CAPITULO 7

UNA MUJER

Una mesa para dos por favor…-dijo William mientras caminaba tomado de la mano de Emma…la castaña no se había percatado de la presencia de Hans, claro estaba que su foco de atención era para el rubio…su novio.

El mesero les entrego la carta y espero a que ordenaran…-creo que nos estamos haciendo clientes frecuentes de este lugar…-menciono la castaña.

Lo se…que te parece la idea, sé que le haz devuelto el coche a mi hermana…-dijo el rubio.

Si…la verdad es que me hizo un favor enorme, pero me daría más pena seguir abusando de su amabilidad…-dijo ella.

Mi hermana es un pan de dios y lo haría sin rechistar además el vehículo lo utilizan pocas veces, sé que te da más independencia pero…-de pronto el rubio se acordó de algo.

Que sucede…-pregunto Emma al verle tan distraído.

Tengo el auto perfecto para ti, aunque sería todo un honor pasar cada día por mi novia al trabajo y recogerla, pero no sé si te guste.-dijo el melosamente mientras se daban un ligero beso en los labios.

Estas convenciéndome cierto…-el rubio sonrió.

Así es trato de hacer mi mayor esfuerzo…-contesto el mientras Emma accedía.

Está bien, solo me preocupa los días que no puedas por tus pendientes, por eso no me gustaría molestarte…-dijo la castaña con razón, pues sabía que las ocupaciones de William eran completamente otras.

Yo soy mi propio jefe, en todo caso que no pueda pasar por ti pues te prestare uno de los coches que tengo que pocas veces utilizo…-dijo el rubio mientras Emma se sentía como mantenida.

Será lo correcto…-le pregunto ella.

Igual puedes verlo si te sirve te lo vendo…-contesto el tratando de tranquilizar esa duda de Emma.

Eso me parece bien…-dijo ella mientras que el mesero se acercaba con la comida.

Que te pasa Hans puedes decirme porque estas tan callado…-dijo la rubia mientras que el pelinegro sentía como si un puñal le estuviera siendo clavado en el pecho.

Nada…-le contesto secamente mientras bebía de su copa…lo cierto es que no sabía que sentiría al ver a Emma, claro que cuando él se había ido a Irlanda la mujer que consideraba la de su vida era una…

Pero ahora era completamente otra…con ropa que le quitaba a más de uno el aliento, un cabello color chocolate tan precioso y esas curvas que muchas veces poseyó ahora completamente definidas…le hacían sentirse de verdad como el peor patán del mundo.

Quien era ese tipo que le tomaba de la mano, le besaba los labios y recargaba su cuerpo en su trasero…hasta donde habrían llegado…sentía que la sangre le hervía de solo pensar en eso…

Pero el que había hecho…viajar a Irlanda enredarse en un romance de verano con una perfecta desconocida que no sabía ni siquiera hervir agua…en lo único que era buena era en el sexo…pero cuantos tipos más habían antes que él.

Cuando conocía a Emma no tuvo duda que era una dama y más cuando el poseyó y arrebato la virginidad de esa mujer…descubrió la suavidad de su piel…un regalo de los dioses para el…ahora no podría reclamarle a ella nada…

Pero lo cierto es que no deseaba que ella fuera de otro tipo…mucho menos de uno que parecía niño de papa.

Esta delicioso…-dijo Emma sonriente mientras que el mesero les servía un poco de vino.

Qué bueno que te guste…-dijo el rubio mientras ambos se miraban con intensidad y Emma se acercó a él y la beso.

Señor desea que les retire el plato…-pregunto el mesero mientras que Hans solo asentía…

Deseas ordenar algo más…-dijo el pelinegro.

Si…un café expresó y un trozo de tarta de zarzamora…-dijo Samantha mientras que el pelinegro miraba sin descaro las meses frente a él.

Otro expresso por favor…-ordeno Hans.

De verdad que es lo que te pasa tienes una cara como de muerto en vida…así no regresamos de Irlanda…-dijo la rubia mientras miraba a una pareja sonriente.

Son muy atractivos los dos…-dijo la rubia antes de quedarse callada y comprender que esa mujer era con quien él había vivido varios años…-es ella.

William se sentía demasiado observado se topó con un hombre que le miraba con un tanto de ira, pero tampoco se amedrento…solo se giró a mirar a su bella novia…-que te parece si salimos un día de estos a bailar…-

No soy tan buena haciéndolo, alguna vez me inscribí a clases de baile pero cuando aprendes sola y no puedes hacerlo se te olvida…-dijo ella recordando que Hans simplemente no había aceptado acudir a clases.

Si me invitas yo lo haría, la verdad es que bailar tiene su encanto…-contesto él.

De verdad lo harías por mí…-pregunto ella sorprendida.

Creo que por los dos, tal vez pasaríamos del club de los aburridos al club de los divertidos…-dijo el mientras ambos reían por el comentario.

Sabes siempre me sentí como completamente fuera del lugar, lo cierto es que mi madre me crio de manera conservadora y hasta estricta, pero creo que lo asumí sin problema alguno…-contesto ella.

Mi padre es inglés como lo sabes, así que nosotros también crecimos de esta forma como tú dices asumimos nuestro rol bastante bien sin sentirnos como presionados, pero creo que mucho influye la personalidad de las personas...por ejemplo mi hermano Arthur y mi hermana Vivi son voluntariosos, un tanto más rebeldes que Grace y yo.

Siempre me contaba Grace de las aventuras de tu hermano Arthur…

Lo se…espero que ellos encuentren su lugar como yo y mi hermana…-contesto el rubio…-se te apetece postre o café.

Te lo invito en casa…-dijo Emma mientras sonreía.

Yo lo acepto con mucho gusto…mesero la cuenta por favor…-dijo el rubio mientras se acercaba a Emma y le daba un beso en los labios.

Podrías al menos disimular Hans, recuerda que aunque tengamos una relación abierta estoy aquí a tu lado…-dijo Samantha molesta por la pésima actitud del pelinegro.

Disculpa no era mi intención hacerte sentir incomoda…-contesto Hans mientras miraba como la parejita de tortolos salían del brazo.

La rubia miro a Emma y la verdad es que reconoció que era bastante bonita y el tipo que la llevaba del brazo era muy guapo…-Creo que tendrán hijos lindos…-

Hans la miro como si estuviera loca…-de verdad crees que ella te iba a esperar toda la vida a que te decidieras incluirla en tu mundo…abre los ojos cariño este es el siglo de la mujer, además ella posee todas la armas para que el tipo con el que esta le de lo que merece…-

No pedí tu opinión Samantha…-dijo el pelinegro de verdad molesto.

Sé que no me la pediste pero creo que debes de ser agradecido con lo que dios pone en tu camino…mesero la cuenta por favor…-dijo la rubia mientras que Hans se tragaba su orgullo recientemente pateado.

William se sentía dichoso por tener a una mujer como Emma a su lado…-he pensado que sería momento para decirle a mi familia que tengo novia…tu qué opinas…

Emma se sintió de pronto nerviosa, pues hacia tan poco tiempo que ambos habían terminado sus relaciones que tal vez resultaría como vergonzoso más sabiendo que él era hermano de su mejor amiga.

No lo sé…no crees que es muy pronto…-dijo ella avergonzada.

Creo que el amor es algo que no se debe de ocultar y ese no respeta edad, tiempo o estado civil mi amor…quiero gritar a los cuatro vientos que estoy enamorado de ti…-dijo de manera tan emblemática que Emma sintió enormes ganas de llorar…

Nunca se imaginó que encontraría un hombre tan dispuesto a decir que la amaba…y quien era ella para negárselo cuando también sentía lo mismo…la castaña sonrió mientras que el termino por abrazarla y plantarle un beso sugerente en los labios.

Hans se percató de la bochornosa escena y decidió que no se podría dar por vencido.

Sabes mi amor noto bastante raro a William…-dijo Aurelia mientras Richard se sentaba a su lado.

Por qué lo dices querida…-contesto el rubio.

No lo sé…como que nos oculta algo, no le veo para nada triste o deprimido como yo había pensado con su separación de Eleonor…-contesto ella con sinceridad.

Cada persona vive sus duelos de diferente manera, además William es un adulto mujer…creo que debes de entender que el no vendrá más contigo como cuando era un niño, tiene su vida sus prioridades y tal vez este así porque está saliendo con alguna mujer…es un buen hombre…-dijo su padre como pocas veces lo hacía, sorprendiendo incluso a su esposa.

Por eso es que me enamore de ti siempre tienes la palabra exacta en el momento indicado…-dijo Aurelia mientras le sonreía.

Tu casa es bastante cómoda…se siente como ese calor de hogar…desde que te mudaste de Inglaterra has vivido aquí…-pregunto el rubio.

No…aquí vivía mi abuela materna la verdad es que pasaba largas temporadas con ella, resulta que me sentía con mucha paz y en compañía…mi madre trabajaba todo el día y pasaba por mí para irnos al departamento donde vive ahora…-dijo Emma.

Vaya una infancia solitaria como quien dice…-comento el rubio.

Si…la verdad es que siempre me costó un tanto de trabajo relacionarme con otras personas pero considero que fue por mi personalidad casi siempre como pasiva…-contesto ella con pena.

A mí me parece que eres una mujer encantadora, además que preparas un excelente café…y nos panecillos bastante buenos…-contesto el rubio mientras sonreía.

Muchas gracias…-dijo ella mientras ambos se miraban con intensidad…

Emma no sé si suene atrevido, pero lo cierto es que me muero de ganas de hacer el amor…-dijo el rubio ante la cara ruborizada de la castaña, lo cierto es que ella lo deseaba aún más…

Yo…-dijo ella mientras que William se acercaba a Emma y la besaba con pasión…dios tanto tiempo necesitando una caricia como esa…

William…-dijo la castaña con suspiros arrastrados por el enorme deseo.

Tus labios son como la seda Emma…-menciono el rubio mientras ellas cerraba los ojos y se entregaba a ese magnífico beso…

Las manos del rubio tomaron su rostro deleitándose entre sus mejillas tiernas y su aroma embriagante…se atrevió a tocar un poco más con sus manos que se deslizaron a traves del cuerpo de su ahora novia.

Emma solo alcanzo a murmurar su nombre antes de sentir que hervida como un volcán…necesitaba eso y aún más…-vamos…-dijo ella accediendo mientras que el la tomaba en sus brazos…

Cruzo la puerta con la mujer que amaba mientras que los besos no se hicieron esperar, la puso de pie mientras que sus manos le acariciaban el cabello sedoso…

Ella respiro entrecortadamente mientras que el rubio desabotonaba su blusa mientras se mordía los labios en sus ojos se miraba el deseo.

La blusa cayo dejando ante su vista un precioso brassier de encaje blanco…eran unos pechos redondos…perfectos…la miro a los ojos y ella simplemente se envolvió a su cuello.

William tomo con sus manos los pechos redondos acariciando con lentitud sus pezones color durazno mientras que parecían saldrían en una avalancha por la respiración entrecortada de tanto deseo.

Quiero hacerte mía…-dijo William mientras ella solo se dejó llevar por los besos suaves, cálidos y abrazadores que sentía en sus hombros…después su brassier cayo y sintió como el mamaba de sus pezones como un crio…ardiendo de deseo.

Deseaba más…más de eso…el rubio se quitó el saco y ella con rapidez le quito la camisa de algodón que poseía y envolvía ese magnífico y suave torso…

Fue como electricidad cuando ambos se tocaron uno con el otro…las manos expertas la llevaron a la cama entre caricias y suaves murmullos de amor que crearon esa casi perfecta atmosfera.

La castaña estaba acostada en la cama y William sobre ella mientras que poco a poco bajaba por su cuerpo con besos y caricias…bajo su falda dejándola en esa pequeña tanga a juego que compro especialmente para esa ocasión.

Wow…!...-dijo el rubio mientras suspiraba de deseo…la bajo con cuidado y Emma sintió temor…pero a la vez mucho deseo…el rubio se levantó y desabrocho su pantalón, mientras que se sacaba los zapatos y calcetines.

Eres una diosa Emma…-dijo con la voz ronca algo que le erizo el bello del cuerpo mientras que se acostó justo a su lado.

Emma no era una mujer experta, pero su entrega seria sincera…William lo sabía y no le importaba nada más que disfrutar de su compañía.

Se besaron con pasión y William toco su parte íntima con lentitud mientras la castaña sentía que le hacía falta el aire…gemía de place…gemía intensamente.

Para el rubio era como beber lava hirviente estaba más duro que una roca y la verdad es que esperaba con ansias ese momento de estar solos y poder poseerla.

Emma estaba más que preparada húmeda y cálida para poder recibirle…el rubio se posiciono sobre ella y entro lentamente mientras que la castaña emitía un pequeño grito de placer.

Los ojos de Will se había vuelto oscuros…dios era tan estrecha, tan cálida y ahora tan suya…como no negar la situación si era lo mejor que le estaba pasando ahora en la vida.

Se movió lentamente mientras que sus labios capturaron a los tersos y sedosos de Emma.

Emma…-dijo el mientras sus manos tomaba una de sus suaves nalgas profundizando más la penetración algo que hizo gritar a Emma y más cuando el poco a poco se movió con rapidez…lentitud y nuevamente rapidez….

Agonizante cuando una persona te proporciona tanto placer y cuando la entrega es simplemente total…

William tomo los pechos de Emma y se los llevo a la boca mientras que los relamía con ternura y suavidad…ella no recordaba ni su nombre…

Él se había prometido amarla tanto que le haría olvidar hasta su nombre…los movimientos cadenciosos la hicieron estremecerse entre sus brazos y proclamar su nombre con un largo suspiro mientras que todos los poros de la piel se dilataban ante el delicioso deleite de un orgasmo abrazador.

El rubio sintió como ella se apretaba de una manera casi impensable y no pudo evitar correrse dentro de su cavidad…llenándola toda…de ese amor que le tenía.

La luz se filtraba suavemente por las cortinas…Emma se sentía tan agotada pero a la vez tan tranquila…abrió los ojos y William estaba profundamente dormido boca abajo.

Dios era un magnifico hombre…perdió el conteo de cuantas veces hicieron el amor…en la regadera, en la cama, el tocador…una noche fantástica que en su vida había jamás pensado vivir…

Cualquiera que le hubiera dicho que eso le sucedería lo juzgaría de loco…pero era cierto.

Estiro los brazos adoloridos y sonrió como nunca…se levantó de la cama hacia el baño…abrió la regadera y cerró los ojos mientras sentía como el agua caliente corría por su cuerpo acariciándola lentamente.

Sintió unas manos cálidas sobre su espalda, el rubio se encargó de tallarle su espalda, de lavar su cabello mientras ella solo se dejaba consentir como nunca antes lo habían hecho…

Sin palabras y solo miradas se decían mucho más de lo que pudieran sentir en ese momento...las palabras sobran cuando en la piel se siente el amor.

Emma estaba preparando el desayuno, deseaba en verdad darle una sorpresa a William…estaba radiante y hermosa más hermosa y segura que nunca antes…

El timbre sonó y ella camino hacia la puerta con la bata de baño puesta…todo parecía haberse terminado en ese instante…-Hans.

Emma…necesito que hablemos de nosotros…-dijo el mientras entraba sin permiso a su casa.

Creo que no tengo nada que hablar contigo…-dijo ella segura mientras caminaba hacia la cocina y apagaba el fuego.

Pero yo si…-contesto el con tono demandante como siempre lo hacía, ahora reconocía que nunca le decía no a ese hombre que creyó amar.

Lo mejor será que te marches de mi casa…no eres bienvenido Hans…-contesto ella mientras que el pelinegro la miraba con deseo.

Quien era ese tipo con el que ibas del brazo…-dijo el pelinegro demandante.

No tengo por qué decirte nada de mi vida personal…si no más recuerdo te marchaste sin pensar en mi…-reclamo la castaña.

Hans la tomo duramente del brazo, algo que la hizo emitir un quejido de dolor…-será mejor que suelte a mi mujer o yo le enseñare a respetar a la dama de un hombre.

La voz de William le helo la sangre.