Advertencia: Lemmon

Capitulo 4: Conociéndonos

Dios Que me esa pasando con este hombre… me esta volviendo loca. Ya quiero que llegue la noche.

La noche se me paso volando. En cuanto me quede dormida en sus brazos no supe más del mundo. Cuando desperté había una nota en mi almohada que estaba escrita con la perfecta caligrafía de Carlisle.

Hola.

Me fui de caza regresare al mediodía.

Hay café en la mesa. Te quiero.

C.C.

Lamentablemente me encontraba sola en la casa y muchas cosas pasaban por mi mente para empezar Edward. Lo amo pero siento cosas por Carlisle que ni en todo el tiempo que llevo con Edward había sentido. Luego Esme… la que había sido una segunda madre para mí. Me ha apoyado muchas veces no se que pasaría si se enterara de esto… Estaba mirando por la ventana de la habitación de Carlisle tomando un café.

-¿Pasa algo nena?- La voz de Carlisle me saco de mis pensamientos y otra vez… su mirada hizo que me sonrojara. Negué con la cabeza. En un segundo ya estaba junto a mí. Quito la taza de mis manos y me quito un mechón de cabello de la cara y lo puso detrás de mi oreja.

-¿Me extrañaste?- Pregunto acariciando mis labios con sus dedos fríos.

-No tienes idea de cuanto- Dije mientras entreabría mis labios. Y el separo la distancia que había entre nosotros y me beso. Enrede mis manos en su cabello y el puso sus manos un mi cintura. Caminamos besándonos hacia la cama y Carlisle nos hecho para atrás el cayendo encima de mi y seguíamos besándonos.

Las manos de Carlisle se colocaron en mi cintura, acariciándola suavemente y cuidadosamente, subiendo lentamente hacia mis pechos mientras la camiseta subía con él. Suspiré en sus labios cuando me mordió el labio inferior.

Llevé mis manos a los botones de su camisa, desabrochándolos y dejándolo totalmente expuesto a mí. Pasé mis manos por su duro y fuerte pecho marmoleo. Los labios de Carlisle bajaron por mi cuello, mordisqueándolo y lamiéndolo en mi pulso.

Empecé a bajar su cremallera, escuchándolo gemir al rozarlo. Le bajé los pantalones y los bóxers lentamente, sabiendo perfectamente que si seguía, no habría una vuelta atrás, no volvería a ser lo mismo ni con Edward ni con Carlisle Pero no me importo y seguí besándolo.

En ese momento Carlisle estaba mirándome con una sonrisa. Sus ojos eran negros, completamente negros y en mi interior sonreír al pensar que yo podía hacerle sentir así. Le cogí de los hombros y junté de nuevo nuestros labios. Carlisle gimió y se frotó entre mis piernas, consiguiendo que gimiera.

-Bella ¿Esas segura de que quieres esto?-

-Si Carlisle. Continua.-

En ese momento, sus manos fueron al broche de mi sujetador y lo quitaron, sin apartar sus ojos negros de los míos. Sus labios se estrecharon contra los míos de nuevo, haciendo que gimiera y envolviera mis manos en su cuello, pegándolo más a mí para sentirlo. Empecé a frotarme suavemente contra su miembro mientras sus manos subían hacia arriba y me rodeaban los pechos, vi como Carlisle sonrió cuando gemí.

Me estremecí al sentir que la cálida lengua de Carlisle penetraba en mi boca, sonriendo contra sus labios. Dejé de pensar cuando las manos de Carlisle bajaron mis pantalones de pijama lentamente y la ropa interior, quedándome completamente desnuda al igual que él.

Grité cuando sentí que los dedos de Carlisle me penetraban suavemente, causando que suspirase e inconscientemente empezase a moverme contra su mano mientras sus labios me besaban los pechos. Yo tenía mis manos en su espalda en ese momento, rompiéndome las uñas por el intento de clavárselas en la piel.

-Carlisle creo que…- Dije cuando el recuerdo de Edward vino a mi mente.

-No Bella no creas nada. Deja a todo el mundo a un lado ahora solo somos tu y yo.- Dijo y asi lo hice. Me olvide de todo menos de Carlisle.

Coloco su miembro en mi entrada y sentí como poco a poco me iba penetrando. Cuando llego a la barrera de mi virginidad dijo:

-Amor mírame.- Yo levante mi cara y me beso salvajemente y de repente sentí el dolor pero me abrí más de piernas, suspirando al sentir su peso sobre el mío, era sensual y me gustaba.- Mi amor, Mi vida, Mi Bella solo será un momento, después solo sentirás placer.- Yo asentí.

Terminó de penetrarme, sonreí, consiguiendo que Carlisle sonriera y se moviera lentamente, sintiendo dentro de mi algo frío, duro e hinchado moverse.

Gemí ante la sensación, Carlisle me aliviaba la irritación.

-Dios Carlisle…- Dije gimiendo.

Carlisle apretó los ojos y volvió a moverse, pro más rápido y más fuerte. Entrelacé mis brazos detrás de su cuello y le besó mientras ambos nos movíamos y nuestros sexos se encontraban. Una de las manos de Carlisle bajó hasta pellizcarme en mi protuberancia. Gemí más puerta cuando Carlisle me tocó y me penetraba a la vez, causando que llegase antes que él sin poder hacer nada, arqueándome.

Los labios de Carlisle se fueron a los míos, dando unas cuentas embestidas más y corriéndose dentro de mí. Gemí al sentir algo frío dentro de mí, causándome alivio en mi irritante intimidad.

Carlisle se separo de mí y cayo de espaldas del otro lado de la cama.

-Dios… Carlisle. Esto fue Increíble.- Dije aun tratando de normalizar mi respiración.

-Bella… eres increíble. Ya pareces una experta.- Dijo Sonriéndome y yo me sonroje al darme cuenta de que ya no había vergüenza entre nosotros.

-Oh Dios me la podría pasar todo el día así contigo.- Dije mirándolo y el se rio.

-Bella aun no creo que estés preparada para otra ronda pero… yo también podría hacer esto contigo todo el día.- Dijo riéndose.

-No tal vez hoy no… pero dentro de poco.-

-Y yo te estaré esperando Mi Bella.- Y cuando dijo eso yo caí en un profundo sueño.

.

Cuando me desperté, me encontré sola en la cama, me puse la sábana alrededor de mi cuerpo e intenté bajar las escaleras sin caerme, cosa que conseguí. Llegué hacia la cocina, donde me encontré a Carlisle cocinando. Me quedé mirando fijamente, viendo la agilidad con la que se movía y la sonrisa que adornaba su rostro, estaba segura de que sabía que estaba ahí, a tan sólo unos metros de él. Colocó las tortitas en un plato y apareció a mi lado, envolviéndome la cadera con sus brazos. Y me beso.

-Buenos días. -Susurró apoyando su frente contra la mía.

-Buenos días. -Susurré. -Muy buenos.- Dije y me rei.

-Te hice el desayuno, miré en internet y conseguí una receta.-

-Gracias.

Me senté y empecé a comer mientras Carlisle me hablaba, ambos conversábamos y me di cuenta de que parecíamos una pareja, sin nada que nos preocupase excepto nosotros, y eso me complació mucho. Cuando terminé de comer, me levanté y me senté encima de él, besándole en los labios antes de levantarme.

-Gracias, me encantó.-

-Ha sido un placer. -Sonrió.

Puse el plato en el lavavajillas, cuando me iba a girar me encontré a Carlisle pegado a mi espalda, acariciándome la cadera y bajando cada vez más mi sábana exponiendo mis pechos.

-He pensado que después de hacerte el amor, podemos dar un paseo por el bosque. -Susurró con voz ronca mientras sus manos cogían mis pechos y los apretaba, consiguiendo que gimiera y me arqueara.

-Sí.- Gemí. Cuando me eché hacia atrás, noté su dureza en mi espalda, sonreí.

-Pero sólo después de que te haga el amor.- Dijo antes de cargarme y subirme a la habitación.

Nos esperaba un buen día, y lo disfrutaríamos los dos solos.