Amistad, sin ella este mundo sería completamente gris.
Capítulo 3. Inesperado y absurdo encuentro
Cuando todo está perdido, y no ves más que oscuridad en tu camino, una verdadera amistad será lo único que te podrá ayudar.
Sakura, que estaba parada en el columpio de aquel parquecito, no pudo sorprenderse más ante las palabras dichas por aquella persona.
"¿Qué quiere decir con eso?". Se preguntó mentalmente la ojijade mientras observaba directamente a los ojos de aquella chica.
Los ojos de Karin la miraron a ella y después a su izquierda. Parecía buscar algo.
Ino que estaba ahí, a un lado de Sakura, se quedó paralizada. Justamente eso era lo que ella había dicho. ¿Acaso Karin la podía oír? ¿Y si la podía ver? Si, estaba segura de que la podía ver. O era eso o estaba buscando a la mujer invisible.
Karin era una chica especial. Era muy empática, no sólo con las personas, también con los animales y en varias ocasiones con seres que ya no pertenecían a este mundo. Pero de la última vez que había visto un fantasma ya había pasado muchísimo tiempo. Tenía cerca de ocho años cuando pudo ver al último. Ahora no podía ver a Ino. Por lo menos no por completo. Sólo podía distinguir una esfera celeste muy brillante del tamaño de un globo que siempre iba tras la pelirrosa. Además sentía la energía de Ino emanar de ella. Esa energía cálida, agradable, alegre y viva. Aunque ahora era sólo un alma, ya no estaba viva. Y su alegría no estaba muy bien que digamos, en realidad se le sentía algo deprimida, pero aun así sabía que era ella.
— No juegos conmigo, Karin, mucho menos con esto porque no dudare en romperte la cara —gritó con furia Sakura al pensar que se estaba burlando de ella.
— No estoy jugando. Te digo la verdad. Ino no ha dejado este mundo. Siempre está contigo. Ahora mismo está aquí —recalcó la chica de lentes.
— ¡Ah en serio! ¿Dónde, dónde? —su voz estaba teñida de sarcasmo pero después volvió a sonar enojada— Ya te die que no juegos conmigo. Si quieres ser la nueva protagonista de Almas Perdidas no me importa pe...
— Sakura es igual que yo —intervino Ino—. Nunca creerá algo como eso —se desalentó.
Karin dio un respingo al oír la voz de Ino. Nunca la había oído. No en el tiempo que había estado siguiendo a Sakura, desde unas dos semanas atrás. Cuando le dijo eso a Sakura no fue porque lo escuchara de Ino y le quisiera pasar el mensaje, fue porque ella sabía que Ino no se había ido. Así que oír su voz le hizo sentir un escalofrió. No de miedo —bueno sólo un poco—, sino más bien de emoción y sorpresa. Se acercó a la esfera brillante que era Ino y le habló:
— ¿Y no has intentado otro método de comunicarte con ella?
Sakura la miró como si estuviera loca y a Ino se le prendió el foco.
— Hey ¿a dónde vas? —soltó Karin al ver que la esfera se alejaba.
— Karin ya deja eso —esta vez Sakura no sólo estaba enojada, también dolida porque estaban jugando con sus sentimientos.
Karin buscó por todos lados y de pronto vio una vara que venía levitando desde detrás de Sakura.
— ¡Sakura, mira! —Gritó la de anteojos— ¡Mira, mira, date la vuelta!
La aludida rodo los ojos y sin mucho ánimo hizo lo que le pidió la chica. Sintió que la mandíbula tocaba el suelo. No se creía lo que veía. Una rama seca de un árbol estaba parada frente a ella. Flotaba muy cerca de su cara, hizo unos movimientos y bajo hasta el suelo. Comenzó a escribir algo.
— ¿Co.. Cómo haces eso Karin? Eres una bruja —volteó hacia arriba y después a los lados— ¿Quién te está ayudando en esta estúpida broma?
— Yo no estoy haciendo nada. Es Ino, ella quiere hablar contigo —se defendió la chica— Y no me vuelvas a llamar bruja.
Antes de que Sakura contestara sintió como la vara le picaba la espalda. Con miedo, giró poco a poco, y después vio como la rama le indicaba que leyera.
¿Puedes ser más tonta FRENTE DE MARQUESINA? ¡Soy yo! Yamanaka Ino. Tú mejor amiga. La más hermosa de todas las chicas de Konoha. Esa a la que tanto querías y dejaste de lado por un chico (que por cierto nunca te pelo) (créelo es más guapo Itachi). ¡Tú me pediste que me quedara contigo, que no te abandonara y ahora resulta que no me puedes ver! ¿Qué te pasa? ¡Si hasta Karin me ve! Ah, y déjame decirte que no debiste de hablarle así a mis papas, ellos sólo lo hicieron por tu bien...
A Sakura le temblaron las piernas. No aguanto más y cayó del columpio. ¿De verdad era Ino? ¿Su Ino? ¿Su mejor amiga? ¿Por fin le había sacado lo de Sasuke? ¿Qué Itachi era más guapo? Bueno eso era muuuy cierto, pero...
— Karin, por favor dile que deje de pensar en Itachi, su amiga muerta se está comunicando con ella, no es para que se quede pensando en el chico al que ve todos los días —dijo Ino con fastidio.
— Sakura, dijo Ino que dejes de pensar en Itachi, que al siempre lo ves y que...
— ¡Si ella lo menciona claro que me voy a poner a pensar en él! —Gritó Sakura— Ella está... ¿Cómo... Se quedó sólo por mí... Yo... —comenzó a llorar— ¿Cómo puedo hacer para verla, para hablar con ella? No es una broma, ¿verdad? No me estas engañando, Karin, dime que no me estas engañando...
La voz de Sakura era apenas entendible. Su llanto creció y creció hasta el punto en que no pudo seguir hablando. Le era difícil aceptar eso. Que su mejor amiga muerta le estuviera hablando, bueno intentando hacerlo, era algo no sólo nada común, era más bien una locura. Una locura difícil de creer, de asimilar y de aceptar. Una locura que moría por que fuera verdad. No, si eso era verdad no sería una locura, sería un milagro. ¡Bienvenidos los milagros!
Ino observaba con ternura, tristeza y alegría a Sakura. Verla llorar de ese modo le partía el corazón. Pero saber que su amiga por fin se había dado cuenta de que estaba ahí, de que no la había abandonado, le quitaba un peso de encima. Todavía no podía mirarla, ni escucharla pero ya sabía que estaba ahí. Poco a poco, se decía, poco a poco.
Karin sentía ganas de llorar. Su empatía era demasiado fuerte y sentía todas las emociones de Ino y Sakura a la vez. Pensaba en lo frágil que se veía la pelirrosa a pesar de siempre mostrarse fuerte. Sus lágrimas la conmovían de una manera especial. Y ver que el brillo de Ino se volvía más grande la emocionaba. Naruto tuvo toda la razón cuando le dijo que la amistad de esas dos era mucho más que especial.
Ino se acercó a Sakura y la abrazó. Quería que sintiera que estaba a su lado, que se diera cuenta de que nunca la iba a abandonar. Sakura siguió sin verla, ni oírla pero pudo sentir que estaba a su lado. No sintió exactamente su abrazo pero si su calidez. Era ella, su mejor amiga. Estaba ahí dándole su apoyo. Nunca se fue, se quedó a su lado como siempre le había dicho.
— Aun después de la muerte —dijo Sakura entre sollozos— Más allá de la eternidad —Ino se unió a Sakura diciendo las mismas palabras al mismo tiempo— estaré contigo.
Sakura no podía dejar de llorar. Karin sentía una picazón en los ojos producto de las lágrimas que se estaban formando en ella. Ino la miró. Si le hubieran dicho que alguien que no era Sakura la podría ver, nunca se hubiera imaginado que esa persona sería Karin.
Dos meses después de comenzar el primer año de preparatoria Karin se integró a la clase 1-A. Desde pequeña había vivido en Inglaterra, su madre era inglesa y conoció a su padre, que era japonés, en un viaje que su universidad realizó hasta Okinawa. El padre de Karin también estaba en un viaje escolar. Fue un "flechazo". Y como típicos adolescentes hicieron locuras para estar juntos y seguir el destino de su amor. Asahi, el padre de Karin, pidió un traslado a la universidad de Oxford, gracias a sus excelentes notas y su buena posición económica, este inmediatamente le fue otorgado. Al terminar la universidad él y Ariana, la madre de Karin, se casaron. Juntos iniciaron una empresa de banquetes. Asahi la administraba mientras que Ariana se encargaba de hacer los banquetes.
Se mudaron de Inglaterra debido a que el padre de Asahi enfermó gravemente. Karin al principio estuvo en completo desacuerdo con la mudanza, prefería que su abuelo fuera a vivir con ellos a Londres, pero eso no podía ser. La situación en la que su abuelo se encontraba no le permitía viajar. El cáncer pulmonar se había expandido más y ahora estaba conectado a una máquina que lo ayudaba a respirar en el hospital.
El primer día de clases en su nueva escuela Karin se olvidó por completo de regresar a Londres. En su salón estaba el chico más guapo que había visto en su vida, y en Londres sí que había chicos guapos, pero él les decía "quítense que hay les voy". En esos momentos Karin creyó que aquella locura del amor a primera vista de la que tanto hablaban sus padres era real. Sasuke Uchiha iba a ser su esposo.
Lamentablemente el acercarse a Sasuke fue algo muy difícil. Primero, siempre estaba rodeado de gente, sobre todo de chicas. Chicas a las cuales Karin quería golpear cada vez que las veía acercarse tanto a su futuro esposo. Sobre todo a una pelirrosa que iba mucho con él. Y segundo, él era demasiado serio.
El primer amigo, por así decirlo que hizo fue Suitgetsu. En la clase de física tocó practicar el voleibol, el entrenador Gai decidió hacerlo por parejas mixtas. Karin cruzó todos los dedos de sus manos y hasta los de sus pies para que le tocara con Sasuke, no fue así. Suitgetsu fue el afortunado. Karin lo odió sólo por robarle la oportunidad de estar junto a Sasuke y por fin conocerlo como debería de ser. Y en la práctica, por mero "error" lo golpeo incontables veces fuertemente con el balón. Suitgetsu no era un chico que reparara a ver si quien lo molestaba era chico o chica así que hizo lo mismo, y argumentando ser pésimo en ese deporte, atinó a darle unos buenos golpes en la cara a Karin. Los golpes con el balón aumentaron hasta el punto de que ninguno se ocupó de fingir que se equivocaban, después vino una guerra de insultos. Gai-sensei intervino y como castigo por pelear en clase los puso a correr diez vueltas en la pista. De ese día en adelante cada vez que esos dos se topaban comenzaban a discutir.
Fue en una de esas discusiones cuando Karin por fin pudo hablar con Sasuke. El moreno pasó por el lugar y criticó a Suitgetsu, de quien era amigo, por ponerse a discutir de esa manera con una chica. Karin aprovechó su oportunidad y lo saludó. Ignoró completamente a Suitgetsu y fue tras Sasuke. Así poco a poco fue estando más junto a él. Lo único malo era que tenía que aguantar a Suitgetsu, pues el junto con Juugo —un chico demasiado alto para ser japonés—, siempre estaban con el pelinegro. También había otro chico, un rubio de ojos azules más hiperactivo que un niño de cinco años después de comerse una dotación de chocolates para un año, que también siempre estaba tras Sasuke. En primera instancia Karin pensó que Naruto era homosexual. Después se enteró que en realidad ese chico estaba más que coladito por la pelirrosa que también siempre buscaba estar cerca de Sasuke.
Al tratar a Sasuke, Karin parecía enamorarse más de él. Él era muy serio y callado pero eso lo hacía volverse más misterioso e intrigante, hacía que las ansias de conocer más de él aumentaran. En ocasiones solía ser muy arrogante pero eso le daba un toque más sexy. Y Karin enloquecía más por él.
Pero meses después se fue dando cuenta, poco a poco, que tal vez Sasuke no era lo que ella pensaba. Seguía pasando el tiempo y Sasuke seguía igual de frio, de serio y callado. No daba su brazo a torcer, no se dejaba conocer, no permitía que nadie atravesara su estúpida barrera. Y Karin se preguntó si eso era lo que ella en verdad quería. Su respuesta fue no. Ella quería algo como lo que sus padres tenían, un amor de verdad. Ella quería querer y ser querida, quería que la valoraran, que la entendieran, que lucharan por ella y por su amor. Quería pasar el tiempo con alguien y disfrutar de hasta los momentos más simples. Deseaba que alguien la hiciera sentirse especial. Y, aunque ya había pasado mucho tiempo estando con Sasuke y aun así no lo conocía bien, se había dado cuenta que el jamás seria ese chico. Eso la deprimió un poco, a ella no le había tocado la misma suerte que a sus padres.
Cuando su mente estaba más que centrada en su desgracia y en volver a Londres un milagroso milagro ocurrió. Fue algo que nunca hubiera esperado ni imaginado. Algo que le hizo pensar que tal vez sus padres si le habían heredado algo de esa suerte que ambos habían tenido en el amor.
Una de esas mañanas en las que Karin estaba sentada sola en el salón, lamentándose y deprimiéndose más, alguien se acercó a ella y con una enorme sonrisa de oreja a oreja la sacó de sus pensamientos. Naruto. El chico irradiaba tanta calidez y alegría que aquella nube negra que estaba sobre la cabeza de Karin salió huyendo inmediatamente. Naruto había sido el sol que despejo su cielo. Y eso con sólo una sonrisa y su presencia. Con su irreverente, graciosa, tierna y divertida forma de ser la hizo olvidarse rápidamente de su depresión causada por un chico que no fue lo que esperaba. Y si, cuando menos se dio cuenta ya estaba enamorada de ese chico. Pero esta vez llevó suerte, porque así como él le había hecho olvidar a Sasuke, ella logró que Naruto olvidara a Sakura.
Justo la próxima semana cumplirían su primer mes de novios.
Sakura dejó de llorar para ponerse a hipar. Karin se acercó con cautela, posó su mano en su hombro, a un lado de la de Ino —que la seguía abrazando—, y la miró fijamente.
— Sakura, ¿no crees que sería mejor si vas a casa? —La pelirrosa levantó la cabeza— Yo las acompañare, si no es problema por supuesto.
— Eso estaría bien —contestó Ino con una sonrisa que Karin no pudo ver.
— ¿No te molestaría? —esa fue Sakura, quien habló con hilo de voz.
— Claro que no, en cambio, me gustaría mucho.
Karin le tendió la mano a Sakura para ayudarla a levantarse, ésta aceptó rápidamente. Sin decir nada las tres chicas comenzaron a caminar. Estuvieron en silencio por un largo tramo del camino hasta que Ino habló:
— ¿Siempre me has podido ver? —se dirigió a la de lentes.
— Pues... la verdad no se podría decir que te veo lo que se dice ver.
Sakura giró a donde Karin, claramente no le había dicho eso a ella. Además, ¿cómo estaba eso de que no la veía exactamente?
— ¿Cómo? —profirieron Ino y Sakura al tiempo.
Karin lanzó una extraña risilla. Sakura e Ino fruncieron el ceño.
— ¿Siempre son así de sincronizadas? —preguntó con una sonrisa. Las otras dos no entendieron— Es que preguntaron lo mismo al mismo tiempo —respondió a la cara de duda de Sakura, la de Ino no la vio pero si se la imaginó.
— Siempre nos pasa —volvieron a decir al mismo tiempo.
— Si, ya veo —Karin giró su muñeca, eran las cinco y treinta, había quedado de verse con Naruto a las siete y media, ¿tendría tiempo?—. No miro la figura de Ino, sólo veo una esfera celeste muy brillante.
— Es que es Ino puerca, que no se te haga raro que tenga esa forma circular.
Ino le metió el pie a Sakura y está casi se va de boca.
— Bien, ya entendí aprovechada —gruñó pero con felicidad.
Ese tipo de momentos le habían hecho tanta falta. Pelear de manera amistosa con su Ino. Bromear de esa manera en que sólo las mejores amigas aguantan. Sentirla cerca. Saber que estaba ahí... Llenar ese gran vacío que había en su herido corazón.
— ¿Por qué no puedes verme bien?
— La verdad no lo sé, Ino.
Para esos momentos ya habían llegado a casa de Sakura. Habían tomado una desviación y no habían pasado por casa de la rubia.
— ¿Dijiste, Ino? —una voz grave pero al tiempo suave se escuchó.
Karin y Sakura giraron inmediatamente. Ino se quedó pasmada. Hacia tanto que no escuchaba esa voz. Hacia tanto que ni pensaba en el dueño de esa voz. Esos dos meses que ya habían pasado desde su muerte sólo se había preocupado en Sakura, en que la viera, la escuchara y se percatara de que no la había abandonado, que se había olvidado por completo de él. Con lentitud y sintiendo —aunque sonara completamente ilógico— que su corazón palpitaba demasiado rápido viró hacia donde él. Sus ojos se agrandaron, su corazón se detuvo — ¿de nuevo?— y un nudo en la garganta se le formó tomando el tamaño de una toronja. Él seguía viéndose tan guapo, tan atractivo, tan interesante, tan rebelde y problemático. Tan él. Ni muerta lo podría dejar de amar.
— Takumi —susurró.
...
Se que ahorita han de estar con cara de WTF?! Lo entiendo, ¡a qué no esperaban ver a Karin! ¿Verdad? Mucho menos que tuviera tanto protagonismo, ¿a qué si? Buee es que como ya había dicho, la muerte de Ino solo era el principio, de ahi se desarrollarian las vidas de estas chicas y de quienes las rodean. A mi Karin me caen genial y no me gusta que la pongan como la zorra envidiosa que le hace la vida de cuadritos a Sakura, por eso no sera asi. Aunque creo que si les gusta el NaruHina —a mi me encanta— no les agradara que este con Naruto, pero bueno, ya veran en los siguientes capitulos que pasa. So, vienen muchas cosas que tal vez no se esperen, quien sabe. Ah, y ya aparecio mi OC, jo, ya sabran quien es en el siguiente cap, ¿o ya se imaginan mas o menos quien sera? Bueno pues ya se dieron cuenta que es el chico del que Ino esta enamorada, muy enamorada. Ah y hablando de Ino, si lo se, es patetica la forma en que Sakura se entera de que sigue ahi, asi o mas cliche, super trilladisimo, lo se, una gran disculpa por eso. Mejor dicho, y como lo mencione anteriormente, una disculpa por todo el capitulo. Yo queria dejar la tristeza y depresion de lado y pasar a algo mas relajado al estilo de lo que hace Tite Kubo en Bleach cuando en plena super pelea mega intensa algo gracioso pasa, pero no me salio para nada como a el, claro el es un MAESTRO. Yo queria que fuera algo tremendo, pero no se me ocurrio nada jajajaja y quedo asi de patetico el capitulo. Ademas en otros capitulos también habra demasiado drama y era mejor dejar unos capitulos asi, sino me calificarian (y yo misma) de una drastica total que solo busca hacer sufrir a los personajes, que si en parte si soy algo asi jeje. Jo, bueno ya dejo de hablar. Oh antes de que se me olvide, no se como me halla quedado Karin, no conosco mucho de su personaje mas que se la pasa peleando con Suitgetsu, asi que espero que este algo descente, si no como quiera ya había avisado que habria muchos personajes OOC's.
Bueno espero que al menos les guste un poquito C: Si no es completamente comprensible.
Tsuchi-chan, Ten-sempai, Ginger, Pete las quiero chicas CC:: Nunca me olvido de ustedes! Y de nuevo, una disculpa por decepcionarlas con el capitulo :c
