VI.- Pensamientos
A l termino de la fiesta, todos los invitados estaban felices, puesto que había sido una agradable fiesta, hubo buena compañía, una cena digna de Francia y muchos temas de conversación interesantes. Cada invitado, se fue retirando a su respectivo hotel al dar las tres de la mañana, quedando solo en la mansión Alfred, Matthew , Francis y dos desaparecidos amantes.
"Te pasa algo Alfred?" preguntó el canadiense-. "No baby, es sólo que me preocupa el paradero de mi hermano mayor, ni siquiera me ha llamado al móvil, será que le pasó algo?" –al ver la cara que puso el americano, Francis se acercó para darle una palmada en la espalda "Estoy seguro que si está con Antonio, estará bien. Ya es tarde os invito a subir a vuestras habitaciones, eso si no hagan mucho ruido" dijo el francés riendo y guiñando un ojo " Honhon Bonsoir!"
Dieron las ocho de la mañana, el sol entraba por una rendija de la cortina entreabierta de la habitación. Un somnoliento inglés se despertaba, algo desorientado pues no veía sus cosas o su maleta en aquella habitación, entonces giró lentamente su cabeza y se encontró con una espalda de piel bronceada y unos cabellos castaños despeinados, abrió los ojos en plato y poco a poco fue recordando lo de la noche anterior...no podía creer que realmente había pasado eso, se acostó con un hombre, hizo que su ex viera como éste lo poseía, e hizo gritar de placer al chico al que acababa de conocer. Le entró el pánico, se levantó tratando de hacer el menor ruido posible –aunque si lo hubiera hecho, el español tenía un sueño muy pesado-y se vistió rápidamente, fue a su habitación y se dispuso a tomar una ducha de agua fría.
Dos horas más tarde, en la misma habitación "Toc toc! Mon ami, estás en condiciones?" preguntó mientras entraba. Al ver que su amigo aún en sábanas y que la habitación tenía un peculiar olor que Francis conocía demasiado bien, saltó encima del cuerpo adormecido de Antonio, a lo que el castaño se despertó adolorido a más no poder.
"Capullo, déjame dormir joder!" dijo mientras empujaba a un costado a Francis.
"Cómo puedes hablarle así a tu amigo, uno preocupado por cómo estás o dónde te habías metido y al parecer tuviste tu fiesta privada aquí eh?"… el español comenzó a darse cuenta de lo que había acontecido la noche anterior en esa cama. "Es que no me vas a contar quién fue tu victima? o quién te victimizó?" aunque ya el sabio francés había notado la sospechosa desaparición del inglés y una corbata negra tirada en el suelo que no le pertenecía a Antonio, insistía con un comportamiento infantil.
"Que plasta eres, de verdad te gusta dar la lata no? Pues salí de la mansión y me lié con una parisina, contento?" respondió el español, esperando que colara aquella historia.
"Uhmm…por mí está bien, pero para otra vez al menos avísame, que yo ayer me quedé sin presa por el pesado de Iván" –poniendo un puchero, el francés continuó hablando- "Ayer te perdiste de algo que estoy seguro te hubiera gustado ver. Vi que tu ex amado Lovino no se lo estaba pasando bien, discutía constantemente con Feliciano, no sé si llegó a pelearse con alguien porque tenía una mejilla morada y justo antes de irse, tenía una cara de furia pura."
El español sabía del por qué de la mejilla morada, pero no pensó que eso llegara a enfurecer tanto al italiano, por dentro sentía algo de satisfacción por haber cabreado a Lovino, pero no podía negar que en aquel momento, cuando lo tenía acorralado, estaba a punto de romper a llorar.
"Bueno querido, te veo abajo, el desayuno está servido y nuestros otros 3 amigos nos esperan para comenzar " dijo el francés mientras se retiraba guiñando un ojo.
(~)
Abajo, Arthur no tenía ni idea de con qué cara iba a mirar al español o que le podría decir, después de recordar las cosas que le pidió que hiciera, y de cómo su yo salvaje y posesivo se había apoderado de él.
"What's wrong old brother? "preguntó Alfred al ver tan confundido y nervioso a su hermano- "Tiene algo que ver con tu desaparición de ayer?" –a lo que el inglés reaccionó metiendo un trozo de pan a la boca y negando la pregunta.
"Buenos días a todos! Que tal lo habéis pasado?"–decía un limpio y ya descansado español, con una sonrisa de lo más natural. "Al fin mon ami, ahora podremos desayunar todos juntos " Francis dio señales a las amas de llave para que se dispusieran a servir el desayuno.
"Pretty well I must say" respondió Alfred mientras guiñaba un ojo a un sonrojado Matthew-. "Y vosotros? Dónde os metisteis?" a lo que rápidamente el español respondió: "Pues yo estuve fuera un momento y me terminé liando con una tía buena" dijo sonriendo pícaramente y desviando su mirada del inglés.
'Con una parisina? Are you fucking kidding right?' Se decía así mismo un poco confundido, pero sobre todo dolido inglés, para él, el español había sido testigo del mejor sexo de su vida y lo estaba negando?, era algo que tenía que aclarar con él.
Después de un desayuno algo tenso por parte del anglosajón, Matthew propuso que antes de partir de Paris fueran a visitar la torre Eiffel, y todos estuvieron de acuerdo. Subieron a la limosina familiar, dentro Francis bromeaba con Antonio, lo abrazaba, lo tocaba y molestaba –como era costumbre entre ellos- pero todo lo que Arthur pensaba al mirarlos era 'How long are you going to keep your filthy hands on him?', le hervía la sangre por dentro y le incomodaba ver como su presa era tocada por otras juguetonas manos francesas.
Al llegar, comenzaron a tomarse muchas fotos, haciendo gestos y posturas graciosas, pero el único rostro que no encajaba allí era el del londinense. Matthew y Alfred se separaron del grupo, puesto que el canadiense quería comprar ropa a juego para su amado; quedando el francés, Arthur y Antonio. Francis captaba muy rápido las indirectas, y que mayor indirecta que las miradas fulminantes que le lanzaba el inglés cada vez que se acercaba al español.
"Bueno mon ami, siento dejarte solo, pero necesito ligar con una bella damisela o no me sentiré yo mismo" dijo el francés, y después fue tras una turista que había llamado su atención. "Au revoir Antoine"
Arthur sin previo aviso, aprovechó para tomar a Antonio de la mano y jalarlo hasta el ascensor de la torre.
"Eh tío, pero que haces?"
"I want to talk to you Anthoy, es sobre lo de anoche". Una vez se cerraron las puertas del ascensor, Arthur se inclinó sobre un lado y tomando aire continuó…" Es la primera vez que me pasa esto con un hombre, y quiero pedir disculpa si en algún momento te hice daño, el alcohol no es mi mejor compañero de fiestas."
Un despreocupado español le respondía "Ah era eso? No pasa nada tío, solo fue una buena noche de sexo y ya. No te enrolles mucho…aunque para ser tu primera vez con un hombre estuviste genial" –y sonrió como si nada hubiera pasado, lo que cabreó al inglés.
'It was just sex?' Se sintió un completo idiota por dentro al recibir esa respuesta, pero su orgullo era demasiado enorme como para dejarse desplomar por alguien así. "Uff, pues estamos bien entonces, es mejor así" replicó el inglés en un tono cambiado y serio. Al llegar a la cima de la torre, ambos salieron en direcciones opuestas, ya que la tensión entre ellos se podía cortar con una tijera; Arthur estaba obviamente incómodo y por la reina Isabel que tomaría cartas en el asunto.
Antonio no le dio mucha importancia, puesto que desde que Lovino lo dejó, nunca se tomaba en serio las relaciones que tenía, era sexo sin más pretextos. Definitivamente quería sacarse de la mente al inglés, porque solo el pensar en él hacía que su cuerpo se estremeciera; así que fue en busca de una hermosa parisina para mantener la mente ocupada. No era de sorprender de que Arthur hiciera exactamente lo mismo, buscar la compañía de una dama para quitar al español de sus pensamientos.
Su visita a Paris había terminado, puesto que sus respectivos vuelos partían esa noche. Todos intercambiaron tarjetas de presentación y se despidieron.
