Tenía que hacer algo. Tenía que hacer algo… no podía dejar que se descubriera su secreto, porque sí, ahora sólo era esa chica morena pero si investigaban un poco y sabía que lo harían la delatarían a ella. Debía pensar en algo pronto.
- ¿Qué haces? ¡cómo te gusta llamar la atención! - se quejó pasando entre la multitud hasta ella.
Cleo la miró confusa, así que no dijo nada mientras Rikki seguía salvando la situación.
- Lamento las molestias, mi prima le gusta hacer estas cosas, siento haberte asustado… eh… -
- Miriam - contestó la chica que la había descubierto. - No sabía que Cleo tuviera primas -
- Eso, Miriam. Bueno, pueden volver a sus casas, mis tíos la reñirán cuando se enteren de lo que ha pasado. ¿Cómo pudieron creer que esto era real? se nota que es un simple disfraz - terminó riéndose.
La gente se disolvió poco a poco quedando sólo Miriam, Cleo y Rikki.
- Me has dado un susto de muerte, ¿sabes? ¡tengo una fiesta y debo estar espectacular, mosquita muerta! - gritó mientras se alejaba también.
- Gracias - murmuró Cleo una vez que nadie, excepto Rikki, podía oírla.
- Me conformaría con que guardases mejor tu secreto, la próxima vez no estaré para ayudarte - la reprendió molesta.
- Lo siento, yo… iba al estanque de la luna - explicó, pero Rikki la paró con la mano.
- No soy tu madre para controlarte, sal del agua antes que te vea alguien más.
Cleo le hizo caso y salió. Rikki usó su poder para que la cola desapareciera, en pocos segundos Cleo volvía a tener sus piernas.
- Por cierto, soy Cleo - dijo buscando su mano para estrecharla pero Rikki la apartó dejando a Cleo sorprendida.
- No soy amiga de alguien que se toma esto como si de una broma se tratase - contestó saliendo corriendo, no quería seguir ahí con ella. No se sentía cómoda siendo amable con alguien así, ella no era así.
Cleo no le dio tiempo a decir nada, porque a la vez que la chica rubia se iba, Emma venía corriendo hacia ella.
- ¡Cleo! ¿estás bien? me he enterado de lo sucedido, lo siento mucho… debería haber estado contigo, ¿cómo estás? - preguntó angustiada.
- Em, tranquila, todo salió bien gracias a una chica. También es sirena - explicó ante la incredulidad de Emma.
- ¿Cómo que también es sirena? -
- Usó su poder en mi, puede evaporar el agua. No sé mucho sobre ella pero estoy segura que también adquirió los poderes y la cola en Mako -
Emma abrió la boca para decir algo pero la cerró, era una de las pocas veces que no sabía qué decir. Agradecía que ni esa chica ni Cleo habían mirado a la luna para no levantar más sospechas y estar cuerdas.
- Por cierto, ¿qué hacías aquí? - preguntó cuando se dio cuenta de ese detalle.
- Pues… estaba paseando, ya sabes… - respondió insegura.
- ¿Paseando en el agua? permíteme que lo dude - replicó con desconfianza.
- Está bien, iba a Mako cuando todo pasó… ¿y tú? pensé que estarías en tu casa protegiéndote de la luna -
- Una de las chicas del equipo de natación en el que estaba me llamó para contármelo, pero no me cambies el tema. ¿Para qué ibas a Mako? -
Lewis interrumpió la respuesta, le relataron lo sucedido y él se calmó. Desde luego tenían que encontrar a esa chica, las había salvado de ser estudiadas por la ciencia o disecadas. Les haría falta alguien que pensara tan rápido y que además compartiera su secreto.
Rikki había ido a Mako, aprovechó que esa chica se había llevado tal susto que seguro que no iría esa noche. Sentía la llamada del estanque, del agua… podía ver el reflejo de la luna. Se acercó más mientras ese lugar se inundaba de magia. Estaba enfadada por lo de antes y la isla la ayudaba a calmarse.
Se sumergió mientras sentía la magia en su interior, no podía pensar con claridad pero no le importaba. Mako era simplemente perfecta…
Notó que su cola desaparecía y entonces se preocupó, pero antes de hacer algo volvió a aparecer. No sabía muy bien qué había pasado pero se sentía más poderosa que antes. Aprovechó para salir de la isla y volver donde había encontrado a Cleo, pero más escondida que ella.
Oyó jaleo en el Juicenet y recordó que Miriam, o como se llamase daba una fiesta ahora. ¿Querían fiesta? pues la iban a tener…
Salió a la superficie escondiéndose en uno de los barcos de la zona, mientras que miraba el local desde lejos. Cerró su mano mientras sentía cómo su poder y la influencia de la luna conectaban, al segundo, todos los que estaban bebiendo buscaron agua desesperadamente al quemarse y algunos objetos salieron ardiendo.
Veía cómo la gente se ponía más nerviosa pero aún no había terminado… localizó a Miriam y concentró su furia en ella, no iba a consentir que llamara mosquita muerta a ninguna sirena, aunque no conociera de nada a esa chica. Miriam empezó a buscar cómo refrescarse ya que Rikki subía su temperatura cada vez más.
- No lo hagas - escuchó una voz y paró para ver quién la había interrumpido.
- Tú no me das órdenes - respondió con molestia.
- No te he ordenado nada, era una petición y me alegro que pararas - Zane se sentó mientras no dejaba de observar a Rikki. - Las fiestas de Miriam siempre son un rollo, intuí que algo extraño pasaba y lo relacioné contigo, no ves una sirena todos los días - comentó divertido.
- Sino quieres ocupar tú su lugar, te recomiendo que te calles - volvió a sumergirse en el agua y se alejó de allí, ahora no tenía ganas de hablar con él. No quería ver a nadie, sólo dejar su vida y entregarse completamente al mar.
