DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creó esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.
Enjoy!
Capítulo III
Luces, Cámara, ¿Acción?
Lily toma aire oculta tras las graderías del campo de quidditch.. No puede creer que finalmente se haya decidido a hacerlo. Son las siete de la tarde, el sol ha comenzado su lento descenso y el campo está vacío. Bueno, no vacío, alguien queda en él.
James Potter ama el quidditch, respira quidditch, sueña quidditch y vive quidditch. Afortunadamente para él, además es bueno jugándolo. Es buscador, el más joven que ha tenido Gryffindor, aunque hoy ya no lo es. Comenzó a mediados de su primer año, nunca olvidará la sensación de ser mirado en menos, de ser criticado por ser un crío y de haberles cerrado la boca a todos esos cretinos que no confiaron en él desde el principio. Hoy confían, desde luego, confían en que les llevara a la copa de quidditch por séptimo año consecutivo. James también confía en que lo hará.
Por eso se queda en el campo, cuando todos se han ido a cenar y descansar, por qué eso es lo que hacen los capitanes de equipo. Entrenan más duro y más tiempo que el resto, para inspirar el ejemplo y para poder exigirles a sus jugadores lo mismo que ellos están entregando. Práctica sus reflejos, sus piques, con el viento en contra y con el viento a favor, con el sol de frente y con el sol de espalda, con todas las posibles variables que pueden llevarlo al triunfo o a la derrota.
Lily, toma un último respiro y sale de atrás de las gradas. Está vestida con ropa deportiva, solo que ella jamás se pondría esos shorts tan cortos para salir a hacer deporte (Maldita Charlie y su ropa demasiado pequeña). Decide no seguir pensando tonterías, porque lo único que conseguiría sería salir corriendo, pero en dirección a su habitación. Se lanza al campo de quidditch con un trote ligero y cara de sufrimiento.
James aterriza y decide finalizar su entrenamiento dando un par de vueltas al campo para trabajar su resistencia. Pero de repente una ráfaga de pelo rojo se cruza ante sus ojos y James queda al borde del paro cardíaco.
-¿EVANS?- pregunta tan alto y tan sorprendido que Lily se ve obligada a dirigir su atención hacia él.- ¿Qué haces aquí? Y… oh… em… ¿vestida así?- James tiene que apartar la vista de sus piernas, porque si las sigue mirando, dará un espectáculo de aquellos.
-Pues, ¿no es obvio? Estoy trotando.- respondió con simpleza. No hay insultos, no hay apodos despectivos nisiquiera un "Potter" escupido con rabia. – No pensé que quedarían aún jugadores entrenando, ¿te molesta si doy unas cuantas vueltas a la cancha?
-¿Molestarme?- James aún no sale de su ensoñación. Tiene que ser un sueño, tiene que haberse quedado dormido mientras entrenaba, no, peor aún, debe haberse caído de la escoba mientras entrenaba y esta inconsciente, en una realidad paralela en la que las "Lilys" son amables y llevan esos shorts. No sabe cómo es capaz de articular un: - No, es más, yo ya terminé, en realidad.
-¿Te vas?- pregunta Lily demasiado rápido y desesperado. Inmediatamente se da cuenta del error y se corrige.- No, es que de verdad, no quisiera interrumpir tu entrenamiento, después todo Gryffindor me culpará si pierden un partido porque no dejé entrenar a su buscador.- Eso está mejor, es un "quédate" pero "no porque yo quiera".
-Evans, todo Gryffindor te culpará de todos modos, porque después de verte con esos shorts, difícilmente podré volver a concentrarme…
-¿PORQUÉ NO TE VAS A LA MI…- Lily se golpea mentalmente y trata de arreglar su metida de pata ante un sorprendido Potter- a… aaa laa…a la misma parte que yo?, sí, eso, ¿porqué no te vas a la misma parte que yo?
-No te sigo Evans… ¿A dónde vas tú?
-¡Pues a correr, por supuesto!- Lily suelta esa risa nerviosa que la hace parecer una desequilibrada mental recién escapada del asilo. James cree que es adorable, rara, ¡pero adorable!
Charlie está instalada en la sala común y observa a Sirius detrás del libro que finge leer. Sería menos obvio si no tuviera ese libro en las manos porque todos saben que ella odia leer, pero aún así, se muestra tremendamente interesada, aunque no entiende ni pito de lo que allí está escrito. Sabe que tiene que actuar ahora, porque es el único momento en el que puede pillar a Black solo, con James entrenando, Peter cenando y Remus haciendo sus deberes en la biblioteca, tiene que atacar ahora. Se sentó estratégicamente en el campo de visión de Sirius y sabe que es cosa de tiempo para que él se acerque a molestarla, usualmente Black no es capaz de dejar pasar una oportunidad de joder a quien sea.
No se equivoca, Sirius Black es el ser más predecible de la tierra.
-¿Por qué tan sola, Mirage?- Sirius se levanta del asiento y se acerca con chulería.- ¿Dónde están las menopáusicas de tus amigas?
-¿Qué es lo que te interesa saber específicamente, Black?- le responde con controlada indiferencia.- ¿Si puedes hacerme compañía o dónde están Lily y Trinity?
Sirius disimula su sorpresa ante esa respuesta y entorna los ojos, se sienta junto a ella, aunque a prudente distancia.
-Preferiría saber porqué estás leyendo "Pociones Incurables: 100 maneras de torturar líquidamente".- La sonrisa es demoledora.- ¿Estás interesada en torturar a alguien?
-Todos saben que no soy muy amiga de las pociones, Black.- ella le devuelve la sonrisa, cierra el libro y lo aparta. Le sorprende la facilidad con la que le salen las palabras.- Y si quisiera torturar a alguien, no lo haría a través de pociones, existen formas mucho mejores de tortura, ¿sabes?, especialmente cuando tu víctima es del sexo opuesto.
Sirius Black, congela la sonrisa. ¿Eso fue un flirteo? ¿Charlize Mirage está flirteando con él? No puede ser, definitivamente tiene que dejar de robar de esos cigarrillos que dan risa, le están afectando el cerebro de forma permanente.
-Muy bien, instruida torturadora, ilústrame. ¿Cómo me torturarías a mí, por ejemplo?
-Pff… ¿por qué te torturaría a ti? Mis métodos son poco ortodoxos pero tienen un requisito mínimo…
-¿Ah sí? ¿Y cuál sería?- Pregunta Sirius con fingido interés.
-¿No es obvio? Que mi víctima sea medianamente guapa, por supuesto.
Sirius se agarra el corazón fingiendo un repentino dolor y hace una exagerada mueca de sufrimiento.
-¿No te parezco lo suficientemente guapo como para presentarme como candidato, Mirage?
-Ah, vamos, no te lo tomes a mal, Black.- le contesta con una sonrisa.- Sé que le gustas a varias chicas, y es respetable pero… bueno, personalmente, no eres mi merodeador favorito.
Esta vez, la mueca de Sirius si demuestra un disgusto total.
-¿Y quién rayos es tu merodeador favorito?- pregunta, suena más agresivo de lo que quisiera.
Charlie sonríe, como si verdaderamente no notara lo que está diciendo, como si uno pudiese ir por la vida diciendo "lo siento, no me pareces suficientemente guapo y te jodes".
-Creo que si tuviera que elegir, obligada y completamente chantajeada a uno de ustedes, escogería a Potter, obviamente. – La cara de Sirius es un enorme signo de interrogación.- Sí, escogería a Potter, porque bueno, ¿Pettigrew? Ni hablar, el tipo no es mala gente, pero vamos, para preservar la especie con él sería mejor no tener descendientes, ¿no crees?
-Totalmente de acuerdo, aún te quedan dos buenas opciones antes que Jimmy…
-¿Lupin? Ni de joda. Ese tipo me aterra ¿sabes?, si no hubiese escuchado a tantas chicas hablando sobre sus artes amatorias creería que le excitan más los libros que las mujeres.
-Que a ti no te vayan los estudios, Mirage, no quiere decir que los empollones no tengan derecho a tener sexo.-
-Damas y caballeros: Sirius Black, defensor empedernido de los derechos sexuales de los nerds.- le contesta Charlie riéndose descaradamente.- Y bueno, siguiendo con nuestro tema, finalmente me quedaría con Potter, el tipo hace deporte, tiene una vida saludable y está como un tren.
-Ok… a Pete lo descartaste por feo, a Remus por empollón, ¿Qué hay de mi?- Sirius Black estira los brazos como quien no quiere la cosa enseñando intencionalmente los bíceps, se le levanta un poco la camisa y muestra orgulloso sus oblicuos, y sonríe al más puro estilo chico playboy.- ¿Porqué me dejas fuera a mi?
Charlie lo observa un segundo, le mira de arriba a abajo con cara indescifrable. Sirius cree que su ensayada técnica ha dado resultado, tiene que darlo, jamás falla. Entonces Charlie le contesta:
-Black, tú eres rebelde, usas chaquetas de cuero, fumas, bebes y tienes buenas calificaciones sin estudiar. Pero tienes un pequeño detalle…
-¿Y cuál es?
- Que de un tiempo a esta parte… te estás poniendo gordo.- Ella se levanta de la silla, se arregla el cabello y le regala una inocente sonrisa.- ¡Nos vemos!
Charlie no pudo reprimir el sentimiento de victoria cuando vio la cara de profundo disgusto pintada en Sirius Black.
Sirius, cuando se recuperó del impacto, juró por su palabra de Black (sádica, pero honorable): "Ya verás Mirage. Vas a encontrarme tan irresistible que se te caerán las bragas cada vez que me veas. Y te juro, solemnemente, que mis intenciones no son buenas."
Desgraciadamente Charlie ya no se encontraba ahí para escucharlo.
Trinity está en la biblioteca. Debería estar concentrada en su plan, pero no puede, porque su mente no deja de pensar en Lily y en Charlie y en si ya habrán echado el plan por la borda y habrán asesinado a Potter y Black, respectivamente. Se encuentra entre dos estantes y finge buscar algunos libros, libros que obviamente no encontrará porque sabe que Remus Lupin los tiene en su poder y los está utilizando ahora mismo, leyendo unas cuantas mesas más allá. Luces, cámara, acción.
-Solo, para variar, podrías dejar de lado tus aficiones empollonas y dejarnos un par de libros al resto, Lupin.- Remus levanta la cabeza y lo que ve es lo último con lo que espera encontrarse. Trinity Xavier está apoyada (sugerentemente, para su gusto) en su mesa y le mira con una sonrisa.
-Y tú, Xavier, solo para variar, podrías pedirme los libros y ahorrarte la mala leche, ¿no crees?- Le responde con la misma sonrisa. Nota una pequeña fractura en la expresión afable de Trinity, pero puede que haya sido solo su imaginación.
-Reconozco que, en otros tiempos, hubiese preferido obtener un "insuficiente" antes que pedirte a ti un libro para hacer los deberes.- Se sienta en su mesa con descaro.- Pero verdaderamente necesito obtener algunos "extraordinarios" y para ello, necesito algunos de tus libros. ¿Podríamos compartirlos?
-Podemos compartirlos.- accedió Remus.- Pero dudo, aún así, que puedas obtener un "extraordinario".
Remus la pone a prueba. Sabe que, en otros tiempos, con un comentario más inofensivo que ese ya le habría golpeado, pero Trinity esta vez no cede. Vaya, parece que Lily sí tenía razón cuando le decía que querían enterrar el hacha.
-¿Qué te apuestas a que puedo?- le desafía con una sonrisa.- Si me saco el extraordinario, tu harás mis deberes por dos semanas.
Remus lo piensa. ¿Una apuesta? ¿Por qué no?
-Dos semanas es bastante tiempo, Xavier. Tendré que pensar en algo verdaderamente perjudicial para ti como para equipararlo.
-Adelante. No perderé, así que puedes escoger lo que quieras…
Remus sonríe con malicia.
-Si tú ganas, haré tus deberes, y te garantizo excelentes resultados. Si yo gano… vas a tomar un café conmigo a Hogsmeade en la próxima salida.
¿Qué? ¿Está loco? Pensaba que le diría que hiciera sus deberes también, o alguna ridícula penitencia infantil, ¿pero eso? ¡Jamás! Quiere gritarle que es un tarado, un playboy encubierto, un cínico ¡y encima feo! No, ya, está bien, exageró, pero ¡es un maldito!... desgraciadamente no puede decir nada de eso, Lupin es demasiado perspicaz, un paso en falso y ¡adiós plan!
-Está bien.- aceptó Trinity, su sonrisa ya no era tan amplia.- Me sacaré un extraordinario así que no temo. Ahora dame esos libros.
-Todos tuyos, Xavier…- Remus se los acerca y agrega con una sonrisa sugerente.- Igual que quién te los está prestando.
Trinity no sabe para qué usar los libros, si para hacer su ensayo de Transformaciones o para golpear a Lupin en las partes nobles y dejarlo sin día del padre para siempre.
Lily no sabía cuánto rato llevaba corriendo junto a Potter, pero lo que sí sabía es que el corazón estaba a punto de salírsele por la boca y que sentía que se desmayaría en cualquier momento. Lily no era nada deportista, ¿entonces por qué demonios tenía que tocarle el maldito merodeador deportista vigórexico?
Se detuvo y apoyó los brazos en las rodillas. Demonios, no podía más.
-¿Evans, estás bien?- James la alcanzó, le llevaba 4 vueltas de ventaja y estaba como si nada. Era humillante.- ¿te sientes mal?
-Terrible.- Dijo Lily entre jadeos. James intentó que su imaginación no le traicionará al ver a Lily con la respiración tan agitada, la cara roja y el pelo despeinado.- Siento qué… creo que voy a…
No alcanza a decirlo. Lily vomita en pleno campo de quidditch salpicándose las zapatillas. No sabe en qué momento está de rodillas vomitando mientras James Potter le sujeta el pelo y le soba la espalda sin decir una palabra. Cuando deja de vomitar, deja que James la aparte y la recueste sobre el césped. Es doblemente humillante.
-¿Te sientes mejor?- James la observa y le pone la mano sobre la frente.- Por Merlín, Evans, debiste decirme que no acostumbras a correr tanto. Hubiésemos parado antes.
-Sí, no… es solo qué.- Intenta articular las palabras, pero se siente sin energía.
-No digas nada.- Le calla James.- Ven, te acompaño al baño, bebe un poco de agua y nos regresamos al castillo. Tienes que comer algo.
Es el peor día de Lily. Sucia, sudada y vomitada, abrazada a James para no caerse y con nada de energía como para mantener un poco de dignidad.
Es el mejor día de James. Lily está sudada, despeinada y vomitada, abrazada a su torso para no caerse, el cabello rojo le roza la cara y James cree, que aún así, Lily sigue teniendo la belleza más sofisticada de todo el Reino Unido.
Cuando Lily entra a la habitación, está pálida, ojerosa y tambaleándose como si estuviera a punto de caerse. Se tira en la cama en un estado de inconsciencia tal que no nota que Charlie y Trinity ya están ahí.
-¿Lils?- pregunta Charlie con preocupación.- ¿Lily, estás bien?- No obtiene respuesta.- ¡Por Merlín, Triny, creo que Lily se murió!
-Estoy bien.- La pelirroja no se mueve y habla con voz de ultratumba- solo necesito que vayan al campo de quidditch y busquen mi dignidad. Creo que la perdí cuando trotaba por ahí…
Charlie y Trinity se miraron alarmadas.
-¿De qué hablas?- preguntó la castaña- Dime que no es lo que pienso, ¡dime que no te tiraste a Potter en pleno campo de quidditch!
Cuando Lily terminó de contarles todo casi lloraba de vergüenza. Charlie no podía dejar de reírse y Trinity le quitaba hierro al asunto.
-No es para tanto, Lils, tranquila…
-¿No es para tanto? Fácil es para ti decirlo, tú no le vomitaste los pies a Lupin…
Charlie no podía para de reír.
Cuando James llegó a la habitación, el panorama era rarísimo. Sirius le modelaba sin camisa a Peter desde todos sus ángulos y cada vez que cambiaba de posición preguntaba "¿Y así? ¿Me veo gordo?"
-¿Qué les pasa?- Preguntó dejando su bolso y sus botas en cualquier parte.- Pete, tápate los ojos inmediatamente, antes de que tu trauma sea irreversible.
-¿Por qué hueles a vómito?- le preguntó Sirius, ignorando su comentario.- ¿te fuiste a beber y terminaste tan borracho que te vomitaste encima? ¿Por qué no me invitaste? No, espera, hiciste bien en no invitarme, el alcohol engorda mucho…
-No me vomité yo.- James aún tenía una expresión de ensueño a pesar de estar apestando a vómito.
-¿Y quién lo hizo?- preguntó Peter con curiosidad.
James meditó un segundo. Quería contarles, no, moría por contarles de su tarde junto a Lily, pero no quería decirles que ella le había vomitado. James Potter es de esas personas tan leales que siente que debe mantener el secreto, incluso cuando Lily no le ha pedido que lo haga.
-Un chico de segundo.- Mintió con naturalidad.- Había comido de esos caramelos malditos que te producen vómito, de Zonko.
-¡Pobrecillo!- exclama Peter casi con tristeza. Varias veces el fue blanco de ese tipo de bromas y recuerda la desagradable sensación.
-Nada que pobrecillo, tal vez yo debería conseguir un puñado de esos caramelos- exclama Sirius aún mirándose en el espejo, erguiéndose y metiendo tripa.- Creo que estoy subiendo de peso…
-Por Merlín, Padfoot… eres oficialmente una chica.- Remus entró en la habitación con un par de libros en las manos.- ¿Qué te ha dado ahora con que estás gordo?
Sirius se puso la camisa y no dijo nada. ¿Confesar que una chica le había dado esquinazo y había escogido a su flacucho, miope y despeinado amigo antes que a él? ¡Jamás!
-No lo sé, tal vez la mala vida me esté pasando la cuenta…- Sirius deja de mirarse al espejo resignado y se cierra la camisa.- ¿Y tú? ¿Por qué vienes tan tarde de la biblioteca? Comienzo a pensar que "Biblioteca" es el nombre de un motel y que por eso pasas tanto tiempo allá.
-Ignoraré la magnitud de estupidez que tiene tu comentario, Padfoot.
Remus se calla. Le gustaría hablarles acerca de Xavier y su extraño comportamiento, pero no sabe cómo hacerlo y no quiere causar la impresión equivocada. Tampoco sabría cómo contarles sobre la apuesta que hizo con ella, porque entonces ellos preguntarían "¿Un café? ¿Pudiste apostar un striptease en plena cena en el gran comedor y tú le apostaste un café?" y entonces sería muy difícil explicarles que, quizás, solo quizás, prefiere ir a tomar un café con ella antes que verla en pleno comedor quitándose la ropa… Solo quizás.
Esa noche los merodeadores se duermen con la cabeza llena de cosas. James murmura entre sueños "Los shorts de Lily", pero, afortunadamente, nadie está despierto para preguntarle sobre shorts, sobre pelirrojas, rubias o castañas o sobre tardes completamente fuera de lo común.
Y ya entramos en recta! Gracias de nuevo "Anna", y también a "Saratudela" este cápitulo va para uds, por que no hay nada que me haga más feliz que saber que hay lectores a los que les está gustando, espero les haya hecho reír y les guste el inicio del plan más brillante de la historia.
Espero también, seguir leyendo sus mensajes, y si tienen ocurrencias para alguno de estos locos personajes, no duden en comunicarmelas :) un beso enorme y un "Gracias" aún más grande!
