Rose Weasley
A Rose le dicen muchas cosas:
.
- Eres inteligente. (El Sombrero Selecionador)
.
- Tienes un carácter de los mil demonios. (Scorpius).
.
- Eres una mala versión de McGonagall. (James).
.
- Eres mi mejor amiga. (Albus)
.
- Eres especial para mí. (Lorcan).
.
- Pareces un tomate. (Lyssander).
.
- No te bancas una broma. (La mayoría de sus primos).
.
- Pero te queremos. (Sus primos).
.
Y lo que nunca puede faltar:
.
- Eres igual a tu madre. (Sus tíos. Sus primos. Sus amigos. Sus profesores. TODOS).
Rose aprieta los puños cada vez que alguien le dice esas palabras. Tiene ganas de maldecir y de protestar. Y de cambiarse el nombre, el apellido y romper lazos.
Rose ama a su madre, de verdad, pero hay veces en que se pregunta si Hermione Weasley no está un poco harta de ver a su hija como un apéndice de ella.
.
.
.
Con el paso del tiempo, Rose ha tomado la actitud de ser indiferente a esas palabras. Resignándose a que por más que quiera, las personas siempre pensarán en su madre.
Rose nunca entró al Ministerio. No hubiese soportado la inevitable comparación. Cuando salió de Hogwarts, trabajó en Sortilegios Weasley. Un año más tarde, tomó un trabajo de medio tiempo en El Profeta. Y tres años después, se había convertido en la mejor periodista de la prensa de corazón.
- ¿Por qué? - le preguntó una vez su madre.
- Porque quiero.
Hermione suspiró.
- Sólo espero que no te conviertas en…
- Rita Skeeter, lo sé, madre.
- Está bien.
- Te quiero, madre.
- Yo también.
.
.
.
A Rose le dicen muchas cosas. Pero hay una que nunca cambiaría.
- Mamá.
Y Rose le sonríe a su pequeña Sandra.
¿Reviews?
