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*Yo no soy JK Rowling. No soy dueña de nada de lo extraído de los libros de Harry Potter y No gano nada monetariamente por escribir esto

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Como por arte de Magia

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Jamás se había enterado de que en el pequeño pueblito de Hogsmeade hubiera tantas tiendas de ropa y menos aun que ese huron rubio supiera tanto de ropa de ambos mundos pero lo cierto era que habían recorrido mas tiendas de las que soñó alguna vez que podían estar allí y cargando con mas bolsas de las que podía contar, aun que afortunadamente eran magos y Malfoy las había reducido para que entraran en una sola.

-Malfoy estoy cansada, llevamos horas comprando ropa ridícula…

Una vez que había salido de los probadores de la última tienda y de que una nueva pila de ropa estuviera en las manos de una sonriente dependienta vio al rubio sentado en un pequeño pero cómodo sofá mirándola atentamente del cabello hasta los pies donde detuvo su mirada con el seño fruncido.

-Granger por favor deja de quejarte, ahora vamos por unos zapatos que no parezcan el armario de la madre de Weasel y podremos volver al castillo.

No estaba mal, Granger peinada y maquillada se veía bastante bien. Los zapatos de abuela arruinaban la imagen pero no era nada que una visita a una zapatería no arreglara. Sonrío al imaginar la cara de Weasel al ver a Granger y darse cuenta de que entre la rata de biblioteca y la zorra de Gryffindor había un abismo de diferencia y él había elegido a la equivocada.

-¿Zapatos?

Tal vez si no hubiera estado tan ocupado imaginando a Weasel con su cara de retrazado mental intentando comprender que esa chica castaña de piernas de infarto y rostro de ángel era la misma chica que el cambio por una rubia de lo mas común y sin nada en especial entonces habría notado el brillo extasiado de Hermione al escuchar la palabra zapatos y tal vez lo habría pensado dos veces antes de arrastrarla a la sección de zapatería de la tienda.

-¡Diablos Granger ¿Por qué no me dijiste que tienes un fetiche con los zapatos?

Draco miraba desconcertado a la chica apática que él había arrastrado por la tienda colocando ropa en sus manos y obligándola a probársela correr de un lado a otro sonriente mientras tomaba diferentes modelos de zapatos sin contener su alegría.

-No tengo ningún fetiche, solo que hay tantos y tan bonitos.

Hermione amaba los zapatos, le encantaban pero siempre había estado tan ocupada con sus estudios, con los planes para vencer a Voldemort y cuidar a Harry y Ronald que nunca pudo ir de compras y mucho menos usar zapatos como los hermosos zapatos de tacón alto color plata con encaje un forro de encaje negro que sostenía en esos momentos.

-Bien, cuando la señorita termine de elegir cargue todo a la cámara Malfoy en Gringotts

Le ordeno el rubio a la joven dependienta que al escuchar el apellido Malfoy no pensó en su participación en la guerra si no en su cuenta en Gringotts y en la maravilla de comisión que se llevaría por esa venta.

-Malfoy puedo pagar por mis propias compras no soy…

No es que su cámara en Gringotts rivalizara con la del rubio pero el ministerio le había dado una buena recompensa luego de la guerra y podía comprarse ella misma todo eso sin problemas.

-¿Una pobretona como Weasel?

-Si… digo Malfoy deja tranquilos a los Weasley, que Ronald sea un idiota no significa que su familia lo sea también.

El rubio la ignoro y tomo las nuevas adquisiciones de la castaña para hechizarlas y cargar la bolsa mientras ella terminaba de calzarse unos zapatos a juego con su ropa.

-Granger, cállate y vámonos de aquí.

Ella lo siguió sonriente, estaba conciente de que como dicen los muggles aun que la mona se vista de seda… mona se queda. Pero ella se sentía bien, femenina y elegante a la par de hermosa. Sabía que no se veía como la zorra de Lavender y agradecía al sentido del estilo del rubio por ello.

-¿Me veo muy diferente?

Al pasar por un aparador Hermione se detuvo al ver su reflejo, Malfoy con su tunica negra y su porte elegante no era algo nuevo, había que admitir que el Huron era un chico de modales refinados a pesar de su lengua viperina lo que resultaba desconocido era la chica colgada de su brazo.

-No, eres la misma sabelotodo repelente, solo que peinada.

Sonrío al verse a si misma en el espejo, desde sus nuevos botines de tacón en color negro, el pantalón entallado también negro hasta el abrigo color gris con botones en plata, pero lo que mas le gustaba era su cabello agitado por el viento.

-Huron idiota ¿A donde vamos?

Lo golpeo en el hombro ligeramente para luego continuar caminando por las pacificas calles del pueblecito, los otros estudiantes debían estar en Zonko o Honeydukes en esos momentos lo que evitaba miradas curiosas al verlos tan amistosos.

-Las tres escobas, tengo hambre pero si prefieres volver ya al castillo y molestar a los elfos para que nos preparen comida…

-No, los elfos ya trabajan demasiado.

No necesitaba ver la cara de ella para imaginar la mueca de molestia ante la sola idea de molestar a los elfos para que les prepararan algo de comer y estaba a punto de burlarse de sus aires de mártir y defensora de las causas perdidas cuando algo choco violentamente contra su hombro derecho interrumpiéndolo.

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Había recorrido ya casi todo el pueblo buscando a Hermione sin éxito, aun no entendía por que no se había reunido con ellos en las tres escobas como hacia siempre, sabia que no se lo habían pedido pero aun así no creía necesario hacerlo.

Cuando había salidas especiales a Hogsmeade era una tradición reunirse a beber cerveza de mantequilla mientras charlaban un rato todos juntos pero ese día Hermione no se había reunido con ellos como siempre y no entendía por que, estaba a punto de volver al castillo cuando choco con alguien.

-¡Weasel mira por donde vas!… ahora tengo que tirar mi tunica nueva, la contaminaste con tu horrible aroma a colonia barata.

Pensó en disculparse pero se arrepintió al escuchar la voz del madito huron albino gritarle y decidió insultarlo y correr al castillo a sacar a rastras a Hermione de la biblioteca pero si no la encontraba entonces tal vez podría hacerle una visita a Lavender…

-Estupido huron quítate de mi camino…

Vio con rabia al rubio sacudir su tunica con desesperación como si realmente el aroma de su colonia se hubiera impregnado en la asquerosamente cara prenda, estaba pensando en algún insulto ingenioso cuando se dio cuenta de que el huron no estaba solo. Había una chica con él.

-No exageres, dudo que la colonia barata de Ronald pueda quedarse en tu tunica.

Una hermosa chica castaña de cabello en rulos perfectos y ropa cara. Una castaña cuya voz sonaba exactamente como la de su novia pero que no parecía ella en absoluto. Hermione no era tan bonita y definitivamente no tenía una figura como esa…

-¿Mione? ¿Que te paso? ¿Es un hechizo glamour o algo así?

Pero eran sus ojos marrones los que lo miran con una frialdad que jamás había experimentado antes y no supo que hacer, solo podía pensar en que ella se había hechizado para lucir así. De otra manera era imposible…

-Granger para ti Ronald…

-Pero Mione… eres mi novia ¿Por qué tengo que llamarte Granger?

…era imposible ¿Verdad? Era imposible que su novia estuviera de pie en medio de una calle de Hogsmeade colgada del brazo del huron mortifago mirándolo como si fuera excremento de hipogrifo y no su novio.

-Exnovia Ronald.

Exnovia Ronald… ¿Qué? Miro boquiabierto a Mione sin entender… ¿Cómo que Exnovia? Estaba terminando con él frente al maldito huron en medio del pueblo…

-Cierra la boca Weasel estas salpicando de babas mis zapatos, y ya sabes el cuero Italiano es delicado…

-Draco… es imposible que Ronald sepa eso.

Cerro la boca en un acto reflejo y sintió su rostro calentarse de ira al ver a Hermione, a su Mione aun sujetando el brazo del huron y sonriéndole afectuosamente mientras se burlaban de él… ¡No era su maldita culpa que el huron nadara en jodido dinero a pesar de ser un maldito mortifagos y su familia que eran los buenos apenas logran subsistir!

-Es cierto Hermione, olvide que ni con los ahorros de su vida podría permitirse unos zapatos así…

-Maldito huron…

No estaba seguro que odiaba más, si ver a su Mione con el huron o que se burlaran constantemente de él por ser pobre. Odiaba las burlas y casi las había olvidado pues desde que se había convertido en el mejor amigo del más grande héroe del mundo mágico la gente lo trataba con respeto y las mujeres lo amaban.

-Vámonos Draco, tengo hambre y estoy agotada.

-Claro, ¿cenamos aquí o te llevo a conocer el nuevo restaurante en el callejón Diagon?

Quiso gritar de pura frustración al verlos ignorarlo mientras charlaban como si los siete años anteriores no hubieran deseado ver muerto al otro. Lucian tan íntimos y su Mione sonreía tanto que la hacia ver aun mas hermosa.

-Donde tú quieras.

-Callejón Diagon entonces, con Weasel rondando por aquí es mejor alejarnos de su colonia antes de morir intoxicados.

No tuvo tiempo de gritar o intentar detener a Mione cuando el rubio ya los había desaparecido con un movimiento de varita dejándolo solo de pie en medio del camino que poco a poco comenzaba a llenarse de ojos curiosos y murmullos consternados al ver a Hermione Granger irse con Draco Malfoy y dejar a su supuesto novio pálido cono fantasma.

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¡Hola chicas!

Volví pero no se acostumbren a verme todos los días, hoy tenia tiempo libre y medio capitulo escrito y dije… ¿Por qué no?

No se que tal les parece la historia pero honestamente espero ver comentarios y no solo alertas… sus palabras me alegran el día chicas!

Ahora sobre las otras parejas dejen sus pedidos y veré como complacerlas chicas solo una esta ya decidida y es Luna/Theo de ahí en fuera se aceptan sugerencias.

Con cariño,

Nox