Iba a subir este capi en un par de días pero como las hice esperar mucho, pensé que les gustaría más leerlo pronto x3!

Tardé un poco porque estoy arreglando los otros capis (colocándoles el guión largo — y arreglando errores e incoherencias, también algunas palabrotas que no se por qué puse tantas xd)

Dejen muchos reviews :3 o no continuaré ewé


Todos me vieron perplejos, más no pude ver el rostro de Ikuto, temía que si me volteaba, los guardianes harían algo.

—¿Acaso no quieres volver a tu mundo, Amu? —preguntó Kuukai dolido.

—Fíjate, el mismo Kuukai se la ha pasado investigando, hasta encontrar la manera de salvarte de todo esto, con algo de ayuda, por supuesto —dijo Tadase con cierto aire tranquilo.

—¿Por qué quieres defender a ese demonio despreciable? —Rima parecía molesta— no te ha hecho más que daño, una y otra vez.

Yo lo sabía, más que nadie en el mundo, había sentido el dolor que en mi existencia pude vivir con mas intensidad. Había sentido mi mundo quedar reducido a pedazos, y aun así… no entendía como podía amarlo, pero lo hacía.

Pero algo más impresionante es que hubieron momentos en los que sentí odio real, hacia él ¿cómo había podido pasar eso? Lo odiaba con todo mí ser, sus actos me hacían infeliz, pero aun así… yo quería a Ikuto, cerca de mí, aunque fuera para fastidiarme, de alguna manera me había acostumbrado a su lado… ¿humano?

—Yo solo… —me tensé— no puedo dejar que le pase nada —dije con decisión— su esencia sigue mezclada con la mía de alguna forma, de pasarle algo, a mí también —no podía revelarles que realmente lo amaba, ¿cómo reaccionarían?

—¡Eso no es problema, Amu! —gritó Kuukai— con los procedimientos que tenemos, tendrás tu propio ser otra vez, sin nada que ver con ese demonio, ¡podremos enviarte a tu mundo de nuevo! ¿No es eso lo que querías?

Apreté los dientes y bajé el rostro.

—¿Cómo podría regresar?

Quería regresar, pero no quería dejar a Ikuto, de cierto modo…

Una mano conocida tomó la mía que se encontraba extendida cubriendo a Ikuto, volteé a ver quién era el o la responsable de esa mano y di un grito ahogado cuando encontré a Nadeshiko.

Lucía reluciente, sobre el ambiente real, ella brillaba, no como el sol, pero se notaba que no era un ser proveniente de acá. Del otro lado, Yaya también tomo mi mano, y ambas las bajaron.

—Por fin te hemos encontrado —dijeron las dos al unísono. Yo solo exhalé con fuerza, estaba en una situación que no sabría describir.

—¿Cómo han llegado acá? —pregunté a gritos volteándolas a ver con rapidez, sin perder de vista a Ikuto.

—Ellos nos han traído —Nadeshiko observó a los guardianes— llevamos buscándote todo este tiempo, estoy realmente feliz de verte ¡Amu! —me abrazó con fuerza, pero yo me quedé inmóvil, de cierta manera, podía sentir su sangre fluir, su corazón latir, se sentía como el hambre… interminable.

La aparté de mí con suavidad y una mirada confusa.

—Ven con nosotras —dijo Yaya, y con un movimiento de mano, abrió un portal— al cruzarlo hacia nuestro mundo, volverás a ser tu y perderás todo rastro demoníaco ¡lamentamos no haberte podido encontrar antes! Lo que has pasado debió ser horrible.

—Pero ya pasó, Amu, ¡vuelve con nosotras a nuestro mundo perfecto!

Me quedé en mi sitio, inmóvil y sin saber qué hacer. La mano de Ikuto tomó la mía de repente y me dirigió una mirada de desesperación.

—No se la pueden llevar —finalmente hablo— no pueden.

—¡Silencio, despreciable animal! —Nadeshiko gritó con furia, con una especie de hechizo que lanzó sobre él, lo lastimó.

—¡No! —Corrí hacia él y lo rodeé con mis brazos y apreté mis ojos— ¡no le hagan nada!

Yaya y Nadeshiko parecieron perplejas, me miraban como diciéndome "¿qué haces, loca?", ellas siempre me habían ayudado, me habían tapado la boca cuando iba a decir algo que consideraban incorrecto pero, ¿cuándo iba a hacer yo lo que me pareciera? Como cuando desafié a Ikuto el primer día en aquella obscura habitación de la "casa maldita", cuando lo había mordido, de no haber hecho lo que hice yo sola, no hubiera terminado así, quizás peor.

—Amu, razona, debes volver, ¡a tu mundo! Donde pertenecemos, fuiste creada para crear sueños, Amu, nunca para ser esto —Yaya parecía herida.

Sentía una presión en el corazón, no me sentía así, por mucho que hubiese sufrido de esta experiencia, por primera vez sentía que algo de lo que hacía llevaba a algo, nunca me había sentido buena en el mundo de los sueños, nunca hacía nada bien, me sentía inútil, que no pertenecía allá. Aunque ahora hubiese mejorado un poco en eso, ¿qué sentido tenía?

Una mano de Ikuto rodeó mi antebrazo y susurró a mi oído:

—Si no aceptas ir con ellas, te van a destruir como a mí… —todos parecían querer escuchar lo que él decía, pero nadie podía por estar lejos.

—¡No le llenes la cabeza de tonterías! —Gritó Tadase— ¡ella pertenece a su mundo, es nuestro deber devolverla!

—Vamos, minirey, no le estoy diciendo nada malo ¬¬ —Ikuto intentaba aparentar normalidad, pero su mano aferraba fuertemente mi antebrazo, como para que no me alejara.

—Amu, por favor —Nadeshiko rogaba— te extrañamos, ¿cómo puedes protegerlo a él si todo lo que te ha hecho es…

No podía soportarlo más, apreté con fuerta a Ikuto contra mí y grité.

—¡Estoy enamorada de él! —apretaba mis ojos con fuerza y sentía mis mejillas arder, quería llorar, y al entreabrir los ojos, Ikuto me miraba con asombro, volteé a ver a las chicas y los guardianes, cuya expresión era de horror— no puedo dejar que le pase algo por mi culpa, ¡NO PUEDO DEJARLO AQUÍ! —sollocé sin querer.

—¡Amu, no…! —gritó Kuukai— ¡eso está…!

—Prohibido —susurró Rima con enojo— y Amu ha cruzado la línea.

Sin que nadie pudiera escuchar, le susurré a Ikuto:

—¿Puedes levantarte? —mi voz sonaba tan baja que me enorgullecí aun estando muerta de miedo— vámonos, ¡vámonos de aquí! Ya conseguiré la forma de lidiar con esto…

No sabía qué sucedería después de lo que Rima había dicho, yo temblaba y no quería soltarme de Ikuto, necesitaba un modo de romperle ese conjuro de mantenerlo allí sentado antes de que pudiesen venir en nuestra contra.

Me aferré aún más (si es que se podía) a Ikuto, apreté mis ojos y me concentré con todas mis fuerzas.

Llamas, pensé.

Por mi cabeza pasaba todo por delante, cómo fracasaba creando sueños, cómo siempre era la más débil que todos debían cuidar, cómo llegué a ser una carga para Ikuto, cómo llegué a odiarlo para amarlo sin saber la razón de cómo sucedió de repente.

¡Llamas!, gritaba en mi cabeza, normalmente aparecían cuando menos me lo esperaba pero, esta vez las necesitaba sacar a consciencia.

—¡Amu! —escuché a Ikuto— sentí el ambiente más caliente, y al abrir los ojos nuevamente, pude ver que allí estaban.

—¡Detengan el conjuro! —Grité desgarradoramente a las llamas— ¡ya, ya! —¿cómo controlaría las llamas yo sola? Si apenas pude activarlas…

Ikuto se movió y con un veloz movimiento, se puso de pie tirando de mi con él hasta quedar en la misma posición, no supe cómo las llamas habrían actuados o qué habría pensado para hacerlas funcionar pero, ¡lo habían hecho!

—¡Amu, qué hiciste! —Yaya gritó despavorida y se alejó con fuerza.

—¡Lo ha liberado! —gritó Tadase— ¡no los dejen escapar!

—¡Amu! —gritaba Nadeshiko— no hagas eso… ¡por favor, él solo te está controlando!

—¡No! —grité en respuesta— él… es la única persona que no… que no me ha querido controlar así —mi mirada era vacía, me daba cuenta de tantas cosas— ¡no pienso escucharlas si le quieren hacer daño!

—Yo no pienso dejar que se la lleven —gruño Ikuto enojado, volteó hacia mí y se acercó peligrosamente, solté un grito al creer que me mordería, pero sopló el lóbulo de mi oreja haciéndome estremecer y voltearlo a ver con perplejidad y un sonrojo bárbaro— es mía ahora.

Ikuto me tomó en brazos y me ordenó apagar las llamas con seriedad.

—¿Qué? Si lo hago… ¡nos atacarán!

El negó con fuerza.

—Ya nos habremos ido —dicho eso, me estremecí— donde no podrán encontrarnos en un tiempo en el que pensaremos qué hacer.

Negué con fuerza.

—¿Y qué si pasa algo malo? —mi voz de quebró— si algo nos sucede…

—No sucederá.

Dentro de mis llamas, era como si todo lo que los demás gritaban fuera de ella no se escuchara, quizás por el momento porque los ignoraba por completo.

Me agarré bien de Ikuto y le dije rápidamente:

—Espero que sea así… —cerré mis ojos asustada y dejé que las llamas se desvanecieran, queriendo confiar en que todo saldría bien.

Ikuto saltó con fuerza hasta atravesar el techo, escuché un "¡deténganlos!" desde dentro de la iglesia, pero no abriría los ojos para ver sus expresiones.

—¡Se siente tan bien poder hacer todo esto con toda su capacidad! —gritó Ikuto, liberado.

Por lo que sentía, saltaba por techos, calles, a una velocidad que no sentía desde el día que me llevó al bosque y… me asesinó. Duró al menos un par de horas, pero temía que si abría la boca terminara tragándome un insecto o algo. Con los ojos entreabiertos observé el rostro concentrado de Ikuto y un leve rubor invadió mis mejillas. Haciéndome parpadear varias veces para entrar en razón.

—Oigo un corazón acelerado, ¿tienes algo, Amu? —me miró rápidamente y siguió concentrado en el camino, esquivando ágilmente docenas de árboles, pues hacía bastante que nos habíamos alejado de la ciudad.

—¡Eh! Es que… yo quería preguntarte… si alguien nos seguía o algo.

Lo vi sonreír.

—Sus presencias desaparecieron a los cinco minutos de correr, hemos ido tan rápido que los perdimos al poco tiempo de escapar.

—¿En serio? —así que de allí venía el dicho "correr como el demonio" o "correr como endemoniado" — ¿A dónde vamos?

—Al otro lado de Japón, ya estamos a pocos minutos. Allá tardarán al menos una semana en hallarnos —al escuchar eso me sentí aliviada.

—¿Y dónde nos quedaremos? —pregunté intrigada y nerviosa.

—Déjamelo a mí.

Ikuto redujo la velocidad al avisarme que habíamos llegado, y en una montaña apartada, escondida entre los inmensos y altos árboles, se encontraba una casa estilo tradicional japonés que parecía llevar mucho tiempo abandonada. Era tan hermosa como en las fotos turísticas, y los adornos exteriores eran rojos.

—¿Qué es este lugar? —pregunté bajándome de sus brazos algo mareada.

—Una casa abandonada, de alguna forma algo maligno estuvo aquí y dejó una especie de escudo alrededor de la casa que hace que a cualquiera que intente localizar al que se encuentre dentro se le haga más difícil, es a favor de nosotros, por la lejanía, tardarán una semana en llegar hasta acá en autobús o auto, y por el escudo, aunque estén en el mismísimo pueblo de al lado, les costará un millón encontrarnos.

Deslizando la puerta, me adentré a la polvorienta casa, había una mesa baja con cojines, proseguí a un amplio pasillo y al deslizar otra puerta, hallé un futón (esas camas de suelo que tanto usan en Japón) muy amplio y se veía cómodo.

Me recosté en él e Ikuto se sentó junto a donde yo estaba, observándome con curiosidad.

—Así que… has ignorado tu mayor deseo de volver a casa… ¿por protegerme? —subió y bajó las cejas, haciendo que quisiera asfixiarlo con la almohada para que cerrara la boca.

Me giré dándole la espalda y suspiré.

—Sí quiero volver a casa —susurré— pero… no quería… —apreté los ojos, pues se habían aguado— perderte…

—Yo tampoco —murmuró lentamente, algo que me tomó desprevenida.

Me giró hasta yo quedar mirando al techo y se apoyó con las manos y rodillas a los lados de mi cuerpo, haciendo que lo mirara fijamente.

—¿Con quién pelearía? ¿A quien fastidiaría? —siguió hablando, una gota de sudor bajaba por mi frente.

—Me halaga que solo me quieras por esas razones e.e —respondí.

Ikuto sonrió. Mis ojos se abrieron de par en par, era la primera vez que veía a Ikuto sonreír con paz, diversión, esa sinceridad y esa felicidad tan claros en los ojos. Antes de que pudiera taparme la cara o algo me ardieron las mejillas y esa sensación de abejas que hacía tanto no sentía volvía a inundarme, haciendo que las quisiera botar por la boca de tantas y tantas vueltas que me daban.

Recobrando la seriedad de su rostro, desvió la mirada sin quitarse de encima.

—Iré al infierno por esto —lo vi con sorpresa, haciendo que todas esas sensaciones revoltosas desaparecieran y dieran paso a la angustia de sus palabras— había olvidado la misión.

—La misión… —repetí— ¡AH, LA MISIÓN! —grité sin saber que hacer.

—No pienso cumplirla, Amu, no te utilizaré para destruir este mundo y esclavizarlo, ya encontraré otros métodos. Ya no importa lo que diga o mande a hacer mi padre —sostuvo mi barbilla, mis labios temblaban, mi respiración era irregular y fuerte, las abejas me hacían querer ir por algo de agua para calmarlas.

—¿Entonces que harás? ¿Qué quieres? —no sabía qué decir, ¿esto era bueno o malo? No es que yo quisiera que él esclavizara la humanidad algún día D:

Acercando su rostro al mío con una distancia que invadía por completo mi espacio personal, murmuró:

—Estar contigo.

Sentí como si de mí saliera humo, mis mejillas ardían, las abejas volaban con demasiada fuerza para alguna vez compararlas con mariposas.

Levantando un poco mi rostro, Ikuto atrajo mis labios y por primera vez en mucho tiempo, sacié un hambre que no sabía que tenía.

Era diferente a los otros besos que Ikuto me había dado, no era profundo, era corto, agradable y suave.

Y mis dudas desaparecieron, pensaba que porque Ikuto no tenía corazón ahora, ya no me querría, pero su padre nunca había tenido corazón, y aun así había amado a Hayley.

"Nunca te enamores de un humano" había visto en sus conocimientos de la vida al morderlo, su padre se lo había dicho. Pero si lo había hecho, significaba…

Que un demonio si podía amar.

A su manera, claro.

Nos separamos con lentitud, él estaba tranquilo, parecía feliz y satisfecho, pero mi cabeza daba vueltas y no podía encontrar una manera correcta de respirar, mis mejillas me ardían, era difícil ver a Ikuto a los ojos en este momento, sentía que me querían dejar allí quieta por lo que quedaba de eternidad, una mirada tan fuerte que me era muy difícil mantenerla.

—Pero la pregunta es… Amu… ¿tú quieres estar conmigo? Sabiendo que para eso tendrías que…

Jadeé, dejando escapar un sonido alarmante. Me levanté un poco hasta quedar arrodillada junto a Ikuto, que también estaba arrodillado ahora, con ojos que me penetraban intensamente.

—Renunciar… —pude decir con dificultad— ¿a mi mundo…?

—No solo a eso —me rodeó con sus brazos y me apretó con fuerza, se inclinó un poco y junto a mi oído dijo con tanta dificultad como yo:

—A tu humanidad…


¿Necesitas consejos para escribir fanfics? Una de mis mejores amigas en la realidad los da, por medio de su cuenta de Twitter (el arroba no lo olviden xd) FanfictionLRang ó por su web:

fanfiction (guión, rayita, como le digan al -) latin (otro guión) ranger (punto) tumblr (punto) com ella también recomienda fanfics (aunque no sé de qué, pero tiene buen gusto xd)

Y bueno, si me quieren preguntar algo también envíenme un mensajito privado que TODOS LOS CONTESTO :3

Los comentarios ANONIMOS están permitidos por lo que, si no tienes cuenta de fanfiction, puedes dejarme un review de todos modos ^^ (desde siempre han estado activados, no se porque no lo han notado .-.)