Ola pues ya sabes los personajes son de SM… y la historia es de Lady Rabel Girl… se llama Pyramyd ojala pasen y la lean... a mi me encanto pero la dejo inconclusa por eso yo decidí continuarla

Capitulo 9 El Viaje

—Debemos hablar.

Parpadeé sorprendida y me giré, encontrándome con Alice, de brazos cruzados mientras Jasper estaba sentado en una de las mesas del comedor, de brazos cruzados. Me pasé nerviosamente la mano por el pelo y asentí.

Alice me cogió de la mano y nos metió en el cuarto de baño, sin sonreírme y su apretón en mi mano cada vez era más duro.

Por favor, que no se haya enterado de nada.

Cuando entramos en los baños, Alice seguía sin sonreír.

—Bella lo sé todo.

Mierda…

—Sé que Edward y tú os habéis peleado.

Parpadeé sorprendida mientras sentía que los latidos de mi corazón empezaban a bajar y mi tensión también. Suspiré y asentí mientras sonreía.

— ¿Por qué sonríes? Estáis peleados.

Borré rápidamente la sonrisa de mi rostro. —Verdad.

Alice alzó una perfecta ceja negra y me miró fijamente. — ¿Y bien? ¿Vas a contarme por qué os habéis peleado ahora? Bueno, en verdad me lo contó él, ¿es porque no tenéis relaciones sexuales?

Parpadeé mientras sentía como la sangre me subía a la cabeza lentamente. Negué con la cabeza repetidas veces Alice me abrazaba y se reía. Estaba bastante tranquila de que Alice no supiese nada de Carlisle y yo, me había asustado bastante cuando había dicho que lo sabía todo.

Y hablando de todo, ¿cómo era que Edward le había dicho eso?

Fui yo la que le dijo que no quería mantener relaciones con él. ¿Cómo era que se lo había dicho?

—Bella, tranquila, no sé lo diré a nadie de la casa.

Asentí con la cabeza y me despedí de ella para irme al comedor, donde me esperaba Ángela con una ceja alzada y el rostro lleno de duda. Me senté a su lado y suspiré mientras me metía un mechón de mi cabello detrás de mi oreja.

Sentí la mano de Ángela en mi mano. — ¿Todo bien?

La miré y la sonreí.

—Sí, creo que sí.

—No te preocupes, Bella, no sé de quién te habrás enamorado, pero estoy segura de que al final saldrá todo bien.

Asentí lentamente.

— ¿Puedes quedar esta noche?

Iba a decir que sí cuando me acordé de que sería la última vez que vería a Ángela, esta noche me iba con Carlisle a Escocia. La miré y sonreí con tristeza.

—Lo siento… Es que…

—No te preocupes, Bella. —Volvió a sonreírme. —Sólo espero que nos volvamos a ver.

Desvié la mirada y asentí.

.

.

Cuando terminé el instituto, me fui andando hacia mi casa mientras pensaba en todo. Amaba a Carlisle, estaba dispuesta a dejarlo todo, pero… ¿Cómo se tomaría mi padre la noticia de perder a su única hija, no verla nunca más?

Él estaba sólo, no tenía una pareja como mi madre.

Seguí el camino por el bosque, alejándome lo máximo de la casa de los Cullen para que ninguno de ellos me oliese.

Vi el prado donde Edward y yo solíamos ir cuando las cosas entre nosotros funcionaban. Todo seguía igual, las flores, él sol alumbrando en los mismos lugares excepto nosotros, que habíamos cambiado é.

Seguí caminando hasta que escuché una rama pisarse detrás de mí. Me quedé totalmente quieta y empecé a girarme poco a poco, pero no había nadie. Seguí caminando, y la sensación de que alguien me seguía no desaparecía.

Comencé a correr lo más rápido que pude hasta que me tropecé con una rama cuando miré una vez hacia atrás por si venía alguien.

Me senté en el suelo y me levanté el pantalón hasta la rodilla, viendo que me había raspado la piel y tenía sangre.

Otra vez se escuchó el ruido.

Me bajé el pantalón, me volví a colgar la mochila de los hombros y comencé a andar, ignorando los pasos que escuchaba. Suspiré cuando a lo lejos vi mi casa, sonreí y fui hacia ella.

Pero algo fallaba.

Cuando iba a abrir la puerta, ya estaba vierta y el pomo se calló al suelo. Me quedé quieta y entré lentamente en mi casa, rezando para que mi padre no estuviese y sólo hubiese sido un ladrón.

Cuando entré, me llevé una mano a la boca, mitigando un grito al ver todo el salón destrozado, los sofás roto por la mitad, el tv rota, la lámpara en el suelo, todo desperdigado por el suelo y con las ventanas cerradas, casi todo oscuridad.

—Dios mío. —Susurré.

Fui al baño, todo estaba destrozado.

El espejo roto, salpicado por el suelo de sangre.

Gemí.

Subí corriendo las escaleras, dejando la mochila en el suelo y dirigiéndome hacia mi cuarto, todo estaba destruido. Fui al cuarto de mi padre y gemí mientras sentía las lágrimas deslizándose por mi rostro.

Todo estaba destruido, pero en el suelo había una mano.

Caminé lentamente hacia ella y levanté la sábana y grité.

Me agaché rápidamente al ver el cuerpo de mi padre, pálido, con varios agujeros en el cuello, muñecas y en otras partes de su cuerpo. Coloqué mis dedos en su cuello, pero no había pulso.

— ¿Papá?

Pero no respondía, estaba muerto.

.

Sentí una mano fría acariciándome la cara lentamente, abrí los ojos rápidamente, algo entumecida por el sueño que había tenido, encontrándome con Carlisle mirándome con una sonrisa triste, Dios, incluso estando deprimida no era capaz de pasar por desapercibido la belleza de Carlisle.

—Lo siento.

Asentí con la cabeza mientras apartaba la mirada, sintiendo que las lágrimas volvían a deslizarse por mis mejillas. Carlisle suspiró y se sentó a mi lado del sofá para luego colocarse sobre su regazo.

Me abracé muy fuerte a él y entré mi cara en el arco de su cuello mientras sentía sus manos acariciándome para consolarme. Le besé en el cuello y después me levanté, señalándole la maleta que había hecho.

—Bella…

—Vámonos. —susurré besándole en los labios. —Quiero empezar una vida nueva, no quiero estar aquí, este ya no es mi hogar, no sin mi padre.

Carlisle se levantó y me abrazó. Me pegué a su cuerpo totalmente mientras mantenía los ojos abiertos totalmente, sin poder olvidar como la policía se había llevado a mi padre en una camilla y como lo vi, en el suelo tirado.

—Bella, no podemos irnos así.

—Sí podemos, vayámonos ahora, ¡ya! —Gemí. —Los policías lo han puesto como si fuese un animal salvaje, ¡no quiero irme con mi madre! ¿No lo entiendes? Quiero empezar contigo de nuevo, eres una de las pocas personas que me quedan, Carlisle, no quiero que la gente me mire mañana con pena, no quiero que me pregunten por él, no quiero verlo en una caja de madera vacía, porque ese ya no es mi padre.

Carlisle suspiró y me besó en el tope de la cabeza.

—Cómo quieras Bella.

Le sonreí y asentí, quitándome de la mejilla una lágrima que se había deslizado.

—Empezaremos de nuevo, Bella.

Asentí.

Carlisle cogió mi maleta y nos montamos en el coche. Sentí su mano en mi muslo, le sonreí y miré por la ventana, sintiendo que aun las lágrimas se derramaban por mi rostro, no quería que Carlisle me viese llorando.

Saber que nunca más lo vería, que no me reñiría y nunca volvería abrazarme, volví a gemir.

En ese momento, me arrepentí de todo.

Odié haberme comportado como una niña de tres años cuando Edward me dejó, odié dejar a mi padre sólo cuando fui a buscar a Edward, odié… Sacudí la cabeza y me centré en los bosques, me limpié las lágrimas y cerré los ojos, sabiendo perfectamente que Carlisle me avisaría cuando nos estuviésemos en el aeropuerto.

.

Sentí una mano en mi hombre, sonreí y abrí los ojos, encontrándome con Carlisle.

—Vamos Bella, nos vamos.

Suspiré y asentí.

Carlisle cogió su maleta y la mía y nos fuimos hacia el aeropuerto, cada paso estábamos más cerca del avión. Le apreté la mano, nerviosa, esperando que nadie ni nada nos detuviese esta vez.

Me merecía un poco de paz, con él, con Carlisle.

.-.-.-.-.-.-.-.-.-..-.-.-.-.

OMG pobre Charly... Tzzz en los sig. Caps. Se irá explicando que le paso ;) Besos