IV.- En qué estaba pensando

Uno a uno comenzaron a llegar los invitados a la mansión de los franceses, todos vestidos con sus mejores galas, puesto que era una fiesta digna de PARIS.

Arthur llevaba el traje que había comprado y del que Alfred se había percatado era nuevo. "Hahaha Look at you silly brother, para ser alguien que no quería venir, estás muy presentable." - Shut up Alfred! –dijo el inglés mientras bebía whisky y miraba entrar a dos italianos, uno muy alegre y despistado, y el otro algo aparentemente incómodo. Pero su mirada no encontraba lo que inconscientemente buscaba, él esperaba ansioso por ver al español, estaban ya todos los invitados menos él.

Antonio no era precisamente el rey de la puntualidad, Francis sabía que su amigo solía llegar tarde a sus reuniones, no le extrañó nada; pero finalmente vio que se acercaba, llegaba con una americana negra, una corbata roja sin hacer colgada al cuello, camisa blanca entreabierta y un pantalón que le favorecía demasiado. – "Mon ami, eres el último en llegar para variar, así que encuentra un lugar y siéntate".

Solo quedaba lugar alado de un muy elegante y sorprendido inglés, que medio boquiabierto se quedó mirando al español pensando para sí mismo "This is lust at first sight".

"Hola Arthur, te importa si me siento a tu lado?"–preguntó el español mientras examinaba con su mirada y pensaba que nunca a nadie le había sentado tan bien un traje de gala como al inglés-. "Of course Anthony" –asintió.

Francis dio un discurso de bienvenida y agradecía la compañía de los presentes. Sin más dejó que la fiesta comenzara, al notar la presencia de Yekaterina y sus bien proporcionados pechos, el francés no perdió tiempo y fue a cortejar a la tímida muchacha que era custodiada por Iván. A pesar de que Arthur no estaba seguro de lo que sentía, quiso romper el hielo con el español, quien conversaba muy alegremente con su hermano Alfred y Matthew "Yo estuve una semana paseando por las playas de Miami, y me lo pase guay" -afirmaba con una sonrisa, mientras Alfred escuchaba a lo que el Antonio le decía, vio que su hermano mayor le hacía señales para que lo dejara solo con el español, al entender esto el americano invitó a su novio a bailar, dejando el camino libre a su hermano.

Antonio se volvió a sentar y tomó una copa de vino, el inglés estaba bloqueado, normalmente es alguien muy elocuente, pero no se le ocurrió más que decir "¿Sabes cuánto pesa un oso polar?" –a lo que el español negó con cierta curiosidad mientras bebía vino. "Lo suficiente para romper el hielo" –dijo el algo avergonzado inglés al notar que dijo algo demasiado usado. Antonio escupió el vino que acababa de tomar porque no aguantó la risa que le provocó el inglés.

"Tío que frase más cutre hahaha" –no paraba de reír y no había notado que manchó su camisa con vino. Arthur echó a reír junto al español, y con una servilleta intentaba limpiarle la camisa. De repente en el fondo se escuchaba la canción "Sweet nothing", canción que al hispano le recordaba a las noches que pasaba con Lovino; y como llamando al diablo, Lovino se acercaba a su mesa no muy seguro de si hablar o no. La sonrisa del español se paró en seco al ver que el italiano se acercaba.

"Lo siento Arthur, iré a tomar un poco de aire, te veo luego" –dijo Antonio mientras se alejaba de la vista del inglés, estaba claro que el Italiano había causado tal reacción. Lovino fue detrás de Antonio, puesto que quería saber de él, aún sentía afecto por él y le preocupaba aunque no quisiera admitirlo.

" Antonio, podemos hablar un momento per favore?".

"Mira tú, es lo mismo que me pediste que hiciera la última vez antes que terminaras conmigo" –afirmó Antonio, que a pesar del tiempo pasado, al parecer no estaba listo aún para enfrentarlo. "No tenemos nada que hablar ya, por lo visto te va bien con Feliciano, o es que has vuelto a cambiar de parecer?"

"No Antonio, pero quiero saber de ti, sé que mi estúpida manera de ser y hablar te pudieron haber dañado la última vez y quería arreglar las cosas."

"Pues esta vez no quiero escucharte Lovino" mientras se disponía a volver a la fiesta el español fue sujetado por su brazo izquierdo por el italiano, que realmente quería forzarlo a hablar.

"Suéltame cabrón! "–fue lo que escuchó el inglés que curioso por dicho comportamiento había decidido seguir al italiano. Vio como él había arrinconado a Antonio sin lugar a escape. Sin dudarlo, Arthur corrió al auxilio del español.

"What the fuck is going on here? "–dijo con voz autoritaria tratando de apartar al italiano y liberar a un asustadizo rostro español. "Y tu quién eres?" –preguntó el italiano sin saber que unos ojos verdes lo miraban con furia, entonces lo próximo que sintió fue como el puño del inglés se clavaba en su rostro.

"Pero por qué fue eso?" -preguntó mientras se tocaba la mejilla-." He's mine. I'm his boyfriend! tócalo de nuevo sin mi permiso y tu cuerpo será hallado en el fondo del río Támesis."

El italiano captó el mensaje y se retiró, no sin antes decir "Esto no ha terminado aún Antonio, tenemos que arreglar nuestra situación". Para esto un asombrado español, notó como el inglés lo cogía por el rostro delicadamente y le preguntaba.."Anthony are you ok?" – el español no atinó más que a abrazar efusivamente al inglés y agradecerle su heroica acción, nadie le había defendido de esa manera antes y le gustó lo que Arthur había dicho.

"Joder tío que vergüenza, pero gracias por ayudarme con esto" dijo mientras contenía lágrimas para sí.

"Anthony qué te parece si vamos adentro y de paso te cambias la camisa, tu amigo Francis estaba buscándote, si no quieres chocarte con el italiano ese de nuevo, te acompañaré".

El español aceptó su oferta y fueron juntos hacia su habitación –el rubio se sentía nervioso, habían tomado lo suficiente como para que algo pudiera pasar, el estar solo junto al español, con el torso desnudo, y los pensamientos que emanaban cada vez que veía el cuerpo del ibérico, no eran una buena combinación. Inconscientemente se fue acercando por detrás, y pensaba para sí mismo:" incluso sin tocarlo, el tenerlo cerca hace elevar mi temperatura, si descuidadamente llegase a tocarlo, no dudaría en hacerlo mi presa".