DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creó esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.

Enjoy!

¡Hola a todos! Hago la excepción de escribir hoy, una dedicatoria especial. Este capítulo va especialmente dirigido a "Anna", quien ha sido la que me ha seguido y comentado desde el principio. Yo valoro inmensamente eso, y le tengo un especial cariño. ¡Por eso Anna, en el día de tu cumpleaños, actualizo especialmente para ti! ¡Un gran abrazo, cumpleañera, que tengas un día genial!

Capítulo 10

Lazos Inquebrantables.

Cuando Trinity abre un ojo, son las dos de la tarde. Le rujen las tripas de hambre y se siente cansada, a pesar de haber dormido hasta tarde. Charlie y Lily aún duermen, así que procura no hacer demasiado ruido. Rebusca en su baúl en busca de alguna rana de chocolate o algo por el estilo para aplacar su hambre, después de todo, ya se había saltado el almuerzo.

-Dame una a mí también.- La voz somnolienta de Lily la sobresaltó.- Me muero de hambre.

-¿Qué tal tu resaca?- le pregunta Trinity con preocupación, lanzándole un chocolate.

-Nada de resaca, me siento genial.- Dijo la pelirroja con una sonrisa.- Charlie me dejó una poción anti-resaca junto a la cama, me la bebí apenas desperté y seguí durmiendo como un lirón…

-¿Y de dónde sacó esa poción?- preguntó la morena extrañada.- Imposible que la haya preparado ella…

-Qué bien me conoces, Xavier.- Charlie se estiraba en su cama mientras bostezaba y añadió sin pelos en la lengua.- Me la trajo Black esta mañana, ¿increíble, no?

Lily y Trinity se quedaron de una pieza y Charlie les explicó lacónicamente el episodio de la mañana. A las dos y media, decidieron levantarse. Charlie se duchó y estuvo lista en un dos por tres, sin embargo, Trinity y Lily buscaron la manera de extenderse por horas: una ducha de 45 minutos cada una, un masaje capilar, depilación completa, exfoliación, trenzar el cabello, y cuando no encontraron más actividades estéticas que realizar, recurrieron a la más amplia gama de recursos para llenar el tiempo: meditación, yoga, póker, artesanía, dibujo, trabalenguas y adivinanzas. Cuando Lily iba a sugerir que llenar crucigramas sería un excelente panorama, Charlie decidió parar el asunto.

-¿Por qué no bajamos a la sala común? – Preguntó la rubia como quien no quiere la cosa.- me saldrán raíces si paso un minuto más en esta habitación.

-¿Bajar? Ehh…- vaciló Lily.- ¡Quedémonos aquí! ¡Nunca pasamos tiempo juntas!

-Qué estupidez, Lils. Dormimos juntas, vamos a clases juntas, desayunamos, almorzamos y cenamos juntas… ¿debo continuar?- preguntó Charlie mosqueada.

-Sí, pero, ¡nunca pasamos tiempo de calidad juntas!- Apoyó Trinity a Lily, quien asintió con la cabeza.- Siempre estudiando o haciendo cosas relacionadas con la escuela, ¡También debemos cultivar el alma!

-¿Llenando crucigramas?- preguntó la rubia con una ceja en alto y cruzándose de brazos.

-¡Por ejemplo! Nada mejor para el alma que llenar crucigramas…

Charlie rodó los ojos.

-¡Son unas cobardes! – chilló acusadoramente- ¿Tanto miedo les da encontrarse con esas bostas multi-hormonales?

-¡A mí no me da miedo!- se defendió Lily.- Es solo qué, si puedo posponer un agónico encuentro con Potter por un par de horas, no veo por qué no hacerlo…

-¿Y tú qué?- Dijo Charlie dirigiéndose a Trinity, quien puso cara culpable.- ¿Qué diría el gran Agnan Xavier si viera a su nieta muerta de miedo por tener que enfrentarse a un empollón?

-Bueno, pues mi abuelo fue empollón en sus tiempos de colegial, ¿sabes?- le contestó la morena con una risita avergonzada.- Así que probablemente no diría nada…

-Ah, ¿con que esas tenemos, eh?- exclamó Charlie enojada.- Bien, pues de todas formas tendrán que bajar a cenar, y no, no les traeré nada a la habitación, así que si quieren comer, pues tendrán que ir al comedor como el resto de los mortales. – Puso su mejor sonrisa y les arrojó un beso.- ¡Las veo abajo, chicas!

Trinity y Lily suspiraron cuando la rubia abandonó la habitación. Ambas se miraron con pesar.

-Tendremos que bajar más temprano que tarde.- Dijo Lily consternada.- ¿Lo sabes, no?

-Sí…- le contestó abatida la morena.- Ya nos saltamos el almuerzo, no podemos perdernos la cena… además, de todas formas tendremos que verlos mañana en el desayuno.

-Ay, por Merlín, Triny, ¿Cómo nos fuimos a meter en esto?- preguntó exasperada la pelirroja.- A ti Lupin no te lo mencionará, quizás hasta finja que nada pasó, ¿Pero Potter? ¡Me lo recordará cada puto día de mi vida!

-Lils… hay que hacer de tripas, corazón.- le contestó Trinity palmeándole la espalda.- No podemos fingir que no pasó. Solo debemos reírnos del asunto y olvidarlo, mantener la distancia unos días y procurar que no se vuelva a repetir. Eso es todo.

Intenta sonar segura y le gustaría sentirse también un poco más segura. "Eso es todo" se repite. Practicó toda la noche sus posibles respuestas para cada posible reacción que tuviera Lupin en cuanto se vieran y tiene que hacer lo posible por retomar el control. Lupin no puede seguir llevando las riendas del asunto, ¡no puede permitírselo!

Intentan matar el tiempo leyendo algo o estudiando. Cuando dan las seis de la tarde, sus estómagos no las dejan concentrarse en nada que no sea el hambre que sienten. Se miran y saben que es momento de plantarle cara al asunto. Se arreglan en silencio y ambas lanzan un largo suspiro de resignación antes de abrir la puerta de la habitación. Se toman del brazo para darse ánimo y se lanzan de cabeza al precipicio.


A las seis con quince minutos, el comedor está rebosante de gente. Charlie entra decididamente y se instala en un costado de la mesa de Gryffindor. Mira constantemente las puertas del gran salón para ver si Trinity y Lily se dignan a bajar, pero en vez de ellas, aparecen los merodeadores, en todo su esplendor, atrayendo miradas femeninas (y una que otra masculina) y sembrando cuchicheos. Se fija en Potter y Lupin, felices y despreocupados. Frunce el ceño, porque le parece tremendamente injusto que sus amigas se den cabezazos contra las paredes mientras ellos van por ahí como si nada hubiese pasado. Pero de inmediato su rabia se dirige a sus amigas, ese par de mojigatas complicadas e insufribles… de verdad, ¿tanta complicación por un besito? No lo entiende.

-¡Hola Mirage!- le saluda James con entusiasmo. Remus le sonríe. Peter la ignora por completo.

-Hola.- Saluda ella con simpleza.

-¿Dónde están las locas de tus amigas?- le pregunta Sirius sentándose a su lado descaradamente, y agrega con ironía- ¿Tienen miedo de bajar?

-Para nada.- miente descaradamente.- Tenía deberes atrasados, pero ya deben estar por venir.

Y cómo si las hubiese invocado, Trinity y Lily aparecen por la puerta del gran salón, buscándola con la mirada. Charlie levanta la mano y les hace señas para que la vean. Ambas fruncen el ceño cuando ven que la muy maldita está sentada con nada más y nada menos que los objetos de su más sincero odio. Sin embargo, disimulan, ponen su mejor sonrisa y se acercan con paso seguro.

-Hola a todos.- Saluda Trinity con desinterés.- Muero de hambre, Charlie pásame las chuletas, por favor.

-¿Hambre?- le pregunta Peter con sarcasmo.- ¿No comiste bastante anoche?

Los merodeadores disimulan su risa. Trinity lo mira sin alterar su sonrisa.

-Si comí.- Admitió la morena.- Pero por desgracia, nada que me satisficiera mucho. Pásame el puré, Lils.

James suelta un "auch" y Sirius se ríe con descaro. Remus suelta un "Sí, claro" entre toces.

-¿Qué hay de ti, pelirroja?- le pregunta Peter con el mismo tono irónico. Claramente busca molestarlas. Está harto de esa falsa atmosfera de hermandad y simpatía y quiere con todo su afán destruirla cuanto antes.- ¿Qué tal lo pasaste anoche?

Lily le lanza una mirada mortal.

-¿Y a ti que te importa, Pettigrew? – le espetó- Mejor preocúpate de enriquecer tu vida sexual, he escuchado a tu novia quejarse bastante en el baño acerca de tu desempeño. O la falta de él.

Charlie y Trinity se ahogan con el jugo y se ríen escandalosamente. Peter frunce el ceño y sigue comiendo enojado. El resto de la cena pasa en relativa tranquilidad. Sirius y Charlie no dejan de secretearse y reírse acerca del algo que los demás no alcanzan a escuchar. James quiere hablarle a Lily, pero por desgracia esta ni le mira, por lo tanto es bastante difícil entablar una conversación.

-Evans, ¿me pasas la sal?- le pide con aire despreocupado.

-Te la pasaría, pero está al lado tuyo. –Le contesta ella mirando su plato.- Y si vuelves a pedirme que te pase las servilletas, el zumo, las patatas, el pastel de carne o cualquier otra cosa más, me voy a cortar las manos, Potter.

James asiente con la cabeza. Lily suspira y trata de tranquilizarse. Sigue comiendo, pero un pedazo de pergamino hecho bolita le cae junto al vaso de zumo. No necesita ver quien se lo lanzó para saber de quién es y qué es lo que quiere. Toma aire y lo abre para leerlo:

"Sé que probablemente no tengas ganas, pero aún así quiero saber si podríamos conversar después de la cena. Me comportaré, te lo juro.

James Potter.

Directo y al grano. Muy Potter. Lily tiene ganas de largarse corriendo, irse del país, cambiarse el nombre, la nacionalidad, la religión y, si es posible, hasta el sexo. Pero desgraciadamente no puede hacer ninguna de esas cosas, así que lo único que le queda es enfrentar al monstruo al que ella misma le dio de comer… y no habla metafóricamente, por desgracia. No lleva pluma para garabatearle una respuesta.

-Sala común, a las once.- le dice a James, escuetamente, tratando de que nadie más lo note. James no la mira, ni sonríe, pero sabe que le ha escuchado.

Trinity mira de soslayo a Remus. Él ni siquiera le habla, aunque están sentados al lado. Desearía que él hubiese tomado una postura cómo la de Potter, pero no, no la mira, no le habla, lo hace más incómodo de lo que ya es. Se muerde la lengua y decide que lo mejor es que circule algo de espacio entre ellos, dejar pasar unos días y luego retomar la cordialidad, como si nada hubiese pasado. Eso sería lo más sensato. Desgraciadamente, Trinity jamás ha sido sensata en su vida y no comenzará a serlo ahora.

-¿No vas a hablarme?- le susurra.

-Para hablarte, tendría que tener algo que decirte.- le contesta aún sin mirarla. Trinity se sorprende con la respuesta.

-¿Estás enojado conmigo?- le pregunta con curiosidad.

-Yo no me enojo con nadie.- El sigue sin mirarla, toma un trago de jugo.- Soy un ente, ¿recuerdas?

Trinity mira su plato. No comprende porque él la trata así. Tampoco tiene porqué aguantarlo. Sin embargo (y jura que no sabe el motivo), lo intenta nuevamente.

-¿Aún sigue en pie lo del fin de semana?- Trata de que su pregunta suene desinteresada. No sabe si lo consigue.- ¿Lo de ir a Hogsmeade?

-Xavier…- Remus eleva la voz. La mira por primera vez en la noche y Trinity se siente un poco pequeña frente a él. – Me tienes hecho un lío… ¿Quieres dejarme en paz? ¡Dame un respiro, por favor!

Se levanta de la mesa y se va. Se va… ¿Por qué rayos se va? Todos a su alrededor lo han notado. Charlie y Lily la miran un micro-segundo y vuelven a captar la atención de Sirius y James respectivamente, para que olviden lo sucedido. Trinity aprovecha que todos han vuelto a sus asuntos y sale del comedor.

Alcanza a ver a Remus saliendo rumbo a los jardines. Va tras él y le alcanza afuera del castillo.

-¿Por qué me tratas así?- le espeta plantándose frente a él.- ¡Eres tú el que me hace líos! No puedes tener el descaro de culparme por lo que está pasando.

-¿Qué está pasando, Xavier?- le preguntó Remus agitando las manos.- No está pasando nada. Todo esto es falso, ¿crees que no lo sabemos? ¿Crees que no nos damos cuenta que planean alguna especia de venganza o quien sabe que otra pendejada?

Trinity se queda callada. Lo sabían… ¡era obvio! Ellas también sabían que ellos ya estaban enterados, pero era un juego al fin y al cabo.

-¿Y si se dan cuenta porqué continúan con esto?- le pregunta Trinity sin comprender nada.- ¿Sabes por qué? ¡Por que en el fondo no les importa! ¿Ves a Black o a Potter molestos? ¡Están felices correteando a Charlie y Lily! Es un juego, nada más que eso.

-Exacto. Es un juego, Xavier.- Reconoció él cruzándose de brazos.- Y quizás James y Sirius quieran jugarlo. James está loco por Evans, no perderá esta oportunidad. Sirius jugaría con cualquier cosa que fuera rubia y llevara falda. Desgraciadamente, a ti te tocó engañarme a mí. Y yo no estoy para jueguitos estúpidos, lo siento mucho.

Remus se dio la vuelta y comienza a alejarse. Trinity lo sigue, a ella no la va a dejar pagando. No de nuevo.

-¿Ah sí?- le preguntó irónicamente.- Pues yo te vi jugándolo muy bien en la enfermería y anoche en la sala común. No me vengas ahora con que no estás interesado en esto. O que no estás interesado en mí.

-¿Tan grande es tu ego?- le contestó el volteándose de nuevo.- ¿Crees que porque flirteo un poco contigo y te doy un par de besos, estoy loco por ti?

Trinity cierra la boca. Por Merlín, que vergüenza. Que jodida vergüenza. "Retírate ahora, Trinity", se dice mentalmente. "Retírate con la poca dignidad que te queda".

-Siento haberte hecho perder el tiempo con "mi estúpido jueguito".- le suelta con toda la indiferencia que puede.- No volveré a molestarte.

Se voltea y camina en dirección al castillo. Quisiera que la llamara, lo reconoce. Que le dijera algo, cualquier cosa, cualquier motivo para quedarse, lo que sea. Pero no lo hace, y cuando cruza las puertas del castillo sabe que todo ha terminado. Que fue el fin de un plan ridículo que jamás debió haber iniciado. ¿Qué mierda le importa a ella lo que hacen los merodeadores? ¿Qué le importan sus secretos? ¿Qué le importa Lupin y su bipolaridad? Se acabó, todo tiene un límite. Incluso Trinity Xavier.


Cuando Trinity llega a la habitación Lily y Charlie están ahí. Sentadas en su cama, esperándola. No sabe por qué, pero cuando las ve, se le llenan los ojos de lágrimas. Por Merlín, que vergüenza. Lily se acerca y la abraza.

-Es un imbécil.- le dice con rabia.

-Ni siquiera sabes que pasó. Y por favor, no me consueles como si Lupin me hubiese destrozado el corazón o algo así.- le contesta la morena, dejando que la abrace.

-Me basta con que te haya destrozado los nervios.- le contesta.- No necesito saber nada más.

Se sientan en la cama. Charlie le coge las manos y le mira con ternura.

-Lily y yo estuvimos conversando.- le anunció con seriedad.- No seguiremos con esto. Debí acceder a dejarlo cuando me lo pediste.

-¿En serio?- preguntó Trinity sorprendida. Sus amigas asintieron con la cabeza.- Pero dijiste que estaba dando resultado…

-Eso no importa. Es una tontería al fin y al cabo, siempre lo fue. No debimos llevarlo tan lejos.- Le contestó la rubia sonriendo y quitándole hierro al asunto.- ¿De qué nos sirven los estúpido secretos de cuatro tarados mononeuronales? ¡De nada! Solo queríamos joderlos y lo único que conseguimos fue jodernos a nosotras mismas y pasar la peor semana de nuestra vida. No vale la maldita pena.

-Además, ellos ya lo saben. Es obvio que jamás nos iban a decir nada, es totalmente contraproducente seguir.- Opinó Lily.- Mañana todo volverá a la normalidad. Por Merlín, cómo extraño gritarle un par de improperios a Potter.

Trinity sonrió junto a ellas. Todo había terminado. Por primera vez en una semana, sintió que respiraba tranquila.


Remus se sentó frente al lago un rato. Hacía tiempo que no estaba solo. Tenía que luchar contra todo su impulso para no salir corriendo a pedirle disculpas a Xavier, se sentía terrible por como la había tratado, pero tenía que ser así. No podía permitirse seguir con ese jueguito, porque sabía perfectamente en qué terminaría. En sexo, probablemente. Con todas las chicas terminaba en eso. Con Xavier probablemente hubiese terminado en sexo increíble. Y solo por ser ella, quizás hubiese seguido en arrumacos después del sexo. Y luego de unas cuantas veces, solo por ser ella, derivaría en conversaciones en la cama. Y luego, solo por ser ella, no podría resistir la tentación de despertar a su lado. Solo por ser ella. Y entonces todo estaría perdido, porque si ya le atraía ahora, que no habían hecho nada de eso, probablemente después de hacerlo terminaría completamente loco por esa chica. Y bueno, eso no sería tan terrible si no estuviese el hecho de que quizás ella también terminaría loca por él. Y eso ya era grave, inaceptable. No podía permitir que pasara. Ni siquiera correr el riesgo.

Desgraciadamente no podía explicarle eso a ella. No podía decirle "Xavier, me muero de ganas de seguir tonteando contigo como lo hacen mis amigos con tus amigas, pero no puedo porque soy un licántropo y ya he metido a suficientes personas en esto". Claramente no puede hacerlo. Así que tiene que buscar la manera de alejarla, cómo ya ha alejado a otras chicas antes. Tiene que ponerle un límite que no pueda cruzar. Tiene que decirle "no me gustas" para que el orgullo le impida continuar buscándole. ¿Y él? Bueno, él tiene que tragarse las ganas de acorralarla en todos los sillones de la sala común y besarla hasta que se le olvidara su nombre, su apellido y su maldición.

Y tiene que dejar de pensar en ella. Eso es seguro.


Lily Evans

Lily siempre se levanta de las primeras durante la semana. Es algo que no puede evitar, una costumbre, casi una manía. Le gusta despertar cuando aún está algo oscuro y está todo silencioso. Le gusta imaginarse que es la única despierta en el castillo y que, por un segundo, toda la magia de éste es para ella.

Lily se maravilla todos los días con algo, porque para ella, todo es relativamente nuevo. Es un mundo que le fue tan desconocido por tanto tiempo y del que, repentinamente, tiene que formar parte casi a la fuerza. Espera no perder nunca esa capacidad de asombrarse, porque eso la hace disfrutar el doble cuando aprende algo nuevo.

Lily es brillante por naturaleza, privilegiada en mente y alma. Es sagaz e intuitiva, se apega a las normas y siempre hace lo correcto. O casi siempre.

Lily tiene un secreto que viola todas las características previamente nombradas. Un secreto que no le ha confesado ni siquiera a sus amigas. ¿Cuál es? Qué extraña totalmente al único amigo que no pudo conservar. Al único al que no le perdonó un error. Al único al que nunca volvió a hablarle. Extraña a Severus Snape, a pesar de que han pasado más de dos años desde que se separaron. Lo extraña inmensamente y se odia un poquito por eso.

Severus era Slytherin, era orgulloso, egocéntrico y despectivo. Eso veía todo el mundo. ¿Qué veía ella? A un chico que la entendía como nadie, que la respetaba, que podía pasar horas escuchándola, con él que podía pasar tardes enteras hablando de lo más banal o de lo más profundo. Lily quería a Severus. Lo quería como a un jodido hermano.

Severus cometió un error. Pasó días, semanas, e incluso meses tratando de enmendarlo, pero Lily jamás pudo perdonarlo, menos olvidarlo. Severus se dejó cegar por un odio injustificado impuesto por la dinastía de Slytherin. Severus insulta a Lily delante de todos, le llama "Sangre Sucia" y su voz destila odio.

A Lily se le llenan los ojos de lágrimas. "No sabrás nunca más de esta Sangre Sucia", le contesta. Y deja que Black y Potter se burlen de él y lo pongan en ridículo. Lo permite, pero no se ríe. Lo mira desde lejos, intocable, implacable, imposible. Como siempre debió ser.

Cumplió su palabra. Cada vez que Severus se acercó a ella, le ignoró. No volvió a hablarle, no volvió a mirarle. La última vez que el Slytherin la abordó, ella se mantuvo estoica. Recuerda sus palabras: "Esta es la última vez que te hablaré, Lily. Acepto mi error, y aceptaré mi castigo de perderte. Pero quiero que sepas que te quiero con toda mi alma. Y que en esta vida, o en la otra, enmendaré el sufrimiento que te causé". A Lily se le llenan los ojos de lágrimas cada vez que lo recuerda. No cree en otras vidas, pero espera, con todo su corazón, que Severus cumpla su palabra y que, en algún momento, su traición deje de doler.

Lily es una persona de sentimientos. Todo lo que siente es intenso, es puro y es fiel. Quiere a sus amigas hasta la muerte, no concibe la vida sin ellas. Ama a su familia y procura no olvidarlos jamás. El respeto que siente hacia sus maestros es profundo y eterno. Trata de ayudar a todos en cualquier cosa que necesiten, para retribuir de alguna manera la magia que ese mundo le ha mostrado. Y si alguien se atreve a dañar algo de eso, luchará con uñas, dientes y varita. Aunque la vida se le vaya en ello.

Lily Evans es descendiente de Muggles. Pero tiene la sangre más mágica de todo el jodido castillo.


Cuando faltan cinco minutos para las once, Lily se peina el cabello frente al espejo del baño. Sabe que tiene que bajar a ver a Potter, a pesar de que todo ha terminado. Tiene que hacerlo, es la forma de cerrar el capítulo y retomar la vida cómo siempre ha sido. No les da mayores explicaciones a Trinity y Charlie, solo les dice que quiere poner a Potter en su lugar antes de volver a comportarse como la maldita que siempre ha sido. Es justo hacerlo, porque, después de todo, el tipo no se comportó del todo mal con ella durante esa semana. De hecho, fue más considerado de lo que ella jamás hubiese creído. Aunque no se atreva a reconocerlo en voz alta.

Baja a la sala común. Está desierta, exceptuando por uno que otro alumno que ya recogía sus cosas para retirarse. Justo cómo lo había pensado. Potter ya está ahí, sentado frente al fuego. Lily toma aire y se acerca.

-Bien, ya estoy aquí.- dijo sentándose a su lado. Él la saluda con una sonrisa, pero ella le interrumpe.- Tengo prisa. ¿Qué querías?

-Eh… pues, no lo sé, hablar del clima…- Dijo James sarcásticamente.- ¿No te jode, pelirroja demoníaca? Obviamente quiero hablar de lo que pasó anoche…

-De veras, Potter…- comenzó Lily.- ¿Es necesario? ¡Fue un beso y nada más! ¿Qué podríamos hablar sobre eso?

-Podríamos hablar sobre si te gustó o no, por ejemplo.- Le contestó James con seriedad.

-¡Pero qué tontería!- chilló la pelirroja molesta.- ¿Sostienes esta conversación con cada chica a la que le das un jodido beso?

-Sí, por supuesto. Y luego organizo debates inter-escolares acerca del arte de darse el lote…- le contestó James, comenzando a mosquearse y sin dejar el tono irónico.- ¡Por Merlín, Evans! Para ser la primera de la clase, haces preguntas bastantes estúpidas…

-¿Por qué no podemos simplemente olvidarlo?- le contestó sin comprender a que venía tanto escándalo.- ¡Fue una estupidez que nunca debió pasar y nunca pasará de nuevo! Fin del asunto, ¡supéralo ya!

-¿Superarlo? ¿Me estás hablando en serio?- James la cogió por los hombros y la miró intensamente.- Llevo cinco, cinco malditos años soñando con besarte, y cuando por fin lo consigo, y cuando por fin consigo que me hagas un poco de caso ¿Me pides que lo olvide? ¿Acaso no tienes corazón, pelirroja infame?

-Tengo corazón, Potter. El asunto es qué en él no hay espacio para ti.- Lily le apartó y se puso de pie.- El único motivo por el que traté de llevarme bien contigo esta semana, tú lo tienes bastante claro. Jamás tuve intenciones serias de ser tu amiga. Mucho menos de ser algo más que eso. ¿Está claro?

-No.- Le contestó James también poniéndose de pie frente a ella. Lily rodó los ojos.- El asunto es, Evans, que estoy loco por ti. Jodidamente loco por ti. Y cada vez que me dices que no, lo único que consigues es reafirmarme que a pesar de eso, quiero seguir insistiendo. Y no me importa cuántas veces me rechaces, y me insultes, y me trates como la peor bosta. Porque tarde o temprano, tendrás que decir que sí.

-¿Dónde hacen ingenuos como tú?- le espetó Lily con una carcajada sarcástica. Luego se volteó y se dispuso a marcharse.- Hasta nunca, tarado.

-¡Evans!- le llamó James. La pelirroja le miró por sobre el hombro.- Olvida lo que pasó anoche. Lo que verdaderamente quería decirte es que te prepares, porque seguiré insistiendo. Prepara tu linda boca para rechazarme más veces de las que imaginas, pero te advierto que te cansarás de tanto decirme que no.

-¿Ah, sí?- la pelirroja se volteó con las manos en las caderas y preparada para soltarle el rosario que le tenía preparado desde hace una semana.- Pues a ti se te va a cansar el…

-Ahórratelo, ¿Sí? No me interesa.- James pasó por su lado con desinterés y caminó hasta las escaleras que conducían a la habitación de los chicos, ante la sorprendida mirada de Lily que no podía cerrar la boca de asombro.- Solo quería decirte eso. ¡Y ahora él que se va soy yo! Por Merlín, es genial dejar al otro con la palabra en la boca, ahora entiendo porque te gusta tanto hacerme eso. En fin, buenas noches pelirroja traicionera.

James sube por las escaleras con todo el garbo que posee. Lily patea el sillón que tiene al lado. Y luego debe dejarse caer sobre él sobándose el pie porque le dio de lleno a la pata de madera. "Maldito Potter, grandísimo hijo de…." Se le llena los ojos de lágrimas por el dolor y odia más que nunca a ese imbécil. Estudiará cuidadosamente el árbol genealógico Potter solo para poder insultarlo mejor, está decidido.


Charlie se siente un poco extraña al día siguiente. Lily no deja de meterse con Potter, se pican y muestran los dientes cada vez que se encuentran, lo cual, considerando que van en la misma casa y curso es bastante frecuente. Lupin y Trinity no se miran, ni se hablan. Pettigrew les lanza miradas asesinas constantemente. ¿Y ella y Black? Pues nada. Se llevan bien, en realidad. Pero a nadie de los otros parece gustarle eso.

Cuando salen de la última clase del día, Black y ella consiguen quedarse algo rezagados, para compartir un par de palabras.

-¡Por fin! He tratado de atraparte durante todo el día.- Le musitó Sirius al oído.

-Lo sé. Ahora que has reconocido que estás loco por mi te resulta difícil disimularlo.- le contestó Charlie con auto-suficiencia.

-Deja las drogas, rubia, ¡alucinas!-le respondió con sorna el moreno.- Veo que las cosas han regresado a la normalidad y que sus "supuestas intenciones de enterrar el hacha" han pasado al olvido…

-Más que al olvido. Retomamos el hacha y no dudaremos en usarla.- le contestó Charlie con gravedad.

-Sí, lo que digas, rubia demente.- Le contestó Sirius rondando los ojos. Y agregó con complicidad- Solo quiero saber si aún saldremos el próximo fin de semana…

-¿Aún quieres?- preguntó Charlie sorprendida.

-¿Aún quieres tú?- le respondió él con aplomo.- Estoy dispuesto a pasar por alto el hecho de que me engañaste, me ultrajaste, traicionaste mi confianza y abusaste de mi inocencia, si es que sales conmigo. ¿Qué dices?

Charlie lo miró. Escucho a Lily enfrascarse en una estúpida discusión con Potter. Pone cara de circunstancias.

-Tengo que ir a controlar a Lily, lo siento.- Le dice con preocupación antes de voltearse.

-Xavier está con ella.- Sirius la atrapa del brazo y la obliga a mirarle.- No zafarás de darme una respuesta.

-¿Trinity está con ella? Eso es aún más perturbador.- Le advierte la rubia doblemente preocupada.- Es posible que la aliente a asesinar a Potter y luego seguir con Lupin. Tengo que irme a salvarles la vida a tus amigos.

-Es sí o no. Solo dilo.

Charlie logró zafarse del brazo y antes de echar a correr para salvar a Lily se sí misma, le lanza un desafío.

-Tienes el resto de la semana para convencerme. Yo que tú me esforzaría. ¡Nos vemos!

Sirius sonríe victoriosamente. Esa rubia es increíble. Luego se dio cuenta de que estaba parado en medio del pasillo sonriendo como imbécil y frunció el ceño.


El miércoles la sala común presencia el espectáculo más increíble jamás visto. Están acostumbrados a los episodios de los merodeadores y también están acostumbrados a las rabietas de cierta prefecta que gritonea y quita puntos a diestra y siniestra cuando el tal Potter la supera.

Pero lo que ocurre ese día es distinto. Es un show de magnitudes. Todo comienza como siempre. Una provocación, un par de insultos y luego, estalla la bomba.

-Potter, déjame tranquila, ¡ya te lo advertí!- chilló una desesperada pelirroja tratando de terminar los deberes. Se había sentado en una de las mesas de la sala común acompañada por Trinity y Charlie, pero nada más lo hizo, Potter llegó con los otros dos pelmazos, asegurando que necesitaba sentarse ahí, porque la luz era mejor y porque esa mesa le daba buena suerte.

-¿Qué hice ahora?- preguntó James ofendido.- ¡Trátate la paranoia, pelirroja desquiciada!

Hasta ese momento, todo era normal. Pero entonces dos factores más entraron en la ecuación.

-James, ya déjala.- le aconsejó Remus con su normal tono calmado.- Podemos ir a hacer los deberes a otro lado y todos quedamos felices, ¿Qué dices?

-"Todos quedamos felices"- repitió Trinity imitando patéticamente la voz del prefecto.- Que frase tan Lupin. Clásico de alguien que solo busca jamás quedar mal con nadie.

-Que falacia más grande, Xavier.- Le contestó Remus. La calma de su voz ya no era tan notoria.- Es obvio que eso es mentira. Cómo verás, me importó un bledo quedar mal contigo.

-Mejor ve a tomar clases de cómo ser un verdadero hombre, imbécil.- le espetó Trinity poniéndose de pie.

La sala común se transformó en un ir y venir de golpes y contra-golpes. Entonces Peter comete la equivocación de su vida.

-Bueno, si ustedes hubiesen actuado como señoritas en vez de prostituirse a cambio de información, probablemente se habrían ahorrado todo este problema.- Les espeta a Charlie, Lily y Trinity, y suena tan enojado que incluso James y Remus detienen su batalla verbal para mirarlo sorprendidos.

-¡Esta vez te cocinaste, chupamedias del demonio!- le amenazó Charlie. Sirius la sujetó de los hombros para que no lo golpeara.

Peter se puso tras James, quien estaba completamente aturdido.

-Adelante, Mirage, ¡ven y golpéame!- le provocó Peter desde su cómoda posición tras James y Remus, quién también se puso delante de él.- ¡Eres una salvaje! ¡Las tres lo son! ¡Deberían encerrarlas en San Mungo, cómo a las locas de mierda sin solución!

Remus carraspeó y frunció el ceño. James y Sirius comprendieron de inmediato. Su madre llevaba tres años encerrada en San Mungo y de seguro, no debía ser agradable que un supuesto amigo se refiriera a ella como "loca de mierda sin solución".

-¿Sabes qué, Peter?- le espetó James volteándose y mirándolo.- Deberíamos dejar que te golpearan hasta que tus neuronas decidan hacer conexión y puedas pensar un poco lo que dices.

-O tal vez deberíamos golpearte nosotros mismos.- Le dijo Sirius con tono amenazante.- Llega un punto en el que tu estupidez crónica no es graciosa y las ganas de sacarte la mierda son inaguantables.

Charlie, Lily y Trinity se quedan de una pieza mirando. El resto de la sala común que les rodea no lo puede creer. ¿Los merodeadores están peleando entre ellos? ¿No era contra Lily y compañía? Peter no sabe dónde meterse, se tapa la boca con las manos y mira a Remus con expresión arrepentida.

-Yo… yo…- balbucea con desesperación, sin saber que decir.- No quise decir eso, Remus, yo…

-Déjalo, Peter.- Remus le corta. Está consciente del espectáculo que está montando. Está consciente de que toda la sala común está presenciando aquello y prefiere que Peter se calle antes de que todos se enteren de que el pobrecito Lupin es huérfano de padre y tiene una madre que perdió la cordura. Está consciente de que Xavier lo mira y sus ojos están llenos de confusión. Cumple con su rol de prefecto, se voltea hacia los estudiantes que observan lo sucedido y añade con voz alta y clara-¡El espectáculo se acabó, señores y señoritas! Aquí no hay nada más que mirar, les recomiendo volver a sus labores y olvidar este incidente.

El bullicio y los murmullos comienza a crecer a su alrededor y la gente comienza lentamente a disiparse, sin dejar de preguntarse qué había pasado y sosteniendo teorías ridículas e hipótesis que iban desde lo utópico hasta lo inverosímil.

-Remus, yo de verdad lo siento.- Lo intenta de nuevo Peter, ahora que la multitud se ha retirado.- Sabes que no me refería a tu…

-Peter…-le contesta Remus calmadamente, señalándole con la mirada a las chicas, que aún están ahí con cara de confundidas.- No te preocupes, lo hablamos luego. Tengo cosas que hacer ahora.

Remus toma sus cosas con calma, incluso le sonríe un poco. Eso deja a Peter claramente más tranquilo. Sirius y James fruncen el ceño, porque le conocen mejor. Saben que está ardiendo por dentro y que se muere por colocarse un puñetazo en esa boca que no sabe mantener cerrada, pero que lo reprime y que finge que no le importa, para ahorrar problemas. Conocen su jodida manía de evitar los conflictos, sobre todo cuando se trata de ellos. Saben que Remus jamás podrá enfurecerse con ellos. Jamás podrá enojarse. Remus perdona todo, aguanta todo. Y para ellos es un jodido misterio el por qué.

Remus se despide de todos con un movimiento de cabeza, como si nada hubiese pasado y sale por el retrato de la dama gorda. Entre todo el barullo de la sala común, Trinity Xavier le sigue, sin darle explicaciones a nadie.


Sirius lleva del brazo a Peter hasta la habitación y le arroja con fuerza una vez que entran. James los sigue igualmente enojado.

-¿Ves lo que hiciste?- le grita Sirius conteniendo lo mejor que puede la rabia que siente.- ¿Crees que es necesario mencionar ese tipo de cosas delante de Remus?

-Yo no me refería a su madre, ¡lo juro!- lloriquea Peter retorciéndose las manos.

-Claro, Peter.- ironizó James, también molesto.- Y si yo dijera que todas las mujeres de tu familia son unas putas de mierda, pero luego te dijera que no me refiero a tu madre ¿Arreglaría en algo las cosas? Tienes que pensar un poco lo qué dices. Y para rematar, casi mencionas que estábamos hablando de su madre delante de todo el mundo, por la mierda, Peter, ¿es que no puedes quedarte callado?

-Y después te preguntas porqué nunca te contamos nada.- Dijo Sirius con tono irónico.- No te sorprendas si de ahora en adelante nunca te enteras de nada.

-No tienen porqué tratarme así.- Balbuceó Peter.- Ustedes también han cometido errores. Bueno quizás James no, pero tú, Sirius ¡no tienes demasiado derecho a criticarme!

-Ten mucho cuidado con lo que vas a decir, rata asquerosa.- le espeta Sirius amenazadoramente acercándose a él.

-¿Qué? ¿Puedes gritar mis errores a los cuatro vientos pero yo no puedo mencionar el tuyo?- preguntó Peter tratando de disimular el miedo que sentía de provocar a Sirius.- ¡Fuiste tú quien casi hace que a Remus lo expulsen, así que no seas tan descarado como para venir a hacer el papel de buen amigo ahora!

Sirius va a golpearlo, pero James lo detiene. Peter aprovecha y se va a esconder al baño. Sirius echa humo y suelta maldiciones que le hacen parecer más amenazador aún de lo que ya es.

-¡Tranquilo, Sirius!- le dice James con dureza.- Ve, fúmate unos cigarrillos y calma tu mala leche ¿quieres? Cuando Remus regrese no debe vernos aún peleando.

Todo el mundo cree que James es un payaso y un inmaduro sin remedio. Pero hay que reconocer que el tipo sí que sabe cómo manejar situaciones complejas. Se va al baño para conversar con Peter y Sirius sabe que volverá al rato para saber cómo está él. Y cuando llegue Remus, será el primero en acercarse a contenerlo, así es James.

Sirius se sienta en el alfeizar de la ventana y enciende un cigarrillo. Medita sobre lo que le dijo Peter y siente que la sangre le arde de rabia otra vez. Sirius no lamenta nada de lo que ha hecho en su vida, no se arrepiente de nada y no cambiaría ni un solo día vivido. Excepto ese. Excepto el día en que le falló a Remus y sintió más miedo que nunca. Si pudiese, lo borraría para siempre. Evoca en su memoria ese día de sexto año y jura que le dan ganas de lanzarse al vacío cada vez que lo hace.

Recuerda la discusión con Snape, como habló de Remus y como le cegó la rabia. Quiso darle una lección, una buena, una dura, una que no olvidara jamás. Quiso demostrarle que Remus era mil veces más fuerte que él y, en su defensa, casi acabo por destruirlo. Le insinuó lo que era, le dejo entre ver lo que pasaría y le provocó para que entrara en la casa de los gritos esa noche. Incluso le enseñó la manera de hacerlo. Por Merlín, ¿Qué mierda tenía en la cabeza? Se cubre la cara con las manos y la conciencia no lo deja tranquilo.

Snape aparece esa noche. Lo ve, ve al lobo, comprende lo que pasa. El lobo por poco no lo mata, Sirius intenta mantenerlo alejado a punta de mordidas y gruñidos, pero el lobo quiere sangre humana, y no acepta que se la nieguen. Para variar es James quien se hace cargo de la situación, es James el que saca a Snape de ahí, es James el que se lo lleva al castillo. Es James el que debe arreglar su desmadre.

Una vez que James y Snape han salido de la casa de los gritos y que el lobo se calma un poco, Sirius también sale. Corre cómo nunca al vestíbulo, James conversa en alterados susurros con Snape.

-No puedes decírselo a nadie, Snape.- le advierte James con ferocidad.- No te atrevas a abrir la boca…

-¿Estás jodido de la cabeza?- le espetó Snape alterado.- Tu maldito amigo es un licántropo, ¡una bestia! ¡Casi me mata allá afuera!

-Todas las medidas de seguridad están tomadas, Snape.- Le contesta James tratando de conservar la calma.- Dumblendore lo ha planeado todo para que nadie salga herido, tú no debiste estar ahí fisgoneando. Si te ha atacado ha sido por tu propia imbecilidad.

-¿Mi imbecilidad? ¿Estás seguro, Potter?- Le pregunta Snape entornado los ojos.-Pues entonces tanto Lupin como tú deberían prevenirse en cuanto a quién le entregan su confianza… Fue Black el que me provocó para que fuera a la casa de los gritos, hasta me enseñó como entrar.

Sirius ve todo como si se tratase de una película. Una terrible película. James se voltea hacia él, con la mirada más terrible que le ha visto jamás. Con la decepción pintada en el resto. Con la duda recorriéndole la cara, y él no puede seguirle mirando. Tiene que bajar los ojos, porque se siente más indigno que nunca, más podrido del alma de lo que jamás se ha sentido. Escucha la voz clara de James. Jamás le ha oído hablar así.

-Snape. Te he salvado de la muerte esta noche.- Le dice con gravedad.- Y por tanto, tienes una deuda de por vida conmigo. Y parte de esa deuda, es que me pagues con tu silencio. Te jactas de ser un gran mago, pues bien, entonces cumple con la ética de uno.

-¿Qué está sucediendo aquí?- McGonagall aparece seguida por Filch, quien sonríe sanguinariamente. Ve las caras de gravedad, ve a Snape herido.- ¡Por Merlín! ¿Qué ha pasado aquí? A la enfermería, señor Snape, ahora mismo. Y ustedes, Potter y Black, también vienen.

Por supuesto, les castigaron duramente. De Snape, se encargó Dumblendore en persona, quién le convenció para que guardara silencio. Sin embargo, lo peor vino después. Sirius enciende un segundo cigarrillo, y deja que su memoria se deslice hasta el momento del enfrentamiento con Remus. Se le hace un nudo en la garganta, lo recuerda como si hubiese sucedido ayer.

-Anoche, sucedió algo, Rem.- Comenzó James con voz pausada. Peter y Sirius estaban a su lado cabizbajos.

-¿Qué pasó?- Preguntó Remus incorporándose en la cama con preocupación.-¿Los descubrieron? ¿Alguien lo sabe?

Sirius y James intercambian una mirada. Remus frunce el ceño.

-¿Qué mierda pasó?- está desesperado por saber.- ¡Hablen de una maldita vez!

-Snape se coló anoche en la casa de los gritos.-explicó Sirius con expresión culpable.- Pero no te preocupes, no le hiciste daño, solo una herida fácil de curar…

-¿Pero cómo?- preguntó Remus contrariado.- ¿Cómo lo supo? ¿Cómo pudo entrar? Nadie puede pasar al sauce boxeador si no sabe cómo…

Se queda callado. Está atando cabos, Sirius lo sabe. Puede casi escuchar los pensamientos de Remus. Ve como su boca se abre y los ojos chispean fuego.

-Se lo dijiste.- Escupió con furia, se levanta de la cama y toma a Sirius por la solapa de la chaqueta.- ¿Cómo pudiste hacerlo, Sirius?

Lo suelta, se pasea por la habitación, se pasa las manos por la cabeza, le tiembla el rostro y repite frenéticamente "¿Cómo pudiste?"

-Remus yo…- Sirius suspira. Tiene un nudo en la garganta que le impide hablar bien.- Remus si hubieses escuchado como habló ese imbécil de ti… te juro que no sé qué me pasó, dijo cosas tan horribles que solo quise darle una lección…

-¿Una lección que implicara que uno de tus mejores amigos lo matara?- le espetó Remus furioso.- ¿Estas consciente de que pudiste condenarme a Azkaban? ¿De qué pudiste convertirme en un asesino?

Sirius se tapó la cara con las manos. Habla con la voz quebrada.

-Lo siento, Remus. Te juro que…-No puede mirarlo a la cara. Ni siquiera puede terminar la frase.

-Remus…- le llama James, tratando de calmarlo. Le sonríe.- Lo importante es que no pasó nada. Snape no abrirá la boca, Dumblendore ya habló con él...

-Váyanse, por favor. – Les pide Remus mirando por la ventana. Su voz no tiene emoción alguna.- quiero estar solo.

-Remus, no hagas esto por favor.- Dijo Sirius desesperado.- Vamos, ¡Grítame! O golpéame si quieres ¿quieres golpearme? Venga, dame un buen puñetazo ¿Sí? Lo que quieras, pero no te pongas así…

-He dicho que se vayan.- Contestó Remus con el mismo tono carente de emoción.- Hablaremos después.

Sirius vuelve a la realidad cuando siente que el cigarro le está quemando los dedos. Lo apaga y suelta una maldición. Eso fue lo que ocurrió. Remus solo les pidió estar solo y cuando regresó a la torre, actuaba como si nada y se negaba a hablar de tema. Solo pasó y ya. Y Sirius está seguro que hoy con Peter será lo mismo, volverá a la habitación siendo el mismo de siempre. Nunca podría enojarse con ellos.

Siente que James se sienta a su lado. Le palmea la espalda y le pregunta:

-¿Has estado torturándote todo este rato?

-Los Black somos expertos en tortura.- le responde Sirius con acidez.

-Solo cuando se trata de torturar a otros.- le dice James con una sonrisa.- No pueden torturarse a sí mismos, porque no tienen conciencia ni amigos de verdad.

"Tú sí, Sirius". "Tú eres diferente aunque te empeñes en creer lo contrario". Ese es el verdadero mensaje, el que está implícito tras las palabras de James. El que Sirius descifra y agradece.

-¿Tú crees que Remus me habrá perdonado, Prongs?- le pregunta Sirius mirando a la nada.- ¿No crees que qué quizás… solo quiso evitar conflictos?

James también mira a vacío. Le gustaría mirar a los ojos a Sirius al contestarle, pero no lo hace. No lo hace porque sabe que Sirius necesita distancia.

-Sí, Padfoot. Yo creo que sí te perdonó. – le contesta con lentitud.- Hay lazos que son inquebrantables, no importa los errores que cometas. Es como… como los hermanos, ¿sabes? No importa la cagada que quede. Siempre serán hermanos. En nuestro caso somos aún más afortunados…

-¿Por qué?

-Porque uno no escoge a los hermanos, Paddy. En nuestro caso tuvimos la suerte de poder elegirnos como amigos. Y eso es jodidamente genial.

James sonríe y su sonrisa es contagiosa. Sirius le pasa el brazo por los hombros.

-Eres terriblemente cursi, Prongs. No sigas, o me harás llorar. ¿Quieres ver la puesta de sol conmigo? Te garantizo que será el momento más romántico de tu vida.

James suelta una carcajada y le devuelve el abrazo.

Porque definitivamente, hay lazos inquebrantables.


Hola a todos! Aprovecho la racha de inspiración y les dejo un capitulo un poquito más largo

Quiero agradecer esos enormes, extensos y maravillosos reviews que me han dejado. De veras, he tenido que ir por una cajita de pañuelos cuando los leí, ¡casi me deshidrato por los ojos de felicidad!

Y para corresponder sus bellos comentarios, como siempre, mis respuestas a cada uno de ustedes! Un gran abrazo… nos vemos en el capítulo 11! YUJUUU!

Vale: Espero que ahora que sabes lo que pasó entre Lily y James, puedas estar un poco más tranquila y sin dudas ¡Ojalá te guste este nuevo cap! Un brazo, saludos!

Nat. B: Estoy totalmente de acuerdo contigo. Sirius y Remus comparten esa faceta. No creen del todo que puedan pasarle cosas buenas, porque no se sienten dignos de ellas. Son todo un dilema psicológico, en realidad. Muchas gracias por tus buenos deseos para con mi mudanza, a pesar del poco tiempo que tengo, escribir el fic ha sido una verdadera terapia anti-estrés, porque… Dios, ¡cómo apesta mudarseeee! xD Un gran abrazo, Nat. Muchas gracias por tu fidelidad con mi fic, tus comentarios sinceros y toda tu buena onda. Saludos, a la distancia!

Buri: Me alegra que te guste la personalidad de James, sé que al principio se veía como un payaso, pero sinceramente creo que James Potter es de esos personajes que tienes que mirar dos veces para comprenderlo y darse cuenta de que no es tan básico como parece. Esta es mi propia versión de Lupin, porque odio los fics en los que lo dejan como una nenita aburrida! Él también era un merodeador después de todo! un gran abrazo, gracias por tu comentario, te leo pronto!

Mac Snuffles: ¿Es necesario que repita que tu comentario casi me sacó lágrimas? Es que de verdad, ese review es el sueño erótico de cualquier humilde escritora. La expresión "le vi el ojo a la papa" se utiliza en mi país para referirse a que alguien por fin conoció los placeres de la carne jajajaja Creo que fue demasiado local, no debería haberla puesto en el fic, pero espero se haya comprendido la idea! xD ¿Y Sirius? Sirius comenzará con un dilema psicológico-romántico que difícilmente podrá sobrellevar, aunque ni yo sé aún como se darán las cosas! Por eso trato de actualizar rápido, yo también quiero saber que pasará xD (¿se notan mis problemas de doble personalidad? Espero que no) Saludos y un abrazo enorme, Mac! Disfruta este cap y te leo pronto!

Little Indulgence: ¡Gracias por ese hermoso, maravilloso y extenso review! Te lo juro que me ha encantado, es más, casi le hice un striptease y le pedí matrimonio a tu review xD ¿Así que te gusta Charlie? Pues cómo me alegro! Charlie comenzó en mi cabeza como un personaje poco elaborado y no del todo interesante, a mí también me gusta el rumbo que ha tomado! Muchas gracias por comentarme, espero leerte nuevamente y, por supuesto, que sigas amando el fic! Disfruta este capítulo! Un abrazo enormeeee!

Hellensmadness: ¿te parece tan realista que podría ser canon? ¿DE VERAS LO CREES? Ese fue el momento en que me subí sobre la mesa y comencé a hacer un baile de la victoria. Luego tuve que bajarme porque bueno, digamos que a mi madre no le agrada que baile sobre la mesa… ¡pero está perdida porque cada vez que lea un review tan genial como el tuyo volveré a hacerlo! ¡una y otra vez! Así que adiós a la mesa heredada por la bisabuela, lo siento mucho, madre xD! Me alegra enormemente que te gusten las personalidades que le he dado a cada merodeador, me alegra sobre todo, que te gusten los personajes de las chicas, puesto que siempre es difícil meter personajes ficticios en la historia, ya que existe la posibilidad de que vuelvan la historia demasiado inverosímil…¡así que no sabes lo feliz que me pone que te gusten! Muchas gracias por este genial comentario, disfruta el capítulo 10 y espero leerte pronto, saludos, un abrazo!

Miss Larien: Bienvenida al fic, me hace inmensamente feliz que te guste y que te agraden las personalidades de los merodeadores. Espero que tu papá no se haya asustado al verte reír sola, el mío ya ha asumido que tiene una hija loca xD Muchas gracias por tus cumplidos y por darte el trabajo de comentar en cada capítulo que leíste, lo valoro muchísimo! Disfruta el nuevo cap y te leo pronto! Saludotes!

Alissa – 2012: ¡Bienvenida! ¡Compartimos la pasión por los merodeadores! Me encanta que te encante mi fic. Aquí tienes el nuevo capítulo, espero que te guste. Saludos, espero leerte pronto

Anna: ¿Te has quedado hasta las 2:19 leyendo? ¡Genial! xD ¿Con quieres casarte y violar al "jodido" capítulo? Por Merlín, comienzas a sonar como yo. ¡Doblemente genial! Espero te haya gustado este nuevo capítulo, puesto que, como te escribí al inicio, ha sido mi regalo de cumpleaños para ti ¡Muchas felicidades en tu día! Un gran abrazo, cumpleañera! Nos leeremos pronto! :)