Mundo real
Estaba pensando de nuevo en Kaien-dono. ¿Qué le diría él en esta situación? Él estaba realmente enamorado de su esposa, y Rukia les admiraba cuando les veía juntos, estaban tan compenetrados! Kaien-dono era su superior, pero la trataba de modo especial, siempre la ayudó a desarrollar sus habilidades, sin embargo no se imaginaba qué consejo podría darle ahora. Él no reparaba en hablarle de su vida personal, si había alguna moraleja que extraer de ello; como Rukia no había tenido nada que contarle al respecto, ésa era invariablemente una conversación de sentido único.
Le hacía falta Kaien-dono. O Nee-san. Fantaseaba con su hermana calmándola y consolándola en este momento. Ojalá la hubiera conocido… seguro que ella la defendería en este caso! O al menos… (tragó saliva), tendría un modelo de buena esposa en que basarse. "Arggg! No puedo hacerme a la idea, esto es una locura, muévete Rukia!"
Había llegado a la orilla del río esa mañana y llevaba medio día para arriba y para abajo desatando su furia. Creía que sólo necesitaba tiempo, o para elucubrar un plan de escape, o para aceptar su destino. Intentaría hacer lo posible por no tener que resignarse al Plan B.
Con una sensación de repentina prisa, se fue volando al lugar donde quería ir.
Sentada en el alféizar de la ventana de los Kurosaki, sonreía a medias mientras registraba el cuarto con la mirada. Todo seguía igual. Había cambiado algunos de los pósters de sus grupos de música favoritos, pero por lo visto, su vida continuaba sin sobresaltos. Eso la reconfortaba. Ichigo continuaría siendo el mismo, desde el día que le había conocido, irritante como era, hasta que cumplió con su deber y perdió los poderes de shinigami, no había cambiado nada. Intrínsecamente Ichigo. Por mucho que él no le diera importancia, ella sabía cómo se sentiría después de eso e intentó no interferir de nuevo. Por supuesto, los Capitanes le mantenían vigilado, pero ella declinó involucrarse en esa misión.
No podía sentir un gran reiatsu en la habitación como antes, pero se notaba la presencia de Ichigo. Se dio cuenta de que esto era una percepción humana: su olor, una prenda que le sonaba, la forma de colocar los lápices con la punta hacia arriba –"Como si fueran armas!"- Le había dicho una vez… Estaba cotilleando para ver si encontraba alguna diferencia y al abrir el armario se quedó boquiabierta: allí estaba un dibujo suyo pegado a la pared. Lo tomó en las manos y recordó que era una sencilla nota de hacía tiempo.
Cuando Rukia se recuperó y reapareció en el mundo real para luchar contra los Arrancar, Ichigo no se creía que fuera suficientemente fuerte para encargarse de los hollows ella sola e insistía en acompañarla a todos lados. A ella le parecía una impertinencia, podrían cubrir el doble de territorio entre los dos si se separaban y acabar más rápido! Así que cuando había sonado la alarma ese día, había salido sola y le había dejado la nota a Ichigo, que estaba ayudando a Yuzu con los deberes.
"Alarma de Hollow fuerza 2 en el norte de la ciudad. ¡Voy a divertirme un rato! Es broma, no te preocupes por mí, baka, volveré pronto"
Luego había dibujado a un Chappy con su cara de ojos azules pateando a un gran hollow debajo.
No sabía por qué habría conservado esa nota en concreto, pero le pareció muy dulce por su parte y algo se removió en su interior. Ichigo no era un sensiblero, se cuidaba mucho para reforzar su imagen dura y pasota, aunque todos veían que, en el fondo, era un buen chico. Y ella sabía que guardaba una foto de él de pequeño con su madre en la mesita de noche. Pero de ahí a… ¿tener un recuerdo de ella? Acaso la… ¿echaba de menos? ¿Habría hecho mal en no establecer contacto durante estos meses? "Bah! No creo que esté ofendido ni nada, Ichigo sabe que nuestros lazos no se deteriorarán con el tiempo, y si me hubiera necesitado, hubiera hallado la forma de encontrarme".
De todas formas, sintió el aguijonazo de la culpabilidad y devolvió la nota a su lugar. Ya era hora de ir saliendo, el instituto acabaría pronto y no quería perder la oportunidad de verlos a todos.
- Bueno chicos, me voy a trabajar. ¡Nos vemos mañana!
- Bye, Kurosaki-kun! […] Jo, Kurosaki-kun está más raro de lo habitual, no creéis?
- Ah, Inoue-san, yo pienso que está como siempre, ¿no? Le tiene que doler la ceja de tanto fruncir el ceño…
- Ishida-kun! Lo digo en serio, algo debe estar pasándole y no nos lo contará por las buenas…
- Mondainai, Inoue. Ichigo nos lo dirá si es importante.
- Ya, pero… AAAhhh! Si es… Kuchiki-san!
- (x3) Kuchiki-san!
- Hola a todos! Me alegro de veros tan bien :)
- ¡Rukia-chan! ¿Cómo es que has vuelto al mundo real? Oh, es una pena, Kurosaki-kun se acaba de marchar… si te das prisa aún puedes alcanzarle! Se emocionará al vert- "no puede verla, ups"
- No pasa nada, Inoue. Es mejor así. He venido porque quiero que me llevéis a ver a Urahara.
- ¡, etto… Kuchiki-san, etto…
- ¡No vengo a denunciarle ni nada parecido! Más bien, necesito un favor.
- OK, nosotros hemos continuado entrenando con él, así que sabemos dónde está, pero hemos intentado ocultárselo a Kurosaki, ¿de acuerdo?
Más tarde…
- Urahara Kisuke, cuánto tiempo.
- ¡Kuchiki-san! Me estaba preguntando cuándo volverías a echar un ojo por aquí, uhh, tengo entendido que vienes en son de paz, jeje, verdad? No?
- Así es, tengo que pedirte una cosa…
- Aaaah, lo que sea, y de la mejor calidad para ti, Kuchiki! ¿Vas a quedarte una temporada o vienes en alguna misión?
- Lo único que necesito es… un gigai.
- Mmm, verás, la cuestión es que sólo me quedan un par de ellos y ambos están deteriorados, no los podrás mantener por demasiado tiempo; además los estabilizadores llegarán con el siguiente encargo, o sea que por ahora-
- No pienso quedarme mucho. En todo caso, vendrán a buscarme pronto.
- ¿En líos, señorita Kuchiki?
- Sin preguntas, Urahara. ¿O empiezo a hacerlas yo también?
- Uyuyuy! […]
Me impaciento después de llevar un buen rato esperándolo. No sé si meterme en el armario a echar una siesta o salir a buscarlo. Casi me había decidido por saludar a sus hermanas y esperarlo en el salón, como una visita (su cara no tendría desperdicio), cuando lo oigo entrar en casa.
- ¡Por fin, Onii-chan! ¿Qué tal has pasado el día? ¿Quieres cenar con nosotras?
- Lo siento, Yuzu, hoy estoy muy cansado, me subo a mi cuarto. Déjame las sobras en la nevera, ¿vale?
"¿Por qué se me acelera el pulso al escuchar su voz?"
- Estás trabajando muy duro, Ichigo- le espeto nada más abrir la puerta.
- Ru… RUKIA!
- Ha, quita esa cara, baka, parece que hubieras visto un fantasma!
Los dos se quedaron mirándose con la complicidad que no se había perdido, la confianza que no se marchita, como si se hubiesen visto ayer por última vez. Por un instante, sintiendo el alma completa.
Tras charlar un momento sobre los amigos comunes, Ichigo nota que algo preocupa a Rukia y es la verdadera razón por la que está ahí y se ha molestado en alquilar un gigai.
- ¿Qué pasa, Rukia? Cuéntame por qué has venido entonces…
- Pues… es complicado- Rukia se levanta y empieza a pasear por la habitación, frotándose las manos, alterada. "¿Por dónde empiezo?"- Nii-sama me ha dado una noticia hoy, se supone que es un gran acontecimiento; humph, en realidad, han sido más de una nueva, ha habido varias sorpresas, y yo no me lo he tomado como debiera! Y, y, y… tendría que estar agradecida, sin embargo he actuado de forma horrible y me he escapado, y…!
- ¡Rukia! – Ichigo la cogió del brazo para obligarla a pararse en seco- Arrg, así no me estoy enterando de nada, enana! ¿Quieres calmarte y decirme qué te contó Byakuya?!
Nunca la había visto tan acelerada, él no la recordaba así. "¿Dónde está la educación Kuchiki? Me pregunto qué le habrá hecho… maldito Byakuya!"
- I- Ichigo… Estoy muy confusa. Nii-sama me ha revelado que soy la siguiente en la línea de sucesión del Clan Kuchiki y eso conlleva ciertas responsabilidades-
- Pero eso era de esperar, ¿no? Byakuya te estaba formando para ello, si no ¿de qué iban a servir todos los sermones y su actitud…?
- ¡No, Ichigo! ¡No era algo que me hubiera imaginado en mil años! Recuerda que fui adoptada por la familia pero no he nacido noble… y hay otras consecuencias…
- Rukia, ¡no dejes que eso te preocupe! –"¿De verdad era eso?"- ¡Lo harás muy bien! Además, no es como si tuvieras que asumir el puesto mañana, tienes mucho tiempo! ¿Desde cuándo te pones tú nerviosa por esas cosas? Je, no me vendrás altanera ahora con que tengo que llamarte Kuchiki-sama porque ni lo menciones, e-na-na!
- ¡Ichigo! ¡No lo entiendes! Lo que trato de decirte es…
¡Beep, beep, beep, beep! "¡La alarma Hollow!" -¡Rukia! ¡Tienes que ir! ¿A qué estás esperando? ¡Venga, sal ahora mismo, voy contigo!
Rukia le miró angustiada, no había sido capaz de aclarar nada y ahora tenía que irse sin él.
Se tomó su píldora gikongan y sin mirar atrás, saltó por la ventana hacia el cielo.
- AAAAHHH! ¿Dónde crees que vas, pyon? ¡Tú ni siquiera puedes verlo, mucho menos sentirlo! Tú te quedas aquí conmigo, la la ra la, ups, y ahí va tu brazo, ro-to […]
Podía percibir el increíble reiatsu de este hollow, era grande, "¿tal vez un Arrancar?", y también sentía otro pulso… "¿¡Renji?! ¿Le habrán enviado por el hollow… o a por mí?" Mientras corría a toda velocidad, decidió actuar como si no supiera nada aún, la prioridad era acabar con la amenaza, luego… ya vería.
- Some no mai, Tsukishiro!
Cuando localizó al hollow, Renji ya estaba enzarzado en plena lucha con él, había liberado su Shikai, pero era definitivamente un Arrancar fuerte y le estaba costando detenerle. La técnica de Rukia lo congeló e impidió que usara su sonido, permitiendo a Renji dar el golpe final.
- ¡Rukia! ¡Ah, gracias por eso! – Se acercó un poco- Oye… todos te están buscando en el Seireitei, si no me hubiera ofrecido como voluntario, creo que el Capitán habría venido en persona. Rukia, no sé qué estarás pensando, pero- ¡Cuidadoooo! ¡Rukiaaaaaa, detrás de ti!
- Ah, ¡por fin Rukia! ¿Te encargaste del hollow?... Nah, Renji! ¿Qué haces tú aquí? ¿Qué está pasando para que vengáis tantos?
- ¡Ichigo! Deja de sacudirme así, ¡idiota! Vine para ayudar a Rukia…
- Es verdad, ¿dónde está Rukia?
- Ella… resultó herida, la he llevado con Urahara-san…
- ¡Mira que eres inútil! ¡¿no habías venido a protegerla?! ¿cómo dejaste que la cortaran? Anda, vamos para allá, eres un debilucho, Renji…
- Ichigo.
- ¿Ein? Que te muevaaaas! Tenemos que llevarle el gigai a Rukia y me puedes explicar por el camino-
- Ichigo. Escúchame.
Abarai Renji
~150 años
Teniente del sexto escuadrón del Gotei 13
No sabía muy bien por qué, pero iba a ser duro hablar con Ichigo de esto. Lo quería decir de una vez y no volver a mencionarlo jamás. No obstante, era necesario hacerlo. Me preparé para su reacción, no quería pelear en este gigai. "Ahora o nunca"
- Ichigo, ¿te ha contado Rukia por qué apareció de repente en el mundo real?
- ¿eh? Nooo, bueno, estábamos hablando cuando la alarma sonó… Creo que estaba preocupada porque Byakuya le confesó que va a ser la próxima líder del Clan Kuchiki, ¡qué tonta! No?
- ¿Nada más?
- Ummm, intentaba decirme algo más, creo, pero no tuvimos tiempo de terminar la conversación… Hey, Renji, tenemos que ir saliendo, hay que avisar a Inoue, me lo cuentas luego si eso…
- El Capitán Kuchiki… -torcí la cara para no mirarle, quizá sí mereciera un puñetazo después de todo- me ha prometido la mano de Rukia!
- [!]
Habían pasado unos segundos y no había dicho nada, así que me giré pero no pude ver su expresión, el pelo le tapaba los ojos. Levantó su mano y… la posó en mi hombro.
- Bueno, eso tiene sentido. – "Ehhh! Entre todas las cosas…! ¿Por qué no alucina o algo?" – Je, tendrás que armarte de paciencia para aguantarla, Abarai – se dio la vuelta dirigiéndose a la puerta – Ahora, vamos.
- Espera, Ichigo! Ella… ella aún no ha respondido.
Y no dijo nada más hasta que nos pusimos en marcha, a paso humano, hacia la nueva tienda de Urahara-san. Le dije que Inoue ya estaba tratando a Rukia, la cual estaba inconsciente pero fuera de peligro. Me preguntó cómo había sido sorprendida y le narré lo sucedido: cómo el Arrancar parecía tener un sonido tan rápido que podía estar en dos lugares a la vez. Cuando acabamos con él, sin embargo, me di cuenta de que era la técnica Gemelos (aprendida directamente de un Espada), y fue la proyección quien hirió a Rukia. Entonces, le pedí perdón.
- ¿Por qué, Renji?
- Yo quiero proteger a Rukia. Tanto o más que tú. Te prometo que me haré más fuerte. La propuesta del Capitán…
- Calla ya, Renji. Lo he entendido antes, ¿sabes? Comprendo la decisión de Byakuya en confiarte a Rukia, tú eres el único shinigami capaz… bueno, si tiene que ser alguien, mejor tú, no?!
No pude replicar nada, era lo que me decía a mí mismo para convencerme de que era la solución más lógica, lo mejor para Rukia, y no una decisión egoísta por mi parte. Que yo fuera extremadamente feliz si lograba mantenerla a mi lado, era otra cosa…
En silencio, ya habíamos llegado.
- Voy a quitarme este gigai, tú puedes ir a verla mientras. – le pasé el cuerpo de Rukia, al cual le habíamos sacado el alma de reemplazo, porque ninguno queríamos oír los lloriqueos de Chappy, y mucho menos que escuchara nuestra pequeña conversación.
- Hai.
- Hey, Inoue, Urahara-san, min'na – si mantenía la mirada baja se darían cuenta- ¿alguien me puede explicar cómo es que la nueva tienda está a sólo un par de cientos de metros de la antigua y yo no lo sabía?!
- Oh, Kurosaki-kun! ¿Eso? Es el mejor sitio para esconderse, donde nunca buscarían, nadie pensaría que había vuelto al mismo lugar… Sado fue quien tuvo la idea, y se ve que funciona, jeje. Además, de este modo pudimos abrir una nueva puerta al espacio de entrenamiento en el sótano…
- ¿Te encuentras bien, Kurosaki? Rukia está por aquí…
No me había dado cuenta de lo tarde que se había hecho, sin embargo, cuando Inoue me dijo que me fuera a casa, que ella se quedaría a pasar la noche cuidando a Rukia y que ésta probablemente no despertase hasta la mañana siguiente, le respondí que no estaba cansado y me quedé sentado a su lado.
Estaba admirando lo pequeña que era, parecía muy delicada cuando estaba así dormida "Nada más lejos de la realidad, se pasa la vida gritando y pegando patadas por doquier". Se había cortado el pelo, estaba diferente, más… no sé, adulta, aunque ese mechón rebelde seguía cayendo sobre su frente. No sabía qué otras cosas habrían cambiado en la Sociedad de Almas durante estos meses, pero ella había venido para contármelo. Eso me hacía sentir… ¿especial?
Sí, tenía que admitir que teníamos una relación muy distinta a cualquiera que se pudiera forjar entre dos humanos. Ella me había cedido sus poderes al principio por una causa que los dos compartíamos, y por ella desarrollé los míos.
En una ocasión, Rukia le había dicho que sus lazos espirituales estaban unidos y por eso eran capaces de encontrarse con facilidad, sentir si el otro estaba en peligro y a veces hasta el dolor que sufrían.
Desde que se fue, había perdido esa capacidad y… la echaba de menos. Se sentía solo sin esa conexión, sin su mejor amiga, su aliada…
Se quedó dormido... y soñó.
- Ichigooo.
- ¡O-san! ¡Zangetsu! -A su alrededor, innumerables rascacielos lucían grises bajo la intensa lluvia que caía en su mundo interior. El viejo Zangetsu se apoyaba en su espada y parecía tener algo que decir.
- Ichigooo, levántate. No deja de llover, Ichigo, tienes que hacer que pare. Es hora…
- ¡Zan-Zangetsu… ¿Qué puedo hacer?- se sentía impotente- ¿por qué?!
- ¿Te has fijado alguna vez lo desiertos que parecen estos edificios, Ichigo? Mira bien: este espacio está poblado por la gente que amas, y los proteges con tu alma, de la que yo formo parte. Mi misión es protegerte a ti, aun cuando esté dormido en tu interior, soy tu poder. Pero falta alguien, Ichigooo-
Por las ventanas de cada estructura podía ver las caras sonrientes de todas las personas que le importan: Yuzu, Karin, su padre… su madre estaba allí! La llamó pero ellos no se percataban de su existencia. Chad, Inoue, Ishida… Tatsuki-chan, Keigo, Mizuiro… todos sus conocidos, humanos y shinigamis también: Renji, Toushiro, Ikkaku, Rangiku-san…
Alguien le estaba mirando fijamente desde una de las ventanas y le llamó por su nombre. "¡Ella! ¡Ella es…!"
- Sí, Sode no Shirayuki vive en ti también, Ichigoo.
- Es… "tan bella, se dice que es la katana más hermosa de toda la Sociedad de Almas… y es fuerte, implacable, cruel, fría como el hielo y la nieve que controla, distante…"
- ¿Y quién falta, Ichigoo?
- No… no veo a Rukia, Zangetsu. ¿Cómo puede ser que…?
- ¿…que Sode no Shirayuki esté aquí pero no su portadora? Cuando Rukia te atravesó con su Zanpakuto, dejó una parte de sí misma dentro de ti, pero sin Rukia para someterla, Sode no Shirayuki es tal como la has descrito. Está destruyendo el balance de este mundo. Rukia le templa el corazón; unidas ¿cómo son?
- Cuando luchan juntas, son…ummm
- Son elegantes, ágiles, justas, mucho más dulces… Ichigo, sé sincero, debes dejarla pasar, para mantener el equilibrio, debes traer a Rukia hasta aquí!
- ¡Zangetsu!
- ¡No desesperes, Ichigooo, y luchaaaaa!
Al amanecer, Rukia abrió los ojos y observó a Ichigo dormido a su lado. Tenía su diminuta mano entre las de él, le extrañó tenerle tan cerca, pero era agradable. Quería descansar un poco más así, aunque posando el índice en el entrecejo fruncido del chico pensó: "Ay que ver, Ichigo, ni siquiera durmiendo relajas esa cara…" Luego le pasó la mano por el pelo, entrelazando los dedos con esos indómitos mechones naranja; su pelo la fascinaba, y siempre había querido tocarlo, pero ni hablar si el susodicho estaba consciente…
Ichigo despertó con un escalofrío y aún sumergido en los restos del sueño, miró a Rukia como si la viera por primera vez. Sus grandes ojos azules le planteaban preguntas mudas y cuando sus labios formaron su nombre sintió miedo, miedo de perderla.
- Hey, Rukia. Bienvenida.
- I-Ichigo. ¿Cómo es que… te han traído hasta aquí? Deberían mantenerlo en secreto…
- Bah, es inútil tratar de no involucrarme. Dentro de poco, la Sociedad de Almas tendrá que darme permiso para cruzar de todas formas…
- ¿?
- … hay una boda a la que atender.
- ¡! – la sorpresa de Rukia era mayúscula; si Ichigo lo sabía, ¿quién podría…?
- Renji está aquí, y ha hablado conmigo.
Sabían lo que tendrían que decir ahora, Rukia confesaría su pánico, Ichigo la felicitaría entre bromas, luego se reirían y el tema perdería importancia. Sin embargo, ambos se quedaron callados.
- ¿Te acuerdas de Rurichio-hime?
- Ehh, sí, la princesa del clan Kasumi-Ouji, ¿por qué?
- Cuando la ayudamos, ella hablaba de sus responsabilidades y que le habían adjudicado un marido desde muy joven… De aquella me quedé con las ganas de preguntarte si a ti no te habían prometido con alguien ya! Je, pensé que te enfadarías y me dirías que no tengo idea de cómo funciona la nobleza entre los shinigamis… tiene gracia.
- Y tendrías razón. No entiendes nada… Ella es una princesa, la tradición es asegurar el futuro del clan si la única descendencia es femenina - "¡¿Ahora estoy defendiendo el sistema yo?!"
"De modo que… ella ya lo ha decidido. Acatará las reglas y hará lo que tenga que hacer. Es una Kuchiki…"
Podía pensar en un millón de razones para dejarlo estar, las mismas excusas por las cuales disimulaba lo que sentía con ella, por ella: Rukia era su camarada, pero más que su amiga; la consideraba de su familia, pero no era su hermana; era sencillamente su Rukia, y a la vez, no lo era.
Creía estar volviéndose loco. Entonces buscó apresuradamente entre los pliegues de la ropa cuidadosamente doblada de la shinigami hasta encontrar un pequeño objeto alargado.
Guardándolo detrás de sí, se armó de valor como no lo requería antes de cualquier batalla. "Mmm, esto es una despedida muy distinta".
Y respirando profundamente, cerró los ojos y se acercó a Rukia lentamente, no iba a forzarlo pero… "Es algo que quiero hacer, que necesito hacer, es la última vez, yo-"
Probó sus labios y se olvidó de lo que estaba pensando, sintió el calor extenderse por su cuerpo. Levantó a Rukia sin esfuerzo y colocó las manos a ambos lados de su delicado cuello, tan suave. Ella tenía los ojos abiertos como platos- "¿Qué estará pensando en este instante?". Sin embargo, ella bajó la mirada y apoyó la cara contra su pecho, abrazándole por la cintura. Ichigo se inclinó para susurrarle al oído: - Sueño contigo cada noche, Rukia.
No podía soportar lo que vendría después, no quería escuchar preguntas o causar más confusión entre ellos, así que buscó a tientas el modificador de memoria y murmurando "lo siento", apretó el botón sin dudar.
Ninguno percibió el movimiento de una sombra tras el panel de la habitación, y el chasquido de una risa reprimida mientras el misterioso hombre de las sandalias se retiraba.
Al recobrar el conocimiento, espatarrados, ambos juraban que Urahara-san les había electrocutado al ensayar la reanimación del alma de Rukia con uno de sus disparatados inventos, y éste, no lo desmintió.
