III.- Paris
Finalmente, habiendo convencido al español, Francis y Antonio tomaron el primer vuelo hacia Paris desde el aeropuerto del Prat -casualmente el avión que salía de Londres coincidió en su llegada con el de Barcelona- bajaban por una puerta el americano, el canadiense y el inglés, y en la puerta del costado el español y el francés.
Francis alzó la mirada e inmediatamente reconoció al pequeño canadiense- "Matthew cher! Ven aquí "–lo saludó efusivamente mientras hablaba con él. Antonio ajeno a la situación viró la mirada para ver con quién hablaba Francis, pero se sorprendió cuando otros ojos verde esmeralda ya se habían posado sobre él, tenía una mirada profunda y le hizo sentir un escalofrío que recorría su cuerpo. Por otro lado el inglés que sin pensarlo se quedó prendado por esos ojos tan parecidos a los suyos, un rostro delicado y un "nada llamativo" buen trasero el que escaneó con la mirada disimuladamente
"Bloody hell, what I'm thinking about? "dijo para sí mismo el inglés mientras giró la cabeza al darse cuenta de que el otro se había percatado de su, según él mirada disimulada.
"Cher Francis, recuerdas a mi novio Alfred?" –dijo el canadiense con un poco de rubor en sus mejillas-. "Claro, cómo te va Alfred, has tratado bien a mi petit chaton?" –refiriéndose al canadiense-.
"Por supuesto Francis, sabes que voy muy en serio con él" –dicho esto, Alfred sintió como el inglés le tiró de la chaqueta para que lo presentara, puesto que tanto a él como al español los habían dejado de lado.
"Oh it's true! Francis tengo que presentarte a mi hermano mayor Arthur Kirkland". Uh carne fresca –dijo el francés en tono coqueto y mirando a Antonio, mientras el inglés se lo tomó como una burla y lo miró algo molesto. Por cierto también tengo que presentarles a mi buen amigo Antonio Fernandez Carriedo –como buen caballero el inglés extendió la mano para saludarlo y se sorprendió al recibir a cambio dos besos en la mejilla los cuales le hicieron estremecerse sin razón aparente. Antonio saludó de la misma manera al canadiense y al americano, puesto que su personalidad era así, confiado.
Al salir del aeropuerto, los esperaba la limosina de la familia, y los llevó hacia la mansión. Al llegar Francis y Matthew les mostraron respectivamente sus habitaciones que para gracia de aquellos individuos estaban una alado de la otra. Arthur se acostó al borde de su cama, mientras se preguntaba que acababa de pasar, era la primera vez que alguien llamaba su atención de esa manera, era la primera vez que un hombre llamaba su atención! "Take it easy boy" –dijo en voz baja, mientras se disponía a tomar una ducha.
Para esto el español que también se había percatado de las miradas del inglés, se quitaba la ropa mientras pensaba en que podría hacer cuando viera a Lovino, se quedó solo con una pequeña toalla que cubría lo necesario, marcaba su trasero y dejaba expuesto su formado cuerpo y piel bronceada por aquellas playas de Barcelona. Salió de su habitación con la mente en otro lado, dirigiéndose hacia el baño cuando se topó con la puerta del inglés, pasando de largo.
Arthur abrió la puerta de su habitación, puesto que había olvidado su cepillo de dientes e iba a pedirle uno Alfred, pero su sorpresa fue otra al ver el cuerpo del español semidesnudo paseando por su pasillo. El inglés se ruborizó de inmediato y se le vinieron pensamientos nada comunes a su mente. Deseaba tocarlo, deseaba sentir…no, poseer! con sus manos cada centímetro de ese bronceado cuerpo, deseaba saborear esos carnosos labios rosas- "The fuck I'm thinking about?" Se dijo mientras volvía a su realidad, y sintió que algo creció entre sus pantalones – no podía creer que ver solo por un momento a ese español le haría sentir tantos deseos. "Definitivamente necesito una ducha de agua fría" –afirmó el inglés con una sonrisa de medio lado.
El móvil de Francis no dejaba de sonar, eran sus amigos que confirmaban su llegada a Paris, de Alemania Ludwig, de Austria Roderich, de Rusia Ivan con sus hermanas Natalia de Bielorrusia y Yekaterina de Ucrania, los italianos Feliciano y Lovino, entre otros. Todos habían llegado a Paris, y Francis había ordenado sus mejores platos para la cena, una hermosa decoración digna de su familia y tenía a su disposición a todas las amas de llave y sirvientes para atender.
En eso dentro de un taxi, se escuchaba.."Non capisco Feliciano, por qué aceptaste esta invitación, estamos mejor mientras estemos más alejados de ese francés y sus pervertidas manos"- decía Lovino con una mueca de enojo. "Lovi amore mio, Matthew es amigo mío, y no pude rechazar tal invitación, además ya estamos aquí, no te quejes y dame un beso" –poniendo con esto fin a la discusión.
