todos le rodearon con insistencia

Una vez obtenida la cremosa y fría golosina, retomaron el camino, y al ya estar adentrados en la zona de juegos infantiles, sus padres los dejaron correr a sus anchas mientras tomaban lugar en una banca cercana para vigilarlos

Jaló al de ojos oliva y se sentaron en el césped a disfrutar de sus respectivos helados, ¡el de fresa sabía muy bien! Y aunque su hermano no aparentaba gusto alguno, que no dejara de lamer la bola de nuez era señal de que le gustaba

Sonrió ampliamente, ¡cómo le encantaba estar así! Ojala que durara mucho tiempo, más cuando no había un Scott que los interrumpiera

Hablando de él, lo divirtió que siguiera persiguiendo a los gemelos para vengarse quien-sabía-de-qué, ¡se merecía todo lo que le estuvieran haciendo! Sobre todo cuando ese par ya era reconocido por sus bromas y esa manera tan burlona de ser. Con ellos se llevaba más o menos, y aunque también solía ser su víctima, se notaba que les divertía grandemente molestar al más grande, ¡y eso servía a sus propósitos!

Por primera vez, agradecía tener unos hermanos tan faltos del sentido del peligro, ¡no cualquiera hostigaba a Scott sin ser consciente de las catastróficas consecuencias! Eso pensaba mientras lamía su helado y recargaba la cabeza en el hombre de Glen, ¡que lindo día!

Fue entonces que Bryan y Ryan ampliaron su zona de escape y comenzaron a correr cerca de donde estaban, ¡sus risas se oían por todos lados! Y los insultos del pelirrojo se perdían con ellas jejejeje

Oyó al de a lado suspirar, lo que le provocó reír en automático con una combinación de alegría y complicidad…

Sin embargo, los gemelos se vieron en riesgo cuando su perseguidor aumentó drásticamente la velocidad, lo que les hizo entrar en pánico y hacer maniobras extrañas para perderlo

… d-de un momento a otro, corrieron hacia donde estaban, y no parecían dispuestos a detenerse; exactamente cuando ya iban a chocar, su hermano lo empujó al tiempo que se hacía para atrás, haciendo un hueco por el cual saltaron sin problema. Scott también lo hizo, pero por la manera en que movió el pie, lo chocó contra su cono, tirándolo…

-¡Nooo! – lo levantó tan rápido como pudo, empero, al tirar de la galleta, salió sólo eso, dejando las bolas de crema abandonadas y cubiertas de tierra

… s-su helado… y t-tan rico que sabía…

¡TODO ERA CULPA DE ESOS IDIOTAS! ¡¿Qué no podían huir por otro lado? ¡A-Ahora él era el único que ya no tenía nada que comer! S-Sabía que no podía confiar en ese par de ojos verde aqua, ¡encontraron la manera de fastidiarlo también! ¡Y el más grande seguro que lo había hecho a propósito!

… ¿P-Papá querría comprarle otro?

De pronto le entró coraje cuando notó que las hormigas ya estaban aprovechándose de su desgracia, ¡se acumulaban en torno al dulce! Que cruel que ellas pudieran disfrutarlo y él no, ¡pero ya verían! ¡ESTO NO SE QUEDABA ASÍ!

-Déjalo- habló de repente Glen, mirándolo con cierta aburrición- Vengarte no te devolverá nada

-¡Y-Ya lo sé! –enrojeció de vergüenza: no pensó que se daría cuenta de sus planes -¡P-Pero sabía muy bien! ¡Y no es justo que me quede sin nada por su culpa! ¡No hice nada!

-Cierto

¡Hasta él lo apoyaba! Quería decir que podía proceder con su maléfica maldición… aunque sería hasta llegar a casa, ¿y mientras, qué? Tendría que ver cómo todos tenían helado…

… q-que injusto…

-Arthur – le hizo una señal para que se acercara. Obedeció- Sostén bien tu cono

No entendía para qué, pero cumplió

Vio cómo inclinaba el suyo, logrando que la bola de nuez cayera en el contrario y dejaba la de fresa, formando ahora dos helados. Le extendió este último y tomó el anterior

-Ahora está bien- siguió lamiendo –Come

En lo que procesaba la información, sus mejillas tomaron un color rojo cereza, haciendo que mirara la creación con exorbitante confusión

… ¿Glen le había compartido su…? ¿A él, cuando no tenía que hacerlo…?

Que… feliz se sintió…

Lamió con timidez la crema de fresa, formando una amplia sonrisa cuando la degustó, ¡sabía mucho mejor que la anterior!

Miró de reojo al mayor: seguía como si nada, comiendo la bola de nuez y observando con desinterés la persecución que todavía protagonizaban el resto de sus hermanos, dando la impresión de que no había manera de perturbarlo

Como respuesta, se acurrucó con cariño a su lado, recargando la cabeza otra vez en su hombro y saboreando el helado que le compartió. De nuevo no se opuso, pero como detalle extra, le dio unas ligeras palmadas en la cabeza, lo que le hizo colorarse más al tiempo que le dolía el pecho

Eso siempre le pasaba cuando estaba con él, ¿por qué? Quien sabía… sólo era consciente de que le gustaba estar así y comiendo el dulce más delicioso que hubiera probado

Si esto resultaba cada vez que Scott le tiraba su golosina por culpa de Bryan y Ryan, entonces podía repetirlo… aunque eso no deshacía su plan de maldecirlos

¡Nadie tiraba el helado de Arthur Kirkland y salía impune!