Aclaración: Escocia tiene 13 años, Gales 11 años, las Irlandas 8 años e Inglaterra 6 años

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Accidente

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Aquello pasó en un abrir y cerrar de ojos

Fue tan rápido y la movilización tan lenta, que les dio la impresión de estar en un cuadro que se deshacía, justo como cuando se borraba por error la pintura más hermosa de la tierra

En efecto, así fue

Estaban en un día de campo

Lo había organizado la mamá de Francis, por lo que su familia no era la única que asistió: se encontraban también los Beilschmidt, los Vargas, los Fernández, los Van Heemskerck los Braginsky y varios más

Por no llevarse mucho en edad, pronto los niños empezaron a jugar de la manera más natural posible, siendo predecible que Glen, Iván, Govert y Scott se limitaran a observar

Y si su hermano estaba tan tranquilo, ¿por qué pasaron de tal forma las cosas? Oh, cierto, por la culpa de ese estúpido de Feliciano Vargas: al atorarse su pelota en una rama alta de un árbol, comenzó a llorar y a pedir que la bajaran

Claro que Ludwig se ofreció, pero Gilbert quiso parecer "awesome" y hacerlo él, pero Antonio se unió a la discusión y remató Lovino, convirtiéndose aquello en una total molestia

El asunto fue que nadie hacía nada, los lloriqueos de Feliciano aumentaban, y sin ningún adulto que les prestara atención…

Glen, por aburrición seguramente, subió aprovechando que nadie lo miraba

Llegó, sacó el juguete y lo tiró; el pequeño italiano lo agradeció mucho, y dentro de toda la gama de comentarios que surgieron entre los que se habían juntado alrededor del árbol, destacó el de la dulce Yekaterina, que le pidió que bajara con cuidado

Ya lo estaba haciendo, iba descendiendo… todo transcurría bien…

Pero cuando menos lo esperaron, la rama de la que se estaba sosteniendo se rompió

Cayó 8 metros sin que nada lo impidiera

Un "Crack" fue lo único que llenó el ambiente cuando chocó contra el suelo

Y todos reaccionaron a la vez: Feliciano lloró, Lovino comenzó a regañarlo por mera inercia, Emma lanzó un gritó, Natalia tomó la mano de su hermana y la apartó; Ludwig se acercó a los Vargas, y Francis, Gilbert y Antonio se amontonaron rápidamente mientras que los gemelos fueron a llamar a algún adulto… y ellos… ellos…

No hicieron nada… no pudieron… o al menos hasta que el francés se movió un poco y lograron ver a su hermano inconsciente, con varios rasguños en los brazos y con un hilo de sangre escurriéndole por la frente

Entonces nadie pudo detenerlos

Ambos corrieron hasta él fuera de sí, empujando a cualquiera con tal de llegar a su lado; no escuchaban, no pensaban, sólo miraban el cuerpo flojo del caído

Antonio y Gilbert intentaron hablarles, pero Scott les gritó cosas de las que no fue consciente, lleno de una ira atemorizante que hizo a todos retroceder; incluso estrelló su puño en la cara Govert cuando decidió usar la fuerza física para hacerle entrar en razón, provocando que se alejara por prudencia más que por falta de ganas

Arthur estaba arrodillado junto al de ojos oliva, incapaz de tocarlo por temor a romperlo; le llamaba por su nombre innumerables veces, esperando que despertara, aguantando con dignidad las ganas de llorar

No sabían que hacer… no tenían idea…

Fue hasta que llegaron papá y mamá que reaccionaron medianamente

Él los apartó con la poca delicadeza que le era permitido, y ella les dirigió una sonrisa hipócritamente tranquilizadora que terminó por alterarlos de nuevo. Papá cargó al herido, y con mamá, lo llevaron al auto para ir al hospital

Fueron tras ellos, pero el señor Van Heemskerck y el señor Beilschmidt los sujetaron con la fuerza propia de adultos

Por más que gritaron, lucharon y golpearon, no fueron capaces de liberarse… y hubieran entrado en un estado mucho más crítico de histeria si el abuelo de los Vargas no les hubiese lanzado agua fría en sus rostros, acción acompañada de una mirada dura, intimidante, magnífica que terminó por aplacarlos de golpe

Y quizá se hubieran descargado contra Feliciano de no ser porque el sujeto se disculpó por lo sucedido y ofreció su apoyo con palabras directas, concisas, frías, pero que consolaron

Se calmaron… pero sólo de momento

La señora Bonnefoy los llevó a casa en completo silencio, y aunque intentó decir algo que hiciera menor su preocupación, fue muy lista al abstenerse apenas si abría la boca, ejemplo que imitó Francis

Una vez ahí, se sentaron en la sala con un mutismo impresionante, sintiendo cómo eran tragados por ese silencio que les reventaba la cabeza. A Scott no le importó lanzar maldiciones subidas de tono para su edad y apretar los puños frente a los pequeños; a Arthur no le importó derramar lágrimas y reprimir hipos frente a los mayores; Bryan y Ryan se abstuvieron de hacer algún comentario, ya que era evidente que no podían burlase para hacer más ligero el ambiente, sobre todo cuando estaban igual de preocupados

Y así pasaron los minutos, las horas, ese transcurrir del tiempo indicado por el Tic-tac del reloj en la pared

No hubo intercambio de palabras miradas, o algo que les indicaran que no estaban solos; nada más existían ellos y sus pensamientos en el pedazo de sillón que ocupaban; sólo ellos y esa impotencia que los carcomía por dentro, chupándolos con crueldad la entereza que los retenía a robarse un auto y llegar al hospital

"Qué idiota" pensaba el pelirrojo, ¡claro que lo era! Ese Glen, ¡¿qué le había dado por hacer caridad y subir a un árbol por la pelota de un mocoso inútil? ¡Si todo estaba bien! Debió quedarse a su lado, ignorar las desgracias ajenas y ver el mundo pasar, ¡eso lo hubiera mantenido a salvo! ¡PERO NOOOO! ¡Tuvo que inmiscuirse en una completa estupidez!, ¡¿No se suponía que siempre actuaba antes de pensar? ¡¿Qué tenía todo calculado? ¡Entonces, ¿por qué terminó de ese modo? Tirado, inconsciente y con sangre escurriendo…

… G-Glen idiota… ¡tenía que estar bien! ¡TENÍA QUE ESTARLO! Y él… debió detenerlo, ¡si lo hubiera hecho, nada de esto estaría pasando! Sólo él fue el imbécil que no supo implantar su autoridad cuando se requirió…

… si algo le pasaba, nunca se lo perdonaría…

"Qué idiota" pensaba el rubio, ¡¿qué se suponía que había sucedido? S-Si Glen estaba bien, ¡¿Cómo fue que terminó en ese árbol? ¡Se suponía que no quiso jugar desde el inicio y se sentó al lado de los grandes para mirar! ¡PARA MIRARLO A ÉL! ¡Tenía toda su atención con los golpes que le administraba a Francis y por su caballeresca forma de defenderse de Gilbert y Antonio! Entonces, ¡¿cómo? ¡¿Por qué subió por la pelota de Feliciano?

Pero él… ¡¿por qué no hizo nada para detenerlo? ¡Al contrario! En ese momento que lo vio ascender pensó que se veía genial, agraciado, casi como si estuviera viendo un joven caballero luchando por obtener una preciada gema…

Debió… gritarle que no escalara, que no mirara hacia abajo, que no se colgara de esa rama que terminó por llevarlo al suelo… d-debió… él debió d-decir q-que…

Y lloró, cayéndolo encima la culpabilidad; pidió en interiormente que su hermano estuviera bien… nunca se perdonaría por esto

Mierda de tiempo, era imposible pedirle que pasara más rápido


Entrada la noche, al fin se abrió la puerta, mostrando a sus padres tranquilos, y en medio de ellos, a Glen

Los 4 corrieron al instante para asegurarse de que antipático compañero estuviera bien… y bueno, no lo estaba del todo: traía vendada la cabeza, y su brazo izquierdo tenía un yeso enorme, además de que algunas gasas resaltaban en sus brazos, ¡pero caminaba por sí solo y lucía tan indiferente como siempre!

Debieron tener cara de idiotas, porque los mayores los miraron con cierta ternura y el de ojos oliva con una normalidad perturbadora

-… no se echen encima –fue lo primero que dijo con un ligero tono de cansancio, reproche, pero perceptible diversión

Por supuesto que hicieron lo contario: Scott y Arthur ganaron casi todo el lugar y lo abrazaron posesivamente, quejándose de lo tonto que había sido y reprochándole que sólo debía preocuparse POR ELLOS; los gemelos se acomodaron en sus piernas, lanzándole comentarios sarcásticos y llenando el ambiente con sus relajadas risas

Eso fue el inició, porque pronto se presentaron los golpes "gentiles" y no se despegaron de él ni siquiera cuando fue la hora de dormir. Si ocurrió, fue únicamente porque mamá los amenazó con una verídica y tremenda maldición

Pero justo cuando los adultos se fueron a su habitación, salieron de las suyas y se escabulleron en la de Glen gracias –de nuevo- a las habilidades innatas de Bryan y Ryan para sobreponerse a los cerrojos

Al abrir, descubrieron al herido ya metido entre las sábanas y sentado, con la espalda recargada en la cabecera, con el libro de Dragones de Gran Bretaña e Irlanda abierto a la mitad y con la luz de lectura encendida

… bien, parecía que ya los esperaba

-… -suspiró entrecerrando la mirada - ¿Se les ofrece algo?

-Bueno, es obvio –respondió cínicamente el pelirrojo- En vista de que eres tremendamente idiota por hacer cosas innecesarias, me veo en la tarea de vigilarte: seguro que a media noche te rompes otra cosa y causas un alboroto peor que este

-¡E interrumpirías nuestro sueño! –apoyaron al mismo tiempo los gemelos – Luego por ir al hospital, nos quedaríamos sin desayuno, ¡y mañana es domingo de waffles! ¡No dejaremos que eso se arruine por ti!

-No hay manera de que lo evites- dio el golpe final el rubio - ¡Así que resígnate!

Entonces corrieron a echarse en el colchón, donde el más grande y el más pequeño agarraron espacio justo en ambos costados; Bryan se acomodó junto a Scottt y Ryan con Arthur, de tal manera que podían descansar en la cadera del de ojos oliva

Glen se vio atrapado y sin salida posible

Otra vez suspiró

-¡Apaga la jodida luz!

-¡Quiero dormir!

-¡Lee hasta mañana!

-¡Los dragones no desaparecerán si dejas eso para después!

En vista de ello, tuvo que ceder, obligado a dejar su lectura habitual

Al bajar un poco la espalda, se encontró con que ya todos se habían dormido… y claro, que era abrazado de una manera sofocante: el pelirrojo lo hacía por el pecho y el rubio por la cintura

Si seguían así, lo iban a matar de asfixia…

… pero al verlos… le dio la impresión de que en verdad… se preocuparon y que ahora pondrían cualquier pretexto tonto para estar con él

O tal vez, pensaba demasiado…

Nah, seguro que andarían así por el resto de su recuperación, aunque inútilmente esperaba que no… y no se refería nada más a ese instante: no los quería pegados toda la vida, siempre involucrándolo en una competencia tan extraña

Pero por ahora estaba bien por su edad… empero, pronto les llenaría la adolescencia y todo se volvería pesado

Que Scott y Arthur lo quisieran del mismo modo no traería nada bueno a su vida… a los gemelos sí, porque se divertirían de lindo, ¿pero él?

Pensarlo ya le daba sueño…

Por lo mientras estaba bien… era lindo tenerlos tan atentos por lo mínimo que le pasara… al menos en esos años

Los disfrutaría así, en espera de que el tiempo no volviera la brisa en un huracán incontrolable

Gozaría de sus risas, sus competencias, sus juegos, sus apoyos, sus mimos, sus formas de demostrarle que eran lo más importante…

Sus cosas de niños no lo dejarían aburrirse por una larga temporada