Capítulo V

Cuando la clase termina, Trinity sale hecha una furia. Sale tan rápido que Lily y Charlie no alcanzan a seguirla. En la salida se encuentran con Remus quién las interroga con la mirada.

-Ni puta idea donde está, así que no jodas, ¿quieres?- Le espeta Charlie enojada. –Por cierto ¡Bonito truco el de esconderle uno de los libros para que no ganara la apuesta! Maldito tramposo.- Luego agarra a Lily del brazo y se marchan de ahí.

-¿Apuesta? ¿Qué apuesta?- pregunta Peter confundido.

-¿Hiciste una apuesta con Xavier? ¿y qué ganaste?- preguntó Sirius emocionado- supongo que habrás apostado un pole dance como mínimo, oh, ¡me encantan los pole dance!

-¡Espera, Evans, Esperame! ¿A dónde vas, mi amor?- grita James.

-Lejos de ti, mi amor.- Le responde Lily irónicamente y se pierde de vista al final del pasillo.

-¿Oyeron eso?- James se vuelve con una sonrisa victoriosa en la cara al más puro estilo "we are the champions, my friend".

-Sí que lo oímos, prongs, está loca por ti.- le dice Sirius socarronamente.

-Ya lo creo, ¡me dijo "mi amor"! ¡Lily me dijo "mi amor"!

-Este tipo tiene problemas con el sarcasmo.- le susurró Sirius a Peter y Remus- Ahora, Mooney, responde, ¿qué apuesta hiciste?

-¡Voy al baño, los veo en Pociones!- les grita Remus mientras se aleja corriendo.

Remus da vuelta al pasillo y los pierde de vista. Lo último que alcanza a escuchar es un comentario de James diciendo: "¿Por qué se va corriendo? Eso es un claro ejemplo de problemas a la próstata." Remus busca en su bolso y saca el mapa, susurra "Jura solemnemente que mis intenciones no son buenas" y el mapa de Hogwarts se revela.

-Muéstrame a Trinity Xavier.- Susurra.

Ahí está, en el baño de Myrtle la llorona. Antes de que Remus se pregunte qué rayos está haciendo sus pies lo dirigen hacia allá.


Trinity se lava la cara. Gracias a Merlín el baño de Myrtle la llorona está vacío, como siempre. La impotencia es tan grande, que no sabe si echarse a llorar como una niñita o romperle las piernas a ese tarado. Qué gran embustero, tramposo, poca cosa, Lupin… ¿Ocultarle el libro? Que bajeza.

Se mira al espejo y suspira. De acuerdo, no. No. No es culpa de él, al menos no del todo. Ella debió haberse percatado, ella debió saberlo… como pudo creer que el imbécil jugaría limpio.

Charlie tenía razón. Al final parece que si tiene dotes para la adivinación, la muy desgraciada. Recordó las palabras de la rubia… ¿Cómo fue que dijo? Algo de aprovechar la oportunidad para obtener información… ¡Pues claro! la rabia dio paso a una nueva idea… esto no era malo, todo lo contrario, ¡era una gran oportunidad! ¿Por qué demonios no lo pensó antes de partirse el lomo haciendo el maldito ensayo? Al fin y al cabo, esta putada de Lupin no era más que una cosa más que agregar a la lista de motivaciones para seguir con el plan y acabar con él… Y desde luego sería más fácil enterarse de un par de cosas sentados en un bar bebiendo cerveza antes que estudiando en la biblioteca, ¡Brillante!

-¿Xavier?

Trinity se vuelve para ver quién la llama, aunque no necesita verlo para saber quién es. ¿Cómo rayos la encontró?

-¿Cómo diste conmigo?- le preguntó sin salir de su sorpresa.- ¿Cómo supiste que estaba aquí?

-Pues, no es que fuera muy misterioso…- le contestó con simpleza, no había inventada una excusa, pero esperaba que esta colara.- Solo pensé en el mejor lugar al que una chica con ganas de llorar iría.

-Vaya, que gran sensibilidad femenina tienes, Lupin.- dijo Trinity fingiendo asombro y llevándose las manos a la cintura.- Eso explica porqué tus novias te duran tan poco… eres un maldito acosador, asustas, hombre.

Remus se quedó callado.

-Por cierto, no tenía ganas de llorar.- añadió ella volviéndose al espejo y arreglándose el pelo.- Tú no podrías hacerme llorar ni aunque me golpearas, Lupin.

-Lo que hice no estuvo bien. Solo quería que fuese una broma, no creí que te lo tomarías tan en serio, ¡de veras! Pensé que te percatarías que faltaba un libro y en la biblioteca hay como 30 ejemplares de él… solo tenías que ir por otro. De todas formas, lo siento.

Trinity lo miró, esta vez sí estaba sorprendida.

-Por supuesto, la apuesta tampoco corre.- añadió Remus. Mantenía la distancia, le miraba con arrepentimiento, pero aún así no parecía doblegarse completamente.- Solo era una broma… eso es todo creo. Te veo en clases.

Remus se volvió y se dirigía a la puerta para salir del baño. Trinity lo meditó un segundo… Hogsmeade, lejos del colegio, un par de botellas de alcohol de por medio y quizás pudiese averiguar una cosa o dos acerca de los merodeadores…

-Si no cumples la apuesta es porque eras aún más poco hombre de lo que pensaba. – Remus se volvió sorprendido y Trinity sonrío socarrona.- Yo soy una mujer de palabra, y cumpliré lo acordado.

-¿En serio? Escucha, esto no es necesario… si es para ir a pasar malos ratos prefiero quedarme aquí.

-Eso debiste pensarlo antes, Lupin.- le contestó ella acercándose.- Además ¿malos ratos? Aún no ha nacido el chico que lo haya pasado mal conmigo. Sin embargo, ya que has jugado sucio, creo que merezco una consideración especial…

- ¿Ah sí? ¿Y cuál?- le contesto el chico cruzándose de brazos.

-No iremos a tomar café. Si crees que pasaré mi día libre en el pueblo tomando café con pastelitos, estás demente. Nos iremos a tomar unas cervezas, como corresponde.

-¿Tú estás segura de que naciste mujer?- le preguntó Remus una vez que salió de su asombro. Y añadió sonriendo.- ¿ir a tomar cervezas como corresponde? Jamás en la vida me he ido de borrachera con una chica.

-Eso es por qué siempre que sales con chicas lo haces en plan "cita".- le contestó Trinity, haciendo ademanes con la mano, como quitándole importancia al asunto.- Cuando una va a citas, bebe té, se ríe de chistes aburridos, y se levanta 10 veces para ir al tocador a arreglarse el maquillaje. Yo no haré nada de eso, porque nosotros no tendremos una cita.

-Eso suena bien, Xavier.- admitió Remus. Sonrió. No era la sonrisa conquistadora de siempre.- Aunque he de advertirte que el alcohol me pone peligroso…

-No te preocupes. Seré lo menos sexy que has visto en tu vida. Comeré a lo bestia y beberé como camionero. Quizás hasta me suba a una mesa a cantar cumbias. Seré tan poco sensual que no tendrás intenciones de ponerte peligroso para nada.- Trinity se rió. Y acto seguido se sorprendió, porque se dio cuenta de que la risa no fue fingida.

-¿O sea será como salir con un hombre?

- No puedo creer que seas tan machista, pero está bien, seré como un hombre. Podemos hablar incluso de culos de mujeres, si te apetece.

Ambos se rieron. Remus miró su reloj y puso cara de circunstancias.

-¿Qué tan rápido puedes correr? Tenemos 2 minutos para llegar a las mazmorras.

-¡Mierda!- Trinity tomó su bolso, pero antes de que se lo pudiera colgar, Remus se lo arrebató y se lo colgó al hombro, la agarró del brazo y la sacó corriendo del baño.


-Ay, Triny, ¿Cómo estará?- le preguntaba Charlie a Lily por décima vez y se retorcía el cabello.- Seguro se siente el doble de mal por todo lo que le dije… ¿Crees que venga a clase?

-No lo sé…- Lily parecía igual de preocupada. Tomó asiento junto a Charlie.- pero espero que esté bien…

Slughorn hizo su entrada a las mazmorras. Él era el profesor de pociones. Más ancho que alto, de cara sonriente, un bigote de morsa que se movía cuando hablaba y jefe de la casa Slytherin. Tenía la obsesión de recolectar estudiantes que tuviesen parientes famosos o influyentes, a los que incluía en un selecto grupo llamado "El club de las eminencias", él aseguraba que era para crear jornadas extra-programáticas de calidad, pero todos sabían que lo hacía para tener acceso a los contactos de sus alumnos. Había veces, sin embargo, en que incluía a alumnos solo por ser buenos en pociones, aunque estos casos eran muy reducidos. Lily asistía de vez en cuando debido a su talento innato para preparar pociones.

-¡Lily, ahí está Triny!- Exclamó Charlie con alegría señalando la puerta.

Ni Lily ni Charlie pudieron mantener la boca cerrada cuando vieron que Remus se descolgaba un bolso de los hombros y se lo pasaba a la castaña. Luego entraron por separado.

-¿Qué mierda?- espetó Charlie apenas Trinity se sentó a su lado- Y te lo pregunto muy en serio, ¿Qué mierda está pasando?

-Pasa, querida Charlie, que tú tenías razón.- le contestó la castaña, luego bajó la voz y murmuró con una maléfica sonrisa.- No me enteraré de ningún sucio secreto de Lupin estudiando en la biblioteca o caminando por los pasillos. Esto requiere artillería pesada…


-¡Black! ¡Espera, Black!-

Sirius se dio vuelta en mitad del pasillo, miró quien lo llamaba, y siguió caminando como si nada.

-Ay, pero… ¡serás imbécil Black! - Charlie se colgó el bolso y echó carrera para alcanzar a Sirius, cuando llegó a su lado preguntó enojada.- ¿Es que no me escuchas? ¡Vengo gritándote medio castillo!

Sirius se puso a silbar. Charlie comenzó a desesperarse, tenía que lograr que le hablara.

-¡Black, ya basta! De veras, quiero hablarte.- Charlie intentó mantener el máximo de dignidad mientras le pedía que la escuchara, pero era bastante humillante ir revoloteando alrededor de él sin obtener respuesta.

-Hola Sirius.- Una bonita castaña de Hufflepuff le saludó, cuando pasó por su lado. Iba en dirección contraria, pero aún así se detuvo para conversar.

-¡Hola, preciosa!- Sirius besó su mejilla, la castaña estaba encantada. Charlie se cruzó de brazos con cara de pocos amigos, esto sí que no, el tipo será cabronazo, inepto y ególatra, pero ella estaba hablándole primero… o al menos intentándolo. – ¡que genial verte! ¿Desde cuándo no nos veíamos? Creo que desde la vez que tú y yo nos…

-Sí, desde esa vez, pero no lo digas que me da vergüenza…- dijo con una risita tonta y señalando con la cabeza a Charlie que no se había movido ni un centímetro de al lado de Sirius y le miraba enojada, añadió- En fin, creo que estás ocupado…

-¡Que observadora!- exclamó Charlie con ironía.

-¿Ocupado? ¿Con quién?- dijo Sirius mirando hacia todos lados como si no viera a nadie.

-¿Oye, qué te pasa? Qué estás ocupado conmigo…- le espetó la rubia con sorna.

-Rosie, querida, ¿podría hacerte una pregunta curiosa? Necesito la opinión de una VERDADERA mujer…- Le dijo Sirius a la Hufflepuff poniendo énfasis en la palabra "verdadera" y pasando totalmente por alto el comentario de Charlie.- ¿Tú que tal me ves? ¿Crees que estoy ganando peso?

-¿Es broma? Sirius, tú estás como quieres.- le contestó ella sin siquiera pensarlo y sonriendo pícaramente.- Si no fuera así, solo me verías en sueños. ¿Quedamos para el fin de semana? Escríbeme.

Dicho esto, la castaña le guiñó un ojo, le hizo un movimiento de cabeza a Charlie a modo de despedida y se largó.

-Pero qué creída más grande… "solo me verías en sueños"- le imitó Charlie con voz chillona.- Más bien en pesadillas, diría yo…

-Lo que es la envidia…- le contestó Sirius sin mirarla y siguió caminando.

-¡Oye! ¡Me hablaste!- Charlie le siguió y caminó a su lado.- Sabía que no podías ignorarme para siempre…y no estoy envidiosa de tu amiga, ¿porqué lo estaría? Todos saben que las prefieres rubias.

-Touché- admitió Sirius.- Ahora habla Mirage, has venido medio castillo siguiéndome y gastándome el nombre, así que habla de una vez.

"Muy bien, Charlie", se dijo la rubia a sí misma, "Mándate la actuación del siglo".

-Creo que haber aludido de forma despectiva a tu evidente sobrepeso no fue correcto de mi parte…- Sirius frunció el ceño, se volteó y apuró el paso.- ¿Qué? Espera, ¿Dónde vas? ¿qué dije?

Charlie le agarró por los hombros muerta de risa y lo estampó contra la pared.

-De acuerdo, no te sigas escapando, comienzo a sentirme como una acosadora sexual- Dijo con una sonrisa.- Fue una broma, ¿sí?

-Mirage, preciosa, admito que sería una gran pérdida para el mundo, pero… ¿por qué no te arrojas de la torre de astronomía?

-Porque perderías a tu rubia favorita.- Le contestó ella sin perder la sonrisa.- Y no podrías recuperarte de la pérdida. Además, volvería como fantasma a atormentarte de todos modos.

Sirius resopló, pero acabo sonriendo de todos modos.

-Ya, enserio, Mirage, ¿Qué quieres?

-Confesar mis pecados. – Dijo con un largo suspiro y sin dejar de bromear.- No debí llamarte "gordo"…

-¿No debiste hacerlo por qué es descortés o porque verdaderamente no crees que lo esté?

-Por qué no lo estás.- admitió la rubia encogiéndose de hombros.- Fue un farol, lo confieso. Lo que no quita que de verdad prefiera a Potter antes que a ti.

-¡Pues eso es aún peor! – Exclamó Sirius agarrándola por los hombros con desesperación- Reconocer que mi cuerpo sigue siendo el más perfecto que has visto y aún así preferir a Jimbo antes que a mí… ¡Estás partiendo mi corazón en quince mil cuatrocientos treinta y dos jodidos pedazos!

Charlie soltó una larga carcajada echando la cabeza hacia atrás. A Sirius le gustaba que esa chica ser riera así, sin cubrirse la boca, sin ocultar el rostro, sin avergonzarse. Demasiado guapa como para seguir ignorándola y demasiado entusiasta y chillona como para seguir fingiendo que no la escuchaba.

-Esto es lo que haremos, Black- Charlie recuperó la compostura.- Te invito una copa. Te la debo por el mal rato…

-Acepto tu invitación y añadiré además que iba en serio lo de realizar una lista con mis virtudes.- le contestó el moreno cruzándose de brazos.- Quizás el alcohol te abra los ojos y te haga reconocer que soy irresistible.

-Lo dudo, el alcohol no abre ni mis ojos ni mis piernas.- le dijo Charlie en tono serio pero no grave. Sirius abrió los ojos sorprendido ante sus palabras.- Espero que lo tengas presente en todo momento, Black. Te estoy invitando una copa a modo de compensación, no es una cita ni mucho menos una insinuación sexual.

"Sexual". A Sirius le gustaba la forma en la que la rubia decía "Sexual". Siempre que escuchaba esa palabra o cualquiera de sus variaciones de la boca de otras chicas le parecía que sonaba demasiado directo, demasiado entregado, incluso demasiado desesperado. Mirage sonaba diferente, sonaba a límite, a desafío… Sonaba a reto y eso la hacía parecer más excitante que cualquier otra mujer que hubiese conocido.

-"El alcohol no te abre ni los ojos ni las piernas"- repitió Sirius, como un niño pequeño que repite una lección, mirando al techo y con esfuerzo, como tratando de memorizarlo.- Yo lo tendré presente, Rubia... Espero que seas tú quien no lo olvide.

Sirius Black le lanza su última sonrisa y se larga caminando, seguido por las miradas calenturientas de todas las féminas del pasillo que luego se vuelven hacia Charlie y la observan con desdén. Ella levanta la cabeza con altanería y comienza a caminar en dirección contraria. Se dirige a la lechuchería y su sonrisa ya no es tan amplia.


Charlize Mirage

Charlie llega hasta la lechucería. Su madre le había escrito esa mañana. Saca la carta del bolsillo, la abre y le echa una última leída antes de responderle.

Charlize:

Sé que el año escolar apenas comienza, sin embargo, la historia me ha demostrado que a ti hay que ponerte límites desde el principio. Es tu último año en Hogwarts y aunque a estas alturas tus hermanos ya tenían aseguradas becas por excelencia académica, estoy segura que ese no será tu caso. Por lo tanto, quiero avisarte desde ya que no podrás quedarte en Hogwarts a pasar las vacaciones de Navidad, puesto que tu hermano, Nicholas, vendrá a casa con un amigo de la escuela de Medimagia y Sanación, cuyo futuro es prometedor. Es menester que le conozcas y simpatices con él, quizás, con un poco de suerte, podamos arreglar un buen matrimonio. No eres la más brillante de mis hijas, pero sí la más hermosa. Esperemos que esa belleza te ayude a conseguir un marido digno de esta familia.

Lo entenderás algún día, Charlize. Esto lo hago por tu futuro.

Con cariño.

Tu Madre.

Otras chicas podrían llorar al leer una carta así escrita de parte de sus madres. Podrían sentirse tan desgraciadas y humilladas que harían cualquier cosa con tal de experimentar aunque fuese una sola vez esa cosa a la que le llaman "orgullo paterno". Charlie no conoce la sensación de que sus padres estén orgullosos de ella, y de cierta forma, lo entiende.

Christian y Dalia Mirage, matrimonio feliz y perfecto. Ambos Medimagos exitosos y de renombre. Su padre es sanador experto en secuelas provocadas por magia oscura. Su madre, por otro lado, se dedica a la investigación y elaboración de pociones para curar todo tipo de males. Si tuviese que definirlos en una palabra la mayoría de la gente diría "Brillantes". Si Charlie tuviese que hacerlo diría "Infelices".

Cuando Christian y Dalia Mirage alcanzaron el éxito y renombre profesional (y con ello una buena fortuna), decidieron que el siguiente paso en una vida perfecta sería tener una familia perfecta, a raíz de esa desición concibieron a 4 perfectos hijos. Thomas, el mayor. Siguió los pasos de sus padres y es un Sanador dedicado, sobre todo, a las secuelas provocadas por hechizos desmemorizadores. No solo su apellido es el que le ha permitido obtener un rápido ascenso laboral, sino también sus capacidades. La siguiente es Denisse. Ella no quiso seguir el rubro familiar, sin embargo se dedicó a la defensa contra las artes oscuras, con igual éxito que sus padres y hermano mayor, hoy es una de las directoras más jóvenes del departamento de Regulación contra las Artes Oscuras del Ministerio de Magia. Por último, está Nicholas, incipiente estudiante de Medimagia, estudiante aventajado en todas las materias, lo que probablemente lo lleve a graduarse antes de lo que debería. Y vale mencionar, además, que todos pertenecieron a la gloriosa casa Ravenclaw.

Y bueno, al final, como por ironía de la vida, está ella. Una niña que siempre fue demasiado despistada, que hablaba demasiado fuerte, que reía demasiado, que preguntaba demasiadas cosas… y que era un desastre en todo lo que a sus padres parecía importarles.

Charlie recuerda que una vez, cuando cursaba tercer año, se armó una trifulca de proporciones durante la cena, pues sus padres estaban tremendamente disgustados ya que ella apenas había logrado pasar segundo año y en tercero seguía por la misma línea.

-¿Cómo es posible que seas capaz de obtener puros extraordinarios en algo tan burdo como "Cuidado de las creaturas mágicas" y no seas capaz de pasar "Encantamientos" al menos con un aceptable?- le gritó su padre golpeando la mesa.

-Eso es obvio, padre.- Contestó Nicholas, quien era cuatro años mayor que ella.- "Cuidado de las creaturas mágicas" es una basura, al igual que el cerebro de mi hermana.

Sus demás hermanos se rieron, hasta su madre disimuló una sonrisa. Su padre seguía ofuscado.

-Te lo digo en serio, Charlize. –Continuó su padre.- Rézale a Merlín para que esa bonita cara que tienes se mantenga en el tiempo. Es lo único que nos permitirá conseguirte un marido medianamente decente que se encargue de ti.

-Sí, padre. – Le había contestado ella sin mirarle a los ojos.

Esa noche, Denisse la fue a ver a la habitación.

-Es que no comprendo, Charlize. Cuando ves a papá y mamá, ¿no te dan ganas de ser como ellos? Son brillantes, famosos, tienen millones de amigos…- Su hermana sonaba embelesada con todo lo que nombraba.- ¿No quieres eso para ti?

-No, Denisse. No quiero nada de eso para mí. Mis padres apenas si se hablan entre ellos. ¿Los has visto cogerse de la mano alguna vez? Es más, ¿has visto que nos cogieran de la mano alguna vez a nosotros?

Denisse la miró en silencio. Charlie se sentó en su cama y continuó.

-No he visto a mis padres hablar con cariño de su trabajo, jamás. No he escuchado a Thomas jamás decir que quiere ser sanador para ayudar a la gente. Ni siquiera te he escuchado a ti alguna vez decir que eres feliz en lo que haces. Yo soy diferente, siempre lo he sabido, y ustedes se encargan de recordármelo todo el tiempo haciendo chistes estúpidos y humillándome… ¿pero sabes qué? No me importa. Ser diferente es mi esperanza… mi esperanza de ser la única de esta familia que decida ser feliz antes que exitosa.

Charlie recuerda con exactitud cada palabra de lo que le dijo a su hermana. Las recuerda porque se las repite a diario, no se permite olvidarlas. Siente de todo corazón no haber podido cumplir las expectativas de sus padres, siente haberles clavado el primer cuchillazo el día en que el sombrero seleccionador gritó "Gryffindor" y rompió con la larga tradición de Ravenclaw's de la familia. Siente muchas cosas. Pero siente, sobre todo, es momento de plantarles cara a sus padres y demostrarles que no es tan estúpida como creen.

Querida y respetada Madre:

Estoy bien, gracias por preguntar. Agradezco sobremanera tu cariñosa preocupación por arreglarme un matrimonio infeliz con alguien que no conozco, y agradezco también que me digas que soy la más hermosa de tus hijas… ¿o eso no fue un cumplido? La verdad, no lo sé, soy demasiado tonta como para diferenciarlo de un insulto, pero eso seguro ya lo sabes.

También quería comunicarte que iré a pasar las vacaciones de Navidad, si es lo que quieres, imagino lo mucho que me extrañan tú y papá. Sin embargo, es necesario que te comunique que no podré prostituirme descaradamente con el amigo de Nicholas, cómo tú deseas, puesto que estaré muy ocupada estudiando para entrar a la academia de "Cuidado de la creaturas mágicas". Eso es lo que haré después de Hogwarts y estoy segura de que tú y papá lo respetarán porque me quieren… ¿no es cierto?

Con cariño. Charlie.

Ps: ¿sabes qué es lo bueno de ser considerada retardada? Que puedo usar el sarcasmo sin que nadie note que me estoy burlando. ¿No es genial? Esta carta es un ejemplo de ello. Buen día, Madre.

Charlie enrolla la carta y la ata a la pata de su lechuza, Coconut. Le hace cariño detrás de las plumas del cuello y le dice con cariño

-Coco, llévale esto a mi Madre. Y de ser posible, cágate en el salón, por favor. Te recompensaré por ello.

Observa como la lechuza de aleja y suspira. Tendrá que preparar los EXTASIS y obtener un extraordinario en el EXTASIS de "cuidado de las creaturas mágicas", por supuesto, lo cual no es problema, pero también necesita obtener sobresalientes en "Herbología" y "Pociones". Suspira de nuevo y no sabe si se siente capaz de lograrlo… quizás tantos años de humillaciones si han doblegado su espíritu después de todo.

De repente recuerda algo que la saca de sus recuerdos. Toma una pluma y se apresura a escribir una nueva nota.

Ex - Gordo Black:

Te recuerdo que tenemos un par de copas prometidas. Sin embargo, como sabrás, los expertos surtidores de alcohol en todas las fiestas son los merodeadores, por lo tanto, creo que te corresponderá conseguir un par de botellas. Desde luego, yo pagaré. Así que dime donde y cuando nos reunimos para ir por ellas. Y no, no se te ocurra decir que no, iré contigo a buscarlas.

Charlie Mirage.

Alias "tu rubia favorita". No intentes negarlo.

Charlie ató la nota a una de las lechuzas de la escuela y la echó a volar por la ventana. Sonrió. Si Black le permitía ir con él, de seguro se enteraría de un par de cosas, aunque, debía admitir, que no sabía en qué momento esto se había vuelto tan divertido.


Hola a todos! Bueno, quizás los cápitulos comiencen a hacerse cada vez más largos... ¿sería malo? ¿los prefieren más cortos? lo que pasa es que mi imaginación comienza a superarme y siento que debo abarcar tantas cosas! Comentenme acerca de su pareja favorita y que les gustaría ver de ellos! sus opiniones son clave para mi :) En este capítulo no vimos mucho a Lily y James (golpeo mi cabeza al más puro estilo Dobby por eso) y quiero pedir disculpas a los fans de esa pareja, les compensaré en el próximo cápitulo!

Agradezco esos reviews que aunque son poquitos, para mi son sagrados :) y me dejan al borde de las lágrimas y con una sonrisa boba cada vez que leo uno nuevo!

Anna: Fiel desde el principio! agradezco tus comentarios y me encanta que comentes las partes que te dan risa, algunas veces me he sorprendido pensado: "¿será esto demasiado rídiculo? ¿Haría reír a Anna?" jajaja agradezco tanto tus comentarios, fuiste la primera en comentar mi fic, cuando tenía apenas un cápitulo y no parecía del todo prometedor, y por eso, Agradezco tu confianza y espero leerte hasta el último cápitulo! un abrazo! :)

Saratudela: Me encanta que te encante! intentaré actualizar lo más rápido posible, gracias por comentarme siempre, vale mucho para mi, un gran abrazo!

Vale: Gracias por comentar, me encanta saber que te gusta y causa risa! espero volver a leerte, saludos :)

Mac Snuffles: ¿que tal estoy? pasa que estoy genial después de leer tu review! y considero que un comentario así de largo merece una respuesta en su misma magnitud, así que quisiera partir agradeciendote con lágrimas en mis ojos y alzando las manos al cielo gritando "Hallellujahhhh! (sí, bueno, ahora sabes de donde viene la faceta dramática de mi querido James)! Me alegra, no sabes cuanto, que valores a este Remus, la verdad no sabía como sería recibida su personalidad y me daba un poco de miedo :S puesto que en la mayoría de los fics que he leído Remus parece una niñita llorona, carente de hormonas, aburrida y al cuidado de sus amigos mil veces más divertidos que él! No es nada justo, ¿no lo crees? Y el querido Sirius, le ves superficial y rebelde, pero si hechas un vistazo un poco más profundo a sus recovecos... ¡es toda una sorpresa! James, es solo James. ¡No hay otra explicación para él! De las chicas te iré revelando más poco a poco. Merlín, con tantos halagos me lo has puesto dificil, ¡espero no decepcionarte! cuéntame que te va pareciendo el desarrollo de la historia, un gran abrazo, GRACIAS TOTALES!

Dani Salvatore: Me parece súper que la encuentres súper divertida! :) Espero seguir haciéndote reír, saludos!

Y me voy a escribir a la velocidad de la luz... ¡por ustedes! Adiós :)