Capitulo 1(primera parte)
Aún recordaba el día en que conocí a Jacob, mi lobito como yo le decía, aunque mi dulce madre Bella me repetía que era casi imposible que recordara todo aquella ya que el día que lo conocí fue cuando nací. Me conto que estaba furioso pues pensaba que yo había matado a mi propia madre y decidido fue a buscarme para asesinarme pero cuando me vio quedo imprimado en mi ya que lo vi con mis grandes ojos color chocolate.
Recordaba que éramos inseparables Jacob y yo, a donde él iba me llevaba claro con el permiso de mi súper-protector papá, ya que le pedía a Alice que viera mi futuro para poder confiar, era muy desconfiado, algo que yo herede.
Recobre rápidamente la conciensa ya que sabía que papá leía mis pensamientos, estaba recostada en mi cama con los audífonos puestos, nunca me di cuenta de que me había dormido pero al fin pensé que había sido bueno porque el día de ayer no pude dormir gracias a mi tía Alice que se encargo de manterme despierta toda la noche viendo películas de terror con mis tíos Emmet, Jasper, mi dulce y maternal tía Rosalie. Mis padres no nos acompañaron prefirieron estar solos excusando que querían "ver" películas de amor, deduje de inmediato que no verían películas de tan solo pensarlo se me revolvía el estomago de la misma manera que me pasaba en la escuela al escuchar a mis amigas suspirar por mi papá y que era gracioso para mi tio Emmet.
Me levante con un movimiento ágil y veloz, disponiendo para ducharme, prepare el agua quedando a una temperatura tibia para mi gusto. En eso me sumergí de nuevo en mis pensamientos pero estos ya no eran pensamientos más bien era como si tuviera derrepente el don de mi tía Alice.
Mantuve mis ojos cerrados fuertemente tratando de ver con claridad lo que veía en mi mente, comprendí inmediatamente lo que Alice sentía cada vez tenía una premonición.
Puse mucha atención a lo que veía.
Lo primero que vi me sorprendió, era un joven de alrededor de 18 años, contando con mi edad yo solo tenía 15, su cabello era café oscuro, su piel más pálida que un hielo, sus ojos eran rojos un rojo ardiente que seducía e hipnotizaba, inmediatamente me di cuenta de que pertenecía al clan Vulturi pero no podía recordar quién era, el joven me miraba con una gran sonrisa mostrando su dentadura blanca y sus colmillos afilados, con una mano me hacía señas de que me acercara a él, una sensación extraña recorrió todo mi cuerpo, recordé en ese instante lo que mamá me había contado de ella y papá diciéndome que cada vez que veía a mi padre siendo humana se ruborizaba y tartamudeaba, eso me sucedió a mi, viendo el Vulturi que no le hacia caso se acerco a mi rápidamente, en un segundo ya estaba enfrente de mi.
-¿Porque no te acercas pequeña cobarde?-pregunto con una voz demasiado seductora que casi hacia que me derritiera.
-No me acerco porque no te conozco-conteste- ¡ALEJATE DE MI!-le grite
-No me alejare de ti, Reneesme-pronuncio mi nombre como mucha delicadeza y ternura haciendo que me estremeciera
-¿Por qué no me dejas en paz?-dije furiosa
-Como quieras
-Pero antes de que te vayas respóndeme una última pregunta-al decir eso volteo a verme con sus ojos rojos ardientes que lo hacían parecer sexy… un momento ¿considero que un Vulturi sea sexy?¡que arrogancia! Me dije.
-¿Qué pregunta me quieres hacer?
-¿Cómo te lla…-antes de que pudiera terminar la pregunta me callo con sus labios, me rodeo con sus brazos mi cintura haciendo que me pegara mas a él sintiendo su mano recorrer mi cuello, se apodero de mi boca, poco a poco introdujo su lengua y la empezó a mover jugando con mi lengua, parecían que estaban danzando, me sorprendí yo misma haber correspondido ese beso maldito que a la vez resultaba atrayente y dulce.
Siguió besándome durante más de 2 minutos pero al parecer nos estábamos prendiendo, cuando se separo de mi yo recobre la conciencia.
-Tu maldito Vulturi, como te atreviste a besarme!-grite lo más fuerte posible y le di una bofetada pero al parecer a la que le causo daño fue a mi porque la mano me dolió demasiado, pensé que mi mano se había quebrado, lo mire fulminante, a lo que él se limito a reír.
-Pequeña Cullen-siseo en mi cuello, haciendo que sintiera cosquillas y me diera un escalofrió que no pude reprimir-Te concederé el honor de saber mi nombre aunque me sorprende que no lo sepas
-Y porque rayos debería yo saberme tu nombre!-grite
-Mi nombre es Alec Vulturi-y desapareció.
Inmediatamente desperté aturdida aun seguía en la tina temblaba el agua ya se había enfriado.
