Disclaimer: Rowling es propietaria de HP, yo sólo me adjudico la trama

Gracias a Misila, samj, Lucy Always y Kariihoney por sus reviews

Ted Lupin

La carta llegó aquel día. La trajo una lechuza roja. Andrómeda la vio y se llevó la mano al corazón. Ted la miró entusiasmado. Abrió la carta con manos nerviosas, su cuerpo temblaba y tenía dificultades para respirar. Andrómeda lo miró con ternura.

- ¡Abuela! ¡Es Hogwarts! ¡Iré a Hogwarts!

- Así es.

- Iré y… y será fantástico, ¿verdad?

- Por supuesto. Estudiarás, harás muchos amigos, te divertirás…

- Estudiaré mucho, mucho, seré un gran estudiante, tú y mi padrino se sentirán orgullosos de mí… Haré grandes amigos, no muchos, los que necesite… Y me divertiré, sí lo haré: estudiaré y me divertiré, volaré por el equipo de mi caza, seré un gran buscador…

Entonces, de improviso su gran entusiasmo pasó a una profunda tristeza.

- Ted… ¿Ted, qué sucede?

- Pero eso significa… significa que no voy a estar contigo.

- Oh, cariño. No te preocupes por mí, ¿ok? Estaré bien, te lo juro. No estaré sola. Y cuando regreses, pasaremos tiempo juntos, será divertido. Todo estará bien.

- ¿Lo prometes?

- Lo prometo.

- ¡Con el corazón!

Andrómeda rió pero hizo el juramento. Ted pareció satisfecho.

El 1 de Septiembre, su abuela y su padrino lo acompañan a la estación. Ted está muy nervioso pero también muy emocionado. Mira en derredor: las grandes lechuzas, el vapor que produce el tren, los familiares que se despiden, los amigos que se reencuentran.

- Te escribiré cada semana - aseguró Andrómeda.

- Yo haré lo mismo - prometió Harry. La tía Ginny se quedó cuidando a Lily, que estaba enferma y no podía salir de su casa, y James y Albus estaban en La Madriguera.

- Está bien.

- Ted, no te preocupes, todo saldrá bien - dijo Andrómeda.

- Lo sé, lo sé, es sólo qué…

- ¿Qué? - preguntó Harry.

- Tú fuiste a Slytherin, abuela. Y tú fuiste a Gryffindor, padrino, tú y mi papá. Y mi mamá fue a Hufflepuff…

- ¿Y tú te preguntas en que casa vas a quedar? - aventuró Andrómeda.

- Sí - admitió Ted.

- Eso no importa. En cualquiera de las cuatro casas seguirás siendo tú.

- Seguirás siendo nuestro Ted - prometió Andrómeda.

- Gracias.

La alarma anunciando que el tren cerraría las puertas dentro de poco sonó. Ted se despidió rápidamente y subió al tren. Desde allí agitó la mano hasta que el tren giró y ya no pudo ver ni a su abuelo ni a su padrino. Comenzaba una aventura.

Querida abuela

El Sombrero me puso en Hogwarts. Harry tenía razón, el Sombrero toma en cuenta tu decisión: le dije que quería ir a la misma casa en que estuvo mi madre y aceptó. ¡Ahora soy un Huflepuff! La entrada queda en las cocinas, hay que tocar una especie de tambores y se abre la entrada. Las paredes están pintadas con colores de la casa, lo que hace que sea muy cálida y agradable. Ya la siento como mi hogar, como mi tercer hogar (el primero es tu casa y el segundo es la casa de Harry).

Todos aquí son muy amables. Me tocaron dos compañeros de cuarto: Jhon Gaderland y James Smith. Nos estamos conociendo. Gaderland es muy alto y grande, a simple vista parece uno de esos niños que asusta a otros sólo porque puede, pero cuando lo conoces un poco más te das cuenta que es un gran amigo. Smith es más callado, creo que no es tímido, sólo mira y se guarda sus propios juicios, su mirada me puso los pelos de punta, es como si te analizara.

Creo que eso es todo. Como te dije, Hogwarts es ya mi hogar.

Con cariño,

Ted

Andrómeda leyó la carta y sonrió. Su pequeño estaba creciendo.

- Es igual a ti, Nymphadora - suspiró.

Y casi pudo jurar que escuchó la risa franca y brillante de su hija.


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