DISCLAMER: Aunque está demás decirlo, nada de esto me pertenece, salvo algunos personajes y las locas cavilaciones que aquí se presenten. Todo lo demás pertenece a J.K Rowling, quién creó esta fantasía que algunos se nos hace tan real, que casi forma parte de nuestra vida.
Enjoy!
Capítulo III
Capítulo 15
Hay amor. Y cuando hay amor, todas las demás palabras sobran.
-Charlie…Charlie, por favor…
La rubia se incorpora algo molesta. Su melena rubia está despeinada y ya no lleva camiseta. Sirius tiene que hacer gala de todo el autocontrol que no tiene, para mantenerse estoico.
-No me pongas esa cara, Rubia. Te aseguro que es más difícil para mí que para ti…- le dijo Sirius apartándola suavemente y levantándose de la cama. Solo llevaba los jeans y el primer botón de estos ya estaba desabrochado. Sirius inmediatamente lo nota, y vuelve a ajustarlo.- Es solo que… no sé donde están Peter y James y… es probable que lleguen en cualquier momento. No querrás que te vean así ¿no?
-Sirius… ¿Me estás tratando de decir que estás cortándome el rollo solo porque pueden llegar tus compañeros de cuarto?- preguntó Charlie incrédula. Sirius asintió la cabeza.- ¡Por Merlín! Debo ser la única chica en el mundo que Sirius Black ha rechazado.
-¡No te estoy rechazando, Charlie! Te juro que quiero… y no sabes cuánto quiero.- Sirius trata de que su última frase no suene tan depravada como la siente.- Pero es que… yo… ¡Ah, Merlín! ¡No puedo, Charlie! Entiéndeme.
-¿Por qué no?- preguntó la rubia levantándose de la cama y buscando su camiseta entre las sábanas.
-¡Ay, Charlie, vamos! ¡Eso es obvio!- exclamó Sirius exasperado.- No puedo porque, porque… tú eres tú … y yo soy yo ¿entiendes?
Sirius se pasa las manos por el pelo tratando de encontrar las palabras para dar una explicación que el mismo desconoce. Desafortunadamente para Charlie, y muy afortunadamente para Sirius, en ese momento la puerta se abre y una extraña aparición entra.
Es James, con los lentes empañados, estilando hasta los huesos, temblando de frío y con cara de Póker. En eso ve que Charlie está solo con sujetador y se tapa rápidamente la cara.
-¡Oh, por Merlín! Mirage ¡cúbrete quieres!- exclamó James volteándose.
-¡Ay, pero que exagerado, Potter! Es como si me estuvieras viendo en traje de baño, para qué tanto escándalo.- Dijo la rubia rodando los ojos y poniéndose la camiseta.- Ya puedes mirar…
-¿Interrumpo algo?- pregunta James con una sonrisa traviesa en los labios.
-Nada, desafortunadamente.- le contestó Charlie descaradamente.- Solamente interrumpes un gran descubrimiento que acabo de hacer.
-¿Ah, sí?- se metió Sirius intuyendo que una bomba se avecinaba.- ¿Qué descubrimiento?
-Primero: que tienes graves problemas de bipolaridad. Te recomiendo tratártelos.- comenzó Charlie con desinterés.- Y en segundo lugar, que todos los rumores que escuché acerca de las artes amatorias de Sirius Black, son una jodida mentira. En fin, ya me voy. Adiós Potter.
Charlie sale por la puerta con altanería. Cuando cierra la puerta contrae la boca en un mohín de angustia, porque sinceramente ya no sabe qué hacer, no sabe qué papel jugar para gustarle a Sirius. Está un poco perdida y cansada de tener que andar en cacería constante. Jugó el papel de chica imposible, luego el de chica graciosa y ahora el de chica regalada ¡Y nada, por el jodido Merlín! Y no sabe porqué.
Llega a la habitación algo deprimida y se siente avergonzada de sí misma. Ella no es así. No es influenciable, tampoco está desesperada por sexo. No niega que Sirius le pone, ¡porque por Dios, que lo hace! Pero tampoco necesita llegar a eso de forma tan ansiosa como se lo ha dado a entender. Y además, tiene que admitir que… ¿Por qué el piso está mojado?
Charlie frunce el ceño. Hay un camino de agua desde la puerta hasta el baño. ¿Y por qué esta la ropa de Lily estilando y tirada en el piso? Lily sale del baño envuelta en una toalla.
-¡Ay, por la mierda, Charlie! ¡Casi me matas del susto!- le gritó la pelirroja al verle, llevándose una mano al pecho.- No te escuché llegar…
-Sí… bueno, no hice ruido porque estaba aquí parada analizando el motivo por el que nuestra habitación está inundada.- le contestó la rubia con sorna. Y luego añadió.- Y ahora que te veo, me pregunto también porqué tu ropa está tan mojada. Cosa, por cierto, que coincide con Potter.
Lily se quedó mirándola boquiabierta, como pillada con las manos en la masa. Pero acto seguido frunció el ceño.
-¿Y tú cómo sabes que Potter también llegó mojado?- le preguntó con sospecha.
-Porque yo estaba en su habitación cuando llegó…- le explicó Charlie con simpleza.
-Ya… ¿Estabas con Sirius?
-Sí, pero no fui a su habitación por los motivos que estás pensando, mente de alcantarilla.- le explicó la rubia.- cuando nos encontramos en la sala común noté que tenía una herida en el brazo ¡Era enorme! Así que le acompañé a curársela…
-¿Una herida?- preguntó Lily fingiendo extrañeza. Y añadió con interés.- ¿Y no te dijo cómo se la hizo?
-No, porque no se lo pregunté.
Lily soltó un imperceptible suspiro de alivio. Ojalá Trinity fuese igual de poco curiosa. Y hablando de Trinity…
-¿Dónde está la trastornada de Trinity?- preguntó la pelirroja.
-Ni idea… pero espero que en el psiquiátrico, cada día que pasa está más loca.- contestó Charlie.
Lily soltó una carcajada. Pero luego sintió una punzada de culpa… ¿Se decidiría Remus algún día a contarle? Y si lo hacía… ¿Qué pasaría cuando Trinity se enterara de que ella ya lo sabía?
Se pasó las manos por la cara. No traicionaría a Remus, ni muerta. Pero esperaba que eso no le costara su amistad con Trinity Xavier.
-¿Y?- pregunta James saliendo del baño con ropa seca.
-¿Y qué?- le contesta Sirius sin comprender.
-¿Cómo qué "y qué"?- dijo James con fingido tono retardado.- ¡Que te traes con Mirage!
-Sinceramente Jimmy… Nada.
Sirius se sienta en el alfeizar de la ventana y enciende un cigarrillo.
-¿Quieres hablar?- le pregunta James sentándose a su lado.
-No.
Sirius le da profundas caladas al cigarro y James procura no mirarle, para no presionarle. No debe esperar demasiado para escuchar un par de verdades.
-Ella es virgen, Jimmy. Y eso es lo que menos me importa, en realidad. Creí que era por eso que no quería involucrarme demasiado, pero me he dado cuenta de que no es ese el motivo. – comenzó a hablar Sirius. Parece no pensar sus palabras, es más un fluir de la conciencia que sale por sus labios.
-¿Y cuál es ese motivo?
Sirius exhala un largo suspiro, le da una última calada al cigarrillo.
-Es porque ella es genial, Prongs. Es jodidamente genial. Es increíble. –Reconoció Sirius aún pegado en horizonte.- Y no quiero arruinar a esa chica. No es porque sea virgen, no es porque sea inocente o inexperta… es porque es ella. No quiero joderla con ella.
-Entonces no lo hagas… joderla es una opción, Paddy…
-¡No es cierto, James! Tú sabes que no es cierto.- le interrumpió Sirius.- Tú me conoces, más que nadie en el mundo, quizás. Sabes que no sirvo para esto. La chica es genial, eso no va a cambiar y yo podría lanzarme a la piscina con ella pero ¿Cuánto me va a durar? Tú sabes que no voy a durar. No es justo hacerla sufrir sabiendo eso.
-Es tu decisión, Sirius. Pero yo creo que esta chica te gusta de veras. ¿Y sabes lo que verdaderamente no es justo? Que arruines eso. Que arruines la primera vez que te gusta alguien en serio…
-No trates de confundirme la cabeza con tus cursilerías románticas, Prongs.- le dijo Sirius fingiendo una sonrisa.- Yo no estoy hecho para esto, lo asumo y lo acepto. Acéptalo tú también.
-¿Y Mirage? ¿Lo aceptará, Mirage?- preguntó James.
-No sé si lo aceptará. Pero lo entenderá con el tiempo.
James no discute. No rebate. No defiende lo indefendible. Sabe que Sirius es del tipo de persona que no vería sus emociones ni aunque le presentara las pruebas más empíricas. Sirius es del tipo de gente que solo puede ver cuando abre los ojos. Cuando él decide abrir los ojos.
Trinity suspira con preocupación. Está afuera de la mampara que lo separa de Remus y no se atreve a entrar. "Este es el momento de retirarse", piensa. Está en ese jodido punto de inflexión en el cual debe tomar una decisión, o se retira con clase, o se apuesta el todo por el todo. "Retírate" se dice a sí misma. "Retírate ahora".
-¿Vas a pasar o no?- escucha la voz de Remus desde adentro.
Trinity se queda quieta, completamente petrificada. Quizás si no se mueve, Remus crea que todo fue parte de su imaginación y que ella verdaderamente no está ahí.
-Trinity, entra de una vez, ¿Quieres?- le llama Remus de nuevo.
No, no quiere. No quiere, pero lo hace.
-¿Cómo supiste que era yo?- le pregunta nada más entrar.
-Te echas demasiado perfume.- le miente Remus. No es cierto. Pero reconocería su presencia aunque le separara una pared de concreto.- Y a mí me encanta tu perfume.
Trinity asiente con la cabeza. Se sienta en la silla contigua a la camilla y le echa un vistazo. Se ve terrible, peor de lo que recordaba.
-¿Una simple gripe te dejó así?- le preguntó con sorna.- Más bien pareciera que te hubieras peleado con el sauce boxeador.
Remus reprime una sonrisa. Cerca, pero lejos.
Silencio. Largo, tenso, incómodo silencio. Nadie sabe qué decir.
-Siento lo de ayer.- le dijo Remus con cautela.- No era yo.
Verdaderamente no era yo.
-Remus…- comenzó a decir Trinity sin mirarle.- Ni siquiera sé quién eres tú.
A Remus esa respuesta le desarma. Le duele un poco, debe admitirlo.
-Creo que es hora de hacer algunas confesiones…-continúa la morena con tono serio.
A Remus se le activa el sensor de alarma. La palabra "confesiones" le cala profundamente y hace que con solo oírla comienza a transpirar.
-Me estás jodiendo la psiquis… en todos los putos sentidos existentes.- continuó ella con un nudo en la garganta.- Y no quiero seguir así. Quizás te parezca muy tonto… Pero es hora de ser sinceros, ¿sabes? Yo al menos quiero serlo.
Remus asintió con la cabeza.
-Me gustas.- continuó ella sin mirarle.- Pero no puedo seguir aguantando tus estupideces. No puedo seguirme conformando con toqueteos entre pasillos, ni con un par de besos en la noche. Y sí es así como tú quieres seguir, bien, genial… pero entonces búscate a otra que te lo aguante.
Remus abre los ojos sorprendido y reprime una sonrisa. Un segundo glorioso de romanticismo arruinado por esa linda bocota que tiene Trinity. Hasta cuando está presionándolo, poniéndolo entre la espada y la pared y mandándolo a freír monos al África… es adorable.
-¿Vas a decir algo o solo te reservas los comentarios inteligentes para conversar con Lily?- le espeta la morena, molesta por su silencio constante.
-¿Estás celosa de Lily?- le pregunta Remus soltando una carcajada.
-No estoy celosa de Lily. Estoy celosa de lo que haces con Lily, y me pregunto sinceramente, ¿por qué no puedes hacer esas cosas conmigo?
-Porque tú me gustas, Triny.- le dijo Remus con aplomo.- y eso automáticamente hace las cosas más difíciles. Fui injusto al pedirte que fuéramos lento, solo pensé en mí. Y está bien, tienes todo el derecho a enojarte y mandarme a la mierda.
-No me enojo porque me hayas pedido que vayamos lento.- le interrumpió Trinity.- Podríamos ir todo lo lento que quisieras, podríamos ir tan lento, que hasta podríamos besarnos en cámara lenta, si quieres.
Remus deja escapar una sonrisa. Una de esas que Trinity sabe que son reales.
-No es ir lento lo que me molesta. Si quieres tiempo, está bien. No te mentiré diciéndote que te esperaré toda la jodida vida, pero sí respetaré el tiempo que necesitas para confiar. – Le explicó Trinity mirándole a los ojos.- Lo que me molesta es que me apartes sin darme explicaciones, que por la noches te despidas con un beso y al otro día ni siquiera me digas buenos días. Que a veces me mires con cariño y que otras me trates con todo el desprecio del mundo… como anoche.
Remus le miró con los ojos llenos de culpa. Y cree que tal vez sea hora de dar oportunidades. De dársela a ella. De dársela a sí mismo. No sabe si valdrá la pena intentarlo. No sabe si funcionará. Pero siente que quiere hacerlo, a pesar de ello.
-Podemos partir de nuevo, si quieres.- le dijo Remus.
Trinity le miró sorprendida. No lo puede creer. ¿Remus está cediendo? Tiene que haber un truco.
-¿Y eso que implicaría?- pregunta casi con temor.
-Implicaría hacer lo que la gente que se gusta hace, tú sabes… pasar más tiempo juntos, charlar acerca de, no sé, acerca de las cosas sobre las que charla la gente que se gusta. Vamos, qué se yo…- dijo Remus de forma totalmente poco elocuente.
Trinity se echa a reír con ganas.
-No tienes idea acerca de salir con alguien, ¿cierto?
-Ni jodida idea. Nunca he salido con nadie…al menos no, de esa manera. -confesó Remus con una sonrisa avergonzada. Luego recordó lo que Lily le había dicho y frunció el ceño.- Pero me han contado que tú tienes bastante experiencia en eso.
Trinity abrió la boca sorprendida y fingió una mueca ofendida.
-Pues quien sea que te haya dicho eso, debe conocerme muy bien.- dijo en tono suspicaz.- Aunque reconozco que nunca me lo habían hecho tan difícil.
-¿Difícil?- repitió Remus riéndose.- Trinity, te lo he puesto tremendamente fácil. Suelo ser peor.
-Debe ser porque soy irresistible…- bromeó la morena acercándose.
-Debe ser por eso.- le susurró Remus a centímetros de sus labios.- Solo… dame tiempo, ¿sí? Esto es nuevo para mí y me costará un poco acostumbrarme…
Trinity asintió con la cabeza, sonriendo. Sabía que Remus estaba dañado. Sabía que Remus tenía más cicatrices que las que marcaban su piel.
-¿Sabré algún día los motivos por los que tienes tanto miedo?- le preguntó con suavidad
-Eso espero, Triny. Eso espero.- musitó Remus.- Ahora ven y dame un beso. Pero con cuidado porque…
Trinity se subió a la camilla antes de que él pudiera terminar y le besó de lleno. Remus murmuró contra sus labios "te dije que con cuidado, loca" y ella estalló en sonoras carcajadas.
Remus no pudo dejar de sonreír en toda la tarde. Y pensó en que tal vez, solo tal vez, la vida podría estarle devolviendo la mano por todas las putadas que le había hecho. Sin embargo, tenía que recordarse a sí mismo que no debía perder los estribos. "¿Podrás decírselo algún día" se preguntó. Quizás sí… Quizás sí.
La navidad se acerca. El frío se vuelve casi insoportable y el castillo parece más lleno de magia que nunca. Charlie camina por los pasillos, enfurecida, apartando a quien quiera que se le cruce. En su puño derecho, aprieta la carta más desgraciada que su madre podría haberle enviado.
-¡Ten cuidado, Mirage!- le espeta una chica de Hufflepuff con desdén.- ¡Qué tú no tengas ni una pizca de clase, no quiere decir que las demás tampoco!
-¿De qué clase me hablas, Nicholson?- le responde Charlie con toda su mala leche.- Las prostitutas como tú no tienen clase, así que no me jodas.
Melissa Nicholson le suelta una mueca burlona. Todo Hogwarts sabe que es la nueva conquista de Sirius y Charlie trata de llevarlo lo mejor que puede. Desde el episodio en que Sirius le rechazó en su habitación (hacía casi dos semanas) el distanciamiento había sido evidente. Él había intentado conservar la amistad entre ellos, le buscaba constantemente para charlar, pero ella le evadía todo el tiempo. Se aferraba a la idea de que la única forma de olvidar a Sirius era estando sin Sirius, así que, el tipo se podía ir a la mierda.
Sin embargo, el rumor de que él y Nicholson frecuentaban el aula vacía de la torre sur al menos dos veces al día, no le ayudaba a calmar su mala leche.
-No soy una prostituta, Mirage.- le contestó Melissa con burla.
-Tienes razón, Nicholson. Las prostitutas al menos cobran por sus servicios.- le espetó Charlie con la misma burla.- ¡Tú los regalas!
Melissa no se dio por aludida y sonrió con malicia mirándose las uñas. Luego agregó con tono interesante.
-Sí, bueno… tienes razón. Regalo mis servicios.- aceptó sacando del bolsillo un pinta-labios color rosa chicle y pintándose la boca.- Pero se los regalo a Sirius. Y ya quisieras tú estar en mi lugar.
La vena en la que había que escarbar. El hueso que había que roer. El jodido punto débil de Charlie. Quiere dispararle a esa rubia creída y estúpida. Quiere golpearla, y meterle su puto pinta-labios por donde le quepa. ¡Echarle de ese asqueroso perfume que lleva, en los ojos hasta que estos se le derritan! Pero no hace nada de eso. Porque aunque Charlize Mirage no tiene ni una pizca de autocontrol, le sobra agresividad y necesita un tratamiento para el control de la ira… no se rebajará a pelear por un hombre. ¡Nunca, maldita sea!
-Mira "bonita".- Le dijo con desinteresado sarcasmo.- Él único jodido hombre por el que yo podría enfrascarme en una discusión contigo sería Dumblendore. ¿Pero Black? ¿Por qué habría de ofenderme que te tires a ese ser humano? Vamos, ni que fuese tan difícil. Vuelve a buscarme cuando tengas algo más meritorio que restregarme en la cara ¿Quieres?
Se volteó con toda la elegancia que poseía y que pocas veces usaba y siguió caminando. Cuando llegó a la sala común, el panorama era pavoroso. Trinity y Remus estaban sentados en un sofá charlando en voz baja, mientras Sirius y Lily sostenían un encarnizado debate contra James acerca de cuál asignatura era la mejor. Esto no hubiese sido tan extraño si es que no hubiesen dos detalles. El primero es que él y Lily defendían a brazo partido que "Encantamientos" era la mejor. El segundo es que Sirius odia "Encantamientos".
-¡Ustedes no saben nada de magia! Por favor ¿Encantamientos?- preguntaba James sin poder creerlo ante una Lily y un Sirius que reprimían la risa.- ¿En qué mundo tan jodido y empollón "encantamientos" podría ser mejor que "transfiguraciones"?
-Estás completamente mal del coco, Jimmy.- le rebatía Sirius.- ¡Encantamientos es genial! Es la base de la magia más importante e increíble… piénsalo, Jim, sin esa materia jamás hubiese aprendido ese hechizo tan maravilloso que me deja el pelo sedoso y brillante…
-Totalmente de acuerdo.- le apoyaba la pelirroja asintiendo efusivamente con la cabeza.-El hechizo para el cabello es una de las cosas más útiles que hemos aprendido…
James se cubre la cara con las manos echándose hacia atrás con desesperación, mientras Sirius y Lily contienen la risa. Esta más que claro que Sirius odia esa materia y que Lily considera que el hechizo para el cabello es el ejemplo más imbécil que podrían dar para defender su amada asignatura.
-¿Qué es esto? ¿Una convención de retardados o qué?- les espeta Charlie con mal humor.
-¡Ven aquí, Mirage! Tú eres de las mías… ¿A que "transfiguraciones" es mejor que "encantamientos?- le pregunta James buscando desesperadamente apoyo.
-¿Sabes que es lo qué creo?- preguntó Charlie furiosa.- ¡Que no sé en qué momento se transformaron todos en una manga de cínicos que ahora juegan a ser mejores amigos! Pero yo paso de hacer el papel de estúpida. Buenas noches.
Cinco pares de ojos le miraron estupefactos y Charlie se larga rumbo a la habitación. Lily y Trinity intuyeron de inmediato que algo estaba inmensamente mal. No necesitan decirse nada, ni siquiera se miran, ambas parten corriendo detrás de su amiga.
-¡Oye! ¡Que pasa!- alcanza a exclamar Remus al ver que Trinity se levantó del sillón sin darle ninguna explicación.
Nadie le responde y los tres se quedan mirando asombrados hacia las escaleras.
-¿Charlie?- Lily le llama suavemente al entrar a la habitación.
La rubia les da la espalda y mira por la ventana sin molestarse en siquiera mirarlas.
-¿Te pasa algo?- lo intenta Trinity.
-Nada que no supiese que eventualmente ocurriría.- contestó Charlie exhalando un suspiro resginado. Se volteó con rostro serio.- Mi madre acaba de escribirme. Ha acordado mi compromiso con Alan Narrow.
Lily y Trinity no pueden disimular su asombro y tienen la boca abierta.
-Estás…Estás bromeando… ¿No?- balbucea la morena atónita.
Charlie por fin les mira. Su rostro denota que claramente no bromea. Sin embargo, no es eso lo que preocupa verdaderamente a sus amigas. No. Lo que verdaderamente les preocupa y les altera es la resignación de su voz. La falta de rabia, de impotencia. La falta de deseos de negarse y arrojarse por la ventana.
-¿Quién mierda es Alan Narrow?- pregunta Trinity frunciendo el ceño y con voz amenazante.
-Es un amigo de mi hermano, de la Escuela de Medimagia.- les explicó Charlie con esa voz carente de sentimiento y demasiado calmada. Y añadió con algo de sorna.- "Una joven promesa de la medimagia cuyo futuro es brillante y prometedor". Eso al menos es lo que dijo mi madre…
-¿Le conoces?- le preguntó Lily con la mirada preocupada.
-No…- contestó la rubia en voz baja.- Le conoceré la próxima semana, cuando regrese a casa para las vacaciones de navidad…
-¿Y te lo tomas así, Charlie? ¿Con tanta calma?- le espetó Lily sin comprender.- ¡Charlie, tu madre quiere casarte con alguien que ni siquiera conoces! ¡No puedes aceptarlo así, sin más!
-¿Sabes qué, Lily? No quiero ofenderte, ¿de acuerdo? Pero es momento de qué comprendas cómo funcionan las cosas en el mundo mágico.- le contestó Charlie con el ceño fruncido.- Pertenezco a una familia de alcurnia, es una familia de mierda, pero de alcurnia al fin y al cabo. Y desgraciadamente no cumplí con las expectativas que tenían, así que lo mejor que puedo hacer para no terminar siendo un rotundo fracaso es cumplir con lo único que se espera de mí…
-¡Charlie, no hables así!- se adelantó Trinity apuntándola con el dedo.- Yo también pertenezco a ese tipo de familia y no se me ha impuesto un matrimonio forzado, así que por favor no hables cómo si fuese normal lo que te están haciendo, ¡porque no lo es!
-¿Es que no lo entienden? ¿O acaso ese prodigioso cerebro que tienen solo sirve para memorizar lo que sale en los libros?- les contestó la rubia amenazadoramente.- Esto es lo único que puedo hacer por mí. Jamás he obtenido un sobresaliente en algo que no sea "cuidado de las creaturas mágicas" y mi familia jamás estará dispuesta a financiar mis estudios en eso. ¿Qué se supone que debo hacer? ¿Seguir el ejemplo de Black y renegar de ella?
-Pues a mí eso me parecería mil veces más cuerdo que aceptar un matrimonio de mierda.- le dijo Lily con el ceño fruncido.
-¡Claro, seguro! ¡Cómo si fuese muy fácil!- Charlie estaba comenzando a alterarse más de la cuenta y los ojos le escocían de rabia.- ¡Están hablando de algo que ni siquiera conocen! Quizás a ustedes las criaron hablándoles de un futuro brillante, ¡pero a mí no! Desde que tengo uso de razón he escuchado que para lo único que soy suficientemente buena es para casarme con un buen partido que pueda mantenerme ¿Y saben qué? He llegado a creer que tienen razón.
Trinity y Lily la miraron escandalizadas. Pero antes de que pudiesen decir cualquier cosa, Charlie les hizo una seña para que guardaran silencio y continuó.
-He llegado a creer que verdaderamente no puedo hacer nada más con mi vida.- Repitió Charlie. Se limpió las lágrimas violentamente y escupió con rabia.- Dejémonos de estupideces. Y si de verdad son mis amigas comprenderán mi decisión y la aceptarán.
-Te equivocas, Mirage.- le espetó Trinity.- Justamente porque de verdad soy tu amiga jamás comprenderé y menos aceptaré esta decisión.
La morena salió de la habitación hecha un vendaval en dirección desconocida. Charlie reprimió un mohín de frustración y se dejó caer pesadamente en la cama, cubriéndose la cara con una mano y sujetando aún la terrorífica carta con la otra.
Alzó la vista con pesar y vio a Lily observándola con determinación. La pelirroja abrió la boca para decir algo, pero Charlie se le adelantó.
-No me sermonees, Lily. No te atrevas a comenzar con tus idílicos discursos acerca del amor y la libertad porque no quiero oírlos.- Le espetó poniéndose de pie.- No todos podemos darnos ese lujo, así que no jodas.
Dicho esto, la rubia se encerró en el baño. Lily se acercó, pero cuando iba a golpear la puerta dejó caer la mano con resignación. Apoyó la frente en la madera conteniendo las lágrimas por el desafortunado destino de su amiga y juraría que la escuchó sollozar del otro lado.
Esperaba que Trinity, en su testarudez y obstinación empedernida, tuviese algún plan en mente para ayudar a Charlie.
-¡Xavier!- exclamó James al verla bajar. Remus y Sirius levantaron la cabeza en seguida.- ¿Qué rayos pasó? ¿Está todo bien?
Los tres estaban parados al pie de la escalera, esperando noticias acerca del extraño episodio que acababan de presenciar.
-Hay algunos problemillas técnicos.-Le soltó la morena con fingida tranquilidad. Luego miró a Sirius y le dijo- Black, necesito hablar contigo. Acompáñame a dar una vuelta.
Sirius le miró sorprendido, ante la atónita mirada de los otros dos. Asintió rápidamente con la cabeza y dejó que Trinity le cogiera del brazo para salir de la torre de Gryffindor.
James y Remus intercambiaron miradas, asombrados y curiosos. Este último frunció el ceño y dijo:
-Es oficial. No entiendo a las mujeres.- Dijo con fingido enojo.- ¿Puedes creer que esa chica me acosó durante meses y ahora que me tiene se va con mi amigo? No sé qué sustancia ilícita y perniciosa habré consumido en la enfermería cuando decidí salir formalmente con ella.
James soltó una carcajada y le dio unas palmadas en la espalda.
-¿Una partida de Ajedrez?- preguntó Remus tratando de liberarse de la tensión que había quedado flotando en el ambiente.
James asintió con la cabeza y ambos se acomodaron frente al tablero.
-Pero sólo una, ¿De acuerdo? Mañana tengo que patear algunos traseros voladores.- dijo con entusiasmo frotándose las manos y con una sonrisa de oreja a oreja.
Se refiere al partido de Quidditch contra Ravenclaw y apenas puede contener la emoción. Sin embargo, pasan algunos minutos y parece recordar lo acaecido hacía algunos minutos.
-¿Porqué Xavier habrá querido hablar con Sirius?- le preguntó James a Remus, mientras movía un alfil hasta el final del tablero.
-Algo no debe estar bien con Mirage.- aventuró comiéndose el alfil de James y encogiéndose de hombros. Luego agregó con el ceño fruncido.- Me temo que debe ser algo grande… si no ¿por qué le pediría ayuda a Sirius?
James se encogió de hombros. Ninguno de los dos lo dice, pero lo saben.
Algo está inmensamente mal. Y tienen el presentimiento de que serán arrastrados de una u otra forma hacia ello.
Sirius y Trinity salen hasta los balcones del quinto piso. Hace un frío del demonio y la nieve ha creado un grueso manto sobre los jardines. El viento les golpea la cara y el silencio que les ha envuelto desde que salieron de la torre por fin se rompe.
-Sirius…- comenzó Trinity con suavidad. El moreno reparó en que ella le había llamado por su nombre y sintió cierta intimidad.- Quizás esté cometiendo un error al contarte lo que te contaré…Pero no sé que más hacer.
La morena reprime la voz quebrada. Se aclara la garganta para que Sirius no lo note.
-¿Es sobre Charlie?- preguntó preocupado.- Por favor, Trinity. Sea lo que sea, solo dímelo ¿le pasa algo?
Trinity asiente con la cabeza y le mira directo a los ojos. Acero contra Acero, la misma irreverencia que comparten se funde tras las palabras que detonan la bomba.
-Se casará, Sirius.- Le suelta a quemarropa.- Sus padres le han comprometido con un imbécil que ni siquiera conoce…
-¿Qué? No.- dice Sirius con una sonrisa incrédula. Trinity le sostiene la mirada y asiente con la cabeza.- No puedes estar hablando en serio.
-¿Crees que hubiese atravesado medio castillo y te hubiese traído hasta acá solo para cagarnos de frío?- le preguntó la morena con mala leche.
Sirius se cubre la boca, luego extiende las manos y se tapa la cara. Masculla entre los dedos y Trinity no alcanza a entender lo que dice, pero de seguro no es nada bueno. Sirius se pasa las manos por el pelo con desesperación y tiene la mirada perdida.
-¿Estás segura de esto?- Pregunta, cómo esperando que ella aún suelte una carcajada y asuma que está tomándole el pelo.
-Ella misma me lo dijo.- reconoció Trinity mirando al vacío. Luego le dio la espalda al paisaje y lo miró directamente.- Verás, Sirius…El gran problema de esto es que Charlie está dispuesta a hacerlo. Nos lo dijo.
-No puede ser. Ella no lo haría…
-Lo hará. Le hubieses visto… era como si no le importara.- sentenció Trinity con tono serio. Y luego añadió con molestia.- Su familia le ha acabado por convencer de que es una buena para nada y que por eso debe casarse con un imbécil con dinero.
Sirius aún estaba demasiado impactado, escuchaba las palabras de Trinity y no podía creer que estuviesen hablando de la misma Charlie. La morena se acercó y le tomó por los hombros obligándole a mirarle.
-Lily y yo intentamos hablar con ella, pero no quiso escucharnos. Tiene razón, después de todo. Ni ella ni yo sabemos verdaderamente lo que está viviendo…- le dijo con tono firme y le miró fijamente añadiendo- Pero tú sí, Sirius. Tú si lo sabes. Y por eso te busqué a ti.
Sirius le miró sin comprender. Trinity continuó.
-Tú sabes lo que es vivir con una familia que no te valora. Que no te escucha…que no te respeta. Y Charlie lo sabe.- le dijo con seriedad. Y luego agregó en tono suplicante.- Habla con ella, por favor. Convéncela. Ella te escuchará.
-¿Escucharme? ¡Pero si apenas me mira!- le dijo con un ligero deje de desesperación.
-Inténtalo. Por favor, Sirius. No te lo pediría, si no fuese vital.- le rogó Trinity.- No dejes que se arruine la vida.
Sirius no contesta. La mira lejanamente, cómo si recién hubiese notado que estaba ahí. Tiene los labios apretados y la mirada perdida y, por primera vez en su vida, no sabe que decir. No se le viene a la mente, no tiene ideas ni conexiones que le permitan expresar lo que siente. En realidad, tampoco sabe muy bien lo que siente.
No sabe cuánto tiempo pasa ni en qué momento ocurre, pero antes de que sea consciente, ya está caminando de vuelta a la torre con Trinity a su lado. Ambos en silencio.
Cuando llegan a la sala común ya no queda nadie y las últimas llamas de la chimenea son solo brasas que chisporrotean. Al pie de la escalera, ambos se miran, conscientes de la complicidad que ha nacido entre ellos, conscientes de que son más parecidos de lo que creen. Conscientes de que agotarán hasta el último de sus recursos y que dispararán a quien quiera que se les ponga por delante. Y les gusta, aunque no lo digan.
-Piensa en lo que te dije…- comenzó a decir Trinity, mirándole intensamente.
-Créeme, no podría pensar en otra cosa ni aunque lo intentara.- le contestó Sirius.
-Remus dice que eres un gran amigo…-le confesó la morena en voz baja.- Sé que nosotros no tenemos una amistad… pero la tienes con Charlie, o al menos algo parecido. No le falles, Sirius.
Él asiente con la cabeza, porque no sabe que más hacer. Trinity le lanza una última mirada y le da unos golpecitos amistosos en el brazo. Luego desaparece escaleras arriba.
Sirius se deja caer en uno de los sillones en medio de la oscuridad. Piensa que jamás algo le había parecido tan claro. ¿Hablar con Charlie? ¿Para qué? Hay cosas que no se solucionan hablando.
Y está es una de esas cosas.
James no come. No bebe. No respira. Solo hace una cosa, una jodida cosa. Joder al resto del equipo de Quidditch con sus manías de capitán obsesivo compulsivo.
-¡Davies, por la poronga de Merlín! ¡Deja de comer huevos con tocino! ¿Sabes lo pesado que es para el estómago? ¡Tenemos un jodido partido de Quidditch, Davies! – Le grita James a su golpeador estrella.- ¡No me sirves si te agarran ganas de cagar en mitad del partido!
-James, por favor. Solo es una tostada con un poco de huevo.- le contestó Jack Davies con indiferencia a su capitán. Era de conocimiento popular que a James Potter se le iban considerablemente los estribos en las vísperas de un partido.
-¿Solo una tostada con un poco de huevo? Mira, Davies, yo soy tu amado y venerado capitán y como tal debo decirte qué… ¡Por los cojones de Merlín, Logan! ¡Suelta ese pastel de chocolate!- James se interrumpe en pleno discurso a Davies, puesto que divisó a su guardiana, Tabatha Logan comiéndose el tercer pedazo de pastel.
-¡James! Por tu bien te recomiendo que no me jodas esta mañana…- le advirtió una chica pelirroja y pecosa con cara de pocos amigos.
-¡Yo no acepto recomendaciones, Logan! ¡Yo soy tu amado y venerado capitán!- le contestó James al borde de la crisis nerviosa.- Y tú vas en el tercer pedazo de pastel y ya sabes que el azúcar en exceso podría generarte una descompensación…
-¿Sabes qué, Potter? ¡Estoy a punto de reprobar tres materias a causa de tus entrenamientos tortuosos, la ansiedad por el partido me tiene el colon del porte de una quaffle, tu crisis nerviosa me está causando úlceras y, por si esto te pareciera poco, estoy en pleno síndrome premenstrual!- le gritó Tabatha poniéndose de pie y apuntándole con el tenedor amenazadoramente.- ¡Así que hazme un favor, multiplícate por cero y déjame terminar de comer el puto pastel de chocolate!
James la miró debatiéndose entre la frustración y la lástima.
-De acuerdo, Tabhi, tranquila, puedes comerte tu pastel, solo… bébete un agua de manzanilla antes del partido ¿De acuerdo? Estás un poco alterada y eso podría poner nervioso al resto del equipo.
Tabhata, Jack, y todos los que le rodeaban, entre ellos los merodeadores y compañía, rodearon los ojos y soltaron silbidos de resignación. ¿Poner nervioso al resto del equipo? James Potter bastaba para poner nerviosa a la mesa completa de Gryffindor. Había que tener mucha cara.
Desgraciadamente, la paz no dura mucho, porque James vuelve nuevamente a la carga.
-¡Por la próstata de Merlín, Wilde, Benett! ¿Pero qué mierda están haciendo?- Les grita a Lissete Wilde y Alexander Benett, ambos miembros de la tripleta cazadora de la casa de Gryffindor.- ¿Qué demonios están bebiendo mis cazadores estrellas?
-Zumo de naranja.- Le contesta Alexander claramente intimidado. Él es el más joven del equipo, cursa cuarto año y aún le aterran las reacciones exacerbadas de su capitán.
-¡Ya sé que es zumo de naranja, Benett! ¡Lo que no sé es que mierda hacen bebiéndolo!- le espeta James a dos centímetros de su cara batiendo el dedo con rudeza.- ¿Sabes que el jugo de naranja puede provocarte acidez? Dime, ¿qué rayos hacemos si te dan molestias gastrointestinales en pleno partido?
-Corta el rollo, Potter.- Le interrumpe Lissete sin prestarle demasiado interés. Al igual que Davies, ya se sabe de memoria el comportamiento de James.- Se supone que tomarse un jugo natural es bueno para el organismo.
-¡Tú no puedes saber lo que es bueno para tu organismo, Wilde! ¡Yo sé lo que es bueno para tu organismo! Para eso soy tu…
-"Amado y venerado capitán".- Completaron la frase todos los miembros del equipo al unísono. Luego Lissete agregó.- Ya lo sabemos, Potter.
James frunció el ceño y se cruzó de brazos, enfurruñado.
-Camarada, creo que te estás pasando un poco. ¿Porqué no te tomas un té verde antes del partido?- le preguntó Sirius obligándolo a sentarse, mientras Remus le preparaba un té y Peter le servía unas tostadas.
-¿Té verde?- repite James escandalizado.- ¿Estás loco? ¿Qué no sabes que el té verde es un maldito diurético natural? ¡Dime que mierda hago si me dan ganas de mear en pleno partido? ¡Dímelo, Sirius!
-No te preocupes, James.- Dijo Remus palmeándole la espalda y pasándole una taza de té normal.- Claramente Sirius es un ignorante, bébete esto. Es té normal, tiene solo una cucharada de azúcar para que no te vaya a dar una descompensación por exceso, pero a la vez para que te de energías. ¿Está bien así?
Para variar, ante la atónita mirada de Sirius y Peter, Remus consigue que James se calme y se vuelva de mantequilla. Asiente con la cabeza y se bebe el té como si de un niño se tratase. Remus les lanza una mirada socarrona al ver que nuevamente fue capaz de calmar al huracán James.
-Gracias, Rem, querido amigo. Tú sí que eres un amigo, te lo juro. Tú sí que piensas en todo y te preocupas por mi desempeño deportivo…- comienza James presa de una verborrea incesante.
-Calla, James. No te preocupes por darme las gracias. Es mejor que no hables, debes guardar energías. Piensa que debes darle un excelente discurso de ánimo a tu equipo antes del partido, así que no gastes palabras en mí.- Le aconseja Remus con fingido sacrificio.
-Tienes razón, Remus. Guardaré mis palabras.
Sirius no lo puede creer y le mira asombrado.
-De veras, Remus. Tú has hecho de la manipulación un arte.- le susurra aún sin poder creer que hubiese aplacado a James.
El resto de la mesa Gryffindor le lanza a Remus miradas de profunda gratitud. Con una sonrisa en la boca, todos pueden terminar su desayuno en paz y dirigirse a la cancha de Quidditch.
-Bien colegas, camaradas, hermanos.- comienza James ubicándose en frente de su equipo.
Tabhata Logan, guardiana. Jack Davies, primer golpeador. Nick Thompson, segundo golpeador. Alexander Benett, cazador. Lissete Wilde, cazadora y finalmente Michael Norton, buscador.
Todos le miran atentamente, sentados en silencio en la banca. Verdaderamente les gusta escuchar a James antes de salir a la cancha, les calma la cabeza y les enciende el espíritu. Porque después de todo, aunque todos odien su comportamiento obsesivo y excéntrico, tienen que asumir que James Potter definitivamente es su "amado y venerado capitán".
-Con algunos de ustedes, he comenzado este camino desde el día uno. Otros lamentablemente ya nos han dejado. Otros se nos han unido en mitad del sendero.- dijo James mirando a Alexander con una sonrisa.- El punto es, que no me importa cuando se unieron a este equipo ni por qué motivo, pero sí me interesa que sepan una cosa. Quiero finalizar este camino junto a ustedes, porque no concibo la victoria si es que esta no es así. Hemos trabajado arduamente, nos ha costado huesos rotos y músculos desgarrados. Entrenamientos bajo la nieve y bajo el arduo sol. Pero hoy estamos aquí, a medio camino de conseguir la séptima copa consecutiva para Gryffindor. Y ese honor, lo llevaran en su corazón hasta el día de su muerte. Así que díganme lo más fuerte que puedan ¿Están conmigo en esto o no?
-¡Sí!- le gritó todo el equipo al unísono, presos de la emoción que conllevaban sus palabras.
-Así es, camaradas. Estamos todos en esto. Así que salgamos a la cancha a demostrar de que estamos hechos ¿Quiénes son ustedes?- les preguntó James con agresividad.
-¡Somos leones!- gritaron todos con pasión.
-¿Y quién soy yo?- volvió a preguntarles.
-¡Nuestro amado y venerado capitán!- le respondieron todos.
-Así es. Y ustedes son mi amado y venerado equipo.- les dijo James con emoción.- ¡Así que salgamos a partir traseros!
Todos se ponen de pie. Chocan manos y comparten abrazos. Luego salen del camarín y los recibe la ovación de su casa.
A James le encanta esa sensación. La sensación de apoyo, la sensación de representatividad con la que carga en ese minuto y la responsabilidad de la felicidad de todos los que le rodean. Le gusta ver el mar de rojo y dorado que invade las graderías. Le gusta oír los cánticos y gritos de su casa. Le hace sentirse grande, sublime y eterno. Y se partirá la columna si es necesario con tal de seguir sintiéndolo.
-¡Capitanes, estrechen sus manos!- les ordena la profesora de vuelo y referí del partido.
James estrecha la mano de Tatiana Mendel, capitana de Ravenclaw.
-Que sea un juego limpio, Potter.- le dijo Tatiana.
-Y que gane el mejor, Mendel.- le contestó James con una sonrisa.
-Jugadores, monten sus escobas y tomen posición.
James patea el suelo con más fuerza de que necesaria y alcanza la altura mínima rápidamente. La profesora suelta la Snitch y esta se pasea ante los ojos de los buscadores, para luego desaparecer rápidamente. Las Bludger son las siguientes en ser liberadas y los golpeadores rompen filas para mantenerlas a raya.
Finalmente llega el momento que James espera. La profesora se sitúa en el medio de la cancha con la Quaffle en las manos y la lanza al aire, así, el partido da comienzo.
-Buenos días, queridos compañeros.- comienza la voz ronca y ágil de Morgana Saint, locutora de quidditch.- Partido decisivo es el que vivimos la mañana de hoy, y los temerarios Gryffindor no parecen estar dispuestos a perder la racha ganadora. Por otro lado, los Ravenclaw harán gala de toda su entereza y valor para romper la seguidilla de triunfos que se ha adjudicado la casa de los leones. Es importante mencionar, que Gryffindor disputa este año su séptima copa consecutiva, con la capitanía de James Potter, pero las Águilas se muestra punteras en el tablero este año y no parecen estar dispuestas a perder esa posición.
Lissete tiene la quaffle y le hace un pase largo a James, cuando este va a lanzársela a Alexander, una bludger le intercepta y le hace fallar el tiro, entregándole la bola al otro equipo.
-¡Davies, por el culo de Merlín, tu trabajo es mantener las bludger alejadas!- le grita con rabia cuando ve que este se acerca.
Tom Norris, golpeador de Ravenclaw que le lanzó la bludger a James, aprovecha la oportunidad para burlarse.
-¡Así es, Davies! Aunque no te culpo por jugar tan mal, todos saben que las Águilas estamos hechas para volar y que los leones deberían quedarse en tierra.- le espeta con sarcasmo.
-¿Sabes que le hago yo a las Águilas, Norris?- le pregunta Davies con la misma ironía, y luego agrega con rabia.- ¡Les rompo los huevos!
Acto seguido golpea una bludger con tanta fuerza, que esta intercepta al guardia de Ravenclaw y le impide detener una anotación de Alexander.
-¡Y es una anotación increíble de Gryffindor, señores! ¡Pero qué bonita jugada, esto es quidditch, señores, esto es quidditch! – grita emocionada Morgana sin perderse un detalle del partido.- Aunque Ravenclaw no parece tomar muy bien esa anotación y está pegando el contra-ataque, así es, Smith a Tuck, Tuck a Tandrell, Tandrell la devuelve a Tuck, han logrado confundir a Wilde, Smith tiene la Quaffle, ¡La tiene, la lleva, lanza y…¡No pasa nada, Señores! ¡James Potter apareció de la nada e interceptó ese pase increíble!
Una hora de juego trasciende entre pases, golpes y faltas. James comienza a sentir la fatiga en los músculos y observa con frustración cómo su equipo está tan perdido, que no logra concretar las jugadas. Ravenclaw sin duda está jugando increíble, y reconocerlo le hace sentir aún peor. Busca con la mirada a Norton, su buscador, está diez metros por sobre él y busca la snitch con ahínco. Cuando ve que James le observa con desesperación, decide echar mano a la estrategia que ya han conversado y se lanza en picado hacía el costado inferior derecho de la cancha. Obviamente, el buscador de Ravenclaw inmediatamente le sigue creyendo que ha visto la snitch.
James aprovecha el momento de expectación que ha creado el bluff de Norton, y se apodera de la quaffle anotando otro tanto espectacular. Inmediatamente todos comprenden que aquello había sido un farol y la barra de Gryffindor se ríe mientras la de Ravenclaw alega que aquello fue rastrero.
-¿Qué esperaban? ¡Esto es quidditch, señores! Si quieren delicadeza, vayan a ver una función de ballet.-les reprocha Morgana a los Ravenclaw que alegaban con disgusto.
Entonces llega el momento que James ha temido todo el partido, su equipo acaba por disgregarse ante el hábil juego de las águilas. El buscador de Ravenclaw se lanza en picado y acto seguido Norton le sigue con la desesperación pintada en la cara, pues ha visto la Snitch tardíamente. Entonces los golpeadores de Ravenclaw se arman de las dos bludger y dejan fuera de combate a Alexander y Lissete, mientras Davies y Thompson tratan de defenderlos con todo lo que tienen. Los tres cazadores azules se dirigen hacia la portería y Tabhata trata de defenderla como puede.
Es un completo desastre, por la mierda.
James no sabe cómo, solo lo hace. Se lanza en picado contra el buscador de Ravenclaw y le grita a Norton.
-¡No pierdas de vista la Snitch, Norton!
Les intercepta en pleno vuelo, por lo cual el buscador de Ravenclaw debe reducir la velocidad para evitar una colisión. Producto de esto, ha perdido considerablemente la ventaja que le sacaba a Norton y ahora vuelan a solo unos poco centímetros de diferencia, con la mirada fija. Ahora todo está en él, y James lo sabe, no puede intervenir más, pues sería anti-deportivo.
Contiene el aliento. Las graderías no emiten ni un sonido y se han puesto de pie con las manos en el pecho, presas de la expectación.
Y entonces, cuando James cree que ha perdido la capacidad de respirar, la desilusión le golpea de lleno en el pecho y le recuerda cómo hacerlo.
Los vítores de Ravenclaw no se hacen esperar. Las Águilas han conseguido la Snitch, su victoria es limpia y justa.
El equipo de Gryffindor desciende con cara de funeral y las graderías de su casa comienzan a retirarse entre quejas y gritos de enojo. James trata de disimular su mala leche y se dirige a sus jugadores.
-Vamos a felicitar a Ravenclaw. Hay que perder con dignidad.- les dice con voz ronca.
Se acercan. James estrecha la mano de la capitana.
-Bien ganado, Mendel.- le espeta con orgullo, ocultando su rabia.
-Gracias, Potter. Ustedes también jugaron bien hoy.
-No lo creo.- le contesta sin poder contener más su mal humor.- Pero cuando ganemos la copa, probablemente te diga esa misma frase para no hacerte sentir tan mal.
Tatiana Mendel suelta una carcajada sarcástica y Norris, uno de los golpeadores de su equipo les espeta con sorna.
-Se los dije, Leoncitos. Las Águilas estamos hechas para volar.
-Ten cuidado, Norris.- le contesta Davies adelantándose amenazadoramente. James le pone una mano en el pecho para que conserve la distancia.- Los leones atacamos en tierra. Yo te recomendaría que no te metas con nosotros.
Los Ravenclaw corean una carcajada y Potter obliga a su equipo a retirarse. Tiene mal perder, y no cree que pueda disimularlo por más tiempo.
James se queda hasta el final en los vestidores. Está silencioso y frío. El equipo se ha retirado, al igual que todos en el estadio. Se pone el abrigo y sale a la cancha. Está furioso.
Repasa en su mente todas las jugadas fallidas buscándole una explicación a su derrota. Demasiados errores que corregir. Por la mierda, cómo odia perder.
-Potter.- Una voz suave le llama. No necesita voltearse para saber quién es y lamenta que le haya buscado justamente en ese momento en lo que más quiere es estar solo. La voz habla de nuevo.- Deberías volver al castillo, te congelarás aquí.
-Lily, no te ofendas. Pero quiero estar solo.- le dice sin voltearse.
La pelirroja, obstinada por naturaleza, se sitúa frente a él e insiste.
-Vamos, Potter. Es solo un jodido partido.- le dice tratando de restarle importancia. Craso error.
-Lily, déjame ejemplificártelo de otra manera.-le contesta James por fin mirándola a los ojos.- Imagina que das un examen y obtienes un "Troglodita" ¿Sí? Y luego llego yo a consolarte y decirte que es "solo un jodido examen". Dime, ¿no te darían ganas de arrancarme la cabeza?
Lily aprieta los labios y frunce el ceño. ¿Arrancarle la cabeza? Ella en ese caso desearía arrancarle otra cosa situada un poco más abajo.
-De acuerdo, me expresé mal.- reconoce la pelirroja sentándose a su lado.- Lo siento. Sé que el quidditch es importante para ti y…
-Lily ¿por qué estás aquí?- le pregunta James malhumorado.- Quiero estar solo. Y quizás mañana me dé cabezazos contra el piso por haberte echado y perdido la oportunidad de estar contigo, pero de verdad… necesito estar solo ahora.
La pelirroja asiente con la cabeza. Es justo, es aceptable y es respetable. Pero no lo hará, no le dejará solo. No sabe porqué, pero no lo hará. No puede hacerlo.
-No te dejaré solo. Me quedaré sentada a tu lado, no tenemos que hablar si no quieres.
-No quiero ser rudo contigo. ¿Por qué simplemente no te vas, Lily?
Gran pregunta. Es una desgracia que no tenga respuesta para ella.
-Por venganza.- Le suelta con una sonrisa. James le mira sorprendido olvidando por un segundo su mala leche.- Sí, en serio. Es que me has jodido tantas veces cuando he querido estar sola, que ahora que tengo la oportunidad de joderte de vuelta no pienso desaprovecharla.
James sonríe por fin. Lily siente una punzada de victoria cuando lo ve. Ambos saben que no es cierto. Ambos saben que la insistencia de Lily dista mucho de ser venganza.
-¿Te hago una confesión?- le suelta Lily para rematar su felicidad.- No entiendo ni pito de quidditch, creo que es un deporte peligroso, salvaje y sin sentido. Pero hoy disfruté el partido.
-Eso quiere decir que sigues sin entender ni pito de quidditch, pelirroja loca. – le responde James con sorna.- Solo por si no te habías dado cuenta, hoy perdimos el partido.
-Ya lo sé, tarado.- le contesta Lily dándole un pequeño golpe en el hombro.- ¿Te das cuenta lo imbécil que eres? Iba a decirte algo lindo y lo arruinaste, a ti de verdad te faltan neuronas…
James le interrumpe con una sonora carcajada.
-¡Ay, pelirroja! Es tan gracioso…
-¿Qué es gracioso?- le pregunta ella algo picada.
-Esto. Tú. Yo.- le contestó lacónicamente.-El hecho de que trates de decir algo lindo, sin que veas que en realidad, el hecho de que estés aquí, a pesar de que te pedí que te fueras… eso es lo más lindo que pudiste hacer.
-¿En serio?- le preguntó Lily sorprendida.
-Sí.- afirmó él sonriendo.- Este es el motivo por el que te perseguí por tanto tiempo, pelirroja. Porque sabía que en ti se encontraba esta parte genial que no muestras recurrentemente. Cada día me doy cuenta de que eres tan increíble como siempre creí que eras…
Lily esconde un poco la cara para que no vea la sonrisa boba que se le extiende por los labios contra su voluntad.
-¿De veras tenías ganas de arrancarme la cabeza cuando llegué?- le pregunta con fingida molestia.
-¿Arrancarte la cabeza?- pregunta James cómo si estuviese loca.- Ese sería un terrible desperdicio, pelirroja infame. Yo no podría arrancarte la cabeza. Así como tampoco podría romperte el corazón.
Extremadamente cursi. Extremadamente James. A pesar de ello, Lily sonríe ampliamente y deja que él le pase un brazo por sobre los hombros. Ese día no se besan. No hay abrazos culpables, ni cogidas de manos furtivas ni besos apasionados y escondidos. Pero hay algo mejor, algo más importante. Hay complicidad. Una complicidad que va más allá de las demostraciones físicas.
Hay algo a lo que Lily no puede ponerle nombre aún, pero que James sabe exactamente como llamarle. Hay amor. Y cuando hay amor, todas las demás palabras sobran.
Tres días después todo ha vuelto a la normalidad y el episodio de la derrota de Gryffindor ha sido prácticamente olvidado por todos los leones, aunque los Ravenclaw se esmeren en restregárselos en la cara cada vez que pueden.
-No les hagas caso, James.- Le dijo calmadamente Remus un día que unos fanáticos comenzaron a gritarle barbaridades en el almuerzo.- Solo los idiotas no son capaces de sobreponerse a un triunfo.
Tiene razón. Solo fue eso. Un jodido triunfo, perfectamente reversible. Le duele como la mierda, pero sabe que canalizará toda esa rabia y que logrará dar vuelta el próximo partido. Se partirá los huesos si es necesario con tal de hacerlo. De todas formas, a pesar de toda la pena que siente, no puede dejar de pensar (aunque nunca lo confiese) que valió la pena perder con tal de tener a Lily a su lado ese fatídico día.
Es que una cosa es cierta. Lily Evans a veces puede hacer todo peor. Pero cuando quiere, por Merlín que puede mejorar hasta el momento más amargo.
Pero mientras James es todo sonrisas, Sirius va por la acera contraria. Está más irascible que nunca, más irritable y con peor humor del que jamás le han visto. Remus, James y Peter ya están al tanto de lo que ocurre, el moreno los puso al tanto parcialmente, y aunque todos saben que Sirius planea algo, aún no les ha contado en qué consiste.
Esa tarde, Sirius por fin consigue arrinconar a Charlie al final de un pasillo.
-No te me arranques.- le dijo tomándola del brazo.- Tengo que hablar contigo.
-¿Ah, sí? Pues te jodes, porque yo no quiero.
-No te pongas tan salvaje, Rubia.- le aconsejó Sirius con cara de pocos amigos.
La agarró y entre forcejeos por parte de Charlie logró meterla en un aula vacía. Se puso delante de la puerta para que ella no pudiera salir.
-Muy bien, Charlize. Tú y yo tenemos una conversación pendiente.- le dijo Sirius sin moverse de la puerta.
-Punto uno: no me llames Charlize. Soy Mirage para ti. Punto dos: No tengo nada que hablar contigo.- le contestó la rubia alterada.- Tú perdiste todas las oportunidades que tenías de hablar conmigo. En realidad, perdiste todas las oportunidades que tenías de hacer muchas otras cosas más interesantes conmigo.
-Mira Rubia esquizófrenica, no voy a caer en tus jueguitos ridículos y coqueteos encubiertos.- le dijo Sirius duramente.- Contéstame solo una cosa.
-¿Qué podría yo contestarte a ti, tarado? Dudo que te alcancen las neuronas para hacer una pregunta de calidad que merezca una respuesta de…
-¿Es cierto que te casarás?
A quemarropa. Sin anestesia. Como un maldito cubo de agua fría. Con la voz ronca, seria, carente de emociones. Mirada fría, decepcionada. Charlie se queda de una maldita pieza
-No sé si me escuchaste, Mirage.- Sirius hace un desagradable énfasis en su apellido.- Te pregunté si es cierto que te casarás. ¿Vas a contestar? ¿O esa pregunta fue de demasiada calidad para ti?
La rubia logra cerrar la boca y frunce el ceño.
-¿Quién te lo dijo?- le pregunta sobreponiéndose al asombro y frunciendo el ceño.
-Eso es lo menos importante del asunto. Contéstame, ¿es cierto o no?
-Sí, Black. Es cierto.- le contesta cruzándose de brazos y disfrutando brevemente de la mueca de disgusto que le cruza el rostro.- Así que ten cuidado de ahora en adelante con cómo me hablas, soy una mujer comprometida.
-¿Y tienes la desfachatez de sentirte orgullosa? ¿Lo cuentas cómo si fuese lo más increíble que has logrado en la vida?- le pregunta Sirius con frialdad.- Que decepción, Mirage.
No debería dejar que él le intimidara. No deberían dolerle sus palabras, pero le calan profundo. Le hacen sentirse sucia e indigna. Pero se repone y no deja que él note cuanto la hiere.
-No aceptaré lecciones de moral de ti, Black. ¿Te crees la gran cosa porque renegaste de tu familia?
-Me siento mejor cosa que tú en este momento.
-¿Y qué quieres? ¿Qué reniegue de mi familia también? ¿Acaso tu ejemplo es digno de seguir?- le pregunta Charlie con rabia.- ¿Quieres eso para mí?
-Preferiría mil veces eso para ti que verte como la señora de un imbécil que ni siquiera conoces.
Charlie se voltea cubriéndose la cara con las manos. La pena da paso a la sospecha y luego a la rabia.
-¿Te lo dijo Trinity? ¡Dímelo! ¿Te lo contó ella?
-Sí.- admitió Sirius.- Y deberías estar feliz de tener una amiga como ella. De tener una amiga que no te permitirá hacer la estupidez más grande de tu vida.
-Escuchame, Black. Y escúchame bien porque no te lo diré nuevamente.- le dijo la rubia amenazadoramente levantando su dedo índice.- Nadie tiene derecho a reprocharme nada. Ni Trinity, ni Lily, ni menos tú. Así que si lo que pretendes es tener una larga charla filosófica acerca de mi futuro matrimonio, pues vas perdido, porque no sucederá.
Sirius le mira intensamente, sin poder creer lo que escucha. Sin poder creer que la Charlie que tiene en frente, es la misma que eclipsó su mundo hacía unos meses, que le nubló con su forma de ser y que ahora tiene parada ante él, vacía, hueca, perdida. Le duele, de sobremanera.
-Bueno, Mirage. No pretendía sostener una conversación filosófica contigo tampoco.- aceptó Sirius, y añadió echándole una última mirada.- Solo quería que supieras que no te dejaré hacerlo. Más vale que te prepares. Porque no te dejaré hacerlo.
Sirius se voltea y sale por la puerta con elegancia. Charlie se queda en el aula vacía. Y piensa que jamás en la vida había sentido la cabeza tan aproblemada y el alma tan vacía. No sabe en qué momento se doblegó, no sabe en qué momento vendió su alma a cambio de aprobación.
Siempre creyó que el día que le diera en el gusto a su familia, se sentiría bien. Se sentiría increíble y valorada. ¿Entonces por qué siente que está tomando la peor decisión de su vida?
Sacude la cabeza para replantearse las ideas. Quiera o no, volverá a su casa dentro de cuatro días, y tendría que cumplir su destino. Aunque le duela el alma y se le parta el corazón en el intento.
Remus entra en la sala común y divisa a Peter sentado en uno de los sillones más alejados de la estancia. Algo le ocurre a su pequeño amigo, lo sabe. Lo ha notado raro en los últimos días.
-Hola Pete.- le saluda palmeándole la espalda y sentándose junto a él.- ¿Qué te ocurre? ¿Por qué estás tan solo aquí?
-Solo pensaba.- le contesta Peter lacónicamente.- Últimamente paso mucho tiempo solo, por si no lo habías notado.
Un claro reproche. Con rabia contenida. Con tristeza encubierta. Remus huele cuando alguien se siente miserable, reconoce esa sensación, porque ha cargado con ella toda su vida.
-Sé que quizás últimamente te sientas algo desplazado…
-¿Algo?- le pregunta Peter con sorna.- Por favor, Remus. Ustedes últimamente parecen demasiado ocupados cómo para darse cuenta de que en realidad no estoy "algo" desplazado. Estoy bastante desplazado.
Remus siente una punzada de remordimiento que no puede contener.
-Peter… no sé qué decirte. De verdad. Estoy muy avergonzado por hacerte sentir así.- reconoció Remus con poca elocuencia y demasiado pesar.
-Está bien, Remus. Yo entiendo.- le dice Peter.
Es mentira. No lo entiende. No lo puede concebir. Pero tampoco puede enfrentarle, tampoco puede hacer un berrinche y mandarlo a la mierda. Ni a él, ni a Sirius y menos a James.
-¿Cómo va todo con Sophie?- le pregunta Remus tratando de cambiarle el tema y hacerle ver su preocupación por él.
-Terminamos hace dos semanas.- le contesta Peter con tristeza.
-¿En serio? ¿Hace tanto?- pregunta Remus sorprendido.- Peter ¿porqué no lo dijiste?
-Ustedes estaban metidos en sus propios asuntos, Remus. No necesitaban cargar además con mis problemas.
Se hace un poco la víctima, lo reconoce. Pero tiene que aprovechar ese minuto de atención que está recibiendo. Está acostumbrado a ganarse el cariño así, dando un poco de lástima. No sabe hacerlo de otra manera.
-¿Sabes que es lo que necesitas?- le pregunta Remus tratando de animarlo.- ¡Una noche de merodeadores! Ya sabes, como antes.
Peter no puede contener la emoción que le causan esas palabras.
-¿De verdad?- pregunta excitado. Pero luego añade con algo de tristeza.- No. No creo que James y Sirius quieran…
-¿Bromeas? ¿Qué James y Sirius no querrán? ¡Estás loco!- le contesta Remus contagiándose un poco de su entusiasmo.- ¡James y Sirius no necesitan excusas para tener un poco de marcha!
-¿Alguien dijo "marcha?- Preguntó Sirius, que acababa de entrar a la sala común.- Yo me anoto. Y que haya mucho alcohol de por medio.
Los tres sonríen y comienzan a planear todo. Peter está radiante, pero en medio de su emoción, recuerda la carta que recibió hace unos días y siente una enorme punzada de culpa extenderse por todo su cuerpo. Pero se obligo a sobreponerse de inmediato. "Tú no los odias" se dijo mentalmente con firmeza. "Son buenos amigos. Y estaré eternamente agradecido de ellos", se repite.
Observa las sonrisas de sus amigos, escucha las locuras de Sirius y las extrañas bromas de Remus a las que rara vez les pilla el chiste, y sonríe.
Definitivamente, estará eternamente agradecido de ellos. Pase lo que pase. Sea lo que sea que les depare la vida.
Hola a todos. Aquí les dejo el esperado capítulo 15. Me he tardado una eternidad, lo sé, pero desgraciadamente, como muchos de ustedes ya sabrán, el mes de marzo es bastante complicado y hay que retomar las responsabilidades. En mi caso, debo tomar responsabilidades que no había tenido nunca. A diferencia de la mayoría de mis queridos lectores, yo ya no soy estudiante, ni del colegio ni de la universidad, puesto que acabo de titularme y eso significa entrar a la desgraciada vida de adultos xD
Por lo tanto, no podré actualizar tan seguido cómo lo hacía durante las vacaciones de verano, pero definitivamente trataré de no volver a pasar tanto tiempo sin subirles capítulos nuevos.
Bueno estimados, ya estamos en el capítulo 15 y en vacaciones de navidad. Lo que quiere decir que ya vamos en medio año escolar y que nos vamos acercando, poco a poco al desenlace de la historia en el cual se deben ir desentrañando varias de las problemáticas ya planteadas… vamos entrando en recta final.
Por cierto, aprovecho este espacio para comentar un descubrimiento que hice hoy. Hablo de "descubrimiento" puesto que, claramente, no sabía que existiese. Vi en un review que dejaron en un fic por ahí, en el que notificaban al autor de que habían archivado esa historia en una página llamada dedicada a fichar los "malos fics". Me ha parecido un poco duro puesto que, es cierto, he sido víctima, más de una ocasión, de encontrarme con fanfics que rayan un poco en lo absurdo y que no logran captar mi atención a causa de una temática algo básica y poco lograda, pero ¿de ahí a juzgarlo por que sus personajes ficticios no gustan o por desajustes en el canon? No lo sé, quizás soy demasiado querendona, pero creo que por algo les llamamos "Fanfiction", porque es una ilusión, y una idea ficticia que surge a partir de lo que nos llama la atención o de lo que nos gustaría imaginar que ocurriese.
Yo solo podría criticarles a algunos autores su pésima ortografía o malograda redacción, puesto que si vamos a escribir, pues hay que hacerlo bien ¿No? ¿Pero de ahí a criticar sus ideas? Jamás. No podría concebir que fuese correcto. Así que, amigos míos, si por casualidad se llegasen a enterar de que mi fic está nominado para la categoría de "mal fic" por favor, no me lo digan xD
Ahora, como siempre, mis comentarios, respuestas y cariños para todos los que se dan el tiempo de dejarle un review a esta humilde servidora.
Vale: ¡espero que disfrutes este nuevo capítulo! Te leo pronto, saludos
Buri: Así es, comienzan a conocerse algunas cosas. Supongo que no todo podrá ser miel sobre hojuelas pero bueno… lo veremos con el tiempo ¿no crees? Espero que te guste este nuevo capítulo. Un abrazo!
RunaStorm: ¿Palomitas para leer mi fic? ¡Ay, pero que genial! Efectivamente Lily reaccionó con algo de shock, recordemos que a nosotros nos parece normal, puesto que hemos conocido el mundo de Harry Potter de esta manera, pero supongo que cuando estás inmerso en la historia, no debe ser fácil digerir una verdad tan terrible, no por lo que implica en sí, si no por los efectos colaterales que le trae a quienes la viven. Supongo que eso fue lo que impactó a Lily. Quizás pareció demasiado dura su reacción, pero creo que tiene que existir esa primera reacción impactada y algo fatalista, y que luego, con la cabeza en frío, se pueda comprender y darle el sentido genial que en realidad tiene. Me alegra que te haya gustado la parte de James y Lily. Hoy opté por algo distinto, puesto que siento que no puedo cargarlo al extremo "pasional" por así decirlo, pues es necesario que Lily se de cuenta que aquello es amor del bueno. Me pone feliz que te esté gustando el desenlace de Peter… será un camino sinuoso y algo cambiante, pero intento que refleje justamente eso, las dudas que siente la rata y como, de a poco, el desplazamiento que siente le lleva a tomar malas desiciones. Respecto a Charlie y Sirius, les cuesta hablar, porque ninguno de los dos sabe muy bien cómo explicar lo que sienten. Creo que no son muy buenos con las palabras, como habrás notado.
Remus cedió en este capítulo, pero ya sabemos que es algo lunático. No creo que le dure mucho… ¿tú qué piensas? Además carga con la incertidumbre de que Lily pueda traicionarle. Siento la demora con este capítulo, sé que estuvo tan cargado de emociones como el anterior, pero es lo que yo llamo "capítulo de transición" necesario para prepararnos para el siguiente bombazo. Espero leerte pronto, un gran abrazo.
Anita: Por fin has tenido tu querido James y Lily… veremos cuánto dura. Lo mismo digo respecto a Trinity y Remus. Un gran abrazo, anita, te leo pronto.
Miss Larien: Me alegra que te haya gustado la parte en que Lily los descubre, creo que das en el clavo cuando dices que Lily fue algo juzgona, pero no debemos olvidar que la verdad descubierta es un bombazo de aquellos y que no es fácil de aceptar. Me alegra que pudieses ver ese lado, te agradezco el comentario. Además, como señalas, Lily deberá mentirle a su amiga en más de una ocasión para cubrir a Remus, y eso le pondrá entre la espada y la pared. Me alegra que te dejara satisfecha esa dosis de James/Lily. Como mencioné más arriba, en este capítulo no vemos un encuentro tan físico, pero, si miramos más de cerca, veremos que se acercaron mucho más que compartiendo un beso. ¡Me alegra haber cumplido con tus expectativas! Disfruta este capítulo y prepárate para Sirius. Se viene un bombazo. Un gran abrazo.
AgusPotter: Muchas gracias por tu comentario, me alegra haber cumplido tus expectativas. Remus sin duda merece ser feliz, pero ya sabes lo que dicen… "sin sacrificio no hay recompensa" esperemos que Remus reciba un gran recompensa por todo lo que ha sufrido, sin embargo… quien sabe. Me alegra que te guste Charlie… aunque la hemos visto algo perdida en este capítulo… veremos si retoma la conciencia. ¡Un abrazo y besos! Te leo pronto
Anna: JAJAJAJA morí con el comentario de las quaffles, muy graciosa. Podrías enviarme un par de chistes por interno, he perdido un poco el sentido del humor en el fic. Me alegra que aún te quede algo de tiempo para leer… yo hago malabares para conseguir tiempo para escribir. Me alegra que te haya gustado el capítulo, imagino que este te habrá decepcionado un poco puesto que no hubo tanta emoción, pero como dije más arriba ¡paciencia! Debo darles un capítulo aburrido de vez en cuando para que disfruten más, ¿no crees? Tranquila de todos modos. Sirius te sorprenderá en el próximo capítulo. ¡Un abrazo!
Jose de Black: Tú y tus dulces comentarios. Efectivamente, este es el verdadero James, y cómo él dice, no muestra su parte genial recurrentemente porque la reserva solo para los que valen la pena. A James definitivamente hay que mirarlo dos veces para comprender su esencia. ¿Así que otra fanática de Charlie? Wow, esta chica arrasa. Charlie está decayendo y vendiendo su alma al diablo a cambio de recibir un poco de amor familiar… veremos hasta donde está dispuesta a llegar y sacrificarse. ¿Saber quien le envío la carta a Peter? Pues no lo sé… tal vez sí, tal vez no. Es un jodido misterio. Un gran abrazo, te leo pronto
Little Indulgence: jajaja definitivamente la vida pierde algo de sentido sin internet, hay que aceptarlo. Me alegra que te haya gustado la parte de Peter, cómo dije más arriba, Peter comenzará a vivir una encarnizada lucha contra sí mismo tratando de descubrir que es más importante para él: la amistad o la venganza y el poder. Claramente sabemos lo que finalmente escoge ¿pero como llego a hacerlo? Pues esperemos que lleguemos a saberlo también. Con respecto a Sirius Black… por Merlín, ¿quién sabe verdaderamente quien es Sirius Black? Otro jodido misterio. Esperemos que nos muestre un poco de aquello que aún no conocemos, lo que sí sabemos es que el tipo es un amigo genial. Y lo que siente por Charlie… ¿Quién dice que quizás no es amistad? Con respecto a Trinity y Remus. Tú lo has dicho, "masoquismo justificado" me parece el concepto correcto para definirlos. Ahora Remus ha aflojado… veremos cuanto le dura y si la desesperación no termina por matarlo, quizás logre tomar una decisión. Un abrazo grande y besos a la distancia, te leo pronto.
Hellensmadness: ¿Así que te alegra el mal día? Me has derretido el corazón. ¿Así que te ha parecido lo ideal que Lily se enterara antes que las demás? Genial, compartimos ese punto. Lily es la principal aquí, por mucho cariño que le tenga a las otras dos, es justo que la pelirroja se empape de ese mundo merodeador mucho más que sus amigas, aunque, desgraciadamente para ella, eso le hará las cosas más difíciles y se verá en medio de dos bandos sin saber para cual tirar. Tiene lealtades que cumplir en ambos grupos… ¿será capaz de traicionar a uno para ser leal al otro? Quién sabe. ¿Así que encariñada con Peter? ¿Te hago una confesión? También yo. Inmiscuirme en ese pequeño mundo psicológico de Peter te despierta cierta empatía hacia aquel chico que no tiene la suficiente seguridad o auto-estima cómo para exigir lo que le parece justo. No debe ser fácil sentirse menos, estando junto a tres personas que consideras mucho mejores que tú. Con respecto a la amistad de Remus con Lily, estoy trabajando en ello, te lo prometo. A ratos también siento que el vinculo debería ser más especial, pero desgraciadamente el personaje de Lily está muy unido a la Trinity que creé y me limita en ese sentido. Lily también quisiera ser más íntima con Remus, pero fija la barrera, porque siente que está traicionado a su amiga. Francamente, no sé si podrá sobrellevarlo por mucho tiempo. Me alegra tu éxito en química, muchas felicidades. Yo seguiré escribiendo, mi travesura aún no está realizada. Un gran abrazo, te leo pronto
Maya Dawson: Bienvenida al fic. Vaya, que análisis más exhaustivo te has pegado, me ha encantado, de veras. Tus 999 palabras me han llenado de gloria. Gracias por darte el tiempo de dejarme este maravilloso comentario, aunque lamento que este capítulo probablemente no esté a la altura de tus expectativas. Cómo dije más arriba, es un "capítulo de transición" en el que debo introducir las nuevas temáticas para desarrollarlas con más fuerza en los próximos capítulos. ¿Así que tenemos a una amante de Remus/Trinity? Prepárate para más tira y afloja, no será tan fácil ceder y derribar los enormes muros que ambos han construido. Me alegra que te guste el fic, gracias por tus maravillosas palabras, me das fuerzas para continuar aún cuando me falta tiempo, y el trabajo me quita inspiración. Un gran abrazo, Maya. Espero leerte nuevamente.
Nairam: Espero que no hayas perdido la cordura, siento haber tardado tanto. Mis explicaciones ya están dadas y, por tanto, no me queda más que pedirte perdón, una, cien y mil veces. Espero no hayas muerto. Un gran abrazo, gracias por leerme. Espero saber de ti pronto.
¡Saludos a todos y gracias por su apoyo! :)
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