Cap 6.

Dos días más tarde Dean estaba que se subiera por las paredes. Por una parte, no habían hecho nada respecto al caso desde que hablaron con Bobby y por otra, no habían hablado nada sobre lo que paso aquella noche, sobre aquel primer roce que gusto a ambos, aunque ninguno lo supiera.

-No sé que mierda investigar más Dean. -se quejó el moreno, apartando de su lado el portátil de malas maneras.

-Yo creo que ya he interrogado a todos los habitantes de este maldito pueblo, incluidos niños, perros, gatos y si me apuras, hasta árboles. -el cabreo de Dean se notaba bastante, no le gustaba estar estancado en los casos, para nada. El pequeño lo miró y suspiro. Sabía que tenía razón, pero no podían hacer más hasta que consiguieran algo más de información de lo que realmente pasaba allí. Además así podría hablar con él sobre lo de aquella noche y lo de las continuas pesadillas que tenía, y que cada día eran peores.

-Oye Dean, cambiando de tema...-al mayor se le formó un nudo en la garganta. Sabía lo que iba a preguntarle y que su pequeño Sammy no dejaría el tema hasta que consiguiera alguna respuesta. - ¿qué fue lo del otro día?

Dean optó por fingir que no recordaba a que se refería su hermano, aunque en realidad moría por volver a besar los labios de su hermano, le parecieron tan suaves que quería probarlos otra vez.

-No sé de que me hablas Sammy. -contestó el rubio lo más natural que pudo. Sam, que se las sabía todas, notó rápidamente que su hermano si se acordaba de lo que hablaba, aunque no quisiera admitirlo.

-Dean, me estás mintiendo. -miró a su hermano mayor lo más serio que pudo. Pretendía intimidarle, aunque sabía que eso era algo difícil. -Sé que te acuerdas.

El de ojos verdes trago saliva y maldijo para sí,"¿por qué tenía que acordarse?" pensó.

-Ah, ¿aquel roce? -preguntó casi en un susurro el mayor, queriendo quitarle peso al asunto.

-Sí. -contestó un firme Sam.

-Pensé que lo habrías olvidado, fue un descuido, ¿o acaso pensabas que podría querer algo contigo? -dijo riendo el mayor de los dos, reprimiendo las ganas de decirle la verdad, de que si quería que volviera a pasar, de que le quería, aunque no de la misma manera. Al pequeño Sammy le desconcertó la respuesta de su hermano, pero no pudo contenerse y volvió a preguntar.

-Si fue un descuido, ¿por qué te fuiste? -pregunto en un inocente tono.

Mierda, ahí le ha pillado. Dean no sabía que contestar.

-Bueno, yo, eh...-sabía que se estaba poniendo nervioso y que su hermano lo notaría.

-Dean, ¿estás bien? - quiso saber el pequeño. Aquellos sudores no eran normales, y menos en su hermano, que ni rodeado de más de mil demonios pierde los nervios y suda tanto. Decidió acercarse a él, pero lo que no sabía es que eso empeoraría las cosas. Dean se puso más nervioso, tener cerca a su hermano era como tener cerca la tentación y no poder tocarla, y no lo podía soportar.

-Sam, no te acerques, estoy bien. -contesto rápidamente el mayor, empujándole levemente. Y nada más hacerlo, se dirigió con prisa al baño y se encerró. Suspiró y abrió el grifo del lavabo, mojándose la cara. "Esto va a ser más difícil de lo que pensaba", pensó para sí el mayor de los dos. Desde fuera, el pequeño de los dos tocó la puerta del baño.

-Dean, ¿seguro que estás bien?- Nadie contestó. -Dean, contesta. -El silenció era lo único que se escuchaba. Suspiro. -Como quieras, me voy a qué me dé el aire, pero que sepas que esto se te está yendo de las manos. -El rubio escuchó estás últimas palabras, sabiendo que ahora si que no tenía escapatoria de las preguntas de su hermano, de su preocupación y de su atención sobre él, y lo peor es que no sabría si podría contenerse recibiendo tanta atención de su pequeño y adorado Sammy. Segundos después escuchó la puerta cerrarse con un leve portazo lo que indicaba que el pequeño había dejado la habitación. El mayor de los dos era un cúmulo de sentimientos, por una parte, no podía omitir el nuevo afecto que sentía por su hermano, lo deseaba, y mucho, pero por otra parte estaba aterrado, tenía miedo, mucho miedo, miedo de lo que podría llegar a pensar su hermano si se enterara de lo que sentía. Además, tenía que sumar aquellas asquerosas pesadillas que le estaban volviendo loco. Suspiró profundamente y decidió salir de aquel pequeño cuarto y echarse un rato, cuando se despertaría seguramente su hermano le pediría explicaciones, o al menos eso pensaba él.