Siempre he pensado que cuando se ama de verdad el tiempo nunca será suficiente.
Capítulo 4. Dulce y amargo
Un corazón a punto de estallar. Un hueco en el estómago. Un nudo en la garganta. Un sonrojo en las mejillas. Todo eso sólo lo puede causar el amor.
Me sentí morir cuando lo vi. Si, ya sé a qué te sonó eso Sakura, pero es inevitable que lo diga. Es que fue como un ¡boom! Como una vela encendida en una habitación oscura. Si, también sé que has de estar poniendo cara de enojada, bueno la hubieras puesto si hubieras visto la cara de boba que puse al verlo. ¡Oh!, si la pusiste y eso que no me viste. Claro, es que me conoces demasiado. Lo siento, no pude evitarlo, estoy segura que me entiendes, yo estoy enamorada de él. He muerto pero eso no cambia las cosas, no cambia lo que me hace sentir, no cambia mis reacciones. Nunca lo hará.
El observó a Karin, sus grandes ojos verdes se clavaron en ella. Su hermoso rostro delgado estaba demasiado pálido, ¿que también se quería parecer a Sai igual que tú? No, no, no. Ese color no les va bien... Bueno a ti no, a él todo le va bien. Es que ¿qué no haría juego con su piel clara, su ojos aceitunados, sus bien formados labios que me hacen querer besarlo al sólo pensar en él, su cabello más negro que el de los Uchiha y con esos mechoncitos rosas en la parte de enfrente (herencia de su madre), su increíble cuerpo delgado pero a su vez musculoso y sobre todo, su increíble forma de ser? ¿Sabes que es lo que mejor combina con él? Claro, ¡yo!
— ¿Oí bien? ¿Dijiste Ino? —Takumi miró a Karin con cara de pocos amigos. No supe porque, ¿acaso le molestaba oír mi nombre? ¿Por qué? A mí me encantaba oír el suyo.
— Ahm, sí. Karin se ha venido equivocando todo el camino. Ya hasta perdí la cuenta de cuantas veces me ha dicho así —excusaste rápidamente. Yo pude ver un cierto nerviosismo en tus ojos.
— ¿De verdad? —cuestionó el arqueando las cejas (siempre se vio de lo más guapo haciendo ese gesto)— No entiendo cómo. Ino era más que hermosa, tu no sólo eres fea, también una frentona —se encogió de hombros.
— ¿Oh, sí? —por tu cara parecía que te querías volver "El hombre verde"— Pues esta fea frentona te dará una paliza que jamás olvidaras.
— Mira, Saku, ya existen las cirugías plásticas, no tienes por qué pegarme para hacer que te vea más o menos discente —Takumi se burló de ti en ese tonito tan despreocupado que le iba taaan bien...
¡¿Pero qué demonios?! ¿Por qué Ten Ten lo tomó de la mano? ¿De dónde rayos salió ella?
— Ah, hola, Sakura... ¿Karin? —saludó la de coletitas.
¿Por qué venia saliendo de tu casa?
— ¡¿Qué demonios está pasando?! —grité tan fuerte que si hubiera estado... Viva, toda Konoha me hubiera escuchado. Karin se cubrió los oídos.
— Etto, ¿qué haces aquí Ten Ten, y tomada de la mano de —apuntaste a Takumi con tus manos y después a ella—. Digo, no es que quiera ser grosera pero, no recuerdo que antes te hubiera visto por aquí, y así.
— Pues en realidad es la segunda vez que vengo.
— ¿Segunda? —dijimos al mismo tiempo. Claro que a ti fue a la única que escucharon.
— Si, el miércoles también vine. Oh, es mi mama —le dijo Ten Ten a Takumi, mostrándole su celular.
— Bien, entonces vamos a dejarte. Frentona dile a mama que después vengo.
— Bye, Saku, Karin —se despidió Ten Ten y se fue tomada de la mano con él.
Mientras los veía alejarse empecé a ver cosas que no eran. Creo que mi mente, en un afán de consolarme, me mostró lo que yo deseaba ver. Todo era igual, la misma escena, sólo cambiando un pequeño detalle... Aquella que se alejaba de la mano de Takumi, sonriendo y parloteando, no era Ten Ten, era yo. Mi larga coleta bailaba al compás del viento, el cual también le daba movimiento a mi uniforme. Yo lo miraba a él, me sonrojaba sin darme cuenta, y pensaba en lo feliz que me hacia ese acto tan simple que era andar a su lado, aferrándome a su mano. Él me veía de reojo y sonreía, también era feliz estando a mi lado...
No quise hacerlo pero empecé a llorar. Después a temblar. Cuando aquella bella ilusión se desvaneció y la realidad apareció una colisión se produjo en mi interior. Por fin había logrado que tú supieras que yo seguía aquí. Lo que tanto había deseado en todo ese tiempo lo había conseguido. Había empezado a ser feliz nuevamente. Pero era claro que el ser feliz no era una opción para mí. Todo apuntaba a que Dios no estaba satisfecho con mi muerte, ni con que no me vieras. No, él quería que la total y completa alegría no llegara a mí. Por eso Takumi iba con Ten Ten. Por eso tenía que ver como el chico del cual estaba enamorada se alejaba de mi con otra.
— Ino... —susurro Karin al mismo tiempo que tú.
Me limpie las lágrimas con desesperación pero seguían saliendo.
— Ino, sé que estas llorando. No necesito verte para saberlo. Vamos a mi cuarto, se me acaba de ocurrir una idea para poder comunicarnos. ¿Quieres pasar Karin?
— Mmm, sí. Me quedo.
Entramos a tu casa y fuimos directo a tu habitación.
— Hola, Naruto —Karin hablaba por telefono—. Si, mmm, si yo también —rio tontamente. Así sólo ríen los que están enamorados—. Oye, lo que pasa es que tuve una emergencia y hoy no nos vamos a poder ver. Sí, es algo muy importante. Te cuento mañana, ¿va? Yo también te extraño. Adiós.
— ¿Estabas hablando con Naruto? —preguntaste más que extrañada.
Por fin pude controlarme y dejé de llorar. Me senté en tu cama y observé a Karin.
— Sí. Bueno, él y yo somos, novios. Tenemos casi un mes saliendo —declaró con una sonrisa.
Eso sí que fue una sorpresa. ¡Naruto había pasado toda su vida enamorado de ti! Vaya, que la vida siempre tiene deparadas muchas sorpresas... Y la muerte también.
— ¡Casi un mes! ¿Y cómo es que yo ni por enterada estaba?
— Fácil, estos últimos dos meses has parecido más zombie que Michael Jackson en triller —aseguré abiertamente. Lástima que no me escuchaste. Karin rio.
— ¿De qué te ríes? —le preguntaste arrugando el entrecejo.
— De algo que dijo Ino. Dice que has estado como zombie —contestó inmediatamente a tu mirada.
— Si, y de seguro no sólo dijo eso —Karin te sonrió—. Pero ya no más, Ino. Ahora ya no seré más una zombie.
— Que bien, si no tendría que empezar a hacer muchos disparos como en Resident Evil. De verdad, pensé que ya hasta ibas a empezar a comer gente y eso.
Karin rio, negando con la cabeza y tú te enojaste.
— Ok, no es justo —gruñisté—. Yo también quiero saber que dices.
Caminaste hasta tu escritorio. Abriste uno de los cajones y sacaste una tablet. Ya que estabas ahí también corriste las cortinas de la ventana que estaban a un lado del escritorio y después abriste la ventana. El atardecer se veía más que maravilloso.
— Toma —te recargaste en la ventana y aventaste la tablet a la cama—. Todo lo que digas también escríbelo.
— Genial, por poco pensé que me ibas a dar la mini pizarra que usábamos de niñas cuando jugábamos a la escuelita.
— ¿Jugaban a la escuelita? —me preguntó Karin.
— INO, ¿que dije? ESCRIBE TODO LO QUE DIGAS.
— Gruñona —mascullé. Tome la tablet, lo escribí y te lo mostré haciendo una mueca.
— Idiota —soltaste tú con otra mueca—. Ino, y lo mi hermano... Él, bueno, él también tomó la noticia muy mal.
— ¿Si? Pues no parece —gruñí y te mostré lo que escribí.
— Ino, es verdad. Lo hubieras visto. Él estaba casi tan devastado como yo. Todo mundo sabíamos que él te quería...
— Creo que no me quería lo suficiente —suspiré con tristeza y escribí—. ¿Sabes? Pensé que el día de mi cumpleaños seria el día en que por fin se me declararía. Y mira lo que pasó, yo estoy muerta y el sale con Ten Ten, ¿que no ella estaba súper enamorada de Neji?
— Si, pero Neji empezó a salir con Temari, la chica que viene de Suna —nos informó Karin—. Ay, Sakura, de verdad que no sabes nada de lo que ha pasado en la escuela, ¿verdad?
Negaste con la cabeza, claro que no sabías nada.
— Karin, danos un buen informe escolar por favor —pediste de inmediato.
Ella sonrió.
— Bien, ¿por orden cronológico o como sea?
— Como sea —declaramos al mismo tiempo.
— Ok, a ver... Bueno, Konan le puso los cuernos a Pain con Sasuke. Pain y Sasuke pelearon y Sasuke mando a Pain al hospital, pobre. Konan sigue con Pain. Shino ha estado frecuentando mucho a Ayame, todos dicen que están saliendo, pero ya saben, Shino no dice nada, así que, quien sabe, yo creo que están en la faceta de más que amigos pero sin ser novios. Karui ya no sale con Hisame, era su novio de la universidad, ¿no? Bueno ya no salen. Él ha ido a buscarla varias veces, pero ella nada más no. Ayer nos enteramos de que Hinata tiene desde el verano saliendo con Kimimaro, ¡en serio! Ya ven que el semestre pasado hizo un trabajo con Juugo y conmigo, pues de ahí se empezó a juntar mucho con Juugo, y como el mejor amigo de Juugo es Kimimaro pues se conocieron, y miren, ahora salen. A ver... Oh, sí, el imbécil de Suitgetsu por fin termino con la zorra de Kin, gracias al cielo, el estúpido tiburoncito me cae de la patada pero se merece algo mejor, esa vieja se acostaba con cualquier imbécil que tuviera algo entre sus piernas. Y bueno, los Sabaku entraron a finales de septiembre. Son dos hermanos, un chico y una chica. Temari está saliendo con Neji desde hace como un mes. Su hermano, Kankuro, no está saliendo con nadie, pero a mí no sé, se me hace que o le gusta Ten Ten o Tayuya, la del 2-C. Y pues Ten Ten tiene apenas una semana con Takumi. Y creo que esas son todas las novedades que hay —término de decir Karin—. Oh si, y Kakashi-sensei se acaba de comprometer con Shizune-san, la recepcionista, la que es muy amiga de Tsunade-sama.
— Si, y te faltó que tú y Naruto están saliendo juntos —dijiste con una sonrisa—. Y lo de Sasuke esta como de otro mundo. Ni por la cabeza me pasaba que le gustaba salir con chicas comprometidas, bueno no de casarse, si no de que ya tienen a alguien.
— Si, bueno, es que eso ya lo había dicho —se sonrojó—. Si, nadie hubiera pensado eso.
— Por eso dicen que los más seriecitos son los más cabroncitos —canturreé.
Ah, tantas cosas habían pasado en tan sólo dos meses. Y de todo me, digo, nos habíamos perdido. Oyendo todo eso me sentí tan...Desubicada. Es que yo no debería de estar muerta, yo debería de seguir viva. Debería de estar empezando a salir con Takumi y... ¿Kakashi-sensei se comprometió? ¿Desde cuándo estaba saliendo con Shizune-san?
— Amm, Karin, ¿Kakashi-sensei, comprometido? No me la creo, pensé que sería el eterno soltero —declaré más que sorprendida.
— Si, bueno, todos pensábamos eso —concordaste al leer lo que había escrito—. Digo, es Kakashi-sensei. ¿Saben lo que se retrasará el día de la boda? No si Shizune-san le tendrá que decir que la boda será tres horas antes para que llegue en tiempo.
— O que vaya vestido de novia, ya ven que dicen que las novias siempre se tardan —sugerí y tú lanzaste un cojín a donde estaba, el cual golpeo mi cabeza—. No entiendo cómo es que me pudiste dar —te aventé el cojín de regreso.
— Costumbre —sonreíste tan altanera como sólo tú podías.
— Me encantaría tener una amistad como la de ustedes —la mirada de Karin era tan dulce y tierna que casi me hizo gritar ¡Kawai!
La verdad no entiendo como pudimos odiarla tanto cuando recién entró y se le pegó tanto a Sasuke. Ah, sí, es que tú todavía morías por él y yo de nuevo era tu mejor amiga. Pero de verdad que Karin era todo lo contrario a lo que siempre habíamos pensado. De verdad que el no conocer a la gente y juzgarla sin más esta del asco.
— Lamento que antes no hayamos hecho nada para acercarnos a ti, para intentar conocerte, eres una gran chica y no lo vimos —la miraste totalmente apenada.
— Eh, que yo no me acerqué porque soy una súper amiga que odia a las chicas que su mejor amiga odia —me defendí o intenté hacerlo—. Está bien, también soy culpable, perdón.
— No hay porque pedir perdón, cuando alguien no te agrada no te agrada —Karin sonó completamente comprensiva, aun así se le notaba triste. Creo que la palabra odia no había sido la mejor que había usado.
— En realidad no es como que te odiaba —dijiste rápidamente—, sólo no me agradabas —te encogiste de hombros— y eso no estaba bien. Ni siquiera me tomé la molestia para saber qué clase de chica eras, sólo supuse y me precipité.
— Si, como siempre haces tú —reí—. A mí me dejó de hablar y eso que fui la que hizo que tuviera confianza y amigos, ¿puedes creerlo?
Chillaste los dientes y mandaste una mirada molesta a donde yo, cualquiera diría que si podías verme.
— Es que yo había estado siempre enamorada de Sasuke, y llegaste tú, tan bonita, y hacías de todo para estar cerca de él y llamar su atención, y entonces yo pensaba que eras una chica molesta y fastidiosa...
— Igual que tú y yo —canturreé, otra vez me fulminaste—. Bien, me callo.
— La verdad es que yo odiaba a cualquiera que se le quisiera acercar a Sasuke, porque, bueno, yo estaba enamorada de él, y... Lo lamento.
— No tienes que lamentarlo, ya te lo digo, si alguien te desagrada pues te desagrada. La verdad tu no es que fueras mi persona favorita —sonrió—. Y además nunca es tarde para comenzar. Podemos comenzar a conocernos, ¿no creen? Este puede ser el comienzo de una grandiosa amistad.
— Bueno, yo que tú lo pensaba en ser amiga de Saku, tiene cierta tendencia a hablar como perica sin control, o y aparte sus personas favoritas siempre mueren, no sólo yo, todas sus mascotas han muerto misteriosamente, ella dice que nunca se le ha comprobado nada.
— Eso no es gracioso, Ino —gruñiste—. Además tú no eres mi persona favorita.
— Si, aja, lo que digas —le guiñé un ojo a Karin—. Loca total, lo bueno es que yo no soy su persona favorita, eh, que si lo fuera, imagínate como se hubiera puesto.
— Eres mi persona especial —sonreíste—. Pero, Karin, tienes todita la razón, creo que será el inicio de una gran amistad. ¿Y qué les parece si voy por algo de tomar y algo de comer? ¿Para ti un vaso con aire, Ino?
— Já já, graciosita... Ash, no sabes las ganas que me dan de comer —gruñí.
— ¿Te da hambre? —Karin se sorprendió, se acomodó los lentes y se me quedó viendo fijo.
— Amm, nop, pero ahora que no puedo comer se me antojan muchas cosas... Ah, es que cuando estaba viva siempre estaba haciendo dieta, así que no probé muchas cosas, y ahora que no puedo comer pues quiero probar todo lo que no probé —hice un puchero.
— ¿Y ya intentaste comer? —Caminaste hacia la puerta—. Voy y vengo ok, te traeré algo rico para ver si te lo puedes comer, si no sufrirás viendo como Karin y yo si podemos —te burlaste y saliste de la habitación.
El celular de Karin sonó al instante de tu partida.
— Es Naruto —me informo tratando de ocultar una sonrisa.
Se le veía tan enamorada, que lindo era eso. Leyó el mensaje de Naruto y lo contestó rápido. Dejó el celular sobre la cama.
— ¿Qué te dijo? —me acerqué más a ella.
— Que ya sabe que vamos a hacer el domingo. Ah, es que el domingo cumplimos un mes y quiere que hagamos algo especial y así —se sonrojó totalmente.
— Oh, entonces Naruto es un romántico, que lindo —me acomode el mechón de mi fleco—. ¿Cómo es de novio? No es que quiera ser chismosa ni así, pero, me da curiosidad, la verdad. Es que, bueno, Naruto siempre ha sido a veces medio tonto y es súper hiperactivo, y es un muy buen amigo de casi todo mundo porque es súper carismático y así, y la verdad es bastante infantil, pero es buen chico, aunque no me lo imagino de novio de alguien.
Karin me regaló una sonrisa de oreja a oreja.
— ¿Te digo la verdad? En un principio yo pensaba que Naruto era gay —solté una carcajada—. No te rías, es verdad, es que siempre se la pasaba (bueno y se la pasa) "Sasuke, esto, Sasuke lo otro y Sasuke, Sasuke, Sasuke". Y antes de que le hablara pues andaba detrás de él como un oso tras la miel.
— Bueno, Naruto no esta tan peludo y Sasuke no es tan dulce —mofé.
— Si, tienes razón, ese ejemplo no queda —también rio—. Pero también, pensaba que era un gritón e insoportable, y la verdad casi ni lo tomaba en cuenta, y además creía estar enamorada de Sasuke así que, bueno, Naruto era casi un cero a la izquierda.
— Un cero a la izquierda muy gritón y notable —la interrumpí.
— Sí. Me deshice de aquella tonta ilusión de que Sasuke sería el amor de mi vida y me deprimí un poco. Y entonces Naruto se acercó a mí, tan lindo, con su energía espiritual tan cálida y alegre...
— ¿Energía espiritual? —preguntaste al entrar en tu cuarto con una bandeja en la mano.
— ¡Maldita bruja! —Grité y de inmediato Karin giré— No es para ti —moví las palmas rápidamente—, le digo a esta frentona que mira lo que trae —señalé en un berrinche.
Tú, como era de esperarse, y ya que tu depresión había quedado de lado —gracias al cielo, que no soportaba verte así—, llegaste con una bandeja llena de deliciosos pastelillos, seguramente eran de Caprichos, además subiste con unas malteadas de fresa y vainilla que seguramente tu hiciste.
— Se ven bien, ¿no, Ino? —pusiste esa mueca que se suponía era una sonrisa malvada.
— Ok, entonces hay que ver si puedes comer o no —propuso Karin de inmediato, sonando más suelta y relajada.
Te acercaste con la bandeja y la pusiste en el suelo, donde te sentaste.
— Tírense, espárzanse, déjenlas caer —moviste las manos para que te imitáramos.
Me tiré de inmediato al suelo y después me estire por la tablet que la dejé sobre la cama. Luego Karin también se sentó en el suelo y se quedó recargada en la cama.
— Bien, pues adelante, Ino, como soy buena te dejaré que escojas el que quieras tu primero.
Me quede mirando fijo los pasteles. Estaba el de queso con fresas encima y bañado de chocolate líquido, se veía tan rico. Pero el de tres leches con kiwi, piña y durazno me hacía ojitos. Y el de chocolate y flan con ralladura de chocolate blanco encima y cerezas... ¡Difícil decisión, sobre todo si no sabes si te lo vas a poder comer o no!
Sin decir nada me apuré a tomar el de queso, agarre un tenedor, lo hundí en el pastel y después lo llevé a mi boca... ¡Estaba riquísimo! Wow, que ahora sí que entendía a Goku cuando viene para el torneo en la tierra...
— ¡Está buenísimo! —Exclamé— Uy, creo que me voy a comer lo de ustedes —tomé la malteada y le sorbí un largo trago por la pajilla.
— Ino puerca, vas a ponerte tan gorda que hasta te voy a poder ver —dijiste con malicia.
— Si, pero lo gorda se quita con ejercicio, lo fea y frentona no —contraataqué.
Karin se rio de nosotras. Comenzaron a comer y entre bocado y bocado estuvimos platicando, peleando y oyendo a Karin hablar de la escuela. Abrí mi facebook, mi twitter, mi msn y mi correo. Me entraron las ganas de contestar a las publicaciones y mensajes, pero claramente no lo hice.
Karin se marchó a las 8:30 pues tenía que estar temprano en su casa. Tu y yo nos quedamos un rato más platicando y riendo de lo patéticas que fuimos todo ese tiempo —dos meses que parecieron ser eternos—.
Estábamos tiradas en la alfombra que está en mitad de tu habitación, frente a tu cama, oyendo música de los Beach boys, grupo que nos empezó a gustar gracias a tu hermano. Movíamos la cabeza al ritmo de "California girls" cuando tu mamá entró a la habitación. Como me gustaba su cabello rosa pastel y sus ojos azules.
— Por la tarde me... —se quedó callada— ¿Estás bien?
Levantaste la cabeza y frunciste el ceño.
— Si, ¿por qué?
Estuve a nada de darte un zape, ¿cómo que por qué? Tonta.
— En la tarde me hablaron de la escuela, no fuiste —dijo en un tono serio aun así no te regaño.
— Mmm, si, lo siento, no volverá a pasar, es que, bueno, no fue un día lo que se diga exactamente bueno o por lo menos no la mañana —usaste ese tono de niña triste y regañada que ya me sabía de memoria.
— ¿Y ya te encuentras mejor? —preguntó con preocupación.
— Si —miraste de reojo a donde creíste que estaba—, mucho mejor. Y no te preocupes, no necesito ir al psicólogo.
— Ok, ya veremos eso. Por cierto —dijo antes de darse la vuelta para salir de tu cuarto—, ¿dónde está tu hermano?
— ¿Takumi?
— Si, Tetsu tiene prácticas de noche en el hospital.
— Ah, fue a acompañar a... su novia.
Tu madre asintió y salió de tu cuarto cerrando la puerta tras sí.
— Oye, Ino, no es que no este súper feliz porque este aquí, pero no sé porque pero me siento súper cansada.
— Tu feo rostro lo dice todo —me levanté, terminé de escribir—. Acuéstate a dormir, mañana tienes trabajo y escuela.
— Tu, ¿a dónde iras?
— No te preocupes, mañana nos vemos, ¿ok? —te entregue la tablet.
— Pues sería bueno que si nos pudiéramos ver, o yo a ti mejor dicho... Ino, ¿te quedarías hasta que me quede dormida?
Te metiste a la cama, yo me recosté a un lado. Las dos cantamos las canciones de tu Ipod hasta que al final ya no te escuchaste.
Salía de tu habitación por la ventana que daba hacia la calle, aun tarareando "Sloop John B", cuando vi a tus hermanos llegar a tu casa. Tetsu venia discutiendo con Takumi. Bajé de un salto y me dispuse a oír.
— ¡TAKUMI! —Gritó Tetsu muy enojado— ¿Cuándo vas a dejar de hacer pendejada y media?
— Cuando se me pegue la gana —contestó Takumi más que altanero. Olía a alcohol.
Takumi odiaba el alcohol, ¿por qué había tomado? Se dio la vuelta dispuesto a dejar hablando sólo a Tetsu.
— Takumi, te estoy hablando —dejó caer su mano con fuerza en el hombro de él.
Takumi reaccionó violentamente, se giró y estampo su puño con rudeza en el rostro de Tetsu. Tetsu contestó el golpe de inmediato y le dio en las costillas. El ruido del golpe se escuchó horrible. Después de eso una lluvia de golpes entre ambos empezaron. Tu madre salió y los separó.
— ¿Qué les pasa? ¿Por qué se estaban peleando? —gritó totalmente consternada.
Takumi se soltó bruscamente de su agarré y entró en la casa. Yo lo seguí.
— Lo encontré tomando afuera de un súper mercado con Deidara y Sasori...
Alcancé a oír que le decía Tetsu a tu madre.
Takumi entró enojado a su habitación. Cerró la puerta de un azote, que bien me hubiera dado en la cara si no fuera porque la atravesé, y se tiró en la cama. Segundos después se levantó y le puso el seguro a la puerta. Volvió a tirarse en la cama y de varios manotazos limpio la sangre que emergía de su boca y de su nariz. Luego tocó su costado derecho y gimió despacio por el dolor. Sacó de su bolsillo izquierdo su celular y sus audífonos. Puso música a todo volumen y cerró los ojos.
Lo observé por un rato hasta que no pude más y me recosté con él. Me coloqué de lado, dejando mi cabeza sobre su pecho y rodeando su cintura con mi brazo. Su respiración era calmada y relajada. El boom boom de su corazón era la melodía más hermosa que podía escuchar. Levanté mi vista hacia su cara, él ya estaba dormido. No le importaría que durmiera a su lado, ¿verdad? Bueno, que lo intentara hacer puesto que nunca había dormido desde mi muerte.
Mis ojos se sintieron pesados, la inconciencia y el mundo donde los sueños gobiernan clamaban porque fuera hasta a él, y cuando estuve a punto de hacerlo algo realmente mágico sucedió. Los brazos de Takumi me rodearon y de sus labios un "Ino" se escapó. Mis ojos se abrieron de par en par. Levanté como rayo la vista hacia su bello rostro y lo encontré dormido. Después miré nuestros cuerpos, él me tenía realmente atrapada en un abrazo al suyo y yo en uno al mío. Mi corazón aumento de tamaño. Me acomode mejor en él y con una pequeña esperanza y una gran sonrisa busque el camino al país de los sueños, donde él sería el protagonista de todos.
...
Bien, ¿y que les parecio? A mi me gusto, no se ustedes, pero diganmelo en un review, ¿si? Ok, si no quieren no xD
Bueno, pues ya vieron, digo leyeron. El capitulo en si no es tal vez muy trascendental, de hecho esta como sencillon, pero se me antojaba algo asi. Es que queria que se conociera a la familia de Sakura, y que se notara que la amistad con Karin pues crecera practicamente como planta con quimicos para el crecimiento, y lo que siente Ino por Takumi.
Los proximos capitulos estaran calmados, con escenas, por asi decirlo normales, porque bueno el dramatizmo se hara resente y es mejor no hacer sufrir a las protagonistas en todos los capitulos.
Creo que es todo, si quieren darme consejos o sugerencias pues con mucho gusto las recibo, cuidense y diganles a sus amigos de mis fics xD Jajajaja, chaito!
