DISCLAIMER: Todos los personajes son obra de la maravillosa S. Meyer, los que no son conocidos, son totalmente mios…

Capitulo 4 (primera parte)

-Jacob-Fue lo único que pude decir

-Nessie- contesto, y note en su voz cierta melancolía que me rompió el corazón, su aspecto no era del todo favorable, se veía tan, tan, tan mal.

-¿Qué haces aquí?-pregunte

-vine a buscarte, supuse que estarías aquí y quiero hablar contigo-me dijo

-Mira Jacob no tengo nada de qué hablar contigo

-pero yo si, por favor escúchame aunque sea tan solo 2 minutos

Estaba tentada en dejarlo ahí solo y salir corriendo hasta llegar a casa y decirle a papá que lo matara pero por una razón no quería que le hiciera daño, porque si lo hacía me estaría dañando yo misma.

-Habla-fue lo único que dije

-Mira Nessie, lo que dijo tu padre aquel día si fue verdad pero te diré que no supe que me paso, yo no amo a tu madre, yo te amo a ti, eres a única mujer de mi vida-dijo con lágrimas en los ojos

-Jake- dije

No supe como lo hizo pero se me acerco tan rápido que de pronto sentí sus labios cálidos junto a los míos, me estaba besando, sin tardar demasiado tiempo le correspondí el beso, enrosque mis brazos en su cuello y él enrosco sus brazos en mi cintura. Diría que fue un beso lleno de amor pero más bien por mi parte no lo fue. Mi estomago no se lleno de mariposas como dicen que sería pero no fue así, me confundí demasiado.

-Te amo- me susurro cuando dejo de besarme pues los 2 necesitamos respirar

-yo igual- dije, y al instante me arrepentí de haberlas dicho aquellas 2 palabras, no estoy segura de sentir lo mismo por él.

-¿Me perdonas?-pregunto

-No hay nada que perdonar-conteste, maldición mi boca tiene vida propia

Todo lo quedo del día la pase con mi lobito, era como si todo lo que ocurrió antes nunca paso, me sentía en las nubes pero no exactamente en las nubes del amor más bien en la de la amistad, me sentía bien por recuperar a mi mejor amigo a mi confidente. Le explique que vendrían los Vulturi a ver mi crecimiento claro con la excepción de que me fascinaba que Alec viniera con ellos.

-Ya me tengo que ir- le dije

-no te vayas quédate otro rato- me dijo

-no puedo, si llego tarde mis padres me van a matar

-está bien, ¿te veo aquí mañana?

-si puedo venir si

-bueno adiós

-Adiós mi lobito

Y me levante del suelo en donde estábamos sentados y me eche a correr a casa, ya era demasiado tarde, espero y no me regañen, iba tan concentrada en explicarles a mis padres lo que paso cuando no me fije que había una roca en el suelo y delante de mi estaba alguien, y me tropecé, herede la torpeza de mi madre.

-¡cuidado!-grite

Y la persona que estaba enfrente de mi volteo y no alcanzo a moverse rápido ya que me lo lleve de corbata y también lo tire. Terminamos los 2 en el suelo, yo arriba de él. Al alzar mi vista mis mejillas se tornaron de rojo inmediatamente al reconocer a esa persona.

¡Caí encima de Alec!

Me sonroje aun mas al darme cuenta que sus manos estaban situadas en mi cintura, y lo más raro es que no me sentí incomoda, y mi estomago… se lleno de ¡¿Mariposas?! Imposible.

-L… lo… si… sien… siento- Tartamudee pues estaba muy nerviosa

-No te preocupes si no hubieras caído encima de mi te hubieras lastimado- dijo con una voz extremadamente encantadora y risueña, y tenía razón, aunque su cuerpo era duro me parecía cómodo.

-cierto- al decir eso me percate que mis manos estaban tocando su pecho musculoso y duro, su rostro y mi rostro estaban demasiado cercas parecía que… me quiere besar, pero me equivoque ya que yo inconscientemente me levante.

-¿Qué es ese olor horrible?-pregunto Alec

-debo ser yo- dije

-¿tu?

-si yo, ya que estuve todo el día con un amigo ya que es licántropo

-ah, bueno me voy-dijo y se dio la vuelta para marcharse pero yo inconscientemente lo tome de la mano

-¡espera!-grite y volteo a verme

No supe que decir quede hipnotizada por sus hermosos ojos carmesís, pero que te pasa Renesmee es malo, el no puede ser bueno que tal si te quiere usar, pero si aun no hace nada

-¿sí?-dijo

No respondí y lo solté de la mano ya que varias descargas eléctricas recorrieron mi cuerpo y al parecer Alec también las sintió. Desapareció, e inmediatamente me entro la nostalgia, y de pronto un aliento gélido en mi cuello me sobresalto

-Mi pequeña cobarde- susurro Alec y yo voltee a verlo y esta vez nuestros rostros se iban juntando cada vez más.