Capítulo 4

EPOV

Estaba entrando a la escuela como todos los días cuando vi a una chica nueva buscando algo en su bolso era bajita castaña de cabello ondulado y un cuerpo excelentemente torneado que ocultaba en unas anchas ropas, cuando dejo caer unos libros que llevaba en las manos y antes de que ella los recogiera los tome yo. Ella subió la mirada sorprendida por mi acto, cuando me miro tenía los ojos chocolates más hermosos que había visto en mi vida y le dije

—Hola, Hola ¿estás bien? — me extrañe por ver que no respondía mientras me miraba horrorizada. Ya me estaba comenzando a preocupar cuando por fin salió de su trance, parpadeo y cerro la boca. Le sonreí por lo gracioso de su cara, parecía tan inocente. — ¿Ya puedes hablar? Soy Edward Cullen, tu eres…— deje mis palabras en el aire tratando de recordar los comentarios de unas porristas sobre la chica nueva pero no lo conseguí. Le entregue sus libros tratando de controlarme porque estaba extrañamente nervioso.

— ¡Oh! lo siento soy Isabella, gracias. — cierto Isabella, ya lo sabía pero no lo recordaba. Me percate de que ella se había quedado mirando de manera muy intensa.

—Bueno, un placer Isabella, nos vemos— me fui lo más rápido que pude, no entendí que tenía esa niña que me puso tan nervioso. Ella no era igual a las chicas del instituto, lo sentía, pero qué diablos la acababa de conocer.

Al llegar a clases allí estaba ella mirando su cuaderno mientras escribía. Pero al verme se puso rojísima a lo que solo pude sonreír. No sé si eran sus nervios pero en ese instante ella dejo caer su lapicero y otra vez sin que ella siquiera lo notara lo recogí para entregárselo.

— La próxima vez quizás no esté allí para devolverte tus cosas— le dije muy suave, mientras ella se sonrojaba aun mas si eso era posible. Yo solo continúe caminando para encontrarme con la mirada furiosa de Lauren y de las otras porristas indignadas, porque había hablado con alguien fuera de la elite. Sin prestarle mucha atención me dirigí a mi asiento.

Los días continuaron pasando y yo solo podía mirar a Isabella y sonreírle. No me acercaba a ella por miedo a que fuera el objetivo de Lauren. James se me acercaba en el vestidor mientras me decía las últimas como una abuela chismosa mientras yo solo lo escuchaba a medias ya que no me importaba la vida de nadie. Solo me pare en seco con los ojos casi fuera de sus orbitas cuando le escuche decir que mi Isabella se acostaba con Mike, el mayor idiota del equipo. En ese momento sentí que toda esperanza de un amor sincero se fueron al piso. Al acabar las horas de clases, agarre mi Volvo como alma que lleva el diablo y al pasar por frente a una tienda me compre dos botellas de lo más fuerte que tenían. Me las tome en mi auto mientras lloraba como un niño desolado. No podía descifrar que me había hecho aquella niña, pero sí que mi corazón dolía.

— ¿Que me pasa? Ni siquiera la conozco, no es nada mío es solo una chica frívola como todas. La única diferencia que tiene con lauren es que no viste tan bien— me dije en voz alta. Sabía perfectamente donde ella vivía, quien no si se trataba de la hija del jefe de policía. Sin pensar me fui a su casa solo para mirar desde afuera como un loco acosador y trastornado mental. Cuando decidí que era suficiente tortura encendí mi auto, pero al ponerlo en marcha escuche un horrible chirrido. No podía ser, pare y salí de él lo más rápido que pude.

— Demonios, mi bebe, mi auto. ¡Dios papa me va a matar por rayarlo! — Lo había rayado con una maldita rama. Sentí como alguien me observaba y al levantar mi rostro la vi.

— ¿Isabella que haces aquí? — le pregunte con rencor. Ella me miro con cara de sorpresa

—Yo vivo aquí— respondió volteando para señalar su casa como si yo no viera lo obvio.

—Que buena coincidencia, como veras acabo de rayar mi auto con aquella rama que no vi. —

— ¿Te puedo ayudar en algo? — me pregunto con aquella cara inocencia, pero algo dentro de mi me recordó lo que ella estaba haciendo con Mike —No te preocupes ya no puedo hacer nada y tu tampoco, en lo que si me puedes ayudar es prestándome tu baño ya que aun demoro en llegar a mi casa— y era cierto no podía llegar a mi casa tomado y con mi auto rayado. Eso acarearía doble castigo, además mi vejiga estaba a punto de colapsar.

—Claro pasa— camine tras de ella hasta que me indico donde quedaba el baño. Al salir me quede viendo las fotografías en las paredes de los pasillos y me sonreí al ver lo graciosa que era de niña, al bajar la vi parada en la cocina haciendo unas palomitas y sirviendo un refresco y fue en ese momento que me percate de su vestimenta. Llevaba una ajustada y pequeña pijama rosa que acentuaba cada centímetro de su figura, aquella figura que ocultaba tras su ropa de siempre, de repente sentí mis pantalones quedarse chicos. Mi soldado estaba en pie de guerra y sin ganas de bajar la guardia por lo que sin contenerme me acerque a ella asustándola un poco, pero cuando me sintió solo cerró los ojos y se relajo. Me pegue a su cuerpo y le levante el cabello para besar su cuello y dejarme embriagar por su delicioso olor.

— ¿Edward que haces? — Me pregunto casi en un susurro

—Estas tan sexy con esa pequeña pijama que no pude contenerme— la gire para besarla tanto como podía y ella soltó un gemido que me quito la poca cordura que me quedaba. Sentí que Isabella me deseaba tanto como yo a ella.

— ¿Donde esta tu cuarto? — le dije pregunte casi sin poder hablar mientras metía mis manos por sus diminutos pantalones y la acariciaba. Pude sentir que ella estaba completamente mojada por lo que en ese momento la tome entre mis brazos y ella se enrollo en mi cintura mientras nuestros pechos se pegaban y nuestros sexos se rozaban aun con la ropa puesta haciéndonos jadear de pura excitación.

—Arriba primera puerta— y casi corrí por las escaleras importándome bien poco si llegaba su papa o si me tropezaba con algo. Solo quería tocarla, sentirla y olvidar el resto.

Cuando llegamos a su cuarto me dedique a quitarle todo apresuradamente cuando la tuve desnuda la empecé a besar del cuello hacia abajo hasta llegar a sus pezones, los empecé a lamer muy despacio, me pareció que ella ni notaba mis movimientos ya que me parecía tan ida, por lo pare me quite mi ropa.

Ella solo me observaba con cara de inocente, eso me enfureció más. Nuevamente me acerque a ella y continué con mi recorrido, ella gemía ante mi contacto por lo que seguí bajando. Recorrí con mi boca su vientre plano y sus caderas dejando besos húmedos a mi paso cuando baje por completo bese su clítoris y lo lamí como un loco sin frenos. Al darle placer a ella me excitaba aun mas cuando la sentí que se estremecía por lo que subí de inmediato para besarla, no quería que se corriera todavía.

Volví a besar su cuello otra vez mientras ella trataba de besarme el cuerpo. Tuve que detenerla sabiendo que con muy poca motivación de su parte me hacia estar casi al borde del abismo. En un movimiento rápido me pose en su entrada no pude contenerme ya que mi miembro palpitaba me introduje en ella muy deprisa, con todas mis fuerzas, la sentí tensarse y jadear fuerte. Pero no era de excitación si no primero, me detuve en seco por mi descubrimiento ella era virgen yo era el primero y me introduje en ella sin pausa y demasiado duro.

—Umm eres virgen— estaba sorprendido pero ya a esas alturas no podía parar estaba demasiado excitado. Aunque espere un tiempo prudente en lo que su cuerpo se acostumbraba a mí y su dolor pasaba. Minutos después, que a mí me parecieron una eternidad, la sentí removerse, eso me alentó a seguir. Comencé a embestir rápido pero delicadamente mientras la besaba por cada parte que podía, estaba tan cerca cuando la escuche pedirme que fuera mas rápido y así lo hice, para mi sorpresa la sentí contraerse contra mi miembro y mojarse mas mientras ella casi gritaba. Yo me puse mas frenético al sentir que ella alcanzaba su orgasmo y la alcance al instante para gemir audiblemente descargando dentro de ella. Allí decidí amarla lo más posible esa noche, porque no sabía si podríamos volver a estar juntos por lo que repetimos 3 veces más, aunque con más calma.

Cuando terminamos la última vez ella se quedo recostada mirándome con gran devoción y entonces reaccione ¿DIOS COMO HICE ESTO? … claro aunque sabia como había pasado ella estaba saliendo con Mike.

—Voy al baño— le dije, me agache, tome mi ropa entre al baño y me duche lo mas rápido que pude, me vestí y solamente hui. Hui porque no quería ni mirarla ya le diría todo lo que tenia atravesado en la garganta algo que no podía permitirme. Solo me fui de sin que ella lo notara entre en mi coche y arranque. De camino me puse a llorar por lo que me detuve. Era la segunda vez que lloraba por la misma mujer. Y el día que debió ser el más especial para ambos yo la había abandonado en su cama y me había marchado con el corazón destrozado por no saber en que terminaría esto.

Hola chicas gracias a todas y cada una de las que lee les pido disculpa por las demoras y que sean tan cortos hare un mejor trabajo tratando de hacerlos ms largas espero que entiendan que Edward seguirá siendo el bobo que es por un tiempo mas es parte de la historia ya que habrá mucho drama y lagrimas y a bella le toca pasarla mas difícil de lo que ya la tiene en serio gracias y principalmente a mi bella y beta bertlin que sin ella estarían tomando unas clases de horrografía (ortografía que da miedo de tan feo que esta) y por su paciencia recuerden que aun estoy nueva escribiendo asi que también espero me tenga paciencia ustedes gracias y besos

marce capuccino: si creeme pobre bella estoy de acuerdo Edward es un pendejo

lyzed: si yo también me aburrí que Edward siempre lo tomara bien

gavm: me encanto tu comentario gracias, pero como todas bella cayo rendida ante la belleza de Edward y recuerda que ella desde antes quería experimentar el amor y Edward le dio esa oportunidad no de la forma que ella hubiese querido pero estaba con la baba afuera por el

angi cullen: a ambos les tocara tiempos difíciles y creeme que Edward pagara jajjajaja(risa maléfica de pelicula)

Fanny: gracias trato de actualizar lo mas que puedo no tengo aun fecha semanal pero tratare de hacerme un horario