Advertencia: Lemmon
Como ya saben los personajes son de SM y la historia es de Lady Rabel Girl… se llama Pyramid pero Bla bla... La dejo inconclusa y decidí ponerle una pizca de mis locas ideas y terminarla Espero que la disfruten Besos déjenme sus Reviews para sabes si les gusto.-
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Capitulo 8 Decisiones
—Edward, Edward, tranquilo. —Dije mientras intentaba apartarme de sus brazos.
—Dios Bella, creo que tenías razón. —Me besó en la frente. —Dios, menos mal que no…
—Edward, para. —Dije separándolo de mí. Le miré fijamente. — ¿De qué hablas?
—Alice vio una visión dónde estabas embarazada y victoria te arrastraba por el suelo. —Volvió a besarme en la frente. —Tenías razón respecto a no hacer el amor, Bella. No sé qué haría si te pasase algo.
En ese momento me congelé donde estaba.
Miré a Carlisle, que aun estaba detrás de Edward con los demás Cullen mientras apretaba sus manos, convirtiéndolas en puños. Sus ojos se volvieron negros sin apartar la mirada de mí, y supe cuanto odiaba que Edward pudiese mostrarme afecto delante de los demás y él, no.
De todas maneras ¿cómo era posible que me hubiesen visto embarazada? Me llevé rápidamente una mano al vientre, pero la bajé rápidamente al ver que Carlisle se tensaba cada vez más. Volví a mirar a Edward, que en ningún momento me había dejado de mirar.
—Edward, no tienes por qué preocuparte ya que…
—Bella…
—No Edward. —Le interrumpí. —Escúchame tú a mí, estoy perfectamente bien así que dejar de preocuparte.
Alice apareció a nuestro lado y suspiró.
—Lo siento, supongo que sería lo que pasaría si Edward y tú intimidaseis. —Dijo sonriendo. —De todas maneras, estaremos atentos de todo, Bella.
Gruñí.
—Estoy harta de que me trates como si fuera un bebé.
—Estoy de acuerdo. —Dijo Rosalie con voz seca.
Edward le gruñó.
—Rosalie, compórtate. —Dijo Esme sonriendo tensamente.
— ¡Es verdad, siempre estamos pendiente de ella! —Gritó. — ¿Y qué me importa a mí lo que le pase? ¡Estoy malditamente harta de todo, por su culpa no hacemos más que ser sus guardaespaldas!
—Rosalie. —Dijo Carlisle hablando por primera vez. —Cállate.-
— ¡Es verdad! ¡Mírate hasta tú has cambiado, la tratas como si fuera tu esposa y no Esme!
Yo me quedé en silencio mientras sentía los latidos de mi corazón latiendo cada vez más rápidos. Tenía ganas de volver a cerrar la puerta y entrar en mi casa, pero no podía moverme de los nervios de la situación. Jasper parecía estar a punto de perder el control, Esme estaba totalmente quieta y Rosalie me miraba fijamente con el ceño fruncido, enfadada.
—Bella, te veré esta noche. —dijo Edward sin dejar de mirar a Rosalie. —Entra en casa.
Todos estaban totalmente en silencio y ninguno me miraba, todos miraban a Edward o a Rosalie. Miré a Carlisle, que me miró rápidamente antes de bajar la mirada, lo tomé como un: ¨Entra en casa¨
Cuando entré en mi casa y cerré la puerta, me quedé apoyada contra la puerta mientras suspiraba y sentía las lágrimas en mis ojos. Los apreté fuertemente para no derramar ninguna lágrima mientras me levantaba y me dirigía hacia mi cuarto. Cuando estuve allí, miré por la ventana, pero los Cullen ya no estaban, se habían ido.
¿A dónde?
Cuando me giré, estuve a punto de gritar al ver que Carlisle estaba sentado en la cama, pero no me miraba a mí.
Miraba mis labios.
Se levantó de la cama demasiado rápido para mis ojos humanos y juntó sus labios con los míos, haciendo que gimiese. Sus manos estaban en mi cadera, apretándome contra su fuerte pecho mientras me mordía los labios y tiraba de ellos, era un beso hambriento y necesitado, por lo que le correspondí con el mismo deseo.
Cuando se separó, me dio un beso antes de mirarme a los ojos y suspirar.
—Nos iremos pronto, Bella. —Dijo volviendo a besarme en los labios.
Asentí.
—Sí, ¿qué pasó cuando me fui?
Carlisle me miró fijamente, preocupándome de que sus ojos aun siguiesen iguales de oscuros que antes. Parecía cansado, tenía unas pequeñas ojeras violáceas debajo de los ojos y su piel estaba más fría de lo normal.
—Se pelearon… Rosalie se ha ido por una temporada, Emmett la siguió, aunque se sintió mal por ti, sabe que tú tampoco lo estás pasando bien.
Rodé los ojos para contener las lágrimas.
—Si supiese que estamos juntos ya me hubiese arrancado a cabeza. —Bufé.
Las manos de Carlisle se fueron a mis mejillas, subiendo la cabeza y haciendo imposible que pudiese aguantar las lágrimas. Carlisle suspiró y me besó en los labios suavemente.
—Lo siento Bella, lo siento…
Me encogí de hombros.
— ¿Cuándo nos vamos? ¿Y dónde?
Carlisle sonrió.
—Nos iremos mañana por la noche, Bella. —Dijo sonriendo mientras se sentaba en la cama y me colocaba a horcajadas encima de él.
—Pero… ¿Alice nos verá?
Negó con la cabeza.
—Desde que los lobos están cerca de nosotros no suele tener visiones, esperemos que tampoco la tenga cuando nos vayamos.
Asentí sin poder evitar sonreír.
— ¿Y dónde es?
—Nos vamos a Escocia, Bella. —Susurró besándome el cuello. —Podremos vivir juntos, sin nadie. Podremos ir juntos por la calle sin que nadie se pregunte qué hacen el señor Cullen y la hija del sheriff de la mano.
Me reí y asentí.
—Pero… ¿qué haremos si nos encuentran? Quizás…
—Shh. —Dijo subiéndome la camisa poco a poco. —Es algo que ya veremos, Bella. Ya tengo la casa comprada, tengo todo lo justo para que podamos vivir, incluso he conseguido un trabajo.
En ese momento, me asaltaron varias dudas, ¿me acabaría convirtiendo en vampira? ¿O me dejaría en humana como quería Edward? ¿Acabaría embarazada de él por la visión de Alice? ¿Vendría Victoria? ¿Acaso los vampiros podían tener hijos?
Carlisle se rió y me sacó la camisa.
—Deja de pensar Bella, pienso aprovechar esta noche, no podré verte hasta mañana antes de irnos.
— ¿Hay aviones que salgan por la noche? —Susurré mientras le quitaba los botones de la camisa, revelando porciones de su piel y besándola poco a poco.
Él se rió.
—Claro Bella, ¿acaso no sueles viajar mucho?
Negué con la cabeza mientras le terminaba de quitar la camisa, asombrándome por su esculpido y perfecto cuerpo. Bajé mis manos y empecé a bajarle la bragueta de los pantalones.
—Nunca me ha gustado viajar. —Susurré contra su cuello. —Pero te aseguro que mañana será el viaje más emocionante de mi vida.
Carlisle nos dio la vuelta y me tumbó en la cama con él encima de mí, bajándome los pantalones mientras sus labios besaban mi cuello. Cuando me sacó los pantalones, sus manos subieron lentamente por mis piernas para quitar mi sujetador y rebelar mis pechos, haciendo que gimiese al sentir sus labios en ellos.
Sus manos me apretaron los pechos con delicadeza mientras yo le bajaba los pantalones, sintiendo contra mi estómago su erección aun cubierta por la ropa interior. Gemí cuando uno de sus labios besó uno de mis pezones. Sentía cada vez más humedad entre las piernas, y saber que él estaba excitado no ayudaba mucho. Le bajé con dificultad sus bóxers, haciendo que ambos estuviésemos desnudos y jadeásemos al sentirnos el uno al otro.
—Te quiero. —Susurré sin poder contenerme. —Sé que suena algo cursi y que…
Carlisle juntó sus labios con los míos, interrumpiéndome, pero se separó antes de que yo profundizase el beso.
—Bella, no tienes que avergonzarte de ello. —Dijo entrando poco a poco en mí. —Recuerda que tus sentimientos son correspondidos con los míos.
Me arqueé al sentirlo completamente dentro de mí, moviéndome primero con lentitud mientras me acostumbraba a su miembro. Después yo también empecé a moverme y a seguir mientras pensaba en todo lo que nos quedaba por vivir juntos, sería capaz de todo por estar con él, incluso sabiendo que mañana dejaría a Charlie. Eso era un sacrificio, pero por él era capaz de todo.
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Cuando me levanté, quise gemir al ver que Carlisle no estaba a mi lado, se había ido.
Tranquila, cuando todo pase nunca más volveré a despertarme sola –Pensé mientras me levantaba de la cama y me preparaba para ir al instituto.
Cuando terminé de arreglarme, bajé a la escalera y abracé a mi padre por detrás, ganándome que maldijese y sonriese al darse cuenta de que era yo. Le besé en la mejilla y nos preparé el desayuno antes de abrir la puerta y encontrare a Edward apoyado en su volvo sonriéndome.
Le sonreí, sintiéndome el ser más falso y mezquino del universo por hacerle aquello.
Fui hacia él y le di un casto beso en los labios mientras me montaba en su coche.
— ¿Qué tal todo? —Dije mientras miraba por la ventana.
—Bien, Alice está enfadada porque no puede ver nada por culpa de los chuchos. —Sonrió. — ¿Quieres hacer algo después del instituto?
Negué con la cabeza y me mordí el labio.
—Me gustaría estar hoy con mi madre. —Me odié al ver que suspiraba y asentía. —Lo siento Edward, pero es que…
—No te preocupes Bella. —sonrió tristemente. —Nosotros tenemos más tiempo, aprovecharé todo lo que pueda esta mañana.
Asentí.
Cuando llegamos al instituto, me despedí de Edward y fui hacia Ángela, que me sonrió y fuimos juntas hacia la clase después de ver como Jasper y Alice me miraban extraños por haber dejado solo a Edward. Suspiré y bajé los ojos al ver que volvía a sentir los ojos húmedos por las lágrimas que querían salir.
Ángela me metió en el vestuario de las chicas y me abrazó, sorprendiéndome por su gesto. Pero no pude conseguirlo y acabé llorando y apretándome contra su cuerpo mientras me acariciaba el pelo.
—No te preocupes, Bella. —Susurró. —Yo estoy contigo.
—No-o sé-é que me pasa-a. —Jadeé.
—Ya no estás enamorada de Edward, ¿verdad?
Asentí con la cabeza, incapaz de hablar.
—Se te nota… Es decir, me parecía extraño que no estuvieses con él, ya casi nunca os veo juntos.
—Oh, Ángela, si supieses… —Sollocé.
—Bella, no tienes por qué contármelo, pero por lo que creo, es que te gusta otro. —Asentí. —Tienes miedo de hacerle daño, ya que le quieres de pero de otra manera., —Volví a sentir. —Te entiendo, me pasó lo mismo con Eric, por suerte él no sentía nada por mí, así que no sufrió. Bella, como consejo te aviso que vayas a por la persona que quieres, sólo se vive una vez, algunas personas viven más que otras, pero una sola vez, no gastes tu vida con quien no quieras, si no tienes fuerzas para hablar con él, haz lo que creas mejor, pero no esperes más tiempo Bella, no sabes cuánto tiempo ni que cosas está sacrificando esa persona por estar contigo.
Asentí.
—Gracias. —dije separándome de ella y sonriéndola.
—Eso sí, ¿me dejarás que yo cuide de Edward?
Las dos nos reímos mientras salíamos del vestuario, ahora todo lo veía más claro.
