Disclaimer: todo pertenece a BioWare.

Advertencias: Situado durante Mass Effect 1, ligeros spoilers pre-Ilos.


Moriría por vos (Amaral)

Casi. Había podido rozar sus labios, había sentido su corazón desbocarse al unísono del suyo, había estado a punto de conseguirlo y se había quedado en un casi por culpa de su inoportuno amigo. Tras su encuentro con Shepard, Kaidan se había encerrado en su camarote, mitad avergonzado mitad frustrado. Lo que más le carcomía era la ducha fría que había necesitado; y, además, una de las largas. Era ya muy tarde y sus compañeros estaban dormidos cuando se arriesgó a salir a por algo de cenar. Quería evitar a Shepard a toda costa, porque no sabía si sería capaz de controlarse si la veía en aquel instante.

Pensando que estaría sólo, avanzó con pasos suaves hacia el comedor. Todo parecía desierto hasta que llegó y se la encontró de frente, de pie apoyada contra la mesa del comedor y con un café en la mano. Shepard alzó la vista inmediatamente, casi antes de que Kaidan pudiera poner un pie en el comedor, y a Kaidan le dio un vuelco el corazón. Definitivamente, contenerse supondría la mayor prueba de fuerza de voluntad que jamás hubiera realizado.

-¿Cenas conmigo? –preguntó Shepard, rompiendo el silencio. Kaidan asintió con una sonrisa. Sacaron las sobras de la cena y prepararon la mesa en silencio. Kaidan iba a coger algo de beber cuando Shepard le hizo un gesto para que le acompañara hasta la despensa en silencio. Kaidan obedeció, y vio que Shepard sacaba de entre los rincones una botella de champán.

-Para una ocasión especial –dijo ella, guiñando un ojo. Kaidan sonrió.

Sentados ya a la mesa, abrieron la botella y brindaron.

-Por la victoria –dijo Kaidan.

-Por nosotros. Por la vida –brindó Shepard-. Porque esta no sea la última cena para los dos.

Cenaron un rato en silencio hasta que Shepard lo cortó.

-Me siento como Nicholas Cage en iLiving Las Vegas/i -comentó. Kaidan la miró con extrañeza-. ¿No la has visto?

-No –respondió con suavidad. Sirvió dos copas más de champán y le dio un trago a la suya.

-Es una película muy antigua, no es raro que no la conozcas –dijo ella-. Ya conoces mi pasado, ¿verdad?

Kaidan asintió, atento.

-Cerca de donde actuábamos había un cine muy viejo con un proyector antiguo y un par de películas que solíamos ver para entretenernos en invierno. Una de ellas era iLiving Las Vegas/i.

Shepard guardó silencio, y aunque no parecía dispuesta a decir nada más Kaidan estaba contento por haber descubierto algo nuevo de su comandante. Siguieron bebiendo incluso cuando acabaron la cena, hasta terminar la botella. La temperatura parecía haber ascendido y Shepard tenía las mejillas sonrosadas; Kaidan no estaría mucho mejor.

-Será mejor que nos vayamos –dijo Kaidan, alzándose con dificultad.

-¿Tienes algún plan más allá de esta cena, teniente? –preguntó ella, con sorna. Aún así se levantó y se puso a su lado.

-Ninguno. Me siento como si fuera nuestro último día en la Tierra. O bueno, en la galaxia –rió él. El efecto del alcohol le nublaba el raciocinio.

-Sí –afirmó ella. ¿Cuándo se habían acercado tanto?- Es un misterio hacia donde nos lleva la noche, ¿no crees?

Y ahí estaban otra vez. Ella casi recostada sobre él, él casi rozando sus labios. Sus alientos se entremezclaban, y olían a alcohol y a miedo y a expectación. A Kaidan le temblaban las manos y podía sentir el pulso acelerado de Shepard por los latidos de su corazón.

-Puede que sea por tu voz –murmuró Kaidan. Hacía rato que había dejado de pensar-. Puede que sea el licor; o quizás son tus ojos verdes que me tienen hipnotizado. No sé qué es, pero sé que esta noche moriría por ti –susurró contra los labios de Shepard. Ella sonrió.

-Ésta y todas las demás.

Kaidan vio a Shepard alejarse. Era cierto. Moriría por ella, ayer, hoy y siempre; y todo el miedo que sentía, las dudas que le atenazaban, todo, desapareció. Sonrió. Era el momento de perder por completo la cabeza.