DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creo esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.

Enjoy!

Capítulo 12

Pero afortunadamente nos tenemos el uno al otro.

Charlie se despertó a las nueve y treinta de la mañana. Se quedó un rato enredada en las sábanas, hasta que lo recordó… ¡La cita con Sirius! Se puso de pie de un salto y se sintió un poco estúpida por sentir ese cosquilleo de nervios en el estómago. Se miró en el espejo y soltó un bufido de resignación, su ojo había adquirido un adorable tono violeta negruzco. Sería la envidia de cualquier oso panda, demonios. Se metió al baño y se dio una larga ducha.

Cuando salió, Lily ya estaba levantada acomodando algunas cosas en su baúl, le miró con indiferencia y siguió con su tarea.

-Buenos días a ti también, Lils.- le saludó Charlie ignorando su mal humor.

-¿Arreglándote para tu funeral? Digo, ¿Tu cita?- le preguntó la pelirroja con sarcasmo.

-Haré como que no escuché eso.- le contestó Charlie mirando hacia otro lado.

La rubia se vistió y se arregló. A las once y treinta estaba lista y tenía aún media hora de sobra. Trinity se dignó a abrir un ojo cuando Lily dejó caer, según ella por accidente, la tapa de su baúl, causando un estruendo.

-¡Ay pelirroja, vas a acabar matándome si sigues con la costumbre de despertarme así!- le gritó la morena tapándose la cabeza con la almohada.

-Lo siento.- Dijo Lily con un tono nada convincente. Se cruzó de brazos y comenzó a rondar alrededor de la cama de Trinity.- Anoche llegaste bastante tarde, ¿Tienes alguna explicación que dar?

-Eh, déjame pensarlo… - Trinity se sentó en la cama haciendo como que meditaba.- ¡No! No tengo ninguna maldita explicación que dar.

-¿Sabes qué?- le contestó la pelirroja con mala leche.- Al menos Charlie tiene la decencia de salir con Black antes de andarse enrollando con él…

-¡Oh, vaya! Eso quiere decir entonces que tú y yo somos unas indecentes por enrollarnos con Potter y Lupin, respectivamente, sin salir con ellos antes…

-¡Ay, son imposibles!- chilló Lily exasperada.- ¿Pero qué rayos pasó con ustedes? ¿En qué momento decidieron ponerse unas gafas color rosa y ver al mundo de ese color?

-Creo que el mismo momento en el que tú decidiste ponerte unas gafas muuuy negras.- dijo Charlie como quien no quiere la cosa.

Lily hizo un mohín con la boca y dejó caer los brazos, abatida. Miró el pisó y habló con la voz ronca, cómo si tuviese un nudo en el fondo de la garganta.

-Les van a romper el corazón.- murmuró despacio ante la sorprendida mirada de sus amigas.- Tarde o temprano, de alguna u otra forma, eso sucederá. No sé porqué decidieron confiar en ellos, no sé que vieron o les dijeron, pero sí se esto: lo que haya sido, ya lo han hecho antes con otras. Ténganlo en mente. Que te diviertas en tu cita, Charlie.

Dicho esto, cogió el bolso que tenía sobre la cama y salió de la habitación. El silencio se apoderó del lugar una vez que Lily se había ido y sus palabras hacían eco en las paredes y en las cabezas de Charlie y Trinity. La rubia, pasado unos minutos, miró a su amiga y le preguntó:

-¿Confías en Lupin?

-No.- le contestó secamente Trinity y luego añadió con algo de culpa.- No confío en Lupin. Pero eso no quita que me guste.

Charlie se quedó callada. Miró su reloj de pulsera y anunció que tenía que irse. Trinity la abrazó a modo de despedida. "Diviértete", le susurró al oído, "Si nos van a romper el corazón, al menos hagamos que haya valido la pena". Charlie soltó una carcajada y desapareció tras la puerta, guiñándole un ojo.

Trinity se quedó sola, parada frente a la puerta y sintiéndose inmensamente estúpida. Entonces decidió que tal vez, ella también debería seguir su propio consejo.


Cuando James Potter regresa de su práctica de día sábado, se siente genial. Sinceramente genial. El aire fresco, los rayos de sol aún cálidos de fin de verano y la escoba al hombro, son todo lo que necesita para sentirse feliz en ese momento. "O tal vez no" piensa, sonriendo maléficamente al ver una cabellera pelirroja ondearse detrás del Magnolio que está frente al lago. Reconocería ese pelo en cualquier sitio y decidiría ir a sentarse junto a él hasta en el fin del mundo, "¡Bendita decisión la de ducharse en los camerinos después del entrenamiento!", piensa con alegría. Y así, con el cabello aún húmedo y oliendo a fragancia de pino, decide acercarse a Lily Evans.

Cuando está solo a unos cuantos pasos, la escucha sonarse sonoramente la nariz.

-Buenos días, Evans. Que curiosa la vida al juntarnos justo en este sitio…- le dijo con tono alegre. Luego se dio cuenta de que sus ojos y su nariz estaban enrojecidos.- ¿Estuviste llorando? ¿Te pasó algo?

Deja caer la escoba, el bolso, todo y se sienta a su lado antes de que ella pueda evitarlo. Lily desvía la mirada y maldice su suerte, porque no puede ser que de todas las personas que tenía que encontrarla llorando, justo ese tuviese que ser James Potter.

-Es solo una estúpida alergia estival.- contestó la pelirroja lacónicamente.- Puedes ir en paz, Potter.

-¿Pero por qué lloras?- le preguntó James cómo si no la hubiese escuchado.- ¿Es por mi culpa? Oh, Evans, si es por mi culpa te juro que no…

-¡Pero cuán ególatra puedes llegar a ser, Potter!- le contestó Lily exasperada y mirándolo por fin.- No estoy llorando por ti ni por algo que tú hayas hecho.

-Ah…- contestó el chico de forma poco elocuente. Estaba un poco nervioso, generalmente sabía cómo evitar los silencios incómodos, pero creía que ver a Lily llorando no era el momento más adecuado para hacer bromas. Y si no era con bromas, bueno, no sabía muy bien cómo subir el ánimo.- Y, si estás triste, ¿Porqué no estás con tus amigas? Bueno, sé que Mirage no está disponible, ¿pero qué hay de Xavier?

Lily suspiró cansada. Cansada de todo. Cansada de no poder ser un poco más como sus amigas, olvidar su odio hacia Potter y pasarla bien un rato.

-Trinity probablemente andará por ahí, haciendo el loco con Lupin.- le contestó Lily, intentando que el resentimiento no se le notara tanto.

-Ah bueno, pues, en ese caso…- comenzó James con una sonrisa del porte de América.- Si tus amigas están con mis amigos, quiere decir que ambos estamos solos, Evans.

-Brillante deducción, Potter.- murmuró la pelirroja sarcásticamente.

-Lo sé. Pero afortunadamente nos tenemos el uno al otro.- dijo James con alegría. Y añadió con picardía.- Que suerte, ¿No?

-Sí, definitivamente hoy ando de suerte.- Volvió a decir Lily irónica. Luego añadió en tono serio.- Verás Potter, no te ofendas pero, verdaderamente hoy no tengo ánimo para aguantar tus idioteces, así que, como no quiero ser tan injusta y descargar mi mala leche contigo, pasaré de ti, ¿te parece?

Lily se puso de pie y recogió su bolso, volvió a sonarse la nariz y comenzó a caminar en dirección al castillo. James recogió rápidamente sus cosas y la siguió.

-¿Sabes que me parece? Me parece que necesitas un helado. Uno doble. ¿Qué dices?

-¿Un helado?- repitió Lily aturdida.- ¿Por qué?

-Pues, no lo sé. Cuando mi mamá está triste, papá siempre la lleva a comprar helado.- Reconoció James con una pizca de vergüenza. Luego comenzó con su verborrea clásica.- Una vez, estaba tan triste porque se había muerto mi abuela, que se compró una caja de cinco litros. ¡Era enorme, y se la comió toda! Y de verás se sintió mejor cuando se la terminó, o tal vez la indigestión fue lo que le hizo olvidar la pena…

Lily reprimió una sonrisa.

-¿Por qué me cuentas esto?- preguntó con curiosidad, olvidando por un segundo su mal humor.

-Porque quiero que vengas a comer un helado conmigo.- Dijo James deteniéndose y mirándola.- Solo será un helado, te lo prometo, y si quieres irte, lo aceptaré. Además, yo creo que…

-Solo tomaré el helado, ¿De acuerdo?- le interrumpió Lily.- Luego regresaré a Hogwarts.

-¿Y quién dijo que saldríamos de Hogwarts?- preguntó James.

-¿Cómo? Pero creí qué…

-Nos tomaremos el helado aquí en Hogwarts, Evans.- le explicó James sonriendo.- ¿De qué sabor te gusta?

Lily se sintió un poco aturdida. ¿Dónde rayos tomarían helado en Hogwarts? Vio que James aún la observaba con los ojos muy abiertos, esperando su respuesta.

-Eh, bueno…- comentó Lily saliendo de su ensimismamiento.- Me gusta de fresa y pistacho.

-¿Fresa y Pistacho?- repitió James, luego soltó una larga carcajada. Lily frunció el ceño, no recordaba haber dicho algo gracioso.- Lo siento, ¡es que es muy Evans!

Lily se cruzó de brazos y alzó una ceja. A James se le fue apagando de a poco la risa, al ver su expresión.

-No… no te lo tomes a mal, Evans…- balbuceó el chico nervioso.- Es una tontería en realidad, es que la fresa y el pistacho son una rara combinación, cómo tu pelo con tus ojos… o cómo tú, en general.

-Potter…- Lily cerró los ojos e inspiró profundamente. Luego los abrió y dijo con la mayor relajación que pudo- estás hablando estupideces y no entiendo nada…

-Sí, me lo imagino. Es que es algo estúpido en realidad.- le contestó James volviendo a reír.- ¿No has notado que los sabores de helado favoritos de la gente revelan algo acerca de sus personalidades? Sé que suena tonto, pero mira, por ejemplo, ¿Sabes cuál es el sabor favorito de Sirius?

-¿Porqué sabría esa tontería?

-Es el chocolate suizo.- le contestó James ignorando su mala leche.- Y mientras más amargo, más le gusta, ¿Lo ves? Amargo, es muy Sirius.

Lily levantó una ceja. La verdad es que sí, Sirius era un tipo bastante amargo después de todo. Y la teoría de James, por muy ridícula que fuese, le despertaba curiosidad.

-¿Qué hay de Lupin?- preguntó disimulando su interés.

-Remus a veces quiere de chocolate y otras veces prefiere de menta.- le contestó el moreno reprimiendo la risa.- Es extraño, ¡porque son dos sabores completamente opuestos! Es cambiante, lo cual, es muy Remus…

-Ok… ¿Qué hay de Pettigrew?- preguntó la pelirroja sin poder evitar que una sonrisa se fuese extendiendo de a poco por sus labios.

-Pff, Peter no tiene un sabor favorito. El siempre escoge lo mismo que yo. Lo cual, por cierto, es…

-Es muy Pettigrew.- Completó Lily sonriendo de lleno. James asintió con la cabeza soltando una carcajada. Lily agregó a modo de chiste- Vaya Potter, qué curioso descubrimiento, deberías patentarlo antes de que alguien más descubra que hay correlación entre el sabor de helado favorito y la personalidad…

-¿Lo ves? Nunca falla.- Asintió James orgulloso.- Prueba tú. ¿Cuál es el sabor favorito de Xavier?

-De limón.- contestó Lily, y añadió sorprendida.- Ácido. Muy Trinity.

James soltó una carcajada y preguntó:

-¿Qué hay de Mirage?

-¿Charlie?- se rió Lily.- ¡Charlie nunca sabe que escoger! Siempre termina diciendo: "¿Ay, cuál era el sabor que probé la vez pasada? Ese me gustaba", es muy gracioso.

-Indecisa y despistada.- concluyó James con una sonrisa.- Muy Mirage, ¿no crees?

Lily soltó una carcajada y de repente se dio cuenta de que habían recorrido casi medio castillo hablando acerca de sabores de helado. No recordaba cuando había sido la última vez que se había sentido tan relajada junto a alguien, sin contar a sus amigas, por supuesto. Era bastante sorprendente y no del todo desagradable. Le asaltó una duda.

-¿Y el tuyo, Potter?- preguntó con curiosidad.- ¿Cuál es tu sabor favorito?

-Es bastante raro, y en general difícil de encontrar. Un gusto adquirido en realidad, a mi madre le gusta y creo que por eso me acabó gustando a mí también.- Explicó James con tranquilidad. James jamás podía dar una respuesta corta o monosílaba, siempre acababa hablando de más.- Me gusta el helado de miel.

-¿De miel? Jamás lo he comido.- declaró Lily sorprendida.- ¿Y cómo se relaciona eso contigo?

-Ah, vamos, pelirroja. Yo soy el gestor de la teoría, no puedo aplicarla sobre mí mismo.- Le contestó James, luego agregó sonriendo- Eso deben hacerlo los demás.

Lily asiente con la cabeza y, sin que pueda evitarlo, una idea se viene a su mente. Tiene sentido que a James Potter le guste el helado de miel. La miel es empalagosa, pero sobre todo, es dulce. Muy dulce. Muy Potter.

James se planta sin previo aviso frente a un cuadro de un frutero. Lily le mira sorprendida, y cuando ve que James comienza a hacerle cosquillas a la pera del frutero, cree que se ha vuelto completamente loco. Entonces, antes de pueda decir "Potter que mierda haces", el cuadro se abre y las imponentes cocinas de Hogwarts quedan al descubierto frente a ella.

-Por Merlín…- susurró Lily al echar un vistazo. Sabía que ese lugar existía, pero nunca había estado ahí. Tampoco se lo imaginaba así.

Cientos de elfos domésticos flotaban en el aire, cocinando, horneando, amasando, y millones de otras labores. El olor era distinto e igualmente esquicito en cada sector por el que pasaban. Finalmente James se detuvo frente a lo que parecía ser el sector de Postres y Repostería.

-¡Hola Marlie!- Saludó James a una elfina doméstica azulada con enormes ojos celestes.- ¿Qué tal?

-¡Oh por Dios, señor Potter!- se exaltó la elfina casi al borde del soponcio.- ¡Si el señor llega sin aviso, Marlie no puede esperarlo con manjares y delicias! Oh, lo siento, señor, pero diga, ¡Diga, Diga lo que desea! ¡Marlie se lo consigue enseguida, señor!

-Tranquila, Marlie, no te preocupes.- Le dijo James haciendo ademanes con las manos para que se calmara.- Hoy vengo con alguien especial, no con los canallas de siempre. Esta es mi amiga Lily Evans, quiero que la conozcas por si alguna vez te necesita.

¿Alguien especial? ¿Mi amiga Lily Evans? Lily hace rodar los ojos y espera que solo lo diga en sentido figurado. Mira a la elfina con cariño, esta le hace reverencias y le mira con veneración.

-Oh, señorita, linda señorita, Marlie está feliz de conocerla…

-Gracias, Marlie. En realidad, el placer es todo mío.

-Oh, linda, linda señorita, ¡Y tan amable con Marlie!- dijo la elfina al borde de las lagrimas de emoción.- ¡Por favor, diga, diga lo que le place y Marlie se lo conseguirá!

-Nos apetecería helado, Marlie.- Le contó James, la elfina no dejaba de asentir con la cabeza.- De fresa y pistacho para la señorita.

-¿Y para el señor? – preguntó Marlie, llamando a otros elfos para que la ayudaran.

-Pues, si pudieras conseguirme helado de miel, yo tendría que besarte, Marlie.

La elfina se ruboriza y queda de un color azul intenso, comienza a rebuscar, revoloteando por toda la cocina, dejando caer cacerolas, sartenes y ollas a su paso.


Cuando Charlie baja las escaleras, Sirius ya está ahí. Lo divisa, antes que él a ella. Está sentado en un sillón, dándole la espalda. Se acerca y le toca un hombro.

-¡Hola! Siento la tardanza, pero es que…-Comienza Charlie, pero entonces Sirius se da vuelta y ella reprime una exclamación de sorpresa.- ¿Pero qué mierda te pasó en la cara?

Sirius le devuelve la mirada reprimiendo una sonrisa. Se ve guapo, como siempre, o tal vez más de lo normal, pero hay algo que no está bien. Su ojo derecho está en tinta. Igual que el de Charlie.

-¿Qué, esto?- dijo el moreno apuntándose el ojo ennegrecido.- Bueno creí que no sería justo verme extremadamente apolíneo cuando tú te empeñas en parecer un mapache. Así que decidí que saldríamos en igualdad de condiciones.

Charlie sonrió dulcemente poniéndole las manos en los hombros.

-No lo hiciste por eso.- Dijo con tono afable, entendiendo la verdadera intención tras sus palabras.- Lo hiciste para que las chicas de tu fans club no se burlaran de mí…

-Te juro por mi santa y dulce madre, que no sé de que hablas…- Dijo Sirius sonriendo. Y luego añadió con fingida chulería- Esas cursilerías no van conmigo, yo soy un macho alfa, recio y maloso.

Charlie rodó los ojos por dos motivos. Primero, porque dudaba completamente que la madre de Sirius pudiese catalogarse cómo "Santa y dulce", y segundo, porque no entendía el motivo por el que Sirius se empeñaba en ocultar la mejor parte de sí mismo. La parte amable, la parte considerada, incluso la parte tierna… ¡Pero, no! Cada vez que alguna de esas cosas salía a luz, Sirius rápidamente las minimizaba al punto de hacerlas casi invisibles. Y eso le parecía una estupidez.

Sacó las gafas de sol de su bolso. Sirius le imitó y se puso unas tipo piloto. Salieron por el retrato y caminaron hacia la puerta del castillo.

-¿A dónde iremos?- preguntó Charlie cuando ya atravesaban los jardines rumbo a Hogsmeade.

-Bueno, primero iremos a almorzar. Tú puedes escoger dónde.- Dijo Sirius.- Luego, hay que ir por un té, mi ascendencia británica no me permitiría saltarnos el té…

-Ni siquiera te gusta el té.- le dijo Charlie con sorna.

-No, pero a ti te gusta. Siempre te tomas uno después de almorzar…- contestó Sirius como quién no quiere la cosa. Cuando vio la expresión burlona de Charlie, rápidamente añadió- ¡No pongas esa cara! ¡No es que me esté fijando siempre en ti! ¿De acuerdo?

-Sí, si claro… te traigo loco, Black.- le contestó Charlie sacudiendo la melena y haciendo un ademán despreocupado.- Francamente no sé cómo vas a resistir la tentación de no besarme…

-¡Oh, rubia, yo me pregunto lo mismo! Debe ser porque con ese ojo en tinta te ves tan seductora que me dan ganas de lanzarme sobre ti ahora mismo.- Le dijo Sirius irónicamente.

-¡Oye! ¡No te pases! - se quejó Charlie ofendida.- Además, si me permites decirlo, ¡tu cita apesta! Es que… ¿Almorzar y luego tomar el té? ¡Quién rayos crees que soy! ¿Tu abuela?

-Claro que no…- Dijo Sirius rodando los ojos y luego añadió como si fuese lo más obvio del mundo- A mi abuela no le daría té, le daría cianuro.

A Charlie le dio un ataque de risa. Su risa es contagiosa y pronto terminan ambos partiéndose. Cuando se calma, Sirius le pregunta.

-Ya estamos por llegar. ¿Qué es lo que quieres hacer?

Charlie frunce el ceño mientras piensa. Llegan a la pequeña plaza de Hogsmeade y la rubia echa un vistazo a su alrededor, buscando algo que llame su atención. Lo consigue y una sonrisa se extiende por su cara.

-Ya sé, Black.- Le anuncia con expresión malévola y le señala un pequeño local que recita en letras brillantes: "La varita rota: Karaoke Restaurant" - ¿Qué tal eres para el Karaoke?

-¿Karaoke? ¿Es en serio?- le preguntó arqueando las cejas. La rubia asintió con la cabeza.- ¡Rubia, soy el jodido maestro del karaoke!

Es mentira. Olvidaba mencionar que solo cantaba cuando estaba ebrio. Horriblemente ebrio. Decadentemente ebrio. Cosa que había ocurrido en una oportunidad, cuando se había escapado con James, Remus y Peter al pueblo en busca de juerga. Aunque, la verdad es que James le había ganado en aquel dúo vocal puesto que, aunque le cueste admitirlo, James canta mil veces mejor. En realidad, cualquiera canta mejor que él, porque si hay algo para lo que Sirius Black es totalmente desgraciado, es para el canto.

Charlie lo toma del brazo y lo arrastra hasta el pequeño local que se encuentra abarrotado de estudiantes de Hogwarts. Con la suerte de su lado, logran encontrar una mesa en una esquina. Se sientan sin quitarse las gafas de sol y rápidamente se les acerca una mesera, que no debe pasar de los 20 años.

-¡Que tal! ¡Bienvenidos a "La varita rota"!- Les dice la mesera en tono alegre y vibrante. Es alta y delgada, tiene chispeantes ojos verdes y el cabello amarrado en una alta coleta rubia. La joven repara en Sirius y le echa una descarada mirada. A continuación añade en tono coqueto- Mi nombre es Cindy y estoy a su completo servicio.

-Genial, Mandy, gracias.- Le contestó Charlie atrayendo la atención de la chica.

-Es Cindy.-le corrige la mesera con una sonrisa fingida.

-Claro, claro…-comenta desinteresadamente la rubia. Y añade quitándose las gafas de sol y dirigiéndose a Sirius- ¿Qué comeremos, cielito?

Sirius parpadea un par de veces antes de captar que Charlie le habla a él. Cindy, la mesera, mira el ojo de la rubia sin disimulo.

-Ah, pues lo que tú quieras, pastelito.- Le responde Sirius con fingida y empalagosa dulzura. La mesera está casi catatónica. El moreno se dirige a ella con una sonrisa demoledora y le sigue el juego a Charlie.- ¿Nos quieres traer el menú por favor, Pinky?

-Es Cindy, en realidad.- le corrigió la pobre chica con una risita avergonzada.- Claro, se los traigo enseguida.

Cindy se retira rumbo a la barra. Sirius se quita las gafas de sol, el maquillaje negro que había usado para simular el ojo en tinta estaba corrido y ya más bien parecía un parche de pirata. Charlie se rió y le limpió con una servilleta.

-Quítate eso.- Le dijo mientras le pasaba la servilleta por la cara.- Te ves ridículo.

-¿Ah sí? Pues imagina cómo te ves tú…- le contestó Sirius con sarcasmo. Luego le preguntó burlonamente- ¿A que vino tu performance, "Cielito"?

-¡Ay, es que odio a las chicas regaladas! Además vamos… ¡es la mesera!, se supone que debería ofrecer comida a los clientes, ¡no ofrecerse ella a los clientes!- se quejó la rubia con irritación.

-¿No estarás celosa, cierto?- le preguntó Sirius levantando una ceja.

-¿Celosa?- preguntó Charlie. Su tono era de genuina incomprensión. Luego añadió con sinceridad.- No Sirius, no se trata de ti. ¡Lo que me molesta es el hecho de que una chica se empeñe en moverle el culo a un chico que está con otra! ¿Por qué las mujeres hacen eso? Robarle la cita o el novio a otra, no te hace más mujer ni nada por el estilo…

Sirius asintió con la cabeza, no porque estuviese de acuerdo, si no que porque no sabía que decir. Estaba más acostumbrado a las chicas que lo veían como a un trofeo. Que cuando conseguían una cita con él, se paseaban por todo Hogsmeade, exhibiéndole y vanagloriándose. Estaba más acostumbrado a las que consideraban que era un Honor salir con Sirius Black. La verdad es que eso a él no le molestaba y nunca se había detenido a pensar si era éticamente correcto o no, sin embargo, bueno… Charlie tenía un punto interesante.

-¡Aquí tienen los menús!- Dijo Cindy, entregándole a cada uno la lista de productos y sus precios.- Y si me permiten darles la recomendación del Chef, tenemos una carne a la cacerola estupenda. La cual pueden acompañar con papas fritas o ensalada, según corresponda.

Cindy le lanzó una mirada coqueta a Sirius cuando dijo "Papas fritas" y una malévola a Charlie al decir "ensalada". La rubia captó el mensaje implícito tras sus palabras, sin embargo, no se dio por aludida, cerró el menú de un golpe y le dijo con una amplia sonrisa.

-A mi tráeme la hamburguesa doble con queso, sin pepinillos, por favor. Un zumo de arándano, que no sea dietético, ¡Ah, sí! Y una porción extra de papas fritas ¿Sí? Gracias, Shirley.

-¡Suena genial! Quiero lo mismo, por favor.- Pidió Sirius.- Pero en vez de zumo, tráeme una cerveza de mantequilla. Muchas gracias, Ashley.

-Ok. Les traeré pronto sus pedidos.- Dijo la chica con el ceño fruncido.- Y en caso de que deseen algo más, no duden en llamarme. Les reitero que mi nombre es Cindy.

La pobre mesera hizo un nada disimulado hincapié en su nombre y se retiró rápidamente, no sin antes echarle una mirada ofendida a Sirius. No alcanzaron a comentar nada, cuando se les acercó otra chica morena.

-¡Hola! Espero que lo estén pasando genial. Son alumnos de Hogwarts, me imagino, ¡hoy están todos aquí!- Dijo la morena enérgicamente. Era muy simpática.- Mi nombre es Terry, y estoy a cargo de la competencia de Karaoke ¿Alguno de ustedes desea participar? ¡Hay un premio para el ganador!

-¡Claro!- Dijo Charlie emocionada.- ¡Él se muere de ganas de competir! Anda, anótalo, su nombre es Sirius Black.

-¡Genial, Sirius!- exclamó Terry anotándolo en la lista que llevaba.- ¿Quieres alguna canción en especial o te da lo mismo?

-Eh, bueno, la verdad es que…- Sirius estaba a punto de negarse a participar y pedirle que borrara su nombre de la jodida lista, pero entonces, se fijó en Charlie. Tenía una mueca burlona y lo miraba con el desafío plasmado en sus ojos. Por Merlín, hasta con el ojo en tinta esa maldita rubia no perdía la oportunidad de joderlo. Sirius le devolvió la mirada y luego se dirigió a Terry.- ¿Sabes qué? ¡Ponme lo mejor que tengas! ¡Algo movido porque incluso voy a bailar! ¿Está permitido quitarse la ropa?

Charlie soltó una carcajada.

-¡Fantástico! ¡Esa es la actitud! Respecto a la ropa, bueno, el público es el jurado, nene, ¡Tú sabrás como te lo ganas!- Dijo Terry alzando el puño con entusiasmo.- Te guardaré la mejor canción. ¿De acuerdo? Vendré por ti cuando sea tu turno. ¡Disfruten la comida!

Dicho esto, la morena se marchó, danzando entre las mesas. Sirius la miró alejarse y se volteó a mirar a Charlie, quien aún se reía.

-Me voy a vengar, te lo juro, Mirage.- Le dijo con fingida amenaza.- ¡Eres un pésimo ser humano!

-¿De veras planeas quitarte la ropa?- le preguntó Charlie incrédula.

-¡Por supuesto! Y cuando todas las chicas del lugar estén vueltas locas por mi cuerpo, diré por el micrófono que tú eres mi cita.- le contestó Sirius con malicia.- Ellas serán las que se encargaran de matarte cuando la envidia corra por sus venas. Es lo que llaman "crímenes pasionales", ¿Has oído de ellos?

-Mmm, no, la verdad no sé nada sobre crímenes pasionales.- Admitió la rubia, y añadió con picardía.- Pero sé algunas cosas sobre otro tipo de actividades pasionales.

Sirius iba a contestarle que era totalmente inmune a sus descaradas insinuaciones sexuales, pero lamentablemente no pudo. Cindy llegó con sus órdenes.

-Gracias, Monty.- Le dijo Charlie con una sonrisa, en cuanto la mesera le dejé su hamburguesa. Esta sólo hizo un movimiento de cabeza y se largó.

-¿Haces a propósito eso de cambiarle el nombre?- preguntó Sirius con curiosidad. Le causaba mucha risa, y hasta la había imitado, pero Charlie cruzaba el límite.

-¿Cambiarle el nombre a quién?

-¡Pues a Cindy, obviamente!

-¿Y quién rayos en Cindy?- preguntó la rubia aturdida, mientras le daba un enorme mordisco a su hamburguesa. Solo entonces, Sirius comprendió que Charlie Mirage era despistada con ganas.

-Charlie… Cindy es la mesera…- Le recordó el moreno con paciencia.

-¿Ah, sí? ¡Ay, es cierto! ¡Es que soy pésima con los nombres!- admitió Charlie soltando una risita avergonzada y ruborizándose un poco.

Sirius sonrió. Increíble. Esa chica era increíble. Y entonces se percató de que la rubia estaba a punto de terminar su hamburguesa, cuando él apenas la había probado. ¡Ah, no, eso sí que no! ¡Era inaceptable que una linda y delicada rubia se comiera su hamburguesa doble antes que él! ¡Inaceptable!


Remus se estira sobre la mesa de la biblioteca. Está prácticamente vacía, exceptuando por un par de alumnos de los cursos menores, obviamente todos los demás se encuentran en el pueblo aprovechando el día. Un pequeño chico de lentes se acerca a él, le conoce. Es de primer año de Gryffindor.

-Hola Terrence.- Le saluda con amabilidad.- ¿Qué tal este casi primer mes de clases?

-No lo sé, algo difícil supongo.- contestó el niño algo inhibido. Apretaba un libro contra el pecho y su nerviosismo era totalmente perceptible.- Remus… tú dijiste que acudiéramos a ti si necesitábamos algo, ¿cierto?

-Así es Terrence. Lo dije y lo mantengo.- Le contestó Remus apartando sus libros y pergaminos y dejando que el pequeño pusiera el suyo sobre la mesa.- ¿Tienes algún problema con un hechizo?

Trinity observaba la escena oculta detrás de uno de los libreros. Sonrió, ese era un Remus completamente distinto al que conocía. Uno que parecía más niño, más amable y más feliz, sobre todo. No había rastro de su sarcasmo, ni de su constante ceño fruncido… No cabía duda alguna, Remus Lupin había nacido para ser profesor. Miró cómo Remus le corregía la postura de la varita, la entonación del hechizo y entonces ¡Sorpresa! El libro que estaban encantado se achicó hasta quedar diminuto. Un simple hechizo de reducción significó una extrema victoria para el pequeño alumno de primero. Miró como el niño le daba las gracias y chocaba las palmas con Remus. Decidió acercarse cuando vio que éste pretendía volver a los deberes.

-Pocas veces he visto algo que valga la pena en esta biblioteca.- Anunció Trinity, sentándose junto a Remus, este se sobresaltó al escucharla.- Tu escena como profesor ha sido una de esas pocas cosas…

-Gracias, supongo.- le contestó con una sonrisa de medio lado.- No me creo profesor ni nada de eso, pero me gusta enseñar…

Dicho esto, volvió a fijar su atención al mapa de runas antiguas que completaba. Trinity soltó un bufido, ofendida.

-¿Tengo que estar en primer año y tener dudas acerca de materias básicas, para que me prestes un poco de atención?- preguntó con ironía. Remus levantó la cabeza y le sonrió.

-Lo siento, Xavier.- le dijo con sinceridad.- Es que me pillas en mal momento, tengo tantos deberes…

-¡Nadie en Hogwarts tiene tantos deberes, Lupin!- se quejó Trinity.- ¡Tu vives en la biblioteca y aún así siempre tienes tarea! ¿Cómo puede ser eso?

-Tomo créditos extra… eso automáticamente es más trabajo.- Intentó explicarse Remus.

-Yo también tomé créditos extra en algunas asignaturas y nunca tengo tanto trabajo como tú…

-Tú lo has dicho, tomaste créditos extra en algunas asignaturas. Yo tomé créditos extra en todas.- le contestó Remus con una sonrisa avergonzada. Trinity rodó los ojos.- ¿Qué quieres que haga? Soy empollón por naturaleza…

Trinity se rió. Definitivamente lo era.

-Aceptarlo es el primer paso, para superarlo, Lupin.- Le dijo la morena con parsimonia.- Y yo vengo a proponerte el segundo paso…

-Ok, te escucho…

Trinity se mordió el labio, nerviosa.

-Podríamos ir a dar una vuelta.- sugirió con cautela. Luego añadió con rapidez.- No a Hogsmeade, porque nos quedaría muy lejos y ahí sí que perderías mucho tiempo de hacer los deberes, pero podría ser, no sé… ¿En los jardines?

Remus la mira fijamente. Está tan linda cómo siempre, pero esquiva un poco la mirada y el labio inferior le tiembla de forma casi imperceptible. Parece haber años luz entre la Trinity de la enfermería y la que está ahora frente a él, invitándolo a dar una vuelta.

Tiene dos opciones. Negarse con una buena excusa o asistir y aprovechar la oportunidad para conversar en serio con Trinity. Para decirle lo que piensa y explicarle porque actúa como actúa. O al menos explicarle una parte de ello.

-Me vendría bien tomar un poco de aire.- Dijo Remus sonriendo.- Dame un segundo para guardar todo esto y nos vamos…

Remus recoge sus cosas con agilidad. Cuando termina, ambos se dirigen a la salida. Es extraño caminar juntos por los pasillos, es la primera vez que lo hacen. Y como toda primera vez, es incómoda y algo difícil al principio. Trinity se siente muy idiota, porque pensó cientos de temas para hablar con Remus en caso de que este accediera a su propuesta, sin embargo, ahora ninguno le parece adecuado o suficientemente interesante. De todas formas lo intenta.

-Hablaba en serio en la biblioteca.- Comenzó torpemente. Luego se aclaró la garganta y continuó.- Creo que serías un profesor increíble…

Remus se ríe. Trinity se relaja.

-Debo confesarte que… me encantaría ser profesor.- Le dijo casi en un murmullo. Trinity debe acercarse un poco más para escucharle.- A veces hasta deliro con la idea de que cientos de niñitos me llamen "Profesor Lupin". Es un lindo sueño.

-¿Y qué te detiene?- preguntó Trinity con curiosidad.- Digo, ¿porqué hablas cómo si no pudieses cumplirlo?

Remus se encogió de hombros y guardó silencio. Trinity soltó una maldición por lo bajo. Primera puerta cerrada de Lupin: Su futuro.

-Ok, entiendo, no quieres hablar de eso. Está bien, no hay problema.- le dice con una sonrisa.

-Háblame de ti.- Le dijo Remus recuperando la sonrisa y mirándola.- Siempre quieres saber de mí. Ya es hora de saber algo tuyo.

-Ok…- dijo Trinity pensando su respuesta.- Quiero ser Inefable. Cómo mi abuelo.

Remus soltó un silbido de admiración.

-¿Cómo puedes desear ser Inefable si ni siquiera sabes qué rayos hacen?- preguntó contrariado.

-A veces me pregunto lo mismo- admitió Trinity con una punzada de vergüenza.- Es algo inexplicable, no sé en qué consiste y no lo sabré hasta que sea una de ellos. Pero aún así siento que es lo mío, ¿Sabes? No tiene mucho sentido pero… supongo que lo llevo en la sangre.

-Seguro es así.- Corroboró Remus con seguridad.- Nadie puede ser Inefable si es que no tiene un antepasado que lo haya sido.

Trinity asintió con la cabeza. El legado del Departamento de Misterios se pasaba de generación en generación. A ella le llegó una notificación cuando cursaba segundo año y le adjuntaron la lista de requerimientos académico. Era exigente, pero ella, hasta el momento, había cumplido con todos y cada uno de ellos.

-Es bastante perturbador, ¿sabes? Recibí mi carta cuando tenía doce años y desde entonces he tenido que tener un historial académico intachable.- Le explicó Trinity. Y añadió con temor- Si obtengo los EXTASIS que me exigen, tendré que dar un examen en el Departamento de Misterios. Tiene una tasa de reprobación altísima…

-¿Qué pasa si lo repruebas?

-Pues… Bueno. Si lo repruebo, me aplicarán un hechizo desmemorizador y me harán olvidar todo lo que sé sobre ellos.- le explicó la morena con nerviosismo.- Será cómo si nunca lo hubiese vivido y tendré que buscar otro camino.

-Estoy seguro de que aprobarás.- le dijo Remus con una sonrisa confiada. De verdad lo creía.

-Tengo que hacerlo. Por mí y también por la reputación de mi abuelo.

Salieron a los jardines. Trinity inhaló el aire fresco y se sintió ligeramente más aliviada. Se recostó en el pasto, bajo la sombra de un gran Sauce. Cerró los ojos y sintió que Remus dejaba caer su bolso y se recostaba a su lado. Volteó el rostro y se encontró a un palmo de distancia del de Remus.

Sintió que no debería estar ahí y, al mismo tiempo, que ese era el lugar indicado. Sintió que no estaba haciendo lo correcto y, al mismo tiempo, que no existía algo más que pudiese valer tanto la pena. Sintió que él tenía cicatrices más profundas que las que marcaban su cuerpo, cicatrices internas, y que ella podía curarlas todas.

-¿Cómo llegamos a esto?- le preguntó en un susurro.- Siento como si lleváramos tanto tiempo así…

-¿Así cómo?- le preguntó Remus, volteándose totalmente y quedando frente a ella. No se molestó en alejarse.

-Así.- repitió ella.- Así de cerca.

Remus sonrió. Trinity no se refería a la distancia física que guardaban en ese momento, y lo sabe. Es algo más profundo, más íntimo. Un mensaje implícito tras las palabras, que no puede ignorar, por mucho que lo intente.

Había sido un largo tira y afloja. Estaba cansado de aflojar.

-Yo…- comenzó a decir Remus lentamente.- Justamente quería hablar de eso contigo.

Trinity se acomodó y lo miró fijamente. Remus tragó saliva.

-De veras creo que eres una chica genial, Trinity.- La morena contuvo el aliento. Era la primera vez que Remus la llamaba por su nombre. Sonaba bien en sus labios.- Tal vez demasiado genial.

-¿Y eso que quiere decir?- le preguntó aún conteniendo la respiración.

-Qué…- Remus no sabía cómo continuar. No quería herirla, de veras. Pero al mismo tiempo necesitaba hacerlo. Tenía que marcarle el límite.- Tenemos química, Trinity, eso es obvio. Hay mucha piel.

"Demasiada piel", pensó Trinity. Pero puede haber más.

-Y puedo consentir que eso continúe así.- Siguió Remus con lentitud.- Pero no puedo ofrecerte más que eso…Yo no quiero seguir siendo el malo en esto, Trinity. No quiero, y tampoco creo que pueda seguirme resistiendo.

-Entonces no lo hagas…- susurró ella.

-No me mires así. Te juro que si pudiera…-Remus se queda en silencio. Busca las palabras. No las encuentra. No cree que existan.- Si tan solo pudiera, te juro, te juro por Merlín que todo sería distinto.

La morena no sabe que decir. Segunda puerta cerrada de Lupin: el corazón.

-¿Qué te han hecho en la vida, Remus?- preguntó con un nudo en la garganta.- ¿A qué le tienes tanto miedo?

Remus la mira. "Si supieras lo que me ha hecho la vida", piensa. Apoya su frente en la de ella y deja que sus labios le encuentren, ahí, bajo el almendro, una tarde de agonizante verano, con la brisa en la cara y su olor envolviéndole. Ahí, Remus le besa con todo lo que tiene, con su frustración, con su rabia, con su dolor. Y con otras cosas que desconoce, con otras con las que nunca ha besado. Es distinto, no es como siempre, no es con pasión, no es con control, es él. Es Remus. Es el humano que quiere intentarlo y no el Lobo que quiere impedirlo.

-No puedes apartarme, Remus.- Le dice Trinity a dos centímetros de sus labios.- No puedes apartarme, porque no quieres hacerlo.

-No quiero hacerlo.- Reconoce Remus.- Y tú abusas de eso.

Trinity se ríe. Remus sonríe. "Solo por esta tarde", se dice. Solo por esta tarde. Deja que Trinity se acomode en su hombro, siente que encaja perfectamente. Siente que valió la pena pasar todas las desgracias del mundo con tal de estar ahí, en ese momento, con el largo cabello castaño rozándole la cara, con su aroma intoxicándole, y con sus ojos sonriendo. "Solo por esta tarde", se repite. "Y quizás por todas las que le sigan".

Hablan banalidades. Tonterías. Remus le confiesa que, en realidad, es la primera vez que se da la licencia de pasar una tarde de sábado junto a una chica.

-¿Lo hiciste también con otras chicas?- le pregunta Trinity, levantando la cabeza de su hombro y mirándole.- ¿Lo de alejarlas?

-Sí.- le contestó Remus lacónicamente, mirando hacia otro lado. Luego la miró y añadió entre risas.- Pero nunca me había tocado una que fuese tan insistente…

-Me tomaré eso como un halago.- le dijo Trinity reprimiendo una sonrisa. Luego agregó con expresión pícara.- Entonces es cierto lo que se murmura en el baño de chicas… que Remus Lupin jamás duerme con la misma chica dos veces. ¿Qué tienes para decir en tu defensa?

-Que, para empezar, jamás he dormido con una chica.- Le contestó Remus, Trinity abrió los ojos desmesuradamente.- Es cierto, si tuve sexo con unas cuantas, pero nunca dormí con ninguna.

"Tener sexo". Remus no dice "tirar", no dice "follar", no dice "joder", dice "Tener sexo". A Trinity le molesta. Preferiría que usara cualquier otra expresión, pero no "Tener sexo", porque es demasiado explícita, demasiado directa, no deja lugar a la imaginación, no permite sembrar la duda. Y desgraciadamente, le hace imaginárselo. Imaginar a Remus teniendo sexo con otras, es algo que puede despertar sus instintos más homicidas. Pero no es que esté celosa. Para nada.

-De acuerdo, Señor Remus "Gramáticamente correcto" Lupin…- le contesta Trinity sarcásticamente.- Es más que obvio que lo que quise decir es que jamás "tienes sexo" dos veces con la misma chica.

-Eso también es cierto. – corrobora Remus.- Pero, vamos, no es porque me crea una leyenda sexual, ni nada. Es porque… bueno, si las cosas ocurren solo una vez, es más fácil olvidarlas. El sexo, a mi juicio, siempre implica cierto grado de compromiso, y si tienes sexo dos veces con la misma chica, es más fácil que luego haya una tercera, y una cuarta y, en fin, terminas enrollado en una relación que no querías, solo por no haber sido capaz de controlarte. Vi como eso le ocurría cientos de veces a James y Sirius, y por eso, preferí nunca arriesgarme a que me sucediera a mí...

-Vaya, que frialdad para contemplar el asunto.- Se asombró Trinity.- Tiene sentido en todo caso, pero… ¡Nadie puede ser tan jodidamente controlado! Yo, desde luego, no podría…

Remus traga saliva. Hablar de sexo con Trinity es fácil, siempre y cuando no llegue al punto en que aparece en su mente la pregunta "¿Tú has tenido sexo con otros?". Pero es demasiado tarde, ya está ahí, con enormes letras brillantes y con luces de neón. Imposible ignorarlo.

-Lo que por cierto… me lleva a recordar otro punto del que quería hablarte.- La voz de Trinity lo saca de sus pensamiento y, ¡Gracias a Merlín!, cambió de tema. Trinity toma aire y pregunta.- ¿Cómo debo comportarme mañana contigo? No es que te esté presionando ni nada, te lo juro, pero es que… ya nos hemos enrollado otras dos veces y ¡siempre me das esquinazo al día siguiente! Ya no sé cómo abordarte…

Remus asintió con la cabeza. Exhaló un largo suspiro de resignación.

-Trinity, yo jamás me enrollo dos veces con la misma chica.- le dijo con voz seria. Trinity bajó la mirada intuyendo el rechazo.- Contigo ya van tres… ¿Qué te dice eso?

La morena levantó la mirada. Remus le sonrió de medio lado.

-Solo te pido…- le dijo Remus en voz baja.- Que vayamos lento. ¿Está bien?

Trinity sonrió ampliamente.

-Remus, yo jamás he ido lento en la vida.- le dijo acercándose y lanzándose sobre él.- ¿Porqué lo haría contigo, ahora?

Y Remus, recostado en el pasto, con una morena acosadora sobre él, besándole el cuello disimuladamente, no es capaz de elaborar una respuesta elocuente.


Lily le golpea en el hombro, mientras con la otra mano intenta sujetar el helado y además cubrirse la boca. Suelta largas carcajadas ahogadas y lo golpea para que deje de hacerla reír. James no da más de felicidad y cree que soportaría todos los golpes del mundo por poder ver un poco más seguido a la pelirroja en ese estado.

-Creí que nada en el mundo podría hacerme reí más que verte besando a Marlie.- Le dijo Lily entre risas.- Claramente me equivoqué…

-¡Y eso que aún no termino de contarte que pasó! El asunto es que Sirius terminó por lanzarse desnudo al lago a las cinco de la mañana. McGonagall le descubrió y era muy gracioso verla regañándolo mientras se cubría los ojos.- James le terminaba de contar a Lily una de sus tantas anécdotas favoritas.- Ese día aprendimos que era mejor no meterse con Remus, porque el cabrón se hace el inocente, pero tarde o temprano te las cobra. Y con ese cerebro que tiene, no creerías la de cosas retorcidas que puede idear…

Lily suelta un último suspiro antes de dejar de reír. Inhala aire para tranquilizarse y se come el helado rápidamente antes de que se le siga chorreando por las mangas. Está sorprendida, porque lo ha pasado bien, después de todo. Pero prefiere no pensar en eso.

-Remus siempre ha sido el que más me simpatizaba de ustedes.- le confesó Lily. James la escuchó con atención.- Pero desde que Trinity comenzó a frecuentarlo… no sé. No me da buena espina.

-Remus no es malo, Evans. Te puedo asegurar que es una de las mejores personas en el mundo.- Le explicó James, juntando las manos y mirando al lago. Lily le observaba fijamente.- Es solo que ha sufrido mucho, tiene una historia complicada. A veces la gente que sufre, ve las cosas que forma diferente…Yo creo que tendrías que estar en sus zapatos para juzgarlo.

Lily parpadeó sorprendida. Un comentario maduro y sensato por parte de James Potter es el clímax del asombro.

-Tienes razón.- admitió ella, terminándose el helado.- Eres un buen amigo, Potter. Pudiste quedarte callado o encontrarme la razón solo para caerme en gracia y sin embargo, me enfrentaste y defendiste a tu amigo. Es difícil encontrar amistades así de buenas.

-Sí… no lo sé. Es que, para mí no existen amistades buenas o malas, Evans.- Le explicó James, mirándola por sobre su hombro.- El tema no es si un amigo es bueno o es malo, el tema es si alguien es verdaderamente tu amigo o no. Yo, afortunadamente, puedo decir que tengo tres amigos, no necesito ponerles adjetivos, eso está demás, son mis amigos y punto.

Lily asintió con la cabeza, sonriendo.

-Me gusta tu perspectiva acerca de la amistad.- Le dijo. James le sonríe de vuelta. Lily baja la mirada y agrega en voz baja- Yo, últimamente, no he sido una amiga…

-¿De qué hablas? Eso no puede ser cierto, Evans. Tú eres genial con Mirage y Xavier.

-No soy tan genial.- Lily siente que los ojos se le hacen agua y que la voz le sale más aguda de lo normal.- Hoy no las traté bien, ni tampoco ayer… es solo que, no quiero que nada malo les pase, pero… Creo que habrás notado que a veces no sé cómo decir las cosas…

-¡Pero Evans, esa es justamente la esencia de un amigo!- le dijo James con una sonrisa, se sentó a su lado y le acarició ligeramente el brazo. Comenzó un típico monólogo "Made in James Potter", con sus dramatismos y exageraciones, pero no por eso, carente de sentido. Para sorpresa de Lily. - ¡Los amigos son como las madres! No te rías, es en serio. Piénsalo, las madres siempre saben lo que es correcto, quieren protegernos a toda costa, y a veces lo hacen a través de gritos, castigos, chantajes, vociferadores, lágrimas de cocodrilo… ¡Recurren a todas esas artimañas! ¿Pero por qué lo hacen? Porque saben que es la única forma en que las escucharemos y en la que, tal vez, hagamos algo de caso. Un amigo hace lo mismo… no te dice lo que quieres oír, pero sí lo que necesitas escuchar. Es la idea, ¿No crees?

Lily asintió con la cabeza y levantó la mirada. James la miraba intensamente.

-Tengo… es decir, ya tengo que irme.- Balbuceó Lily con rapidez. Y añade con una sonrisa.- Ya me terminé el helado. Así que nuestra tregua llega a su fin.

-Está bien, lo acepto.- Dijo James apartando la mirada y esbozando una pequeña sonrisa.- Fue bueno mientras duró, Evans.

-Sí… no estuvo mal, en realidad.- Admitió Lily poniéndose de pie y colgándose el bolso.

-Quizás…- comenzó James, llevándose la mano al cabello.- Quizás, si no tienes nada que hacer y tienes ganas, podríamos…

-No lo digas, Potter.- Le paró Lily, alzando una mano.- No intentes siempre adelantarte a los hechos. Hoy las cosas se dieron casualmente y, estuvo bien, después de todo. Ya veremos si ocurre nuevamente.

James no puede dejar de sonreír. No es un "Sí". Pero tampoco es un "No". Y eso ya es un gran comienzo. Una pequeña señal de esperanza. Una ligera luz al final del túnel. Una llama en la oscuridad, y en fin, James podría encontrar cientos de adjetivos más para calificar ese glorioso minuto en que Lily Evans abre un mundo de posibilidades ante él.

-Claro, claro, entiendo. Genial.- dice James intentando aparentar calma.- Que las cosas se den casualmente… eso suena bien. ¿Quieres que te acompañe a la torre?

Lily niega con la cabeza.

-No, por esta vez. Pero gracias.- le contesta Lily con una sonrisa.- Y gracias por todo, en realidad. Por el helado, la compañía… en fin, todo.

Dicho esto, Lily se gira y su pelo se agita mientras regresa al castillo. James la mira, hasta que la pelirroja se vuelve pequeña en el horizonte, y ya la pierde de vista definitivamente. Se deja caer de espaldas en el pasto, con los brazos abiertos, y más feliz de lo que se ha sentido nunca. Sí, definitivamente valió esperar seis años, para vivir ese instante glorioso, mágico, sublime…James se pone de pie, y celebra tal hazaña como corresponde. Alzando los puños al cielo y haciendo un exagerado baile de la victoria.


-Y entonces, ¡él desgraciado me mando una carta en cuanto se enteró que yo saldría contigo! Es que el muy idiota siempre pensó que le ponía los cuernos contigo, ni idea porqué.- Charlie le contaba a Sirius una jocosa historia acerca de su ex – novio.

-¿Y qué te decía en la carta?- preguntó Sirius bebiendo su cerveza de mantequilla.

-¡Millones de cosas! ¡Puras estupideces!- chilló Charlie enojada.- Que era una cualquiera, y cosas por el estilo. Típico escándalo de un pobre tipo despechado.

-Sin duda. Yo sí que sé de escándalos despechados.- admitió Sirius alzando las manos. Luego le saltó la curiosidad.- ¿Y porqué terminaste con él?

-Él termino conmigo.- le corrigió Charlie con desenfado. Y luego agregó sin un ápice de vergüenza.- Terminamos porque no quise acostarme con él.

A Sirius le cae bomba esa información. Primero, porque ese ridículo ex – novio sin duda que acaba de entrar en su lista negra. Segundo, porque una pequeña, minúscula, microscópica probabilidad acaba de aparecer en su mente… ¿Podría ser que…?

-¿No querías acostarte con él…?- preguntó Sirius sabiendo que iba a sonar tremendamente indiscreto, ¡pero al demonio! Necesitaba saber.- ¿O en realidad tú nunca…?

Charlie lo mira con una sonrisa burlona en los labios. Sabe perfectamente lo que él quiere preguntar, y la muy desgraciada espera a que él formule la pregunta, sabiendo lo difícil que es. Es una rubia diabólica, sin duda. Lo intenta de nuevo.

-Lo que quiero decir es que…- Se aclara la garganta y decide preguntarlo directamente.- ¿Tú eres virgen?

-¿Tanto dilema para preguntar eso? Me decepcionas, Sirius.- le contestó Charlie sonriendo con ironía.- Sin embargo, no me molesta contestarte. Sí, soy virgen.

Sirius se atraganta con la cerveza de mantequilla. ¡Por el puto y jodido Merlín! Charlize Mirage, esa rubia increíble, sexy, divertida, loca… ¿Mencionó increíble? ¡Virgen!

-Sirius, hola. Siento interrumpirlos pero, ¡ya es tu turno!-Terry, la chica del karaoke, se acercó a la mesa corriendo y lo tomó del brazo para apurarle.- ¡Tienes que ir junto al escenario ahora! Apenas ese chico termine, te toca a ti.

-Sí, sí claro.- Dijo Sirius saliendo de su ensimismamiento y mirándola.- Iré en seguida.

-Genial. Por cierto, te escogí la canción del momento, se llama "Soy sexy".- Le dijo nuevamente Terry, quien miró a Charlie con una sonrisa culpable.- Y que me disculpe tu novia, de verdad, nada personal cariño, ¡pero creo que el titulo es tremendamente adecuado!

-No te preocupes, Cherry, no soy su novia. – le aclaró Charlie con desenvoltura.- Y a juzgar por lo que acabo de decir, jamás llegaré a serlo.

-Oh… lo siento. Y, por cierto, mi nombre es Terry.- le corrigió la chica con una sonrisa avergonzada.- ¡Ya debo irme! ¡Sirius, debes estar junto al escenario en menos de un minuto!

Sirius miró a Charlie y esta le devolvió la mirada, desafiante.

-¿Qué te pasa?- le preguntó la rubia con el ceño fruncido.- ¿Tanto te decepciona que sea virgen?

-No… no, Charlie, qué ridículo. ¿Eso por qué habría de importarme?- le preguntó Sirius fingiendo una risa relajada.- Ya tengo que ir allá. Te veo al rato…

Sirius se giró y caminó a paso rápido entre las mesas. Por Circe, ¿En qué mierda se había metido? En primer lugar ¿Qué rayos hacía dirigiéndose a un escenario a cantar una estúpida canción que ni siquiera conocía? Y en segundo lugar, ¿Dónde habían quedado sus jodidos principios de Casanova profesional? No podía seguir viendo a Charlie con los mismos ojos, era como si la rubia le hubiese confesado que en realidad tenía once años en vez de diecisiete o que en realidad era un hombre travestido… ¡Así de delicado era el asunto!

Llega al borde del escenario, arriba hay un ridículo tipo finalizando una balada rosa que hace que el público femenino suspire y le aplauda con ganas. Ve que Terry se sube al escenario y toma el micrófono.

-¡Sí, muchas gracias, Ryan! ¡Eso fue genial y el público femenino presente parece creer lo mismo!- le felicito Terry, el aludido saludó al público y bajó del improvisado escenario.- Y ahora tenemos al último participante de la noche, es alto, es moreno, y me dijo tras bambalinas que estaba dispuesto hasta a quitarse la ropa con tal de ganar, chicas, denle una calurosa bienvenida a… ¡Sirius Black!

El estruendo no se hizo esperar, todas las chicas presentes estallaron en aplausos y gritos descontrolados, incluso algunas salieron corriendo del local y volvieron acompañadas de más chicas dispuestas a no perderse por nada del mundo la performance de Sirius.

-Eh, bueno…- comenzó Sirius intentado aplacar los chillidos de emoción. Sintió como el orgullo se le inflaba hasta la luna.- La verdad es que no conozco la canción que me asignaron pero eso no tiene relevancia, porque cuando me quite la camisa, ni siquiera les importará que rayos estoy cantando.

Nuevos chillidos y gritos ensordecedores se alzaron en el local. Era tan pequeño, que incluso algunas chicas que no cabían, se asomaban por las ventanas para verle. Comienza la música, es movida, básica y pegajosa. La letra de la canción va apareciendo junto a Sirius conformada por una especie de humo espeso y morado, es rápida y no tiene sentido alguno.

Sirius no da pie con bola a la letra. No le achunta al tono ni siquiera una vez, pero, al parecer, Terry tenía razón y la canción era bastante popular, puesto que las chicas del local la cantan a todo pulmón y le iban guiando un poco. Llega el segundo coro, y Sirius, ya más familiarizado, logra cantarlo, para fervor del público femenino.

-¡Porque soy sexy, sexy, sexy!- canta coreado por las chicas presentes.- ¡Y mi varita mágica las tiene a todas locas! ¡Sexy, sexy, sexy! ¡No necesito… una poción de amor! ¡Uuuho!

¡Pero qué canción más estúpida, por Merlín! Desgraciadamente es tan pegajosa, que no puede odiarla del todo, sin duda, debe contener magia negra. Una chica le grita que se quite la camisa. El ambiente es ensordecedor, hace calor, y siente el ligero efecto de las cervezas de mantequilla que se tomó, las chicas no dejan de gritar y Sirius decide darles lo que piden. Se quita la camisa, la hace girar mientras se contornea y se la lanza a Charlie, que afortunadamente la atrapa. La canción llega a su fin.

-¡Vaya, por Merlín! ¡Este chico sí que supo subirle la temperatura al ambiente!- reconoció Terry, cuando le arrebató el micrófono.- ¿Qué dice el público? ¿Es necesario que haga subir a los demás participantes o tenemos claro al ganador?

-¡Sirius Black! ¡Sirius Black! ¡Sirius Black!- chillaron a coro todas las chicas del local.

-Bien, la cosa parece estar más que clara, tenemos un ganador.- admitió Terry con emoción.- ¡Sirius Black!

Cuarenta y cinco minutos después, Charlie y Sirius logran recién salir del local. Las chicas hicieron fila para felicitarle y hasta la dueña del local le pidió que viniese más seguido, que tenía la entrada liberada y el consumo gratis con tal de que volviese a hacer estallar su negocio. Cuando por fin logran salir, Charlie lanza un suspiro de alivio.

-Vaya… creo que si eres el jodido maestro del karaoke, después de todo.- admitió con una sonrisa. Estaba algo nerviosa, aunque no lo demostraba. No habían podido volver a hablar desde que Sirius tuvo que subir al escenario.- ¿Y cuál era el premio?

-Una cena gratis para la próxima salida al pueblo.- le contestó Sirius lacónicamente.- No está mal, después de todo.

Silencio. Incómodo y molesto silencio. Charlie se exasperó y lo rompió antes de que él pudiera preverlo.

-A ver, Sirius. Claramente desde lo último que conversamos allá adentro, algo cambió.- le dijo la rubia plantándose delante de él, con los brazos cruzados.- Dime, ¿Te pasa algo?

Sí. No. No lo sabe. No puede pensar con claridad. Solo sabe que tiene a una rubia preciosa, con el pelo despeinado y un ojo en tinta, frente a él. Solo sabe que es graciosa, virgen, inteligente, virgen, honesta, virgen, abierta de mente, virgen y algo despistada, pero hasta eso le queda bien.

Solo sabe que es distinta y que eso no tiene porque ser algo malo. Que lo diferente, quizás, por esta vez, pueda ser genial.

-Sí, en realidad, sí me pasa algo.- admitió Sirius tomándola por las mejillas. Charlie abrió los ojos desmesuradamente.- Me pasa que no podré cumplir la promesa que te hice ayer.

Y así, con ojo en tinta y todo, Sirius le entierra las manos en el corto cabello, y la besa. Charlie se toma un segundo para reaccionar, pero cuando lo hace, sus brazos se aferran a su cuello y salta un poco para enredarle las piernas en la cintura.

Sirius Black ha besado a decenas de chicas. Cientos de chicas. Pero ninguna jamás le había besado a él. Ninguna le había metido la lengua en la garganta ni le había doblegado. En ningún sentido. Hasta ahora.


¡Hola a todos! Por la ingratitud que he demostrado, hoy les traigo un pequeño regalo. Un bonus track de 22 páginas de Word y 9.446 palabras, sin contar el disclaimer y mis respuestas a sus comentarios ¡Espero, con esto, limpiar mi nombre! Por cierto, tomé la decisión de hacer este capítulo extra-largo para abarcar todas las citas de los protagonistas y, así, el próximo capítulo, retomar cosas nuevas. Espero nadie tenga complicaciones con leer un poco más de lo común xD

¡Y cómo siempre, mis agradecimientos a todos ustedes, bellas creaturas, que se dan el trabajo de leerme y comentarme! Por cierto, ¿Están conscientes de que pronto llegaré a los 100 reviews? ¡Podría moriiiir! :D

Saratudela24: Y yo te tengo que confesar que estoy completamente enganchada a los reviews! xD Me alegro mucho de que te guste, y sí, he creado un Remus distinto, porque siempre ha sido mi favorito, y, muy egoístamente, siempre ha sido el Remus que he querido ver me alegra demasiado que a ti también te guste. Gracias por tu comentario, espero que hayas disfrutado este bonus! Un gran abrazo!

Miss Larien: Muchas gracias por tu comentario. Es cierto, debo admitir que en general siempre habrá menos de Lily y James, que de los demás. Pero no es nada personal, es solo que me cuesta muchísimo escribir sobre ellos, siento que son dos personajes a los que no se puede llegar y juntar de forma tan simple, les restaría algo de magia. De todas formas, estoy trabajando en ello, y espero que este capítulo haya sido de tu agrado Un abrazo!

Buri: Me gusta el análisis que haces de las parejas Con respecto a Lily y James, te repito lo que ya he mencionado a otras personas. ¡Me cuesta demasiado escribir sobre ellos! Yo creo que el problema de Lily no es enamorarse de James, ¡el verdadero problema es aceptarlo! Sirius y Charlie se ven superficialmente como los más fáciles de juntar, puesto que no tienen problemas en admitir que hay atracción y pasarlo bien, pero los problemas vendrás cuando los sentimientos entren en juego. ¡Ya veremos si Sirius puede romper todos sus principios de soltero! En cuanto a Remus y Trinity, has dado en el clavo. "Tortuosa" es justamente la palabra para definir su relación. Mil gracias por tu comentario, siempre es agradable saber que el fic te gusta un gran abrazo, espero que hayas disfrutado este cap y que la magia haya continuado!

AgusPotter: ¡Me encanta que disfrutes el fic y que te rías con él! Tu petición ya la cumplí y te comenté todo en el review que te dejé. Sin embargo, ¡por Merlín! Que honor que mi opinión te interese y que me consideres una "escritora". Yo soy solo una pobre aficionada, pero si mi trabajo te gusta, es motivo suficiente para continuarlo Un gran abrazo, sigue disfrutando la historia

Nat. B: A mí también me gusta adentrarme en las historias personales de los personajes. Siempre es un desafío y siempre logro aprender cosas nuevas de ellos. Me alegra que te haya gustado el "drabble" de Peter, tenía ciertas dudas al respecto.

Sí, como te habrás dado cuenta, soy extremadamente parcial en lo que a Remus se refiere, y por tanto, también a Trinity. Reconozco que he puesto más esfuerzo en esa pareja, en primer lugar, porque es mi favorita. Y en segundo lugar, porque he leído tantos, pero tantos fics en los que no se le hace justicia a Remus y en los que todo se muestra tan simple, que esta es mi pequeña venganza.

Despreocúpate por Sirius, puedo adelantarte que pasará mucho trabajo, pero no tanto por Charlie, más bien por lo que le costará lidiar con sus propios pensamientos y sentimientos. Todo será nuevo para Sirius y habrá demasiadas "primeras veces" para él… En todos los sentidos ;) Sin embargo, prometo pensar en ti cada vez que lo haga sufrir y minimizaré su dolor, ¡Promesa! ¿Me he excedido en mi respuesta? Pues bien, siguiendo tu lógica, si el capítulo es largo, y tu review también lo es, es justo que mi respuesta para ti también lo sea

¡Por último, quiero que sepas, que esta actualización larga y rápida, va exclusivamente para ti! Un gran abrazo, Nat.

Anita: Es bueno volver a saber de ti me alegra que te guste. Gracias por comentar el sucedo del intento de asesinato de tu hermano hacia ti. Me hizo reír. Espero que te haya gustado este capítulo, ¡Saludotes!

RunaStorm: A mí me encanta que ustedes se den el trabajo de comentarme, sobre todo cuando lo hacen con reviews largos y detallados Por eso, lo mínimo es que yo también me dé el trabajo de responderle a todos y cada uno de ustedes. Es una de mis partes favoritas de actualizar

Entiendo lo de la palabra "borde", me sucede exactamente lo mismo, tampoco se usa en mi país, pero la he leído tantas veces que ya siento que es mía. De hecho, en este fic uso muchísimas expresiones que no se usan en mi patria, pero que ya he leído tanto, que no sabría decirlo de otra forma Tienes razón, Lily es borde con James. Muy borde. Excesivamente. Pero es porque lamentablemente James es su piedra de tope, si está enojada con las chicas, la paga James, si está enojada porque le fue mal en un examen, la paga James, si está con el síndrome premenstrual, ¡la paga James! Y James, por cierto, es masoquista por naturaleza, le divierte pelear con la pelirroja, porque el pobre prefiere eso a nada. Espero que en este capítulo Lily haya sido más de tu agrado. La pobre chica cambiará, ya lo verás, pero su naturaleza orgullosa y controladora hará que le cueste mucho.

Me agrada que te guste Charlie, le traerá algunos dolores de cabeza a Sirius, pero sin duda, que es la chica para él. En cuanto a Trinity y Remus, como le explicaba a alguien más arriba, creo que es necesario transmitir todas las preocupaciones de Remus, sus miedos y sus inseguridades y dejar en evidencia que para él no puede ser tan fácil entablar relaciones amorosas. Pero no te preocupes, no será capaz de resistirse por mucho tiempo ;) Ya veremos que decisiones toma. Tiene algunas verdades que confesar a Trinity, esperemos que lo haga.

Me encanta que te guste la historia y que te des el trabajo de contarme detalladamente las cosas que más te agradan y las que no lo hacen tanto. Es de gran ayuda para continuar el fic

Por último, no quiero ser responsable de tu muerte, eso me haría inmensamente desgraciada, así que procuraré seguir hasta el fin, aunque te adelanto desde ya…Si llegas hasta el final de este fic… vas a sufrir de todas formas. No habrá un final feliz para algunos personajes

¡Espero que te guste este nuevo capítulo! Mil gracias por tu comentario Runa, siempre es genial leerte. Un gran abrazo.

Mac Snuffles: No soy nada imparcial cuando se trata de Peter, tú debiste verme mientras escribía ese Drabble, créeme, tu imagen sobre mí cambiaría bastante. ¿De veras la historia está tan inserta en tu imaginación? Wow, eso sí que me hace sentir genial xD

¡Me alegra que te guste Charlie! En realidad, es el personaje al que menos le tenía fe, cuando comencé a escribir el fic, y es increíble como se ha transformado en el personaje favorito de varios lectores.

También Germán me hace reír. Tiene guiones mejores que otros, ¡pero algunos son sencillamente geniales! ¿Has visto el del fierro golpeador de parejas felices? ¡Por Merlín, con ese casi muero!

¡Mil gracias por tu comentario, siempre consigues hacerme reír! Espero que te haya gustado este capítulo, un gran abrazo

Little Indulgence: Exactamente, comprendes el concepto acerca de esa pareja. Definitivamente es difícil para Remus, pero bueno, afortunadamente Trinity ha sabido manejar la situación, ¿No crees? Bueno… a veces.

¿Te ha gustado el episodio del ojo? Sí tienes razón, esos dos son los únicos que pegan y juntan, pero no sé si por mucho tiempo. Sirius tendrá que derribar demasiados esquemas si quiere que la rubia no lo mande de paseo… no sé si podrá hacerlo… ¿Tú qué crees?

Tienes razón, están todos locos. Podrían conseguir descuento de grupo al internarse en alguna clínica psiquiátrica…

Si quieres saber qué pasó con Trinity, tendrás que llegar al final de la historia. Pero te lo advierto, ten una caja de pañuelitos a tu lado.

No te preocupes, nunca te pasas con los reviews, no podrías pasarte ni aunque me escribiera mil millones de palabras Un gran abrazo, espero que te guste este nuevo cap!

Nairam: Bienvenida al fic. Me alegra recibir gente nueva y saber que te gusta. Disfruta el nuevo cap, espero verte más seguido Saludos!

¡Y creo que ya les hice leer suficiente, así que me largo! A escribir, desde luego. Saludos a todos!