Feliz Jueves 13!
Disclaimer: Hp es de Rowling
Gracias por sus reviews a samj, karii honey, Annie Thomson y Lui Nott
Albus Potter
Él empacó todo lo que necesitaría. Él empacó todo lo que le importaba. Él empacó todo lo que haría falta. Albus miró a su alrededor. Su cuarto, el que le había pertenecido por dieciocho años, el que lo había visto crecer, el que era testigo de sus solitarios pensamientos. De un vistazo se despidió de su habitación, y salió.
James lo esperaba en el rellano de la escalera. Tenía las manos metidas en los bolsillos y silbaba.
- Ten - le dijo mientras le ofrecía una petaca. Albus la abrió y miró su contenido. Whisky de fuego. - Para que te calientes - dijo simplemente.
- Gracias.
James lo abrazó. Albus le dio dos palmaditas en la espalda.
- Cuídate, enano.
- Lo haré.
A los pies de la escalera estaba Lily. Había llorado. Casi nunca lloraba, en eso se parecía a mamá, pero lo hacía cuando la situación le sobrepasaba.
- Entonces, ¿te vas?
- Sí, Lily.
- Te extrañaré.
- Oye, volveré. No me iré para siempre. No te dejaré ser la segunda hija.
Lily rió quedamente.
- Envíanos una postal de todas las partes en las que estés, ¿queda claro?
- Sí, capitán.
Albus la abrazó con fuerza. Lily sollozó. Albus decidió que no haría mención a eso.
- Te quiero, Albus.
- Y yo a ti, Lily.
Se separaron.
En la sala, se encontraba Ginny Potter. Tenía la cabeza entre las manos.
- Mamá.
Ginny cerró los ojos al ver la mochila de Albus.
- No tienes porque hacerlo.
- Pero quiero hacerlo.
Ginny abrió los ojos y suspiró. Una lágrima solitaria recorrió su mejilla. Le dolía. Le dolía ver como su hijo se iba. Pero no iba a impedirle irse.
- Entonces espero que te vaya muy bien. - Albus terminó la distancia que los separaba y envolvió a su madre en un abrazo. - Oh, Al…
- Me va a ir bien.
- Lo sé. Yo sé que sí…
Albus se separó. Se acercó a la puerta. La abrió. Suspiró al ver el exterior. Hasta ese momento siempre había tenido un destino: Hogwarts, el Callejón Diagón, la Madriguera, la Mansión Malfoy… Ahora no tenía un objetivo, no tenía un lugar al que ir.
- Albus.
El aludido volteó. Era su padre. Harry Potter había salido temprano del trabajo, sólo para ver como su segundo hijo se iba. Se abrazaron al llegar al encontrarse cara a cara. Luego se separaron. Harry lo miró a los ojos, verdes, iguales a los de él, iguales a los de Lily.
- Espero que encuentres lo que estés buscando, Albus.
- ¿Y si no lo hago?
- Lo harás.
- Pero…
- Si no encuentras lo que quieres, siempre, pero siempre, las puertas de mi casa están abiertas para ti.
- Gracias, papá.
- Eso me recuerda a… que tengo que darte algo.
- No hace falta…
- Ten - le dijo mientras le mostraba un paquete. Albus abrió. - Para que puedas escribir a placer en una libreta que jamás se acaba, y con una pluma que no necita ni tinta ni sangre.
Albus rió quedamente.
- Hasta luego, papá.
- Hasta pronto, Albus.
Albus caminó unos cuantos pasos lejos de la casa de los Potter, lejos del Valle de Godric, lejos de lo que había conocido. Comenzaba una aventura.
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