Aquí vuelvo con el capítulo 3 de este pequeño fic, ya sé que es muy corto, pero es lo poco que mi imaginación puede hacer. Me han animado mucho los reviews que me habéis mandado, doy las gracias a: Lord Yavetil, Zu Robin Kato, Laura9914, CrisGC,

Bueno, ya sabéis: One Piece no me pertenece, es de un tal Eiichiro Oda; un genio, el tío.

La respuesta de la adivinanza anterior es esta:

EL LADRÓN DEL TIEMPO:

¿Sabes qué condena de cárcel se le puede

poner al que roba un calendario en un año bisiesto?

~Doce meses y un día~

...

TACIHILA

CAPÍTULO 3. NIÑA BLANCA SIOUX

Robin estaba tan emocionada con su nuevo nombre que solo por la inquietud de los bisontes percibió que sucedía algo.

-Nos tenemos que ir de aquí -le dijo Lince Veloz, tirándole de la ropa. En ese momento, ambos vieron que tenía un desgarrón- ¿Cómo te lo has hecho?

-Luego te lo explico. Ahora vámonos, deprisa.

Robin quería marcharse cuanto antes porque, cuando se agachó, le pareció ver entre las patas de los animales los pies calzados con botas de los hombres que la estaban buscando. Estaban aún lejos, pero si no se daban prisa, la cogerían.

Lince Veloz la condujo hacia donde tenía su caballo; Gusano Fofo hacía tiempo que ya había montado en el suyo y los aguardaba impaciente.

El caballo de Lince Veloz era un precioso mustang, mientras que el de Gusano Fofo era un simpático poni.

-Los pta está nerviosos -dijo este último, azuzando a su montura para que le alejara allí.

Robin se cubrió con la piel de bisonte que antes había llevado Lince Veloz para que los bandidos que la buscaban no pudieran reconocerla. No le costó comprender que pta significaba «bisonte».

Pero otro peligro, mayor aún, los acechaba.

-Los pta son buenos, son los señores de la pradera, ellos nos proporcionan comida y abrigo. Pero cuando se enfadan, o cuando se asustan, son terribles... Entonces sucede... -Lince Veloz interrumpió su explicación.

-¡La estampida!

-Eso es. Vámonos. Sube.

Lince Veloz ayudó a Robin a subirse a su caballo, que, al notar el peso, relinchó. Cabalgaron alejándose de la manada. Para llegar al poblado debían dar un rodeo bordeando el río y la montaña, en cuyas rocas habían buscado oro los mineros hacía más de cien años.

Cabalgaron durante largo tiempo, y se habían alejado lo bastante, tanto de los bisontes como de los tres bandidos, para que la niña se sintiera segura.

Robin se encontraba a gusto abrazada a la cintura de Lince Veloz, notando su calor y su fortaleza. A pesar de ello, prefirió mostrar su independencia.

-Yo no puedo ir montada en el mismo caballo que tú -dijo.

-Tendrás que hacerlo -respondió el muchacho-, porque tú no tienes caballo.

-Quiero uno.

-En el poblado hay varios ponis. Allí podrás coger el que más te guste.

-No quiero un poni -respondió Robin, un poco caprichosa-. Quiero uno como el tuyo.

Menos mal que Gusano Fofo iba por delante deseando alejarse lo más posible del peligro, y no oyó las palabra de Robin, que podrían haberle parecido ofensivas para su montura.

Claro está que Robin no despreciaba a los ponis, le encantaban como todos los animales. Solo que... desde que había visto el caballo de Lince Veloz, se había enamorado de él.

-¿Te gusta mi mustang? -preguntó el muchacho sonriente.

-Mucho.

-No te lo puedo regalar, aunque quisiera. Un caballo es siempre para el que lo ha cazado.

-Pues cacemos un caballo salvaje.

-Pero ¿tú sabes cómo hacerlo, niña blanca?

A Robin no le hizo ninguna gracia que la llamara así y con cierto retintín le contestó:

-Tú me enseñarás, piel roja.

Lince Veloz se echó a reír, tan fuerte que Gusano Fofo lo oyó y se detuvo.

-¿Qué sucede? -preguntó cuando llegaron a su altura.

-Que Violeta de la Pradera quiere cazar un mustang. Y para eso, ella también ha de volverse «piel roja» como nosotros.

Lince Veloz sacó un recipiente de una bolsa que llevaba colgando de la cintura. Dentro había un líquido colorado. Cuando lo extendió por la piel de Robin, esta se volvió rojiza al instante.

-¿Qué es esto?

-Jugo de rucu mezclado con grasa de bisonte.

-¿Para qué sirve?

-Para disimular tu olor y que los animales te confundan con uno de ellos. También se usa para evitar que te piquen los parásitos que ponen huevos bajo la piel.

-Entonces, ¿ya podemos cazar un mustang?

-Vas muy deprisa, Violeta de la Pradera. Cazar un suktanka mustang es un asunto importante que no se puede hacer tan a la ligera.

En efecto, los suktanka (caballos) son tan importantes para el pueblo sioux que cazarlos es todo un ritual. La niña blanca de ojos azules debía respetarlo como una más.

-Yo tengo pinturas -dijo Gusano Fofo con orgullo, y mostró un saquito abultado en el que había frascos de cerámica tapados con pellejos y en el interior supuestamente habría pintura.

-Estupendo, así podremos convertir a nuestra amiga en una cazadora.

Lince Veloz rasgó el vestido de Robin, sacando una tira con la que le cubrió la frente. Luego quitó una pluma de su penacho y se la puso a ella.

Robin se sintió encantada. Se parecía cada vez más a aquellos nuevos amigos, y prometió que llegaría el momento en que se convertiría en una verdadera sioux. La caza de un caballo salvaje era como dar los primeros pasos para conseguirlo.

-Recibe sobre tu cuerpo los rayos de la tormenta, y que te vuelvan más rápida -le dijo Lince Veloz, mientras dibujaba unos rayos rojos sobre las piernas de Robin.

-Recibe sobre tu cabeza la luz del sol y que él ilumine tu camino -le dijo Gusano Fofo, mientras trazaba sobre su frente unas líneas amarillas.

-Recibe en tus pies estas plumas para que te den ligereza -añadió Lince Veloz, mientras sujetaba a sus tobillos dos plumas de ave.

-¿Ya está? -preguntó Robin impaciente.

-Ooo-oohey! (¡Es la hora!) Hoppo! (¡Vamos!)

-Violeta de la Pradera, escúchame atentamente -le dijo Lince Veloz, poniendo la mano sobre su corazón-. Todo lo tendrás que hacer tu sola, sin más ayuda que mis palabras. Recuérdalas cuando te acerques a la manada y tendrás éxito, niña blanca sioux.

Robin no pudo evitarlo y le dio un beso en la mejilla. Le encantaba eso de «niña blanca sioux» y le encantaba Lince Veloz. Pero como vio a Gusano Fofo un poco celoso, también a él le dio un beso.

Mientras los dos niños pensaban solo en la caza del caballo y Robin segura en compañía de sus amigos, tres individuos mal encarados, uno con los dientes de oro, otro con gafas de sol y el tercero, que solo tenía una oreja, también iban de caza. Pero en este caso se trataba de cazar a una persona. A ella.

Ya he terminado con mi tercer capítulo, espero que les esté gustando mi fic creo que os estará gustando tanto como a mí. Sé que es corto, pero aún asi espero que os guste.

Bueno mi tercera adivinanza os está esperando así que leedla e intentar resolverla:

PREGUNTA ALADA:

¿Sabes por qué los pájaros

van siempre volando hacia el sur?

Espero que os haya gustado este capítulo tanto como a mí (el romance empieza con pisotones). Sin más, espero les haya gustado este pequeño escrito, ya saben, los reviews son gratis, siempre bienvenidos, pero sobre todo, me alegran mucho el día.

Nos leemos^^

Fatima-swan