Aclaración: -Escocia tiene 13 años, Gales 11 años, las Irlandas 8 años e Inglaterra 6 años
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IPod
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Un nuevo rival había llegado a la vida de Scott y Arthur Kirkland
Uno que contaba con 4 GB de capacidad, de color verde pasto y con audífonos blancos que transmitían un sonido envidiable, nítido y limpio; uno que cabía en todas partes, entretenía como nada más, y ofrecía una variedad casi infinita de música
El enemigo era un IPod con la diabólica marca de una manzanita
Ninguno fue consciente de su llegada hasta ese sábado -el día anterior habían acabado el curso escolar - en que papá lo sacó de una dimensión espeluznante y se lo regaló a Glen como recompensa de su buen desempeño académico y por la responsabilidad que demostraba a sus 11 años, ¡ni siquiera Scott tenía uno! Así que el hecho hablaba por sí mismo
El de ojos oliva lo agradeció, y a pesar de que admitía no necesitar algo así, le alegraba la adquisición
Para esa misma tarde, papá ya le había ayudado a descargar muchísimas canciones de Internet y a pasarlas al pequeño aparato. Para la noche, los audífonos ya estaban instaurados en los oídos del dueño
Al principio hubo distintas reacciones: al pelirrojo le entró una envidia desdeñosa; los gemelos saltaron alrededor de su progenitor para que también le comprara uno, y al no conseguirlo, prometieron cosas que olvidaron media hora después; el rubio sólo pensó que era genial escuchar música cuando se quisiera
Todo era normal, nada que se tornara en odio o en una implícita competencia… pero nada más bastó el Domingo para que ambos sintieran deseos de destruir ese engendro de la tecnología capitalista:
Por la mañana, todos se levantaron temprano porque tocaba la primera fase de "Limpieza de verano", lo que se traducía a cada-quien-se-hace-cargo-de-su-cuarto-si-no-quieren-que-mamá-y-papá-encuentren-evidencia-para-castigarlos-de-por-vida
La simple actividad ya era complicada, pero más porque los 5 hermanos estaban al mismo tiempo en la planta alta y con sus armas letales en la mano
Aquello era anarquía
No pasaban ni 5 minutos cuando Arthur ya había pegado un grito al encontrar una araña ENORME que Scott dejó en su habitación; cuando Ryan asediaba con su pistola de agua a Bryan, y este pedía una montaña de los chocolates con whisky de Scott para no tirar una bomba olorosa
Glen resolvía fácil el asunto cerrando la puerta con llave, colocando un trapo en la rendija inferior y asegurando sus ventanas… y si alguien lograba abrir sin anunciarse, agua con polvos pica-pica le decía "Hola"
Ese día en especial, se desató una guerra en la que innumerables pandas de gomitas fueron decapitados, y para preservar la paz, se requería del arbitraje del más serio de todos
Llamaron a su puerta
No salió
Lo hicieron por segunda vez
No salió
A la tercera tocaron con un bate de plástico
No salió
…
Papá subió a calmarlos, y a pesar de que resultó el mediador, tampoco logró que su hermano respondiera. Contrario a preocuparse, dejó el asunto y llevó el resto abajo a comer
Y en todo el día, entre los llamados y las ignorancias, el solicitado bajó hasta las 18:00 pm. Scott y Arthur no perdieron tiempo para acercársele y reclamarle su ausencia, empero, los audífonos no les dejaron ser escuchados
Para cuando lo hizo, y mientras enseñaba su ridículo aparato, se limitó a decir:
-No me hablen
O sea, los mandó al carajo a cambio de la primera privacidad mental que tenía en su vida
Se dieron cuenta de pronto, que ese IPod les estaba quitando lo que más necesitaban de él: su total atención
¡No podía ser, maldición! Si de por sí ya era molesto tener que compartirlo entre ellos –ese asunto estaba pendiente- ¡era inaceptable incluir ahora a una estúpida máquina! U-Una que ofrecía más de 2000 canciones, 300 videos, radio y acceso a YouTube… ¡I-NA-CEP-TA-BLE!
Los dos intercambiaron una mirada llena de recelo: si todavía no podían apartar del camino al contrario, sí evitarían que algo más interviniera, sobre todo un IPod que ponía al alcance de su hermano el paraíso de la intimidad imaginaria
Glen no tenía derecho de caer ante eso, sólo tenía dos opciones: Scott o Arthur, ¡NO MÁS!
No fueron necesarias las palabras para establecer el objetivo común, tampoco para acordar el modo; lo único vital era encontrar una situación en la que pudieran proceder sin delatarse, o hacerlo echándole la culpa al otro: vamos, no perdían ocasión para lograr que "su rival" quedara mal frente al niño de su devoción
No esperaron demasiado: al Domingo siguiente- luego de soportar una semana llena de frustrantes indiferencias-, papá y mamá salieron al supermercado
Sin perder tiempo, el pequeño encerró con llave a Bryan y Ryan en su cuarto, ignorando olímpicamente sus quejas y amenazas de "Vendetta", mientras que el mayor tomó la pistola de agua y corrió al patio donde, seguro, Glen estaría leyendo ya con esa estúpida cosa llenándole la cabeza de basura
Apenas si lo encontró y recibió una mirada tranquila, disparó
Lo mojó de pies a cabeza sin piedad alguna
Claro que al segundo tuvo que huir de las acertadas piedras que lo atacaron, pero se escondió en los arbustos para asegurarse que entraría directo a la casa, cosa que sucedió
…
En el interior, el rubio lo esperó oculto debajo de su cama. Cuando apareció, lo vio cerrar la puerta, dejar el aparato sobre su escritorio, quitarse la ropa – "no quería ver", pero terminó haciéndolo~- y entrar al baño a ducharse. Al cerrarse la entrada, salió disparado de su escondite, agarró el IPod y huyó a toda prisa
Bajó y se encontró con el pelirrojo en el cobertizo, quien le quitó el objeto, lo tiró al piso y… lo pisoteó con un placer verdaderamente perturbante
Por un momento se sintió culpable por hacerle algo así a un regalo que su hermano se ganó, pero pensar que le quitaría su atención, justificaba todo
…
Al terminar, recogió las piezas, las guardó en una bolsa negra y depositó en la basura, oculto entre unos pedazos de fierro
Volvieron a intercambiar miradas de recelo
-Ni una palabra, mocoso
-No tienes que decirlo, idiota
Regresaron a casa como si nada hubiese pasado… y tuvieron que responsabilizarse de las consecuencias inmediatas: Bryan y Ryan amarraron a Arthur y le pintaron la cara con el maquillaje de mamá; entretanto, Scott le hizo frente con TRABAJO a los golpes que Glen le administró, demostrando que existían diferencias entre el Karate y el Kung Fu
…
Horas después, cuando ya habían vuelto a casa sus padres, el de ojos oliva ya había notado la ausencia de su obsequio. Expresó su inquietud al progenitor, quien obligó a todos a ayudarle a buscar
…
Sin ninguna señal, y con la aparente historia que ahora sonaba a fantasía, ambos adultos hablaron con él: lo regañaron, expresaron su decepción, y le advirtieron que no le darían de nuevo semejante objeto hasta que demostrara que de verdad podía hacerse responsable
Ambos culpables se miraron entre sí: no era justo que hubiesen puesto en esa posición a Glen, pero fue por una gran causa
… aunque lo dudaron cuando vieron un deje de frustración y aflicción en las iris oliva
Todos subieron a cepillarse los dientes a las 21:00 pm.
Los gemelos terminaron antes y corrieron a sus habitaciones, dejando solos a los tres…
… no sabían por qué, pero tenían el presentimiento de que debían apresurarse a salir de ahí… no obstante, por el espejo, observaron a su adorado hermano recargado en la puerta, impidiendo la salida
… mantenía esa expresión serena, desinteresada, aunque sus ojos reflejaban una ligera, e irónicamente, formidable irritación
-Fueron ustedes - no era una pregunta, sino una afirmación
No respondieron ni hicieron ademán alguno por delatarse
-No sé qué tienen en la cabeza –espetó con frialdad – En verdad que trato de entender por qué hacen tantas estupideces por insignificantes caprichos
Oh, no: cuando ya decía malas palabras –raras en él-, quería decir que estaba molesto en serio
-No sólo desaparecieron mi IPod, sino que me pusieron en ridículo frente a nuestros padres, ¿saben lo que representó eso para mí? Obviamente no, les vale una mierda lo que yo pueda sentir
-Glen, vamos- intentó decir Scott – Yo no…
-Cállate – cortó con severidad, dejándolo en blanco -¿Y tú, Arthur? - se dirigió al susodicho – No puedo decir que me sorprendes, pero sí pensé que crearías un plan propio en vez de dejarte llevar por uno
… N-No, él no quería…
-Pero ya no importa – soltó totalmente relajado, confundiéndolos -Sólo quería decir eso –abrió la puerta y movió la mano en señal de despedida –Buenas noches, descansen –y salió
… que… raro… ¿y ahora?
…
Fueron a dormir bastante extrañados, pero lo estuvieron más al día siguiente, en que su hermano actuó con normalidad, y aunque no lo entendieron, sí se sintieron aliviados
…
Y como era de esperarse, sólo fue una fantasía, porque a la semana siguiente aparecieron los restos del IPod en el escritorio de papá con una nota acusatoria y una fotografía que los incriminaba
Los castigaron con dos meses sin internet, televisión, videojuegos, y con la puerta de su sala de juegos cerrada, sumando que todas las tardes t-tendrían que l-leer un c-cómic americano y c-comer una h-hamburguesa de M-McDonald´s
Una pesadilla
…
Sí, pagaron un alto precio por su crimen… pero valió la pena: Glen ya no los ignoraba por un engendro de la tecnología capitalista…
A-Ahora lo hacía con un Game Boy que papá le compró como recompensa
…
S-Sí, valió la pena…
