DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creo esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.

Enjoy!

Antes de comenzar, he tenido problemas para subir el documento. Antes se había subido un borrador que no estaba completo, pero este es el definitivo. No hay cambios en la historia, solo en mi respuesta al final del capítulo. Un abrazo a todos los que pasan.


Capítulo 11

Los secretos se pagan con secretos.

Remus atravesó los pasillos con aparente tranquilidad. Algunos alumnos pasaban por su lado y le saludaban con afecto, él intentaba devolver el gesto con la misma alegría. No sabía si le resultaba.

Llegó a la intersección de dos pasillos, y se dio cuenta de que en realidad no tenía idea a donde se dirigía. ¿Biblioteca? No, seguro ahí se encontraría con más de alguien que quisiera hacerle preguntas sobre los deberes. ¿Jardines? Para qué, el toque de queda ya estaba cerca. ¿Torre de astronomía? Podría ser… generalmente estaba desierta y era lo suficientemente tranquila como para darle rienda suelta a los pensamientos un rato.

Sigue caminando. Le siguen los pasos, ya lo notó. Quizás James, o tal vez Sirius, deben haber quedado preocupados por lo que pasó…No quiere volverse, en caso de que solo sean imaginaciones suyas…

Última vuelta a la derecha y el pasillo está desierto. Ahora es evidente que sí le siguen. Gira sobre los pies rápidamente para descubrir a quien le asecha. La ve. No se le mueve un solo músculo de la cara, pero el alma le sonríe.

Trinity contiene el aliento cuando Remus se gira. No ha ensayado que le va a decir, ni siquiera ha pensado en una excusa para darle. El rostro del chico está impávido y ella se abofetea mentalmente porque de seguro esto es, por lejos, una de las cosas más estúpidas que ha hecho en la vida.

-Hola…-Le suelta ella. Remus ladea la cabeza, cómo tratando de comprender que rayos hacía ella ahí. Trinity se pega una segunda bofetada mental porque, ¿Cómo mierda no se le ocurrió algo más elocuente que decir? Se aclara la garganta y agrega.- Emm… sé que no esperabas que viniera y que en realidad ni siquiera debiera estar aquí pero… no sé, yo…

-¿Estás balbuceando, Xavier?- Le pregunta Remus. Le sonríe y Trinity se relaja, porque su sonrisa no es sarcástica ni burlona. Es… no sabe, no tiene la palabra para definirla.- Tú jamás balbuceas…

-Lo sé.- Admite la morena y suelta una risita nerviosa.- ¿Qué locura, verdad?

-No tan loco como el hecho de que estés aquí.- le respondió el chico. Distante, pero agradable. Muy Lupin.- ¿Pasa algo?

-No.- Reconoció Trinity. Su lengua cobra vida.- Solo creí que podrías querer compañía, nada más. Igual sé que es una estupidez, porque es obvio que si quisieras compañía no querrías la mía, me lo dejaste muy claro la última vez que hablamos y quizás debería irme ¿No? Sí, mejor me voy…

-Puedes quedarte, si es que quieres.- Le contestó Remus, cuando ella se estaba girando para irse. Y añade ante el rostro de sorpresa de la chica.- Voy a la torre de astronomía, es un lugar bastante aburrido, pero si quieres venir…

Se le ahogan las palabras, el ambiente es tenso y hace todo más incómodo. Recorren la poca distancia que les queda sin hablarse, mirando el piso, pensando cientos de cosas, pero sin llegar a darle forma a ninguna.

Suben las escaleras y cuando el viento nocturno les golpea la cara, sienten una punzada de alivio. Trinity se apoya en el barandal y mira el vacío, recorre el bosque prohibido con la mirada, Remus la imita, pero le da la espalda a la vista. Se atreve a mirarla por primera vez.

-Yo…- Comenzó a decir torpemente. Se aclara la garganta y escoge las palabras adecuadas para continuar.- Yo te debo una disculpa, Xavier.

-¿De veras?- preguntó ella con incredulidad. Y agrega con ácida ironía. - ¿Por qué? ¿Acaso lamentas algo de lo que me dijiste?

-Lamento la forma en que lo hice.- Le corrigió Remus.- No lamento las cosas que te dije, pero sí admito que pude decirlo de manera menos hiriente. Lo siento, en serio

-Está bien.- dijo ella volviendo a mirar al vacío.- Prefiero que me lo hayas dicho así, eso de adornar las palabras para que suenen más sutiles me parece una estupidez.

Remus asintió con la cabeza, Trinity Xavier sí que no sabía nada de sutilezas. Se sentía incómodo, la conversación no fluía y no sabía que tema entablar para parecer cortés. Luego lo pensó mejor y se dio cuenta que con esa chica jamás había tenido cortesía alguna. De hecho, todo parecía más fácil cuando tenía un motivo para molestarla y llevarla al límite ¿Pero ahora? Antes sabía que cada vez que Xavier le buscaba era con el objetivo de llevar a cabo su plan, y eso le permitía a él jugar su personaje, pero ahora que eso había terminado, sinceramente no sabe como plantearse ante ella. Cree que lo mejor es preguntárselo.

-¿Xavier?- Comienza Remus. Ella lo mira. No tiene otra forma de decirlo, dispara a quemarropa y sin anestesia.- ¿Por qué me seguiste hoy?

Trinity le sostiene la mirada y se encoge de hombros, parece no pensar demasiado su respuesta.

-Porque eres un jodido misterio, Lupin. – Reconoce con simpleza.- Y yo siempre he sido demasiado curiosa.

-La curiosidad mató al gato.- Recitó Remus con ironía.

-Es cierto. Pero yo creo que la incertidumbre lo hubiese matado de todas formas, ¿No te parece?

-La verdad, no.- Le contestó él.- Yo creo que hay cosas que es mejor no saber.

-Eso es un insulto a la inteligencia, señor Lupin.- le dijo Trinity sonriendo.- Y yo le tomaba por una persona inteligente.

Remus soltó una carcajada, y le pegó un pequeño empujón con su cuerpo, contagiándole la risa.

-¿Le temes al futuro, Lupin?- le preguntó la morena, aún con una sonrisa en la cara y volviendo a mirar al bosque prohibido.- ¿Temes dejar Hogwarts?

Remus le miró sorprendido y se le congeló la risa. Le parecía una pregunta que escapaba un poco al contexto.

-Sí. Le temo.- Reconoce Remus.- A algunos nos espero un futuro algo incierto.

-Todos tenemos un futuro incierto, Lupin.- le corrigió ella.

-Eso no es cierto, Xavier. Por ejemplo, ¿Tienes con que pagar tus estudios después de Hogwarts?

-Sí…- admitió ella comenzando a comprender el punto.

-Bien, y ¿Tienes una familia que te apoye en tus decisiones?- volvió a preguntar él con ligereza. Trinity asintió con la cabeza, a lo que Remus agregó.- Bien, yo no tengo nada de eso. No busco causar lástima ni mucho menos, pero creo que es solo un poco injusto que insinúes que estamos en igualdad de condiciones… ¿No te parece?

-¿No tienes familia?- preguntó ella disimulando su sorpresa ante la confesión del chico. Al ver la expresión de su rostro, Trinity reculó rápidamente.- Disculpa, no tienes que responderme. Fui muy indiscreta…

-Sería raro que no fueras indiscreta en algo...- Le respondió Remus sonriendo, Trinity se sintió aliviada al ver que él no se había molestado.- Pero está bien, no me molesta. Tampoco es la gran cosa, mi padre murió antes de que entrara a Hogwarts y mi madre, bueno… lleva varios años enferma.

Trinity ató cabos. Recordó a Peter, sus palabras… ¿cómo había dicho? San Mungo, loca sin solución… y luego el episodio con los merodeadores. No era difícil hacerse una idea aproximada. Recordó la frase que solía usar su abuelo: "los secretos se pagan con secretos" y sintió que debía corresponder a la sinceridad de Remus.

-Bueno, pues supongo que es mejor tener una madre enferma que una que te abandona.- Le dijo ella con una sonrisa. Intentó que sus palabras no sonaran demasiado arrastradas.- Yo… tampoco pretendo causar pena, lo que quiero decir, es que todos cargamos con algo, al fin y al cabo.

¿Con qué cargas tú? Es la pregunta que les late a ambos en la cabeza y les bulle por salir de los labios. Pero la contienen y ahí se quedan, uno junto al otro, en silencio.

-Eres buena escuchando, Xavier…

-Es herencia de mi abuelo.- reconoció ella con una sonrisa. Añadió con orgullo.- El es inefable, y aunque nunca me ha dicho a que rayos se dedica, sí me ha enseñado una cosa.

-¿Y qué es?- preguntó Remus con curiosidad.

-Que hay cosas que estás destinado a saber.- contestó ella.- Y que hay preguntas que serán respondidas, tarde o temprano.

Remus se encogió de hombros y apartó la mirada.

-No creo en el destino. No creería en él ni aunque lo tuviese bailando polca delante de mí.

Trinity se ríe con ganas. Cambia el tema, porque no se atreve a decirle que ella se niega a creer en las casualidades. Se niega a creer en ellas incluso cuando las tiene en frente y éstas se llaman "Remus Lupin". Y aunque ambos saben que jamás podrán ser amigos, disfrutan estar ahí, en la torre más alta de Hogwarts, hablando sobre el futuro, con el rostro helado y las manos rozándose de vez en cuando. Y así, entre confesión y confesión, el tiempo se les hace nada.


Peter Pettigrew

Cuando el sol se pone, James y Sirius matan el tiempo riéndose y charlando, mitad broma, mitad en serio. Peter ya salió del baño y está recostado en su cama, mirando la escena. Es olímpicamente ignorado, a pesar de que ha dejado caer unos libros a propósito con el fin de que los otros noten que está ahí, pero nada pasa. Se encuentra una vez más ante el muro infranqueable que construyen James y Sirius cuando están juntos, y es un espacio tan íntimo que hasta Remus a veces queda fuera. La diferencia es que a Remus eso no lo importa. A Peter, sin embargo, le revienta y le arde la sangre de celos.

Es que no lo entiende, sinceramente no lo entiende ¿Porqué James no se sienta con él en el alfeizar de la ventana? ¿Por qué no pasa horas hablándole a él sobre lo maravillosa que es Lily Evans? ¿Por qué no puede crear con él esa intimidad aplastante e intensa que tiene con Sirius? No lo entiende.

Él ha sido el más leal a James, él jamás ha cometido un error o le ha metido en problemas como lo ha hecho Sirius. Él jamás le ha dado preocupaciones ni tristezas como lo ha hecho Remus. Él siempre ha procurado alegrarle, acompañarle, preocuparse de él y de que no le falte nada, por Merlín ¡Él sí que ha sido un maldito amigo!

Entonces sucede que le jode, le jode y le re-jode que siempre sea él, el que está al final de la fila, el último de la lista, el último que nombran, el último en el que piensan. El agregado, el prescindible, el que no importa si está o se fue. Y le gustaría parar todo eso de una vez… pero no puede, solo puede enojarse y luego esperar a que se le pase.

Peter a veces se duerme enojado. Generalmente cuando presencia escenas cómo esa, cuando se burlan de él, o cuando se siente ajeno y poca cosa, lo cual ocurre más a menudo de lo que él quisiera. Y cuando Peter se duerme enojado tiene sueños extraños. Sueños que, no es que desee hacer realidad, pero que de cierta manera le ayudan a sobrellevarla cuando le invade la rabia y la tristeza. Sueños en los que hay sombras, sombras que atacan a sus amigos, y entonces él aparece, ¡y ellos se alegran tanto de verlo! Hasta ahí todo va bien, pero entonces, en vez de ayudarles a combatir a la sombras, se queda ahí, mirando cómo estás los devoran… y cuando ellas terminan, desaparecen. Y entonces ocurre lo peor, Peter se da cuenta de que las sombras salen de su varita, la cual aún sostiene en alto.

Peter despierta. Cubierto en sudor y con el corazón desbocado. Se le mezcla en el pecho una extraña sensación, una mescolanza de miedo y poder, que no puede descifrar. Se pasa el resto de la noche en vela, teme volver a dormir, pero al mismo tiempo quiere volver a sentir ese poder, esa fortaleza que en la vida real no tiene y que, probablemente, jamás tendrá.

Peter de verdad cree que quiere a sus amigos. O al menos algo así. A Sirius, más que cariño, le tiene miedo, porque, ¡vamos! ¡Es un tipo con malas pulgas y demasiados conocimientos sobre magia oscura! Le cae bien y ha aprendido varias cosas de él, pero prefiere pasar tiempo a su lado siempre que se encuentren otras personas presentes. Sólo por si acaso…

Con Remus es diferente. A Remus más que cariño, le tiene respeto. Le parece un gran tipo, valiente y noble, pero Merlín, hay que admitir que el pobre es más aburrido de Bins contando chistes. Nunca ha llegado a entender el sentido del humor de Remus y su sarcasmo a veces le confunde… nunca sabe si habla en serio o no. Es algo perturbador.

Con James… con James es totalmente distinto. A James sí que lo quiere, lo puede decir abiertamente. James es genial, es increíble, es todo lo que él quisiera ser. A veces lo odia un poco, debe admitirlo, porque le parece tremendamente injusto que alguien pueda ser tan jodidamente glorioso. Brillante en la escuela, excelente en el Quidditch, cotizado por las chicas, hijo único, millonario, buena persona… ¡Por Merlín, James es su puto ídolo! Y le gustaría que él fuese capaz de verlo y de valorarlo.

Peter tiene deseos de grandeza. De grandeza absoluta, sueña con el día en que se eleve, en que camine y deje de ser "el amigo de Sirius, o de James o de Remus" y le reconozcan como "Peter". Un "Peter" nuevo, poderoso, popular… es el gran anhelo de su vida.

Peter cree en el principio maquiavélico de que el fin justifica los medios. Lo cree fervientemente, y quizás no tenga la fuerza, ni la inteligencia ni la astucia, pero sí tiene algo de sobra: las ganas. Las ganas de cumplir ese anhelo… cueste lo que cueste.


Cuando Trinity llega a la habitación, Lily está haciendo deberes y Charlie está tirada en la cama rodeada de pergaminos a los que intenta poner atención sin éxito. Ambas le sonríen cuando la ven entrar, pero no hacen preguntas. Saben que Trinity no es una persona a la que valga la pena interrogar, porque en el mejor de los casos solo recibirían cuatro gritos y un insulto. Mejor ni siquiera intentarlo.

Trinity anuncia que está cansada, se pone pijama y cierra los doseles de la cama. Ahí, sumida en la oscuridad y solo interrumpida por el sonido de la pluma de Lily rasgando al escribir, siente que puede pensar con más claridad. Piensa en Remus, y no intenta negarlo ante su conciencia. Piensa en él y en su maldita, cambiante y perturbadora forma de ser. Piensa en la sensualidad que se asoma en su manera de hablar, de mirar, de moverse… Piensa que está jodida. Total, completa y absolutamente jodida. ¡Hasta la puta médula! Porque reconoce que ya no hay vuelta atrás.

Trinity es apasionada por naturaleza. Apasionada para todo. Apasionada con sus sentimientos, con sus convicciones, con sus arrebatos. Y sabe, está totalmente consciente, de que esta vez está apasionada por Lupin. Y que, sea como sea, ese árbol tiene que caer. En serio, ¡como sea!

Charlie se rinde. No hay caso. Es que Historia de la Magia le supera, le enerva y le jode la psiquis hasta el punto de succionarle la energía. En fin, ya habrá tiempo mañana para suplicar a Lily que le deje leer sus apuntes, qué más da. Se asoma a la ventana, piensa en su madre. No ha vuelto a escribirle desde que le envió la última carta hablándole sobre sus planes. Espera que solo sea por el exceso de trabajo y no porque le dio un paro cardíaco al leer su respuesta. Es que, vamos, la vieja estará jodida de la cabeza, pero tampoco quiere que se muera, en serio. Le enviará una lechuza nuevamente mañana, solo para verificar que todo esté bien. Y hablando de lechuzas ¿Qué es eso que viene volando hacia ella?

-¡Ay, mierda!- chilla cuando la lechuza le da de lleno en la cara y le mete una pata en el ojo.

-¿Estás bien?- le pregunta Lily acercándose con preocupación y apartando a la lechuza que aletea escandalizada.

-¿Te parece a ti que uno grita "Ay, mierda" cuando está bien?- le contesta la rubia irónicamente aún cubriéndose el ojo.- De veras, Lily, a veces tus preguntas son un insulto al sentido común…

-¿Ah, sí? Pues tú nunca has tenido demasiado sentido común, así que frecuentemente debo rebajarme a tu nivel.- le responde Lily ácidamente.- Déjame ver ese ojo.

-¡Ay, pero que bruta!- chilló Charlie cuando la pelirroja le aparto la mano y le abrió el ojo a la fuerza.- Cuando seas medimaga, envíame de inmediato la dirección de tu despacho… ¡para no asistir jamás!

-¿Cuál es su problema?- se unió Trinity al griterío con mala leche.- ¿Están ligeramente conscientes de que algunas personas tratamos de dormir? Sé que les fallan las habilidades sociales, pero un esfuercito no les vendría mal…

-¡Mira quién habla de habilidades sociales fallidas!- le espetó Lily intentado sujetar a Charlie para que no se tocara el ojo.- La que prácticamente tenemos que sacar a pasear con bozal…

-¡Así es! Si estás cansada porque tuviste una sesión de sexo duro con Lupin, no la pagues con nosotras.- replicó Charlie tirándole el pelo a Lily para que la soltara.- ¡Estoy tuerta! ¿No lo ves?

-Ay, pero que mala leche…- se quejó Trinity con sorna.- ya veo a quienes les falta una sesión de sexo duro…

-Lo que digas nos resbala, Xavier…- le contestó Lily.

-Nos resbala por nuestras curvas…- añadió Charlie y luego se dirigió a Lily- ¡Suéltame, Satanás! ¡Vade retro!

Trinity rodó los ojos y vio el pergamino que colgaba de una de las patitas de la lechuza a la que nadie hacía caso. Lo desamarró y esta se marchó de inmediato, totalmente ofendida. Abrió la carta y leyó el encabezado.

-Charlie, tienes carta.- le informó a la rubia, que hacía que Lily le soplara el ojo.

-¿Es para mí?- preguntó la aludida sorprendida.

-No, es para mí, pero quiero que me la leas, ¿no te jode?- le respondió la morena con sarcasmo- ¡Obviamente es para ti! Aunque aquí no dice tu nombre, pero puedo deducir que tú eres la única rubia de la habitación, afortunadamente aprendí los colores en el pre-escolar…

¿Rubia? ¡Black! Tenía que ser de él. Charlie se sujetó el ojo con la mano y le arrebató la carta de las manos. Lily le interrumpió antes de que pudiese leerla.

-Después de que esa carta armó tanto escándalo, lo mínimo es que nos digas de quién es y que dice…

Charlie le ignoró y se apresuró a leerla.

Rubia:

Te preguntarás porqué escribo a esta hora, bueno, es porque el tiempo se agota y necesito una respuesta ahora. Nunca he sido bueno esperando, así que agradecería que ese enorme "SÍ", que sé que te mueres por darme, llegue de forma pronta. No te hagas de rogar, tú y yo sabemos que estás deseando ponerte esa corta falda que tienes (La que usaste para salir con el imbécil de Garamond), y dejarte el cabello suelto, para salir el sábado conmigo.

Sirius "el nunca, nunca, pero es que jamás gordo" Black.

Pd: uso la lechuza de Peter para enviarte esta carta, es algo torpe. Espero no haya habido complicaciones. Buenas noches, rubia loca.

Charlie soltó un bufido. ¿Tenía que usar la lechuza torpe? Maldito tarado. Se levantó y se miró en el espejo. Ese ojo se iba a poner en tinta, cómo mínimo. Genial, lo que necesitaba, verse cómo oso panda el sábado en Hogsmeade.

-Es de Black.- le dijo secamente a Lily, que la interrogaba con la mirada. La pelirroja abrió los ojos desmesuradamente.- Quiere que salgamos el sábado.

-Pero, pero…- balbuceó Lily comenzando a enojarse.- ¡El plan acabó, Charlie! ¡Ya no tienes nada que hacer con ese "intento de ser humano"! ¿Qué mierda les pasa a ti y a Trinity?

-¿En qué me estás metiendo a mí ahora?- chilló la morena asomando la cabeza a través de los doseles de su cama.

-¡Ustedes están mal de la cabeza! Una semana es todo lo que necesitaron los merodeadores para tenerlas comiendo de su mano, es humillante de veras.- les encaró Lily con tono hiriente.

-Te recuerdo que a mi Black no me ha tocado ni un pelo.- le contestó Charlie, y añadió mordazmente.- ¿Puedes tú decir lo mismo acerca de Potter?

-Eso no cuenta.- Contestó Lily rápidamente.- Estábamos en medio del plan. Además Trinity también se enrolló con Lupin.

-Y lo haría de nuevo.- le respondió Trinity ante la sorprendida mirada de Lily y Charlie.- ¿Sabes por qué? ¡Porque está buenísimo! ¿Y qué? ¿Y qué si Charlie quiere tontear un rato con Black? Hazte un favor, Lils, y ve a enrollarte con Potter un rato, a ver si se te quita lo histérica.

-Ni en un millón de años me enrollaría con ese saco de gérmenes.- Lily se cruzó de brazos y añadió con sarcasmo.- ¡Pobres amigas mías! Pero no se preocupen, cuando regresen con el corazón roto y un historial de enfermedades venéreas en el cuerpo, yo estaré aquí para consolarlas.

Dicho esto, Lily giró sobre los pies y corrió los doseles de su cama.

-¡Genial!- dijo Charlie con fingida alegría.- ¡Tenemos permiso de Lily para contagiarnos una enfermedad venérea! ¡Es fantástico!

Trinity se rió y luego agregó con despreocupación.

-Contéstale a Black. Solo ten cuidado, ¿Sí?

-Lo mismo digo, Triny. Ten cuidado.

Ambas desviaron la mirada con culpabilidad. El cuidado ya lo habían mandado al carajo hace rato.


Sirius ya estaba acostado cuando sintió el ulular de una lechuza. Saltó de la cama rápidamente, pero solo porque no quería que la lechuza despertara a los demás… sí, solo por eso.

Reconoció en la oscuridad a la lechuza de Mirage, le acarició la cabeza y se sorprendió al ver que no parecía querer marcharse. Abrió la carta con prisa, como un niño en navidad. Convocó luz con la varita y se le extendió una sonrisa por la cara.

Sirius "Anoréxico" Black:

Me cuesta bastante escribir, puesto que he quedado en calidad de tuerta por culpa de la lechuza asesina y kamikaze que me mandaste. Imagino que te estarás muriendo de risa en este momento, pero te aseguro que no es nada gracioso, el jodido ojo no me deja de doler.

He decidido, por tanto, que tu castigo será asistir con una rubia desfigurada, medio ciega y con el ojo en tinta a Hogsmeade. Hablo de mí, claro, y te advierto que difícilmente podré verme muy guapa. Quizás hasta crean que te paseas con un mapache. Pero en fin, ese es tu problema.

Espero que me compenses por este desatino. Buenas noches.

Charlie "Oso Panda" Mirage.

Sirius estalló en una carcajada que reprimió de inmediato, para no despertar a los demás. Re-leyó la carta con rápidez y no puede evitar que una sonrisa se extienda por su cara. Primero, porque se imagina a Mirage con el ojo en tinta y segundo, porque, porque… no sabe por qué. Se asoma un rato a la ventana y deja que el aire le golpee el rostro. Piensa en Charlie. Le choca esa rubia.

Sirius está lleno de caretas, lleno de máscaras, de apariencias. Y cree que el resto del mundo también lo está. Cree incluso que la gente más buena y más sincera del mundo aparenta ser lo que no es, algunos lo hacen por rebeldía, como él. Otros lo hacen por protección, como Remus, por ejemplo.

Sirius ha crecido rodeado de máscaras y sabe perfectamente cómo identificarlas. Sabe cuando la gente miente y, sabe incluso, porqué mienten. Con Charlie no sabe nada, es como si ella no ocultara nada. Y le choca, porque las chicas que ha conocido usualmente ocultan todo lo que son, porque tienen en sus cabezas la ridícula idea de ser perfectas. Y resulta que ahora aparece esta rubia: despistada, que odia estudiar, algo torpe, con vocabulario de camionero y que parece no tener problemas con ninguna de esas cosas. Desconcertado. Charlie lo tiene totalmente desconcertado.

Aprovecha que la lechuza aún no se ha marchado, garabatea una nota.

Tú solo ponte la falda que te dije y no tendrás que preocuparte. Ni siquiera me fijaré en tu ojo, porque no podré dejar de mirarte las piernas.

Sirius.

Pd: Solo bromeo. Incluso con un ojo en tinta seguirás siendo mi rubia favorita. Te lo prometo. Buenas noches, mapache.

Usualmente se hubiese tirado por la ventana antes de enviar una nota así. Se hubiese suicidado antes de enviar una cursilada de ese tipo. Pero antes de poder darle más vueltas al asunto, la enrolla y se la ata a la lechuza. La observa irse. Se siente estúpido, pero no puede dejar de sonreír.

Escucha rechinar la puerta, se voltea, es Remus. Le hace un gesto con la mano y Sirius se lleva un dedo a los labios, indicándole que los demás duermen. Remus asiente con la cabeza y se acerca.

-¿Tienes un cigarrillo?- le pregunta el castaño en un susurro. Sirius no se sorprende, no es primera vez que Remus se lo pide, pero no es algo que ocurra muy a menudo.- Podríamos fumar uno antes de dormir.

-Claro, Moony.- Sirius sonríe. Son pocas las veces que su amigo busca compañía.- Los que quieras.

-¿Peter quedó muy afectado?- pregunta Remus en voz baja, refiriéndose a lo ocurrido en la tarde.

-¿Y eso que importa?- le contestó Sirius con un deje de molestia.-. No entiendo cómo, a pesar de todo, tienes cabeza para preocuparte por él. Deberías estar furioso, como mínimo.

-Peter no tuvo malas intenciones, Sirius.- le contestó Remus con tranquilidad, exhalando el humo del cigarrillo. Fuma con la misma cadencia con la que habla.- No puedo estar enojado con alguien que no actuó de mala fe.

-A veces no es necesario actuar de mala fe para herir a alguien.- le dijo Sirius. Era casi un mea culpa. Como si aún necesitara pedirle perdón por lo ocurrido el año pasado.

-Pues el día en que alguno de ustedes intente herirme a propósito, quizás me enoje. ¿Te parece?- le respondió el castaño con una sonrisa.- Mientras tanto, aún tengo más para agradecer, que para quejarme.

-Eres demasiado conformista, Remus.- replicó Sirius, apagando el cigarrillo.- No es malo exigir un poco más de tus amigos.

-Y tú eres demasiado exigente, Sirius- le contestó Remus con el mismo tono.- Tampoco es malo conformarse con los amigos que tienes.

Sirius le miró y sonrió. Le pasó el brazo por los hombros. Generalmente solo abrazaba a Remus cuando se acercaba la luna llena. Era bueno hacerlo cuando no había otro motivo adicional que solo estar ahí, juntos. Solía hacerlo a menudo con James, pero con Remus, era distinto.

-¿Y bien, Moony?- empezó Sirius con tono gamberro.- ¿Qué te traes con la fiera de Xavier?

-Pues, nada.- le contesto Remus con una ceja alzada y expresión culpable. Luego preguntó con el mismo tono- ¿Y tú, Padfoot? ¿Qué te traes con la loca de Mirage?

-Pues, lo mismo que tú. Nada.- le contestó el moreno sonriendo.

Ambos se miraron y se destornillaron de risa.

-¡Ya cállense! ¡Ustedes serán unos vagos, pero yo soy un deportista de alto rendimiento y necesito dormir!

A James le cae una lluvia de zapatos, pergaminos y hasta calzoncillos sucios. Entonces debe levantarse y enfrentarse en una batalla campal a los dos canallas que interrumpieron su sueño de belleza.


Charlie se pasea el resto de la semana con unas gafas de sol enormes. Se sienta al final de las aulas y se cubre el ojo con el cabello como puede. Los rumores, por supuesto, no se hacen esperar y hablan de una poción para cambiar el color de ojos que no resultó del todo bien, otros decían que la rubia era tan torpe que había intentado realizar un hechizo y terminó metiéndose la varita en el ojo. Incluso algunos, más osados, hablaban de una pirueta sexual extrema que terminó con la rubia incrustándose una perilla de la cama en el ojo.

Charlie escuchó todos y cada uno de los chismes muerta de risa. Estaba acostumbrada a que las chicas siempre la envidiaran un poco y entendía que su odio se hubiese incrementado ahora que se había filtrado que tendría una cita con Sirius Black. Por eso, aprovecho la cena del día viernes, para plantearle un par de cosas al moreno.

-Hola distinguidos merodeadores.- Charlie interrumpió a los cuatro chicos mientras comían. Se sentó descaradamente entre Sirius y Remus y se quitó las gafas de sol, enseñando su ojo en tinta.

-¡Vaya, el famoso ojo de Mirage!- exclamó James mirándola sin disimulo alguno y acercándose a solo centímetros de su cara para verlo mejor.- Sí que se ve peor de lo que decían…

-Guardemos las distancias, Prongs, ¿Sí? Gracias.- Dijo Sirius apartándolo de la rubia. James se dejó caer en su asiento riendo. El moreno se dirigió a Charlie.- No le hagas caso al tarado de Jimmy, no tiene sentido de la estética. Yo creo que eres el mapache más adorable que he visto.

-Que encantador, Black. Pero no vengo a buscar consuelo, todo lo contrario.- Charlie toma el vaso de Sirius y se bebe descaradamente su jugo, lo vuelve a dejar sobre la mesa vacío.- ¡Vengo a recriminar tus fechorías!

-Mirage ¿Sabes que Sirius odia que beban de su vaso?- Le preguntó Peter a Charlie, con mala leche.- Tiene un sentido de la higiene bastante exigente.

-No me jodas, Pettigrew.- le espetó la rubia sin siquiera mirarlo.- Nadie que se haya tirado a medio Hogwarts podría tener un sentido de la higiene exigente.

Remus se ríe con ganas. Sirius hace rodar los ojos y pregunta:

-¿De qué fechorías hablas, Rubia?

-En primer lugar, me mandaste esa lechuza kamikaze que casi me deja tuerta.- le contestó Charlie con desdén.- Dime, ¿no pudiste buscar una vía de comunicación menos torpe y peligrosa?

-¡Hey, hey, para ahí, Mirage!- se metió Peter.- "Chispita Dorada" no es torpe, la torpe eres tú, que no supiste recibirla.

-¿Chispita Dorada?- Preguntó Charlie. Cuando comprendió que ese era el nombre de la lechuza de Peter, estalló en carcajadas. Añadió entre risas.- ¡Ahora entiendo porqué es tan tarada! ¡Con ese ridículo nombre debe haber desarrollado un trauma que no le permite desenvolverse de forma inteligente!

-Es una buena hipótesis, Mirage.- Admitió Remus, sirviéndose un café, para bajar la cena. James no podía parar de reír y hacía una parodia de Charlie chocando con Chispita Dorada y luego cubriéndose el ojo. Sirius le arrojó un trozo de pan duro para que se detuviera.

-¡Yo no le puse ese nombre!- se defendió Peter desesperado.- ¡Fue mi hermana de cinco años! ¡La llamó así una vez y nunca más respondió a ningún otro nombre!

-Escucha, ¿quieres ir a hablar afuera?- le preguntó Sirius a Charlie. El escándalo entre Peter que se justificaba y James que se quejaba porque el pan duro le había quebrado los lentes, no le dejaba escuchar nada.

Charlie asintió con la cabeza y ambos salieron del gran comedor, entre un festín de rumores y cuchicheos. Salieron a los jardines y se sentaron frente al lago.

-Y bien, Rubia. Ya te quejaste por la lechuza asesina.- comenzó Sirius- ¿Qué más sigue?

-Que tu club de fans se enteró de que saldré contigo mañana.- le contestó Charlie con desinterés.- Me han puesto verde todo el día, y eso no me molestaría tanto si no estuviese el hecho de que han saboteado mis deberes y mis hechizos. Eso sí que me enoja, porque ya me salen lo suficientemente mal por mí misma, no necesito ayuda para hacerlos aún más desastrosos, ¿sabes?

-Entiendo.- dijo el chico aguantándose la risa.- ¿Y qué podría hacer yo al respecto?

-¡Pues yo que sé! Dales su ración diaria de sexo casual, diles un par de cosas bonitas, toquetéalas un poco en el armario de las escobas ¡lo que sea!- le espetó Charlie.- ¡Pero haz que me dejen tranquila!

-¿Hablas en serio?

-¿Sobre qué me dejen tranquila? Pues claro, qué crees que…

-¡No eso!- le contestó Sirius enojado.- ¿Me estás mandando en serio a acostarme con esas chicas?

-Eh, no lo sé. Creo que sí.- vaciló Charlie sorprendida ante su reacción.- ¿Dije algo malo?

-¿Sabes qué, Mirage?- le dijo Sirius molesto.- El problema no es lo que dices ¡Creo que el problema es lo que piensas! Te invité a salir, tendremos una cita mañana, no me parece correcto que me mandes a manosear a otras chicas.

-¿Porqué? ¿Por qué pretendes manosearme a mí, mañana? ¿Solo se lo haces a una por vez?- le contestó Charlie con indiferencia.- No te vengas a hacer el mojigato conmigo, Black. ¿Crees que soy estúpida? No, espera, no contestes. El asunto es que sé perfectamente a qué atenerme contigo. Soy la de turno, lo tengo claro, la pasaremos bien y ¡adiós! Ese el pensamiento, ¿no?

Sirius estaba boquiabierto, trataba de encontrar las palabras, pero no le salían. ¿Dónde quedaron las chicas que tenían ideas románticas y querían escuchar cursilerías? ¿De qué planeta salió esta rubia desquiciada?

-Tú… ¡Por Merlín, pero que mala imagen tienes de mí!- exclamó Sirius saliendo de su asombro.- Y, vale, reconozco que te he dado motivos para pensar así, pero…

-¿Pero qué?- preguntó Charlie cruzándose de brazos y sonriendo.- ¿Te choca que te diga la verdad tan de frente?

-Un poco…- reconoció Sirius.- Las chicas comúnmente no actúan así.

-Claro. Verás, Sirius, ¿puedo decirte Sirius, verdad?- el moreno asintió con la cabeza.- Constantemente hablas de sexo, lo que me hace creer que constantemente piensas en sexo. Y si me invitas a salir, dime, ¿Qué es lo que debería concluir?

-Pues…- Sirius hizo un además con la manos y añadió.- Hagamos un trato, Charlize…

-¡Charlie!- le corrigió rápidamente la rubia.

-Charlie…- repitió Sirius.- Merlín, me gusta ese apodo. Pero bueno, lo que te decía es que te propongo un acuerdo. No intentaré ligar contigo mañana, nada de manoseos, ni robo de besos ni tácticas de seducción obvias. ¿Te parece?

-¿Y qué si yo quería que me manosearas?

-¡Por Circe, que mujer tan complicada!- se exasperó Sirius.

-¡Está bien, está bien!- aceptó Charlie entre risas.- Nada de ligar mañana. Quizás sí en una próxima vez…

-No lo sé, rubia.- se hizo de rogar Sirius.- Puedo ser muy difícil cuando me lo propongo…

-Y yo puedo ser muy convincente cuando me lo propongo, Sirius.- dijo Charlie acercándose y quitándole una imaginaria pelusa del pecho.- Veremos si puedes cumplir ese trato. Ahora tengo que irme. ¡Tengo deberes que copiar! Por cierto ¿No quieres prestarme tus apuntes de Historia de la magia?

-Sabía que solo me querías por mi cerebro.- Se quejó Sirius con fingido pesar.- En fin, acompáñame a la torre a buscarlos.

Entraron al castillo riéndose de un chiste del moreno. Cuando doblaron a la derecha en el primer pasillo, se chocaron con Severus Snape. La bolsa que el Slytherin traía se cayó derramando su contenido, las tripas de rana y los sesos de ratón se desparramaron por el suelo.

-¡Ah, la clásica torpeza Gryffindor!- se quejó Snape con tono lúgubre. Y añadió mirando despreciativamente a Charlie- ¿Y cómo no? Si tenemos aquí a la máxima exponente de la estupidez humana…¿Qué es esto, Mirage? ¿Una convención de escorias?

-No lo creo, Snape.- le contestó Charlie con fingida simpatía.- Sí así fuese, tú estarías invitado.

-¡Ah! ¡Qué sorpresa! Una respuesta elocuente, Mirage.- reconoció Snape y añadió con desdén.- Me alegro de que tengas esa lengua mordaz para defenderte, ya que eres un asco con la varita…

-No necesita ser buena con la varita, Snape.- Se metió Sirius.- Y yo tampoco la necesito, me bastan las manos para partirte la cara…

-No es necesario, Sirius.- Dijo Charlie poniéndole la mano en el brazo.- Estoy segura de que este tipo sabe lo que le conviene y no seguirá molestándonos. Recoge lo que se te cayó mejor, Snape. ¡No sé que me da más asco, las tripas de rana o tu cara!

-Qué graciosa, Mirage.- le aplaudió sarcásticamente el Slytherin. – Con ese sentido del humor tan astuto, nadie se imaginaría que eres retardada.

-Vaya, ¡qué curioso!- dijo Charlie fingiendo sorpresa y tapándose la boca con las manos.- Lily suele decirme lo mismo…

Charlie hizo un desmesurado hincapié al pronunciar el nombre de su amiga. Snape le sostuvo la mirada por unos segundos y Sirius juraría que iba a sacar la varita para atacarla. Le llameaban los ojos y la boca tenía un rictus casi mortal. Metió la mano a su bolsillo y aferró su varita, para estar preparado, pero para su sorpresa, Snape no hizo nada. Solo sonrió con ironía.

-No hablo sobre sangres sucias, Mirage.- dijo con desdén.

-Sí, eso imaginé.- dijo Charlie y añadió con una encantadora sonrisa.- Buenas noches, Snape.

Dicho esto, la rubia cogió a Sirius del brazo y se lo llevó hasta el final del pasillo, rumbo a la torre de Gryffindor.

-¿Pero qué rayos fue eso?- preguntaba Sirius catatónico. Y añadió con sarcasmo- Se comportó casi civilizadamente, de veras, ¡estuve a punto de invitarlo a tomar té y galletas!

-Snape será Slytherin, estúpido, feo y con un cabello horrible.- admitió la rubia, y añadió con misterio.- Pero sabe lo que le conviene. Y no le conviene meterse conmigo. En fin, ¿qué planes tienes para mañana?

Sirius se aturdió ante el evidente cambio de tema, sin embargo, no hizo más preguntas. Al parecer Charlie y sus amigas tenían más secretos y misterios de los que él pensaba.


-¡Mirage, ahí estás! Llevamos horas buscándote, ¿Dónde mierda estabas? Ah, ya veo, no me respondas.- Lily se abalanzó sobre Charlie al verla entrar por el retrato, pero luego reparó en Sirius y rodó los ojos. Se volteó furiosa y se fue en busca de James que jugaba al ajedrez con Remus en un rincón de la sala común.- ¡Potter, maldita alimaña desgraciada! ¡Me mentiste! ¡Me dijiste que mi inocente amiga no estaba con la sabandija de tu amigo!

-Yo iré por los apuntes, ¿Sí?- le susurró Sirius a la rubia, pensando en que lo mejor era borrarse del mapa. Charlie asintió con la cabeza y el moreno subió rápidamente por las escaleras.

Al otro lado de la estancia, se desataba el huracán Evans y tenía un determinado objetivo a destruir: James Potter.

-¿Porqué no confesaste que tu amigo estaba intentando pervertir a Charlie?- le preguntaba la pelirroja enfurecida.- ¿Ves como no puedo confiar en ti? ¡Me dijiste que no estaban juntos!

-¡Jamás te dije eso, pelirroja demente! ¡Estás desvariando, como es común en ti!- le contestó James sin apartar los ojos del tablero.- Y no me interrumpas ahora que tengo una jugada maestra en mente y estoy a punto de destrozar a Remus…

-¡Me lo dijiste, maldito embustero!- le chilló Lily, cruzándose de brazos. Luego se fijo en el tablero, apartó a Remus de un manotazo en pleno jugada y movió el alfil hasta el extremo superior.- ¡Jaque mate, Potter! Esto solo me demuestra dos cosas: la primera es que eres un mentiroso y la segunda es que apestas en toda actividad que requiera usar el cerebro.

-Tienes toda la razón, pelirroja de mi alma. Soy mucho mejor en actividades que requieran usar otra cosa…

Charlie se acercó, tomó a Lily del brazo e intentó calmarla.

-Lily, me duele un poco el ojo. ¿Quieres ayudarme a hacer las curaciones?- le preguntó en tono de niña desvalida y necesitada. Lily, por supuesto, en su obsesión por ayudar y controlar a todo el mundo, pica el anzuelo y se olvida inmediatamente de lo demás.

-Claro, Charlie, vamos, sube, ¡yo te ayudo!

Ambas desaparecen escaleras arriba. Trinity, que estaba tirada en el sillón mirando la partida de ajedrez suspira con resignación.

-¡Esa pobre Lily! Ser tan jodidamente servicial va a terminar por matarla.- analizó con tono serio. Luego se dirigió a Remus, que aún observaba el tablero de ajedrez, dándose golpecitos en la frente por no haber previsto la jugada de la pelirroja.- ¡Supéralo ya, quieres!

-¿Y a ti que bicho te picó?- le preguntó Remus mirándola sorprendido por su reacción violenta.- ¡Tienes que tratarte los problemas del control de ira!

-No puedo. Estoy muy enojada.

-¿Conmigo? ¡Pero que te hice ahora!

-¿Dije que contigo? ¡Deja de ser tan auto-referente!

-¿Saben qué? Ustedes son de la peor calaña.- les interrumpió James molesto y cruzándose de brazos. Trinity y Remus le miran con asombro.- ¡Sí, lo son! ¡No pongan esas caras! Mira que ponerse a discutir delante de mí, cuando yo no tengo a mi pelirroja esquizófrenica para discutir, me parece una falta a la etiqueta! ¡Así que adiós!

James se retira. Remus se deja caer en el sillón sujetándose la cabeza. Es demasiado, demasiado. El griterío ha elevado sus niveles del estrés al máximo, es que ¿cómo es posible armar tanto escándalo por algo tan carente de sentido? No puede seguir con esa manga de desquiciados, ¡le superan! Él creía que ya era suficiente con las demencias de Sirius y James, ¡pero no!, tenía que juntarse con tres mujeres que eran un insulto a la cordura. Y aún le queda el round tres. Mira a Trinity y ve su expresión molesta. Oh, Merlín, ten clemencia…

-¿Y a ti que te pasa?- le pregunta con la poca paciencia que le queda.

-¡Me siento terriblemente rechazada! Black invita a salir a Charlie, Potter no deja de acosar a Lily, y liberan la tensión sexual discutiendo. ¿Y a mi qué? Tú con suerte me hablas de vez en cuando. ¿Es porque no soy rubia o pelirroja?- le pregunta Trinity con dramatismo. Remus se muerde la lengua para no estallar de risa.- Esto está comenzando a mermar mi auto-estima hasta el punto de pensar seriamente en enrollarme con Pettigrew…

Remus no puede más y suelta una carcajada.

-¿Hablas en serio?- Le pregunta. La morena asiente con la cabeza con fingida tristeza. Remus le pasa un brazo por los hombros y le dice en tono cómplice a solo unos centímetros de sus labios.- Yo puedo a ayudarte a dejar de sentirte rechazada…

-¿Ah, sí? ¿Y cómo?- le contestó la morena en un susurro, acortando aún más la distancia.

-Pues…- Remus se separó de golpe y se puso de pie cómo si tuviese una idea brillante.- ¡Te buscaré novio! Haré un casting masivo para escoger a los candidatos perfectos… ¿Qué dices?

-Digo que eres un imbécil, un tarado, que tu retardo mental es profundo y que si eres gay, me lo digas de una puta vez.- Le suelta Trinity furiosa y le pega un empujón. Se dirige con paso firme a las escaleras. El hecho de que el desgraciado se ría a quijada batiente no la hace sentir mejor. Le levanta el dedo del medio y le grita-¡Púdrete, desgraciado!

Sirius baja corriendo, alcanza a tropezar con Trinity en las escaleras, la sujeta por los hombros y trata de recuperar el aliento.

-¡Xavier, que bien que te encuentro!- Sirius toma aire y habla entrecortado.- Hazme un favor ¿Puedes pasarle esto a Charlie, por mi? Dile que son los apuntes que me pidió.

-¿Charlie? ¿Apuntes que te pidió?- preguntó la morena con incredulidad al ver que ya se tuteaban.- Por Merlín, que rápido avanzan ustedes dos. Yo le paso los apuntes, pero hazme tú un favor a mi también… ¡Asfixia con la almohada al malnacido de Lupin mientras duerme!

-Eh… ¡claro! Veré que puedo hacer.- Sirius puso cara de circunstancias y le palmeó ligeramente la espalda.- Ahora me voy a dormir, ¡mañana debo estar guapo! Lo que no es difícil, pero no hay que arriesgarse. ¿Te vienes, Rem?

-Adelántate, yo voy enseguida. Le daré las buenas noches a Xavier.- le contestó Remus con tono sugerente. Sirius emitió un silbido, hizo un gesto con la mano y se largó escaleras arriba bostezando.

Trinity rodó los ojos y miró cómo Remus se acercaba con media sonrisa. Llegó a su lado y se apoyó en la pared. Trinity contiene el aliento y ruega que la mente le funcione. Lanza el primer misil.

-¿Las buenas noches?- preguntó irónica.- ¿Y en qué consisten? Porque de ti, sinceramente, ya no sé que esperar.

-Ese es justamente el punto, Xavier.- le dijo Remus en voz baja, poniéndole el pelo detrás de la oreja. Trinity ruega que no se le noten las ganas locas que tiene de besarlo.- No esperemos nada el uno del otro, y quizás podamos pasarlo bien un rato. Lo siento pero, es todo lo que puede ofrecerte…

"Es todo lo que puedo ofrecerte" repite Remus mentalmente. Quisiera que fuese más, quisiera que fuese todo. Quisiera lanzarse a la piscina de cabeza y que sea lo que tenga que ser, pero no puede. No puede permitirse esa irresponsabilidad. Ni siquiera debería estarle hablando, pero, carajo, también es humano. Mitad humano, pero es suficiente para ceder.

-¿Quién dijo que quisiera más que eso?- susurró Trinity contra sus labios.

-Bien dicho.- Es lo último que dice Remus antes de besarla.

Los apuntes de Sirius se desparraman por el suelo. Y ninguno se molesta en recogerlos. Trinity se aferra a su cuello con más fuerza de la que tiene. Remus se afirma en la pared, pero la sensación de caer por una precipicio se acrecenta a cada segundo. Muy arrebatado, muy bipolar, muy desquiciado. Muy Trinity. Muy Remus.


¡Hola a todos! Con este capítulo ya entro en tierra derecha. Me costó bastante salirme del tema del plan y tomar nuevos rumbos, pero ya pude introducir un par de detalles que me permitirán retomar en los futuros capítulos. Así que este capítulo, ha sido principalmente, una transición para mi, para poder entrar al lado oscuro de la historia, cómo de a poco hemos visto el lado oscuro de los personajes. Nos queda mucho que ver, amigos, no pierdan la fe en mí

Por cierto, por fin, después de casi un mes, comienzo a estar más establecida, lo que me deja un poco más de tiempo para escribir, por lo que podré retomar mi ritmo de actualización de antes. Sé que he estado ingrata en este último tiempo, una semana entre capítulo y capítulo es demasiado. ¡Así que me pondré las pilas!

Miss Larien: ¡Genial que pudiste ponerte al día con los capítulos! Y es más genial aún que te guste la historia. Me alegra que te gusten sobre todo las mini-reseñas que doy acerca de los personajes, creo que son importantes para comprender algunas cosas sobre su complicada naturaleza. ¿Charlie y Sirius son los que más te gustan? Pues aquí has tenido una buena dosis de ellos. Un gran abrazo, muchas gracias por tus comentarios. Nos estamos leyendo.

Mika Azu: ¡Muchas gracias por tu comentario! Me honra que el capítulo te haya parecido excelente. Respecto a la amistad de los merodeadores, sip, es una gran amistad. Un saludote! :)

Nat B: ¿Te empeñas en hacerme llorar? Gracias por este genial review. ¿Uno de los mejores capítulos? Me alegra que te gustara, ya sabes que tu opinión es extremadamente importante para mi y que la valoro enormemente. Sé que te gusta cuando me meto un poco más en la vida personal de los personajes, pero desgraciadamente, no puedo tirar toda la carne a la parrilla aún ¿comprendes? Debo ir dosificando, por eso este capítulo ha sido más livianito y sin mayores complicaciones. Pero si me permites un adelanto (Y solo por ser tú) ¡Se viene un bombazo para quien menos lo espera!;) ¿Has recuperado la fe en James? Es un gran tipo, me alegra que vuelvas a quererlo :) Respecto a tu cumpleaños, sí, para esas alturas sin duda habré terminado. Pero siempre puedo hacerte un regalo especial de todas formas, algún drabble en tu nombre o quien sabe, quizás ya estemos en otro fic para esas alturas. Un abrazo grande, Nat!

Anna: So, me alegra que te haya gustado tu regalo de cumpleaños. Espero que tu día especial haya estado genial. Es un gusto, un agrado y un jodido placer leerte, ¡como siempre! Ya sabes que te tengo un cariño especial, si tuvieras más cumpleaños, habrían más capítulos dedicados para ti xD ¡un abrazo enorme, nos estamos leyendo!

Buri: ¡Mil, mil gracias! Agradezco y valoro enormemente tu sinceridad. Me encanta ver que aún sigues leyéndome, te mando un gran abrazo! ¡Saludotes!

Florence15: En primer lugar, bienvenida. En segundo lugar, ¡qué lindo nombre tienes! Es como el nombre de mi querida Florence Welch, que siempre logra inspirarme para algún nuevo capítulo. En fin, soy un poco dispersa, el punto es que siempre me encanta encontrarme con gente nueva, sobre todo si me dejan un review tan genial como el tuyo. Mil gracias por todos esos halagos, espero que sigas disfrutando el fic y que no dudes en comentar todo lo que te guste o te gustaría leer. Por cierto, me gusta que me apoyes con la personalidad de Remus, ya era hora de tener uno que no pareciera nenita llorona. ¡Un gran abrazo, nos estamos leyendo!

RunaStorm: ¡Bienvenida! ¡Mil gracias por esa lluvia de flores! No sabes cómo lo valoro. Se vienen más conversaciones entre Sirius y Charlie, no te preocupes, y también sorpresas. ¡Sirius va a pagarlas todas con esta chica! Y descubrirá un par de cosas sobre sí mismo también. En fin, no te adelanto más. Espero seguir por el mismo camino y no decepcionarte en los próximos capítulos. Saludotes! Nos estamos leyendo!

AgusPotter: ¡Te has vuelto una presencia recurrente por aquí, ya te extrañaba! Adoro que hayas adorado el capítulo anterior. ¡Disfruta este! Todos se volvieron algo locos en este capítulo! Un gran abrazo, te leo pronto!

Little Indulgence: Amo tus reviews extra-largos. ¡Son el sueño de todo humilde escritor de fanfics! Creo que ese odio desmesurado a Peter podría generarte una ulcera, ten cuidado. Lo digo por experiencia propia xD Me alegra que tengas ese pensamiento sobre las chicas, eso es justamente lo que traté de transmitir, chicas normales, con síndrome pre-menstrual, días malos, días buenos, arrebatos por los cambios hormonales, en fin ¡chicas comunes y silvestres! Y con una amistad algo disfuncional, pero amistad al fin y al cabo. Por cierto, ¿de verdad te ocurrió eso viendo las reliquias de la muerte II? JAJAJA Por Merlín, ¡esa fue mi parte favorita! Me encanta que hayas pensado eso. En todo caso, aún te queda saber porqué Tonks apareció en el mapa… ¿Qué pasó con Trinity Xavier? Shan shan. Mil gracias por este hermoso review, tienes toda la razón del mundo, leer algo así es el mayor placer de mundo para un autor. Te mando un besote y un abrazo! Nos estamos leyendo!

Mac Snuffles: Mí muy querido Mac, ¡tú y tus reviews mágicos! Yo también extraño a ese James, me hacía reír mucho, pero debemos aceptar que el pobre madure, ¿No crees? Nah… podemos dejarlo vivir para siempre con su sueño frustrado de pertenecer a Broadway…xD Por cierto, también creo que a Remus le hubiese convenido una mujer como Trinity. Pero bueno, como comenté más arriba, tienes que descubrir aún que es lo que pasa con ella…Pasando a otro punto, (ya sabes que soy extremadamente dispersa, sé que me entiendes) morí con tu expresión "hijo de banshee"! xD creo que la incorporaré a mi vocabulario, no te preocupes, te daré el crédito por los derechos de autor, diré "es una frase MacSnuffleana original", en fin, Peter es un pequeño ser humano que en cosas pequeñas como las que hace deja entre ver su verdadera personalidad. Siento que los otros merodeadores hayan estado tan cegados por la amistad, aunque le doy algo de crédito al gordinflón, seguro era un excelente mentiroso. Muchas gracias por tu sinceridad y por siempre hacerme reír con tus comentarios, es una gran motivación para seguir escribiendo. ¡Un enorme abrazo! Pd: me encantó presenciar tu episodio de personalidad múltiple ¿Fundamos un club? xD Besos