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*Yo no soy JK Rowling. No soy dueña de nada de lo extraído de los libros de Harry Potter y No gano nada monetariamente por escribir esto
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Como por arte de Magia
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Le gustaba mucho sentarse bajo algún árbol en los días soleados y descansar un poco del ajetreo de ser premio anual, de ser la alumna estrella de Gryffindor, la mejor amiga de Harry Potter, la bruja más brillante de su generación y de los preparativos para él baile.
Respiro profundamente y agradeció a Draco por darle un respiro, estaba muy agradecida por esos minutos de paz donde relajarse junto a Luna quien garabateaba algo en un pergamino distraídamente mientras Draco, Blaise y Theo sometían al director Snape a una sesión de acoso y derribo para que les ayudara a preparar pociones coloridas que tuvieran aromas agradables y efectos inofensivos y divertidos.
Sonrío al pensar en el pobre director Snape, era obvio que esa tarea solo podían lograrla esas tras serpientes sin salir hechizados o peor aun expulsados. Ventajas de ser serpientes, supuso.
-Hermione… ¿Quieres ir de compras antes del baile?
Miro a Luna, no le molestaba ir de compras pero no creía que fuera necesario. Tenía un hermoso vestido verde Slytherin que Draco le había regalado, era largo y de seda con toques de encaje, el vestido era hermoso y deseaba usarlo.
Además se imaginaba perfectamente a Draco con una tunica de gala, su perfecta piel blanca y su cabello rubio desordenado mientras sonreía dejando entrever colmillos de vampiro… si, si lograba convencerlo podrían vestirse de vampiros.
-No gracias Luna, no necesito un vestido nuevo, en mi excursión de compras con Draco me regalo un vestido verde esmeralda, quiero disfrazarme de vampiresa. ¿De que te disfrazaras tú?
-De Alicia.
-¿Alicia en el país de las maravillas?
Luna la miro sonriente antes de mostrarle lo que había estado garabateando con ahínco, era un boceto del vestido de Alicia en el país de las maravillas de pie junto al sombrerero loco, el vestido era ligeramente diferente pues no era tan sencillo como el vestido azul con delantal blanco de la protagonista original, el diseño de luna tenia encajes, lazos y rosas en puntos estratégicos y el atuendo del sombrerero era bastante elegante también, claramente podía imaginar a Theo usándolo y sin duda se vería bien.
-Si, me encanto ese libro que me prestaste y Theodore accedió a vestirse como el sombrerero loco para ir a juego.
-Es genial Luna.
Hermione había aprendido desde que conoció a Luna que era una chica única.
Inteligente pero despistada, astuta a su manera y sobre todo talentosa, en ese momento descubría que además de su talento para ver lo aparentemente invisible Luna era genial dibujando y diseñando atuendos únicos, extravagantes y aun así hermosos.
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Respiro profundo llenado sus pulmones del maravilloso aroma de los libros viejos, de los pergaminos y la tinta que llenaba como siempre la biblioteca. Era un aroma reconfortante que la hacia sentir como en casa y le gustaba.
El silencio, la tranquilidad y el aroma la obligaban a relajarse mientras se perdía en las paginas de alguna novela o escribía algún ensayo para sus clases disfrutando de su soledad pues a sus amigos no les gustaba su santuario. Para ellos la biblioteca era peor que Azkaban y sus dementotes.
-Oye Granger recuérdame ¿Qué demonios hacemos en la biblioteca un sábado por la tarde?
Pero ese sábado no estaba sola, Malfoy estaba con ella quejándose y mirándola suplicante para marcharse a las tres escobas o al lago negro cuanto antes, claro que Hermione lo ignoraba lo mejor que podía.
-Malfoy… sabes por que estamos aquí, solo cállate y busca el hechizo.
Necesitaban encontrar varios hechizos, uno para que su piel se sintiera fría sin necesidad de estar congelándose. Otro que alargara sus colmillos y por ultimo uno mas que le diera a su piel ese tono pálido parecido al mármol que caracterizaba a los vampiros.
-Eres demasiado mandona Hermione, eso no es atractivo en una mujer.
Draco miraba fijamente a Hermione, su cabello estaba bastante desordenado por primera vez desde el 19 de septiembre, atado en una coleta descuidada que contrario a lo que pudiera pensar resultaba atractivo en ella, al tener el cabello sujeto dejaba al descubierto su cuello y resultaba una tentación irresistible no inclinarse y besarla justo en el punto donde su pulso era evidente.
-Draco… cállate y busca el hechizo.
Sacudió la cabeza alejando el pensamiento de que Hermione, mandona y todo, era una chica sexy, fijo de nuevo sus ojos en el viejo y polvoriento tomo de medimagia que estudiaba en ese momento para no seguir viendo a la chica, no confiaba en que sus estupidas hormonas no causaran estragos luego de ver bajo una nueva luz a su compañera y darse cuenta de que ella le gustaba a pesar de su mal carácter.
-Aquí esta señorita sabelotodo…
Hermione miro la pagina que le señalaba Draco impaciente y vio con sorpresa un hechizo sencillo que mantenía el calor corporal aislado por lo que la piel se sentia varios grados mas fría de lo normal.
-Genial… me muero por comenzar a trabajar en los disfraces.
-¿Vampiros? No te parece muy… ¿Muggle?
Draco contuvo una sonrisa al ver lo emocionada que estaba ella por disfrazarse de vampiros, aun pensaba que era algo tipico de los muggles que se impresionan con cualquier cosa pero también sabia que sin importar cuanto se quejara ella ya lo había decidido y nada, absolutamente nada lograba sacar una idea de su cabecita de arbusto cuando ya había entrado.
-Soy hija de muggles Malfoy
-Yo no Granger…
-Será divertido Draco, con tu piel pálida ya pareces uno… solo faltan los colmillos.
-No se como accedí a esto… a decir verdad no entiendo por que hablo contigo, si la gente me ve tanto tiempo a tu lado van a pensar que me estoy volviendo un ratón de biblioteca como tu.
Sonrío con resignación por que de antemano sabía que era una lucha perdida, desde que era amigo… Espera ¿Amigo? De Hermione, quiso golpearse por idiota, claro que era amigo de la sabelotodo repelente o no estaría en la maldita biblioteca en un sábado y sobre todo no pasaría sus ratos libres con ella. …de Hermione había aprendido que no lograría negarle nada cuando lo miraba suplicante.
-Eres un idiota huron, tu reputación se ira por el desagüe en cuento nos vean llegar juntos al baile.
-Tal vez, pero ver la cara del pobretón y cara rajada será épico, solo por eso vale la pena.
Si hace unos años le hubieran dicho que ver a Hermione Granger morder su labio inferior le causaría tremendas reacciones a su cuerpo probablemente no lo habría creído, al menos no antes de su tercer año cuando ella lo golpeo, esa había sido sin duda una manera impactante de robar su atención.
-Solo cállate… mira este hechizo podría funcionar.
No podía evitar pensar en que esa noche, la del baile no estaría a la altura de su pareja. Es decir ella era bonita y no lo negaría más pero no era tampoco una belleza exótica como las chicas con las que Draco Malfoy acostumbraba salir. Mirando el libro frente a ella decidió olvidar el tema de momento y centrarse en el disfraz, pues al final de cuentas lo importante era divertirse.
-Tal vez… pero si usamos este también entonces podrían ser retractiles.
Por fin tenia todo para completar los disfraces. Sonrío ampliamente imaginando el salón decorado, las arañas negras dejando hilos de plata a su paso, la niebla de aroma cautivante provocada por los calderos hirvientes sobre las mesas. Ella deseaba que ese baile fuera inolvidable, un premio. Una recompensa, diminuta quizá, por las épocas oscuras.
-Vaya Malfoy me sorprendes…
Draco se llevo una mano al estomago inconcientemente al sentir algo extraño, una especie de calidez y cosquilleo al ver la sonrisa llena de alegría, ternura y orgullo de su leona amiga y un poco desconcertado le devolvió la sonrisa junto a una respuesta sarcástica para ocultar su extraña reacción.
-Es tu culpa Granger por subestimar mi inteligencia.
Hermione sonrío y se sonrojo inevitablemente al ver la sonrisa que adornaba los labios del rubio, por que por un segundo antes de tornarse la mueca burlona a la que estaba acostumbrada había podido ver la sonrisa real del príncipe de Slytherin, la sonrisa más bonita y honesta que Hermione había visto nunca.
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Los ojos azules de Ronald Weasley estaban fijos en la chica castaña que caminaba con un libro en sus manos por uno de los poco concurridos pasillos del quinto piso, miro a ambos lados del pasillo desierto y decidió que era el mejor momento para hablar con ella sin el maldito huron platinado que desde hacia semanas parecía su sombra.
-Mione… ¿Podemos hablar?
Hermione suspiro con cansancio al ver a Ronald de pie cerca de ella, sus ojos azules la miraban suplicantes, quizá antes de su cumpleaños habría conseguido conmoverla pero ya no, ella no era la misma y no caería en las manipulaciones de un principiante luego de convivir con tres expertos en el tema, Draco, Blaise y Theodore.
-Lo siento Ronald pero estoy muy ocupada…
-Mione… por favor no te vayas, déjame explicarte.
El pelirrojo la vio tratar de alejarse y se movió lo mas rápido que pudo para sujetarla del brazo, se aferro a ella y la obligo a quedarse, ella tenia que escucharlo. Tenia que dejarlo explicarle que Lavender era solo un pasatiempo, la mujer de su vida era ella a pesar de todo.
-Suéltame Ronald me lastimas.
-Mione te amo… te juro que lo que paso con Lavender no significo nada, ella no es nada serio… fue solo un impulso, yo te amo a ti Mione…
Hermione miro enfadada al chico, la estaba lastimando tanto con sus palabras como con la firme presión que ejercía con su mano y estaba segura que el fuerte agarre en su brazo dejaría como consecuencia claros cardenales en su piel, intento alejarse pero él chico solo la apretó mas fuerte ignorando la mueca de dolor que formo el rostro de ella.
-Ronald… suéltame.
-Mione… perdóname, vamos a estar juntos tal como antes, todo será perfecto Mione, iremos al baile y prometo no pisarte mucho…
Se mordió el labio con fuerza intentando calmarse, necesitaba todo su autocontrol para no gritar, no podía sacar su varita pues por mala suerte estaba en la habitación de Draco luego de que el rubio se la confiscara la noche anterior para que dejara de transfigurar plumas en murciélagos y se fuera a dormir.
-Ronald…
-Mione yo se que me amas y sabes que te amo, solo yo podría amarte y lo sabes…
Hermione respiraba profundo pero sentía la ira creciendo en su interior con fuerza, no entendía como alguna vez amo a ese pelirrojo idiota que hablaba de Lavender como si fuera una simple muñeca inflable con la cual desahogar sus impulsos sexuales e insinuaba que nadie mas que él la amaria y por ello debia volver con él…
Cuanto anhelaba su varita… por que quizá una maldición resultara menos dolorosa que la manera muggle de alejarlo y después de todo ese idiota había sido su amigo, respiro profundo preguntándose si con un puñetazo seria suficiente cuando el aroma mentolado de la colonia ridículamente cara de Draco lleno sus pulmones y el sonido de sus pasos confiados llego a sus oídos.
-Weasel suéltala antes de que….
Al fin allí estaba su voz arrogante teñida de una genuina advertencia hacia Ronald, por estaba segura que él rubio podía notar claramente la furia en sus ojos y como temblaba de ira, una parte de ella se sentía profundamente aliviada de que Draco llegara, al menos él no la dejaría matar al pelirrojo, aun cuando fuera para evitar ser salpicado de sangre de comadreja.
-¡Tu no te metas maldito huron mortifago!
Y justo con ese grito, con ese insulto Hermione exploto, olvida las varitas, olvida los puños e incluso la idea de lanzarle el libro, un ligero tomo de dos mil paginas, por la cabeza por que ese idiota aferro con furia su brazo ignorándola e insultando al rubio que por primera vez estaba tratando de salvar su cuello pecoso.
-¡Suéltame maldito idiota! ¡No me vuelvas a llamar Mione odio ese maldito apodo, mis padres no pasaron horas y horas investigando nombres y me nombraron Hermione para ser llamada con diminutivos ridiculos, no soy Mione, no soy Hermy ni ninguna clase de ridiculez como esa! Soy Hermione Granger.
Jamás se sintió tan bien como en ese momento luego de patear al chico en la entrepierna con toda su fuerza dejándolo en el suelo convertido en una masa llorosa y dolorida.
-Cálmate Mione…
Sonrío al escuchar su voz jadeante y sofocada por el dolor a pesar de que su propio brazo dolía y se acomodo el cabello dispuesta a tomar la varita de Draco y hechizar a ese idiota...
-¡Que me calme! Que me calme cuando me estas diciendo que me amas pero me engañaste en un impulso… ¡Un maldito impulso! Me engañaste… ¡En mi maldito cumpleaños Weasley!
-Hermione… ya basta.
Miro a Draco que se negaba a soltar su varita, no estaba dispuesto a dejar que ella cometiera una locura que seguramente le costaría su insignia de premio anual por que estando así de alterada la veía capaz de algo mas que lanzarle canarios…
-Pero Draco…
-Basta, esa patada es suficiente castigo… por ahora.
Le quito la varita y la guardo de nuevo en su tunica, junto a la de ella, y paso un brazo por sus hombros con suavidad al ver como la ira que la había segado se calmaba dejando a una chica abatida y a punto de llorar.
-¿Qué te parece si volvemos a la sala común y te doy de las galletas que mando mi madre hace un rato?
Odiaba a ver a las mujeres llorar, si había algo que lo convertía en un blandengue era sin duda el llanto femenino. Era así como su madre lograba que se sometiera a su santa voluntad y al parecer la incomodidad era aun peor si las lágrimas provenían de Hermione, después de todo ella era la chica más fuerte que conocía y verla llorar era tan raro como ver a Weasel decir algo inteligente.
-¿Son de chocolate?
Le sonrío un poco abrazándola con un poco mas de fuerza al verla mirándolo con sus ojos marrones enrojecidos y las mejillas empapadas por las lagrimas.
-Doble chocolate y también mando pastel de melaza.
-¡Que esperas entonces!
Con su mano libre tomo su pañuelo y le seco las lágrimas con suavidad antes de que ella se soltara de su abrazo y con una sonrisa temblorosa lo tomara de la mano arrastrándolo obviamente impaciente por probar las galletas cuanto antes, la siguió aliviado al ver que estaba mejor. Sin ataques de ira ni llanto, ahora su único problema era que esa castaña no se terminara sus galletas…
-¡Mione!
Allí en el suelo frio y polvoriento del colegio Ronald Weasley vio a Hermione, su mejor amiga desde el primer año, a su ex novia alejándose de la mano con Draco Malfoy el odioso rubio sangre pura que les había hecho la vida miserable en todos sus años en Hogwarts.
Confundido y con un dolor punzante en el corazón y la entrepierna no pudo hacer mas que quedarse allí en el suelo encogido por el dolor en lugar de correr hasta ella y obligarla a recapacitar y darse cuenta de que ellos debían estar juntos… todo el mundo lo sabia, Hermione seria la mujer que se casaría con él y con quien formaría una familia al igual que Harry terminaría casado con Ginny y estaba seguro de que Hermione terminaría por entenderlo y perdonarlo.
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Bueno aquí estoy de vuelta, esta vez tarde un poco mas de lo usual pero apenas me estoy recuperando de mi lesión y debido a eso solo puedo escribir con la mano izquierda y a ratos cortos.
Ahora esperare sus comentarios y les pregunto que tal va la historia hasta el momento? Resulta al menos no tan mala?
Con cariño,
Nox.
