DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creo esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.

Enjoy!

Capítulo VI

Secretos.

Peter está en la habitación. Le escribió hace horas a su novia, Sophie Randell, y ella aún no le responde. Está preocupado, no, en realidad está asustado. Sophie de un tiempo a esta parte se estaba comportando distante con él, quedaban cada vez menos y temía que la relación se estuviese desgastando.

Una lechuza de la escuela entra por la ventana y a Peter se le ilumina la mirada, corre hacia ella y a pesar de que la lechuza se resiste a entregarle la carta, finalmente logra arrebatársela. La abre con entusiasmo y comienza a leerla.

Con solo leer el encabezado se da cuenta de que claramente no es para él, ahí pone "Ex -Gordo Black" con una caligrafía claramente femenina. ¿Ex – gordo? ¿Qué rayos? Sabe que no debe hacerlo y que Sirius probablemente le golpee por vulnerar su correspondencia para la curiosidad le puede más. La lee rápidamente y no puedo cerrar la boca cuando termina ¿Mirage escribiéndole a Sirius para invitarle a beber y además autodenominándose "tu rubia favorita"? Pero… ¿cómo? Es que… Peter no entiende nada.

No alcanza a pensar más porque inmediatamente la puerta de la habitación se abre. Es Remus, su semblante es serio y claramente cansado. Arroja el bolso al piso y se deja caer en la cama.

-Mooney, ¿estás bien?- pregunta Peter con preocupación acercándose a él. Le pone la mano en la frente.- ¡Estás ardiendo! ¿Te llevo a enfermería?

-No, Pete, no te preocupes.- Intenta sonreír Remus.- Es la luna… Aún no está ni en el cielo y ya me está jodiendo.

-Trata de dormir un poco.- Le pide Peter con cariño.- Te despertaré a las seis y treinta para llevarte con Madame Pomfrey, ¿de acuerdo?

-Genial, gracias Pete.

Peter le cierra el dosel de la cama. Mira el calendario que tienen puesto tras la puerta. Es hoy. Hoy es día de transformación. Peter se acerca a la ventana e intenta respirar aire fresco para calmarse. Siempre se pone nervioso los días que deben acompañar a Remus. Le gustaría ser como James y Sirius, llenos de valentía y entusiasmo cada vez que llega el día, pero no es así. A él lo invade el miedo y la preocupación catastrófica de que algo salga mal, y no puede evitarlo, por mucho que quiera a Remus.

James y Sirius entran a la habitación muertos de risa. ¡Sirius! Peter recuerda la carta que llegó para él de parte de Mirage.

-¿Qué hay, Wormty?- Le pregunta James con simpatía.- No tienes buena cara…

-Es por Remus- Mintió Peter. A veces, solo a veces, se le da muy bien mentir.- Le he dicho que descanse un rato antes de irse a enfermería, se sentía muy mal…

James y Sirius intercambian miradas de preocupación, ambos se acercan a la cama de Remus. Susurran unas palabras, le sonríen, hasta le acarician un poco el pelo y los brazos. Peter les mira con algo parecido a los celos, "pero son celos sanos" se dice a sí mismo, para no sentirse tan mal.

James y Sirius se vuelven de mantequilla cuando ven a Remus en esa condición, y más de alguna vez han tenido que contener las lágrimas cuando lo ven después de transformaciones que han sido demasiado violentas. Remus es el punto débil de los tres, el que "aflora nuestros sentimientos más homosexuales" aseguran entre risas cada vez que están con él en la enfermería, curándole las heridas y haciéndole compañía para que no se aburra. Y cada vez que Remus dice "Basta, se acabó, no deben venir más conmigo" ellos se encogen de hombros y le contestan "Tú harías lo mismo por nosotros". Y Remus se calla. Porque sabe que es cierto, que es inevitable y que pedirles que dejaran de hacerlo sería… antinatural.

Sirius cierra nuevamente los doseles de la cama de Remus y se sienta en el alfeizar de la ventana.

-Deberíamos dormir una siesta también nosotros- Sugirió James reprimiendo un bostezo.- nos espera una larga noche en pie.

-Buena idea, creo que yo lo haré. –Asintió Peter.- Pondré el despertador a las seis y treinta. Le prometí a Remus que le despertaría a esa hora. Por cierto, Padfoot, antes que lo olvide, te llegó una carta.

-¿De quién?- preguntó Sirius sorprendido recibiendo el pergamino que Peter le alcanzaba.

-No lo sé.- Mintió Peter encogiéndose de hombros.- La trajo una de las lechuzas del colegio.

Peter y James se recuestan un rato. Sirius abre la carta y una sonrisa se extiende por sus labios. Tal vez, solo tal vez, Mirage sí sea su rubia favorita.


-Entonces, mi idea es ir a Hogsmeade con Lupin y beber algo en alguna taberna clandestina. Ni de joda me iré a meter a las "Tres escobas" porque ahí jamás nos darán nada más que una cerveza de mantequilla…-Le explicaba Trinity a Lily.

-No creo que el alcohol le suelte la lengua a Lupin, tienes que ser cuidadosa Triny, sabes que él es muy perspicaz…

-Con Lupin debo ser paciente, lo sé.- Reconoció la castaña recostándose en su cama.- Invertiré tiempo en ganarme su confianza, quizás me tarde más de lo que creía, pero valdrá la pena…

Charlie se sentó junto a ella. Tenía una expresión entusiasmada.

-Yo hice lo que acordamos, le invité un trago a Black.- Comenzó a contarles, Lily la miró sorprendida.- No fue tan difícil, la verdad es que como el tipo es un payaso, a punta de bromas una logra sobrellevarlo…

-Bien, creo que me estoy quedando algo retrasada.- Reconoció Lily estirándose un mechón de cabello exasperada.- ¡Pero es que me supera! Se los juro, no puedo invitar a salir a Potter, ¿Cuál sería mi excusa? Tendría que aceptar una de sus 500 invitaciones diarias pero… ¡ay, Merlín! Es tan humillante…

Las otras dos se quedaron calladas meditando. Charlie de repente puso expresión de haberse ganado la lotería.

-Oye, ¿porqué no te unes a mi plan con Black?- preguntó emocionada.- Podría decir que te has quedado sin panorama para el fin de semana y que tienes ganas de fiesta. El obviamente invitaría a Potter…

-Ah, claro, y nos vamos de farra los 4 en plan hermandad… ¡es ridículo, Charlie!

-De hecho…- comenzó Trinity poniendo esa escalofriante cara que demostraba que no estaba tramando nada bueno.- No es tan ridículo, Lils. No, si le hacemos algunas variaciones. Todo se trata de manipular las variables...

-No sé porque creo que lo que sea que estés pensando no me va a gustar para nada.- Dijo la pelirroja cruzándose de brazos.

Una lechuza entró en la habitación, y las tres se quedaron mirándola.

-¿Alguien espera carta?- preguntó Trinity frunciendo el ceño.

-Yo no.- respondió rápidamente Charlie.- Dudo que mi madre se haya recuperado del shock que le debe haber causado mi última carta.

Lily se acercó al ave y desanudó el pedazo de pergamino que traía. Lo extendió, leyó el encabezado y rápidamente se lo pasó a Charlie, que lo recibió sorprendida. Lo leyó de un tirón mientras una sonrisa se extendía por su cara.

-Bueno…- dijo con alegría.- Lo que sea que estés tramando, Triny, ya tiene fecha de ejecución…

Les extendió la carta a sus amigas con una sonrisa satisfecha. Trinity abrió la carta y Lily se situó detrás de su hombro para poder leerla también.

Mirage:

No sé si pueda concederte el placer de conocer uno de los secretos mejor guardados de los merodeadores. Eso depende de qué tan larga sea la lista de virtudes que escribas sobre mi persona y de cuantos méritos realices de aquí a mañana por la noche. Sí, leíste bien, mañana por la noche. Cancelaré mis múltiples compromisos (y puedo asegurarte que eran tremendamente interesantes) para irme de borrachera contigo, Rubia. Pasado mañana decidiré si verdaderamente eres mi favorita, ¿te parece?

No te preocupes, tengo presente que el alcohol no te abre los ojos ni las piernas, por mi parte está bien, no tengo interés ni en tus ojos ni en tus piernas. Quizás sea porque tú también te estás poniendo gorda… ¿no te jode? (Sí, soy tremendamente rencoroso)

Espero esa lista, no bromeo. Aguarda, yo también te acabo de llamar gorda… quizás también escriba una lista sobre tus virtudes, aunque te aviso desde ya que será corta. Tal vez solo figure el hecho de que seas rubia. Merlín, me encantan las rubias.

Sirius "el nunca gordo" Black.

Ps: Acabo de recordar otra cosa que añadiría a la lista, pero esa te la digo mañana en persona y con unas copas de por medio. Claro, si es que te atreves.

Trinity la miró con una enorme sonrisa y Lily tenía la boca abierta.

-No lo puedo creer…- exclamó la pelirroja sin salir de su asombro.

-¡Por Merlin, eres una maldita ídola!- Le gritó Trinity abalanzándose sobre ella para abrazarla.- ¡De veras Charlie, eres increíble, lo tienes en el bote!

-Tienes que ponerte a escribir esa lista ya mismo- dijo Lily contagiándose el entusiasmo y uniéndose a la abrazo triple- ¡No hay vuelta atrás, chicas, este pastel está comenzando a hornearse!

-Que me deje acompañarlo y enterarme de cómo lo hacen para salir del castillo, depende de esa lista- exclamó la rubia emocionada.- tienen que ayudarme a escribirla. Será el primer secreto a conocer, chicas...

Charlie sacó inmediatamente un pergamino de su bolso y una pluma, las miró con cara expectante. Lily y Trinity sonrieron con malicia.


A las seis y treinta en punto Peter despertó a Remus. Este último no tenía buena cara. Sus ojos estaban dilatados y tenía una mirada ligeramente trastornada. Respiraba con dificultad y sus músculos parecían agarrotados.

Lo que ocurría después era una costumbre, casi un ritual. Todos los meses, frente a la puerta de la habitación, siempre lo mismo. Era la forma en la que se despedían de Remus, porque cuando lo volviesen a ver, sería en forma de lobo. James, como cada mes, se ofreció a acompañarlo a la enfermería. Peter se acercó y le puso la capa a Remus sobre los hombros, este se quejó intentando apartarla con un gruñido.

-Sé que estás ardiendo y tienes calor, pero afuera comenzará a refrescar, además la necesitarás por la mañana.- Le dijo con una sonrisa, le palmeo la espalda con cariño a modo de despedida.

Sirius se acercó y le abrazó con ímpetu. Remus apenas le devolvió el abrazo e intentó apartarse con brusquedad.

-No te pongas bruto, Mooney, deja que me despida como la gente.- Le reprochó con suavidad. Le pasó un brazo por los hombros y le dijo con una sonrisa- No te preocupes, cuando abras los ojos esta noche, ya estaremos ahí.

Luego James le tomaba del brazo y le susurraba:

-Ahora bajaremos, ¿de acuerdo? Debes actuar con naturalidad en la sala común, estaré contigo en todo momento.

El mismo cuadro todos los meses. Las mismas palabras, las mismas acciones. Cada uno en su rol, cada uno a su manera. A veces Remus reaccionaba con brusquedad, otras veces con completa tristeza, y otras veces estaba tan débil que apenas podía mantenerse en pie, pero lo hacían de todos modos. Era la manera que tenía de demostrarle que estaban con él cuando era Remus Lupin, que seguirían ahí cuando fuese El Lobo y que, sobretodo, seguirían con él por la mañana, cuando volviese a ser el mismo Remus de siempre.

Remus Lupin

Es James quien siempre le acompaña a la enfermería para encontrarse con Madame Pomfrey. Durante el camino nunca hablan. No hay bromas, no hay chistes, solo silencio. James odia estar callado, pero se mantiene de esa manera, porque sabe que Remus así lo prefiere.

Remus camina por inercia, los sentidos le atormentan. Escucha los pasos de quienes pasan por su lado multiplicados por diez. Escucha la respiración de James y el latido de su corazón acelerado. Ve todo con nitidez, pero hay demasiada luz a pesar de que el sol ha comenzado su descenso. Se clava las uñas en las palmas de las manos porque sus puños están demasiado agarrotados como para extenderlos. Y huele, sobre todo huele, eso es lo que más le vuelve loco. Huele el sudor de quienes pasan por su lado, huele a humano, huele a sangre.

Remus, inevitablemente, da rienda suelta a todos sus pensamientos cada vez que va camino a la enfermería. Es su lapsus de locura en el cual manda a su conciencia de vacaciones y piensa sin tapujos en lo injusta que es la vida a veces. La muy puta vida, te da un golpe certero y no solo hace que el golpe te duela sino que además desmorona todo lo que eres, echa por tierra tus sueños y, como si no fuera suficiente, lastima a todos los que te rodean.

Remus nunca olvidará el instante maldito en el que le mordió el lobo. 6 años de edad y el mundo ya estaba jodido para él. No olvidará jamás los gritos desgarradores de su madre al verlo sangrando y creyendo que estaba muerto. Ojalá se hubiese muerto.

Merlín es testigo de que sus padres buscaron todo tipo de cura para sanarlo. Merlín es testigo de cómo cada negativa era un golpe para ellos. Su padre falleció poco antes de que entrara a Hogwarts. Fue un golpe letal para su madre, quién viuda y cargando sola con el peso de un hijo maldito, se sumió en una depresión tan profunda que terminó por internarla en San Mungo de forma crónica, desde hacía ya 3 años.

La vida no le ha dado tregua. Le ha destruido poco a poco, parte por parte, y sabe, tiene más que claro, que el futuro no será mejor. Lo sabe. ¿Cómo podría serlo? Es un licántropo, maldito, jodido, dañado. En todos los sentidos. En mente y corazón. Jodido hasta la última célula del cuerpo, jodido hasta la última parte de su ser.

Debe reconocer que ha conocido solo una maldita bendición en la vida. La amistad incondicional de tres personas. Tres personas que se juegan el pellejo y la libertad solo por ahorrarle un par de cicatrices cada mes. Tres amigos que son su mayor fortaleza, pero también su peor debilidad. No sería capaz de negarles nada, de contradecirles, de enfrentarles. Jamás. Y a veces se odia por eso.

Llegan a la enfermería. Todo ocurre rápido, el no es capaz de notar nada. Madame Pomfrey lo recibe con amor casi maternal. James le abraza con fuerza, el se aparta, la luna está cerca, el olor le vuelve loco, la sangre le hierve en las venas.

-Lléveme rápido. Se acerca.

Es todo lo que puede decir. No se despide de James, no puede ni mirarlo. La cabeza le va a estallar, los músculos se acalambran. La boca se le seca y el corazón se le acelera.

Llegan a los terrenos, por fin. El sauce boxeador, el túnel, la casa de los gritos. Madame Pomfrey le pregunta si puede hacer algo más por él. "Váyase" es todo lo que puede responderle.

Un último lapsus de razón le hace quitarse la ropa para no romperla, luego el dolor. Dolor indescriptible, intenso, inevitable. Los huesos se le desencajan, se acomodan en ángulos distintos, los músculos se extienden, la piel se rasga. Grita con todo lo que su garganta le permite. Grita con rabia, con dolor, con frustración. Grita porque no es capaz de hacerlo cuando es humano, porque no es capaz de decir en voz alta "La vida es una mierda", porque no es capaz de decirles a sus amigos que lo dejen solo.

Grita porque es un maldito licántropo. Y como tal, su grito se transforma en aullido.

Lo último que alcanza a ver es un ciervo, un perro y una rata, mirándolo desde la puerta. Y luego, todo es oscuridad.


James, Sirius y Peter llegan a la habitación antes de que amanezca. Cuando la luna ha desaparecido pero el sol aún no sale. Exhaustos, adoloridos y con el corazón en la mano por haber tenido que dejar a Remus solo y desnudo en la casa de los gritos. No querían hacerlo, pero Madame Pomfrey llegaría en cualquier momento y no podía verlos ahí. Lo último que alcanzan a hacer es acostar a Remus sobre la desvencijada cama que hay en la casa y cubrirlo con la capa. Sirius hace un recuento rápido de sus heridas para asegurarse de que no haya ninguna extremadamente grave, solo entonces se retiran con rápidez.

Sábado, 09 AM y a pesar de haber dormido solo un par de horas James, Sirius y Peter ya están en pie. Van rumbo a la enfermería a visitar a Remus. O al menos ese es el plan…

-¡Potter!- Lily grita desde uno de los sillones. James se gira y sonríe al verla. Lily cierra el libro que tenía en el regazo y se acerca.- ¡Hola! vaya, no tienen buena cara, seguro se fueron de fiesta anoche para variar…

-Oh, Preciosa Evans, me encanta cuando me regañas por haberme ido de fiesta toda la noche, se siente taaaan "novios", ¿no crees?- Le dijo juntando ambas manos y mirándola soñadoramente.

-No, no lo creo. La verdad que salgas de fiesta me tiene sin cuidado.- Le contestó la pelirroja con sorna.- En realidad, estaba esperando a Lupin, hoy tenemos reunión con McGonagall y quería discutir algunas cosas con él antes de ir.

-¡Hey, James!- Le llamó Peter exasperado por tener que esperar.- ¿Te vienes o no?

-Tú quédate.- Le dijo Sirius con una sonrisa y mirando significativamente a Lily.- Nosotros nos adelantaremos. Te esperamos allá.

Dicho esto, Peter y Sirius salieron por el retrato de la dama gorda. James suspiró preocupado.

-¿pasa algo malo?- preguntó Lily frunciendo el ceño. De repente calló en la cuenta y añadió con preocupación.- ¿Dónde está Lupin?

-De eso quería hablarte… Está en la enfermería y no creo que pueda asistir a la reunión con McGonagall, de todas formas, ella seguro ya está enterada…

-¿En la enfermería? Por Merlín, ¿qué le ocurrió? ¿Está bien?- Preguntó la pelirroja cubriéndose la boca con las manos.

-¡Hey!, bájale a la preocupación, que me pongo celoso. –Bromeó James y quitándole hierro al asunto añadió- Solo fue un pequeño accidente…

-¿Puedo ir contigo a verlo?- preguntó con genuina consideración- Conociendo a Lupin de seguro estará preocupadísimo por dejar sus labores de prefecto, quiero decirle en persona que no se preocupe y que yo me encargaré de todo…

-Oh, por Merlín, que gran mujer eres, hermosa y considerada, tan amable y caritativa, ¿Cómo no amarte, Evans? ¿Cómo no admirarte?…

-Ay, ya cállate Potter- le interrumpió Lily y se apresuró a salir por el cuadro de la Dama gorda.

James la siguió y caminaron por los pasillos rumbo a la enfermería. Lily sabía, era consciente de que todos los alumnos que pasaban por ahí los miraban asombrados, murmuraban, cuchicheaban cosas como "Al parecer Potter al fin lo consiguió" y las chicas que le miraban con envidia decían en voz demasiado audible "Evans calló, todos sabíamos que al final caería, tanto tiempo de hacerse la difícil para nada". Se sintió avergonzada, como si caminara por una gran vitrina, exponiéndose a que todos la criticaran y le miraran con ojos acusadores.

-Aunque daría mi brazo derecho para que lo que están murmurando fuese cierto, tengo claro que no lo es, Evans.- James había notado como la cara de Lily se iba volviendo roja y se le tensaban las facciones por la rabia contenida.- Eso no quiere decir, desde luego, que dejaré de intentarlo. ¿Por cierto, que harás hoy por la tarde?

-¡Potter, tienes que dejar de hacer eso!- le espetó la pelirroja.

-¿Qué?

-¡Pues eso! ¡Eso de agobiarme y perseguirme y acosarme!- le gritó exasperada- ¡Podrías haber aprovechado la caminata a la enfermería para conversar tranquilamente y conocernos, pero en vez de eso lo arruinas invitándome a salir y desesperándome! ¡No puedes pretender ir por la vida obteniendo todo lo que quieres en el momento en que a ti se te ocurra!

James la miraba boquiabierto. Lily parecía haberse sacado un gran peso de encima y le miraba sopesando si sus palabras habían hecho algún efecto en el descerebrado de Potter.

-Entonces…- comenzó James llevándose la mano a la nuca.- Seamos amigos, ¿sí? Nada de invitaciones a salir, ni citas, ni recitarte más poemas épicos cada vez que te veo, ni intentos de besarte cuando estás distraída, ni ponerme debajo de las escaleras para verte las piernas mientras bajas, ni mirarte el escote cuando estás sentada…

-Ok, Potter, lo captaste.- Le paró la pelirroja.- "Ser amigos" es extremo, pero sí, podemos llevarnos bien y conocernos y quién sabe, quizás si podamos llegar a tener una buena amistad.

Siguen caminando, Lily más tranquila y James más turbado que nunca en su vida. No sabe qué decir, de qué hablar… afortunadamente la pelirroja rompe el silencio:

-¿Qué le pasó a Remus?

-Bueno, es algo bastante estúpido la verdad.- James suelta una risita nerviosa, no habían acordado una versión oficial con los demás, pero afortunadamente si hay algo que abunda en la mente de James Potter es imaginación.- Le pedí a los chicos que vinieran conmigo a volar, de más está decirte, que los tres son unos zánganos que jamás han sido muy amigos de las escobas, pero ¡qué va! Era por hacer algo diferente…

-¿Y? ¿Qué pasó?

-Bueno, el asunto es que…- James hablaba con seguridad, como si de verdad creyera cada palabra de lo que decía.- Peter se negó rotundamente a montar una escoba. Sirius lo hizo, dio un par de vueltas y volvió a tierra firme, la verdad él no lo hace nada mal, ¿Pero Remus? Por Merlín que jamás he visto a alguien tan desgraciado en quidditch…

Lily soltó una carcajada y James continuó.

-No te rías Evans, que es una historia trágica.- Le regañó con una sonrisa, ella volvió a reír. - ¿Para qué alargarte más el cuento? Remus fue un fracaso rotundo desde el primer momento que se montó en la escoba, incluso exclamaba: "¿Porqué mierda no puedo hacerlo si ya he leído 15 veces Quidditch a través de los tiempos?"

Lily volvió a reír. James mezclaba elementos de la realidad con algunos que salían de su cabeza. Lo de Remus montado en escoba verdaderamente había ocurrido en cuarto año y ciertamente el tipo era un fracaso volando.

-Imaginarás el final. Remus pierde el control y se termina estampando contra las graderías del estadio. ¡Fue un golpazo! El resto es historia, Remus en enfermería con varias lesiones y contusiones múltiples y yo con un remordimiento más grande que Inglaterra por haberlo llevado a practicar ese rudo deporte.- Finaliza James también soltando una carcajada.

-Ya lo creo, por eso siempre he creído que el quidditch es un deporte de trogloditas…

-¿QUÉ? ¿Es en serio? no puede ser en serio Evans, mi chica soñada no puede pensar eso del quidditch…

-Ay, vamos Potter, ¡hasta tú mismo dijiste que era un juego rudo! Incluso gente ha muerto jugándolo

-¡Ay! ¡Pero qué argumento más soso! La posibilidad de morir es justamente lo que lo hace genial…

Llegan a la puerta de la enfermería, Lily va a abrirla para entrar pero James la detiene y se pone delante de la puerta, tenía que entrar el primero para avisarles a los demás de la pequeña modificación que había hecho en el motivo por el que Remus estaba en la enfermería. Solo un pequeño detalle.

-Mira, eh, voy a entrar a avisarle a Remus que tú has venido.- dijo ante la cara de asombro de la pelirroja.- él no te esperaba y no sé si estará presentable para recibirte…

-Es cierto.- Dijo Lily con una sonrisa sorprendida de que Potter fuera capaz de pensar algo tan sensato.- Ve tú primero y me avisas si es que puedo pasar…

James entra rápidamente. Remus está recostado y parece cansado, pero se ríe con ganas de un chiste de Sirius, sujetándose ligeramente el costado. James sabe que en ese lugar hay una herida que probablemente aún no se ha cerrado.

-Chicos, eh, escúchenme un segundo. Ah sí, antes que todo, ¿Qué tal estás Remus?- le pregunta con cariño mientras le revuelve el cabello. Remus asiente con una sonrisa.- Genial, me alegro que estés de buen humor porque tienes una visita…

-¿Qué? ¿Quién?- pregunto incorporándose con sorpresa y sujetándose el costado haciendo una mueca de dolor. Peter y Sirius le miran igual de sorprendidos.

-Es Lily- explicó James con rápidez.- Nos atrapó cuando veníamos camino para acá, te estaba buscando a ti y quiso venir a verte y bueno, la cosa es que está afuera, ¿sí?

-Pero, pero, ¿Qué le diré cuando pregunte porque estoy aquí?

-No te preocupes, yo ya me encargué de eso, la versión oficial es que te estampaste contra las graderías del estadio montando en escoba porque tienes menos coordinación motora que Ficlh bailando cha-cha-chá… Tú solo recuerda el episodio de cuarto año…

-Oh, genial, ¿no pudiste decirle algo menos humillante? – preguntó Remus dejándose caer en la cama.

-Bueno, la verdad es que mis opciones eran decirle que te caíste de la escoba o que te habías contagiado una enfermedad venérea… preferí la primera, ¿tú no?

James regresa por Lily coreado por las risas de Sirius y Peter. Abre la puerta y le dice:

-Puedes pasar Evans… ¡está presentable y de muy buen humor!

Lily entra musitando un tímido "permiso". Cuando llega frente a la cama de Remus se siente bastante intimidada. Sirius y Peter la observan con curiosidad, pero Remus le saluda con una sonrisa.

-Hola Lily, ¡qué bueno que viniste! Estaba preocupado por no poder avisarte que no iría a la reunión con Mcgonagall…

-Me lo imaginaba- Dijo acercándose a él y poniéndole una mano en el brazo de modo afectuoso.- Por eso le pedí a Potter que me trajera y bueno, me contó tu desafortunado accidente en el camino. Debo confesarte que me reí bastante pero ahora que te veo, ¡por Merlín! Más bien pareciera que te hubiera arroyado un tren…

Esto último lo dijo con preocupación. No era para menos, Remus estaba pálido, ojeroso, un rasguño horrible le cruzaba la mejilla derecha, tenía el labio partido, los antebrazos llenos de heridas y hematomas. En el cuello, asomándose por el borde del pijama se le veían algunos cortes que aún no se coagulaban del todo.

Remus le pidió que le entregara sus disculpas a Mcgonagall. Conversaron un par de minutos acerca de cosas banales, en las que Sirius, Peter y James participaban de vez en cuando. Finalmente, pasados 10 minutos, y sintiéndose profundamente incomoda, anunció que se retiraba. Le dio un abrazo a Remus y se despidió de los demás con la mano.

Cuando salió de la enfermería respiró con alivio. Los merodeadores no fueron desagradables con ella, de hecho, se comportaron bastante bien… pero aún así jamás se había sentido tan incómoda. Era algo inherente a ellos, algo en la atmosfera que se creaba cuando estaban juntos, una intimidad aplastante que te hacía sentir invasora y completamente ajena a su mundo. Frases incompletas, risas sin motivo, miradas cómplices… todo creaba un ambiente tan enigmático e infranqueable entre los 4 amigos que Lily no hallaba el momento de salir de ahí.

¿Cómo podía haber tanto misterio en torno a los merodeadores? ¿Habría más secretos más allá del hecho de conocer Hogwarts como la palma de su mano? ¿Secretos más grandes que simplemente salir de fiesta un par de noche al mes?

Lily se asomó a una ventana para respirar aire fresco. Quizás no tenían que seguir con el plan… quizás habían cosas que era mejor no saber.


James, Remus y Sirius discuten acerca del amor y las relaciones serias para matar el tiempo.

-No, por favor Prongs, ¿es en serio?- dijo Sirius golpeándose la frente con la palma de la mano.- No puedes ser tan tarado ¿De veras quieres seguir el cánon social de casarte, tener hijos y vivir en una casita blanca con jardín?

-Bueno, la verdad es que el color de la casa me da lo mismo ¡eso lo puede elegir mi flamante esposa!- Dijo James con una enorme sonrisa, Remus se ríe y Sirius no da crédito a lo que oye.- ¿Cómo no vas a querer casarte y tener hijos, Padfoot? ¡Tener una familia debe ser lo más genial del mundo! ¡Una linda esposa que te apoye incondicionalmente y muchos hijos que crean que tú eres el hombre más increíble del mundo! ¿Cómo no va a ser eso genial?

-Bueno, claramente sus conceptos de "familia" y sobre todo de "padres" difieren bastante, quizás eso explique la diferencia de opiniones. – Dijo Remus conciliadoramente.

-Pues bien, ni nos importa lo que hagas, Jimmy.- Dijo Sirius con despreocupación.- Y cuando Remus, Pete y yo sigamos viviendo la maravillosa vida del soltero y tú debas quedarte en casa fregando platos y cuidando niños, quizás cambies de parecer…

-¡Serán los platos en que coma mi familia y los niños que cuide serán mis hijos! ¡Y me parece ofensivo que tú insultes a mi querida y amada familia inexistente!- Chilló James con aprehensión mientras Sirius se doblaba de risa. Buscó apoyo en Peter.- Además, ¡mira a Pete! ¡El es un hombre de principios cuya relación es seria y consolidada! Él es uno de los míos, tú puedes quedarte con Remus y su fobia al compromiso, viviendo la solitaria vida del soltero ¿No es cierto, Wormty?... ¿Pete?... ¿Peter?

Peter miraba por la ventana completamente ajeno a la conversación. Cuando se dio vuelta su expresión era extraña y algo temerosa. Aún así comenzó a hablar:

-Quiero hablar con ustedes… la verdad no sé cómo hacerlo con sutileza así que solo lo diré y ya…- Peter suspiró ante la atónita mirada de sus amigos.- Quiero que sean sinceros, los tres están haciendo cosas a escondidas, lo sé, porque los he visto.

-¿Eso quiere decir que has estado espiando, pequeña rata?- preguntó Sirius riéndose, no sabía de que hablaba Peter y tampoco entendía a qué venía tanta seriedad.

-No los he estado espiando... Bueno, un poco, pero ha sido sin querer.- Dijo Peter, ofendido de que Sirius no se tomara en serio lo que estaba diciendo.- Por eso se que los tres han mentido, y no solo a mí, se han mentido entre ustedes.

Esta vez el semblante de Sirius, James y Remus cambió súbitamente y se miraron con receloso interés y una punzada de culpabilidad.

-Y si no me creen, adelante, respondan un par de preguntas.- Continúo Peter aún enojado.- ¿Por qué regresaste vomitado a la habitación, Prongs? Y olvida la historia del caramelo vomitivo del chico de segundo, porque sé que no es cierto. ¿Y qué hay de ti, Mooney? Cuéntanos de la romántica apuesta que hiciste y del porqué saliste corriendo después de que entregaran las notas de transformaciones.

Los aludidos se miraban boquiabiertos y avergonzados. Sirius miraba desafiante a Peter. Este no se dejó intimidar y continuó.

-Y por último tú, Padfoot…Háblanos de tu "rubia favorita".

-Eres un canalla, Peter, no tengo porqué contarles todo lo que hago- le espetó Sirius enojado.

-Es cierto, no debes darnos explicaciones sobre tu vida privada.- Aceptó Peter, y agregó furioso.- Pero sí merecemos saber porqué rayos estás dispuesto a mostrarle a Mirage la manera de salir del castillo y llegar a Hogsmeade ¿Qué será lo siguiente? ¿Mostrarle el mapa? ¿Contarle lo que somos y lo que hacemos en las noches de luna llena? Dinos, Sirius.

James y Remus miraron a Sirius con enojo. Este se levantó con agresividad de la silla y les dio la espalda maldiciendo. Peter se sentó tranquilamente y les echó una mirada auto-suficiente.

-¿Y bien? ¿Quién comenzará a sincerarse? No nos hemos ocultado un secreto en toda la vida… no creo que este sea el momento para comenzar a hacerlo.


Como siempre agradecer a todos los que se dan el tiempo de comentar alguno de mis cápitulos, son ustedes mismos los que hacen que mi imaginación fluya y actualice con rápidez, se los juro, cada vez que leo un review nuevo es como una inyección de energía! Así que les riego, con todo mi ser, que no dejen de hacerlo. Cuéntenme que tal les va pareciendo todo.
Un gran abrazo a todos.

Mika Azu: Saber que mi fic te hace reír es mi segunda cosa favorita. La primera es saber que te gusta :) Espero haber provocado las mismas reacciones en este nuevo capítulo, Saludos!

Nat. B: Todo lo que te quería decir, ya lo he hecho mediante mensaje privado. Solo me queda reiterarte un enorme GRACIAS y que seguiré esforzandome para no decepcionarte. Un gran abrazo, espero saber nuevamente de ti :)

Guest: Sería genial saber tu nombre para no tener que llamarte "Guest" xD pero, ¡que va! agradezco tu comentario de todos modos. Me gusta que te guste y bueno, debes comprender a James, ha tenido una vida soñada siempre, hijo único, consentido y millonario, quizás por eso lo veas un poco más soso que a los otros, pero si continúas leyendo quizás te sorprenda, ¡dale una oportunidad! No temas por los capitulos largos, siempre me sobra algo de inspiración para continuar con el siguiente ;) saludos!