Ola pues ya sabes los personajes son de SM… y la historia es de Lady Rabel Girl… se llama Pyramyd ojala pasen y la lean... a mi me encanto pero la dejo inconclusa por eso yo decidí continuarla

Capitulo 10 Escocia P1

Sentí unos labios en mi cuello, suaves y fríos. Me estremecí y abrí los ojos lentamente, parpadeando. Carlisle estaba a mi lado, sonriéndome. Le sonreí algo soñolienta mientras le acariciaba el rostro con las yemas de mis dedos.

Llegué hasta sus labios, los cuales perfilé antes de humedecerme los labios. Carlisle me besó en los dedos antes de hablarme.

— ¿Cómo te encuentras?

Gemí al recordarlo todo. Charlie, aquel hombre que siempre me había apoyado, aquel hombre que había sido mi padre. Carlisle, dándose cuanta de la dirección de mis pensamientos, me besó suavemente en los labios.

Sonreí y me apreté la mano.

— ¿Hemos llegado?

—Sí. —Se levantó y me dio la mano. —Vamos a por las maletas y después pediremos un taxi para que nos lleve a la casa que he comprado para nosotros.

Asentí y sentí aquel dolor que sentía por la muerte de mi padre, mitigaba.

Carlisle y yo bajamos del avión con los demás pasajeros, recogimos nuestras maletas. Cuando salimos del aeropuerto, un taxi nos estaba esperando enfrente de la puerta. Miré a Carlisle con una sonrisa y asentí. Apretó cálidamente mi mano y nos dirigimos hacia el taxi.

Cuando nos montamos, intenté concentrarme el la mano de Carlisle en mi muslo y en el hermoso paisaje que representaba Escocia... Pero en cada ábrol, señal o carretera, veía a mi padre, los recuerdos y momentos que habíamos pasado juntos.

Desvié la cara para que Carlisle no me viese llorar, pero sabía que él perfectamente podía notar como mi pecho se movían desequilibradamente. EM mordí los labios y miré a Carlisle. Sus ojos topacios me miraban con ternura y pena, sin poder evitarlo, Le besé en los labios suavemente varias veces, sintiendo sus manos rodeándome y colocándome contra su pecho.

Le abracé como si fuese la úncia salvación... Y lo era.

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Me desperté en una cama suave. Sin abrir los ojos, busqué con mi mano a mi lado, esperando a que Carlisle estuviese conmigo. Le encontré la mano y rápidamente entrelacé nuestros dedos. Me giré y abrí los ojos, viéndolos oscuros y con algunas ojeras bajo ellos.

Gemí y me estiré en la cama, mirando de reojo como Carlisle me miraba fijamente, siguiendo cada uno de los movimientos que hacía mu cuerpo. Sonreí y me abracé a su costado, colocando mi cabeza debajo de su mandíbula.

Suspiré al oler su fragancia fresca y limpia, mentolada.

—Buenos días. —Susurré pegándome más a su cuerpo, necesitando más cercanía entre nosotros.

Carlisle me besó en el tope de la cabeza, antes de acercar sus labios a mi oreja.

—Buenos días amor. ¿Qué tal estás?

—Bien. —Respondí. — ¿Me quedé dormida en el taxi? No recuerdo más...

Carlisle suspiró y volvió a besarme en el tope de la cabeza, esta vez más lentamente.

— Seguiste llorando y cuando llegamos, me di cuenta de que estabas dormida. —Le miré, dándome cuenta de que sonreía. —Te apretabas tan fuerte contra mí, susurrabas mi nombre y a tu padre. Te dejé en la cama y metí las maletas en la casa. —Abrí los ojos, sorprendida. Frunció el ceño. — ¿Debería enfadarme por no haberte dado cuenta de que estábamos en nuestra nueva casa?

Gemí y me reí antes de levantarme de un salto de la cama.

Me mareé y Carlisle apareció a mi lado, cogiéndome de la mano mientras se reía. Acercó sus labios a mi cuello y me besó allí.

—De acuerdo, debido a tu entusiasmo, te perdono.

Me di la vuelta y le rodeé el cuello con mis brazos, obligándole a bajar la cabeza para besarme en los labios. Sonrió contra mis labios, al igual que yo. Profundicé el beso y le lamí los labios, sintiendo su sabor contra el mío. Sin poder evitarlo, envolví una de mis piernas alrededor de su cadera.

Carlisle gimió y acarició mi pierna desde la rodilla hasta la ingle varias veces. Le mordisqueé el labio inferior y me pegué a él cuando quiso separarse. Gemí frustrada y me crucé de brazos. Me dio una nalgada antes de separase, me reí y me sonrojé mientras me cogía de la mano y me sacaba de la habitación. Me di cuenta de que estaba en braguitas y con una camisa blanca lisa.

— Quiero hacerte el amor Bella, pero antes quiero enseñarte nuestra casa.

Asentí.

—Tienes razón. —Me sonrojé y susurré: —Yo comportándome como una hormonada adolescente...

Carlisle se dio la vuelta y me miró fijamente. Me pegó contra la pared, acercándose lentamente. Cuando estuvo pegado a mi cuerpo, me cogió la cara con ambas manos, haciendo que nos mirásemos fijamente. Desvié la mirada y me mordí el labio inferior.

—Mírame, Bella.

Levanté lentamente la mirada y alcé una ceja.

—No eres la única que se comporta como... ¿Cómo habías dicho? "una adolescente hormonada" Si fuese por mí, estaría todos los días haciéndo te el amor Bella. Así que no te avergüences por desearme. —Me besó en los labios. — Agradezco cada día que me hayas elegido a mí, Bella. Me considero el hombre más feliz del mundo sólo por tenerte.

No sabía qué hacer... ¿Qué harías cuando el hombre más importante de tu vida te dices esas palabras? Yo sólo pude besarle en los labios y mostrarle lo mucho que me gustaba y lo bien que me hacía sentir.

Carlisle fue esta vez el que profundizó el beso y me lamió los labios. Moví mis labios contra los suyos, sintiendo demasiada felicidad, ¿Sería así nuestra vida? ¿Me convertiría en vampira para que siempre estuviésemos juntos?

Me besó por última vez y me sonrió, vi que realmente le hacía ilusión enseñarme la casa, nuestro nuevo hogar. Nuestro hogar. Aquellas palabras calaban dentro de mí, muy hondo. Como nadie había hecho en mi vida.

Sonreí y le cogí de la mano.

—De acuerdo, ibas a enseñarme la habitación y luego a hacerme el amor, ¿no?

Carlisle se rió y me guió por la casa.

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Pov. Edward

— ¿Dónde están? —Susurré.

Alice se paseó por el salón mientras Rose gruñía y murmuraba estupideces, aunque perfectamente podía leerle la mente, no quería sentirme más nervioso de lo que ya estaba.

Jasper apareció a mi lado y me colocó una mano en el hombro. Podía escuchar los pensamientos de Esme. Estaba triste abatida, pensaba que Carlisle la había abandonado. ¿Y Bella? ¿Por qué ambos habían desaparecido el mismo día?

Era incapaz de decir lo que Rosalie pensaba, no era posible. Bella me amaba, al igual que yo a ella.

— ¡Estoy harta! —Chilló Rose. Emmett se colocó a su lado y suspiró. — Pienso decir lo que pienso, nunca me he callado y no pienso hacerlo ahora por esa mosquita muerta.

—No la llames así, Rosalie. No es lo que estás pensando, es imposible.

— ¡Claro, la mosquita muerta es eso... una puta mosca muerta! —Emmett la sujetó por los hombros. — ¡Ninguno de vosotros queréis saber la verdad, pero yo pienso decirla! ¿Qué crees? ¡Bella se enamoró de Carlisle! Y Carlisle... ¡Dios! ¿Es que todos los hombres Cullen van a enamorarse de ella? —Miró a Emmett. — ¿Piensas abandonarme por ella? ¡Porque si es así, te aseguro que pienso cortarte el maldito cuello!

—Cállate Rosalie. —Esme apareció en la puerta del salón. Los ojos completamente negros y el rostro cubierto de dolor. —Carlisle y Bella no pueden estar juntos, es imposible. Esperaremos unos días, si no vuelven , los buscaremos.

Rosalie se rió secamente.

Yo solo esperaba que todo aquello fuese una pesadilla... Pero los vampiros no podíamos despertar de ellas como los humanos.