DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creo esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.

Enjoy!

Nota: Comenzarán a notar que entre la historia, aparecerán fragmentos de la vida de los personajes. No tienen mayor incidencia en la historia, pero explican aspectos del pasado de cada uno de los actores. Estpan escritos a modo de drabbles y llevarán el nombre del protagonista por titulo. ¡Espero que les guste!

Capítulo IV

Ni Lily ni Charlie habían visto a Trinity realizar jamás una tarea con tanto ímpetu. Rebuscaba en los libros una y otra vez, consultaba la bibliografía complementaria, revisaba sus apuntes, los de Lily e incluso los de Charlie, por si acaso se le había escapado algún dato.

-¿Desde cuándo "Transformaciones" te parece una asignatura tan apasionante?- le preguntó la rubia cansada de tanto perfeccionismo.

-Desde que me aposté el honor y la dignidad a cambio de obtener un "extraordinario"- le contestó Trinity sin levantar la vista de los libros y anotando frenéticamente en un pergamino que ya había superado los centímetros asignados por McGonagall.

-¿De qué hablas? Y por la mierda, deja de hacer eso un minuto, me jode la psiquis tu entusiasmo por hacer deberes…

Trinity se detuvo y las miró. Dejó la pluma de lado y marcó los libros para no perder la página en la que iba.

-Le aposté a Lupin que me sacaría un "extraordinario" en el ensayo de McGonagall. Si lo consigo, hará mis deberes por dos semanas.- Intentó sonar entusiasmada y segura de sí misma.

-¿Y qué si no?- le interrogó Lily con nerviosismo.

-Pues…si no me saco el "extraordinario", cosa que no ocurrirá porque voy a sacármelo.- La castaña les miraba con una sonrisa inocente.- Tendré que ir a Hogsmeade con él…

-¡¿Qué?!... pero, ¿qué?- Charlie se levantó de la cama de un salto.- ¿Estás loca? ¿Cómo se te ocurrió aceptar esa apuesta, dime, que pasará si pierdes?

-¡Es que no voy a perder, Charlie!- le tranquilizó la castaña- No es tan difícil obtener buena nota con McGonagall y no he pegado un ojo en toda la noche haciendo esta estupidez, de veras, es impecable, anda Lily, ¡revísalo!

Lily tomó el pergamino que Trinity le alcanzaba, efectivamente, tenía el doble de la extensión que McGonagall había pedido, aunque eso (a diferencia de lo que Trinity había dicho) no aseguraba obtener un "extraordinario" con ella. Se demoró varios minutos en leerlo completo. Cuando lo terminó, sintió un poco de envidia, el ensayo de la castaña estaba buenísimo.

-¿Y bien? ¿Qué dices? ¿Está genial, cierto?- Trinity le arrebató el pergamino de las manos y lo miró con embelesado cariño.- Creo que lo amo como a un hijo, de veras, es como si hubiese parido a este pergamino.

-Tú estás mal de la cabeza.- sentenció Charlie con dureza.- siempre has estado desquiciada, y has sido demasiado impulsiva, pero está vez te superaste a ti misma, Xavier, ¡todo tiene un límite!

-¿Por qué estás tan enojada?- Trinity la miraba sorprendida- No voy a perder Charlie, ¿no lo ves? ¡Mi trabajo está perfecto, hasta Lily lo cree!

-Punto 1: ¡Lily aún no te da su opinión acerca del puto ensayo! Punto 2: Estoy enojada porque tú fuiste la que inventó todo este ridículo plan que ahora me tiene actuando como las estúpidas fans de Black de las que me he burlado toda mi vida…

-Charlie, cálmate…- empezó Lily con dulzura.

-Y resulta que ahora, después de que me tienes actuando como tarada, tú no encuentras nada mejor que apostarte citas románticas con el empollón de Lupin… claro, como tú te quedaste con el mejor partido y nos dejaste a nosotras los ninfómanos unineuronales…

-¡Ay Charlie! ¡Punto 1: no es una cita! Punto 2: ¡no voy a perder!- Trinity comenzó a perder la poca paciencia que le quedaba.- Un poco más de fe, mujer, ¡por favor! Ahora bien, si quieres dártelas de pitonisa de calamidades, ¡vete a la torre de adivinación!

-¿Quieres una verdadera predicción, Xavier?- La rubia se acercó a su cama amenazadoramente y le dijo alzando el dedo.- ¡Perderás! ¡Así que comienza a pensar en que te pondrás en tu "CITA" con Lupin y más te vale que aproveches esa oportunidad para sacarle algo de información, porque al paso que vas, comenzaré a pensar que verdaderamente inventaste toda esta tontería solo para acercarte a él!

La rubia se mete al baño hecha una furia. Trinity está boquiabierta y no puede creer que Charlie le haya dicho todas esas cosas. Mira a Lily como tratando de buscar una explicación, pero la pelirroja parece igual de consternada que su amiga.

-Puedes pensar lo que quieras, Triny, pero debes admitir que Charlie tiene razón.- Empezó la pelirroja.- Este estúpido plan está destrozando nuestros nervios, y a Charlie le ha tocado pesado…

-A todas nos ha tocado pesado, Lily…

-No es lo mismo y lo sabes. Nosotras tuvimos que comenzar a ser amables con Potter y Lupin, y eso ya es bastante difícil considerando que son unos trogloditas hormonales… -Se sentó en la cama junto a ella.- ¿Pero Charlie? Ella tuvo que pasar a ofrecerse prácticamente en bandeja a Black. No me digas que estamos al mismo nivel. Iré a hablar con ella.

Lily se levantó y le sonrió para tranquilizarla. Trinity la miró y antes de que entrara al baño, le preguntó:

-¡Lily! Solo te lo preguntaré una vez, así que si quieres echar pie atrás, este es el momento. ¿Quieres seguir con esto?

Lily le miró en silencio, varios segundos, quizás hasta un par de minutos. Finalmente habló.

-Acepté entrar en esto, porque no tengo nada más que perder. Si hacemos esto bien, podremos acabar con los merodeadores. Y si no… bueno, siempre podemos volver a golpearlos en la entrepierna e inventar nuevos y mejorados insultos, ¿no crees?

Trinity sonríe. Desde luego que lo cree.


Sirius.

Sirius está solo en la habitación. Totalmente solo. Son esos pocos momentos en los que puede estar ahí, sentado en el alfeizar de la ventana, fumando un cigarrillo y dando rienda suelta a la cabeza. Sirius es una persona que agradece, valora y gusta de la soledad, porque por mucho tiempo, fue lo único que conoció, una enorme casa, una enorme familia y un enorme abandono.

No siempre fue así, al menos, no desde el comienzo. Su memoria no logra alcanzar recuerdos tan profundos, pero tiene la idea de que sus primeros recuerdos son junto a su hermano menor: Regulus Black. Un año de diferencia y un lazo que por un momento, pareció inquebrantable. Recuerda las travesuras infantiles, las bromas a los elfos domésticos, las sacadas de quicio a su madre… y sobre todo, los castigos. No recuerda más acerca de eso, no porque no pueda, si no que porque no quiere.

Recuerda, y cree que jamás podrá olvidarlo, el día en que la soledad se apoderó de él. Tenía 7 años, callejón Diagon, con su madre y hermano. Están sentados en una banquilla, él y Regulus, mientras esperan a que su madre salga de una de las tiendas. Un niño de la misma edad se les acerca, quiere esperar junto a ellos y, de pasada, jugar un rato. La conversación que sostuvieron aún está en su mente:

-¡Hola! ¿Su madre también está en la tienda? ¿Cómo se tardan, no?- es simpático, sonríe, a Sirius le agrada, y le hace espacio para que se siente en la banca, entre él y Regulus.- Por cierto, me llamo Taylor Jones, ¿y ustedes?

-¿Jones?- pregunta Regulus con una mueca de asco que se le extiende por todo el rostro.- Que apellido tan común. ¿Eres mestizo?

Sirius se pone nervioso, Taylor está sonrojado. Regulus solo tiene 6 años y ya le han envenenado la mente y el corazón.

-Bueno, no sé exactamente a que te refieres con eso, ¿quizás a que mi padre es muggle?- pregunta Taylor con curiosidad.

La cara de Regulus se llena de espanto. De asco. De disgusto. Sirius quiere largarse a llorar, porque en ese momento, justo en ese momento, se da cuenta de que está solo. Siempre se ha sentido abandonado por su madre, nunca ha encajado con los amigos que se le presentan, y a su padre, prácticamente ni le ha conocido, a pesar de vivir en la misma casa.

Pero es ahora, ahora que ve que Regulus se ha convertido en uno de ellos y que también le ha abandonado, cuando siente que está solo contra el mundo.

-Podrías al menos fingir algo de vergüenza, Jones.- escupe Regulus.- Soy Regulus Black y este es mi hermano, Sirius Black. Y pasaremos el resto de nuestra vida tratando de olvidar que alguna vez te conocimos, sangre sucia.

Recuerda la expresión de Taylor, llena de rabia, de tristeza, de vergüenza por no comprender los prejuicios de alguien de 6 años. Sirius quiere decirle que no es así, que él no pasará el resto de su vida tratando de olvidarlo, todo lo contrario, que lo recordará para siempre, porque cada vez que lo haga y piense en esa cara pecosa, recordará que nadie merece ser tratado así y que mientras esté vivo, renegará con todas sus fuerzas esa estirpe maldita y la pureza de la sangre Black. Pero no puede decirle nada, porque Walburga Black ya ha salido de la tienda, ha escuchado la conversación y felicita con ímpetu a Regulus, mientras Taylor se aleja.

Sirius ha cumplido su promesa. Han pasado 10 años desde entonces. Jamás volvió a saber de Taylor Jones, pero lo recuerda como si hubiese sido la persona más importante de su infancia. Quizás lo fue… porque fue él quien le mostró, que a sus cortos 7 años, se sentía avergonzado profundamente de ser un Black, y que mientras Regulus se vanagloria de la sangre maldita que le corre por las venas, él sería capaz de abrírselas para, por fin, sentirse un poco más puro.

El cigarrillo se le consume entre los dedos y recién entonces, cuando siente que se está quemando, Sirius vuelve en sí. Con el gusto amargo del tabaco en la boca, pero también, con un gusto amargo en la garganta que no tiene nada que ver con él y que hace que le escuezan un poquito los ojos. "Debe ser por el humo", piensa.

Cuando James, Peter y Remus regresan, la habitación huele a cigarrillo y Sirius esta echado en su cama con el dosel cerrado. Nadie dice nada, no necesitan hacerlo, porque ya saben de qué va todo. No les sorprende, porque saben que mañana volverá a ser el mismo de siempre, pero hoy, se siente más Black que Sirius. Y por eso no quiere que nadie lo vea.

Y ellos lo respetan, porque todos tienen sus momentos, y parte de la amistad incondicional es que, en esos momentos, sepan darte espacio y dejarte solo.


Cuando Trinity se despierta, Charlie está sentada a los pies de su cama. Tiene la mirada consternada y se retuerce las manos, nerviosa. Antes de que diga nada, Trinity se le adelanta.

-No digas nada, no es necesario. – Le sonríe- No debemos discutir de nuevo. Y menos por tonterías…

-Lo sé… debemos mantenernos juntas para sacar adelante el plan…

-No, Charlie.- Trinity se levanta y la abraza.- Hay cosas más importantes que el plan…

Charlie le devuelve el abrazo.

-¿Más importantes que joder a los merodeadores de una buena vez?- pregunta.

- No te pases.

Lily también ha despertado y se acerca. Las abraza también. Y luego les dice:

-A bañarse señoritas. Y pónganse guapas. ¡Esos sucios secretillos no saldrán a la luz solos así que vamos por ellos!


Remus se sirve café, James prefiere tomar zumo de naranja. Peter apenas bebe, pero se ensaña con los bollos de chocolate. Sirius llega al gran comedor por su cuenta, los divisa y se sienta junto a ellos.

-¿Café?- Pregunta Remus apenas le ve.

- Cargado, por favor. Anoche no dormí bien.- Contesta Sirius pasándose la mano por los ojos.

-Pensamos que te saltarías "transformaciones"- Le dijo James haciéndole arreglos de último minuto a su ensayo.- ¿Hiciste el ensayo? ¿Me dejas verlo?

Sirius saca un pergamino del bolso y se lo arroja por sobre la mesa. Peter lo mira angustiado sobre el hombro de James.

-¿Cómo rayos lo hacen para alcanzar los malditos 60 centímetros pedidos por McGonagall?- Pregunta abatido.- Yo hago la letra enorme e incluso así nunca llegó a lograrlo.

Una voz femenina les interrumpe, para sorpresa de los cuatro.

- Para Black no es problema, tiene una letra tan horrible que podría escribir "McGonagall tiene el mejor culo de Hogwarts" y nadie se enteraría…- Charlie les miraba con una sonrisa. Trinity y Lily también estaban ahí, sirviéndose desayuno.

- ¡Buenos Días, Evans!- James apartó a Peter y se sentó junto a ella de un salto.- ¿Cómo estás esta mañana? No, espera, no respondas, estás igual de hermosa que siempre…

-Potter, no exageres, ¿quieres?

-Pero si no exagero, mira, pidamos una opinión objetiva.- James se volvió hacia Remus y le llamó.- Hey, Mooney, ¿no está Lily hermosa hoy?

Lily intentaba ahogarse en su té para no meterle uno de esas bollitos de chocolate por donde le cupiese.

-Muy bonita, Lily.- Le contestó Remus con una sonrisa, Lily le lanza una mirada asesina por seguirle el juego al tarado de su amigo.- Y si me permites decirlo…

-No, no, no te permitimos decir nada- le interrumpió James.- ¿Ves como te pasas? Anda ya, mira para otro lado, conversa con Xavier, que se yo, pero no mires más a Evans, ¡deja de mirar a Evans!

James extendió su pergamino de 74 centímetros y cubrió a Lily con él.

-Ese Remus es un depravado, recuérdame que nunca más le volvamos a pedir su opinión.- comenzó James.- Por cierto, ¿Qué tal tu estómago? ¿Estás mejor?

- Sí, sí, fue solo por correr…- Lily bebió su té de un sorbo.- Me extraña que Black no haya hecho ya alguna ridícula broma acerca de eso…

- No la hará, porque no lo sabe.

-¿Qué?- preguntó Lily, y por primera vez en toda la conversación lo mira a los ojos.- ¿Llegaste a la habitación cubierto de vómito y no les contaste?

-No. Les dije que había sido un chico de segundo que había comido caramelos de vómito. Ni siquiera saben que pasamos la tarde juntos ese día.

"Pasamos la tarde juntos ese día". A James le parece que es la frase más hermosa del mundo. A Lily le dan ganas de volver vomitar después de escucharla. Sin embargo, le echa una última mirada y dice:

-Bueno, en ese caso… Gracias, supongo. Hubiese sido bastante humillante que ellos se enteraran así que agradezco que no les contaras.

Por otro lado, Charlie le ofrecía a Sirius una bandeja de bollos con crema y mermelada.

-¿Quieres uno?- le preguntaba con una sonrisa.

-¿Me quieres joder?- le pregunto Sirius con una sonrisa cínica.- Por tu culpa no volveré a comer nunca más en mi vida.

-Oh, Black, lo siento, no quise traumarte. Mmm están riquísimos.- dijo dándole un mordisco al bollito con demasiada sugerencia.- Vamos, que en el fondo me lo agradecerás algún día…

-¿Haberme llevado a la depresión misma por haber destruido mi autoestima en 5 segundos? ¿Tú crees que te agradeceré eso algún día?

- Oh, vamos, si tu autoestima está basada solo en tu cuerpo, entonces estás acabado. Además estar gordo tampoco es un delito…

-¡No lo digas!- Sirius le tapa la boca y mira alrededor con paranoia.- Si los chicos se enteran de que me rechazaste, de qué prefieres a James y de que además me encuentras gordo estaré acabado. Tú destruiste mi autoestima así que ahora tú debes repararla, Mirage. Exijo que hagas una lista con mis virtudes a cambio de mi perdón o no volveré a hablarte jamás.

-¿En qué mundo sería un castigo el hecho de que tú nunca volvieras a hablarme?

Sirius guarda silencio. Se bebe su café y lee "el profeta", que acaba de ser dejado vía lechuza.

-¿Me estás ignorando?- Charlie suelta una carcajada, pero no obtiene respuesta.- ¿es en serio?

Sirius no dice nada. Charlie comienza a preocuparse

Remus se sirve la segunda taza de café. También le gustaría echarle una ojeada a "el profeta" pero Sirius lo tomó primero y finge leerlo con mucho interés mientras Charlie le habla y su tono comienza a hacerse cada vez más agresivo. Anda tú a saber por qué.

-¿Qué tal tu ensayo, Xavier?- Le pregunta Remus tranquilamente, Trinity está sentada a su lado, revisando frenéticamente el ensayo, parece cansada y ligeramente esquizofrénica, despeinada, con ojeras y con pinta de no haber dormido lo suficiente.- Imagino que debe estar buenísimo, porque tú te ves pésimo.

-Y si me veo tan mal, Lupin, ¿por qué mierda te has apostado ir a Hogsmeade conmigo? No me jodas, quieres, ambos sabemos que no me encuentras tan mal.- le respondió con ofendido desinterés. Remus suelta una carcajada.

- Me declaro culpable.- responde con simpleza.- Hasta con ojeras y pinta de ser una loca que escapó de Azkaban sigues siendo la más guapa.

-Paso de ti, tarado.- le respondió de mala manera.

Trinity miró su reloj de pulsera y apuró la taza de café. Comenzó a recoger sus papeles, y los metía en el bolso al mismo tiempo que revisaba frenéticamente el ensayo y les gritaba a sus amigas:

-Lily, Charlie, ¡Nos vamos!- Las otras se volvieron sorprendidas. Aún tenían 15 minutos.- ¿Qué esperan? ¡Muévanse!

-Triny, tienes que calmarte, cielo.- Lily se levantó tranquilamente de la mesa mientras James le suplicaba que no le abandonara.- Estás muy estresada…

-Yo conozco una excelente manera para liberar el estrés, Xavier, si quieres te la enseño…- comenzó a decir Remus mientras le alzaba las cejas sugerentemente.

-Y yo conozco una excelente manera de dejarte sin descendientes, Lupin, si quieres te la enseño.- Le contestó Trinity sin mirarlo.- Charlie, ¿quieres apurarte?

- Ay, pero que pesada, si el aula nos queda a solo 5 minutos, no entiendo por qué tanta prisa por llegar a…- Charlie se calló de repente, recordando porqué su amiga estaba tan apresurada por llegar a Transformaciones.- Oh, es cierto, mejor nos vamos, no debemos llegar tarde.

Y se fueron. Tan rápido como había llegado. Los merodeadores se quedaron en silencio hasta que Peter habló:

-¿Pero qué rayos les pasa a esas mujeres? Sus versiones más amables no dejan de estar igualmente locas.

Los demás asintieron con la cabeza y se dispusieron a recoger sus cosas para irse a clases.


-Buenas Tardes, Alumnos.- McGonagall saludó con parsimonia una vez que todos estuvieron sentados.- Como sabrán, hoy deben entregar el ensayo que corresponderá a la primera evaluación del curso. Espero que hayan sido capaces de recordar que ya no están de vacaciones, y que, por lo tanto, deben rendir en sus tareas y trabajos, tanto teóricos como prácticos, si desean aprobar mi asignatura. Los "extasis" se acercan, señores y señoritas, y demás está decir que espero que Gryffindor obtenga los mejores resultados. No tendré piedad ni consideraciones especiales por ser la jefa de su casa, así que les recomiendo que comiencen a prepararse. Pergaminos sobre las mesas, ahora.

Los alumnos dejaron los ensayos en sus respectivas mesas. Más de uno tenía cara de funeral después del duro discurso de McGonagall. La profesora convocó un accio con su varita y todos los pergaminos fueron recogidos y depositados sobre su mesa.

-Bien- continúo con calma.- La próxima clase les entregaré las calificaciones, ahora me gustaría que sacaran sus libros y los abrieran en la pagina…

Una mano se alzó en medio del salón.

-¿Sí, señorita Xavier? ¿Alguna duda?- preguntó sin molestarse por la interrupción.

-Sí Profesora, la verdad quería saber qué posibilidades existen de que revise los ensayos ahora y nos entregue las calificaciones esta clase…- preguntó Trinity con inocente sonrisa, todos los alumnos del salón se volvieron a mirarla sorprendidos.

-¿Y qué fundamento tiene su sugerencia, Xavier?- le preguntó la profesora sin comprender.

Trinity se quedó callada con cara de Poker, demonios, no había pensado en otra respuesta que no fuese "Porque hice una apuesta y si no sé ahora si gané o perdí probablemente me suicide". Afortunadamente, una voz masculina salió a su rescate.

- Bueno, profesora, si me permite, secundo la moción de Xavier.- Remus Lupin hablaba con ese tono educado y sofisticado que siempre lograba ablandar un poco a McGonagall.- Como usted dijo, este año tenemos los "extasis" y debemos comenzar a prepararnos. Mientras antes tengamos las calificaciones de nuestros trabajos, antes sabremos en qué materias estamos débiles, y así tendremos más tiempo para repasarlas y prepararlas, ¿no cree?

- Bueno, me parece razonable.- Comenzó la profesora.- Pero eso implicaría que tuviese que dedicar la clase a corregir los ensayos y que ustedes tendrían que trabajar de forma auto-didacta. ¿Tiene alguno de los alumnos presentes algún reparo con eso?

Por supuesto ninguno de los alumnos tuvo problemas con eso. ¿Librarse de tener a McGonagall hablando toda la clase? ¡Excelente! Solo Lily se habría quejado, pero estaba tan nerviosa como Trinity por saber las notas.

-En ese caso, así se hará. Abran los libros en la página 05 y lean cuidadosamente "transfiguraciones en seres vivos". Cuando hayan comprendido y practicado los movimientos, pueden acercarse a recoger un ratón para transformarlo en pluma… comprenderán, señores y señoritas, que la transformación en seres vivos es el paso a previo a la transfiguración humana, por lo que debe ser tomada con la rigurosidad e impecabilidad correspondientes…

Minerva McGonagall finalmente se sienta a leer y el aula se llena de voces, ajetreos y movimientos de varita.

-¿Qué mierda fue eso, Mooney?- le preguntó Sirius.- Lo de "secundo la mosión de Xavier"… ¿Qué te traes con esa chica?

- Nada, simplemente es mi opinión, quiero saber hoy mi calificación.- Le explicó Remus con simpleza.

-¡No mientas, Maldito!- le grita James en plan "Santa inquisición". Alza el puño y adopta su voz teatrera favorita.- ¿Por qué el empeño en engañar a tus fieles compañeros de vida? Confiesa ya, corresponde a la confianza que ha sido depositada sin tapujos en tu persona.

-¡Ay, cállate ya, Prongs! De veras deberías considerar Broadway como tu futuro laboral.- Le respondió Remus exasperado.

-¿Qué es Broadway?- pregunta Peter con curiosidad.

- Ay, pero que ignorante, Pete, Broadway es un famoso club de strippers masculino.- Le responde Sirius con indiferencia. Remus le habló una vez de ese lugar, pero como siempre, Sirius entiende solo lo que quiere entender. Peter le cree y asiente con la cabeza diciendo "ahhh" aunque no comprende por qué Remus ha mandado a James a trabajar como desnudista profesional. Quiere preguntar, pero Sirius se adelanta.- No desvies el tema, Mooney…

- Sí, Mooney, trata de reprimir tus deseos de ver mi cuerpo tropical bailando desnudo y dinos la verdad- le dijo James molesto. Él, desde luego tampoco sabía lo que era Broadway.

Remus respondió con todas las evasivas que puede inventar, finalmente logra distraerlos diciéndoles que traigan los ratones para practicar. Peter se ofrece porque asegura tener una conexión especial con los roedores, Sirius se muere de risa y James asegura que no tocará los ratones, pero que si fueran ciervos iría por ellos. McGonagall termina regañándolos.

La hora se hace eterna para Trinity. Intenta mostrarse tranquila ante sus amigas y convencerse de que su ensayo estaba perfecto. Tanto Charlie como Lily intentan no hablarle del tema, en el fondo porque ellas están incluso más nerviosas que la misma castaña.

La hora, finalmente llega.

-Bien, alumnos y alumnas, les pediré silencio para entregarles sus calificaciones.- Pidió McGonagall. La sala fue invadida por un mutismo total.- Les llamaré por lista, ¿de acuerdo? Pasen adelante cuando diga su apellido. ¡Archer!

-¿Porqué la vida es tan cruel conmigo? Mi apellido es el último de la puta lista.- chilló Trinity agarrándose el cabello. Remus la observaba desde su asiento con una sonrisa socarrona.

-¡Black!- Llamó McGonagall. El moreno se acercó y recibió su ensayo. La profesora le dijo un par de cosas que las chicas no lograron oír y el moreno volvió a su asiento. Charlie no pudo más de curiosidad.

- ¡Hey, Black! ¿Cómo te fue?- le preguntó la rubia cuando pasó junto a ellas, pero Sirius no respondió y se puso a silbar. Charlie intercambió una mirada con Lily y la pelirroja repitió la pregunta.

-Ah, Evans, claro, te respondo en seguida. Tengo un "Sobresaliente"- Sirius le sonrió y le mostró su pergamino, y añadió con decepción.- Era un trabajo de "extraordinario" pero bueno, ya sabes cómo es McGonagall, casi nunca los pone no importa lo bueno que esté.

El moreno se marchó y Trinity hizo un sonido extraño con la garganta. Lily y Mirage se volvieron preocupadas, pero no alcanzaron a decir nada porque entonces McGonagall llamó a Lily. Vieron como la pelirroja intercambiaba unas palabras con la profesora, asentía con la cabeza y regresaba.

-"Sobresaliente"- dijo antes de que le preguntaran.- Me dijo que cosas me habían faltado, está siendo muy exigente…

-No ayudes tanto, Lily.- Le dijo Charlie con sorna, pasándole un brazo por los hombros a Trinity.

Llamaron a Lupin. Este se acercó a la profesora y recibió la nota con una sonrisa. Volvió a su asiento y cuando vio que Trinity le miraba, le enseñó el pergamino en el cual se leía en el borde superior "EXTRAORDINARIO" con letras brillantes.

-Que hijo de puta con suerte…- masculló Trinity enfurruñada.

Llamaron a Charlie. "Insatisfactorio". La rubia se quejó de que transformaciones jamás sería para ella. Llamaron a Peter. "Insatisfactorio". Llamaron a James. "Aceptable". Y finalmente. Después de la clase completa, llamaron a Trinity.

-¡Xavier!- le llamó McGonagall. Cuando Trinity llegó a su lado, la profesora le dijo.- Buen trabajo, Xavier, verdaderamente me sorprendió gratamente. Sin embargo…si hubiese consultado la bibliografía completa que dejé, hubiese sido un "Extraordinario"…

-Espere, ¿bibliografía completa?, leí de principio a fin los tres libros que dejó…

- ¿Tres? Bueno eso lo explica todo- contestó la profesora.- Xavier… yo dejé asignados cuatro libros…

Trinity piensa a toda velocidad, bendita memoria fotográfica la que tenía… ¿Cuántos libros tenía Lupin sobre la mesa el día de la apuesta? Cuatro. ¿Cuántos le pasó a ella?... tres…

-De todas formas, gran trabajo, Xavier, tiene un "sobresaliente" y estoy segura que la próxima vez será un "extraordinario".

Escucha lo que le dice McGonagall. Ve las caras de sus amigas, quienes, al ver su expresión, ya se habían dado cuenta que la cosa no estaba nada bien. Mira hacia el fondo de la sala. Remus Lupin le interroga con la mirada socarronamente… Y encima tiene el coraje de mirarla el maldito bastardo tramposo. Lo va a asesinar. A la mierda el plan, a la mierda los secretos merodeadores, y a la mierda ir a parar a Azkaban… ella lo va a matar.


¡Espero que les guste! No duden en dejar sus comentarios, me encanta leerlos y es lo que me motiva a seguir con el fic, así que si les guta y quieren más, no duden en pedirlo! un abrazo a todos los que pasan :)