Bueno, ya he vuelto a la semana y un día del primer cap. Quisiera deciros que voy a subir caps TODOS LOS MIÉRCOLES, para que os quede claro. Me han animado mucho los reviews que me habéis enviado, me han ayudado para escribir este nuevo cap. Gracias a Laura9914 y a Lord Yavetil por darme esperanzas para escribir mi segundo cap, ya que el primero fue un poco "mierda"... Para que lo sepáis, aquí ya se encuentran Robin y Zoro y hay un poco de romance, espero que les guste mi pequeño fic. Este cap es mejor, de verdad.

Bueno, ya sabéis: One Piece no me pertenece, es de un tal Eiichiro Oda; un genio, el tío.

Y la respuesta de la adivinanza del anterior capítulo es esta, no es que sea muy buena pero da lo mismo. Esta es la respuesta:

PREGUNTA EN DIMINUTIVO:

¿Qué es una sombrilla?

~La sombra de una personilla~


TACIHILA

CAPÍTULO 2. LINCE VELOZ Y GUSANO FOFO

Robin corría ladera abajo con una única preocupación: que los hombres a los que había descubierto no la atraparan. No había entendido muy bien sus palabras, pero sí que hablaron de un tesoro de nombre extraño y de que planeaban hacer daño a los indios. Y estaba segura de que, si la cogían, no iban a tener compasivos. Y ellos iban armados.

Cuando Robin llegó a aquel rincón del mundo con su padre, pensó que sería como estar de vacaciones. Desde el primer momento le gustaron el paisaje y el aire puro de aquel lugar. Luego, mientras su padre trabajaba en lo suyo, realizando una película documental sobre los indios pieles rojas, ella se fue a dar una vuelta por los alrededores. Solo un paseo. Pensó en ir a la mina abandonada. ¡Tal vez sería una mina de oro!

Pero solo encontró a tres desaprensivos que ahora la perseguían sin piedad.

«¿Cómo podré escapar? ¿Hacia dónde debo huir?», se preguntaba sin dejar de correr.

Cuando vio a sus amigos los animales, no se lo pensó dos veces. Se metió en medio de la manada. Seguramente allí no la encontrarían.

Eran más de cien toros enormes. Sin embargo, tenían los cuernos más pequeños que los toros y el cuerpo cubierto por pelo rizado, como el de las ovejas, pero de color marrón. Eran bisontes.

-Wichmunke...

Antes ya había oído es palabra. Pues la pronunciaron los tres bandidos, pero ahora le extrañó que la dijera un bisonte.

-Wichmunke...

«¿Quién habla? ¿Tal vez el jefe macho, tal vez una hembra amistosa? ¿O acaso le cría que se desliza encorvada entre las patas de los mayores?», se preguntaba Robin.

Pero ¡qué extraña cría de bisonte era aquella! Dos de sus patas calzaban mocasines y las otras dos eran manos. Manos de alguien que andaba a gatas cubierto con piel de bisonte.

-Wichmunke... -dijo Robin, para así llamar más la atención.

Era un muchacho de su misma edad, con una melena brillante y suelta, lo extraño era que a pesar de ser indio tenía el color de pelo verde. Pero le resultaba diferente y bonito. Su piel tenía el color cobrizo y en su frente se destacaba una franja de pintura blanca.

-Hao! (hola) -dijo el muchacho, levantando la mano al verla.

-Hao! -repitió Robin, imitándolo.

El joven indio y Robin se miraron a los ojos, en silencio, como si quisieran leer sus pensamientos. A Robin le encantaron los ojos negros y brillantes del muchacho. Y a él le gustaron mucho los ojos azules de Robin.

Los bisontes seguían a su alrededor comiendo, resoplando, rumiando... Pero, por un instante, el ruido que hacía la manada se desvaneció y, como obedeciendo a una señal, los dos miraron hacia el cielo.

-Wambli -dijo el chico, señalando hacia arriba.

Y Robin se fijó en las plumas que adornaban su cabeza; blancas y negras plumas de águila.

-Águila -repitió Robin.

Y los dos comprendieron que wambli y «águila» significaban lo mismo.

Entonces, Robin aprovechó para conocer el significado de otra palabra.

-¿Qué quiere decir «Wichmunke»?

-Es el Dios del Arco Iris.

Y durante un instante se quedaron en silencio y se miraron a los ojos. Robin sintió el deseo de acercarse al muchacho, que había dejado caer al suelo la piel de bisonte, y contarle que la perseguían y que...

Pero de repente... una masa peluda apareció rodando entre los dos.

-Hao! -dijo mientras se incorporaba.

Era un muchacho con la barriga hinchada, cualquiera diría que estaba gordo, había tropezado y daba botes como una pelota. Robin sonrió y le dio un par de besos.

-Hola, me llamo Robin.

Los dos indios se miraron extraños.

-Eso no es un nombre de persona.

-¿Ah, no? Y tú, ¿cómo te llamas?

-Mi nombre -dijo orgulloso el muchacho de la melena verde- el Lince Veloz.

-Y el mío -dijo el hinchado-, Gusano Fofo.

Robin tuvo un ataque de risa.

-¿Y esos son nombres?

-Claro que sí -explicó el más apuesto- Cuando él nació, su madre estaba comiendo una manzana de la que salió un gusano gordinflón. Por eso decidió llamarlo así, de cara a los demás.

-¿Qué significa eso?

-Todos tenemos otro nombre que conocen únicamente nuestros padres -explicó el muchacho, contento porque podía contar las costumbres de su pueblo-, pero es un nombre secreto.

-¿Y qué pasaría si lo conocieran los demás?

-Entonces perderíamos el alma y, después de morir, no podríamos ir a la gran pradera de caza que está en los cielos.

Robin se quedó pensativa. No estaba mal tener dos nombres. Era una forma de guardar para siempre un secreto.

-¿Y a ti por qué te llaman Lince Veloz?

-Porque cuando nací, mis padres vieron un lince cerca del tipi. Pero el lince salió corriendo como un rayo en cuanto me oyó llorar.

Robin quiso que la bautizaran de nuevo.

-Tú, Lince Veloz. Tú, Gusano Fofo. Pero ¿y yo?

-Es sencillo, tu vestido es de color violeta y estás en la pradera. Serás «Violeta de la Pradera».

Arriba, el águila real continuaba planeando, en círculos cada vez mayores. Abajo, la gran manada de bisontes se desplazaba lentamente hacia el oeste. Y no muy lejos de allí, los tres bandidos continuaban la búsqueda de la niña con sus armas cargadas.

Pero Robin no se acordaba de ellos, disfrutaba de su nuevo nombre, que le gustaba, y mucho.

-Violeta de la Pradera -exclamó feliz.

Continuará...


Bueno, ya he acabado con el segundo capítulo, espero que os esté gustando mucho. Lo de violeta lo pensé porque a Robin le gusta el morado y sus derivados, pero yo pensé "¿Morada de la Pradera? ¿Púrpura de la Pradera?" Y ninguno encajaba, menos mal que mi hermana me ayudó con el violeta.

Y sí, lo los nombres de Lince Veloz y Gusano Fofo los tenía bien claros que los iba a poner, pero la historia de porqué se los pusieron me costó mucho inventármelo. Era bastante difícil, pero al final se me ocurrió y menos mal que pronto. Por si no os acordáis del resumen, Zoro es Lince Veloz; y Gusano Fofo Luffy.

Y bueno aquí os dejo la siguiente adivinanza, sí ya se que son muy malas y que mejor sería que me deis una paliza y que me calle, pero lo sigo haciendo igualmente:

EL LADRÓN DEL TIEMPO:

¿Sabes qué condena de cárcel se le puede

poner al que roba un calendario en un año bisiesto?

Sin más, espero les haya gustado este pequeño escrito, ya saben, los reviews son gratis, siempre bienvenidos, pero sobre todo, me alegran mucho el día.

Nos leemos ^^

Fatima-swan