Ola pues ya sabes los personajes son de SM… y la historia es de Lady Rabel Girl… se llama Pyramyd ojala pasen y la lean... a mi me encanto pero la dejo inconclusa por eso yo decidí continuarla

Capitulo 11

Pov. Edward

— No lo puedo creer. — Susurré.

— ¡Te lo dije! ¡Pero todos estáis ciego por la estúpida humana esa! — Gritó Rose mientras daba vueltas en el salón.

— Rose, el padre de Bella ha muerto. — Susurró Esme. — La pobre estará muy mal.

— ¡Claro! ¿Y no es casualidad que Carlisle y ella hayan desaparecido cuando ha muerto Charlie?

Sin poder evitarlo, fui hacia Rose y la garré contra el cuello, golpeándola contra la pared. Emmett quiso intervenir pero Jasper lo agarró por el brazo y me miró fijamente. Solté a Rose sin mirarla y fui hacia la ventana, donde Alice estaba mirando fijamente.

— ¿Ves algo?

Alice me miró con los ojos llenos de angustia y no pude evitar sentirme culpable por ponerle tanta presión encima. La desaparición de Bella y de Carlisle hacía una semana... Hacía que pensase lo peor. Pero no podía, era imposible que Carlisle y ella estuviesen juntos, eran como un padre y una hija, era algo que no podía pasar. Era como... Enfermo.

— Lo sé, Edward. — Alice sonrió con pesar. — Pero es imposible, debemos esperar. Quizás Bella necesite la ayuda de Carlisle por lo que le pasó con su padre.

Asentí, sintiéndome incómodo por haber pensado aquello de Bella y Carlisle.

— Tienes razón, no sé que me ha pasado.

Alice se levantó y me puso una mano en el hombro mientras Rose gruñía, emitiendo ondas de enfado y odio y que eran expandidas por Jasper.

— Tranquilo, volverán.

Sólo esperaba que fuese así... Pero desgraciadamente, Rose tuvo que volver a hablar.

— ¡Estáis ciegos! ¡Me da igual, cuando veáis la verdad de toda esta situación, todos. — Rosalie me señaló con dedo. —Incluso tú, os daréis cuenta del error tan grande que habéis cometido al incluir a esa... humana en la familia. Me voy de viaje, no quiero saber nada de esos dos. —Rosalie miró a Emmett. — Vámonos Emmett.

Pero Emmett no se movió y pude leer cada uno de los pensamientos que pasaban por su cabeza. Amaba a Rosalie, pero su familia era más importante. Ella solía tener grandes cambios de humor, pero se amaban. Apretó los puños y cerró los ojos mientras Rosalie se giró, dándose cuenta de que Emmett no la seguía. Se acercó a él y le cogió del brazo.

— Emm tenemos que irnos. ¡No podemos estar aquí!

Lo cogió del brazo e intentó con todas sus fuerzas tirarlo hacia ella, pero Emmett era más fuerte. Sin que Rose se diese cuenta, dejó todos sus pensamientos expuestos a mí, dándome cuenta de la realidad: Ella tenía miedo de volver a quedarse sola. Tenía miedo de que Emmett no la amase o la abandonase, tenía miedo de que Carlisle se olvidase de ella y de su familia. Temía que todos nos pusiésemos en contra suya y volviese a quedarse completamente sola, sin nadie.

— Emmett... ¿Por qué no te mueves?

Emmett me miró a mí a los ojos, luego a Rose.

— Creo que deberíamos quedarnos. —Él gimió cuando vio la decepción que cruzó por el rostro de Rose. Le cogió el rostro entre las manos. — Cariño, no pasa nada. Creo que como una familia que somos, deberíamos estar juntos. No sé realmente qué está pasando, pero deberíamos ir averiguarlo. —Desvió la mirada de Rose para mirarnos a todos. — Deberíamos rastrearlos.

Jasper asintió y se colocó cerca de Rose, apretándole el hombro sonriéndola.

— Opino igual que Emmett. Ya ha pasado una semana y deberíamos seguirles la pista antes de que la lluvia borre por completo el poco rastro que queda. Y eso si es que queda algo...

Miré a Esme y ella a mí.

Tenía miedo de lo que pudiese encontrarse, al igual que yo.

¿Qué haríamos si en verdad Bella amaba a Carlisle y viceversa? ¿Había sido un error por mi parte dejar a Bella sola con Carlisle? ¿De verdad había algo entre ellos? Todos nos miraban a Esme y a mí, esperando nuestra respuesta. Me coloqué rápidamente al lado de Esme y le apreté la mano como consuelo. ella me sonrió y asintió lentamente, aunque su rostro no expresase el dolor que sentía, por dentro se sentía igual que yo:

Destrozado, esperanzado de que todo aquello fuese diferente, horrorizados y... Con ganas de saber la verdad.

— De acuerdo. —Dije mientras me acercaba a Rose, sonriéndola con tristeza. — Vayamos a casa de Bella.

— Tengo un plan. —Dijo Jasper tomando el control de la situación. — Edward, Alice y yo iremos a casa de Bella a registrar su cuarto y todo lo que haya en la casa. Emmett, Rose y Esme deben informarse sobre la muerte de los padres de Bella, después tendréis que mirar si Bella ha hecho o firmado algún documento, cualquier cosa que sirva para poder buscar pista. — Todos asentimos. — Tener los móviles encendidos e intentar no llamar la atención. Cualquier cosa que parezca extraña, averiguarla. Si preguntan por Carlisle o Bella inventaros cualquier cosa. ¿Preguntas?

— ¿Preguntamos a los compañeros de Bella en el instituto por si alguno sabe algo?

Jasper asintió lentamente, después sonrió.

— Muy bien pensado, Emmett. Ir al instituto y registrarlo. Cualquier cosa llamarnos.

Todos asentimos y rápidamente, Emmett, Rose y Esme desaparecieron de la habitación. Jasper asintió e hizo un gesto a la puerta.

— Cojamos el coche y dirijámonos a casa de Bella.

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Utilizamos el coche, ya que no quisimos llamar la atención. Pero nos sorprendió que todo estuviese tan silencioso y apenas hubiesen vecinos. El coche de patrulla de Charlie estaba sucio y viejo, con una de las ventanas casi rota. Me sentí terriblemente mal por lo que le hubiese sucedido. Todo aquello había sido mi culpa, por haber introducido a Bella a mi mundo. Jasper forzó la cerradura rápidamente y entramos, escuchándose la puerta crujir.

La casa estaba oscura, había cintas policiales y todo estaba lleno de polvo. Jasper enviaba ondas de tristezas. Aquel lugar parecía estar impregnado por la tristeza de Bella. Tanto que Alice gimió de dolor mientras apretaba la mano de Jasper. Las persianas cerradas, las mesas, estanterías y suelo cubierto de polvo. Sin poder evitarlo, me vino imágenes de cuando Bella y yo estuvimos juntos.

Nuestros primeros días.

Era realmente doloroso mirar el hogar de Bella destruído.

— Edward. —Jasper me llamó.

Parpadeé y vi que sus fosas nasales se abrían.

— Un vampiro entró en esta casa.

— Carlisle. —Susurró Alice.

—También, pero otro vampiro estuvo aquí... ¿No oléis un olor algo dulce?

Alice y yo nos miramos mientras intentábamos captar aquel olor del que hablaba Jasper. Ambos asentimos. Sí, un vampiro había estado hace más de una semana y media allí. Era un olor familiar, dulzón y femenino. Los tres nos miramos a la vez, tensándonos. ¿Quién podría haber ido a la casa de Bella? ¿Y había sido antes de que se fuesen o aquel vampiro había estado aquí hacía pocos días?

— ¿Es... Victoria? —Susurró Alice.

Jasper asintió lentamente mientras se dirigía hacia las escaleras.

— Estoy seguro. Cariño, tu registra el salón. Edward, tú la habitación de Bella y yo la de Charlie.

Mientras Alice registraba por el salón, Jasper se fue a la habitación de Charlie y yo a la de Bella. No pude evitar suspirar al notar su olor, tan dulce y a fresas. Pero algo era diferente. Su cuarto estaba completamente desordenado, la lámpara del cuarto rota en el suelo con los cristales esparcidos. Su armario abierto con varias ropas que faltaban y otras rotas.

Me agaché cuando vi una foto en la que Bella salía con su padre, Charlie. Ella sonreía mientras lo abrazaba pro al cintura, él también. Era una imagen que fue clavada en mi pecho. ¿Cómo podía haber permitido que le pasara eso a Charlie? Hacía sol, y en la foto Bella debía tener dieciséis años o menos. Sus mejillas estaban sonrojadas, su pelo alborotado al igual que el de Charlie. Llevaba una camisa azul y unos pantalones cortos hasta las rodillas.

Seguramente Renée o Billy fue el que hizo la foto. Renée y charlie se habían separado hacía muchos años.

Sentí una mano en mi hombro y me guardé las fotos.

— No te eches la culpa encima, Edward. —Susurró Jasper. — Además, sintiendo todas tus emociones me es imposible buscar concentrado. — Bromeó.

— Lo siento.

— No importa. ¿Qué encontraste?

Cogí la foto de mi bolsillo y se la enseñé.

— Una foto cuando la vida de Bella era... perfecta. —Susurré.

Jasper me la devolvió después de verla. Sonrió con tristeza.

— No conocía mucho a Charlie, pero sé que era un buen hombre. No todo es tu culpa, Edward. Bella quiso entrar en "nuestro" mundo, sabiendo perfectamente cuáles podrían ser las consecuencias.

— Ni siquiera los malditos chuchos... Jacob tenía razón. Estaba más segura con ellos que conmigo.

— Haré como que no he escuchado eso. — Jasper salió de la habitación. — Ahora déjame recordarte que la dejaste por mi culpa.

— Jasper, deja de culparte por lo que pasó en el cumpleaños de Bella. —Susurré.

Alice susurró algo que hizo que Jasper gruñese y se callase. La casa se sumió en un silencio incómodo.

Decidí no entrar en el juego de Jasper. Seguí buscando en el cuarto de Bella cuarto a pesar de que cada segundo que pasaba en él me rompía el corazón. ¿Cómo podían recuerdos tan felices hacerme tanto daño?

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Pov. Carlisle

Cuando Bella y yo hicimos el amor, conseguí que por unos minutos Bella olvidase el dolor que sentía al recordar a su padre. Insistí en que saliésemos por Glasgow para dar una vuelta. Ella se vistió, se abrigó y dimos una vuelta. Al principio, Bella apenas se acercaba a las tiendas que había por las calles, pero después tomaba confianza y acababa probándose collares, pendientes y otras cosas.

Le compré unos pendientes de unas gotas de lluvia, un collar de un corazón y una pulsera. Ella insistió en regalarme otra pulsera para mí de cuero que me puse en la muñeca donde no tenía la de los Cullen.

Conocimos a varias personas que al principio, Bella no entendía por su acento escocés. Yo la ayudaba a hablar con otras personas, ya que varias personas hablaban en gaélico y era bastante difícil comprender qué decían. Los ojos de Bella brillaban, sus mejillas y su nariz estaban sonrojadas por el frío que hacía. Cuando comenzó a llover, la jalé de la mano y nos metimos en un restaurante.

Bella se pidió Haggis, un plato tradicional en Escocia y un whisky escocés. Me reí cuando ella lo bebió de golpe y se le humedecieron los ojos. Para no llamar la atención, yo me pedí otro whisky mientras mirábamos el restaurante. Todo aquello era tan diferente a Forks, era algo nuevo y refrescante. Se notaba que a Bella le empezaba a gustar bastante Escocia.

— Gracias Carlisle. —La miré. —Me... Me encanta todo. —Desvió la mirada, sonrojándose. —Todo esto es mucho más de lo que podría haber pedido.

Le acaricié la mano y la besé en la mejilla.

— No tienes que agradecerme nada, Bella. —Le alcé la barbilla con mis dedos para besarla en los labios. Sonreí cuando ella gimió por no profundizar el beso.

Ella sonrió, pero después volvió a ponerse seria.

— Carlisle... ¿Te acuerdas de la visión que tuvo Alice en la que me arrastraban al bosque supuestamente "embarazada"? — Asentí lentamente. — ¿Crees que esa persona sería la que mató a mi... padre? —Susurró desviando la mirada.

Suspiré y le acaricié el brazo.

— No lo sé, Bella. Lo siento mucho. —Suspiré. — Quizás puede que fuese un vampiro nómada que había olido a tu padre. —ella asintió.

— ¿Y respecto a lo de estar embarazada? —Se sonrojó.

Solté el aire innecesariamente.

— Alice puede equivocarse. Quizás se equivocó. Es imposible, Bella. —Susurré. Ella asintió lentamente. — ¿Te gustaría tener una familia?

Me miró rápidamente, brillándole los ojos.

— Carlisle, tú eres mi familia ahora. No necesito a nadie más. Mientras estés tu conmigo, lo demás me da igual. Incluso es mejor que Renée no sepa nada de mí, ella estará fuera de peligro. Además, ¿qué haría con un bebé? Tengo mala suerte con todo, ¡soy muy patosa! Sería mucha suerte que no se cayese de mis brazos... —Me sonrió. — ¿Tú quieres tener un... bebé?

La besé en los labios y le guiñé un ojo.

— Sólo quiero tenerte a ti. —Se sonrojó y envolvió sus brazos alrededor de mi cuello para besarme, intentando no tirar la comida.

Pero en verdad, sí. Ansiaba una familia... Una parte de Bella y mía.