DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creo esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.
Enjoy!
El plan sigue en pie. (?)
Trinity Xavier
Trinity sale de la enfermería y el corazón aún le late desbocado. Se siente enojada, no, ¡furiosa! Absolutamente furiosa consigo misma. Y no es para menos, ¿qué es lo peor que puedes hacerle a una controladora obsesiva? Pues justamente lo que le hizo Remus Lupin a ella, eso de acorralarla, de cuestionarla, de burlarse con ese maldito sentido del humor tan… tan… ¡tan Lupin, demonios! Cómo lo odia.
Trinity es una persona de odio más que de amor. Lily suele burlarse diciéndole que con ese carácter de mierda jamás conseguirá que Dumblendore se fije en ella. Trinity le contesta con toda la mala leche que tiene, que aún conserva las esperanzas, puesto que si Potter se fijó en ella, todo es posible.
Trinity odia muchas cosas, muchas personas, muchas sensaciones. Odia, sobre todo eso, las sensaciones, porque todo lo demás es evitable… por ejemplo, si le molesta algo o alguien, es simple, le evitas o le ignoras ¡y ya!, pero cuando sientes algo, lo que sea ¿cómo puedes hacer vista gorda? No es posible. Solo lo sientes y aunque te duela y te joda no tienes nada que hacer al respecto. Y por eso lo odia.
No siempre fue así. O tal vez sí, la verdad no lo sabe. Quizás si las cosas hubiesen sido distintas…
Trinity se crió con sus abuelos: Alanis y Agnan Xavier. En un principio vivió junto a ellos y su madre. A su padre jamás le conoció, ni siquiera supo su nombre, sus abuelos obligaron a su mamá a conservar el apellido y nadie jamás le mencionó de nuevo. No tiene muchos recuerdos de aquel entonces, pero los pocos que conserva, por Merlín, cómo quisiera borrarlos…
Recuerda el día en que su madre tomó sus maletas y en medio de un vendaval de gritos de Agnan y súplicas de Alanis, cruzó la puerta para nunca más volver. Tenía casi 5 años. Recuerda las duras palabras que oyó de la boca de su abuelo: "El día de hoy has dejado de ser mi hija, te recomiendo largarte de aquí". Recuerda las palabras de su abuela en medio de sollozos: "La niña se queda aquí conmigo. No dejaré que te la lleves para envenenarle el alma con tus asquerosidades".
Y, muy a su pesar, recuerda sobre todo, la respuesta de su madre: "Quédate a la niña. No pensaba llevarla conmigo de todos modos". Esa fue la única vez que sintió que su corazón estallaba en mil pedazos, en millones de pedazos. Y ha dedicado los doce años siguientes a blindarlo para que jamás vuelva a ocurrir.
Cuando cumplió diez años, finalmente se atrevió a preguntar la razón del abandono de su madre. Fue la primera vez que oyó de magia oscura y del efecto que causa sobre las personas. Las palabras de Alanis fueron tajantes: "La gente que sigue las artes oscuras tiene la mente y el corazón del mismo color, Trinity. Y eso es lo que los hace ser peligrosos. Tu madre desgraciadamente frecuentó las amistades equivocadas… cuando quisimos detenerla, su corazón se había vuelto negro". Trinity no puede evitar que los ojos se le llenen de lágrimas cada vez que lo recuerda. Agnan fue más duro al momento de recordar a su hija: "Escogió un camino que yo jamás podría comprender, ni menos compartir. Cuando decidió dejarlo todo, incluso a ti, para seguir al hombre que la introdujo a la magia negra, me di cuenta de que jamás podría verla con ojos de padre de nuevo. Para mí se transformó en un enemigo más y eso es irreversible".
Trinity entiende a su abuelo, entiende su dolor y entiende su decepción. Agnan Xavier pertenece al Departamento de Misterios del Ministerio de Magia. Ni ella ni su abuela saben con exactitud a qué rayos se dedica, pero si saben que aborrece la magia oscura con toda su alma. Agnan Xavier en su calidad de Inefable, ha sufrido toda clase de heridas peligrosas y ha recibido maldiciones de todo tipo, por eso a ella no le sorprendieron las heridas de Remus, ni sus marcas, ni sus cicatrices, por qué pasó años viendo y curando las de su abuelo.
Por eso ella no hace demasiadas preguntas, porque está acostumbrada a que no haya respuestas. Está acostumbrada a ser autosuficiente, independiente, a prueba de balas, a tener el control absoluto sobre su vida y sobre cada pequeño detalle. Y sentir que otro que no sea ella tiene el control, le parece inaceptable.
Por eso Trinity Xavier es como es. Nunca se entrega por completo a nadie, siempre se deja una gran parte para sí misma. Porque de esta forma, cuando las cosas se pongan feas, no sentirá que le han arrebatado todo.
Lily está en la habitación escarbando en su baúl, buscando algo de lectura ligera para ese día sábado aburrido. Pero su paz se ve rápidamente interrumpida por un huracán rubio que entra en la habitación. Charlie grita, da saltitos y trata de explicarle algo, a su juicio, muy emocionante.
-Lily, a que no te imaginas quien me invitó a salir… ¿te lo imaginas? No, seguro que no lo harás, así que te lo diré: ¡Philippe Garamond!
-¿Es en serio? ¿Cómo puedes tener tanta suerte? que envidia, ¡ese tipo esta buenísimo!- admitió asombrada la pelirroja.- En todo caso, tampoco es tan inimaginable, Garamond te tira los tejos desde el año pasado…
-Sí, bueno…- Comentó Charlie distraídamente echando un vistazo a su baúl para ver que ponerse.- Necesitaba a un buen prospecto para hacer rabiar a imbécil de Black…
-Vaya, parece que verdaderamente te jodió que te dejara plantada, ¿eh?- preguntó Lily con una sonrisa malévola en el rostro.
-Sí, es cierto, te lo imaginarás por que a ti te debe haber jodido de forma similar que Potter pasara de ti…- le respondió la rubia con la misma sorna. Lily entornó los ojos y reconoció que ese fue un golpe extremadamente bajo- Además no tiene nada de malo admitirlo, no significa que esté locamente enamorada de él ni nada por el estilo, es solo que me ha pegado en el orgullo, nada más.
Lily asiente con la cabeza, eso es, sin duda. A ella le ocurre lo mismo, desde luego. Potter también le ha pegado en el orgullo ¡es que es obvio! Después de tantos años de tenerlo molestándola todo el puto día, verdaderamente le choca que un día decida dejar de hacerlo. Eso es todo, por eso está desconcertada ¡es el shock y nada más! Además, esto solo demuestra lo que ella siempre ha pensado de ese idiota: James Potter no es más que un maldito caprichoso y mimado. Gracias a Merlín que por fin el desgraciado aceptó que ella no era un pedazo de carne que se vende al mejor postor. Aunque… ¡maldito subnormal Potter! ¿No podía tomar esta decisión en otro momento y no justo cuando ella está tratando de llevar a cabo el mejor plan de venganza de la historia? Ese troglodita la jode incluso cuando no lo hace, es un mononeuronal, no cabe duda.
-Por cierto, Lils…- comentó Charlie como quien no quiere la cosa y sacando a la pelirroja de su introspección.- Estuve pensando que como Potter también decidió darte esquinazo a ti, quizás una buena forma de hacerlo reaccionar sería teniendo una cita sexy…todo en pos de continuar con el plan, por supuesto…¿qué piensas?
-Hmm, sí, no es mala idea, pero…
-¡Genial! ¡Porqué ya te conseguí a alguien!
-¿Qué tu qué? Pero, pero…- Lily se volvió tan rápido que casi se marea.- Pero Charlie ¿de qué mierda hablas?
-Hablo de que esta noche tú y yo tenemos una cita doble.- Declaró Charlie orgullosa de sí misma.- Phil tiene una amigo y bueno… no me mires así, Lils, el tipo esta igual de bueno, te lo juro, me aseguré de ello…
Trinity entró a la habitación sonriendo con auto-suficiencia. Sus dos amigas olvidaron su disputa y se volvieron hacia ella con un signo de interrogación pintado en la cara, la morena abrió los brazos y camino hacia ellas en plan mesías.
-Aquí me tienen, sana y salva.- la castaña giro sobre sí misma con los brazos abiertos.
-¿Cómo te fue con Lupin? ¿Cómo reaccionó?- preguntó Charlie con curiosidad.
-¿Ya sospechan algo? ¿El plan sigue en pie?- se unió la pelirroja acribillándola a preguntas.
-Con Lupin me fue bien. Ahora, debo admitir que lo más probable es que sí sospechen algo… estuvo muy raro al principio- reconoció Trinity frunciendo el ceño.- Sin embargo, hice lo que les dije, me mantuve en mis casillas, le dije que nosotras no tramábamos nada y hasta le conté que había salida a Hogsmeade el próximo fin de semana. ¿Lo ven? Como si nada hubiese pasado. Así que, señoritas, el plan sigue en pie… y más fuerte que nunca. Yo ya hice mi parte, ahora depende de ustedes.
Remus entra en la sala común, camina bien, pero algo inclinado hacia la izquierda, para tratar de sobrellevar un poco el escozor de la herida del costado. James y Sirius levantan la cabeza de su partida de ajedrez y esbozan una sonrisa.
-¡Mooney! Qué bueno que llegas, ven a ayudarme ¿quieres? El ajedrez podrá ser un juego de mierda, pero me rehúso a perder.- Declaró Sirius con una sonrisa suplicante.
-¡Ah no, que tramposo! ¡No te atrevas a ayudarle Remus!-exclamó James picado.
-También me alegro de verlos.- Dijo Remus al sentarse junto a ellos y añadió con ironía.- extrañaba la apacible convivencia con ustedes… ¿dónde está Peter?
-Salió con Sophie, ¡deberías haber estado aquí en la tarde para ayudarnos a tranquilizarlo! El pobre tiritaba más que un flan, dijo que esta era su noche, ya sabes "la gran noche"- le contestó James pícaramente, subiendo y bajando las cejas con rapidez.
-¿De veras?- preguntó Remus sorprendido.- Así que nuestro regordete va a debutar…
-Pues si me lo preguntas a mí, yo creo que será Debut y Despedida.- Agregó Sirius sin despegar los ojos del tablero.- No es que no le tenga fe a Pete pero… bueno no, en realidad, no le tengo fe a Pete.
Remus y James soltaron una carcajada que hizo que el castaño se afirmara rápidamente el costado. Los otros hicieron un gesto de preocupación, pero Remus hizo una señal quitándole hierro al asunto.
-Disculpa por no ir a verte por la tarde, los deberes nos tenía completamente atrapados.- musitó James con expresión culpable. Sirius asintió con pensar.
-Descuiden, no los eché de menos, tuve una visita bastante interesante…
Remus relató ante la sorprendida mirada de sus amigos la visita de Xavier a la enfermería. Pero antes de que pudiesen comentar nada y como si la hubiesen invocado, Trinity Xavier aparece quejándose por las escaleras de la habitación de las chicas. Los merodeadores pusieron disimulada atención a la escena que se presentaba ante sus ojos.
-De veras, no lo puedo creer, ¡son unas malditas traidoras!- la castaña parecía bastante molesta y les hablaba a Charlie y Lily, que venían bajando detrás de ella.- ¡Me van a dejar sola un sábado por la noche! ¿Acaso no tienen corazón?
-Oh, vamos, Triny, ¡no seas envidiosa!- Le contestaba Charlie mientras se acomodaba la falda que traía. Sirius le miró las piernas con descaro.- Tú también nos has cambiado antes por hombres guapos, así que no trates de hacernos sentir culpables…
¿Hombres guapos? Sirius frunce el ceño. Había recibido la carta de la rubia acerca de la supuesta "cita que llevaba mucho tiempo esperando", pero no creyó que fuese cierto, era obvio que esa era la carta de una mentirosa despechada. ¿Entonces por qué ahora Mirage va saliendo de la torre, más guapa de lo que la ha visto nunca y justamente con esa falda? Maldita rubia traicionera, ¡el demonio en persona!
-Triny, cielo, lo siento- Lily le sobaba la espalda con cariño a modo de disculpa.- Se supone que era Charlie la que saldría, pero su cita tenía un amigo que también quería salir y bueno, ¡ya sabes cómo son estas cosas! Me ofreció a mí, y que conste que me siento prácticamente prostituida por ella…
¿Lily? ¿Cita? ¿Prostituir? James no puede, simplemente no puede, concebir esas tres palabras en una sola frase, especialmente la última. Le da un tic en el ojo. Maldita la hora en que le hizo caso a Sirius y a su estúpida técnica de "ignorar a la pelirroja". Nunca debió pasar de ella, ahora la pobre se siente rechazada y corre a buscar solaz en los brazos de algún imbécil de turno. Mañana mismo volverá a su técnica favorita de acosarla todo el día, es pésima y no da resultados, pero al menos jode las citas de Lily.
-¿No podía ser una cita triple? Me siento increíblemente excluida.- se quejó nuevamente Trinity.
-Lo siento, solo me ofrecieron una cita doble, y todos saben que las pelirrojas son las que la llevan esta temporada.- Le respondió Charlie con sorna, mirando su reloj de pulsera.- Debemos irnos, vamos atrasadas.
-Genial, ahora soy discriminada por ser morena, ¿te das cuenta Lily?-Trinity puso cara de resignación y añadió.- Ok, pásenlo bien ¿sí? Tengan cuidado y hagan todo lo que yo haría.
"Hagan todo lo que yo haría". Remus no puede evitar recordar el comentario de Trinity aludiendo "hipotéticamente" a que le contaría algunas cicatrices con la lengua. Tiene que admitir que siente una punzada muy pequeña, casi imperceptible, de alivio porque la morena no tiene cita. Pero, repite, es muy, muy pequeña.
-Trata de encontrar algo útil que hacer.- le aconseja Lily dándole un beso en la mejilla a modo de despedida y luego susurra (solo que de manera perfectamente audible)- Estaremos en la torre de astronomía ante cualquier cosa que necesites.
-Podrías hacer ganchillo, bordar, llenar algunos crucigramas, ya sabes, todo lo que hacen las solteronas.- se rió Charlie besándola también para despedirse.
-Sí, está bien. Me quedaré meditando acerca de mi copada vida social y de las "maravillosas" amigas que tengo.- le contestó la morena sarcásticamente.- Diviértanse por mí.
Trinity le da la espalda a los merodeadores y observa a sus amigas salir por el retrato. ¡Qué maravillosa actuación! Les guiña un ojo a sus amigas antes que desaparezcan tras el retrato de la dama gorda. Luego pone su mejor cara de mala leche y se vuelve hacia los merodeadores que la observan con disimulada atención.
-¿Se dan cuenta?- les pregunta con fingido enojo.- ¿con amigas así para qué quiere uno enemigas?
Observa como los tres le miran con curiosidad y luego sonríen con empatía. Ella se sienta en uno de los sillones frente a la chimenea y finge leer con atención el libro que traía bajo el brazo durante toda la performance. No tiene contacto visual hacia los merodeadores pero escucha perfectamente la conversación que sostienen en susurros. Reprime una sonrisa de victoria al escucharlos.
-Creo que verdaderamente no les interesa que pasemos de ellas, Padfoot.- se queja James en voz baja y agrega con ironía.- que gran plan el de ignorarlas, te felicito, las traemos loquísimas por nuestros huesos, casi dementes…
-Bueno, Jamsie, cómo imagino que estarás muriéndote por dentro porque tu pelirroja diabólica se fue con otro, te tengo una maravillosa propuesta.- le contestó Sirius como quien no quiere la cosa.- Consigámonos un par de chicas lindas y vámonos a la torre de astronomía, ¿Qué me dices? Y que conste que hago este esfuerzo desinteresado solo porque soy un gran amigo…
-Claro, muy desinteresado de tu parte, Sirius.- Admitió Remus y agregó sarcástico.- Y que tu "rubia favorita" también este en la torre con otro tipo no tiene absolutamente nada que ver…
-Me ofendes, Mooney.-Le contestó el moreno.-Solo lo hago para proteger los intereses de mi amigo. ¿Qué dices Jimmy?
-Digo que le escribas de inmediato a cualquier chica que esté dispuesta a estar en 15 minutos más en la torre de astronomía.
Trinity se encoge en su asiento y reprime una sonrisa. Los merodeadores son extremadamente predecibles. Siente que Sirius sube corriendo a la habitación, probablemente a enviar una lechuza anda a saber tú a quién. Pasan un par de minutos y vuelve a bajar. Luego los escucha despedirse de Remus y salir por el retrato. Luego silencio. El peso de alguien que se sienta a su lado. Y un aroma que se le está empezando a hacer demasiado conocido…
Lily y Charlie llegan a la torre con 10 minutos de retraso. Es lo que Charlie a catalogado como un "Retraso Elegante". Philippe Garamond y su amigo ya están ahí, ambos sonríen al verlas llegar.
-Perdón por la demora.- Dijo a modo de saludo Charlie, agitando la melena y sonriendo con inocencia.- ¿Qué tal Phil? Ella es mi amiga, Lily Evans.
-No se preocupen, ha valido la pena la espera.- Le contestó Philippe con coquetería.
-Soy Tobías McKinsson. Un placer.-Dijo extendiéndole la mano primero a Lily y luego a Charlie.- Así que tú eres la famosa Lily Evans…
-Bueno, eso depende de a que se deba la fama de la que hablas.- le contestó la pelirroja haciendo que los tres se rieran.- ¿Qué has escuchado de mi?
Los cuatro se sentaron detrás de uno de los grandes telescopios. Tenían una vista privilegiada al majestuoso cielo nocturno. Phil sacó una botella de Ron de Grosellas de la mochila que traía y cuatro vasos pequeños. Comenzó a servir mientras la conversación fluía gratamente.
-Bueno, no es nada acerca de ti, en realidad.- admitió Tobías con una sonrisa.- Mi hermana salió el año pasado con Potter. No te imaginas la cantidad de veces que tuve que escucharla despotricar porque Potter no dejaba de preocuparse por todo lo que tú hacías o dejabas de hacer.
-Por Merlín, que vergüenza.- Lily se tapó la cara con las manos. Mientras Charlie soltaba una carcajada.- Tu hermana debe odiarme. Lo peor es que yo jamás le he dado bola.
-Sí bueno, no fue una relación muy seria de todos modos. Aunque sí, debo admitir que no eres santo de devoción de mi hermana.- Reconoció Tobías encogiéndose de hombros.- Aunque debo reconocer también que ahora entiendo porque Potter está tan obsesionado contigo. Eres muy bonita.
Lily agradeció el cumplido. Charlie hace rato que no prestaba atención a la conversación puesto que Philippe, le indicaba ciertas constelaciones en el cielo y, como quien no quiere la cosa, le pasaba el brazo por los hombros mientras la rubia miraba al cielo sin pillar ni pito de lo que él le decía.
Lily rió para sus adentros. Philippe estaba como un tren, pero era tonto como puerta. Charlie de seguro estaba inmensamente aburrida con esa clase de Astronomía. Además la mitad de las constelaciones que Philippe le mostraba estaban completamente erróneas.
-Y ese que ves ahí, es el cinturón de Orión.-Dijo Philippe apuntando a cierto sector del cielo.
Escucharon risas y se volvieron enseguida. Se supone que estaban solos en la torre. Detrás del telescopio aparecieron cuatro personas.
-Garamond, de veras, deberías aprobar astronomía básica antes de intentar impresionar con ella. El cinturón de Orión queda del otro lado.- Sirius Black apuntó a otro sector del cielo con total seguridad. Ahí estaba, en gloria y majestad, con la sonrisa más demoledora que nunca y con una linda castaña colgando de su brazo muerta de la risa. Charlie la reconoció en seguida, era la tal "Rosie" que se habían encontrado en el pasillo cuando él no le hablaba. No pudo evitar fruncir el ceño.-Además, si me permites darte un consejo, si quieres impresionar a Mirage, no le hables de nada que implique tener conocimientos académicos.
Lily le lanzó una mirada mortal. ¿Qué se creía el tarado ese? Está bien, lo admite, su amiga no será el próximo premio nobel de la ciencia, pero de seguro el no puede quejarse cuando tiene una unineuronal abrazándole y riéndole todas las gracias. Charlie sin embargo se puso de pie con la mano en la cintura y le sonrió con simpatía.
-Black, ¡que sorpresa encontrarte aquí! Sobre todo con… eh, disculpa querida, ¿Cuál es tu nombre?- preguntó a la castaña con sorna.
-Rose Flynn- le espetó la chica ofendida.
-Eso, eso- corroboró la rubia distraídamente y agregó con una gran sonrisa- Que curioso encontrarte aquí y encima con Rita…
-Es Rose.-Le contestó el moreno entrecerrando los ojos y luego le pasó un brazo cariñosamente por la cintura a Rose que sonrió encantada.- ¿Y qué tiene de curioso que esté con ella?
-Bueno, es que como siempre me has dicho que las prefieres rubias, me sorprende que hayas salido con ella, nada más. Pero bueno, ha de ser porque era lo más fácil de conseguir, sin ánimos de ofender, Ronda-Charlie le sonrió con inocencia y Rose le miró con profundo odio. La rubia agregó con simpática ironía- Y mira quién también está aquí, Lily, ¡es Potter! Pero qué noche tan loca…
-Oh, hola Potter.- saludó con simpleza la pelirroja.-Disculpa que no te haya saludado, es que estaba muy entretenida hablando con Toby, ¿le conoces? Saliste con su hermana el año pasado.
James miró a Tobías con cara de pocos amigos, mirada que el chico correspondió. Le pasó el brazo sobre los hombros a Lily para picarle aún más. Le tenía total sangre en el ojo a ese tal Potter, primero jodía a su hermana (esperaba que solo en sentido figurado) y luego aparecía y pretendía joder su cita con Lily. El tipo era odioso con ganas.
-¿Toby?-preguntó James mientras fingía que trataba de recordar de dónde lo conocía.- ¿Toby?... No, lo siento, al único que he conocido con ese nombre fue a un sapo que tuve de mascota a los 5 años.
La chica que venía con él soltó una risita y murmuró "A mí me encantan las mascotas". Lily rodó los ojos.
-Bien genial por ti. Espero que tu sapito Toby te haya durado más de lo que te duran las citas.- Le espetó la pelirroja con sorna. La chica que venía con James frunció el ceño notoriamente.- Ahora, si nos disculpan, hemos venido a pasar un buen rato y lo estábamos consiguiendo hasta que ustedes se presentaron. Así que ¿por qué no se van a hacer sus cochinadas por ahí y nos dejan a nosotros en paz?
-Bien dicho, Lils.-Le apoyó Charlie.- Traten de pasárselo bien. En la medida que puedan, claro.
Lily y Charlie volvieron a sentarse junto a sus citas y comenzaron una conversación banal para demostrar que el episodio ya había terminado para ellas. De pronto escucharon un ligero carraspeo. Lo ignoraron, pero este se volvió más intenso. Lily se volvió exasperada y preguntó:
-¿Y ahora qué quieres, Potter?
-Bien, pues, lo que pasa es que tengo una idea genial. ¿Porqué no nos instalamos aquí los ocho y nos la pasamos bien un rato?
-Sí, ¡qué gran idea Jimmy!- Le apoyó Sirius ante la mirada de disgusto de Lily y Charlie.- Vamos, Mirage, Evans, no pongan esas caras. Tiempo para hacer cochinadas ya habrá en otro momento, ¿pero la oportunidad de confraternizar con compañeros de otras casas? Quizás jamás se repita. Debemos aprovecharlo.
Charlie iba a espetarle que esa era la peor idea que había escuchado en su vida, pero para su sorpresa, Philippe asintió efusivamente con una gran sonrisa.
-¡Claro, James! ¿Puedo decirte James, verdad? Es una excelente idea, venga, siéntense. – Philippe parecía completamente extasiado con la idea de compartir con dos de los chicos más populares de la escuela.- Donde caben cuatro, caben ocho. ¿Quieren algo de beber?
James y Sirius se sentaron junto a ellos y sus respectivas citas les imitaron a regañadientes. Esa no era la idea que ellas tenían acerca de cómo se desarrollaría su salida con los merodeadores, pero ¡qué va! Para romanticismos tenían el resto de la noche, lo importante era complacerlos, y si ellos querían compartir un rato con esa pelirroja empollona y esa rubia teñida, pues bueno, habría que hacerlo, ¿No?
Lily estaba atónita por la reacción de Philippe, se giró para hablar con Tobías y ofrecerle retirarse a otro lugar más privado, pero grande fue su asombro al descubrir que éste estaba feliz conversando con Sirius. Miró a Charlie y le moduló un silencioso "¿Qué hacemos?". La rubia captó la pregunta y aprovechó que todos estaban distraídos para interrogar a su cita.
-Hey, Phil…-Le habló disimuladamente. Philippe dejó su conversación con James y le miró un poco molesto por la interrupción.- ¿De verdad quieres estar con ellos? En serio, no es necesario que seas cortés, podemos irnos a otra parte con Lily y Tobías…
-¿Estás loca?- le interrumpió el chico completamente sorprendido, y agregó con entusiasmo.- Potter y Black son unas leyendas, siempre he querido conocerlos, no puedo dejar pasar esta oportunidad…Oh, vamos, Charlie, son muy simpáticos, quedémonos con ellos un rato.
Y luego, como si nada, volvió a incorporarse a la conversación con los merodeadores. Charlie miró a Lily y se encogió de hombros. Ambas le lanzaron miradas asesinas a todos los presentes y podrían jurar que en ese momento no sabían a quien odiaban más, si a Black y Potter por ser tan bostas, a Philippe y Tobías por ser unos malditos fans de los merodeadores o a las estúpidas de Rose y su amiga, que no dejaban de reírle las gracias a cualquiera de los cuatro tarados. Vaya grupo de ineptos.
Trinity pasaba las páginas de su libro con tranquilidad. Remus llevaba por lo menos diez minutos sentado a su lado, observándola con una media sonrisa, como si el hecho de que le ignorara le causara una gracia tremenda. Ella no se dejaba intimidar. En la enfermería ya había tenido suficiente y la verdad es que no contaba con que él la abordara nuevamente. Lo admite, desearía haber tenido un poco más de tiempo para prepararse mentalmente antes de enfrentar otra vez al silencioso huracán Lupin, pero así son las guerras, llegan de improviso y debes estar siempre lista. Siempre jodidamente lista.
-Ok, Lupin, sé que te resulto irresistible, pero llevas diez minutos mirándome sin disimulo, ¿es que no tienes dignidad?- le espetó sin mirarle, con los ojos aún fijos en su libro.
-¿Tener dignidad?- le contestó él, recostándose en el sillón y apoyando el brazo en el respaldo.- ¿Dignidad como la que tú tuviste esta tarde en la enfermería?
-De acuerdo, me siento insultada ¿a qué mierda te refieres?- Trinity cerró el libro de un golpe, lo dejó a su lado y adoptó la misma posición que él. Agregó desafiante.- ¿Insinúas que no tuve dignidad hoy en la enfermería?
-No, todo lo contrario, Xavier, tranquila.- Remus levantó las manos en señal de paz y sonrió.- Creo que mantuviste intacta tu dignidad, en serio… Bueno, no creas que no noté que te morías porque te besara, pero a pesar de eso te mantuviste estoica. ¿Lo ves? Totalmente digna. Es un cumplido.
Trinity comienza a perder terreno rápidamente. Se siente acorralada, dando palos de ciego para ver si consigue aplacar un poco el descaro de ese maldito empollón ególatra. Quiere reaccionar con toda la agresividad que tiene, quiere golpearlo, quiere insultarle hasta la tercera generación de su ascendencia, quiere sacarle la madre, la hermana y la tía, quiere matarlo y luego revivirlo para volver a matarle… Pero aguanta. Aguanta porque sabe que eso es lo que el maldito busca, quiere acorralarla hasta que no aguante más y cometa un error. Pues bien, el desgraciado puede esperar sentado, porque ella jamás pisara el palito. Jamás de los jamases.
-Desde tu teoría y, considerando hipotéticamente que yo quisiera que me besaras… ¿Sabes que eso habla tremendamente mal de ti? Tener una chica en frente que supuestamente muere porque la beses ¿y aún así no hacerlo?- Trinity le habló con gravedad, como si le estuviera reprochando algo imperdonable.- Eso me hace preguntarme si es que en realidad eres gay o si los libros son lo único que te calienta.
Remus abrió los ojos sorprendido y luego soltó una carcajada burlona. Cuando dejó de reír le miró con firmeza y alzó la barbilla.
-Xavier, eres increíble. ¿De veras quieres hablar sobre lo que me calienta?
-Pues… sería interesante.- Admitió Trinity con fingida inocencia. Luego agregó con ironía.- ¿Qué es más excitante? ¿Un libro de pociones o uno de transfiguraciones? No, espera, no me digas nada, ¿Defensa contra las artes oscuras? Sí, sí. Seguro esos son los libros que te calientan. Espera, no mires demasiado el libro que tengo aquí, es solo un librito inocente, por favor, quita la cara de lujuria, contrólate…
-En este preciso momento, Xavier, los únicos libros en los que pienso son aquellos que se encuentran en la sección prohibida y que contienen los secretos de los más dolorosos hechizos y encantamientos. Es lo único que se me ocurriría hacer contigo…
-¿Lo único que se te ocurriría hacer conmigo?-le preguntó la chica dejando de reír.- ¿Esa es otra de tus insinuaciones sexuales?
Remus soltó una escandalosa carcajada que hizo que los pocos alumnos que quedaban en la sala común le miraran por un segundo. Cuando todos volvieron a sus asuntos, Remus recuperó la compostura. Trinity pensó que jamás lo había visto reír así. Había visto sus risas burlonas, sus risas autosuficientes, sus risas sarcásticas… pero jamás esa risa. Y aunque lo detesta, admite que no sería malo escuchar al taciturno y melancólico Remus Lupin reír así más seguido.
-De veras, Xavier, ¿Qué clase de hombres has conocido?- le preguntó aún riendo y sujetándose levemente el costado.- ¿Qué clase de insinuaciones sexuales te han hecho en la vida que te han llevado a tener una idea tan bizarra? Primero cicatrices y ahora hechizos dolorosos… ¡comienzo a pensar que te va el sadomasoquismo!
-Muy bien, ya que te empeñas en reírte de mí y de mi percepción sexual, imagino que debes ser un maestro de las propuestas indecentes.-Le espetó la castaña con tranquilidad. Remus por fin dejó de reír y la miró.- Así que dime, ¿Cómo sería la insinuación sexual del gran Remus Lupin?
-Es que yo no hago insinuaciones sexuales, Xavier. No me llevo bien con las indirectas…
-Pfff, pero que merluzo. Me quedo con mis ex – amantes bizarros y sus insinuaciones sexuales aberrantes.- Trinity resopló y rodó los ojos. Cogió nuevamente su libro y lo abrió en la página que había dejado marcada.
No tuvo tiempo de leer ni siquiera la primera frase. Sintió una mano en la nuca y antes de que pudiera lanzar un manotazo para alejarlo, tuvo unos labios sobre los suyos. Las manos estaban en su cuello, en su espalda, enredadas en su cabello, en todos lados. Era demandante, era fuerte, era rudo. Era Lupin en el estado en el que nunca le había visto. Eran palabras sueltas dentro de su boca, eran frases que estaban oscureciendo todo. "Así lo hago, Xavier". Beso. "Sin insinuaciones, sin indirectas". Beso. "Sin pedir permiso". Lengua, dientes, beso. Y qué jodido beso.
El sillón comienza a hacerse pequeño. Falta aire. Y luego la propuesta más convencional y al mismo tiempo más directa que Trinity jamás a recibido: "Arriba no hay nadie… ¿Subimos?"
Charlie mira su reloj molesta. Veinte minutos en presencia de ese grupo de imbéciles, y si pasaba un solo minuto más, vomitaría, estaba segura. Mira a Lily y ve que ésta parece a punto de cometer un asesinato múltiple. Decide que es hora de irse.
-Bueno, todo muy divertido, nos la pasamos genial, pero Lily y yo nos vamos. ¿No Lils?- Todas las miradas se posan en ella. Charlie mira con determinación a la pelirroja.
-Sí, es cierto. Debemos irnos, es una terrible lástima…- Lily asiente con fingido pesar.- Pero bueno, al mal paso darle prisa. ¡Adiós!
Ambas se ponen de pie, con algo de dificultad. Habían estado tan aburridas durante todo ese rato que se bebieron casi 3 vasos de Ron de Grosellas, para sobrellevar la rabia, la ansiedad y los estúpidos comentarios de los presentes.
-Pues bien, entonces las acompañaremos a la torre.- Dijo James poniéndose de pie y echándole una mirada a Sirius que le imitó asintiendo con la cabeza. Rose y su amiga tenían una expresión indescifrable, sin embargo, el que parecía más molesto con la retirada de los merodeadores, era Phillipe.
-¿Qué? Por supuesto que no.- chilló Lily cruzándose de brazos.- Nosotras conocemos muy bien el camino. Gracias Potter.
-Es cierto, James, Sirius. A las chicas no les molesta irse solas, ¿lo ven?- Philippe intentó convencerlos de que no se fueran.- Vamos, aún es temprano, quédense un rato más.
Charlie se golpeó la frente, sinceramente no lo podía creer. ¿Qué le pasaba al tarado de Garamond? Jamás Black le había jodido una cita de forma tan humillante. Generalmente solo las fastidiaba un poco con sus canalladas, pero nunca había llegado al punto de que a su cita le importara un bledo que ella se marchara y que le suplicara a él que se quedara. Humillante, el mismísimo suicidio social.
-Lo sentimos mucho, Garamond.- Le contestó solemnemente James, palmeándole la espalda.- Pero es nuestro deber escoltar a nuestras compañeras hasta la torre, para honrar la caballerosidad de la noble casa de Gryffindor…
-Así es, ¡es lo que el querido Godric haría!- Sirius apoyó a James. Lily y Charlie rodaron los ojos y comenzaron a bajar por las escaleras para escapar de esa maga de tarados lo antes posible. Sirius se percató de que las chicas se escapaban, así que agregó con rapidez.- No podríamos decepcionar al viejo Godric, así que nos vamos, ¡adiós!
-Espera Sirius ¿Y qué hay de mi?- Chillo Rose, con las manos en las caderas y claramente ofendida.- Yo soy tu cita, ¡es a mí a quien debes acompañar a la torre!
-Rosie, Rosie, querida…- Sirius se acercó a ella.- Tú eres una mujer independiente y autosuficiente, no necesitas que te lleve a la torre. Por eso me gustas, linda. Ni comparada con esa mimada de Mirage, que ni sabe cuidarse sola…por eso debo acompañarla ¿comprendes?
Rose asintió con la cabeza haciendo pucheritos. Sirius le dio un beso en la comisura de los labios, hizo un gesto con la mano a los demás, y apuró el paso para alcanzar a James, que ya se encontraba en las escaleras gritando a Lily que le esperara.
-Por Merlín, ¡qué hombre!- Suspiró Rose cuando Sirius desapareció.
-Es mi ídolo…- Corroboró Philippe con el mismo tono soñador que la castaña.
Lily y Charlie salieron al pasillo furiosas, la rubia le dio una patada a las armaduras y la pelirroja soltó palabrotas que nadie jamás le había escuchado decir.
-¿Puedes creer algo de lo que pasó hoy?- Le preguntó Lily a Charlie.- Debe haber sido la peor cita doble en toda la historia de la humanidad.
-Al menos tu cita no era un gay encubierto.- le contestó Charlie aún enojada.- Estúpido Phil, prácticamente babeaba por Black…
-No te pongas celosa, Mirage.- Sirius apareció junto a James.- Debes acostumbrarte a que mi sex appeal trascienda las fronteras del género femenino…
Lily se jaló el cabello exasperada, soltó un bufido y se dispuso a caminar a grandes zancadas por el pasillo ante la sorprendida mirada de Charlie.
-Evans, ¡espérame o creeré que estás intentando huir de mi!- Le gritó James.
-Estoy intentando huir de ti, imbécil.- Le contestó la pelirroja sin volverse.- No te necesito para volver a la torre.
-Yo creo que sí me necesitas un poquito, pelirroja loca. La torre de Gryffindor queda hacia el otro lado…
Lily se detuvo en mitad del pasillo. Se volvió completamente ruborizada, hecha una furia y le espetó:
-Ya lo sabía. Quiero tomar el camino largo. Vamos, Charlie.
-Lils, cariño, de veras, no estoy en condiciones de tomar el camino largo…- le contestó la rubia, que comenzaba a sentir los efectos del alcohol en la sangre. Su enojo había desaparecido y de repente todo le daba risa.
-Vamos pelirroja, no seas mala amiga.- Le dijo Sirius observando como a Charlie le entraba una risita tonta.- ¿No ves que Mirage está demasiado ebria como para recorrer todo el castillo a causa de tu mala orientación?
-¡No estoy nada, pero es que nada ebria!- chilló Charlie, pero su mala modulación hizo que todos alzaran una ceja dudándolo.
-Ok, está ebria. No se discuta más.- Zanjó James.- Llévate a esa rubia alcohólica, Paddy. Yo me llevaré a la pelirroja del pésimo sentido de la orientación.
Charlie le gritó a Sirius que no se acercara a ella, puesto que ella no sería buena con los hechizos, pero podía meterle la varita por el culo de todas formas. Sirius le contestó que su culo era intocable para ese tipo de prácticas sodomitas. Lily chillaba desde el otro lado del pasillo que ella sí que era buena con los hechizos y que pretendía usarlos todos si es que James daba un paso más. James le contestaba que a él no le ocurriría nada con esa sarta de encantamientos porque era su príncipe azul, y los príncipes azules nunca mueren.
Era un caos. Un completo caos. Las mismísimas trincheras de la guerra. Lily y Charlie suplicaban para sus adentros que ojalá Trinity hubiese conservado un poco más de compostura cuando se encontrara con Remus, porque ellas ya habían mandado el plan a la mierda con creces.
Fue tanto el escándalo y el griterío, que pasó lo que tenía que pasar. Un maullido. Solo un largo y silencioso maullido que hizo que los cuatro guardaran silencio en seguida.
-¡Mierda!- susurró Sirius, agarró a Charlie como pudo y se la subió al hombro, cual saco de patatas.- ¡James, ve con Evans!
James no necesitó que se lo dijeran dos veces. Antes de que Sirius terminara la frase, ya había cogido de la mano a una confundida pelirroja y se la llevó corriendo en dirección contraria a la de su amigo.
-¿A dónde van malditas ratas?- Argus Filch llegó corriendo al pasillo. Alcanzó a ver a dos personas doblando por el pasillo en dirección norte, y a otras dos escapando en la dirección contraria. No les permitiría escapar, debía atrapar al menos a dos de esas sanguijuelas. Se dirigió a su gata- Querida mía, ve tras esos, yo iré por los otros.
-Sueltame Potter, ¡sueltame!-le ordenaba Lily a James.
-Evans, demonios ¿quieres superar tu naturaleza histérica por solo un segundo?- le espetó James enojado. La pelirroja cerró la boca y abrió enormemente los ojos. ¿Qué se creía para hablarle así?- Estoy tratando de salvar nuestros traseros de ser castigados satánicamente por Filch. Ese tipo da los peores castigos, y tú lo único que conseguirás con tus gritos es que nos atrape, así que por favor, cállate.
Lily frunció el ceño enojada y se cruzó de brazos. "No vuelvas a hablarme así" fue lo único que le espetó antes de quedarse en total silencio. James la ocultó tras una armadura y se dispuso a escuchar con atención. Un maullido.
-Filch fue tras Sirius y Mirage. A nosotros nos busca esa gata poseída… no es tan malo. Sígueme.- James le hablo con dureza. Lily obedeció con cara de pocos amigos.
Llegaron a un pasillo lleno de tapices con diversos motivos y decoraciones. James los palpaba uno a uno con nerviosismo. "Porqué siempre lo olvido, por la mierda". Lily no entendía nada, iba a preguntar qué rayos hacía pero el chico pareció dar con lo que buscaba. Corrió un tapiz en el que una mujer descansaba junto a un riachuelo, atrás había una puerta. Susurró algo que la pelirroja no alcanzó a oír y abrió con sigilo.
-Debemos estar callados, si despertamos a la dama del tapiz, solo nos traerá problemas. Entra aquí.
Lily entró y se encontró con una pequeña habitación. Parecía una especie de estudio, tenía repisas llenas de libros, un escritorio y un sillón. Estaba adornada con colores azul y plata. Sin duda, era de dominio Ravenclaw.
-¿Qué es este lugar?- preguntó la pelirroja aún mirando alrededor.- ¿Cómo sabías de él?
-Bueno, cuando uno siempre anda huyendo y escondiéndose de Filch, es inevitable encontrarse con este tipo de escondites.- James se encogió de hombros quitándole importancia.- Hogwarts está lleno de lugares como éste.
-¿Cómo sabías la contraseña?- inquirió la pelirroja desconfiando de su respuesta.
-No lo…- James había comenzado a mentir, pero se interrumpió. No tenía porqué inventar una excusa a esa pelirroja loca y malagradecida.- Lo siento, Evans. No te lo diré.
James aún recuerda como se enteró de la existencia de esa habitación, todo fue gracias a Sirius y sus descontroladas hormonas de quinto año. Se enrolló con la prefecta de Ravenclaw quien, aún siendo un año mayor, acabó cediendo ante los encantos del moreno. Un día, entregados a la pasión (como había dicho el mismísimo Sirius) buscaron un lugar en el cual dar rienda suelta a sus deseos y ella acabó mostrándole esa pequeña habitación que los prefectos de su casa utilizaban para reunirse. Sin duda, la chica nunca confesó su desliz, puesto que ya había pasado casi tres años y la contraseña seguía siendo la misma.
Lily se sentó en el sillón mosqueada.
-¿Cuánto tiempo tendremos que estar aquí?-preguntó.
-No sé. Una media hora al menos. Debemos asegurarnos de que esa gata se haya dado por vencida y haya dejado de buscarnos.-Le contestó el chico sentándose junto a ella a una prudente distancia.- Y bueno… ¿porqué no me hablas de tu patética cita y me cuentas porqué accedes a salir con tipos como ese y no conmigo?
¡Mierda, el plan! Debía recuperar la compostura, pero era difícil llevando tres vasos de Ron encima. A Lily le gustaba beber, pero lamentablemente tenía pésima resistencia al alcohol, una copa o dos ya conseguían chispearla.
James ya se había percatado del estado de la pelirroja. No estaba ebria al punto de la inconsciencia, pero sí había dado algunos trompicones mientras escapaban de Filch y algunas de las palabras se le escuchaban raras.
A James le parece lo más gracioso del mundo, porque eso de tener a la prefecta perfecta de Gryffindor, empollona estrella y alumna ejemplar, ebria y confundida frente a él, no tenía precio.
-¿Y por qué mejor no me hablas del motivo por el que pasaste de mi hoy?- le espetó Lily picada.
James abrió los ojos sorprendido. Entonces… ¡Sí había funcionado! Notó el tono ofendido y molesto de Lily… ¡que genial! Después de todo la técnica de Sirius había dado resultado. Increíble, pero cierto.
-No pasé de ti. Incluso te saludé.- le contestó James acercándose a las repisas y fingiendo desinterés buscando algún libro.
-¿"Hola Evans"?- preguntó Lily imitando su voz, lo cual considerando que estaba algo borracha sonaba muy gracioso, y añadió con sorna.- Qué gran saludo…
-Ok, ¿y cómo debería saludarte Evans? ¿Debería recitarte un poema épico cada mañana? ¿Comparar tu cabello con el amanecer del Caribe? ¿Lanzarme por las escaleras para qué me notes?- le espetó James comenzando a mosquearse. Esa pelirroja era demasiado descarada.- ¡Porque te recuerdo que todo eso ya lo hice! Pasé casi 4 años haciéndolo y lo único que conseguí de tu parte fue insultos y golpes en la entrepierna. Así que no vengas ahora a sorprenderte porque por fin dejé de "acosarte"…
Lily se quedó cortada. Debía ser producto del alcohol, o quizás del cansancio o de la avalancha de estrés que había tenido durante la última semana, no sabía a qué atribuirlo, pero la cosa es que sentía unas enormes ganas de llorar. Aunque quizás también podría ser que esas ganas de llorar fuese por la felicidad de que Potter por fin la dejara tranquila… ¿No? Ok, no. Pero de seguro tenía otra explicación. Tenía que tenerla.
-Potter, ¿puedo hacerte una pregunta?- comenzó Lily. James hizo un movimiento de cabeza sin despegar la vista del libro que ojeaba.- ¿Porqué te ensañas tanto conmigo?
-No entiendo a qué te refieres.
James por fin levanto la vista y la miró. Lily se sintió tremendamente ridícula. Siempre había tenido esa duda, pero nunca había tenido la oportunidad de expresarla y menos las agallas para hacerlo. Ahora, encerrada en una pequeña habitación con Potter, por tiempo indefinido y con el Ron de Grosellas aún en la sangre, la pregunta salió de sus labios antes de que ella misma fuese capaz de reprimirla.
-Puedes tener a cualquier chica. Es más ¡has tenido a prácticamente todas las chicas que has querido! Y no entiendo, de verdad no logro comprender, porqué te esmeras en conquistarme a mi…-Ahora que había comenzado, las palabras salían solas, casi como verborrea.- Has saboteado tus noviazgos, tus citas y todo tipo de relaciones por acosarme a mí, aún cuando has tenido chicas mil veces más increíbles que yo a tu lado, y yo de verdad no sé….
-¿Cuándo?-le interrumpió James, mirándola intensamente.
-¿Cuándo?-repitió ella enojada.- ¡Pues todo el tiempo!
-No, Evans.- Negó el moreno sentándose a su lado y viendo que ella no comprendía su pregunta.- ¿Cuándo he tenido una chica más increíble que tú a mi lado?
Lily abrió los ojos sorprendida. James sonrió.
-Dímelo tú, Evans, ¿Cuándo he tenido una chica más hermosa? ¿Más inteligente? A una chica más loca, desquiciada, neurótica, histérica…- James suspiró y Lily rodó los ojos ante las últimas cuatro cualidades.- Jamás he conocido a una chica más increíble que tú…
-Tú no me conoces, no puedes saberlo, Potter. ¿Es que no lo ves? Eso es lo que me exaspera de ti, no me conoces en lo más mínimo y gritas a los cuatro vientos que estás prácticamente enamorado de mi… ¡Eso es solo un capricho!
-Exagero cuando digo que estoy enamorado de ti, es cierto.- Admitió James contrariado por los cambios de ánimo de la pelirroja.- Pero no exagero cuando te digo que eres increíble.
-Si te diera la oportunidad de conocerme quizás te darías cuenta que estás equivocado.
-Si me dieras la oportunidad de conocerte te demostraría que quizás estoy totalmente en lo cierto. No te vendría mal creerlo, te devalúas demasiado.
-Prefiero "devaluarme demasiado"- dijo la pelirroja imitando su voz y luego añadió con normalidad.- ¡antes que ser un ególatra caprichoso que cree que puede tener todo lo que quiere cuando se le antoje!
-¿De veras?-preguntó el con fingido asombro.- Pues yo prefiero ser un ególatra caprichoso que cree que puede tener todo lo que quiere cuando se le antoja, porque así, puedo hacer esto sin ninguna vergüenza...
Y James Potter, con todo el arrojo, el coraje y la estúpidez del mundo, besa a Lily Evans.
Y Lily Evans, con todo el desaplomo, la imprudencia y la borrachera del mundo, le devuelve el beso a James Potter. Aunque el infierno arda mañana, se le parta la cabeza y tenga que arrojarse por la ventana de la habitación para sentirse menos tonta.
Le besa aún con más ímpetu, después de todo, mañana tendrá el resto de la vida para arrepentirse.
Continuará…
Antes de todo, debo disculparme por mi retraso, tengo una explicación para ello, se los juro. He tenido una semana de locos puesto que me estoy mudando y porsupuesto, he estado sin internet. Sin embargo, ante tan grave falta, les dejo este capítulo de casi 20 páginas de word ¿es una buena compensación? Me han quedado Charlie y Sirius fuera del cap, pero si los íncluía, me tomaría más tiempo, y quería actualizar rápidamente. Por eso dejo este capítulo en calidad de "continuará"... además, por supuesto, nos ha quedado pendiente saber si Trinity aceptó la indecente propuesta de Remus, ¿en qué acabarán Lily y James? ¿Habrá debutado Peter? en fin, son cosas que yo también quiero saber así que me largo a escribir. ¡Un beso a todos los que pasan!
Y por supuesto, mis disculpas y agradecimientos de forma personal para todos los que me comentan :)
Mika Azu: ¿Te enamoraste de Remus? ¡Eso es genial! Remus es mi favorito y mientras más lo amen, mejor xD En cuanto a lo otro, justamente estaba pensando que tengo que empezar a dosificar la historia, ¡imagínate que llevo ya 8 capítulos y no han pasado más de una semana en el colegio! si sigo así necesitaré 100 capítulos para terminar el año xD Así que me he puesto como meta cerrar en apróximadamente unos 35 capítulos... dependiendo por supuesto si a esas alturas aún tengo seguidores xD Muchísimas gracias por comentar, yo también espero seguir viendo más reviews tuyos para que me cuentes que tal te va pareciendo todo. ¡Un gran abrazo!
Vale: siento dejarte con la duda :( ... no, no es cierto, ¡no lo siento! es más, de ahora en adelante, ¡pretendo dejarte con la duda en todos los capítulos! jajaja no es de mala, te lo juro, es que la duda lo hace todo más interesante ¿no lo crees? Espero saber pronto de ti, cuentame que al te va con este capítulo. Muchos saludos! :)
Anna: Tú ya sabes que te tengo especial cariño por ser la primera que me comentó y seguir haciéndolo hasta el día de hoy :) Así que por eso, te daré algo de eso que quieres ver... aún no se cuando ni como, pero lo haré ¡te lo juro! jajaja Me siguen encantando tus reviews ¿Y mi dramatismo? No lo sé, me siento tan rechazada con James cada vez que hago mis performances histriónicas xD un gran, gran abrazo! :)
Nat. B: ¡Tú sigues poniendome presión! xD ¿decirme que soy la número 1? ¿tienes alguna idea de lo que eso provoca en mi? Pues primero, sentirme inmensamente desgraciada por no poder actualizar antes, te juro, no quisiera terminar en la lista de tus autores favoritos que no fueron capaces de terminar sus fics o que tardaban meses en subir capítulos nuevos, y haré todo lo que esté a mi alcance para que eso no ocurra :) ya has leído mis disculpas más arriba, pero te las reitero, puesto que tu siempre eres de las primeras en comentar cuando hay cap nuevo. Muchas gracias por tu comentario, ¿así que te encantó? espero volver a leer esa cita en tus próximos comentarios, ¡ya sabes que me encanta que te encante! El próximo capitulo va para ti, especialmente Sirius y su desbordante sensualidad. Un abrazote!
Anita: ¡Que genial que me estés comentando con tu nombre! ya sabes que odiaba decirte "Guest". ¿Te a gustado? no sabes cómo me alegra que lo disfrutes :) Seguro también leiste mis disculpas más arriba y te enteraste del motivo por el que no actualicé antes, pero haré todo lo posible para no volver a ausentarme nuevamente por tanto tiempo. Espero leerte denuevo, cuéntame que tal te cae este capítulo extra-largo! En cuanto a Remus... el no tiene intenciones de resistirse, pero quizás la mano se le empiece a poner pesada cuando descubra que Trinity no puede ser solo un rollo y nada más ;) Nada será fácil para nadie en mi fic! un abrazo enormeee! :)
Mac Snuffles: JAJAJAJAA dígamos que no he tenido que recurrir a mi talento innato con el sarcasmo para detectar que odias a Peter! ¿Así que estuviste en San Mungo? procura no volver a irte, me he acostumbrado a tus reviews y siempre me pone feliz leerte nuevamente, aunque, cómo esta vez he sido yo la que se ha ausentado, voy a perdonarte xD Espero saber de ti pronto y, por supuesto, que te guste el nuevo cap! Un enorme, enorme abrazo! :)
AgusPotter: WOW siempre me encanta encontrarme con gente nueva! Gracias por ese subidón de auto-estima, me alegro un mundo de que te guste mi fic y la manera en que lo escribo. Esta vez tardé mucho en actualizar, pero los demás lectores podrá dar fé de que ha sido solo algo fortuito, generalmente trato de actualizar extremadamente rápido. Espero de ahora en adelante no volver a tener problemas para hacerlo :) Espero leerte nuevamente, cuéntame que te ha parecido este capítulo. Saludos y un gran abrazo para ti!
Nos leeremos nuevamente! los veo en el próximo cap! gracias totales! :)
