¡Buenas! Dirán... ¿y el nuevo capítulo? Relean este, lo he editado, hace mucho quería arreglarlo porque sé que me pase en muchas cosas (estaba emocionada con lo de Ikuto, lo siento xd) no es que en estos meses no tuviese inspiración… ¿cómo explico? Me fui de viaje y al volver simplemente tenía fastidio de escribir, además de que estaba trabajando en nuevas historias para traerles después del violinista (como arreglar los otros fics… crear unos nuevos…)
Pero ya prometo no volver a dejar el fic hasta terminarlo, discúlpenme la espera y prometo que en esta semana o la próxima estará listo el capi siguiente (en realidad ya lo estaba pero mi laptop con todo guardado allí se estropeó... -.-)
Por cierto, planeo arreglar tooodo este fic (no cambiarle hechos como en este capi, solo los HORRORES de ortografía)
'Enamorada de mí', la voz de Ikuto resonaba por mi cabeza, era de mañana y yo había permanecido toda la noche despertándome porque a la mitad de un sueño, esa voz llegaba a restregarme en la cara que estaba... enamorada de Ikuto.
Me senté en el sillón después de haber estado tanto tiempo acostada, cerré los ojos y abracé el cojín.
La puerta se oyó y yo instintivamente volteé a ver a Ikuto saliendo de su habitación, con su uniforme listo para irse a la escuela.
–Buenos días –Me dirigió como si nada hubiese pasado, aparté la vista fríamente y volteé– ah... no me digas que aún sigues con lo de anoche –Apreté fuertemente los ojos e intente ignorarlo por completo. ¡Me sentía idiota!– Supongo que no debimos empezar así, pero... –subió y bajó las cejas varias veces para luego sonreír– creo que lo disfrutaste bastante.
-¡Keh! -Exploté en humo y quedé totalmente roja, abracé más fuerte el cojín y aparté la mirada.
Un momento… ¿desde cuando digo ''Keh"?
–Vamos, ¿por qué no me abrazas a mí? –Mis brazos temblaron y subí la mirada.
–Yo no... ¡Yo no...! ¡Yo no estoy en... –Colocó un dedo en mi boca para callarme, lo aparté rápidamente y me levanté molesta.
–Claro que lo estás. Eres demasiado obvia -Sonrió pícaramente.
Apreté los puños. Había pensado en eso toda la noche.
–Entonces... Ikuto –Lo miré desafiante– Si yo lo estoy... entonces tu también lo estás –Lo señalé con el dedo y retrocedió un paso algo nervioso– ¡No creo que hayas querido besarme así porque sí! ¿No crees? –Un punto a mi favor, unas cuantas señales de nerviosismo y sonrojo muy leves se presentaron en Ikuto, pero el punto a favor iba desapareciendo porque además de eso, sonreía.
–Quizá solo te di lo que querías –me estremecí y lo asesiné con la mirada, pero batí la cabeza y contrataqué.
-Cuando los vecinos hacían cosas de humanos y me tapaste los oídos, ¡Pude observar que estabas rojo!, cuanto giré la cabeza por accidente también, ¡es muy claro entonces! ocultas ese tipo de sentimientos con tus perversiones, ¡pero ahora entiendo todo!
Ikuto metió sus manos en los bolsillos y pareció sorprendido, pero no derrotado, se acercó a mí y levanto mi cabeza por la barbilla de repente y mis llamas aparecieron instintivamente, pero las de él no.
–Entonces... Amu... estamos enamorados –Sonrió con malicia sacó su lengua como un niño pequeño y me sobresalté con un sonrojo. Me aparté de él y al retroceder caí en el sofá. Pensé que haría algo pervertido por lo que ya estaba muriéndome internamente de vergüenza, pero cruzó la puerta y se limitó a decir:
–Resolveremos eso cuando vuelva, se me hace tarde –Cerró la puerta tranquilamente, dejándome en un estado de confusión y enojo. Estaba harta de que él dejara las cosas por la mitad, ¿lo admitía así de claro? ¿Estaría jugando conmigo?
–Ikuto... –Apreté mis labios y me tumbé en el sofá– ¿de verdad eso es amor?
La idea de 'enamorados' no me gustaba, ¡claro que no!. Ya había visto los sueños amorosos de la gente y no eran nada de lo que me sintiera capaz de hacer.
-Amorcito, ¡Te amo mucho! -Dice la chica cuando él la toma de la mano.
-Yo también mi nekita hermosa, ¡Te adoro! -Le besa el cuello tiernamente y ella se ríe con ternura también.
-¡Oh! ¡Eres muy travieso Kouchi-kun! -Vuelve a reír inocentemente y se miran con mucha cursilería.
-Di ah.. nekita-nya -Él le ofrece una cuchara de helado y ella la come muy feliz.
-Te quiero mucho.
-Yo también -Le responde el chico.
-Mañana cumplimos un mes, ¡nya nya!
-¡AH si! ¡Cuento regresivamente todos los días que me faltan para cumplir un mes, y luego un año contigo.
Se toman de las manos y se besan.
-Te conseguiría todas las estrellas del cielo.
-Y yo haría un pastel con las nubes solo para ti.
Supuse que mi cara reflejaba un asco total, ¿eso era amor? ¡Qué asco, era lo más ridículo que había visto en mi vida! Por un momento pensé en vomitar.
Palidecí y fui a tirarme en la cama, me tapé la cara con una almohada y busqué signos de estar realmente enamorada en mis acciones.
Lo había defendido cuando los guardianes nos encontraron, había salido con el varias veces, nos habíamos… mordido mutuamente, dormíamos juntos e incluso llegaba a abrazarme –aunque dormido– me sonrojaba por cualquier idiotez que decía, y el me cuidaba, se preocupaba y me hacía algunos favores importantes, de cierto modo me trataba a su manera pero… ¿significaba algo para un demonio?
Me tomé la barbilla con la mano como si fuera una detective.
Tiene que haber algo mal, ¡eso no puede ser amor! no puede... ¿verdad? e.e la gente enamorada hace todas esas babosadas inútiles y cursis. No es algo de lo que yo me enorgullezca.
Pero seguro está jugando, ¡claro!... pero eso no explica sus reacciones raras como sonrojarse en ciertas ocasiones o llegar a abrazarme... espera, ¡me asesinó una vez! eso quiere decir que me odia mucho. Sí, sí, seguro es eso.
Me estremecí, lo de anoche hacía sido muy, muy extraño, aún sentía las abejas en mi estómago.
–Siento abejas... ¿por qué?
–Porque estás enamorada de mí.
Cerré fuertemente los ojos y grité en la almohada totalmente nerviosa.
– ¡Maldita sea... creo que... me gusta...pe-pero solo un poco!... creo… –Grité desesperadamente mientras me arrodillaba en la cama, ¡anoche! ¡Anoche… había sido demasiado para mí! Yo nunca hubiese llegado a pensar que Ikuto sería...
Tragué saliva con nervios.
Tan intenso... como para llegar a besarme de un momento a otro como si su vida dependiera de ello. ¿Realmente seré tan lenta que él mismo me lo tuvo que decir? Quizá es el resultado de vivir con él tanto tiempo.
Pero el amor... lleva a besos y por lo que aprendí anoche... los besos... las parejas llegan a...
Me caí de la cama y me golpeé muy fuerte, dejé salir un quejido.
'cosas de humanos', tragué saliva. Las personas enamoradas lo hacían ¿no? pero por lo que escuché anoche, no creo que sea nada bonito, ¡NADA! si así se prueban los humanos su amor, creo que prefiero desenamorarme a tener que pasar por eso alguna vez. Sí señor.
Aunque… yo no soy humana… ¿podría ser una ventaja? ¡Claro, no me veo obligada a nada de eso ^w^!
¿Pero como borraría a Ikuto de mi mente? Con él sabiendo la verdad ahora, me sería difícil hacer que se rindiera.
Y lo peor... ¡ya lo ha hecho! ¡El maldito ha hecho cosas de humanos!...
¿Por qué me molesta? no es que me deba importar, no tiene nada que ver conmigo pero... ¡AH! ¡MALDITA SEA NO SE POR QUÉ ME MOLESTA!
Debatí toda la mañana sobre los sentimientos extraños que Ikuto me había aclarado, no quería que llegara a casa, no quería dar la cara a una situación tan incómoda. Pero claro, para mi mala suerte, Ikuto justamente había llegado.
–Estoy en casa –Se escuchó en la entrada despreocupadamente, yo me levanté del suelo tambaleando y cerré la puerta del dormitorio muy fuerte y le pasé la llave. No le respondí, claro, y pronto escuché como sonaba el televisor.
–Ik..Ik... –apreté la mandíbula– Ikuto –Pronuncié lo suficientemente claro en señal de que estaba ahí. Me había colocado de espaldas a la puerta y me apoyé en ella, pero no supe de qué forma Ikuto la logró abrir y me golpeé con ella cuando lo hizo– ¡Jo! ¡Al menos toca antes de abrir!
Él señaló la puerta como si nada.
–La habías trancado, ¿por qué?
– ¡P-pensé que veías la tele! Y que no te importaría...
–Ah... la encendí para ver si salías, tonta ¬¬ no tienes por qué encerrarte en MI casa.
– ¿Por qué no? Necesito privacidad, ¿olvidas que no duermo sola siquiera? baka ¬¬
–Tienes toda la mañana con la casa para ti sola, señorita inteligente -.- puedes incluso dormir en ese momento.
–Sabes que no es así –Respondí a la defensiva, luego me crucé de brazos y aparté la mirada algo nerviosa, el cerró la puerta y se quedó dentro de la habitación, cosa que me hizo que yo volteara a verlo.
–Amu... –Me sonrió pícaramente y yo aparté la mirada nuevamente– ¿acaso no quieres terminar lo que empezamos anoche?
. . . . . .
-¡KEEH! –Pude sentir como brotaba el fuego dentro de mí, la furia de sus pensamientos indebidos– ¡De qué hablas maldito pervertido! ¡Claro que no! ¡Eso no estuvo bien, sal, s-sal de aquí! –Él explotó en carcajadas y yo rodé los ojos muy sonrojada, ¡Se burlaba de mi!– ¡No te rías! ¡No hemos terminado lo que empecé esta mañana!
Él paró de reír y me dirigió una mirada curiosa. Estaba molesta y apreté los puños.
-Entonces, dime –su mirada era muy relajada.
-P-pues... yo decía que... –Me coloqué la mano detrás de la nuca totalmente confundida. Era cierto que si mi corazón estaba triste el de él también, nada hacía que nuestras esencias dejaran de mezclarse y que nuestros corazones estuviesen de alguna manera conectados o algo así. Entonces... si yo sentía amor... el de él también tendría que sentirlo pero... ¡ah! ¡Hablar de eso con él era muy difícil!
– ¿Qué? –Se cruzó de brazos y me dirigió una mirada superior.
–Pues... –Suéltalo Amu... no es que sea tan dificil decirle eso– que... que si yo de verdad estuviese enamorada... tu corazón sentiría lo mismo porque... tú sabes –empecé a temblar un poco.
'Entonces Amu... estamos enamorados'
Tragué saliva, ¿A dónde me llevaría este circulo de preguntas repitiendo lo que ya estaba claro?
– ¿No te lo había aclarado esta mañana? –levantó una ceja, yo aparté la vista de golpe.
–No del todo... –repetí cerrando levemente los ojos y girando la cabeza rotundamente. ¡Hablar de esto es bochornoso!
–Y cómo quieres que te lo explique –volteé por ser tan idiota y observé su media sonrisa.
–Ah... bueno... no sé –bajé la mirada sonrojada. Por suerte estaba lo suficientemente lejos de él.
–Está bien, lo haré de una manera que tu pequeño cerebro pueda entender –mi zona de seguridad fue invadida, Ikuto se colocó justo en frente de mí con una rapidez que no pude evitar y colocó mi rostro entre sus manos. Yo solté un '¡keh!' en protesta, pero sus ojos color zafiro y ámbar me miraron con una profundidad que no me dejaba moverme, en eso un montón de abejas empezaron a revolotear dentro de mí y cerré los ojos con fuerza sin saber que hacer cuando acercó más su rostro.
– ¡Eh espera...!
–Me preguntó que pasaría si... –Nos llevó a ambos a tal punto que yo quedé contra la pared, sin soltar mi rostro, mis manos empujaban el pecho de Ikuto para alejarlo, pero aunque yo fuese algo fuerte, él no se movía nada.
-¡Enserio, suéltame gato pervertido! ¡No quiero que lo vuelvas a hac...
–No haré nada –dijo en voz baja mientras me interrumpía.
Abrí mis ojos como platos, de repente, sus ojos juguetones pasaron a unos que reflejaban preocupación e… ¿inocencia? ¿IKUTO TENÍA INOCENCIA? ¿A qué venía ese rostro como de niño pequeño?
– ¿Sabes por qué no lo haré?
Negué con la cabeza algo nerviosa.
–Porque obligarte a hacer algo que no quieres… –se produjo un silencio mientras el agachaba un poco la cabeza con ojos cansados– algo que tu misma sabes que no es bueno… ¿de qué serviría hacerte sufrir con eso, si cuando sufres yo también lo hago?
De cierto modo, sus palabras no me llegaban ¿estaba diciendo algo? ¿Por qué de repente lo decía? Estaba tan confundida por sus actos raros e incómodos que de repente esas palabras…
–Puedo verlo –agregó– puedo ver el miedo en tus ojos cuando hago algo así de rudo.
¿Alivio? ¿Eso era lo que sentía yo en ese momento?
– ¿A qué…–empecé a decir en un hilo de voz, pero cerré los ojos con fuerza en cuando Ikuto apoyó su frente en mi hombro, había aflojado su agarre hacia mí, y ahora parecía que descansaba– ¿a qué viene eso?
–No quiero seguir haciendo esto mal –apoyó su mano en la pared junto a mi cabeza y se levantó hasta verme fijamente– me encanta molestarte –sonrió juguetonamente– pero tomando en cuenta cómo eres tú… me he sobrepasado con lo de hacerte cosas… ya sabes… esas cosas. Te gustan, pero puedo sentir como tu interior grita que no es lo correcto, y es cierto, no lo es.
Parpadeé perpleja.
– ¿Qué… a qué viene esto tan…? – ¿liberador era la palabra? ¿Realmente estaba feliz porque me decía que sabía que estaba mal hacerme tantas cosas raras? Si… lo estaba…
– ¿Realmente debo decirlo? ¿No lo entiendes? –preguntó con una sonrisa dolida, me impresioné tanto que me sentí culpable sin razón, resbalé hasta el suelo contra la pared e Ikuto se agachó pesadamente hasta quedar a mi altura otra vez. Levantó mi rostro por la barbilla y admiró mis ojos aguados.
–Entonces dime… por favor –susurré con voz temblorosa.
Ikuto se acercó y apreté los ojos temiendo que fuera a morderme, pero solo hundió su cabeza en mi cuello y suspiró.
–No sé como estar enamorado, nunca lo había estado, y de intentar hacerme la idea de la sensación, solo estando contigo puedo hacerlo.
Exhalé con fuerza, sentía que perdía el aire… ¿acaso Ikuto… se estaba haciendo más humano cada vez?
Llevó una de sus manos a su pecho.
–Cada vez… –murmuró– que te molesto, que me golpeas o me dices cualquier cosa… aquí se acelera…
Toda esa fachada débil de Ikuto era difícil de creer, ¿estaría jugando? ¿Aprovecharía que estaba sorprendida y con la guardia baja ahora para volver a hacer de las suyas?
Lo aparté de mí con suavidad y lo miré con ojos sorprendidos.
Y estaba sorprendida, no había notado que el rostro de Ikuto… por primera vez, estaba totalmente rojo.
– ¿Entonces es cierto? –Murmuré con inseguridad después de pensar mucho en qué decir– ¿realmente… tu y yo estamos…? –Me sonrojé violentamente sin poder evitarlo, quería apretar los ojos, pero necesitaba decirlo– ¿no estás jugando, verdad? –al decir eso, sentí una pequeña presión en mi pecho.
–No puedo creerlo –Ikuto apoyó su mano en su cabeza– me he tomado toda la mañana para atreverme a decirte esto y crees que es un juego… ¿CREES QUE ES UN JUEGO? ¬¬ –frunció el ceño.
– ¡Pe-pero…! ¿Cómo rayos voy a saberlo si me molestas con cosas así de importantes todo el tiempo? ¿Cómo quieres que sepa cuando creer y cuando no si estoy tratando con un demonio odioso y pervertido?
– ¿Entonces qué hago para qué me creas? –Apretó los ojos con la cabeza gacha, respirando agitadamente, y luego la levantó mirándome con firmeza– ¡Te amo, Amu! –Parecía que le había costado decirlo– ¡Amo todo sobre ti, tus expresiones, tu condenada inocencia y tus enojos! ¡Es como si cada vez que estás cerca de mí puedo sentirme completo! ¿Es eso lo que querías oír? ¡Bueno, es así!
Me sobresalté hacia atrás, sin tener idea de cómo responder.
–Y sé que contigo es igual… solo que no te atreves a decirlo como se debe ¬¬
Este momento era muy diferente al de esta mañana… "entonces, Amu, estamos enamorados" la malicia de sus palabras ya no estaba allí… era como si de verdad… estuviera avergonzado, como cuando uno confiesa amor.
¿Entonces si es real? O_O
Por supuesto, por dentro estaba feliz, pero todo rodaba por mi cabeza: ''Es un demonio, te ha asesinado una vez, te ha corrompido"
Respiré hondo.
Amu, respira… espera… ¿por qué mi corazón late tan rápido? ¡Ah, siento queme ahogaré con él!
No sabía que me había sucedido anoche, mientras Ikuto respiraba con fuerza frente a mí, solo me levanté y salí corriendo, y lo último que recuerdo es que me había dormido en el sofá, porque estaba realmente confundida… ¿un demonio… realmente puede amar? Esa era la pregunta, ¿me amaba porque tiene un poco de humanidad debido a las esencias mezcladas, o por mí realmente?
E Ikuto no había ido tras de mí.
–Ah –dije secamente, mi garganta estaba tan seca que sentía que me deshidrataría allí mismo. Me levanté con dificultad y al estar de pie mi vista se vio un poco nublada.
Como pude fui hasta la cocina y bebí agua del grifo, pero nada, me seguía sintiendo igual de mal y seca y solo significaba algo…
–Tengo… hambre –murmuré con horror reflejado en la voz.
Hacía varios días que Ikuto no me hipnotizaba para cazar humanos, y de él era lo único de lo que me podía alimentar en momentos así.
Oh no… no no no no ¡no! Pies… ¡dejen de moverse!
En un estado casi automático terminé junto a la cama, Ikuto dormía allí plácidamente y con los labios temblorosos, me subí y me apoyé en manos y rodillas en sus costados para quedar encima de él.
Que no se dé cuenta, que no se dé cuenta…
Mi boca temblaba, tenía una perfecta vista de su cuello, estaba preparada para morderlo, pero una gota de sudor resbaló por mi frente, advirtiéndome muchas cosas.
Suspiré, aún a escasos centímetros de mi objetivo.
No podía, simplemente no podía morderlo, se veía muy pacífico así de dormido, ¿qué debía hacer?
Inconscientemente me senté, pero no tomé en cuenta de que me había arrodillado encima de Ikuto. Se removió en las sábanas y abrió los ojos, dejándome allí como una estatua a punto de ser destruida con un mazo.
–Esta es una posición muy prometedora –agregó somnoliento– ¿se puede saber qué haces? Pervertida.
¿A dónde se fue el Ikuto de anoche? O-O
– ¡Eh! ¡No es lo que parece… yo solo…!
Él se sentó sin tumbarme de encima y señalo debajo de mis ojos.
–Considerando tus ojeras, no te has alimentado bien…
–Eso es porque…
Su mirada fija me detuvo.
–Entonces muérdeme.
Sentí mi cabeza explotar, estaba asquerosamente sonrojada.
¡Lo había dicho muy sexy! w "muérdeme" espera… ¿qué estoy pensando?
Lo miré con los ojos fijos y dudosos, el ladeó la cabeza como diciendo: "Vamos, adelante" y mi estado de animal no pensante con hambre no pudo resistirlo más, habían momentos donde las ganas de alimentarme llegaban a controlarme más que mi propia mente.
Tomando un lado de su cuello con mi mano y su hombro con la otra, le clavé los dientes con los ojos fuertemente apretados, él soltó un quejido, pero no se movió.
A medida que bebía, sentía como mi sensación de garganta ardiente se desvanecía, mi vista ya no estaba nublada y me sentía más fuerte. Mientras seguía mordiéndolo, ahora más relajada, él pasó su brazo alrededor de mí y me atrajo hacia él.
–Ahora que ambos sabemos la verdad –se detuvo un momento y tragó saliva, quizás porque enterré más los dientes al darme cuenta del tema al que había llegado– ¿qué harás? No pienses que seré siempre como anoche, fue solo un momento muy nuevo para mí, pero ya salí de eso y créeme que no pararé de molestarte, salvo en las cosas que realmente son inapropiadas.
No sabía que responder, me refugiaba en no dejar de morderlo para así poder evitar la conversación.
–Ya puedes soltarme, Amu –murmuró, pero yo respiraba agitadamente, no quería hacerlo– ¡ya! –gritó como si realmente estuviera molesto, intentó empujarme pero me aferraba más a él para no quitarme.
De pronto se tensó, deseé poder ver qué expresión de rostro tenía.
Conmigo encima, pasé de estar encima de él a debajo, pero el cambio de posición tan repentino era uno de sus intentos para soltarme, y después de empujarme mucho –pero sin lastimarme– terminé desprendiéndome de él y cayendo, quedando frente a frente, pero él apoyado encima de mí con las manos y las rodillas.
Su rostro reflejaba una preocupación que no le había visto antes, sus pupilas estaban dilatadas y su respiración era agitada.
– ¿Por qué hiciste eso…? No había terminado… ¿te hice daño? –pregunté confundida, a él nunca le había molestado que lo mordiera para terminar así.
–No puede… –jadeó– no puede ser.
– ¿Qué? ¿Qué sucede? –lo tomé por los hombros, pero mordió una de sus manos y una gota de sangre resbaló de sus labios ¿la estaba reteniendo en su boca?
Rápidamente y sin yo poder evitarlo, en una especie de beso, me la introdujo en la boca, me sentí asqueada, ¡me estaba forzando a beberla! Me pregunté por qué, pero al separarnos y sin poder evitar tragarla, como golpes, grandes imágenes blancas aparecían en mi mente, haciéndome apretar los ojos por ser tan brillantes, me llevé las manos a la cabeza y solté unos quejidos.
– ¿Q-qué…–logré formular entre una sensación de que me palpitaba la cabeza– qué hiciste?
–Lo siento –vi a Ikuto borrosamente, apretaba sus ojos y parecía lamentar lo que había hecho– realmente… Amu.
